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martes, 17 de enero de 2017

LOS CASOS DE PEDERASTIA RETORNARÁN A LA CONGREGACIÓN PARA EL CLERO Y A LA ROTA

COMENTARIO PERSONAL
Bergoglio es un hipócrita al condenar el abuso de menores mientras que permite que los cardenales amigos protejan a presbíteros que son acusados por este delito. Incluso él mismo, como arzobispo de Buenos Aires, protegía a presbíteros y obispos de historial dudoso cuando menos. Casos famosos en Argentina fueron el del presbítero Julio César Grassi (del obispado de Morón, provincia arquidiocesana de Bs. As.), al cual a pesar de ser condenado judicialmente a 15 años de prisión, todavía conserva estado clerical, y el del "obispo" homosexual Juan Carlos Maccarone de Santiago del Estero. Bergoglio dijo que las acusaciones contra ellos eran persecución política y mediática contra la Iglesia. Eso sin mencionar el tristemente célebre caso de Juan Barros, obispo de Osorno (Chile), el cual fue acusado de ser cómplice del también pedófilo Fernando Karadima, y respecto del cual Bergoglio dijo que las acusaciones eran puras calumnias.

A continuación veremos otro episodio que confirma también no sólo la hipocresía, sino el carácter despótico que asumió Jorge Mario Bergoglio Sívori al verse entronizado por la mafia St. Gallen mediante la Conspiración Santa María la Mayor como el sexto reclamante conciliar al papado.
  
UN ESCANDALO DE ABUSO DE MENORES VIENE PARA EL PAPA FRANCISCO
Por Michael Brendan Dougherty para THE WEEK
  
  
La Iglesia Católica ha estado plagada desde hace mucho tiempo por enfermizos escándalos que involucran a presbíteros abusando niños. Y alegadamente se aproxima otro escándalo, esta vez por el con factura del mismísimo Papa.
 
Dos personas con relaciones directas con el Vaticano me dijeron que el Papa Francisco, siguiendo el consejo de su camarilla de aliados en la Curia, está presionando para revertir las reformas que fueron instituidas por sus predecesores Juan Pablo II y Benedicto XVI en el manejo de los casos de presbíteros abusadores. Francisco está tirando para adelante con este plan aunque los oficiales de la curia y los cardenales que lo apoyan ya han traído más escándalo a su papado urgiéndole a un trato más indulgente con los ofensores.
 
En 2001, el Vaticano instituyó una gran reforma en cuanto al manejo de los casos de presbíteros acusados de abuso de menores. La jurisdicción sobre estos casos fue removida de la Congregación del Clero y la Rota Romana (la Corte Suprema del Vaticano), y conferida a la oficina de la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF). Subsecuentemente, el volumen y la velocidad con que la Iglesia Católica removió a los presbíteros abusadores aumentó. Ese fue el legado del Papa Benedicto al intentar confrontar "la inmundicia" en la Iglesia.
  
Recientemente, el Papa Francisco hizo pedir al Secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, una opinión del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos, dirigido por el cardenal Francesco Coccopalmerio, acerca de la posibilidad de retornar la competencia para tratar los casos de abusadores desde la CDF al Clero y a la Rota. La oficina de Coccopalmerio respondió positivamente.
  
Francesco Coccopalmerio
 
Y aunque no fue mencionado en los informes de mass media, el Papa Francisco también discutió esta "reforma de la reforma" sobre el abuso infantil cuando se reunió con su grupo especial de consejeros, el Consejo de Cardenales, a mediados de Diciembre, me contó un prelado con conocimiento de primera mano sobre la reunión. La oficina de prensa del Vaticano no respondió a las solicitudes de confirmación o comentario sobre el particular.
 
El Papa Francisco siempre ha hablado duramente sobre el abuso de menores. En una carta a los obispos el 28 de Diciembre, la fiesta de los Santos Inocentes, denunció el abuso de menores:
"Personas que tenían a su cargo el cuidado de esos pequeños han destrozado su dignidad. Esto lo lamentamos profundamente y pedimos perdón. Nos unimos al dolor de las víctimas y a su vez lloramos el pecado. El pecado por lo sucedido, el pecado de omisión de asistencia, el pecado de ocultar y negar, el pecado del abuso de poder".
  
Francisco fue elegido en parte para reformar una curia disfuncional. Así que cambiar responsabilidades no es un problema en sí. Y es difícil no creer en la sinceridad de sus jeremiadas contra los ofensores de menores. Pero el desempeño de la CDF en este asunto es de lejos mejor que antes de 2001.
 
Así que, ¿por qué el reversazo? Quizá porque la CDF ha tomado un duro acercamiento acribeyano al tema del abuso de menores, que choca con el estilo más personal y autocrático de este papa. O tal vez porque reformar la reforma pudiera recompensar a sus aliados y humillar a un antagonista.
 
Rumores de esta reforma han circulado en Roma durante meses. Y no felizmente. El Papa Francisco y sus cardenales aliados son conocidos por interferir con los juicios de la CDF sobre abusos de menores. Esta intervención ha devenido tan endémica al sistema que los casos de abusos presbiterales en Roma tienen dos clasificaciones diferenciales. La primera es culpable o inocente. La segunda es "con amigos cardenales" o "sin amigos cardenales".
 
Y de hecho, el Papa Francisco está aparentemente presionando con su reversión de prácticas abusivas incluso aunque los cardenales que son favorables a esta reforma de la reforma le hayan traído problemas por sus amigos.
 
Considere el caso del "P". Mauro Inzoli. Inzoli vivió tan flamígeramente y tenía un gusto por los coches lujosos que se ganó el apodo de "Don Mercedes". Él también fue acusado de molestar a niños. Alegadamente abusaba de los menores en el confesionario. Incluso fue tan lejos como para enseñarles a los niños que el contacto sexual con él estaba legitimado por las Escrituras y su fe. Cuando su caso llegó a la CDF, fue hallado culpable. Y en 2012, bajo Benedicto XVI, Inzoli fue reducido al estado laico.
  
Mauro "Don Mercedes" Inzoli, miembro de Comunión y Liberación. Condenado por pederastia.
 
Pero supimos que Don Mercedes tenía "amigos cardenales": El cardenal Coccopalmerio y Monseñor Pío Vito Pinto, ahora decano de la Rota Romana, intervinieron en favor de Inzoli, y el Papa Francisco lo retornó al estado clerical en 2014, invitándole a "una vida de humildad y oración". Esas constricciones parecían no causarle mayor problema a Inzoli. En Enero de 2015, Don Mercedes participó en una conferencia sobre la familia en Lombardía.
 
Pío Vito Pinto, decano de la Rota Romana. Aparece en la Lista Pecorelli de prelados masones con fecha de iniciación 2 de Abril de 1970, matrícula 3337/42 y nombre código PIPIVI.
 
Este verano, las autoridades civiles finalizaron su propio juicio contra Inzoli, condenándolo por ocho ofensas. Otras quince resultaron prescritas por el paso del tiempo [1]. La prensa italiana reprochó al Vaticano, específicamente a la CDF, por no compartir información que encontraron en su juicio canónico con las autoridades civiles. Por supuesto, el papa mismo pudo haber permitido a la CDF compulsar la información a las autoridades  civiles si lo deseaba.
 
Es asombroso que después de haber cedido a solicitudes de intervención de Coccopalmerio y Pinto (pedidos que fueron injustos y humillantes), el papa procediera a darle autoridad sobre algunos casos de abuso de menores a Pinto. Pero tal vez eso no sea lo primero en su mente. Hacerlo recompensaría a uno de los amigos del Papa Francisco y humillar a alguien que ve como un antagonista.
 
El veterano reportero eclesial John Allen anotó recientemente en el noticiario Crux que el Papa Francisco no siempre ataca directamente cuando intenta dispararle en las rodillas a sus críticos dentro de la Iglesia, o a los obstáculos a su reforma en el Vaticano. A veces, les da vuelta. Allen escribió que "eso significa que formalmente mantiene a una persona en un cargo mientras confía la responsabilidad real a otro y, por tanto, convertir al oficial original, si no en algo casi irrelevante, ciertamente menos decisivo".
 
Ese ha sido el modus operándi de Francisco con la CDF, dirigida por el cardenal alemán Gerhard Ludwig Müller, en el pasado. Cuando el Papa Francisco quiso cambiar el proceso de declaración de nulidad matrimonial, esencialmente pasó por encima de Müller, un constante crítico de los puntos de vista papales sobre el matrimonio y los sacramentos. En su lugar, el papa acudió al cardenal Coccopalmerio. La lealtad de Mons. Pinto es incuestionable. Fue Pinto quien arremetió contra cuatro cardenales que públicamente cuestionaron la ortodoxia del reciente documento papal Amóris lætítia. Los cuatro cardenales criticaron el documento porque alienta cambios a la práctica sacramental católica que ellos consideran imposibles según la doctrina católica. Pinto les recordó que el papa podría removerles el estatus cardenalicio. Mientras que el cardenal Müller parecía darles ayuda y consuelo a esos cardenales, diciendo que la práctica sacramental de darle la comunión a los adúlteros no debería ser aprobada.
 
En cualquier caso, sobre el abuso, la justicia impartida por la CDF de Müller parece ser demasiado áspera para el papa y sus aliados. Y así, el papa espera que el rol de la CDF sea irrelevante en estos casos.
 
Nada se ha decidido sobre esto finalmente, y es posible que las mentes más sensatas prevalezcan y le recuerden al Papa Francisco que los cardenales y los cargos están realmente sirviendo a sus mejores intereses y haciendo justicia en nombre de su autoridad. O al menos recordarle que mientras la prensa parece alentarle a deshacer la enseñanza de Juan Pablo II sobre la comunión a los divorciados, ellos no podrían hacer lo mismo si aliviase las sanciones contra los ofensores de niños que acontece tienen amigos en el círculo interno que le rodea.
  
NOTA DEL TRADUCTOR
[1] El artículo 157 del Código Penal Italiano establece que los delitos prescriben entre los seis años y el máximo de la pena establecida, excepto cuando se sanciona con cadena perpetua. En el caso sub júdice, el artículo 609 quater del citado código, los actos sexuales con menores tienen pena de entre seis y doce años de prisión, y los abusos de Inzoli transcurrieron entre 2004 y 2008. Pero como se acogió al proceso abreviado (artículos 438 y ss. del Código de Procedimiento Penal italiano), la pena le fue reducida en una tercera parte.

2 comentarios:

  1. Nada peor que un bruto con iniciativa y poder.

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  2. Cuando gobernaba el Führer, los pedófilos eran etiquetados como Lebensunwertes Leben (Vida indigna de la vida), y usualmente sujetos a la eutanasia. En los campos de concentración, eran identificados con el Rosa Winkel (triángulo rosa), si eran reincidentes se les colocaba encima una barra del mismo color. Y si además eran judíos, era sobrepuesto al triángulo amarillo. A partir de 1942, fueron admitidos en los Strafbataillon (batallón de castigo), pero con el fin de deshacerse de ellos.

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+Jorge de la Compasión (Autor del blog)

Jorge Rondón Santos (Editor colaborador)