A propósito de la perícopa evangélica de hoy Domingo de Sexagésima (Luc. VIII, 4-15), presentamos esta oración de San Francisco de Borja:
«¡Oh, profundidad de la Divina Sabiduría! Bien puedo decir, Señor, que vuestro camino está en el mar, que vuestros senderos están sobre las grandes aguas, y que las huellas de vuestros pasos no se pueden reconocer. Debo asombrarme cuando siento algún buen deseo dentro de mí, y mucho más cuando lo llevo a cabo. ¿Cómo puede ser que queráis esparcir la semilla de vuestras gracias en una tierra tan estéril, y que pueda producir algún fruto? Si realmente estuviera convencido de que estoy sofocando esta Divina Semilla, que la pisoteo apenas comienza a brotar, y que estoy disipando los frutos que produce, me humillaría en todo; y el muy bien que Vos hacéis en mí me llenaría de confusión. Concededme, pues, oh, Dios mío, por vuestra bondad, que conozca mi miseria y que glorifique vuestro Santo Nombre eternamente. Amén».
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+Jorge de la Compasión (Autor del blog)
Jorge Rondón Santos (Editor colaborador)