[…] Pero tú, alma devota del Rosario e hija amada de la Virgen de Pompeya, tú que diariamente alimentas tu espíritu con la contemplación de los santos misterios de la Corona de María, que son los misterios de la vida de Jesús y María, escucha al mismo Jesús, quien, queriendo formar un alma enteramente conformada a su Corazón en Santa Margarita María Alacoque, quiso modelarla según las santas disposiciones del Corazón de la Santísima Virgen.
En una ocasión, entre otras cosas, le prescribió, para tres ejercicios diferentes, tres santas disposiciones imitadas por la Santísima Virgen en los misterios de su vida:
- El primero de estos ejercicios fue la Santa Misa. Jesús le enseñó a escucharla con las mismas disposiciones que María, cuando ella estaba en el Calvario junto a su Cruz, ofreciendo su Pasión y Sufrimientos al Padre Eterno por la conversión de todos los corazones endurecidos e infieles.
- También le enseñó a acercarse a la Sagrada Comunión, ofreciéndole las disposiciones interiores que la Santísima Virgen tenía en el momento en que Él se encarnó en su seno. Le prescribió que se animara con la mayor frecuencia posible y que se inspirara en el santo éxtasis de gozo que sintió su Santísima Madre en aquel momento tan dichoso; le sugirió que pidiera esta gracia por intercesión de la Inmaculada Madre misma.
- Finalmente, le enseñó a rezar según el modelo del Corazón de María de niña, cuando fue presentada en el Templo, para unirse a sus disposiciones internas en esta consagración y pedir apartarse de ella.
Siguiendo estas huellas, escucharás la Misa con María y honrarás a la Santísima Virgen de Pompeya en este día, recordando sus triunfos, sus misericordias y los misterios más sagrados de su Rosario.
Te ruego, oh devoto, que recuerdes en el santo Sacrificio de aquel que escribió este libro para hacerte el bien y glorificar a Aquella que es la causa de toda nuestra verdadera alegría, la Reina del Santo Rosario de Pompeya.
BIENAVENTURADO BARTOLO LONGO. Quince sábados del Santo Rosario. Edición propia del autor, año 1877. Prólogo.

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+Jorge de la Compasión (Autor del blog)
Jorge Rondón Santos (Editor colaborador)