Vexílla Regis

Vexílla Regis
MIENTRAS EL MUNDO GIRA, LA CRUZ PERMANECE

LOS QUE APOYAN EL ABORTO PUDIERON NACER

LOS QUE APOYAN EL ABORTO PUDIERON NACER
NO AL ABORTO. ELLOS NO TIENEN LA CULPA DE QUE NO LUCHASTEIS CONTRA VUESTRA CONCUPISCENCIA

NO QUEREMOS QUE SE ACABE LA RELIGIÓN

NO QUEREMOS QUE SE ACABE LA RELIGIÓN
No hay forma de vivir sin Dios.

ORGULLOSAMENTE HISPANOHABLANTES

ORGULLOSAMENTE HISPANOHABLANTES

jueves, 13 de agosto de 2009

FILÍPICA CONTRA LOS NAZIONISTAS Y LOS CATÓLICOS JUDAIZANTES

DEL "MITO DE LA SUSTITUCIÓN" A LA RELIGIÓN NOÁQUIDA (1)
  
Por Michel Laurigan - Le Sel de la Terre, nº 40. Otoño, 2003
  
La crisis que actualmente sacude la Iglesia de Dios, vista desde los cielos, se inscribe necesariamente en el combate multisecular entre la Iglesia y la Sinagoga de Satanás (Ap 2, 9).
  
A este respecto, el siglo XIX fue testigo de la elaboración de un nuevo plan de asalto contra la ciudadela católica, estrategia revelada en 1884 por Elías Benamozegh. Este rabino cabalista de Livorno, maestro del pensamiento judío contemporáneo, propuso entonces no borrar de la superficie de la tierra el catolicismo sino "transformarlo" según los criterios de la ley noáquida (2).
  
¿Fue el Vaticano II una intento de aplicar este plan? Esa es la cuestión que Michel Laurigan aborda en el presente artículo.El lector percibirá toda su actualidad consultando en los documentos del presente número de la Sal de la Tierra el mensaje dirigido a la B'nai B'rith por Mons José Doré, arzobispo de Estrasburgo.
  
Le Sel de la Terre, nº 40. Otoño, 2003

"Pondré enemistades entre ti y la mujer, entre tu descendencia y su descendencia" (Gn 3, 15).
  
Con motivo de la entrega del premio Nostra Ætate (3) el 20 de octubre de 1998 en la sinagoga Sutton Place (Nueva York) que conceden conjuntamente Samuel Pisar y el Centro para el Entendimiento entre judíos y cristianos de la universidad del Sagrado Corazón de Fairfield (EE.UU), el cardenal Jean M. Lustiger, arzobispo de París, hizo una declaración (4) de título prometedor: El mañana de judíos y cristianos. Esta declaración, cuya importancia a nadie escapó en su momento, aún hoy merece nuestra atención. Frente los adalides mundo judaico, el cardenal presentó un panorama histórico de las relaciones judeocristianas e hizo un profundo análisis de la obra de salvación de la humanidad. Se podía esperar que recordase algunos datos de la teología católica sobre la historia de la salvación. Lejos de ello, fue más bien el debut de una nueva teología de la historia. Unas pocas citas del cardenal permitirán entender la gravedad de sus observaciones e introducirán este estudio.
  
En el momento de entrar en el tercer milenio de la era cristiana, ha comenzado una nueva época en la historia de la humanidad. Se está dando una vuelta de página en la historia de la humanidad. En las relaciones judeocristianas, los cristianos por fin abrieron sus ojos y sus oídos al dolor y a la herida de los judíos. Quieren llevar el peso sin transferirlo a otros y no pretenden aparecer como inocentes (5).
  
¿Cuál es el pecado en virtud del cual los cristianos deben llevar una carga? El cardenal se encarga de responderlo en el capítulo titulado "La elección y los celos", que debería citarse por entero al describir tan erradamente la historia de la salvación. La elección recae sobre el pueblo judío infiel; jamás ha sido revocada en razón del "escogimiento del pueblo elegido". Los celos, es cosa de los cristianos:Los celos frente a Israel son tales, que rápidamente asumió la forma de una reivindicacíon de herencia. ¡Eliminar al prójimo, esto es, a alguien diferente de uno mismo! Los paganos convertidos tuvieron acceso a la Escritura y a las fiestas judías. Pero un movimiento de celo humano, muy humano, los condujo a poner al margen, o bien fuera, a los judíos (es decir, a su judaísmo (6), sus prácticas, sus ritos, sus creencias). En efecto, dice el cardenal, "la cantidad y la fuerza de los paganos convertidos vino a trastornar, invertir la economía de la salvación". Este movimiento tendió a vaciar la existencia judía de su contenido concreto, carnal e histórico, concibiendo la vida de la Iglesia bajo la figura de una realización defintiva de la esperanza y de la vida judaica (7). Así se desarrolló la “teoría de la sustitución” (8). El cardenal Lustiger avanza, intentando probar que los cristianos desposeyeron a los judíos de su papel de pueblo elegido y de pueblo sacerdotal, portador de la salvación a los hombres:
Cuando Constantino garantizó a los cristianos una tolerancia que equivalía a un reconocimiento del cristianismo en la vida del Estado y lo estableció como religión del Imperio, los judíos fueron violentamente marginados. Éste era un modo simplista y grosero de rechazar los tiempos de la redención (9) y su trabajo de de parto.
El mito (10) de la sustitución del pueblo cristiano por el pueblo judío se alimentaba, pues, de un secreto e inconfesable ataque de celos, y legitimaba la apropiación de la herencia de Israel, cuyos ejemplos podrían multiplicarse. Para citar sólo uno: la pretensión de los reyes de Francia de ser descendentes de David, que determinó a sus consejeros a hacer celebrar sus consagraciones según el ceremonial de los reyes de Israel, tal como nos lo narra la Biblia y se había hecho en Bizancio (11).
  
Hacia el fin de su panorama histórico y de su singular teología de la historia, el cardenal tranquiliza a los auditores. Las épocas han cambiado: el tiempo del menosprecio se extingue para dar lugar al del aprecio (12). Pronto la herencia será devuelta a su legítimo propietario, el pueblo judío, verdadero Israel, que vuelve a convertirse en pueblo sacerdotal (13), que traerá la auténtica salvación a las naciones, la paz a los gentiles y … aquella unidad de que el mundo tiene necesidad. Su conclusión remata en esta esperanza:
La Iglesia Católica condensó esta toma de conciencia en la declaración Nostra Aetate del ConcilioVaticano II, que desde hace treinta años viene dando lugar a numerosas tomas de posiciones, especialmente bajo el impulso del papa Juan Pablo II. Pero a esta nueva comprensión aún le cabe transformar profundamente los prejuicios e ideas de tantos pueblos pertenecientes al espacio cristiano, cuyo corazón no está todavía purificado por el espíritu del Mesías. La experiencia histórica nos lo muestra: se precisa una larga "paciencia" y un gran esfuerzo de educación "para poseer el alma" (Lc 21, 8). Con todo, el rumbo emprendido es irreversible.En pocas palabras, se trata de que los cristianos celosos se apropiaron de la herencia de los judíos, suplantándolos en el papel de pueblo de Dios e instrumento de salvación del mundo; de la admisión y confesión de esta falta en el siglo XX, después de la toma de conciencia que tuvo lugar en el ConcilioVaticano II en cuanto a que esa herencia debe ser devuelta a los judíos desposeídos; y de la necesidad de reparar la falta cometida, dando tiempo al tiempo a fin de cambiar el espíritu de los cristianos. El movimiento de la historia es irreversible.
 
Más recientemente, en el año 2002, el cardenal Lustiger intervino en un congreso judío europeo (14), en un congreso judío mundial (15) y ante el Comité Judío Norteamericano (16) exponiendo una "reflexión sobre la elección y la vocación de Israel y sus relaciones con las naciones". Su judeocristianismo sincretista (16) parece agradar a las élites del judaísmo, sin que nadie en el mundo católico se conmueva realmente por la heterodoxia de su pensamiento.
  
¿Cómo puede ser que un cardenal se permita reescribir la historia de la salvación hacia fines del siglo XX, al punto de negar toda la obra redentora de Jesucristo continuada por su Iglesia? ¿Cómo se operó la subversión espiritual del siglo XX? ¿Fue en el ConcilioVaticano II, como sugiere el cardenal Lustiger? Si la Iglesia ya no es el verdadero Israel, ¿qué ocurre con en esta nueva teología de la historia? Este estudio intenta responde a estas importantes preguntas.
  
"Redescubrir la herencia": tentativas a lo largo de la historia
Elegido por Dios, en un principio, para la magnífica misión de traer el Salvador a los hombres, el pueblo judío fue la esperanza y el honor del humanidad durante los dos mil años que antecedienron la venida de Jesucristo. Guardaba la herencia de las promesas divinas, daba testimonio del verdadero Dios en medio de la idolatría pagana, conservaba en el mundo la fe, la verdad, el culto puro y sustancial del Padre que está en los cielos y la esperanza del Salvador del mundo. Los judíos han sido verdaderamente “el pueblo de Dios” hasta la venida de nuestro Señor Jesucristo; al nacer de la raza de Abraham, Jesucristo la coronó y consagró con su propia santidad.
  
Pero el Calvario separó en dos al pueblo elegido: por un lado, los discípulos, apóstoles y los primeros cristianos, que reconocieron en Jesús crucificado al Mesías que venía a cuplir la Ley y los Profetas, adhiriendo plenamente a su mensaje, a su espíritu y a su cuerpo místico, la Iglesia; por otro, aquellos sobre cuya cabeza ha caido, según su deseo, la sangre del Justo (18), lo cual les valió una maldición que durará mientras persista en su rebeldía.
  
Mons. Delassus señala que "el deicidio ha abierto un abismo entre el antiguo tiempo y el nuevo, abismo que la misericordia divina cerrará el día que su justicia haya terminado su obra.” Hace dos mil años que aquellos que repudiaron la ley de Moises para adherir al Talmud se dedican a obstaculizar la obra redentora. Estuvieron detrás de todas las rebeliones del espíritu humano contra Dios, contra su Ungido -al que no quisieron reconocer-, y contra su Iglesia, considerada como "usurpadora." Protegiéndose de ellos y recordando al mismo tiempo el horror del deicidio, la Iglesia nunca ha cesado de buscarlos por caridad a fin de traerlos al redil, a la fuente de la gracia, al Calvario, donde se derramó la sangre redentora. Esta caridad condujo a que la Iglesia incluso los protegiera, rechazados como fueron tantas veces por los pueblos cristianos. Los verdaderos convertidos (19) han confirmado frecuentemente la caridad de la Iglesia a su respecto.
  
Con todo, los artífices de iniquidad se dejaron tocar poco por esta mansedumbre de los pontífices romanos. En cada siglo redoblaron sus asaltos contra la Iglesia y la sociedad católica. Josué Jehouda, autor de El Antisemitismo, Espejo del Mundo (20) escribe a propósito de la era moderna y contemporánea: El mundo judaico intentó tres veces purificar la conciencia cristiana de las miasmas del odio; se hicieron tres brechas en la vetusta fortaleza del obscurantismo cristiano, se cumplieron tres etapas en la obra de destrucción del catolicismo dogmático.
 
Tales son: Renacimiento, Reforma y Revolución. El Renacimiento, la Reforma y la Revolución constituyen tres tentativas de rectificación del pensamiento cristiano, a fin de ponerlo en sintonía con el desarrollo progresivo de la razón y de la ciencia (21).
  
El autor precisa que "a pesar de estas tres tentativas de purificar el antisemitismo del dogma cristiano, la teología católica aún no ha suprimido su menosprecio al respecto." Es por eso que "en el curso del siglo XIX se operaron otras dos tentativas más para sanear la mentalidad del mundo cristiano: una por Marx y otra por Nietzche".
  
El pensador judío deplora el fracaso parcial de estos dos últimos intentos. La fortaleza del catolicismo le permite resistir. Será necesario esperar hasta después de la II Guerra Mundia para lanzar el asalto más sutil y más destructivo contra la Iglesia Católica romana: cambiar la teología católica a través de los mismos hombres de Iglesia. "Una revolución de capa y tiara", iniciada por los Carbonarios del siglo XIX, continuada por los modernistas en el siglo XX y que triunfa en el Concilio Vaticano II.
 
Vaticano II: la puerta abierta…
A partir de la Segunda Guerra Mundial, las organizaciones judías comenzaron a desafiar el mundo cristiano en punto a la necesidad de revisar la enseñanza de la Iglesia sobre el judaísmo.
  
En 1946 y bajo auspicios de las organizaciones judías norteamericanas y británicas, una conferencia tenida en Oxford reunió a católicos y protestantes para discutir los problemas surgidos después de la guerra: fue una simple toma de contacto. Una segunda conferencia internacional organizada en Seelisberg (Suiza) trató el problema del antisemitismo en particular. En gran parte, era una reunión de expertos (22). Entre los sesenta participantes estaba el padre Journet (23). Por su parte, Jacques Maritain no pudo participar en la conferencia, pero envió un caluroso mensaje de aliento (24). Pero el personaje “clave” del encuentro fue Jules Isaac. La conferencia concluyó con un documento titulado Los diez puntos de Seeligsberg, de los cuales cabe hacer mención: 
  • Nº 5. Evitar rebajar el judaísmo bíblico o post bíblico con el fin de exaltar el cristianismo.
  • Nº 6. Evitar usar la palabra "judío" en sentido exclusivo de "enemigos de Jesús", o la frase "enemigos de Jesús” para designar todo el pueblo judío.
  • Nº 7. Evitar presentar la Pasión de tal manera que cuanto hay de odioso en la condena a muerte de Jesús recaiga sobre todos los judíos, o solamente sobre los judíos.
  • Nº 9. Evitar conceder aval a la impía opinión de que el pueblo judío es réprobo, maldito, a cual está reservado un destino de sufrimiento.
  
Los archivos de Jules Isaac (25) dan testimonio de las abundantes actividades de este autor. Así lo muestra André Kaspi, que acaba de consagrar una biografía a la personalidad de Jules Isaac, confirmando muchos hechos conocidos y revelando otros. Una de las contribuciones más importantes de Jules Isaac fue la redacción del libro Jesús e Israel, pretendiendo probar que el pueblo judío no fue ni deicida ni maldito y que el cristianismo es responsable del antisemitismo ambiente por su antijudaísmo teológico. En la obra expone seguidamente veintiún puntos, verdadera "carta" de una nueva teología de las relaciones judeocristianas.
  
En 1948, Isaac funda la “Amistad Judeo-Cristiana” cuyo objetivo se indica claramente: "la rectificación de la enseñanza cristiana". Muchos católicos liberales participan en las reuniones bien orquestadas. Kaspi escribe que "los diez puntos de Seelisberg y los veintiún puntos de Jesús e Israel (26) se distribuyen por todas partes". Por ese tiempo, se convencia a Isaac de entrevistar al jefe de la Iglesia Católica. Pío XII lo recibe brevemente el 16 de octubre de 1949 en Castel Gandolfo. Jules Isaac expone al Soberano Pontífice los diez puntos de Seelisberg. El resultado del encuentro es bastante poco satisfactorio para el autor de manuales de historia.
  
En octubre de 1959, Cletta Mayer y Daniel Mayer -fundadores del Centro para Estudios de Problemas Actuales, estrechamente ligada a la Liga Antidifamación (asociación creada en 1913 por la logia masónica B'nai B'rith)- “se entrevistan con Jules Isaac en el hotel Terminus de París y le hablan de un posible contacto con Juan XXIII. Jules Isaac aprueba". (27)
  
Juan XXIII había lanzado la idea de convocar un Concilio algunos meses antes (28). Se puso en marcha una comisión preparatoria, en la cual intervinieron muchos teólogos y hombres eminentes. Pero un contra Concilio se preparaba a sus espaldas y debía suplantar al verdadero llegada la hora. Ralph Wiltgen lo prueba abundantemente en El Rin desemboca en el Tiber (29).
  
A mediados de junio de 1960 y por consejo de Mons. Julien, Isaac se dirigió al cardenal Agustín Bea, jesuita alemán. "Encontré en él un fuerte apoyo." Es cierto que las malas lenguas decían que el cardenal Bea era “judío de corazón. (30)" Isaac obtuvo un apoyo mayor al que podía esperar ya que sin muchas dificultades logró una audiencia con Juan XXIII el 13 de junio de 1960. En esta ocasión Isaac entregó al Papa un memorandum titulado: Necesidad de una reforma de la enseñanza cristiana respecto a Israel. “Pregunté si podía abrigar alguna esperanza", recuerda Isaac. Juan XXIII respondió que tenía derecho a tener algo más que esperanza, pero "que no era un monarca absoluto". Tras la partida de Isaac, Juan XXIII se esforzó en hacer comprender claramente a los oficiales de la Curia Vaticana que se esperaba una firme condena del “antisemitismo" católico durante el Concilio que terminaba de convocar. Desde entonces, se sucedieron gran número de intercambios entre las oficinas del Concilio y el Comité Judío Norteamericano, la Liga Antidifamatoria y la B'nai B'rith. Estas asociaciones judías supieron hacer escuchar fuertemente su voz en Roma (31). En efecto, si Isaac trabajaba a destajo, no era el único en hacerlo. El rabino Abraham J. Heschel del seminario teológico judío de Nueva York, que treinta años antes había oído hablar de Bea por primera vez en Berlin (32), trató de encontrar al cardenal en Roma. En esta ocasión, los dos hombres hablaron de dos expedientes preparados por el Comité Judío Norteamericano, uno sobre la imagen de los judíos en la enseñanza católica y otro de veintitrés páginas sobre los elementos antijudíos en la liturgia católica.
  
Heschel declaró que esperaba que el Concilio purgara la enseñanza católica de toda sugerencia de que los judíos eran una raza maldita. De esta suerte, añadió Heschel, el Concilio en modo alguno debe exhortar a los judíos a convertirse al cristianismo (33).
 
Al mismo tiempo, el Dr. Goldmann, jefe de la Conferencia Mundial de Organizaciones Judías, también comunicó sus aspiraciones a Juan XXIII. Del mismo modo, la B'nai B'rith ejerció presión para que los católicos reformasen su liturgia y suprimiesen en ella toda palabra que pudiera parecer desfavorable a los judíos o que recuerde el “deicidio”.
  
Doctas cabezas mitradas, próximas a la Curia, advirtieron que los obispos, en el momento del Concilio, harían bien en no “tocar” este tema, aunque fuera con báculos de tres metros de largo. Sólo quedaba consultar a Juan XXIII, que dijo que no debían hacerlo (34).
  
En Roma se trabajó, pues, en la redacción de un texto sobre el judaísmo, en el cual intervinieron el padre Baum y Mons. John Osterreicher (35), miembros del estado mayor de Bea. La declaración que contenía una refutación clara de la acusación de deicidio debía presentarse en la primera sesión del Concilio que iba a abrirse el 11 octubre de 1962. La redacción plugo al Congreso Judío Mundial, que comunicó su satisfacción y decidió enviar al doctor Cain Y. Wardi en calidad de observador oficioso al Concilio.
  
Inmediatamente llovieron sobre el Vaticano protestas de los países árabes, indignados por el tratamiento preferencial concedido a los judíos. En consecuencia, en junio de 1962, la Secretaría de Estado, de acuerdo con el cardenal Bea, hizo retirar del orden del día la discusión sobre el proyecto de declaración sobre los judíos preparado por el Secretariado para la Unidad de los Cristianos (36).
  
Una agencia tan próxima a la Curia como para tener las direcciones privadas de 2.200 cardenales y obispos que residían temporalmente en Roma, envió a cada uno un libro de 900 páginas titulado “Complot contra la Iglesia” firmado bajo el seudónimo de Maurice Pinay. La tesis del libro, refrendada por muchos hechos y citas, consistía en que los judíos siempre pretendieron infiltrar la Iglesia para subvertir su enseñanza, estando ahora a punto de lograr su objetivo. El libro debía prevenir a los Padres conciliares acerca de una maniobra subversiva en el seno del Concilio, de suerte que se imponía obrar con mucha prudencia.
  
La exclusión del proyecto de declaración sobre los judíos en la primera sesión del Concilio fue todo un fracaso para Bea, pero no se dejó abatir. El 31 de marzo de 1963, rodeado del máximo secreto (37), se reunió en el hotel Plana de Nueva York con las autoridades del Comité Judío Norteamericano, que presionaron para que los obispos cambiasen la teología de la Iglesia en punto a la historia de la salvación. "Se acusa a los judíos globalmente –dijo- de ser culpables de deicidio y se supone que sobre ellos pesaría una maldición." Refutó estas dos acusaciones y tranquilizó a los rabinos que, presentes en la sala, quisieron saber si la declaración diría explícitamente que el deicidio, la maldición y el rechazo del pueblo judío por Dios no eran sino errores de la doctrina cristiana. ¡Bea respondió de modo evasivo y todos se despidieron brindando con una copita de jerez!
  
Poco después se estrenó la película El Vicario de Rolf Hochhuth, que calumniaba a Pío XII por su actitud durante la guerra. El medio de presión era poco elegante, pero podía influir la asamblea conciliar.
  
Durante la segunda sesión del Concilio, en otoño 1963, se entregó a los obispos la declaración sobre los judíos. Hacía parte del capítulo IV una declaración sobre ecumenismo, lo que aparentemente le permitía pasar más inadvertida. El Sr. Schuster, director del área europea del Comité Judío Norteamericano, juzgó que la distribución del proyecto a los Padres conciliares fue uno "de los momentos más importantes de la historia". El texto fue largamente discutido (38) pero sorpresivamente retirado al final de la sesión. Los representantes de la ortodoxia católica terminaban de distribuir varios ejemplares de Los judíos a la luz de la Escritura y la Tradición (39), que debía alertar a los Padres conciliares acerca de las maniobras del enemigo. Todo parece indicar que, una vez más, las advertencias fueron escuchadas. “Algo sucedió entre bastidores” –comentó la Conferencia Nacional Católica de Ayuda Social-.
  
Sin entrar en el detalle de esta larga historia, digamos que otros dos proyectos serán propuestos y discutidos detenidamente durante las sesiones III y IV. Entre 1964 y 1965 se multiplicarán las intervenciones judías ante Pablo VI. Los personajes más influyentes ante el papa fueron Joseph Lichten, de la Liga Antidifamatoria de la B'nai B'rith, Zachariah Schuster y Leonard Sperry del Comité Judío Norteamericano, el cardenal estadounidense Spellman, Arthur J. Goldberg, juez de la Corte Suprema de los Estados Unidos y el rabino Heschel. Roddy revela que “(antes de la III sesión) seis miembros del Comité Judío Norteamericano fueron recibidos en audiencia papal. El Santo Padre manifestó a los visitantes su aprobación a las manifestaciones del cardenal Spellman en el sentido de la no culpabilidad de los judíos.” Un poco más adelante, subraya que “Heschel se entrevistó con Pablo VI en compañía de Schuster, perorando enérgicamente sobre el deicidio (40) y la culpabilidad, y solicitando que el Pontífice ejerciera presión a fin de obtener una declaración prohibiendo a los católicos todo proselitismo respecto a los judíos (41). El 20 de noviembre de 1964, en la sesión III, los obispos y cardenales reunidos votaron por gran mayoría el esquema provisorio que trata la posición de la Iglesia frente el judaismo (42). Léon de Poncins se apresuró a redactar un opúsculo titulado el Problema Judío frente el Concilio, que se distribuyó a todos los Padres antes de la cuarta y última sesión. Era la última advertencia. En su introducción, el autor comprueba "de parte de los Padres conciliares una ignorancia profunda de la esencia del judaismo (43)". El folleto produjo efecto, permitiendo a la “coalición por el rechazo (44)” aguzar sus argumentos. Este frente consiguió que se descartasen algunas frases de la primera versión tales como “aún cuando una gran parte del pueblo elegido permanece provisionalmente lejos de Cristo, es injusto llamarlo pueblo maldito o pueblo deicida”, que fue sustituida por aquella que aparece en la versión definitiva de Nostra Aetate, finalmente adoptada en la sesión IV del 28 de octubre de 1965 por 2221 votos contra 88: “Los judíos no deben ser presentados ni como réprobos ni como malditos por Dios, como si tal se derivara de la Escritura.”
  
Un texto de compromiso sale a la luz después de años terribles de una guerra doctrinal sin precedentes, de luchas de influencia entre la Curia y entre los Padres conciliares, de difusión de numerosos libelos para defender la teología de la salvación enseñada por la Iglesia durante dos milenios. En general, como esperaban más, los judíos quedaron decepcionados por el contenido del documento. Pero una puerta terminaba de abrirse y era difícil volverla a cerrar. En efecto, con Nostra Aetate los obispos de la Iglesia Católica presentaban por primera vez una imagen positiva y atrevida de los judíos infieles. André Chouraqui lo destaca oportunamente: “de repente, la Iglesia, afectada por una amnesia más o menos total a lo largo de dos mil años, se acuerda del vínculo espiritual que la une a la descendencia de Abraham – Israel-, reinstalando así el privilegio del mayorazgo en el contexto de la familia del pueblo de Dios. Este reconocimiento teológico elemental fue enriquecido con un contenido que los siglos no podrán agotar (…) Se necesitaron veinte siglos para que la Iglesia tomara renovada conciencia de sus raíces judaicas. (…) Por añadidura, la Iglesia rechaza categóricamente toda forma de proselitismo a su respecto, proscribiendo lo que antes había admitido. (45)”
   
Jean Halpérin, miembro de la oficina del Congreso Judío Mundial con sede Ginebra, confirma las observaciones de Chouraqui durante un coloquio tenido en Friburgo:
Hay que destacar que la declaración Nostra Aetate de 1965 abrió verdaderamente el camino hacia un díalogo absolutamente nuevo e inauguró una nueva perspectiva (46) de la Iglesia Católica respecto a los judíos y al judaísmo, manifestando su disposición a reemplazar la enseñanza del desprecio por la del respeto (47).
  
Menahem Macina (48) ratifica esta afirmación:
Es necesario no olvidar el inmenso progreso que representa la declaración Nostra Aetate respecto a la situación previa. Una sola observación permitirá apreciar el camino recorrido. Quizás sepan que cuando se promulgan documentos destinados a toda la cristiandad, los papas y los concilios tienen la costumbre de buscar y citar textos de sus antecesores que van en el sentido de lo que se proponen enseñar, con el fin de evidenciar la continuidad de la doctrina y tradición eclesiales. Ahora bien, a diferencia de lo que ocurre con el pasaje que el Conciliodedica a la religión musulmana, en la declaración sobre los judíos no hay ninguna referencia a precedente alguno positivo, ya sea de Padres, escritores eclesiásticos o papas (49). Podrían citarse muchos testimonios que confirman este análisis, pero concluyamos con el de Paul Giniewski en su importante obra Antijudaísmo cristiano-
  
El cambio
El documento sobre los judíos, que se podía considerar como la conquista de un objetivo, resultó, en cambio y muy rápidamente, el principio de una nueva era en la feliz evolución de las relaciones judeocristianas (50).
 
Se abrió una puerta (51)... Los hombre de Iglesia admitían que los judíos ya no eran "un pueblo maldito". Maldito no, ¿pero tampoco réprobo?. "De ahora en más –dice incluso Chouraqui- la Iglesia reconoce la permanencia del judaísmo en los planes de Dios y el carácter irreversible de los principios sentados por Nostra Aetate, que dan de plano con toda restricción y toda ambigüedad en el díalogo con los judíos.” La semilla había sido plantada, sólo bastaba esperar que creciera...
 
Por tanto, de allí en más había que avanzar en el camino del mutuo reconocimiento de judíos y cristianos. Era imposible hacer un saldo de beneficios y pérdidas de dos mi años ensangrentados (52).La purificación del espacio cristiano (53) ya podía comenzar…

De la purificación "del espacio cristiano" a la introducción de la religión de Noé
1) "Purificación del espacio cristiano"
"Al principio (54) los cristianos dijeron: 'Nosotros también somos Israel'. Luego afirmaron: 'Nosotros también somos el verdadero Israel'. Un poco más tarde: 'Sólo nosotros somos el verdadero Israel'". (F. Lovsky)
  
Las discusiones que siguieron a la "toma de conciencia" del Concilio Vaticano II fueron preparando poco a poco al mundo cristiano para asumir una nueva teología de las relaciones de la Iglesia con el judaísmo (55). El objetivo de las directivas del Vaticano (56) y de los episcopados desde hace casi cuarenta años se encaminó a transformar la mentalidad por medio de un “gran esfuerzo de educación” de los pueblos del “espacio cristiano”. Este esfuerzo tiende a:
  1. Recordar la perpetuidad de la primera Alianza
  2. Inculcar el aprecio del pueblo judío (infiel), “pueblo sacerdotal”
  3. Renunciar a la conversión de los judíos
  4. Familiarizarse constantemente con el diálogo y la cooperación con el judaísmo
  5. Preparar los caminos a la religión noáquida.
  
Altas autoridades vaticanas indujeron a los episcopados a publicar declaraciones cuyo contenido teológico se opone claramente al magisterio de la Iglesia.
  1. La nueva "teología de la Alianza" según el episcopado
    Podemos ilustrar nuestra observación con dos ejemplos: el texto de la Comisión del Episcopado Francés para las Relaciones con el Judaísmo (Pascua, 1973) y las Reflexiones sobre la Alianza y la Misión del episcopado norteamericano (13 de agosto, 2002). A juicio de los judíos, son dos declaraciones cuyo contenido sobrepasan ampliamente las afirmaciones del Concilio. Los aspectos heterodoxos no escapan a la consideración de persona alguna.Los cristianos no deben ver al judaísmo como una ralidad solamente social e histórica sino esencialmente religiosa; no como reliquia de un pasado venerable y acabado, sino como una realidad viva a través del tiempo. Las principales señales de esta vitalidad del pueblo judío son: el testimonio de su fidelidad colectiva al único Dios, su fervor en escrutar las Escrituras para descubrir, a la luz de la Revelación, el sentido de la vida humana, la búsqueda de su identidad en medio de los otros hombres, sus constantes esfuerzos por congregarse en una comunidad reunificada. Como cristianos, estos signos nos plantean un interrogante que toca el corazón de nuestra fe: ¿Cuál es la misión propia del pueblo judío en el plan de Dios?Una elección que perdura: la primera Alianza no ha caducado. Contrariamente a lo que sostuvo una exégesis tan antigua como cuestionable, no se podría deducir del nuevo Testamento que el pueblo judío ha sido privado de su elección. El conjunto de las Escrituras, por el contrario, nos invita reconocer la fidelidad de Dios a su pueblo en la preocupación de fidelidad del pueblo judío a la Ley y a la Alianza. La primera Alianza, en efecto, no queda abrogada por la nueva. El pueblo judío tiene conciencia de haber recibido, a través de su vocación particular, una misión universal frente a las naciones (57).¿Cuál es esta misión? Lo estudiaremos en un próximo apartado. La segunda declaración, más reciente, es la de los obispos norteamericanos. Es realmente impresionante: El pensamiento católico romano manifiesta un creciente respeto por la tradición judía que se desarrolla desde el ConcilioVaticano II. La profundización de la valoración católica sobre la alianza eterna entre Dios y el pueblo judío, así como el reconocimiento de la misión que Dios asignó a los judíos de atestiguar el amor fiel de Dios, llevan a concluir que las acciones encaminadas a convertir a los judíos al cristianismo ya no son teológicamente aceptables en la Iglesia Católica (58).
      
  2. "Cambiar la teología" de los teólogos
    Los testimonios de teólogos sobre la perpetuidad de la primera Alianza son tan abundantes que podría reproducirse una letanía de citas. He aquí algunas:
    "Quizá sea necesario ir al fondo del asunto: avizorar, bajo las nuevas perspectivas, la idea de un derrocamiento de la religión-madre por la religión-hija. La noción de una sustitución de la antigua Alianza por la nueva está en el origen mismo de la división judeocristiana y sus consecuencias". 
      
    En uno de sus grandes estudios teológicos, significativamente titulado “La alianza nunca derogada”, Norbert Lohfink, jesuita, profesor de investigación bíblica en una universidad pontificia de Roma, afirma categóricamente que
     “la concepción cristiana ordinaria sobre la nueva Alianza favorece el antijudaísmo (59) Creemos que Cristo instauró una nueva Alianza. ¿Caducó con ello la antigua? Lo sostuvimos durante mucho tiempo y probablemente existen cristianos que aún hoy lo piensan” (60). 
      
    En un coloquio titulado Proceso a Jesús, ¿proceso a los judíos?, Alain Marchandour no duda en afirmar:
    "Durante mucho tiempo los cristianos percibieron a Israel como una clase de órgano testigo de una realidad absorbida esencialmente por el cristianismo convertido en nuevo Israel. Semejante lenguaje es indefendible: Israel existe con su historia, sus instituciones, sus textos. El judaísmo no se extinguió con la llegada del cristianismo (…) Sigue siendo el pueblo de la Alianza" (61).
     
    Charles Perrot, profesor del Instituto Católico de París, manifiesta una idea similar:
    "Si la Iglesia sustituye a Israel, si lo reemplaza, esto no significa que también lo elimine, por absorción o algo peor aún. Ahora bien, expresarse así es peligroso. ¿Es admisible hoy en día?" (62)
     
  3. Hacer que las élites "revisen la historia cristiana"
    Al igual que su teología, la Iglesia debe "revisar" su historia. En ese sentido, el Vaticano multiplica las reuniones de expertos. En Roma o en otras ciudades europeas se celebran distintos coloquios que tienen por tema la historia de la Iglesia en relación a su actitud frente al judaísmo. El 30 de noviembre de 1997 tuvo lugar en Roma un encuentro sobre las raíces del antijudaísmo cristiano. Historiadores venidos de todo el mundo escucharon a expertos en relacioens judeocristianos. Claude-Françoise Jullian nos cuenta en Le Nouvelle Observateur cuál fue el objeto del debate: "Todos los expertos reafirmaron los orígenes judíos del cristianismo y calificaron la teología de la sustitución –esto es, la nueva Alianza en Cristo, que rompe con la antigua- como una aberración". Al abrir el simposio, el cardenal Etchegaray (Presidente del Comité de Organización del Jubileo) explicó con voz rocosa, salida de las gargantas pirenaicas: "Se trata de que examinemos las relaciones a menudo alteradas entre judaísmo y cristianismo." El pensamiento fue recogido por el animador del encuentro, el dominico suizo Georges Cottier, teólogo privado del Papa (y Presidente del Comité histórico-teológico del Jubileo), que recordó: "nuestra reflexión apunta al plan divino de la salvación y al lugar que corresponde al pueblo judío, pueblo de la elección, de la alianza y de las promesas". "La aberración de la teología de la sustitución es un punto esencial, admitido desde Vaticano II, pero difícil de hacer aceptar por las bases”-afirma un participante (63). El periodista de un semanario se preguntaba: “¿Por qué Roma reúne a los expertos de cinco continentes para comprobar una cosa hoy parece ya una verdad de fe?”
    Otro coloquio se celebró a la Universidad de Friburgo del 16 al 20 de marzo de 1998 sobre el tema Judaísmo, antijudaísmo y cristianismo. Las actas se publicaron en las ediciones Saint-Augustin del año 2000 y todas las intervenciones revisten el mayor interés. Más recientemente aún, el Congreso Judío Europeo organizó en París el 28 y 29 de enero de 2002 los Encuentros Europeos entre Judíos y Católicos sobre el tema: Después del Vaticano II y Nostra Aetate: profundización de las relaciones judeocristianas en Europa bajo el pontificado Juan Pablo II. En su transcurso se honraron varias personalidades comprometidas en el diálogo entre judíos y cristianos. Unas jornadas vespertinas efectuadas en los salones del Hôtel de la Ville de Paris el 28 de enero de 2003 reunió unas 700 personas, tanto judíos como católicos. En la lista de oradores figuraban Maître Henri Hajdenberg, presidente de estos encuentros, el profesor Jean Halpérin, del Comité de Enlace entre judíos y católicos, el cardenal Lustiger, el gran rabino de Moscú, Pinchas Goldschmidt, el gran rabino René Samuel Sirat, el doctor Michel Friedman, vicepresidente del Congreso Judío Europeo y el cardenal Walter Kasper, Presidente de la Pontificia Comisión para las relaciones religiosas con el Judaísmo. En sus discursos todos los oradores destacaron de cuánta importancia habían sido los pasos dados desde Nostra Aetate... Muchas cosas se dijeron esa tarde sobre las actuales relaciones entre judíos y cristianos. Sopló un nuevo espíritu, que realmente tomó nota de los gestos, de las palabras de los católicos, especialmente de Juan Pablo II. “Una nueva página, una nueva etapa”, ese es el sentimiento que, por otra parte, iba a confirmarse en el transcurso del día siguiente. Después de las exposiciones de los distintos oradores y de la proyección de la película “El Papa Juan Pablo II en Tierra Santa”, se hizo un gran silencio en la extensa sala. Durante el día siguiente, 29 de enero, ante un público más limitado y en presencia de varios cardenales, obispos y personalidades judías, de algunas delegaciones venidas de Alemania, Austria, Bélgica, Italia, Suiza y Polonia, en un mismo clima de positividad y de verdad se abordó el tema: “La evolución de las relaciones judeocatólicas. De la teoría de la sustitución al respeto mutuo. Acerca de la necesaria transmisión de la memoria de la Shoa en el contexto actual.” Por la tarde, diversos oradores expusieron sobre “Los retos de la asimilación y la secularización, la evolución de las relaciones judeocatólicas con el Estado de Israel y Jerusalén.” Las jornadas concluyeron con una declaración común de judíos y católicos. (64)”Podríamos multiplicar los informes sobre distintas reuniones, congresos, coloquios, jornadas, etc., que pululan año a año.
  4. Cambiar el contenido de la predicación y de la catequesis
    Los documentos romanos del 24 de junio de 1985 –Notas para una correcta presentación de los judíos y del judaísmo en la predicación y la catequesis (65)- deben leerse y meditarse a la luz de lo que se ha dicho precedentemente.
  5. Cambiar los espíritus por gestos espectaculares
    Un ejemplo de esta afirmación es el gesto de Juan Pablo II a la sinagoga de Roma del 13 de abril de 1986. La visita fue todo un símbolo: “La Iglesia de Cristo, por medio de Juan Pablo II, se traslada a la sinagoga y descubre su vínculo con el judaísmo explorando su propio misterio.” Con este motivo, Juan Pablo II dirá:
    La religión judía no nos es extrínseca, sino que en determinado sentido es intrínseca a nuestra religión. Tenemos, pues, a su respecto, relaciones que no tenemos con ninguna otra religión. Vosotros sois nuestros hermanos preferidos, y se podría decir en cierto sentido, nuestros hermanos mayores (66).
      
  6. Los cristianos deben respetar el derecho de los judíos a la tierra de Israel, centro físico de la Alianza
    El acontecimiento más importante para los judíos desde el holocausto fue el restablecimiento de un Estado judío en la Tierra prometida. Como miembros de una religión basada en la Biblia, los cristianos deben valorar que la tierra de Israel haya sido prometida y dada a los judíos en calidad de centro físico de su Alianza con Dios (67). A los cristianos no les queda más alternativa que alegrarse de la presencia de los judíos en Tierra Santa... Paul Giniewski analiza la enseñanza de los últimos cuarenta últimos en términos del pensamiento judío (68) distinguiendo tres etapas:
    • "Viduy", es decir, el reconocimiento sincero del incumplimiento y las faltas; 
    • "Teschuva", que supone la conversión a la conducta contraria; 
    • Finalmente, el más importante, "Tikkun", es decir, la reparación. 
      
    ¿Hasta dónde hemos llegado? –se pregunta el escritor judío. Hasta el "teschuva", responde, sin el menor margen de duda. Ésta no terminará “hasta que la enseñanza del aprecio se traduzca en textos didácticos y su propagación haya suscitado numerosas vocaciones de alumnos y profesores de la novedad. El objetivo es ambicioso: hacer oír y aceptar una enseñanza que decía lo contrario de lo que hasta ahora se enseñó (...) De esta forma se descrucificará a los judíos”. Por último, la Iglesia deberá reparar. Algunos ya han descripto lo que será el “tikkun”... Los judíos podrán entonces retomar su papel en medio de las naciones, un rol explicado en muchas obras e inteligentemente resumido en un panfleto firmado por Patrick Petit-Ohayon, La Misión de Israel, un pueblo de sacerdotes (69).
2) El pedido de perdón del año 2000 o “viduy”
En San Pedro, Roma, el 12 de marzo del año 2000, Juan Pablo II, en nombre de la Iglesia Católica, hace el “mea culpa” (70) por los pecados cometidos por los cristianos a lo largo de la historia. Este gesto no se comprende si no se coloca en el contexto de la toma de conciencia de una Iglesia que, "por la Inquisición" (71) (sistema de violencia, de apremio), persigue al pueblo de la Alianza, desposeído y oprimido al mismo tiempo. Los cristianos, pues, acaban de hacer su “viduy”. Y para que todo quede suficientemente claro a cristianos y judíos, el texto de arrepentimiento fue colocado por el propio Juan Pablo II en un intersticio del Muro de los Lamentos (72), vestigio del Templo de la primera Alianza, que sólo aguarda su reconstrucción en la capital religiosa de la Alianza redescubierta: Jerusalén destrona a Roma, la usurpadora (73).
  
3) Hacia la religión noáquida
Si la Iglesia ya no es el verdadero Israel, ¿en qué debe transformarse en esta nueva teología de la salvación? En este estudio, de suyo extenso, no podemos agotar todos los aspectos de la religión noáquida. Esta religión introducida en el Vaticano II debe suplantar el catolicismo (74). El tema es tan extenso que podría consagrársele unas jornadas de estudio. Señalemos algunos hitos históricos y destaquemos varios aspectos de este nuevo “catolicismo”. Después de la Revolución francesa, que emancipó a los judíos y posibilitó su inserción en las sociedades civiles, los rabinos y los pensadores del judaísmo se plantearon el interrogante sobre el problema religioso del mundo por venir. Se acercaba el retorno a la tierra de Israel y se imponía solucionar la cuestión religiosa que no iba a dejar de plantearse. Aquello que estaba en juego en los debates teológicos de los rabinos del siglo XIX puede resumirse de la siguiente manera: ¿"Cuándo reencontraremos nuestro papel de pueblo lleva la salvación a las naciones? ¿Cómo será la religión de los cristianos que pretendieron ser el nuevo Israel?" Elías Benamozegh, rabino de Livorno, el Platón del judaísmo italiano, “uno de los maestros del pensamiento judío contemporaneo” (75), propuso una solución que publicó en 1884 en su obra principal Israel y la Humanidad (76). El subtítulo, sugestivo, es: Estudio sobre el problema de la religión universal y su solución. La solución de Benamozegh, a la cual van a atenerse poco a poco los seguidores del judaísmo, puede sintetizarse como sigue: La Iglesia Católica debe reformar tres puntos de su enseñanza:
  1. Cambiar su visión del pueblo judío, al que debe rehabilitar como pueblo primogénito, pueblo sacerdotal, que “ha sabido conservar la religión primitiva en su pureza original”. Este pueblo ni es deicida ni ha sido reprobado por Dios. Ninguna maldición pesa sobre él. Al contrario, le cabe predicar la felicidad y la unidad de la humanidad. “Admitir -escribe Gérard Haddad (77), citando a Benamozegh- el rol que San Pablo (78) creyó poder excluir.”
  2. "Renunciar a la divinidad de Jesucristo, este Hijo del Hombre como Él mismo se llamaba." Simple rabino, Jesús era judío y como tal permaneció. Predicar a Jesucristo, pero un Jesucristo humano, que viene a traer una moral para la felicidad de todos los hombres.
  3. Aceptar una reinterpretación -no una supresión- del misterio de la Trinidad.
 
Reunidas estas tres condiciones, "la Iglesia Católica es la Iglesia del verdadero catolicismo", verdadero catolicismo que Benamozegh llama noaquismo, una religión destinada a todos los pueblos del "espacio cristiano", como decía Lustiger. La Iglesia tiene la misión de propagar la moral inherente al noaquismo (79). La declaración sobre el judaísmo del episcopado norteamericano del 13 de agosto contiene una referencia explícita al respecto:
El judaísmo considera que todo pueblo está obligado a observar una ley universal. Esta ley, conocida como los Siete Mandamientos de Noé, se aplica a todos los seres humanos. Estas leyes son: (1) El establecimiento de tribunales de justicia, de modo que la ley gobierne la sociedad, y la prohibición (2) de la blasfemia, (3) idolatría, (4) incesto, (5) derramamiento de sangre, (6) hurto y (7) comer la carne de animales vivos. El nuevo objetivo de la Iglesia consiste en evangelizar los pueblos en este humanitarismo noaquista y propiciar su unificación (80). 
  
Se redefinirá la primacía romana para facilitar la unidad de los cristianos. El noaquismo será "la religión de la moral natural". Los no judíos no deben pretender convertirse al judaísmo o mosaísmo talmudista, religión reservada a los elegidos.
  
La solución de Benamozegh, silenciada por largo tiempo, ahora es retomada por los dirigentes del mundo judío. El gran rabino René Samuel Sirat, por ejemplo, hizo alusión al status de los no judíos en ocasión del entierro de un joven francés de 24 años, víctima de un atentado cometido a la cafetería de la universidad hebraica de Jerusalén el 31 de julio de 2002:
David, mi querido David, había elegido acercarse espiritual y culturalmente a nuestra comunidad judía y ostentar ante el judaísmo el hermoso título de toshav, extranjero y ciudadano a la vez, que la Biblia valorizó y que el rabino Elías Benamozegh, en el siglo pasado, explicó magníficamente en su libro “Israel y la Humanidad”. Se trata de la libre elección de acercarse a la tradición de Israel, de observar las Siete Leyes –llamadas leyes noáquidas- de la moral natural reveladas antaño a Noé, padre del todos los vivientes (...) Pues, preciso es recordarlo, no es necesario convertirse al judaísmo para tener derecho a la salvación eterna" (81).
  
Conclusión
La nueva religión que resulta del Vaticano II debe interpretarse a la luz de esta nueva lucha, siempre antigua y siempre nueva, entre Jesús (Maria) y Satanás, entre la Iglesia y la Sinagoga. En el siglo XX, Satanás parece haber dado con su Caballo de Troya (Vaticano II) y con aqueos resueltos de teología subversiva. En el centro de este movimiento de conversión, explícitamente enseñado por teólogos cristianos como Bouyer, Congar y de Lubac, se oculta el redescubrimiento de la fe. Este es el trabajo de conversión que la Iglesia Católica y muchos cristianos hoy quieren realizar.Con estas palabras cierra el cardenal Lustiger su intervención en la sinagoga de Nueva York (82).
 
No, señor Cardenal. Católicos y romanos, nuestra fe está en Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre, nacido por obra del Espíritu Santo del seno purísimo de la Virgen María; nuestra fe está en Jesucristo, salvador de los hombres, crucificado bajo Poncio Pilatos y resucitado de entre los muertos, venido a cumplir la Ley y los Profetas, fundando la Iglesia católica, apostólica y romana, la nueva y eterna Alianza que no es la que usted predica. Con la ayuda de Dios, con el auxilio del magisterio de la Iglesia y su bimilenaria Tradición, no vamos a terminar noáquidas.Tal vez esta fidelidad permitirá a los judíos beneficiarse con las preciosas gracias de la redención, gracias que la Virgen María sabrá distribuir en abundancia, como ya aprovecharon a los Drach, Libermann, Ratisbona, Lemann, Zolli y tantos otros, verdaderos convertidos, verdaderos hijos de la Iglesia romana, verdaderos hijos de Maria.
  
Dios de bondad, Padre de las misericordias, te suplicamos por el Corazón Inmaculado de Maria, por la intercesión de los Patriarcas y santos Apóstoles, que dirijas tu mirada de compasión sobre el resto de Israel, para que conozca nuestro único Salvador Jesucristo y participe de las gracias preciosas de la Redención. Señor, perdónalos, porque no saben lo que hacen. [Oración indulgenciada por León XIII y San Pío X.]
 
* * *
  
Mensaje de Mons. Joseph Doré a la B'nai B'rith (83)
La aplicación del "plan Benamozegh" descrito por Michel Laurigan en los "Estudios" del presente número avanza bien. Para Mons. Joseph Doré, arzobispo de Estrasburgo, los judíos que rechazaron a nuestro Señor Jesucristo no pueden ser considerados ni como “infieles”, ni como “ciegos”, ni como extraños al verdadero sentido de la Biblia; no tienen necesidad de convertirse. En cambio, hasta el Vaticano II los cristianos eran "infieles", "ciegos" y estaban en contradicción con la Biblia; necesitan urgentemente convertirse. Reproducimos aquí un mensaje dirigido por el arzobispo de Estrasburgo a la logia judía "René Hirschler" (del orden de la B'nai B'rith), con motivo de la muestra "El judío y el judaísmo en el arte mediaval de Alsacia" y que se publicó en el boletín diocesano “La Iglesia en Alsacia” (agosto de 2003). No se diga que se trata de un exceso aislado: Mons. Doré, antiguo decano de la facultad de teología del Instituto Católico de París, expone la teología que hoy campea en en la Iglesia conciliar. Sus ideas, de hecho, no van más lejos que las de la Roma conciliar. Sólo tiene el mérito de ser más claro. Mons. Doré se atreve afirmar que la doctrina tradicional de la Iglesia sobre Israel (enseñanza de los Padres de la Iglesia, doctores, papas y de todos los santos) "contradecía la propia Biblia".
Cada vez que observamos tantas imágenes grabadas, pintadas o talladas que los cristianos de la Edad Media dedicaron a los judíos, tanto del pasado como a los que les eran contemporáneos, los cristianos nos vemos embargados por diversos sentimientos. En primer lugar, el asombro. ¿Cómo puede ser que los discípulos de Jesús se hayan enceguecido (84), al punto de no ver en los judíos a hermanos de sangre de aquel ellos confiesan no sólo como Hijo del Altísimo sino también como hijo de Israel, profundamente anclado en la religión de sus padres? A continuación, la vergüenza. ¿Cómo entender que quienes prestado oídos a sus últimas enseñanzas –“Amaos los unos a los otros como Yo os he amado”- se hayan revelado tan infieles (85) a este mandamiento del amor del prójimo cuando éste era un judío? Por fin, la indignación. ¡No! Nosotros, los cristianos de hoy, no nos reconocemos en este modo de ver a nuestros hermanos judíos, el cual nos nos escandaliza, nos hiere; no queremos ver más estas imágenes, testigos de una época pretérita que ya no es la nuestra.
  
Vienen entonces a nuestro espíritu las vigorosas palabras proclamadas una y otra vez por el Papa Juan Pablo II durante nuestro gran jubileo del año 2000, invitándonos a "purificar la memoria", llamándonos a "cerrar las heridas del pasado, a fin de que no se abran nunca más" (discurso a su llegada en Tel Aviv). Para que las heridas pueden ser vendadas, hay que considerarlas atentamente, más allá de cualquier rechazo que puedan provocar. Esa es la razón por la cual una exposición como ésta no puede sino ser saludable. Nos ayuda a contemplar con valor nuestro pasado y a reconocer errores de los cuales, con todo, no somos personalmente responsables.
  
Muchas de estas estas imágenes traducen el mensaje que el cristianismo tuvo durante siglos sobre el pueblo judío y el judaísmo, que el gran historiador Jules Isaac condensó magistralmente en la expresión "enseñanza del menosprecio": pueblo infiel, que no conoció el tiempo de la visita de su Mesías, sordo a sus llamadas, ciego a sus signos, incapaz de leer su propia Escritura y las promesas de salvación que contiene, el pueblo judíos fue objeto de rechazo por Dios y maldecido por haber prevaricado de su misión. Eso es lo que muestran todas estas imágenes negativas, presentando a los judíos ya de manera humillande debido a su ceguera, ya desfiguradamente –como acontecía a fines de la Edad Media-, por las múltiples taras que velan su imperdonable pecado de deicidio. En cualquier caso, sea que el judío aún conserve su dignidad en medio de su desdicha (como lo muestra la magnífica imagen de la Sinagoga existente en la catedral de Estrasburgo), sea que se lo caricaturice, el mensaje teológico es siempre el mismo: la elección ahora ha pasado al pueblo cristiano y la Iglesia -verdadero Israel- que pregona la salvación traída por Cristo, puede triunfar.

Durante el Concilio Vaticano II la Iglesia Católica revisó finalmente esta doctrina y comprendió cuánto contradecía la propia Biblia (86) y, antes que nada, la palabra del propio San Pablo, que afirma que “los dones y la vocación de Dios son sin arrepentimento.” (87) El decreto conciliar Nostra Aetate (1965), punto de partida de la “nueva perspectiva” de la Iglesia sobre los judíos, recordaba el "patrimonio espiritual" que la une al pueblo de la descendencia de Abraham, condenando la acusación de deicidio (§ 4).
 
El episcopado francés, bajo particular impulso de Mons. Elchinger, obispo de Estrasburgo, publicó en 1973 un documento sobre las relaciones judeocristianas de un vigor que aún no ha sido igualado, mientras Juan Pablo II recordaba en muchas ocasiones la perpetuidad de la primera Alianza (88) “nunca revocada” (Maguncia –1980, etc.)
  
Ahora queremos trabajar en la reconciliación y en el diálogo fraternal con nuestros hermanos mayores. Pero debemos tener la humildad de reconocer que la enseñanza del menosprecio y la "teología de la sustitución" que considera a la Iglesia como nuevo y único Israel de Dios todavía impregnan muchos espíritus. Sólo un largo trabajo de educación conducirá a erradicar todo germen de antijudaísmo. Sólo una purificación continua de la memoria, que nos hace conscientes de las tentaciones que nos habitan, llevará a los cristianos a la vigilancia y a la responsabilidad. A ellos también se dirige lo que Dios dijo a Caín (89): “¿Qué has hecho con tu hermano?”La Iglesia pide hoy a los cristianos comprometerse en este el camino de conversión, invitándolos a construir con sus hermanos judíos un futuro donde juntos puedan ser "una bendición unos para otros" (Juan Pablo II, 1983.)
 
* * *
  
“Histórico” encuentro del Papa con los rabinos jefes de Israel (90)
CIUDAD DEL VATICANO, viernes 16 enero 2004.
  
«El diálogo oficial establecido entre la Iglesia Católica y el Gran Rabinado de Israel es un signo de gran esperanza», reconoció Juan Pablo II al recibir este viernes a los rabinos jefes de Israel. Los líderes religiosos han viajado a Roma para asistir al «Concierto de la Reconciliación» que tendrá lugar el sábado en el Vaticano.
  
«No debemos escatimar esfuerzos para trabajar juntos en la construcción de un mundo de justicia, paz y reconciliación para todos los pueblos», afirmó el Santo Padre ante Jona Metzgher, rabino asquenazí, Slomo Amar, rabino sefardí, y Oded Wiener, director general del Gran Rabinado. Al iniciar su discurso, el Papa recordó: «En los 25 años de mi pontificado me he esforzado en promover el diálogo judío-católico y en fomentar siempre un mayor entendimiento, respeto y cooperación entre nosotros».
  
Además calificó como uno de los momentos sobresalientes de su pontificado su peregrinación jubilar a Tierra Santa, «que incluyó intensos momentos de recuerdo, reflexión y oración en el Yad Vashem [el memorial nacional israelí dedicado a las víctimas de la Shoah (Holocausto), y en el Muro de las Lamentaciones».
  
Durante la audiencia, según informaron tras el encuentro con el Papa, «los rabinos se han referido al fenómeno del antisemitismo, poniendo énfasis en la dimensión actual de las palabras pronunciadas en el pasado por el Papa», cuando recomendó «enseñar a las conciencias a considerar el antisemitismo y toda forma de racismo como un pecado contra Dios y la humanidad».
   
Los rabinos jefes de Israel igualmente solicitaron «al Papa que ejerza su influencia en los fieles acerca de la creciente oleada de terrorismo que golpea a inocentes y pone en peligro la reconciliación» y le agradecieron haber instituido «la jornada dedicada al judaísmo» en la Iglesia católica. Finalmente obsequiaron a Juan Pablo II con un «regalo emblemático: un candelabro (Chanukkiah) con el fondo de Jerusalén, ciudad consagrada a las tres religiones monoteístas, símbolo de la aspiración a la paz de toda la humanidad». (91)
 
Un obispo y un rabino buscan sendas para el diálogo entre judíos y católicos (92)
ROMA, viernes 16 enero 2004.
  
Las sendas por las que puede seguir avanzando el diálogo entre judíos y católicos fue el tema central de la conferencia entre representantes de las dos religiones que se celebró este jueves en la Universidad Pontificia de Letrán en Roma. En el encuentro intervinieron el obispo Rino Fisichella, rector de la Universidad y presidente de la Comisión de la diócesis de Roma para el ecumenismo y el diálogo, y el rabino jefe de la comunidad judía de Roma, Riccardo Di Segni. La conferencia sirvió para preparar la Jornada de Diálogo con los Judíos que la Iglesia católica en Italia celebrará el próximo sábado, en este año con el lema tomado del capítulo 3 de Sofonías: «Servirán al Señor bajo un mismo yugo» (versículo 9).
  
Monseñor Fisichella aclaró: «Esta es una cita no sólo para recordar que somos amigos y hermanos, sino también para hacer visible la relación de amistad». Por su parte, el rabino Di Segni se adentró en las dificultades objetivas que plantea este diálogo, particularmente en el terreno de la teología. «Se han dado progresos teológicos notables en la visión de judaísmo por parte de la teología cristiana -reconoció-. El documento sobre las escrituras judías, un hecho sin precedentes, da importancia a la exégesis rabínica», en referencia al documento de la Comisión Pontificia Bíblica «El pueblo judío y sus Santas Escrituras en la Biblia Cristiana» (2001).
  
Ahora bien, siguió constatando el rabino, «la reciprocidad a nivel teológico no existe. Entre políticos se puede discutir y llegar a una solución; entre teólogos no». El motivo, siguió aclarando, es el carácter «único, pero totalmente asimétrico» que une al cristianismo con el judaísmo. «El cristianismo nace del judaísmo y, con notables esfuerzos, puede introducir elementos de espiritualidad judía. Lo contrario no es posible», afirmó. Sin embargo, concluyó, el versículo de Sofonías --«Servirán al Señor bajo un mismo yugo»-- «nos mueve a trabajar para ver cómo es posible realizar este ideal».
  
Los rabinos piden al Papa asociarse a las celebraciones del “año de Maimónides" (93)
ROMA, lunes, 19 enero 2004
  
Los grandes rabinos de Israel han expresado a Juan Pablo II su deseo de que los católicos en el mundo celebren una Jornada de Diálogo con los Judíos, con el fin de promover el conocimiento recíproco entre judíos y cristianos y combatir juntos el antisemitismo. Asimismo, el rabino Yona Metzger (asquenazí) y el rabino Slomo Amar (sefardí), sugirieron al Papa que se sume con un gesto significativo a la celebración al año de Maimónides, filósofo y teólogo de Córdoba (1135-1204).
  
La Jornada para el Diálogo con los Judíos ya existe en Italia desde hace años y se celebra el 17 de enero, en la víspera de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. Es un día en el que judíos y católicos se encuentran en conferencias, visitas a las sinagogas, o convivencias para conocerse mejor. Los rabinos expresaron el deseo de que, con motivo del octavo centenario de la muerte del gran filósofo y teólogo judío «Rambam» Maimónides, la Santa Sede preste (durante un tiempo o incluso de manera indefinida) alguno de sus preciosos manuscritos que se conservan en la Biblioteca del Vaticano para que puedan ser expuestos en Israel.
  
Al mismo tiempo los rabinos pidieron que el Papa done un objeto de culto judío en posesión de la Iglesia católica. Interrogados sobre a qué objeto se referían, los rabinos respondieron que dejaban a la discreción de Juan Pablo II la facultad de escoger. En su encuentro posterior con los periodistas, los dos rabinos insistieron en el carácter «cordial», «cálido» y «amigable» del encuentro. El rabino Metzger subrayó que el Papa estuvo muy «atento» a todo lo que se le decía y muy «cálido» al recibir sus huéspedes. El rabino Amar reconoció que ese encuentro había «hecho crecer la esperanza en la reconciliación y la fraternidad entre las dos religiones», así como la «intensificación de las relaciones», subrayando que el Papa y sus colaboradores han utilizado en el pasado palabras «fuertes» para condenar el antisemitismo.
  
Ante la pregunta sobre los rumores, según los cuales, en el Vaticano se encuentra la «Menorá» (candelabro de siete brazos del Templo de Jerusalén), los rabinos declararon que no querían hacer consideraciones sobre «rumores». Es una cuestión que debe dejarse al "Rey Mesías ", dijo sonriendo el rabino Amar, prosiguiendo "el diálogo y la comprensión" en vez de plantear cuestiones que conducen a desacuerdos.
  
Para el rabino Amar, la dificultad más grande entre las personas y las comunidades es «la falta de comunicación», la imposibilidad de «comprender» o de «escuchar» al otro, de manera que cada quien se queda en sus posiciones. «Hay que hablar», insistió el rabino. En el momento en el que nos hablamos «de manera auténtica» se da «una semilla, un inicio de esperanza». Estos encuentros interreligiosos, subrayaba, pueden «superar las dificultades que se dan a nivel político».
  
El gran rabino Metzger reveló que en la audiencia tocaron el tema de la lucha contra el antisemitismo y el terrorismo, diciendo: «Ayer nos perseguían porque no teníamos Estado y hoy porque lo tenemos». Reveló que ha lanzado un llamamiento a los jefes religiosos musulmanes para que impidan el aumento del terrorismo con pretextos religiosos. Todos somos «hijos de Abraham», recordó, y es imposible que «este padre se alegre al ver que los hermanos se matan los unos a los otros». «¡Se ha derramado suficiente sangre!», afirmó recordando el mandamiento «no matarás». Hay que volver a sentarse «en torno a una mesa» para hablar, insistió el rabino Amar, pues cuando hay diálogo comienza la solución. Hace falta «paciencia» y «tolerancia» para construir «puentes» que conduzcan al diálogo y que permitan «escuchar la sabiduría de los demás», cuando cada quien «piensa que tiene razón». «Si todos tuviéramos esta disponibilidad, el mundo ya sería diferente», concluía el rabino.

Comunicado de Mons. Sean Brady, Arzobispo de Armagh – Primado de Irlanda (94)
El martes 27 de febrero, Día de la Memoria del Holocausto, señala el aniversario de la liberación del campo de concentración nazi de Auschwitz-Birkenau. Uno de los propósitos de señalar este día es intentar y asegurar que los horrendos crímenes cometidos durante el Holocausto nunca se repitan en ningún lugar del mundo (...) El racismo y la intolerancia siguen alzando sus inquietantes cabezas, mucho más cerca, aunque en una proporción muy inferior, y en contextos y circunstancias diferentes. Una sociedad verdaderamente democrática y tolerante, libre de los males del prejuicio, racismo y otras formas de intolerancia, reconoce y respeta en todo momento la dignidad de todos sus ciudadanos, sin distinción de raza, religión, sexo o condición social. El Día de la Memoria del Holocausto nos llama a todos a trabajar para construir tal sociedad. Que el Dios de Abraham, Alá y Jesucristo, el Dios de la misericordia, justicia y amor, nos dé fortaleza para contribuir en la construcción de esa sociedad.
Maynooth, 27 de enero de 2004.
  
Notas
(1) Traducimos “noachide” por “noaquida”.
(2) La ley noáquida es aquella que Dios dio a Noé después del Diluvio. El plan en cuestión, revelado por Elías Benamozegh en su obra Israel y la humanidad (1884), se expondrá en este artículo. Citemos aquí tan sólo cuanto Jacob Kaplan, gran rabino de París, declaraba al respecto en 1966: “Según nuestra doctrina, la religión judía no es la única que asegura la salvación. Se pueden salvar quienes no siendo judíos, creen en un Dios supremo y observan una regla moral, obedeciendo las leyes que el Creador ha prescripto a Noé (...) Por eso los rabinos enseñan que los justos de todas las naciones tienen derecho a la salvación eterna. Al margen de las leyes noáquidas, las reglas de la Torá y la ley de Moisés sólo cuentan para los judíos, porque tienen su razón de ser en el divino proyecto de formar un pueblo destinado a cumplir una acción religiosa en el mundo. La esperanza de Israel no es, pues, la conversión del género humano al judaísmo, sino al monoteísmo. En cuanto a las religiones bíblicas, según declaran dos de nuestros más grandes teólogos, son confesiones cuyo cometido es preparar junto a Israel la llegada de la era mesiánica anunciada por los profetas. Por eso desemos ardientemente trabajar conjuntamente en la realización de este ideal esencialmente bíblico (...) De esta suerte, podremos acelerar la era mesiánica, que será la era del amor, la justicia, la paz” (Jacobo Kaplan, Diálogo con el padre Daniélou S.J. el 1 de febrero de 1966 en el teatro de los embajadores en París, 1966).
(3) Premio que recompensa la personalidad que trabajó más eficazmente durante el año en pro del acercamiento entre cristianos y judíos.
(4) Ver la declaración íntegra en Nouvelle Revue Théologique, t. 120, nº 4, octubre/noviembre de 1998, p. 529-543. El cardenal abre su discurso exlamando: “¡Cuán conmovido estoy al ser recibido en esta célebre y venerable sinagoga de Nueva York, centenaria ya!!!” El cardenal acaba de publicar una síntesis de su pensamiento, especie de judeocristianismo sincretista en una obra titulada La Promesa, edit. Parole & Silence, 2002. Claude Viguée juzga así la obra del cardenal: “Jean-Marie Lustiger pone de manifiesto que no se puede - so pena de destruir el núcleo mismo del cristianismo - rechazar la elección de Israel. Esa es la clave de su libro. Para escribir estas líneas, desde la situación social y espiritual donde se encuentra, se precisa tener mucho valor. Hay cristianos que no le perdonarán fácilmente haber recordado que sin la elección de Israel no es concebible la elección cristiana (…) Adviértase que si hubiese escrito lo mismo en tiempo de la Inquisición…¡de seguro estaría en la hoguera!” France catholique, nº 2857, noviembre de 2002, p. 10.
(5) Ibidem, p. 532.
(6) Esta precisión no aparece en el texto original.
(7) En su último libro, el cardenal Lustiger distingue dos iglesias, la de Jerusalén, “iglesia que es, dentro de la Iglesia Católica, la continuidad de la promesa hecha a Israel (…) y que no ha perdurado, a más tardar, hasta el siglo VI, destruida bajo la presión de Bizancio. Esta es una de las pérdidas más importantes de la conciencia de los cristianos. La memoria de la gracia (de la elección, n.d.t.) que se había concedido fue virtualmente rechazada, no digo por la Iglesia en cuando esposa de Cristo, sino por los cristianos (p. 17)” y por los pagano-cristianos, a contar desde el siglo VI hasta el Vaticano II: "el pecado en que incurrieron los pagano-cristianos, tanto los clérigos como los príncipes o el pueblo, fue apoderarse de Cristo para desfigurarlo, y hacer de esta desfiguración su dios (...) Su ignorancia sobre Israel es prueba de su ignorancia sobre Cristo, a quien dicen servir” (La Promesa, edit. Parole et Silence, 2002, p. 81). ¿Es todavía católico el cardenal Lustiger?
(8) Ibidem, p. 535.
(9) Leyendo estas líneas, parecería que el cardenal Lustiger condena los beneficios del edicto de Milán del año 313. Más aún, Constantino habría rechazado “los tiempos de la redención” por el apartamiento de los judíos. ¡Curiosa lectura de la historia de la Iglesia!
(10) Para el cardenal de París, la sustitución del pueblo de la antigua Alianza por el pueblo cristiano sería simplemente ¡un mito...! “En vuestro libro La Promesa rechazáis la teología de la sustitución, lo cual me place ", rabino Josy Eisenberg a J.M. Lustiger, Le Nouvel Observateur, nº 1988, del 12-18 de diciembre, 2002, p. 116.
(11) El cardenal reenvía a La Franquerie, Ascendances davidiques des Rois de France, Villegenon, 1984.
(12) Lustiger asume aquí una expresión cara a Jules Isaac.
(13) Ver Patrick Petit-Ohayon, La Mission d´Israel, un peuple de prêtres, París, edit. Biblieurope & F. S. J. U., 2002.
(14) París, 28-29 de enero, 2002. La intervención se titula: "De Jules Isaac a Juan Pablo II: desafíos para el futuro." Ver el texto en La Promesa, p. 185-188 o en Rencontres européennes entre juifs et catholiques organisée par le Congrès Juif Européen, 28-29 de enero, 2002, edit. Parole et Silence, 2002.
(15) Bruselas, 22-23 de abril, 2002. “Judíos y cristianos. ¿Qué deben esperar de su encuentro?” Intervención publicada en La Promesa, p. 189-202. Ver el párrafo que sabe a herejía intitulado: “La libertad religiosa, clave de la democracia.”
(16) Washington, 8 de mayo, 2002. “¿Qué significa el encuentro de judíos y cristianos en marco del choque de las culturas?”. Ver La Promesa, p. 203-218.
(17) Lustiger cree en Jesucristo como Mesías, pero es un Mesías judío. Hay que releer la muy oportuna obra Dios, ¿es antisemita? Infiltración judaica en la Iglesia conciliar de Hubert Le Caron, edit. Fideliter, 1987. El autor estudia la "tentativa de judaización de la Iglesia romana” y las puntualizaciones del cardenal hechas a France-Soir, del 3 de febrero, 1981: “Yo soy judío. Para mi, las dos religiones son una sola; no traicioné la de mis antepasados” p. 83-115. Sin embargo, no todos los judíos adhieren a este judeocristianismo. Ver el artículo “No, Señor Cardenal” del rabino Josy Eisemberg en Le Nouvel Observateur, nº 1988, p. 116. Los silencios del cardenal sobre la Virgen María son elocuentes. Los padres Lemann, verdaderamente convertidos, predicaron magníficamente a María Corredentora.
(18) Los judíos infieles se convirtieron en instrumentos de Satanás en su lucha contra la Iglesia y contra la Madre de Dios. En el Evangelio según San Juan, c. 8 v. 24 y 41-44 se lee que Jesús dijo a los judíos: "Si no creéis que soy el Mesías, moriréis en vuestro pecado (…) Si fueseis hijos de Abraham, haríais las obras de Abraham. Pero hacéis las obras de vuestro padre. Los judíos le dijeron: No somos hijos de fornicación; tenemos un solo Padre, que es Dios. Jesús les dijo: si Dios fuera vuestro Padre, me amaríais, ya que he salido de Dios y vengo de Él (...) El padre del cual vosotros habéis salido es el diablo y queréis cumplir los deseos de vuestro padre”.
(19) Ver en particular la pequeña obra de Teodoro Ratisbona, El problema judío, París, edit. Dentu, 1856, 31 p. Disponible en internet en http://www.gallica.bnf.fr/
(20) Josué Jehouda, El Antisemitismo, Espejo del Mundo, prefaciado por Jacques Soustelle, Ginebra, ed. Synthésis, 1958 283 p. Jehouda aspira a ser el continuador de Elías Benamozegh, rabino de Livorno. Sus otras obras son de máximo interés: La Tierra Prometida, París, Rieder, 1925,122 p.; Las Cinco Etapas del Judaísmo Emancipado, Ginebra, edit.. Synthesis, 1946, 132 p. (Extracto de la revista judía de Ginebra, 1936-1937); La Vocación de Israel, París, Zeluck, 1947, 240 p.; El Monoteísmo, doctrina de la unidad, Ginebra, edit. Synthesis, 1952, 175 p., Instituto para el estudio del monoteismo. Cahiers (I.E.M.), vol. 1, marzo de 1952; Sionismo y mesianismo, Ginebra, Synthesis 1954, 318 p. Cahiers (I.E.M.) vol. 2, octubre de 1954; Israel y la Cristiandad. La Lección de la Historia, Ginebra, Synthesis, 1956, 263 p.; Israel y el Mundo (síntesis del pensamiento judío), París, edit. científico, s. d.; El Marxismo frente al Monoteísmo y al Cristianismo, Ginebra, Synthesis, 1962, 71 p. José Jehouda también prologó la obra de Élías Benamozegh, Moral Judía y Moral Cristiana, edición revisada y corregida, Baconnière, 1946.
(21) Josué Jehouda, El Antisemitismo, Espejo del Mundo, p. 161-162. Citado en el folleto de Léon de Poncins, “El Problema judío ante el Concilio", p. 27. Este panfleto se distribuyó a todos los padres conciliares en 1965 antes de la cuarta sesión. Ver más adelante las circunstancias históricas de la difusión.
(22) La revista Unidad de los Cristianos, nº 109, publica la fotografía de todos los participantes.
(23) Ver Recuerdos de la Conferencia de Seelisberg y del padre Journet por el rabino A. Zafran, y La Carta de Seelisberg y la participación del cardenal Journet por Mons P. Mamie, en el Coloquio de la Universidad de Friburgo, 16-20 de marzo, 1998, sobre el tema: “Judaísmo, Antijudaísmo y Cristianismo ", San Mauricio, edit. San Agustín, 2000, p. 13-35. El padre Journet fue invitado a la conferencia dada por el R.P. de Menasce O.P., egipcio, judío convertido. En cuanto a Jacques Maritain, lo fue por el pastor de Ginebra Pierre Visseur.
(24) El texto íntegro fue publicado por la revista Nova y Vetera 1946-1947, p. 312-317. Se titulaba: “Contra el Antisemitismo”. Allí se lee: “Los cristianos comprenderán también que necesitan revisar diligentemente y purificar su propia lengua, pues una rutina no siempre inocente, pero en todo caso particularmente despreocupada por el rigor y la exactitud, filtró expresiones absurdas como la de raza deicida, o un modo más bien racista que cristiano de relatar la historia de la Pasión, que invita a los niños cristianos al odio de sus condiscipulos judíos (…)
(25) André Kaspi, Jules Isaac, historiador, protagonista del acercamiento judeocristiano, París, Plon, 2002, p. 215.
(26) Ibidem, p. 216.
(27) Ibidem, p. 232.
(28) La famosa inspiración de Juan XXIII en San Pablo Extramuros sigue siendo un enigma. Sería interesante saber si Jules Isaac o las organizaciones judías desempeñaron algún papel en la decisión que tomó. Se sabe que en 1923 los cardenales desaconsejaron a Pío XI una convocatoria semejante. El cardenal Billot había incluso predicho al Sumo Pontífice: ¿Acaso no debemos temer que el Concilio sea "maniobrado" por los peores enemigos de la Iglesia, los modernistas, que como los informes muestran con evidencia, se prepararan para aprovecharse de los Estados Generales de la Iglesia (es decir, un Concilio–n.d.t) y hacer una revolución, un nuevo 1789? Citado por Mons Tissier de Mallerais en Marcel Lefebvre, Clovis 2002, p. 289.
(29) Edit. Du Cedre, París, 1982.
(30) Lo difundían los diarios egipcios. Ver la obra de Bea La Iglesia y los Judíos, Cerf, 1967, y el artículo del cardenal J. Willebrands “Contribución del cardenal Bea al movimiento ecuménico, a la libertad religiosa y a la instauración de nuevas relaciones con el pueblo judío”, D.C. 79.(1982), p. 199-207.
(31) Ver el artículo "Cómo los judíos cambiaron el pensamiento católico" de Joseph Roddy en la revista Look del 25 de enero, 1966, artículo traducido y publicado íntegramente en Le Sel de la Terre, nº 34, otoño 2000, p. 196-215. Estas líneas remiten a ese artículo.
(32) Mucho se podría escribir sobre los años de preparación del Concilio (hombres, relaciones, redes, proyectos, publicaciones, planes, amistades, enemistades…)
(33) Léon de Poncins, El judaísmo y el Vaticano. Tentativa de Subversión Espiritual, edit. Saint Rémi, 2001, p. 204. El parecido que se encuentra con las reflexiones vertidas en la declaración del episcopado norteamericano sobre los judíos, del 13 de agosto de 2002, es algo espantoso: "¿Deberían los cristianos invitar a los judíos a bautizarse? Es una cuestión compleja, no sólo en términos de la autodefinición teológica cristiana, sino también en razón de la historia de los bautismos forzados de judíos por parte de los cristianos. En un estudio notable y siempre vigente presentado en el sexto encuentro del Comité de Enlace Internacional católico-judío en Venecia hace veinticinco años, el profesor Tommaso Federici examinaba las implicancias misiológicas de Nostra Ætate sobre bases históricas y teológicas, argumentando que en la Iglesia no debería haber ninguna organización, del tipo que fuese, dedicada a la conversión de los judíos." Reflexiones sobre la Alianza y la Misión, documento publicado por el Comité del Episcopado Norteamericano para los asuntos ecuménicos e interreligiosos, junto al Consejo Nacional de Sinagogas, donde se afirma que la conversión de los judíos es un objetivo inaceptable. Washington, 13 de agosto, 2002.
(34) Joseph Roddy, ibidem, p. 201.
(35) Estos dos personajes eran oficialmente conversos del judaísmo.(36) Historia del ConcilioVaticano II, obra dirigida por G. Alberigo, París, Cerf/ Peeters, 1997, t. 1., p. 440-441.
(37) Joseph Roddy escribe: "Bea no quería que la Santa Sede o la Liga Árabe supieran que se encontraba ahí para escuchar las preguntas sobres las cuales los judíos aguardaban una respuesta ", ibidem. p. 202.
(38) "Los capítulos IV y V, concernientes a los judíos y a la libertad religiosa, provocarán los debates más tempestuosos entre renovadores y tradicionalistas. Lo que está en juego no es ni más ni menos que la renuncia, por parte de la Iglesia, al monopolio de la única verdad." Henri Tincq, L´Étoile et la Croix. Jean-Paul II-Israël-L´explication, París, J.C. Lattèse, 1993, p. 30. Los patriarcas orientales defenderán valerosamente la teología de la Iglesia. Entre ellos hay que citar al cardenal Tappouni, patriarca sirio de Antioquía, a Maximos IV, patriarca melquita de Damasco, a patriarca copto Esteban I Sidarous y a patriarca latino de Jerusalén.
(39) Y también Los hebreos y el Concilio, obra de un cierto Bernardus. V. René Laurentin, La Iglesia y los Judíos en el Vaticano II, Casterman, 1967.
(40) El deicidio a la luz del Concilioes todo un tema para estudio. En efecto, se produjeron debates de los más vivos y apasionantes. Por ejemplo, Bea afirma que "si bien es cierto que el Sanedrín de Jerusalém representaba al pueblo judío, ¿habrá comprendido plenamente la divinidad de Cristo? Si la respuesta es negativa, entonces no hubo deicidio formal". Por su parte, el arzobispo de Palermo, cardenal Ruffini, tomará la palabra para exclamar: "No se puede decir que los judíos son deicidas por la sencilla razón de que no se puede matar Dios." Ver Henri Tincq, ibid, p. 36 y R. Braun, "¿Es deicida el pueblo judío?", artículo publicado en la revista Encuentros de Cristianos y Judíos, nº 10, suplemento, 1975, p. 54 a 71. El tema sigue siendo de extrema actualidad por la polémica levantada alrededor de la película de Mel Gibson The Passion, cuya estreno se prevé para Pascua de 2004.
(41) Estos encuentros mantenidos oficialmente en secreto causaban inquietud entre buenos obispos. Roddy revela que "fue esta suerte de reuniones cumbres hechas bajo cuerda,g lo que condujo a los conservadores a afirmar que los judíos norteamericanos formaban el nuevo poder que actuaba a espaldas la Iglesia", ibid. p. 206.
(42) Sobre el esquema preparatorio, comenta Henri Fesquet: "Noventa y nueve Padres votaron negativamente, mil seiscientos cincuenta por la afirmativa y doscientos cuarenta y dos afirmativo con reservas. Los obispos orientales intervinieron en bloque declarando su oposición de principio a toda declaración sobre los judíos por parte del Concilio. Con todo, el escrutinio final recién tendrá lugar al fin de la sesión IV en 1965 ", Le Monde, 27 de noviembre, 1964.
(43) Léon de Poncins, El Problema Judío frente al Concilio, p. 7.
(44) Mons. Luigi Carli, fiel amigo de Mons. Lefebvre en el Cœtus internationalis Patrum, publicó en su boletín diocesano de febrero, 1965, que "los judíos de la época de Cristo y sus descendientes hasta el día de hoy son colectivamente culpables de la muerte de Cristo."
(45) André Chouraqui, La Reconnaissance. Le Saint-Siège, les juifs et Israël, París, Robert Laffont, 1992, p. 200.
(46) En cursiva en el texto.
(47) Coloquio de la universidad de Friburgo, 16-20 de marzo, 1998, sobre el tema: Judaísmo, Antijudaismo y Cristianismo, Saint Maurice, edit. S. Agustin, 2000, ibid, p. 129.
(48) Creador del sitio: http://www.chrétiens-et-juifs.org/.
(49) El diálogo con la Iglesia,¿es bueno para los judíos?, Bruselas, sept., 1997.
(50) Paul Giniewki, Antijudaísmo cristiano. Un cambio, París, Salvator, 1993, p. 506. La lectura de esta obra se impone a todo el que quiera comprender los acontecimientos a la luz de la lucha entre la Iglesia y la sinagoga.
(51) En una intervención ante el Congreso Judío Europeo celebrado en París, 2002, el cardenal Lustiger supo resumir admirablemente la historia de las relaciones judeocristianas entre 1945 y 1965: "Los signatarios de Seelisberg se tomaron su tiempo, Jules Isaac golpeó a la puerta y el ConcilioVaticano II la abrió a través de la declaración Nostra Aetate. " Difícilmente se podría sintetizar mejor. La Promesa, ibid, p. 187.
(52) Cardenal Lustiger, ibid., p. 187.
(53) La expresión pertenece a Lustiger, en un discurso pronunciado en la sinagoga de Nueva York: "La Iglesia condensó esta toma de conciencia en la declaración Nostra Aetate del ConcilioVaticano II, y desde hace treinta años, dio lugar a numerosas tomas de posición, particularmente bajo impulso del papa Juan Pablo II. Pero esta nueva comprensión aún debe transformar a fondo los prejuicios, las ideas de tantos pueblos pertenecientes al espacio cristiano, cuyo corazón todavía no está purificado por el Espíritu del Mesías”, ibid. ¿Qué es este “Espíritu del Mesías”?
(54) F. Lovsky, El reino dividido: judíos y cristianos. Ed. San Pablo, 1987.
(55) Las revistas Istina y Sens reprodujeron ampliamente los debates y los nuevos datos teológicos. Ver, entre otros, Ensayo de programa para una teología después de Auschwitz, de Franz Mussner, Istina, nº 36,.1991, p. 346-351.
(56) Ver "Católicos y judíos: una nueva visión. Notas de la comisión vaticana para las relaciones con el judaísmo", DC 82 (1985), p. 733-738. Ver también: "Discurso de Juan Pablo II a los delegados de las conferencias episcopales para las relaciones con el judaísmo”, CD 1827 (4 de abril, 1982), p. 339-340.
(57) Ver el sitio del Servicio de Informes de Documentación Judía y Cristiana. La portada presenta el sitio así: “¿Qué es el S.I.D.I.C.? Un organismo católico animado por las hermanas de Notre-Dame de Sión. ¿Su objetivo? Trasladar a la vida de los cristianos las directivas del ConcilioVaticano II sobre las relaciones de la Iglesia y el pueblo judío. ¿A quiénes se dirige? A todo cristiano deseoso de profundizar su fe hasta sus raíces judías, de luchar contra el antisemitismo, de conocer y reconocer a su hermano judío.” ¿Dónde está el espíritu católico de los hermanos Ratisbona, que querían garar a los judíos para Cristo redentor?
(58) Reflexiones sobre la Alianza y la Misión, documento publicado por la Comisión del Episcopado Norteamericano para Asuntos Ecuménicos e Interreligiosos y el Consejo Nacional de Sinagogas, afirmando que la conversión de los judíos constituye un objetivo inaceptable, Washington, 13 de agosto, 2002.
(59) Paul Giniewski, Antijudaísmo Cristiano. Un cambio, París, Salvator, 1993, p. 391. Las citas que siguen se extraen de esta obra.
(60) R. Padre Jean Dujardin, intervención durante un "Encuentro de jóvenes”, marzo, 1998, revista Sens, nº 12, p. 533.
(61) Alain Marchandour, intervención en el coloquio Juicio a Jesús, ¿juicio a los judíos?, noviembre, 1996, Cerf, 1998, p. 11.
(62) Charles Perrot, “La situación religiosa de Israel según Pablo”, en Juicio a Jesús, ¿juicio a los judíos”, ibid., p. 134-136.
(63) Le Nouvel Observateur, 22-28 de febrero, 1998, p. 110.
(64) La relación de estas jornadas se encuentra en el sitio de las Hermanas de Notre-Dame de Sión. Los segundos encuentros europeos entre judíos y católicos tuvieron lugar en París, el 11 y 12 de marzo de 2003.
(65) DC 1985, 733-738.
(66) Discurso de Juan Pablo II a la sinagoga de Roma, en Judíos y Cristianos, París, Cerf, 1986, p. 54-55. Ver DC 1986, 433-439. El grave problema reside en el aprecio manifestado a judíos infieles, que no han reconocido a Jesucristo como Mesías, ni a la Iglesia Católica como única arca de salvación.
(67) Declaración de los Sabios Judíos Norteamericanos, septiembre, 2000. Ver el sitio http://www.statveritas.com.ar/Teologia/www.chr%E9tiens-et-juifs.org. André Paul, biblista y teólogo, parece rechazar el "sionismo” del cardenal Lustiger (La Promesa): "Al galope de patéticas exégesis, donde se da rienda suelta a un lenguaje estereotipado a la manera de una gnosis judeocristiana, se suceden invitaciones –¡cuán encomiables!- al “conocimiento recíproco” (p. 189) de judíos y cristianos, pero es para afirmar, sin rodeos esta vez, que el sionismo político establecido en 1948 es algo “necesario” (p. 182), más aún, que es un don de Dios.” L´Express, nº 2683, 5-11 de diciembre, 2002, p. 96. Para los judíos, su presencia en la Tierra Santa reviste obviamente un carácter teológico. Por lo que hace a la reconstrucción del Templo, el proyecto avanza bien.
(68) Paul Giniewski, Antijudaísmo Cristiano. Un cambio, ibid.
(69) París, edit. Biblieurope & F.S.J.U., 2002. Si el pueblo judío es un pueblo de “sacerdotes", ¿qué sucede con el sacerdote católico, alter Christus, en esta nueva teología? ¿No debe desaparecer? ¿Deberá cambiar su naturaleza? Sabemos que Satanás siempre aborreció el Santo Sacrificio de la Misa y que por todos los medios pretende erradicar el sacerdocio y el Sacrificio de la Nueva Alianza. En 1988 sufrió una derrota: Mons. Lefebvre salvó el episcopado y el sacerdocio por la consagración de verdaderos obispos católicos, los únicos que pueden ordenar verdaderos sacerdotes católicos. El sacrificio redentor podrá perpetuarse y seguir salvando las almas.
(70) Ver lo que André Chouraqui pedía ocho años antes (1992) en un capítulo titulado “Por un gran perdón universal”: “Algunos cristianos desearían que la Iglesia Católica organizara una ceremonia solemne de expiación y un pedido de perdón por los crímenes, injurias y daños causados por los cristianos directa o indirectamente a los judíos”, ibid, p. 214. Ver también Frère Johanan, Judíos y Cristianos, de ayer al mañana, Cerf, 1990, p. 56: "Por desgracia, el balance general de la actitud de los cristianos frente a judíos a lo largo de la historia es tremendo. La Iglesia Católica tiene el deber grave y urgente de expresar pública y oficialmente su profundo pesar por todo el mal cuya causa principal radica en la enseñanza cristiana.” Chouraqui revela: “Este pedido de perdón fue sugerido desde 1945 por voces autorizadas, en particular, por Jacques Maritain, Paul Claudel y más recientemente, el cardenal Etchegaray”, ibid p. 214.
(71) Cfr. estudio de Michel Feretti, La Iglesia y la Inquisición, edit. Saint-Rémi, 2001. Los mitos y leyendas negras sobre la Inquisición ya no tienen curso entre los historiadores. De Bennassar a Testas, la universidad ha producido trabajos serios sobre el tema. Pero esta verdad histórica dista mucho de ser conocida o admitida por el mundo mediático (incluidos los manuales escolares). De ahí la utilidad de la obra Michel Feretti, que ofrece una síntesis clara y bien informada. Feretti restablece verdades mal conocidas y rompe con ciertos "mitos" (Yves Chiron, Présent, 29 de diciembre, 2001).
(72) La fota figura en la cubierta de muchas obras, también en las del cardenal Lustiger. Los autores y los editores comprendieron todo el simbolismo de este gesto.
(73) Para los que quieren profundizar, v. Abraham Livni, El regreso de Israel y la Esperanza del Mundo, ed. de la Rocque, colección Hatsour, 1984. Paul Giniewski, Los Cómplices de Dios. Definición y Misión de Israel, Neuchàtel, edit Baconnière, 1963.
(74) “El mundo no funciona bien sino cuando es noáquida”, Gérar Haddad durante una emisión de Judaïca, 21 de septiembre, 1996.
(75) Página cuarta de un estudio publicado en internet titulado: Le Noachisme et les Sectes Ocultes. Estudios biblio-coránicos en http://www.statveritas.com.ar/Teologia/www.le-carrefour-de-lislam.com No consta el nombre del autor. Ver también: Actas del Coloquio Internacional celebrado el 10-11 de septiembre, 2000, en Livorno bajo el alto patrocinio del Presidente de la República italiana con motivo del centenario de la muerte de Elías Benamozegh. Coloquio presentado por Alessandro Guetta.
(76) Ver Elías Benamozegh, Israël et l´Humanité, París, Albin Michel, 1961. Lamentablemente, la edición está expurgada. Un sitio creado recientemente sobre Benamozegh y su obra –http://www.benamozegh.info/Benamozegh.html- permite acceder gratuitamente a la obra integral de Israel et l´Humanité, reimpreso en 1914. El prólogo de Hyacinthe Loyson es ilustrativo.
(77) Gérard Haddad, “Aimé Pallière y la verdadera religión" en Histoire, nº 3, noviembre, 1979.
(78) Para muchos autores judíos, San Pablo es un gran traidor porque rechazó los judaizantes para inventar el cristianismo, llamado con desprecio paulinismo. Ver Shmuel Trigano, L´E(xc)lu entre Juifs et Chrétiens, París, Denoël, 2003, c. 4, par. 2: El paulinismo, obstáculo para el diálogo judeocristiano (p. 157).
(79) El noaquismo no parece estar reservado sólo "al espacio cristiano”. Los musulmanes siguen con interés este cambio de la religión católica. Se puede leer el estudio que redactaron titulado El Noaquismo y las Sectas Ocultas, ibid.
(80) “La dirección tomada por el diálogo judeocristiano es irreversible. Se inscribe en el movimiento de una humanidad que se unifica, aunque sea al precio de rupturas.” Lustiger, Nouvelle Revue Thélogique, ibid p. 542.
(81) L´Arche, mensual del judaísmo francés, nº 538, diciembre 2002, p. 107.
(82) Hans Küng podría figurar en la lista. Ver su muy importante libro Judaísmo, París, Seuil, 1995. Otro tando Theilhard de Chardin. Consultar la obra del Padre Julio Meinvielle, De la Cábala al Progresismo (traducción francesa de 1998). (Nota del autor del artículo.)
(83) “B´nai B´rith: asociación fraterna judía fundada en los Estados Unidos en 1843. B´nai B´rith significa en hebreo hijos de la alianza. El objetivo de esta agrupación se orienta a mantener la tradicion y la cultura judías, y luchar contra el antisemitismo (...) Los miembros reciben el apelativo de “hermanos”, reciben una iniciación y se reúnen en logias (...)” (Dictionnaire Universel de la maçonnerie, Evry, Presses Universitaires de France, 1987.)
(84) Bastardilla por Le Sel de la Terre.
(85) Bastardilla por Le Sel de la Terre.
(86) Bastardilla por Le Sel de la Terre.
(87) Este es el único pasaje que Mons. Doré puede citar para intentar colocar en contradicción la enseñanza tradicional de la Iglesia con la Biblia. Se guarda muy bien de suministrar la cita precisa (Romanos 11, 29). ¿Acaso teme que la lectura del contexto permita a los lectores darse cuenta que él la toma en un sentido totalmente contrario? En efecto, tres versículos más arriba San Pablo acaba de decir que “el endurecimiento ha venido sobre una parte de Israel hasta que la plenitud de los gentiles haya entrado.” La iglesia conciliar es campeona en el arte de trabucar las santas Escrituras (NDLR –Le Sel de la Terre)
(88) La nueva teología ho habla jamás de la “antigua Alianza”. Ha sustituído esta expresión tradicional por aquella otra de “primera Alianza.” El cambio no es inocente, pues de trata precisamente de hacer creer que la alianza del Sinaí no ha sido reemplazada por la del Gólgota (NDLR-Le Sel de la Terre.)
(89) Caín, el primogénito, en quien los Padres de la Iglesia siempre vieron una imagen de la sinagoga, se transforma para Mons. Doré en figura del pueblo cristiano que persigue a los judíos. Todo el esfuerzo teológico del arzobispo de Estrasburgo parece apuntar a invertir radicalmente la enseñanza tradicional (NDLR-Le Sel de la Terre.)
(90) Noticia difundida por la agencia Zenit (ZS04011605) en lengua española.
(91) Recuérdese que los VII Mandamientos de Noé (noaquismo) es el mínimo común denominador de las tres religiones monoteístas...
(92) Agencia Zenit (ZS04011604) en lengua española.
(93) Relación de la noticia difundida por la agencia Zenit (ZS04011901) en lengua española, con agregados, en tipografía diferente, de lo que apareció al respecto en lengua francesa (Z 04011603) y omitidos en aquélla.
(94) Zenit ZS04012709.

UNA HISTORIA CURIOSA: EL PRIMER ANTIPAPA COLOMBIANO

De Sursum Corda El Papa Pedro II... de Colombia
 
Pedro II de Colombia, "Papa" de Barbosa
 
Adaptacion al texto de Luís Alberto Miño Rueda, Diario El Tiempo 09-04-05 Barbosa (Antioquia):
 
Tras la muerte de Pío XI, en 1939, Monseñor Antonio Hurtado por 16 años fue un "Papa" disidente en la ciudad de Barbosa, Antioquia, Colombia.
  
En un osario de la iglesia de la Divina Misericordia, en la entrada de Barbosa, pueblo antioqueño de antiguos cultivadores de caña, yacen los huesos del "Papa" Pedro II, que durante 16 años repartió bendiciones, sanó enfermos, alimentó los pobres, promulgó la palabra de Dios y se convirtió en una leyenda. Su nombre en el siglo era Antonio José Hurtado. Había nacido en 1892 y estudiado en el Seminario de Santa Rosa de Osos, pero la muerte de su padre lo obligo a continuar sus estudios secularmente para poder alimentar su numerosa familia, se recibió de dentista y trabajó como ebanista y joyero en Bogotá.
 
Antonio regresó a Barbosa en 1923, con 31 años y vinculado a la Iglesia Católica de Holanda, por medio del Padre Irineo Aznar, un español radicado en Bogota que había sido consagrado Obispo en Estados Unidos por el Arzobispo Carmel Carfora, sucesor de Mons. Joseph Rene Villate, desde 1926, año en que el Dr. Antonio José Hurtado abrió su clínica odontológica en la Avenida Principal de Barbosa, hasta el 5 de Agosto de 1929, en que fue consagrado Obispo clandestinamente por Mons. Irineo Aznar y otros Obispos Católicos disidentes, mantuvo en silencio sus ideas religiosas,y en los diez años posteriores, Mons. Hurtado fue formando una pequeña comunidad que convivia en cierta paz con la Iglesia Católica local, pero la enfermedad de Pío XI y luego la muerte del Pontífice en 1939, hizo que la comunidad de los Viejos Católicos de Antioquia lo eligiese Papa con el nombre de Pedro II, en cumplimiento con la profecía de San Malaquías, que anunció que el día que un Papa tuviera ese nombre, seria el fin del papado.
 
Mons. Hurtado comunicó esa elección, a los diarios aun antes que el Vaticano eligiera a Pio XII y el periódico El Bateo de la capital antioqueña publicó el texto y comenzó a difundirse la noticia que Barbosa tenía un "Papa".

En la gran casa familiar de los Hurtado, llena de balcones y jardines, donde también funcionaba la clínica, Monseñor Antonio construyó una bella sala para sus fieles y monto las oficinas del nuevo movimiento disidente, en el cual trabajaban mas de 25 empleados que le colaboraran en sus labores eclesiásticas. Pese a que se enteró de que el cónclave de Roma había nombrado días más tarde como nuevo Papa al Cardenal Eugenio Pacelli, que se llamó Pío XII, Monseñor Hurtado siguió con su obra como Pedro II en Barbosa.
"Él manda en Roma y yo aquí, así como en Italia manda Mussolini y en Colombia el partido liberal",
le dijo al cronista Juan Roca.

En la sala de espera de su consultorio puso las fotos de todos los Papas, mandó a hacer una capilla donde oficiaba misas.

En un lote contiguo mandó a construir un lago donde nadaban peces y en los alrededores había micos y aves. Le gustaba ir allá a hablar con los animales. Tenía además un jardín de infantes gratuito donde les enseñaba inglés a mas de 70 niños y les presentaba películas con un proyector importado.

Lo acompañaba un grupo de sacerdotes de su misma iglesia, ordenados de entre las personas mas ilustres del pueblo. Entre sus empleados estaba su sobrina Ana Ofelia Gómez Hurtado, que era portera del Jardín de Infantes y hacía pasar tanto a los pobladores y amigos, como a los que venían desde lejos para conocerlo, pedirle ayuda o un consejo. "Mucha gente lo veía como un hombre santo, un místico, un sanador y se formaban largas filas de campesinos para verlo. Él los recibía y les hablaba durante largas y amorosas palestras -comenta doña Ofelia- Monseñor Antonio sacaba el periódico "El Emmanuel," donde publicaba la doctrina de la iglesia renovada, entre los que se encontraban abolir el divorcio, la confesión auricular, el celibato obligatorio y prohibir la intervención del clero en la política.

El párroco Jesús Antonio Arias y otras autoridades católicas quisieron detenerlo, pero el pueblo enardecido lo protegía, no pudieron encerrarlo en la cárcel y volvió al pueblo a dar misas y repartir hostias. Se vestía con sus trajes de Papa en Navidad y Semana Santa, tiempos en los que repartía panes con forma de peces y hacía las tradicionales procesiones, en medio de una multitud piadosa que lo veneraba."

A los que lo atacaban, él les respondía: "Perdónalos, Señor, porque no saben lo que hacen", recuerda Ana Ofelia, que en junio de 1939, el padre Arias lo excomulgó a el y su familia desde el púlpito, porque les preguntó a unos niños que estaba catequizando quién es el Papa, y ellos respondieron: "Antonio Hurtado".
 
Pese al castigo, la iglesia paralela seguía funcionando a unas pocas casas de la iglesia romana del padre Arias. Y Pedro II continuaba atendiendo dando comida a los viejos, dulces a los niños y sobres con plata a los más pobres. Pero el padre Arias volvió a atacar cinco años después y lo excomulgó nuevamente al encontrarse un Domingo de Ramos su procesión con la de los seguidores de Pedro II. Después de esas peleas vinieron tiempos más calmados para este "Papa", quien hizo las paces con la Iglesia tras irse el padre Arias y hablar con el arzobispo de Antioquia Joaquín García Benítez.
 
Con el paso de los años, en el Vaticano de Barbosa llegaron a estar varios sacerdotes, y muchas monjas, la mayoría vírgenes del pueblo, a las que despedía si decían malas palabras. Con el paso del tiempo, se comenzó a hablar de los milagros que el "Papa" Pedro II realizaba. En su periódico se escribían los testimonios de aquellas personas curadas de cáncer y de que hacía caminar a niños minusválidos. Por su fama regional, Pedro II atendía desde borrachos, hasta personajes como la poetisa cubana María Dalia Iñiguez, la actriz Libertad Lamarque y el político Alfonso López.
 
Cinco años antes de su muerte mando construir su tumba en el lado mas humilde del cementerio y le dictó su testamento a Cielo, su ama de llaves. En el texto, que fue publicado por Víctor Bustamante, en el libro Noticias de Pedro II, decía que le dejaba la máquina de escribir a Ana Ofelia, el automóvil Packard a un sobrino, su invento para curar el cáncer obtenido de plantas de la región al Instituto Pasteur de París y su silla y anillo al museo de la Ciudad de Barbosa. "A mí me pedía que le leyera el testamento todos los días para verificar que nada le habían cambiado", comenta Elvia. El día vaticinado llegó en 1955. El 14 de mayo, el "Papa de Barbosa", de 63 años, murió de diabetes a las 5 de la tarde, luego de volver del ancianato, donde les repartió comida a los viejos. Su cuerpo fue metido en el ataúd de pino vestido con el alba y el solideo en la cabeza. Fue cargado por una multitud y sepultado en una tumba con un angelito negro. Así terminó el apostolado de Pedro II.
 
Y sus restos descansan en la pequeña fosa de la Divina Misericordia, rodeado de huesos de humildes campesinos.
  
R. P. Alonso Felipe Cambon.
Desde Boyaca, Colombia.

DIRECTRICES DEL CIELO

Mensajes de Nuestro Señor Jesucristo y Nuestra Señora de las Rosas a Verónica de la Cruz en Bayside (N. Y.)

DIRECTRIZ Nº125 EL ECUMENISMO



“No queráis unciros en yugo con los infieles. Porque ¿qué tiene que ver la santidad o justicia con la iniquidad? ¿Y qué compañía puede haber entre la luz y las tinieblas? ¿qué concordia entre Cristo y Belial? ¿O qué parte tiene el fiel con el infiel?” — 2 Corintios 6:14-15

--------------------------------------------------------------




ECUMENISMO
"Mi Hijo, Su Corazón está desgarrado por Sus representantes en el sacerdocio quienes ahora son Judas en Su propia Casa. Ellos se asocian con los enemigos de vuestro Dios. En la manera de humanismo y modernismo, y un ecumenismo que ha sido diseñado desde el infierno, el hombre ahora rápidamente prepara la completa capitulación de la Iglesia de Mi Hijo y del mundo bajo una dictadura del mal.
"Cuando el mundo y la Iglesia de Mi Hijo sean uno, cuando el hombre maligno de la cruz haya buscado destruir Mi Hijo dentro de Su propia Casa, sabed que el fin está cerca. Os digo, como vuestra Madre: así como sembráis, así cosecharéis!" - Nuestra Señora, 22 de Noviembre, 1976


MANEJABLES PARA EL ENEMIGO
"Debido a vuestros pecados, debido a vuestra arrogancia y orgullo, habéis traído el mal a la Ciudad Eterna. Habéis abierto las puertas, permitiendo que hombres de fe débil y aquellos herejes y hombres—hermanos separados—que entren con vosotros. No comprometeréis Mi Casa, Mi Iglesia, porque estáis separando a Mis ovejas.
“¡Despertad de vuestro sopor, oh pastores! Os habéis vuelto suaves y manejables para el enemigo, ¡porque os habéis quedado dormidos en vuestro trabajo! ¡Compromiso! ¡Cambio! Si tenéis una base firme—y se os dio una base firme—qué necesidad hay de cambiar, porque entonces buscáis cambiar la base. Estáis astillando Mi Iglesia; estás socavando como ratas dentro de la base de Mi Iglesia." - Jesús, 12 de Junio, 1976


CAMINO AL INFIERNO
"Pastores en Mi Casa, estáis dispersando a las ovejas con vuestras enseñanzas, enseñanzas falsas creadas por los demonios. Vendrá de Roma un baño de sangre. Arrepentios de vuestra insensatez. ¿No habéis visto ya los resultados, los frutos malos que habéis sembrado? El camino al infierno está pavimentado con buenas intenciones.
"No toleraremos divisiones en Mi Iglesia. Satanás sabe que dividir es conquistar. El capitán siempre permanece dentro del barco, aún cuando éste se hunde. Los fuertes, aquellos que con fe, achicarán el agua, del barco; lo mantendrán a flote hasta que llegue ayuda del Cielo.
"Toda clase de herejes y de no creyentes buscan entrar a Mi Casa, Mi Iglesia sobre la tierra. No debéis comprometer la Fe, ya que no ganaréis almas rebajando las normas. Os he dado a través de los profetas, la ley, el camino, ya que ¡Yo soy el camino, la verdad y la luz!" - Jesús, 18 de Marzo, 1978


HABÉIS ABIERTO LAS PUERTAS
"Yo soy el camino; Yo soy la Luz. Si Me desecháis de vuestras vidas, entraréis a las tinieblas. Y el príncipe de las tinieblas es satanás, el corruptor de almas, el maestro del engaño, ¡el amo de vuestro mundo ahora! Habéis abierto las puertas de Mi Iglesia, permitiendo toda clase de mal que entre a Ella. Habéis sido engañados por error, y los líderes se han entregado a sí mismos a perversidad. Pastores, os digo: estáis dispersando a Mis ovejas. Y os digo que Yo vendré y os echaré de Mi Casa." - Jesús, 7 de Diciembre, 1976


NO OS APAREÉIS EN FORMA DISPAREJA
"Hijos Míos, no comprometáis vuestra Fe. No os unáis con los enemigos de Mi Hijo. Y Yo os digo: todos los que conocen a Mi Hijo y niegan que sea Él el Cristo, ellos son los anticristos. Gentes de la misma calaña se unirán. (El modismo en inglés "birds of a feather flock together" es conocido en español como "Dios los cría y ellos se juntan".) No os apareéis en forma dispareja. No debéis unir a todas las iglesias con la única verdadera Iglesia, porque no lo podéis hacer ahora. Estáis engañados, y estáis engañando.
"No comprometáis vuestra Fe. No podéis bajar vuestras normas y traer a otros dentro de la Iglesia de Mi Hijo, porque traéis toda clase de herejía y abominaciones. Por vuestro ejemplo reunisteis a Nuestras ovejas, y por vuestro ejemplo ahora las dispersáis. Os digo, como vuestra Madre: regresad de vuestro camino, porque estáis en el camino hacia la perdición." - Nuestra Señora, 5 de Junio, 1976


NINGUNA INTERFERENCIA
"Os pido que no juzguéis a otro; podéis aconsejar, podéis expresar vuestros puntos de vista, pero sin emplear violencia, y Yo no deseo cisma. Yo no quiero interferencia de los hermanos separados de Mi Iglesia. Ellos deberán ser traídos de nuevo. ¡Convertid al no creyente! Debéis manteneros unidos con Roma.
"El infierno no prevalecerá contra Mi Iglesia, porque vendrá una purificación y ¡todo lo que está podrido, caerá! Y ¡Mi Iglesia será restaurada a Su gloria antigua!" - Jesús, 9 de Junio, 1979


ABISMO DE LA OSCURIDAD
"Yo os di una manera simple, la ley para seguir. Fuisteis puestos con doctrinas y con tradición, y en vuestra arrogancia os eleváis por encima del Cielo. El infierno y el Purgatorio esperan a muchos, y ¡ay! del hombre quien rechaza la oportunidad de salvarse para sumergirse rápidamente en el abismo del infierno.
"Hijos Míos, pastores en Mi Casa, despertad de vuestro sueño. Al haberos quedado dormidos, el enemigo ha entrado por vuestras puertas sin ser visto. Debéis desechar los errores del humanismo y el modernismo. Revisad de nuevo las enseñanzas de vuestros pasados Papas y aprended de ellos. ¡Las enseñanzas fueron dadas por una razón! Toda vuestra experimentación y cambios ha producido nada. Vuestros frutos están podridos. ¿Creéis que, a medida que producís malas frutas, que Yo os permitiré, oh, Sombreros Rojos y Sombreros Púrpuras, permanecer sobre la vid? Seréis sacudidos del árbol de la vida." - Jesús, 18 de Junio, 1978


EL ERROR MÁS GRANDE
"El error más grande en la Casa de Mi Hijo es el engaño puesto sobre el hombre por satanás, que las almas serán ganadas si las unen a ellos en su corrupción. ¡NOOO! Su ejemplo deberá ser puro y apartado del instinto mundano." - Nuestra Señora, 18 de Junio, 1974


DEJADA EN REBELIÓN
"¡Muchos de vosotros os establecéis como dioses en vuestras propias parroquias! ¿Dónde está vuestra caridad? ¿Dónde está la piedad? Amor, amor—la palabra 'amor' Nosotros la vemos por doquiera, pero tan pocos conocen el verdadero significado.
"Vuestros hermanos separados, sí, hijos Míos, Nosotros deseamos que ellos regresen al redil, pero vosotros no cambiaréis para encontrarlos en su camino. Vosotros tenéis que traerlos de regreso al camino angosto.
"Mi Hijo estableció Su Casa sobre la tierra. Todos los que la dejaron, la dejaron en rebelión, en protesta. ¿Vais a uniros a ellos? ¿Comprometeréis vuestra Fe? ¡No! Todos los que venden las Casas de Mi hijo recibirán una recompensa de condenación eterna.
"¡Hay, hijos Míos, ladrones, hurtadores en las Casas de Mi Hijo! ¡Cambistas en el templo! El Padre ve todo y tolera por el bien de los elegidos. El Castigo reclamará a muchos, buenos y malos." - Nuestra Señora, 21 de Agosto, 1974


PARA CONFUNDIR Y ENREDAR
"La Ciudad Eterna de Roma, hijos Míos, está atravesando una gran prueba. Es un triste hecho que las puertas fueron abiertas y toda clase de personas que no poseen la Luz, entró: herejes y hermanos separados que han venido, no a unirse, sino a confundir y enredar y destrozar la Iglesia de Mi Hijo." - Nuestra Señora, 10 de Febrero, 1976


EXCOMULGAR
"Pastores en las Casas de vuestro Dios, debéis regresar de vuestras andanzas y reunid a vuestras ovejas descarriadas. Debe regresarse la disciplina. Deben regresarse la santidad y la piedad. ¡La herejía y los herejes deben ser sacados de Roma! Debe usarse el poder de la excomunión. ¡Purificaréis ahora la Ciudad Eterna, o aceptaréis la espada!" – San Miguel, 27 de Diciembre, 1975


DEBE PERMANECER UNA
"Tenéis que rezar, rezar mucho por vuestro Santo Padre. Él sufre grandemente por la desobediencia de los que están bajo su autoridad. Sí, hija Mía, parece que ahora hay una forma de locura llevándose a cabo en Roma, porque los sacerdotes, los prelados, los cardenales y los obispos, están todos corriendo con sus cabezas en una niebla. Ellos tienen grandes planes, hija Mía, para construir una nueva iglesia, una iglesia del hombre. Pero Mi Hijo tiene otros planes, Su tiempo se acorta.
"Hija Mía, hijos Míos, esta nueva iglesia que ellos construyen y que no hay ángeles ayudándolos a construirla, solamente demonios—ellos construyen una iglesia del hombre, empleando como base la naturaleza carnal básica del hombre. No hay nada bello de espíritu; todo es humanístico. Hija Mía, modernístico. ¡Y qué hacen sino construir la iglesia del hombre con satanás como su director!
"¡Oh hijos Míos, rezad mucho! Nosotros no queremos ver una división en la Casa de Mi Hijo. ¡La Iglesia Católica Romana tiene que permanecer una! Esto no significa que como iglesia, como dice el hombre, traeréis toda clase de herejes y hermanos divididos a Ella. No, hijos Míos, eso es un error, un engaño de satanás. ¡No podéis cambiar la Casa de Mi Hijo y llevarla a ellos, y cambiar la iglesia por ellos! Ellos tienen que cambiar y regresar a la ley original dada por Mi Hijo y por los que estaban con él en la construcción de la base.
"Repito, hija Mía e hijos Míos, los hermanos separados tienen que cambiar. Ellos han protestado en el pasado; ellos se han removido de la verdad y de la única, verdadera Iglesia. Ellos tienen que rechazar los errores que han cometido en el pasado y regresar y comenzar de nuevo. Ellos no pueden traer sus errores a la Casa de Mi Hijo.
"Estáis abriendo ahora las puertas a toda clase de herejes, de hermanos separados. Ellos no vienen a unir de buen espíritu y corazón; ellos vienen a conquistar. Ellos buscan cambiaros, oh pastores, quienes estáis engañados. ¡Y qué veo en la Casa de Mi Hijo sino hermanos separados sobre Su púlpito! ¡Aún en los templos, las sinagogas de satanás, sobre Su púlpito! ¿Y para qué?
¿Y quiénes son Mis pastores ahora que se han unido a este plan de destrucción? ¿Quién ordenó a algunos de ellos? No fueron manos legítimas; ellos vienen a destruir. Ellos entran como ratas, a socavar, a destruir insidiosamente la Iglesia de Mi Hijo. ¿Creéis que no sois vistos? ¿Estáis por encima de vuestro Creador y pensáis que podéis engañar al mundo permanentemente? ¡No, os digo! Se os está dando vuestro tiempo, ya que vosotros, quienes os habéis entregado a satanás, estáis ahora exhibiendo vuestra verdadera naturaleza al mundo." - Nuestra Señora, 18 de Marzo, 1977


ESTÁNDARES DE SU DIOS
"Surgen muchas interrogantes, hija Mía, con relación a la Casa de Mi Hijo. Hay un sólo verdadero cimiento, que es la Casa de Mi Hijo con Pedro como el primer gobernante y primera cabeza, y ahora vuestro Vicario, Paulo VI. Todos los demás han protestado en contra de la ley y el reglamento, y se han separado. Ellos deben regresar al redil. Sin embargo, hijos Míos, estás procediendo por un camino de engaño. ¡No regresaréis sus almas a la Casa de Mi Hijo cambiando para satisfacer sus estándares! ¡El hombre es el que debe cambiar para satisfacer los estándares de su Dios!" - Nuestra Señora, 6 de Diciembre, 1974


"PERDERÉIS ALMAS"
"El Clero sobre la tierra, en todas las denominaciones, no puede entregarse para experimentación, (para) cambios con errores. Porque muchas almas serán perdidas para el Cielo. El clero dentro de la Casa de Mi Hijo en Roma, bajo la dirección de la Sede de Pedro, deberá reconocer que el mundo se cierra sobre vosotros, y moriréis sobre la vid si os conformáis.
"Convertid al no-creyente. Todo el Cielo clama por la conversión. No vayáis hacia adelante con el engaño que conseguiréis almas para la Casa de Mi Hijo, Su Iglesia, por medio de cambios. Encontraréis que vais a perder almas, ya que una Iglesia en oscuridad lleva una banda de muerte a su alrededor." - Nuestra Señora, 25 de Julio, 1978




"La unidad surge solamente de una autoridad de enseñanza, una ley de creencia, y una fe de los Cristianos... la unión de los Cristianos solamente puede ser nutrida al promover el retorno a la verdadera Iglesia de Cristo de aquellos quienes se han separado de Ella, ya que en el pasado tristemente La dejaron."
Papa Pío XI, encíclica Mortalium Animos (Sobre Fomentar la Verdadera Unidad Religiosa).

SAN MÁXIMO EL CONFESOR

San Máximo el Confesor
 
San Máximo el Confesor nació en Constantinopla alrededor del año 580. Después de haber recibido una esmerada educación civil y religiosa, ocupó un alto cargo estatal, que abandonó en el año 630 para hacerse monje.

Al principio, combatió el monofisismo; más tarde, dedicó todas sus energías a luchar contra la herejía monotelita. Participó en numerosos Sínodos africanos y tomó parte activa en el Concilio de Letrán del año 649, donde fue condenado el monotelismo junto a los patriarcas que lo habían favorecido. A su regreso a Constantinopla, fue arrestado por orden del emperador Costante II, torturado y desterrado. Murió en el exilio, el 13 de agosto del año 662.

San Máximo escribió numerosos escritos teológicos, exegéticos y éticos. Se le atribuye además una Vida de María, recientemente descubierta en traducción georgiana del siglo XI. Su fecha (habría sido escrita antes del año 626) hace de ella la más antigua vida de la Virgen llegada hasta nosotros. Junto a los puntos fundamentales del dogma mariano (maternidad virginal, absoluta santidad de la Virgen, asunción al Cielo), el autor destaca la profundísima unión de María Santísima con su Hijo y Dios, en todos los momentos de su vida: también después de la Ascensión del Señor al Cielo.

Esta vida de la Santísima Virgen, es una muestra de la solicitud de Nuestra Señora con los Apóstoles y los discípulos, en aquellos primeros años de la Iglesia y constituye un testimonio impresionante de la profunda devoción que los cristianos han tenido siempre a la Madre de Dios y Madre nuestra.

CELEBRACIÓN DEL NOMBRE DE SANTA FILOMENA

"En la oración hecha debidamente, se funden las penas como la nieve ante el sol". (San Juan María Vianney)
 
Santa Filomena
   
El gran nombre de FILOMENA significa en latín estas palabras: FÍLIA LÚMINIS, es decir, HIJA DE LA LUZ. Ella nos ilumina en esta época oscura y corrupta, confundiendo la sonrisa de desprecio del materialismo. Ella es la PATRONA DE LOS HIJOS DE MARÍA. Hoy, su misión, es atraernos a todos al Inmaculado Corazón de María por medio de la imitación de sus heroicas virtudes: pureza, obediencia y humildad. Santa Filomena es ÁNCORA DE ESPERANZA, en esta oscura época de desesperanza. Esta verdadera heroína pisoteó toda la vanidad del mundo debajo sus pies y eligió los múltiples tormentos en lugar de renunciar a los votos que había hecho a Nuestro Salvador Crucificado. ¡Qué modelo de constancia y de toda virtud! Animémonos a ir a ella cuando seamos probados. ¡Permitámonos todos con ilimitada confianza implorar su intercesión!   
        
Los rigurosos Últimos Tiempos han llegado. Están clara y universalmente marcados por el ocultismo, modernismo, materialismo, espiritismo, desesperanza y una general apostasía de la Fe. Desde los comienzos del Cristianismo, nunca las fuerzas de las tinieblas han tenido tanto poder como en el día de hoy. Santa Filomena es ¡LA NUEVA LUZ DE LA IGLESIA MILITANTE! Este título le ha sido conferido a ella por San Juan María Vianney (El Santo Cura de Ars), heroico confesor y patrono de todos los párrocos.
   
San Juan María Vianney, gran devoto y propagador de la devoción a Santa Filomena

miércoles, 12 de agosto de 2009

PROFECÍAS DE LA BEATA ANA MARÍA TAIGI

Del Apostolado Eucarístico


Beata Ana María Taigi


La Beata Ana María Taigi (1769-1837), madre de familia, enriquecida con maravillosos carismas. Dios la eligió para que fuera una HOSTIA de EXPIACION Y UN BALUARTE contra los enemigos de la Iglesia en el siglo XVIII. Los dones intelectuales que le fueron concedidos constituyeron UN MILAGRO PERMANENTE sin precedentes en la "HISTORIA DE LA MISTICA". Poco tiempo después de haber entrado en la vida perfecta, vio aparecer ante ella UN GLOBO DE ORO, que se convirtió en un SOL incomparablemente luminoso, en el que veía todas las cosas y sucesos de la tierra. "Sabia con seguridad la suerte de los difuntos. Su mirada llegaba hasta las extremidades del mundo y allí reconocía a personas que nunca había visto y las penetraba hasta el fondo del alma. Los sucesos pasados, las cosas por suceder se revelaban a su mirada. Veía el mundo entero como nosotros vemos la fachada de un edificio", dice uno de sus biógrafos.

El sacerdote, su confesor, tuvo un día una discusión con otra persona sobre EL PEQUEÑO NUMERO DE LOS ESCOGIDOS, o sea de los que se salvan; sostenía que en nuestros día la MAYORIA DE LOS CRISTIANOS SE PIERDEN, y su contrincante defendía lo contrario. Habiendo tenido conocimiento de esta discusión, la venerable mujer miró su SOL y vio en él la suerte de las personas fallecidas durante aquel día: muy pocas, ni siquiera DIEZ de ellas habían subido al cielo directamente; muchas se detuvieron en el purgatorio y las otras cayeron en el infierno en tan gran número, "COMO LOS COPOS DE NIEVE EN PLENO INVIERNO" (opinión semejante tuvieron muchos santos, entre ellos San Leonardo Porto Mauricio, Santa Teresa de Jesús, los Videntes de Fátima y Sor Josefa Menéndez.)

Las profecías se extienden a todas las cosas: a los vivos, a los difuntos, al orden sobrenatural y al orden moral, a los secretos de la naturaleza, a las enfermedades y su duración, a los pensamientos ocultos y al porvenir de la IGLESIA y de toda la HUMANIDAD.

"Yo he hecho por ti –le dice NUESTRO SEÑOR- lo que no he hecho todavía por ningún otro de mis servidores, al concederte un don que ninguno de ellos poseyó jamás".

Su mirada profética abarca hasta la llegada del ANTICRISTO, cuyos tiempos se avecinan… Un día vio que su SOL se abría y daba paso a torrentes de sangre, mientras la VIRGEN intercede para detener los castigos preparados. Símbolos de las grandes crisis, mediante las cuales DIOS iba a purificar la IGLESIA. Parecía desencadenarse un espantoso ciclón, el cielo ardía, temblaba la tierra, se vislumbran pestes, revoluciones, revueltas, matanzas, batallas, negros aeróstatos, que recorrían el cielo cubriendo la tierra de fuego y de tinieblas…

Y anunció que DIOS enviaría a la HUMANIDAD dos castidos; uno, en forma de guerras, revoluciones y otras tribulaciones, originados en la tierra, y otro, enviado desde el cielo: Vendrán sobre el mundo unas tinieblas que durarán tres días y tres noches. Nada será visible y el aire se volverá pestilente y nocivo y dañará, aunque no exclusivamente, a los enemigos de la RELIGION. Durante estos días de tinieblas, la luz artificial será imposible, sólo las velas benditas (de cera) darán luz. (Esta bendición es la que se recibe el día 2 de febrero en la Festividad de la Purificación de Nuestra Señora o fiesta de la Candelaria.)

Sobre los tres días de tinieblas al fin de los Tiempos o al FIN del MUNDO hablan además de los Evangelios más de 30 Videntes diferentes, resultando uno de los acontecimientos más declarados; pero hay algunos comentaristas que se inclinan a creer en que habrá dos veces las tinieblas anunciadas, o dos VENIDAS de Ntro. SEÑOR, una como SEÑOR Y DOCTOR al fin de los TIEMPOS y otra como JUEZ al final del MUNDO ACTUAL.

También hablan de la APARICIÓN de dos VECES la SEÑAL del SEÑOR en los CIELOS.

Los que abrieren las ventanas o miraren fuera por curiosidad, o salieren de su casa caerán muertos fulminantemente. Durante estos tres días de tinieblas, la gente debe permanecer en sus casas rezando el ROSARIO y pidiendo a DIOS misericordia.

Los que abierta o secretamente persiguen a la IGLESIA perecerán en estas tinieblas. Sólo unos pocos, dada la gracia de conversión por NUESTRO SEÑOR, permanecerán con vida. El aire será infestado por los demonios, que se aparecerán en figuras horribles. Las velas benditas salvarán a la gente de la muerte, igualmente las oraciones a la SANTISIMA VIRGEN y a los Santos Ángeles.

Después de las tinieblas, el Arcángel San Miguel descenderá a la tierra y encadenará al demonio hasta el tiempo del ANTICRISTO. Los hombres serán religiosos otra vez y se formará UN SOLO PASTOR Y UN SOLO REBAÑO DE TODA LA IGLESIA, RUSIA, INGLATERRA Y CHINA SE CONVERTIRAN y todos se regocijarán del triunfo de la IGLESIA CATOLICA.

Después de las tinieblas de los tres días los de otras creencias volverán al verdadero aprisco de la IGLESIA CATOLICA.

Monseñor Natale su confesor y consejero escribe:

Cinco años antes de la muerte de PIO VII (m. en 1823) ella me describió la gran prueba en preparación. Las revoluciones se abatirán sobre Roma (recuérdense las actuaciones de los carbonarios y garibaldinos, el destierro del Papa en GAETA, la toma por fin de la CIUDAD SANTA, etc.).

Los desastres serán aminorados por las satisfacciones de los Santos.

La cizaña será arrancada, después la mano de Dios devolverá el orden, allí donde el esfuerzo humano sea impotente. Los azotes provenientes de la tierra serán mitigados, pero los del CIELO serán UNIVERSALES y ESPANTOSOS; millones de hombres morirán por hierro, ya en guerra ya en luchas civiles (cuéntense los millones de las dos guerras universales del 14-18 y del 39-45 y las múltiples guerras civiles como la española, mexicana, vietnamita, etc.), otros millones morirán de muerte imprevista (por la catástrofe del cielo o sea las tinieblas). Después naciones enteras volverán a la unidad de la IGLESIA y muchos turcos, paganos y judíos se convertirán y su fervor llenará de confusión a los viejos cristianos. En una palabra me decía ANA MARIA que el Señor quería limpiar el mundo y su Iglesia, para lo que preparaba un renacimiento milagroso, triunfo de su misericordia… Todo esto ocurrirán cuando parezca que la Iglesia ha perdido todos los medios humanos para enfrentarse a las persecuciones. Las pruebas descubrirán los pensamientos secretos de los corazones. Vencerán aquellos a quienes conceda el espíritu de humildad.

Texto tomado del libro. ¡ALERTA HUMANIDAD!

REHABILITAN A FRAILE TERRORISTA EN ARGENTINA

Noticia tomada de CATÓLICOS DENUNCIAN.
 
Antonio Pugjané y Jorge Mario Bergoglio
  
El pasado 23 de enero se cumplió un nuevo aniversario del sangriento ataque e intento de copamiento del Regimiento 3 de Infantería sito en La Tablada de tan triste y luctuoso resultado en vidas de soldados argentinos; uno de los máximos responsables de este magnicidio fue Fray Antonio Puigjané, condenado por la justicia argentina a 20 años de prisión por su implicancia en el hecho, pena que por supuesto, al igual que el resto de sus cómplices, no cumplió ya que poderosas e inconfesables influencias se coaligaron para ello.
  
Hasta el momento este agente del marxismo leninismo internacional jamás dió la menor muestra de arrepentimiento por su deleznable acción, prosigue sus tareas al servicio de la propaganda castrocomunista firmando cuanta declaración de apoyo a la Tiranía materialista y atea de la isla caribeña se formule, se ha solidarizado con el blasfemo León Ferrari durante la sacrílega muestra que este otro activista que actúa bajo la cobertura de "artista plástico" realizara con gran escándalo e increiblemente, luego de estar suspendido en su ministerio por su congregación, volvió a dar misa y a administrar los sacramentos.
  
¿Cómo fue que esto se produjo? Según Puigjané fue gracias a una gestión personal del Cardenal monseñor Jorge Bergoglio. pero dejemos que el asaltante de regimientos lo explique con sus propias palabras:
" ....yo me quedo con lo que Jorge es ahora, con el tipo maravilloso y humilde que conozco y al que considero mi amigo. Cuando estaba en la cárcel, era el único que mantenía contacto conmigo y le hacía llegar mis cartas a Quarracino. Raro, ¿no? Y cuando salí, gracias a Jorge, obtuve nuevamente el permiso para dar misa, que mi congregación me había quitado. Y eso para mí, y para cualquier sacerdote, es como el aire que respiro. Me viene a visitar siempre, me abraza, me tutea y me pide que rece por él, que le hacía falta. Yo estoy infinitamente agradecido por su ayuda. " (Cf. Olga Wornat - Nuestra Santa Madre - Cap. 12 El nuevo jefe).

Cuando por el lógico transcurso del tiempo Fray Antonio Puigjané fallezca roguemos a Dios que a monseñor Jorge Bergoglio no se le ocurra intentar canonizarlo como a los terroristas marxistas montoneros palotinos ni tampoco tenga la temeraria idea de inhumarlo en el santuario terrorista que construyó en la Parroquia de la Santa Cruz.

EL ATAQUE AL REGIMIENTO LA TABLADA
  
 
El 23 de enero de 1989, se presentaba como un día caluroso y algo nublado. Ese día a las 6.15 de la mañana, un grupo de 45/50 hombres y mujeres, irrumpieron en los cuarteles del Regimiento de Infantería Mecanizado 3 General Belgrano y del Escuadrón de Caballería Blindado 1 de la Tablada. Ingresaron embistiendo y derribando el portal de entrada de la guarnición, utilizando un camión de Coca Cola, que habían robado minutos antes, una camioneta Ford Ranchero, 3 Renault 12 blancos, 1 Ford Falcon verde y una camioneta Toyota. Al ingresar el camión, arrolla al soldado que estaba de guardia, asesinándolo instantáneamente.
 
Debido a los escasos efectivos que se encontraban en el cuartel como consecuencia de la licencia anual y a la hora en que se produjo el ataque, oportunidad en que el personal aún no había regresado del franco de fin de semana, el grupo terrorista logró el copamiento de la unidad militar en un reducido lapso, explotando el factor sorpresa y la capacidad de fuego con que contaban. Adentro de la unidad militar, los guerrilleros fueron valientemente repelidos por el fuego del Mayor Horacio Fernández Cutiellos y sus soldados que comienzan la resistencia y agotan hasta la última bala. Tiempo después, el Mayor Fernández Cutiellos fue herido, tomado prisionero, torturado (le cortaron la lengua y los testículos) y ejecutado en presencia de los conscriptos.
  
Entre otros muchos, también murió el conscripto Tadeo Tardía, a quien Provenzano le pasó por arriba con el camión con el que entró al regimiento.
  
Se trató de un episodio de inusitada crueldad por los métodos usados en el combate. Y demencial, pues nadie advierte cuál pudo ser en definitiva su propósito ni su objetivo. Todo lo cual no impide que pueda ser apreciada claramente su importancia. Habrá, evidentemente, un antes y un después del 23 de enero.

EL LOGO, LA CATEDRAL,... Y LA CASA DE KIKO

Desde Santa Iglesia Militante
 
El logo de la próxima Jornada mundial de la Juventud en Madrid (España):
  
  
El proyecto de la nueva catedral de Belo Horizonte (Brasil):
  
 
Ambos tienen algo en común: ¡Son muy buenos símbolos! Ya que son harto feos y nada piadosos, suponemos que eso querrán representar… Muy a tono con la casa de Kiko en Israel.
  

“MISA Night club” EN ESTADOS UNIDOS

Sí, esto es antiguo (de hace 2 años), pero como la apostasía y la inmoralidad son ley entre los conciliares y su liturgia prostituida, traduzco este artículo de TRADITION IN ACTION.

LAS “ACÓLITAS” DE LA CATEDRAL DE JOLIET
 
    
Brazos y espalda descubiertos, el corte lateral más alto posible en sus vestidos para revelar provocativamente sus muslos superiores, estas jacas conforman el equipo de acólitos sirviendo en la Catedral de San Ramón Nonato en Joliet, Illinois.
 
En el servicio litúrgico con motivo del Jubileo franciscano celebrada en Junio de 2007, realizaron una serie de contorsiones y bailes concupiscentes en un poste puesto en la nave central y en torno al altar/mesa. También llevaron los cálices para el Ofertorio.
  
  
Una muestra clara de la profanación al Santo Sacrificio (aunque de todos modos el Rito Montiniano es un sacrilegio en sí) y de la iglesia, transformada en algo semejante a un night club. LA TRISTE, PERO LÓGICA CONSECUENCIA DE LA DEMOLICIÓN LITÚRGICA DEL VATICANO II, que para Ratzinger es la “Forma Ordinaria del Rito Romano”.

SANTA CLARA DE ASÍS, FUNDADORA

Mientras tenéis luz, creed en la luz, para que seáis hijos de la luz. (Juan 12, 36).

Santa Clara de Asís
  
Santa Clara, a ejemplo de San Francisco de Asís, su conciudadano, distribuyó todos sus bienes a los pobres, y formó, bajo la dirección de este gran santo, una sociedad de vírgenes decididas como ella a vivir en el recogimiento y en la penitencia. Habiendo los moros atacado su monasterio, los puso en fuga presentándose ante ellos precedida por el Santísimo Sacramento. Ayunaba a pan y agua todo el Adviento y la Cuaresma; durante mucho tiempo, pasó, sin tomar alimento alguno, los lunes, miércoles y viernes de cada semana. Siempre llevaba un cilicio, andaba descalza, y acostábase sobre sarmientos tirados en el suelo. Murió en 1253.

MEDITACIÓN SOBRE LA VIDA DE SANTA CLARA
I. Se representa a Santa Clara con el Santísimo Sacramento en la mano, y se puede decir que contempló a Jesucristo, en este adorable misterio, para re producir en su vida las virtudes de que nos da ejemplo. ¿Qué más pobre que Jesucristo oculto en la Eucaristía? Está despojado de todos sus tesoros, y todos los atributos de su divinidad están allí como anonadados. Santa Clara ha imitado esta pobreza; fundó una Orden de religiosas que viven sólo de limosnas. ¿Qué amor tenemos nosotros por la pobreza? Para desposarse con ella, Jesús descendió del cielo a la tierra, y tú, por evitarla te precipitas en el infierno. ¡Cuán dichosos son los cristianos de poder adquirir el reino de los cielos mediante la pobreza! (San Agustín).
  
II. Nada hay más puro, más casto que Jesucristo en la Eucaristía: tiene cuerpo, pero este cuerpo está glorificado y está privado de todas las satisfacciones de los sentidos. Santa Clara ha imitado esta mortíficaci6n; tal era su celo por el ayuno y las austeridades, que San Francisco se vio obligado a moderarlo. ¿Qué dices a esto, cristiano afeminado? El solo pensamiento de las mortificaciones que ha practicado esta santa, ¿no basta ya para asustar tu pusilanimidad?
  
III. La obediencia de Jesucristo en la Eucaristía es admirable: obedece a la voz del sacerdote, sin tener en cuenta el mérito de la persona que lo manda; está a su disposición tanto de día como de noche. Así es como Santa Clara obedecía a San Francisco; y es así como debes obedecer tú a tus superiores. Mira a Jesús en el Santísimo Sacramento, míralo en la Cruz, y ya no te costará obedecer las órdenes que Él te da por boca de tus superiores.
  
La pobreza. Orad por los religiosos.

ORACIÓN
Escuchadnos, oh Dios Salvador nuestro, y que la fiesta de la bienaventurada Clara, vuestra virgen, regocijando nuestra alma, la enriquezca con sentimientos de tierna devoción. Por J. C. N. S. Amén.

martes, 11 de agosto de 2009

¿EUSKADI LIBRE?

De Las Cruces de las Espadas


José Antonio Primo de Rivera, mártir




Acaso siglos antes de que Colón tropezara con las costas de América pescaron gentes vascas en los bancos de Terranova. Pero los nombres de aquellos precursores posibles se esfumaron en la niebla del tiempo. Cuando empiezan a resonar por los vientos del mundo las eles y las zetas de los nombres vascos es cuando los hombres que las llevan salen a bordo de las naves imperiales de España. En la ruta de España se encuentran los vascos a sí mismos. Aquella raza espléndida, de bellas musculaturas sin empleo y remotos descubrimientos sin gloria, halla su auténtico destino al bautizar con nombres castellanos las tierras que alumbra y transportar barcos en hombros, de mar a mar, sobre espinazos de cordilleras.Nadie es uno sino cuando pueden existir otros. No es nuestra interna armadura física lo que nos hace ser personas, sino la existencia de otros de los que el ser personas nos diferencia. Esto pasa a los pueblos, a las naciones. La nación no es una realidad geográfica, ni étnica, ni lingüística; es sencillamente una unidad histórica. Un agregado de hombres sobre un trozo de tierra sólo es nación si lo es en función de universalidad, si cumple un destino propio en la Historia; un destino que no es el de los demás. Siempre los demás son quienes nos dicen que somos uno.En la convivencia de los hombres soy el que no es ninguno de los otros. En la convivencia universal, es cada nación lo que no son las otras. Por eso las naciones se determinan desde fuera; se las conoce desde los contornos en que cumplen un propio, diferente, universal destino.Así es nación España. Se dijera que su destino universal, el que iba a darle el toque mágico de nación, aguardaba el instante de verla unida. Las tres últimas décadas del quince asisten atónitas a los dos logros, que bastarían por su tamaño para llenar un siglo cada uno: apenas se cierra la desunión de los pueblos de España, se abren para España –allá van los almirantes vascos en naves de Castilla– todos los caminos del mundo.Hoy parece que quiere desandarse la Historia. Euzkadi ha votado su Estatuto. Tal vez lo tenga pronto. Euzkadi va por el camino de su libertad. ¿De su libertad? Piensen los vascos en que la vara de la universal predestinación no les tocó en la frente sino cuando fueron unos con los demás pueblos de España. Ni antes ni después, con llevar siglos y siglos hablando lengua propia y midiendo tantos grados de ángulo facial. Fueron nación (es decir, unidad de historia diferente de las demás), cuando España fue su nación. Ahora quieren escindirla en pedazos. Verán cómo les castiga el Dios de las batallas y de las navegaciones, a quien ofende, como el suicidio, la destrucción de las fuertes y bellas unidades. Los castigará a servidumbre, porque quisieron desordenadamente una falsa libertad. No serán nación (una en lo universal); serán pueblo sin destino en la Historia, condenado a labrar el terruño corto de horizontes, y acaso a atar las redes en otras Tierras Nuevas, sin darse cuenta de que descubre mundos.




José Antonio Primo de Rivera
7 de Diciembre de 1933, F.E. nº1

LA EDAD DE SU IGLESIA

Tomado de STAT VERITAS
  1. Si usted es Luterano, su religión fue fundada por Martín Lutero, un ex-monje de la Iglesia, el año 1517.
  2. Si Ud. pertenece a la Iglesia de Inglaterra, su religión fue fundada por el rey Enrique VIII el año 1534, porque el Papa no le permitió el divorcio con derecho de volver a casarse.
  3. Si Ud. es Presbiteriano su religión fue fundada en Escocia por John Knox, el año 1560.
  4. Si Ud. es Congresionalista, su religión fue originada por Roberto Brown, en Holanda, el año 1582.
  5. Si Ud. es Bautista, debe el contenido de su religión a John Smith, quien la comenzó en Amsterdam en 1606.
  6. Si Ud. es Holandés reformista, reconoce a Michael Jones como fundador de su Iglesia, porque originó su religión en Nueva York en 1628.
  7. Si Ud. es Protestante anglicano, su religión es una rama de la Iglesia de Inglaterra fundada por Samuel Seabury en las colonias americanas en el siglo XVII.
  8. Si Ud. es Metodista, su religión comenzó por medio de John y Charles Wesley en Inglaterra en 1744.
  9. Si Ud. es Unitario, Teófilo Lindley fundó su Iglesia en Londres en 1774.
  10. Si Ud. es Mormón (los Santos de los últimos días), Joseph Smith comenzó su religión en Palmyra, Nueva York en 1829.
  11. Si Ud. es Adventista, debe reconocer a Guillermo Miller como fundador de su secta en 1831, y que de ella se separó en 1845 el grupo de los Adventistas del Séptimo Día, formado por José Bages, Santiago White y Elena G. White.
  12. Si Ud. forma parte del llamado Ejército de salvación, su secta comenzó en Londres, con Guillermo Booth, en 1865.
  13. Si Ud. pertenece a la secta llamada Testigos de Jehová, debe saber que su religión fue fundada por Carlos Taze Russell en 1870, y modificada por su discípulo Joesph Rutherford en 1918.
  14. Si Ud. es un científico cristiano, mirará el año 1879 como el año en que nació su religión, que fue fundada por la señora Mary Baker Eddy.
Y éstos tan sólo son algunos ejemplos de las incontables sectas protestantes.
  
Ahora bien, desde la predicación de Nuestro Señor Jesucristo hasta el nacimiento de éstas y otras sectas, pasó mucho tiempo... pasaron siglos, en que estas sectas no existieron. ¿Dónde se encontraban esas religiones desde Cristo hasta la fecha de su fundación?
  
Por lo tanto, si no fueron obra de Cristo, ¿de quién fueron obra? ¿Se da usted cuenta que las sectas son invenciones de hombres y no Obras de Dios?
  
Pero si es CATOLICO APOSTÓLICO Y ROMANO, usted sabe que su Religión fue fundada el año 33 de la era cristiana por Jesucristo, Dios y hombre verdadero, y que no ha cambiado desde entonces. Los que han pretendido cambiarla han quedado fuera de ella, porque no es posible cambiar la verdad sin abandonarla. Los protestantes nunca fueron de Jesucristo. Jesús Dios fundó su Iglesia sobre la roca inconmovible de Pedro (San Mateo, XVI, 18).
  
Sabe también que Jesucristo dijo: «Guardaos de los falsos profetas, los cuales que vienen a vosotros disfrazados de ovejas, mas por dentro son lobos rapaces. De modo que por sus frutos los conoceréis» (San Mateo, VII, 15-16).
 
Y que asimismo Jesucristo dijo: «Si entonces os dicen: Ved, el Cristo está aquí o allá, no le creáis. Porque surgirán falsos cristos y falsos profetas, y harán cosas estupendas y prodigios, hasta el punto de desviar, si fuera posible, aún a los elegidos» (San Mateo, XXIV, 23-24).
  
Por consiguiente, no se deje engañar por los llamados «Pastores» protestantes, de cualquier secta que sean, que quieren con sus falsas doctrinas apartarle de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, que es la única verdadera, fundada por Nuestro Señor Jesucristo, que es, como El mismo lo dijo, «el Camino, la Verdad y la Vida» (San Juan, XIV, 6).

BEATO PEDRO FABRO, PRIMER DISCÍPULO DE SAN IGNACIO DE LOYOLA

Beato Pedro Fabro
  
Refiere el padre Diego Laínez que cuando, en 1535, San Ignacio salió de París para atender en España a su salud quebrantada, dejó “al buen maestro Pedro Fabro como hermano mayor de todos los compañeros de un mismo ideal”, consagrado meses antes con voto, en la colina de Montmartre. Este era el Beato Fabro: el primer sacerdote de la Compañía, ordenado tres semanas antes de aquel voto, y el primer miembro de aquel grupo estable de hombres excepcionales que, con San Ignacio a la cabeza, habían de fundar una nueva Orden.
  
Oriundo del pueblecito de Villaret, parroquia de San Juan de Sixt, situado en las faldas del Gran Bornand en el ducado de Saboya, donde había visto la luz primera durante las alegrías pascuales de 1506, aquel sencillo y humilde pastorcito ya a los diez años había sentido una atracción irresistible hacia el estudio. Sus padres, movidos por las lágrimas del niño, se vieron obligados a modificar los planes que sobre él tenían y ponerle a estudiar, primero en el vecino pueblo de Thónes y a los dos años en La Roche, bajo la dirección del piadoso sacerdote Pedro Velliard, que le educó no menos en la doctrina que en el temor de Dios.
  
Siete años permaneció en aquélla escuela, hasta que a los diecinueve de edad, en 1525, se dirigió a París para empezar el curso de artes o filosofía en el colegio de Santa Bárbara. La Providencia guiaba sus pasos para que, sin él preverlo ni pretenderlo, se fuese encontrando con sus futuros compañeros. En aquel colegio tuvo como maestro al español Juan de la Peña, el cual, a su vez, cuando encontraba alguna dificultad en la lectura de Aristóteles, se la consultaba a Pedro Fabro, porque “era buen griego”. Maestro y discípulo compartían una misma habitación, en la que también por aquel mismo tiempo encontró alojamiento un condiscípulo de Fabro y de su misma edad, nacido solamente seis días antes que él: el navarro Francisco Javier. Más adelante, en octubre de 1529, se les juntó un tercer compañero, quince años mayor que ellos, destinado por Dios a ejercer un influjo decisivo en su vida: era Ignacio de Loyola. Esta convivencia y comunidad de estudios no podía menos de acercar a estos tres nobles espíritus; pero mientras Javier tardó todavía varios años en dejar sus planes de mundo; el dulce saboyano se rindió más fácilmente al ascendiente que sobre él ejercía Ignacio. Dios se valió de un difícil período de escrúpulos y luchas interiores para que Fabro se pusiese bajo la dirección de Ignacio, ya por entonces hábil maestro de espíritus. Cuatro años duró esta íntima comunicación, pero dos bastaron para que Fabro se decidiese a seguir a su compañero en una vida de pobreza y apostolado. Decisiva influencia ejercieron los ejercicios espirituales, que Fabro hizo con tanto rigor que estuvo seis días sin comer ni beber nada, y sin encender el fuego en el crudo invierno de París. Más adelante, según el testimonio del mismo San Ignacio, había de tener el primer lugar entre los que mejor daban los ejercicios.
   
Mientras se iba desarrollando esta transformación en el interior de Fabro avanzaban también sus estudios teológicos, hasta que el 22 de julio, fiesta de Santa María Magdalena, celebró su primera misa. El 15 de agosto siguiente, en la fiesta de la Asunción de María al cielo, pudo celebrarla cuando, junto con Ignacio, Francisco Javier, Nicolás de Bobadilla, Diego Laínez, Alonso Salmerón, Simón Rodrigues, hizo el voto de vivir en pobreza y de peregrinar a Jerusalén, y, en caso de resultar esto imposible en el espacio de un año, ponerse en Roma a la disposición del Papa; voto renovado en los dos años sucesivos, cuando, si bien estuvo ausente San Ignacio, se asociaron a los anteriores en 1535 el compatriota de Fabro Claudio Jayo y en 1536 los franceses Juan Coduri y Pascasio Broet.
  
Desde el voto de Montmartre las vidas de Ignacio y de sus compañeros se funden en una sola, aun cuando el curso de los acontecimientos iba a conducir a unos y a otros por caminos del todo distintos. En noviembre de 1536 Fabro y los demás se encaminaban a Venecia con intención de poner en práctica su voto jerosolimitano. Allí se reúnen con Ignacio, que les espera, según lo convenido. Mientras aguardan el tiempo en que debía hacerse a la vela la nave peregrina, se reparten por los hospitales de la ciudad y se ejercitan en las obras de caridad y de celo. Obtenido el necesario permiso de Roma, asisten con los demás peregrinos a la procesión del Corpus el 31 de mayo. En el mes de junio de aquel año 1537 reciben todos los que no eran sacerdotes las sagradas órdenes. Todo estaba preparado para la partida cuando un hecho inesperado se la impidió. Ante el peligro inminente de una guerra entre Venecia y el Turco no salió ninguna nave para Tierra Santa, hecho éste que no había ocurrido desde hacía años y tardó mucho tiempo en volver a repetirse. Los primitivos historiadores hacen constar esta circunstancia, haciendo ver en ella la mano de la Providencia, que tenía otros designios sobre aquel puñado de hombres dispuestos a las más grandes empresas.
   
Mientras los demás se repartieron por diversas ciudades en espera de nuevos acontecimientos, Ignacio, Fabro y Laínez en el otoño se encaminan a Roma. En el camino, poco antes de entrar en la Ciudad Eterna, Ignacio recibió la célebre visión, que, por el lugar donde ocurrió, suele ser llamada de La Storta. En ella Dios le prometió para él y los suyos una especial protección en Roma. Bien pronto el Papa Pablo III se sirvió de aquellos hombres que se habían puesto a su servicio directo. A Fabro le confió la enseñanza de la Sagrada Escritura en la universidad de La Sapienza (noviembre de 1537 a mayo de 1539). A partir de esta fecha comienza para Fabro la serie ininterrumpida de sus misiones apostólicas, que le obligaron a recorrer en un sentido u otro casi toda Europa, de Roma a Colonia, de Ratisbona a Lisboa.
   
En la trama complicada de sus viajes continuos hay dos hilos orientadores que señalan una doble dirección. Ignacio quería que Fabro diese impulso a la Compañía, sobre todo en Portugal y España. El Papa y el mismo San Ignacio querían valerse de su poder de atracción para salvar a las ovejas perdidas en las regiones protestantes. Un breve recorrido sobre los hechos externos de su vida nos presenta el siguiente cuadro de actividades: en octubre de 1540 parte hacia Alemania como teólogo del doctor Ortiz, consejero del emperador, acompañándole en los coloquios de Worms y de Espira y en la Dieta de Ratisbona. Allí le llega la orden de San Ignacio de encaminarse a España. Parte el 21 de julio de 1541, y, atravesando Baviera, el Tirol, su tierra saboyana, en la que se detiene diez días de intenso trabajo apostólico, por Francia entra en España. Cuatro meses han sido necesarios para este viaje de Ratisbona a Madrid. Apenas han pasado cinco meses, y le llega la orden de regresar nuevamente en compañía del cardenal Morone a Alemania. Seis meses se detiene en Espira. El cardenal Alberto de Brandeburgo le invita a Maguncia y allí conquista para la Compañía a Pedro Canisio, joven entonces de veintidós años y futuro apóstol de Alemania. En agosto y septiembre de 1543 le encontramos en Colonia. Pero no podía permanecer mucho tiempo en un mismo sitio. Esta vez le llega la orden de partir para Portugal; pero, cuando se dispone a emprender el viaje, pierde la ocasión de embarcarse en Amberes. En Lovaina cae enfermo. El nuncio en Renania, Juan Poggi, recibe la autorización para retenerle en Colonia, y en esta ciudad permanece seis meses, parte trabajando para desarraigar la herejía, parte dedicando su apostolado a los católicos y en íntimo trato con los cartujos colonienses. Por todo ello se aficiona a la ciudad del Rhin más que a ninguna otra. Pero Portugal sigue reclamándole, y en agosto de 1544 llega por mar a Lisboa, de donde pasa a Evora y a Coimbra. En mayo de 1545 se traslada por segunda vez a España, visitando Salamanca, Valladolid, Madrid, Toledo y otras ciudades de Castilla. Por entonces su salud empieza a debilitarse y se ve forzado a guardar cama en Madrid. Una nueva llamada parte desde Roma el 17 de febrero de 1546, la última de todas. Es menester que se ponga en camino para ir a Trento y juntarse con los padres Laínez y Salmerón, que trabajan en el concilio. Esta vez hace el viaje pasando por el reino de Valencia, llegando hasta Gandía, donde puso la primera piedra del colegio de la Compañía fundado por el duque Francisco de Borja. En Barcelona vuelve a sentirse enfermo y se ve forzado a detenerse tres semanas. Pero era necesario obedecer a la orden del Papa. Se embarca y llega a Roma cuando los calores son más intensos. A los pocos días sus fuerzas sucumben, y el 1 de agosto de 1546, fiesta de las cadenas de San Pedro, ve romperse las que a él le tenían atado a la tierra. Contaba entonces cuarenta años y cuatro meses de edad, y expiraba exactamente diez años antes que San Ignacio.
  
Pero en el Beato Fabro, más que la sucesión de los hechos externos, cautiva el encanto que emana de toda su persona. Los testigos del proceso de 1596 nos lo presentan como de mediana estatura, rubio de cabello, de aspecto franco y devoto, dulce y maravillosamente gracioso. Ejercía sobre todos los que le trataban un extraordinario poder de captación. A esto se añadía un talento, que era una especie de carisma, en el arte de conversar. Más que en los púlpitos le vemos actuar en el trato penetrante y espiritual con las más variadas personas, desde los grandes de la tierra y los dignatarios eclesiásticos hasta la gente sencilla, que le recordaba su origen montañés. Por su hablar y su obrar parece un precursor de su compatriota San Francisco de Sales, que tanto le estimó, y que dejó de él un hermoso elogio en su Introducción a la vida devota. Por su mansedumbre y caridad ha sido también comparado con San Bernardo. “¿Es un hombre, o no es más bien un ángel del cielo?”, dirá de él San Pedro Canisio.
   
No todo en él era efecto de un natural excepcionalmente dotado. Por encima de sus cualidades descuella una virtud aparentemente sencilla, pero en la que es fácil encontrar rasgos de verdadero heroísmo. Su alma de niño no excluyó durante la infancia y juventud las luchas de la pasión. De ahí más adelante la angustia en que le sumergieron los escrúpulos. Su misma atracción hacia los ideales más elevados no excluye que sintiese la inclinación hacia una carrera seglar en el mundo. Pero él resistió a todo. Ya a los doce años consagró a Dios, con voto, su castidad. Más adelante hizo aquel otro tan revelador de su fina sensibilidad: el de no acercar jamás su rostro al de ningún niño; que eso pudiese ocurrirle con personas mayores, ni pensarlo siquiera. No es de maravillar que un alma tan pura sintiese como nadie el atractivo de la oración.
  
Su Memorial, o diario espiritual, en el que durante los últimos cuatro años de su vida dejó un reflejo de su alma, nos descubre con una ingenuidad espontánea su intensa vida de oración. Todo le sirve para elevarse a Dios, En todas las partes por donde pasa encuentra objetos de culto. Venera con singular devoción las reliquias de los santos -y esto es en él característico- venera con singular devoción a los ángeles de los poblados por donde pasa y de las personas con quien trata. A todos encomienda a Dios en sus oraciones, y la oración, junto con su trato exquisito, se convierte en su principal arma de apostolado. Oraba especialmente por ocho personas, y esta oración es significativa porque nos revela hacia dónde convergían los anhelos de su alma apostólica: el Sumo Pontífice, el emperador, el rey de Francia, el rey de Inglaterra, Lutero, el sultán de Turquía, Bucero y Melanchton. A estos dos últimos herejes había tenido ocasión de combatirlos en Colonia. Como, entre todas, le atraían especialmente las almas más necesitadas, de ahí sus ansias por la salvación de Alemania, su voto de ofrecer todas sus energías por aquel país: punto éste que le acerca a su hijo espiritual San Pedro Canisio.
  
En un alma tan privilegiada no podía faltar la característica del sufrimiento. En el Beato Fabro la ocasión de su dolor radicaba en su temperamento, extremadamente sensible. Era una lira que vibraba al menor roce, y las impresiones le llegaban hasta lo más hondo del alma. En un sujeto así pueden imaginarse las luchas interiores que tuvo que sostener. En su juventud fueron las intranquilidades de conciencia y los estímulos de la pasión. Más adelante fue la oscilación constante entre los planes que soñaba y el abatimiento al ver que no podía realizarlos. Versátil, de humor desigual, creyendo a veces haberlo conseguido todo, otras teniéndolo todo por irremisiblemente perdido. Tremendamente irresoluto, sufrió el tormento de la indecisión. Reconocía en sí mismo el defecto de querer abrazar demasiado, no sabiendo aferrar las cosas y las situaciones conforme aconsejaba la razón. De ahí un complejo de pusilanimidad, matizado de melancolía. Pero el Beato no se dejó arrastrar por sus tendencias temperamentales. Procuró combatir la desconfianza con el recurso constante a Dios. San Pedro Canisio nos dirá que luchó contra el espíritu de temor y desconfianza que le atormentaba. Meta suprema para él, la estabilidad del corazón, estorbada tanto por la tristeza infundada como por la vana alegría. La sensación de insuficiencia quedó en él transformada por la gracia en una maravillosa humildad, y esta virtud, a su vez, animó los demás aspectos de su espiritualidad: su caridad, su celo de las almas, pero, sobre todo, su oración. Además del recurso a Dios, su salvación fue la obediencia a sus superiores. La carta ignaciana de la obediencia se hizo letra viva en el Beato Fabro.
  
Obediencia la suya que llegó al heroísmo. Cuentan que, al salir de Barcelona con el cuerpo enfermo, a quien le disuadía de emprender semejante viaje le respondió: “No es necesario que yo viva, pero es necesario que obedezca”. Y por obediencia murió, a semejanza de Jesucristo.
 
Años después San Francisco de Sales se mostró maravillado de que su compatriota no hubiese sido honrado como otros. Pero tampoco al Beato Fabro le faltó este tributo de la veneración y aun del culto; culto que, aunque muy tarde, reconoció finalmente la suprema autoridad del Papa Pío IX el 5 de septiembre de 1872.
 
CÁNDIDO DE DALMASES SJ. Año Cristiano, tomo III. Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid, 1966.
    
Atiende, oh Señor, nuestras súplicas, y ya que quisiste asociar en tu bienaventurado confesor Pedro el asiduo deseo de la oración y el infatigable celo por las almas, concédenos por sus méritos e intercesión, que merezcamos estar continuamente adheridos a Ti, y amar y ayudar a nuestro prójimo en obra y verdad. Por J. C. N. S. Amén

lunes, 10 de agosto de 2009

¡ESCUCHAD ALMAS CONSAGARADAS! EL PADRE PÍO AÚN HABLA

De Semper Fidelis



El Padre Pío de Pietrelcina (Italia) que poseía las Santas Llagas de Jesús, dice en visión a un hermano (Padre): ¡Escuchad, almas consagradas!"¿Qué le irá a suceder al mundo? En medio de nuestra alegría en el Cielo, nos estremecemos, con angustia, porque todos tenemos a los nuestros en la tierra. ¡Prepárate! ¡No temas las reflexiones que hagan! Escribe, habla, remueve los corazones que se quieren degradar en el lodo. Más que todos, son nuestros hermanos consagrados que embeben de amargura a Cristo, "Pan de la vida", porque comienzan a corromperse. La hora es grave, muy grave y ellos serán los primeros en ser arrebatados por la tempestad, porque es por ellos, por su medio, que vienen tantos males al mundo.

Acordaos de esto; grabadlo profundamente en vuestros corazones. El más bello y precioso ornamento del padre es la pureza virginal. La pureza penetra hasta lo más alto del Cielo, hace ver y comprender cosas sublimes; ella es un reflejo de la claridad de Dios; da el gusto y el sabor de todo lo que es santo; tiene una intuición particular de las cosas espirituales y genera el heroísmo de la virtud y del martirio; ella nos da ardor y entusiasmo por la salvación de las almas.

¿Qué haréis vosotros, queridos hermanos, para conservaros castos y puros en medio de tantos peligros, en medio de un mundo seductor y pérfido? Mortificad los sentidos, mortificad los ojos y principalmente los oídos, evitando familiaridades ociosas, que son la sepultura de la pureza. ¡Oh! ¡La pureza virginal! Hasta los ángeles la envidian! Ella da a todo el ser un brillo particular. La pureza viene del Cielo; es necesario pedirla sin cesar al Señor y tener el cuidado de no ofuscarla; es necesario cerrar las puertas a la sensualidad de la tierra, como se trancan las puertas y las ventanas para impedir la entrada de alguien.

Inflamaos de amor por Dios en el pensamiento continuo de su omnipotencia, para que viváis en este mundo la vida del Cielo. Que los fieles se acuerden de esto: hágase en las parroquias al menos en particular, una Hora Santa, todos los jueves, por la santificación de los sacerdotes"...

PROFECÍAS DE SAN FRANCISCO DE PAULA

Del Apostolado Eucarístico







San Francisco de Paula





San Francisco de Paula fue el fundador de los Franciscanos Mínimos en Italia hombre de ardentísima caridad y espíritu profético. Son famosas las cartas dirigidas por él a un caballero español, llamado Simón de Limena, Señor de Montalvo. En ellas habla de una manera clara de los CRUCÍFEROS, caballeros que antiguamente se preocupaban de favorecer a las Misiones y a los Misioneros.

También habla en ellas de la MILICIA DE LA CRUZ, de la que consideran Patrono al profeta ELIAS y cuya Regla es un “AZOTE DE LOS SOLDADOS PREVARICADORES Y DE LOS FALSOS PROFETAS”.

Hace mención también S. Francisco de Paula, en estas cartas, del “GRAN MONARCA”, que regirá la Iglesia de Dios hasta el fin de los siglos y de una CIUDAD importante de España, que será como su capital (pero sin nombrarla).

Otros muchos han hecho referencia a este gran MONARCA como S. Isidoro de Sevilla, S. Alonso Rodríguez de la Compañía de Jesús y su S.S. el Papa LEON XIII en su “AUSPICATO CONCESSUM”, De este Gran Monarca dice S. Francisco de Paula en esas famosas cartas que “formará a los Santos Crucíferos y a la MILICIA DE LA CRUZ, que formará un gran ejército, hasta conseguir un solo rebaño y un solo Pastor; PARECE SER QUE SERÁ DE LINAJE ESPAÑOL DESCENDIENTE DE Sta. Elena y de Pipino el Breve de Francia (pero todo solamente son suposiciones piadosas). (Cf. APOLOGIA DEL GRAN MONARCA por el P. José Domingo Corbató, Biblioteca españolista, VALENCIA: pág. 4-6-12).