Vexílla Regis

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MIENTRAS EL MUNDO GIRA, LA CRUZ PERMANECE

LOS QUE APOYAN EL ABORTO PUDIERON NACER

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NO AL ABORTO. ELLOS NO TIENEN LA CULPA DE QUE NO LUCHASTEIS CONTRA VUESTRA CONCUPISCENCIA

NO QUEREMOS QUE SE ACABE LA RELIGIÓN

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No hay forma de vivir sin Dios.

ORGULLOSAMENTE HISPANOHABLANTES

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jueves, 28 de octubre de 2021

DÍA VEINTIOCHO EN HONOR A SAN JUDAS TADEO

Devoción sacada a la luz por Nicolás Catalán González de Valparaíso, Chile.
    
EJERCICIO DE LOS 28 DE CADA MES A SAN JUDAS TADEO, QUE SE VENERA EN SU SANTUARIO DE LA PARROQUIA DEL CORAZÓN DE MARÍA EN SANTIAGO DE CHILE
    

Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
ORACIÓN
Poderoso abogado nuestro, San Judas Tadeo, fidelísimo amigo de Jesús, imitador insigne de sus virtudes que por la inocencia de vuestra vida y por vuestra encendida caridad merecisteis ser contado entre sus primeros discípulos que presenciaron y recogieron las más tiernas y divinas confidencias, para poderlas repartir por el mundo en la predicación de su doctrina y en la divulgación de su Evangelio. Cuánto nos alienta veros tan íntimamente unido a Jesús, tan compenetrado de su gloria, tan celador de sus intereses, tan entregado y rendido a su amor y servicio, que en todo vuestro apostolado no tuvisteis más divisa que darlo a conocer; cuánta más confianza despierta en nosotros de veros recorrer los pueblos y ciudades, las provincia y los reinos, rodeado de peligros, y acechado de persecuciones por llevar a reyes y vasallos el nombre de Jesús; cómo sentimos reanimarse nuestro espíritu al divisar las huellas de vuestra vida regadas con vuestros sudores, avaloradas con vuestros sacrificios y enriquecidas con vuestros sufrimientos y sobre todo esmaltadas y enrojecidas con la sangre que por vuestro amor derramasteis. Continuad entre nosotros la obra de vuestro glorioso apostolado, haciéndonos conocer y amar cada día más a Jesús; no os olvidéis del oficio que tuvisteis en la tierra ahora que reináis glorioso en el Cielo; y si no podéis dejar oír vuestra voz, hacednos sentir los efectos de vuestra bondad; multiplicad los milagros de vuestro poder; oíd nuestras necesidades. Ya veis la confianza con que nos llegamos a vuestra presencia para confiároslas angustias del presente y las incertidumbres de nuestro porvenir. Y ya que nuestra fe os aclama abogado y defensor nuestro, alcanzadnos del Señor lo que tan confiadamente recomendamos a vuestra intercesión. Amén.
    
Recurrid confiadamente 
A San Tadeo en las penas
Que de las gracias del cielo
Sus manos siempre están llenas
    
Ahora, con toda la fe y confiadamente que tenemos en la intercesión del Santo Apóstol, expongámosle nuestras necesidades, y las gracias que por su mediación esperamos conseguir.
   
INVOCACIONES
I. ¡Oh amabilísimo San Judas Tadeo! Por aquel amor tan ardiente y fervoroso que profesasteis a Nuestro Señor Jesucristo y que os movió a dejar todas las cosas, para más libremente dedicaros a su divino servicio, os suplicamos despeguéis nuestros corazones de la aficiones terrenas y culpables, y nos alcancéis las gracias que os pedimos. Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
    
II. ¡Oh amabilísimo San Judas Tadeo! Por aquella tan encendida caridad con que procurabais el bien de todos vuestros hermanos, que todo lo  sacrificasteis por su ayuda y provecho, os suplicamos que para bien de nuestras almas y alivio de nuestras necesidades nos alcancéis las gracias que con tanta fe os pedimos. Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
    
III. ¡Oh amabilísimo San Judas Tadeo! Por aquel tan abrasado celo con que tan valientemente luchasteis por los intereses de la gloria de Dios, que os hizo despreciar los sufrimientos y las persecuciones hasta empuñar la palma del martirio, os suplicamos que nos hagáis valientes y decididos en la confesión de nuestra fe y perseverantes en la práctica de nuestra religión, sintiendo sobre nosotros la eficacia de vuestro poder en la consecución de las gracias que con tanta insistencia os pedimos. Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
    
ORACIÓN FINAL
¡Oh bondadosísimo protector nuestro, San Judas Tadeo! Cuán ardientemente desearíamos conmover a favor nuestro vuestro compasivo corazón, e inclinar hacia nosotros la mirada de vuestra piedad y clemencia; con cuanta fe y confianza buscamos en lo más recóndito de nuestra alma ese grito desgarrador, ese gemido lastimero, que cruzando los espacios, alcancen los cielos y penetre en el tabernáculo de vuestra gloria y al que infaliblemente  está vinculado el triunfo de nuestra plegaria.
   
Aumentad nuestra fe, para que ella haga triunfar en todos sus deseos nuestra oración; patrocinad nuestros ruegos a fin de que por vuestra mediación sean acogidos con bondad y despachados favorablemente. Interesaos por el pronto remedio de las necesidades que nos traen a llamar a las puertas de vuestra compasión; os lo pide la devoción ardiente que os profesamos, la confianza sin límites que en vuestro poder tenemos, la amargura que embarga nuestras almas, lo incierto de nuestro porvenir, y la grandeza de nuestro mal; y sobre todo os lo pide ese clamoreo universal doquiera se levanta proclamándoos obrador de portentos y de maravillas, y la gloria de Dios que tan providencialmente os ha escogido en estos tiempos como instrumento para hacer caminar a las almas por la senda de su salvación eterna. Amén.
  
Para finalizar, récese un Credo.
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

EL MINUTO DE SILENCIO, INVENCIÓN MASÓNICA

Por Tomás de la Torre Lendínez para INFOVATICANA.
    
   
El primer minuto de silencio de la historia humana se guardó a las 11 horas del 11 de noviembre (mes 11) del año 1918, fecha de la firma del armisticio de la Primera Guerra Mundial. El gesto lo aprobó el rey inglés Jorge V a propuesta de un soldado australiano que había luchado en el conflicto bélico. Desde aquel momento, se generalizó por toda la cultura anglosajona plural en religiones.
  
A España llegó tarde, porque aquí se rezaba un “Pater Noster”, porque la sociedad era católica, pero conforme los masones fueron arribando a los poderes locales y nacionales, entró la costumbre del minuto de silencio, a través del fútbol, deporte importado de las islas británicas. Los años republicanos fueron la consagración en España de los minutos de silencio. O los cinco minutos de silencio, porque aquí para ser originales se aumentó el tiempo. La exageración en España siempre ha sido muy propia de un pueblo copista abandonando las costumbres católicas.
   
Hoy el acto del minuto de silencio se encuentra entre obispos, curas, laicos… bien seguidos de un Padre Nuestro, porque ya nadie habla ni reza en latín, o simplemente ese silencio aparente sepulcral, porque cuando se realiza al aire libre, las bocinas de los vehículos no se detienen ni falta que les hace.
  
En esta secularización de las costumbres católicas entró de cabeza aquel saludo matinal de los pueblos españoles: ¡Buenos días nos dé Dios!, cuando se cruzaban los vecinos, o cuando se entraba en la barbería a rasurarse el vello del rostro en las manos de un diestro barbero con una excelente navaja barbera de hoja albaceteña. Y de paso, darle al palique sobre la actualidad local, muy rica de detalles vecinales. Al salir siempre se decía: ¡Queden ustedes con Dios! Hoy nadie saluda a nadie. O, como mucho, se suelta un: ¡Hola!, desvaído y de compromiso. O un: ¡Hasta luego!, cuando ya no verás a esa persona en todo el día. Mentiras sociales puras.
  
Este gesto del minuto de silencio se ha banalizado tanto, que ya carece de sentido pleno. Ahora mismo es el arma más cercana que tiene en propiedad el laicismo reinante, el relativismo dominante, el fariseísmo invencible, y el buenismo complaciente. La tragedia de París ha demostrado, una vez más que la cultura poscristiana en Europa está generalizada, uno de los agujeros por donde se cuelan los enemigos de las vidas humanas con sus correajes de bombas pegados en su cuerpo, que para ellos, con su inmolación, es el pasaporte al paraíso musulmán, diferencia fundamental con el cristiano infiel al que se ha cargado que ha perdido la brújula del sentido cristiano de su existencia por este valle de lágrimas.

OBISPÓN ESTADOUNIDENSE ORANDO COMO LOS JUDÍOS

El obispón de Pittsburg (Estados Unidos) David Allen Zubik Raskosky, de 72 años, publicó ayer 27 de Octubre en su cuenta de Twitter la siguiente foto, uniéndose a la conmemoración del tiroteo en la sinagoga conservadora Árbol de la Vida – Congregación Or l’Simcha (en hebreo עֵץ חַיִּים – אוֹר לְשִׂמְחָה‎) de esa ciudad, acaecido hace 3 años.
   

La foto presenta el llamado “Kadish del doliente” (en hebreo קַדִּישׁ אֵבֶלים, Qaddish Avelim), una oración que hacen los judíos en recuerdo de sus muertos. Los judíos acostumbran hacer esta oración en recuerdo de sus parientes muertos ante 10 varones judíos como mínimo, después de un salmo o de una oración (algunas comunidades judías lo hacen al finalizar el servicio).
   
No es nada del otro mundo que este obispón invite a sus súbditos a orar al modo de los judíos y a unirse en conmemorar a sus muertos, habida cuenta que desde Karol Wojtyła, todos los usurpadores conciliares envían saludos a los judíos en sus festividades y les envían mensajes de solidaridad en sus duelos.

LAS ENCÍCLICAS DE PÍO XII SOBRE EL ALZAMIENTO ANTICOMUNISTA DE HUNGRÍA


   
El 23 de Octubre de 1956, Hungría se levantó contra el régimen estalinista de Mátyás Rákosi (judío, nacido Rosenfeld), alzamiento que fue brutalmente reprimido el 4 de Noviembre por el Ejército Rojo soviético, dejando como saldo alrededor de 6.000 muertos (la mitad de ellos civiles), la radicalización del régimen comunista bajo János Kádár, y el comienzo del exilio del cardenal József Mindszenty Kovács.
   
Durante ese período, Pío XII (que como legado papal de su predecesor Pío XI había asistido al XXXIV Congreso Eucarístico Internacional realizado en Budapest del 25 al 28 de Mayo de 1938), publicó tres encíclicas, las cuales, en conmemoración de los 75 años de esta fecha, por primera vez traemos en latín y español. La primera (Luctuosíssimi evéntus) indica las oraciones públicas para obtener la paz basada en la justicia para el pueblo húngaro, devastado por una sangrienta masacre. La segunda (Lætámur admódum) insiste en el mismo tema y deplora un nuevo conflicto en Cercano Oriente. En la tercera (Datis nuperrime), deplora la brutal represión por parte del régimen comunista restablecido: crímenes que claman venganza a Dios, quien, como castiga los pecados de los individuos, también castiga los de los gobernantes y las naciones.
    
Estas tres encíclicas del Papa Pacelli claman contra un Francisco Bergoglio que hace mutis sobre las víctimas del fundamentalismo islámico y de los regímenes comunistas, como se evidenció el 24 de Octubre, cuando autoridades italianas le negaron entrada a la Plaza de San Pedro a un grupo de cubanos que protestaban contra el amasiato de Bergoglio con la dictadura de Raúl Castro –representado en la tierra por el singao de Miguel Díaz-Canel Bermúdez– aduciendo pretendida “amenaza terrorista” contra Francisco Bergoglio –para quien decir la verdad es terrorismo y conspiración–. Acaecimiento que fue pasado por alto por “Il Sismografo” del pseudo-periodista chileno Luis Badilla Morales (que tuvo parte en el gobierno comunista de Salvador Allende Gossens, por lo que se exilió a Italia una vez cayó este).
   
1.º ENCÍCLICA “Luctuosíssimi evéntus” (28 de Octubre de 1956).
   
LATÍN
PIUS PP. XII AD VENERÁBILES FRATRES PATRIÁRCHAS, PRIMÁTES, ARCHIEPÍSCOPOS, EPÍSCOPOS, ALIÓSQUE LOCÓRUM ORDINÁRIOS, PACEM ET COMMUNIÓNEM CUM APOSTÓLICA SEDE HABÉNTES: PÚBLICÆ INDICÚNTUR PRECES AD CONCILIÁNDAM PACEM JUSTÍTIA INNÍXAM HUNGÁRIÆ PÓPULO CRUÉNTA CÆDE TURBÁTO.
   
VENERÁBILES FRATRES, SALÚTEM ET APOSTÓLICAM BENEDICTIÓNEM.

Luctuosíssimi evéntus, quíbus Európæ pópuli ad oriéntem vergéntes percellúntur, ac præsértim dilectíssima Nobis Hungáriæ gens, quæ tetérrima in præsens cruentátur cæde, veheménter commóvent patérnum ánimum Nostrum, non Nostrum áutem tantum, sed profécto eórum étiam ómnium, quíbus civílis cultus jura, humanitátis dígnitas, debítaque síngulis ac Natiónibus libértas cordi sunt.
    
Quamóbrem, pro Apostólici offícii Nostri consciéntia, facére non póssumus quin vos univérsos, Venerábiles Fratres, et greges unicuíque vestrum concréditos instánter appellémus, ut fratérna caritáte permóti ad Deum súpplices una Nobíscum admoveátis preces, quíbus ab eo contendátur —cujus in mánibus populorum sortes eórumque moderatórum non modo potéstas, sed vita quóque sunt— ut finis interneciónibus ponátur, et pax vera, quæ justítia, caritáte, debítaque libertáte innitátur, tandem aliquándo illucéscat. Intéllegant omnes non armórum poténtia, ex qua mors homínibus óritur, non vi cívibus illáta, quæ íntimum eórum sensum comprímere néqueat, non fallácibus dénique comméntis, quæ ánimos corrúmpant et quæ civílis christiánæque consciéntiæ Ecclésiæque jura viólent, constabíliri posse perturbátum populórum órdinem; nec justæ libertátis afflátum ulla úmquam posse extérna violéntia restíngui.
   
Hisce in gravíssimis rerum adjúnctis, quæ diléctam angunt christiáni ovílis partem, grata Nostrum subit recordátio ánimum. Cum nempe, multos ante annos, Decessóris Nostri fel. rec. Pii XI persónam geréntes, Budapéstinum Nos contúlimus, ut Eucharísticum ex ómnibus Natiónibus Convéntum participáremus, suavi quódam ánimi oblectaménto ac solácio vídimus caríssimos Hungáriæ christifidéles incénsa pietáte veneratióneque summa Augústum altáris Sacraméntum proséqui, sollemni ritu per urbis vias ductum. Non dubitámus áutem eámdem fidem eándemque erga Divínum Redemptórem caritátem adhuc hujus pópuli permovére ánimos, quámvis communísmi athéi fautóres artibus omnibus enisi sint avitam religiónem e méntibus evellére. Quamíbrem fore omníno confídimus, ut nobilíssima hæc gens hoc étiam in discrímine, in quo mísere versátur, súpplices ad Deum adhíbeat preces, quíbus optatíssima pax, cum recto rerum órdine conjúncta, impetrétur. Ac futúrum quíque omníno sperámus, ut qui sunt ubíque terrárum veri nóminis christiáni, una cum his frátribus tot calamitátibus injúriisque oppréssis, suas páriter supplicatiónes consérant, commúnis caritátis testes. Nominátim vero ad sacram ejúsmodi precum contentiónem eos adhortámur omnes, quos, ut Divínus Redémptor, ita Nos quóque, qui ejus in terra persónam sustinémus, dulcíssima caritáte compléctimur; eos dicímus, qui in primo ætátis flore innocéntia nitent, suavitáte et grátia. Multum Nos eórum præsértim supplicatiónibus confídimus, quíppe qui hujus mundi, tot tantísque crimínibus peccátisque fœdáti, quódam modo ángeli vocári quéant. Interpónant una cum eis christiáni omnes potentíssimum Beátæ Vírginis Maríæ patrocínium, quod tantópere apud Deum pro nobis valet, cum Divíni Redemptóris alma sit Genétrix nóstraque amantíssima Mater.
    
Nullum áutem Nobis est dúbium quin ubíque géntium in úrbibus, in óppidis, ac vel in remotióribus pagis, ubicúmque Evangélii lux affúlsit, christiáni omnes, imprímisque pueri ac puéllæ, hortatiónibus hisce Nostris, quíbus vestræ accédant, libentíssime sint responsúri; ita quídem ut, aspiránte juvánteque Deo, tot supplícibus exoráto vócibus, atque deprecatríce Vírgine María, caríssima Hungarórum gens, tantis excruciáta dolóribus tantóque cruentáta sánguine, ítemque cœ́teri orientális Európæ pópuli, religiósa civílique libertáte priváti, suam unusquísque rem justítia, recto órdine, felíciter et cum pace componére quéant, servátis Dei et Jesu Christi Regis júribus, cujus est «regnum veritátis et vitæ, regnum sanctitátis et grátiæ, regnum justítiæ, amóris et pacis» (Præf. in festo Jesu Christi Regis).
    
Qua suavíssima spe freti, cum vobis síngulis univérsis véstrisque grégibus, Venárabiles Fratres, tum iis præsértim, qui in Hungária, in cœtérisque orientális Európæ Natiónibus, tam aspérrimis rebus utúntur, ac tam grávibus premúntur calamitátibus —ac nominátim earíndem Natiónum Sacris Antistítibus, qui vel in cárcere, vel in custódiæ locis detinéntur, vel dénique in exsílium missi sunt— Apostólicam Benedictiónem, cœléstium gratiárum áuspicem Nóstræque benevoléntiæ pignus, amantíssime in Dómino impértimus.
    
Datum Romæ, apud S. Petrum, die XXVIII mensis Octóbris, in festo D. N. Jesu Christi Regis, anno MDCCCCLVI, Pontificátus Nostri duodevicésimo. PIUS PP. XII
    
TRADUCCIÓN
PÍO PAPA XII, A LOS VENERABLES HERMANOS PATRIARCAS, PRIMADOS, ARZOBISPOS, OBISPOS, Y DEMÁS ORDINARIOS DE LUGARES QUE ESTÁN EN PAZ Y COMUNIÓN CON LA SEDE APOSTÓLICA, SOLICITANDO SÚPLICAS PÚBLICAS PARA CONSEGUIR PAZ CON JUSTICIA AL PUEBLO GOLPEADO DE TURBACIÓN DE HUNGRÍA.
    
VENERABLES HERMANOS, SALUD Y BENDICIÓN APOSTÓLICA.
    
Los tristísimos hechos, por los que son golpeados los pueblos de Europa del Este, y especialmente la Hungría querida por Nosotros, ahora ensangrentada por una terrible masacre, conmueven profundamente Nuestra alma paterna; y no solo el nuestro, sino también el de todos aquellos que se preocupan por los derechos de la civilización, la dignidad humana y la libertad que les corresponde a los individuos y las naciones.
   
Por eso, la conciencia de nuestro mandato apostólico nos urge a hacer un ferviente llamamiento a todos vosotros, venerables hermanos, y a los rebaños confiados a cada uno de vosotros, para que, animados por la caridad fraterna, junto con nosotros elevemos peticiones a Dios, a obtener de él, en cuyas manos está puesto el destino de los pueblos y no solo el poder, sino también la vida de sus gobernantes, que se ponga fin a tanta sangre derramada y que finalmente brille la verdadera paz, que se basa en la justicia, caridad y derecho a la libertad. Que quede claro para todos que el orden trastornado de los pueblos no puede restablecerse ni con el poder de las armas, que provocan la muerte, ni con la violencia infligida a los ciudadanos, cuyos sentimientos íntimos no puede sofocar, ni con la teorías falaces, que corrompen las almas y violan los derechos de la Iglesia y de la conciencia civil y cristiana; ni el anhelo de una libertad justa puede ser sofocado por una fuerza externa.
   
En estas circunstancias gravísimas, que tanto afligen a una parte amada del redil cristiano, un recuerdo agradecido afronta Nuestra alma. Cuando fuimos a Budapest hace muchos años como legado de nuestro predecesor de feliz memoria Pío XI para participar en el congreso eucarístico internacional celebrado allí, tuvimos la alegría y el consuelo de ver a los amados católicos de Hungría seguir con ardiente piedad y suprema veneración el augusto sacramento del altar llevado triunfalmente por las calles de la ciudad. Estamos seguros de que la misma fe y el mismo amor por el Divino Redentor todavía inflamarán las almas de ese pueblo, aunque los defensores del comunismo ateo han hecho todo lo posible por arrebatar la religión de los padres de las mentes. Por tanto, tenemos plena confianza en que este pueblo sumamente noble, incluso en la grave situación en que se encuentra ahora, elevará súplicas a Dios para implorar la paz deseada, basada en el orden correcto. Y también tenemos plena esperanza de que todos los verdaderos cristianos, dondequiera que estén en el mundo, entrelazarán sus oraciones con las de sus hermanos oprimidos por tantas calamidades e injusticias, como testimonio de los lazos comunes de la caridad. De manera especial exhortamos a esta cruzada de oraciones a todos aquellos a quienes, como el divino Redentor, así también Nosotros, que somos su representante en la tierra, miramos con especial ternura, es decir, aquellos que en la primera flor de los años brillan con inocencia, dulzura y gracia. Extraemos una gran esperanza sobre todo de las oraciones de estos pequeños, que en este mundo manchado por tantos crímenes y pecados pueden en cierto modo ser llamados ángeles. Junto a ellos todos los cristianos invocamos el patrocinio muy poderoso de la Santísima Virgen María, un patrocinio que tiene tanto valor ante Dios para nosotros,
   
No tenemos ninguna duda de que entre todos los pueblos, en las ciudades, pueblos e incluso en los pueblos más remotos, en todas partes la luz del Evangelio, todos los cristianos, y en primer lugar los niños y niñas, corresponderán con entusiasmo a estas Nuestras exhortaciones paternas, a las que se sumará la vuestra; para que, con la influencia y con la ayuda de la gracia de Dios, invocada por tantas voces suplicantes, y con la intercesión de la Virgen María, el más querido pueblo húngaro, afligido por tanto dolor y bañado en tanta sangre, así como los demás pueblos de Europa del Este, privados de su libertad religiosa y civil, puedan feliz y pacíficamente dar un orden justo a sus asuntos públicos, salvaguardando los derechos de Dios y de Jesucristo el Rey divino, cuyo reino «es el reino de la verdad y de vida, reino de santidad y gracia, reino de justicia, amor y paz» . (Prefacio en la fiesta de Cristo Rey)

Animados por esta dulce esperanza, tanto para todos ustedes, venerables hermanos, como para los rebaños confiados a su cuidado, y especialmente para aquellos que en Hungría y otras naciones de Europa del Este se encuentran en condiciones tan difíciles y están oprimidos por tantas calamidades, De todo corazón impartimos la bendición apostólica, el auspicio de las gracias celestiales y la prenda de Nuestra benevolencia; una bendición que extendemos de manera muy especial a los sagrados pastores de las naciones antes mencionadas que languidecen en prisión o se encuentran en descenso o exilio.

Dado en Roma, junto a San Pedro, em 28 de octubre, fiesta de Nuestro Señor Jesucristo Rey, del año 1956, decimoctavo de Nuestro Pontificado. PÍO PP. XII
   
2.º ENCÍCLICA “Lætámur admódum” (1 de Noviembre de 1956).
   
LATÍN
PIUS PP. XII, AD VENERÁBILES FRATRES PATRIÁRCHAS, PRIMÁTES, ARCHIEPÍSCOPOS, EPÍSCOPOS, ALIÓSQUE LOCÓRUM ORDINÁRIOS, PACEM ET COMMUNIÓNEM CUM APOSTÓLICA SEDE HABÉNTES: ÍTERUM PÚBBLICÆ INDICÚNTUR SUPPLICATIÓNES ATQUE ADHIBÉNTUR ADHORTATIÓNES AD PACEM CONCILIÁNDAM. 
   
VENERÁBILES FRATRES, SALÚTEM ET APOSTÓLICAM BENEDICTIÓNEM.
       
Lætámur admódum quod nóvimus non modo Sacros cathólici orbis Pastóres, sed cœ́terum étiam clerum christiánumque pópulum patérnis hortatiónibus Nostris, per datas nuper Encýclicas Lítteras habítis («Luctuosíssimi evéntus» d. d. XXVIII Oct. a. MCMLVI), ultro libénterque respondísse, elátis ad propitiándum Cœlum públicis supplicatiónibus. Atque ádeo immortáles ex ánimo Deo grates ágimus, quod, eo tot exoráto vócibus, innocéntium præsértim puerórum puellárumque, Polóniæ atque Hungáriæ pópulis pacis justítia inníxæ nova velúti auróra tandem aliquándo illucéscere vidétur. Nec minóre cum gáudio compérimus Diléctos Fílios Nostros S. R. E. Cardináles Stephánum Vyszynski, Archiepíscopum Gnesnénsem et Varsaviénsem, et Joséphum Mindszénty, Archiepíscopum Strigoniénsem, e suis sédibus deturbátos, jam esse, utpóte innocéntes falsóque crímine accusátos, in suum cujúsque honóris potestátisque locum restitútos ac per triúmphum ab ovánte multitúdine excéptos. Id fore confídimus ut auspícium sit componéndæ pacificándæque utriúsque Reipúblicæ sanióribus princípiis melióribusque légibus, sartis præsértim téctisque servátis Dei Ecclésiæque júribus. Quam ad rem íterum íterumque cathólicos omnes illárum Natiónum appellámus ut, víribus unítis agmínibusque confértis et cum Sacris Antistítibus conjúnctis, omni ope allabórent, ut ejúsmodi sanctíssima cáusa et provéhi et solidári quéat; causam dicímus, qua prætermíssa vel neglécta, nulla veri nóminis pax habéri potest.
   
Verúmtamen, dum ob hanc rem trépidum adhuc gérimus ánimum, áliud cernímus formidolósum incúmbere rerum discrímen. Ut enim nostis, Venerábiles Fratres, in propinquióribus oriéntis regiónibus, haud procul a sacratíssima terra illa, in quam Ángeli de cœlo delápsi ac super Divíni Infántis cunábula volitántes, pacem nuntiárunt homínibus bonæ voluntátis (cfr. Luc. 2, 14), novæ conflagratiónis béllicæ faces mináciter agitántur. Quid áliud Nos facére póssimus, qui pópulos omnes patérno compléctimur péctore, nisi ad misericordiárum Patrem et Deum tótius consolatiónis (cfr. 2 Cor. 1, 3) súpplices admoveámus preces, eásdemque ut vos quóque omnes una Nobíscum adhibeátis cohortémur? Étenim «arma milítiæ nostræ non carnália sunt, sed poténtia Deo» (2 Cor. 10, 4). Eídem únice confídimus, qui mortálium mentes potest et suo cœlésti lúmine collustráre et exagitátas eórundem voluntátes ad moderatióra consília flectére, quíbus rectus inter Natiónes ordo mútuæ cum utilitátis proféctu ac salvis eórum ómnium, quórum res intérest, legítimis júribus constabiliátur. Consíderent omnes, ii præsértim quórum in mánibus populórum sortes sunt pósitæ, nullum úmquam duratúrum bonum ex bello oríri, multas áutem jactúras multásque calamitátes. Non armis enim, non cæde, non ruínis cáusæ hóminum decernúntur; sed ratióne, sed jure, sed prudéntia, sed æquitáte.
   
Quotiescúmque cordáti hómines, sincéræ pacis voluntáte ducti, una simul ob ejúsmodi cáusam congregántur, si grávia belli discrímina consíderant, quod ex parva flamma in imménsum incéndium succrescére potest, ii procul dúbio ad ingrediéndas vias justítiæ, non áutem ad prærúptas violéntiæ sémitas excitátos se séntiant opórtet.
      
Hæc Nos in periculósis hisce rerum adjúnctis iis præsértim suadére cúpimus, qui rei públicæ gubernácula moderántur; ac nullo modo dubitáre póssumus quin iídem perspéctum plane hábeant nulla ália ratióne Nos movéri, nisi commúnis ómnium boni commúnisque illíus prosperitátis, quæ númquam ex fratérni cruóris effusióne oríri potest.
    
Et quandóquidem, ut dixímus, in divína potíssimum providéntia misericórdiaque spem collocámus Nostram, vos Venerábiles Fratres, étiam atque étiam adhortámur ut studiósam illam precum contentiónem fóvere ac provéhere ne desistátis, qua summi Dei benígnitas concédat —Deíparæ Virginis Maríæ interpósito patrocínio— ut bellórum perícula facéssant, ut discordántes Natiónum res ratiónesque felíciter componántur, utque ubíque terrárum sacrosáncta Ecclésiæ jura, a Dívino Conditóre statúta, commúni cum ómnium fructu, incólumia servéntur, et «cunctæ famíliæ géntium, peccáti vúlnere disgregátæ, ejus suavíssimo subdántur império» (Orat. in Festo Jesu Christi Regis).

Vobis ómnibus intérea, Venerábiles Fratres, et grégibus unicuíque vestrum concréditis, quos non dubitámus iterátis hisce hortatiónibus Nostris una vobíscum álacres esse responsúros, cœléstium conciliatrícem múnerum ac patérnæ benevoléntiæ Nostræ testem, Apostólicam Benedictiónem amantíssime in Dómino impértimus.
  
Datum Romæ, apud S. Petrum, die I mensis Novémbris, in Festo ómnium Sanctórum, anno MDCCCCLVI, Pontificátus Nostri duodevicésimo. PIUS PP. XII
    
TRADUCCIÓN
PÍO PAPA XII, A LOS VENERABLES HERMANOS PATRIARCAS, PRIMADOS, ARZOBISPOS, OBISPOS, Y DEMÁS ORDINARIOS DE LUGARES QUE ESTÁN EN PAZ Y COMUNIÓN CON LA SEDE APOSTÓLICA, REITERANDO LAS SÚPLICAS PÚBLICAS Y ENVIANDO EXHORTACIONES PARA CONSEGUIR LA PAZ.
    
VENERABLES HERMANOS, SALUD Y BENDICIÓN APOSTÓLICA.
   
Es motivo de gran alegría para nosotros saber que no solo el episcopado del mundo católico, sino también los demás eclesiásticos y fieles han respondido con espontáneo entusiasmo a Nuestra invitación, dirigida a ellos con una encíclica reciente [Luctuosíssimi evéntus], elevando peticiones públicas al cielo para hacerlo propicio. Por tanto, queremos agradecer a Dios con efusión y desde lo más profundo de nuestro corazón porque, movidos por tantas oraciones, especialmente las de niños inocentes, parece que finalmente amanece un nuevo amanecer de paz para los pueblos de Polonia y Hungría, fundado en la justicia. Tampoco con menos alegría nos hemos enterado de que Nuestros queridos hijos, los Cardenales Stefan Wyszyński, arzobispo de Gniezno y Varsovia, y Joseph Mindszenty, arzobispo de Estrigonia, removidos de sus respectivas sedes, fueron devueltos a sus lugares de honor y responsabilidad, y recibidos triunfalmente por una multitud de personas que vitoreaban, después de ser reconocidos inocentes y acusados ​​injustamente. Por tanto, esperamos que este sea un buen augurio para la reorganización y pacificación de ambos estados, sobre la base de principios más saludables y una mejor legislación, pero especialmente sobre la base del respeto a los derechos de Dios y de la Iglesia. Por tanto, volvemos a dirigirnos a todos los católicos de esas naciones para que, uniendo unánimemente sus fuerzas y agrupando filas en torno a sus legítimos pastores, quieran con toda diligencia que esta santa causa progrese y se consolide;

Pero, mientras Nuestra alma todavía está temblorosa, otra situación aterradora se presenta ante Nosotros. Como sabéis, venerables hermanos, la antorcha de una nueva acción bélica se ha encendido amenazadoramente en Oriente Medio, no lejos de Tierra Santa, donde los ángeles, descendidos del cielo y sobrevolando la cuna del divino Infante, anunciaron la paz a los hombres de buena voluntad (cf. Lc 2, 14). ¿Qué más podríamos nosotros, que abrazamos a todos los pueblos con amor paterno, si no suplicar al Padre de misericordias y Dios de toda consolación (cf. 2 Co. 1, 3), y exhortaros a todos a unir vuestras oraciones a la nuestra? De hecho, «las armas con que combatimos no son carnales, sino que son poderosísimas en Dios» (2 Cor. 10,4). Nuestra esperanza descansa únicamente en Aquel que con su luz celestial puede iluminar la mente de los hombres y doblegar su voluntad exasperada a consejos más moderados, para que se pueda establecer el orden correcto entre las naciones, con mayores ventajas mutuas, sin perjuicio siempre de los legítimos derechos de los hombres. todos los involucrados. Todos deben tener presente, especialmente aquellos en cuyas manos está puesto el destino de los pueblos, que de la guerra nunca puede nacer un bien duradero, sino una gran cantidad de desgracias y calamidades. Las cuestiones entre hombres no se resuelven con armas, ni con masacre, ni con ruinas; pero con razón, ley, prudencia, justicia.
   
Cuando los sabios, impulsados ​​por el deseo de la paz verdadera, se unen para hacer frente a problemas tan graves, sin duda deben sentirse inclinados a elegir el camino de la justicia y a no aventurarse por la empinada pendiente de la violencia, si consideran los grandes peligros de la violencia. una guerra., que, a partir de una pequeña chispa, puede convertirse en un gran incendio.
   
Queremos llamar la atención de los gobernantes sobre esto en esta peligrosa coyuntura, ni podemos dudar de que estarán convencidos de que ningún otro interés nos impulsa que el del bien común de todos y esa prosperidad común que nunca florecerá del derramamiento de sangre de los hermanos.
   
Y puesto que, como hemos dicho, ponemos nuestra esperanza especialmente en la providencia y misericordia de Dios, os exhortamos insistentemente, venerables hermanos, a no desistir de alentar y promover esa cruzada de oraciones, por la cual, con la intercesión de la virgen María, el Señor, concede bondadosamente que desaparezcan los peligros de las guerras, que los intereses en conflicto de las naciones encuentren una feliz solución, que en todas partes los derechos sacrosantos de la Iglesia, sancionados por su divino Fundador, estén plenamente salvaguardados, en beneficio de todos, y que «la gran familia humana, quebrantada por el pecado, se someta a su dulce imperio» (Oración en la fiesta de Cristo Rey).
  
Mientras tanto, a todos vosotros, venerables hermanos, y a la grey confiada a vuestro cuidado, que ciertamente, como vosotros, serán sensibles a estas renovadas exhortaciones nuestras, os impartimos de todo corazón la bendición apostólica, prenda de gracia y testimonio celestial de nuestra benevolencia paterna.

Dado en Roma, junto a San Pedro, 1 de Noviembre, fiesta de Todos los Santos, del año 1956, decimoctavo de Nuestro Pontificado. PÍO PP. XII
     
3.º ENCÍCLICA “Datis nupérrime” (5 de Noviembre de 1956).
   
LATÍN
PIUS PP. XII, AD VENERÁBILES FRATRES PATRIÁRCHAS, PRIMÁTES, ARCHIEPÍSCOPOS, EPÍSCOPOS, ALIÓSQUE LOCÓRUM ORDINÁRIOS, PACEM ET COMMUNIÓNEM CUM APOSTÓLICA SEDE HABÉNTES: LUCTUOSÍSSIMI HUNGÁRIÆ EVÉNTUS COMPLORÁNTUR AC REPROBÁNTUR.
    
VENERÁBILES FRATRES, SALÚTEM ET APOSTÓLICAM BENEDICTIÓNEM.

Datis nupérrime Encýclicis Lítteris ad vos, Sacri cathólici orbis Pastóres, spem declarábamus Nostram fore ut nova pacis auróra, justítia libertáteque inníxæ, nobilíssimo quóque Hungáriæ pópulo tandem aliquándo illucésceret, cum res in mélius compóni hac in Natióne videréntur.
   
Verúmtamen qui póstea perláti sunt núntii acérrimo mœróre ánimum opplevérunt Nostrum: íterum nempe per Hungarórum urbes, per óppida, per pagos cívium cruórem proflúere, justam libertátem ex imo péctore anhelántium; quæ pátria institúta redintegráta fúerant, per vim íterum subvérsa ac deléta; átque impósitam exterórum armis cruentáto pópulo servitútem. Luctuósos hos evéntus, qui non modo cathólicos omnes, sed cunctas étiam líberas gentes summa mœstítia indignatióneque affíciunt, tempárare Nobis non póssumus quin —ut offícii Nostri consciéntia ímperat— complorémus ac reprobémus. Ii tandem consíderent, quórum jussu hæc miseránda evenére facinóra, justam populórum libertátem humáno cruóre restíngui non posse.
   
Nos quídem, qui patérnum erga omnes gérimus ánimum, quámlibet vim, quámlibet cædem, a quávis parte injúste inferátur, númquam lícere asserverámus, sed ad pacem tantum, quæ justítia, quæ libertáte, quæ caritáte consístat atque alátur, cunctos adhortámur pópulos cíviumque órdines. Áttamen quod «ait Dóminus ad Cain... vox sánguinis fratris tui clamat ad me de terra» (Gen. 4, 9-10), hódie étiam verum exstat; átque ádeo Hungáricæ gentis cruor clamat ad Deum, qui, justus cum sit judex, si privátos hómines sæpe post mortem tantummódo ob eórum peccáta punit, populórum tamen moderatóres, a, quíbus injúriæ cœ́teris inferúntur, eorúmque Natiónes hac étiam in mortáli vita intérdum plectit, ut história comprobátur.
      
Permóveat ígitur, súpplici precámur voce, misericordíssimus Redémptor noster eórum ánimos, quórum ex voluntáte res pendet, ita quídem ut finem tandem accípiat injustítia, quǽvis violéntia restinguátur, átque inter se pacátæ gentes univérsæ tranquíllo serénoque órdine componántur.
   
Intérea vero, pro iis ómnibus præsértim, qui in luctuosíssimis hisce rerum adjúnctis misérrime interfécti sunt, lucem ætérnam sempitérnamque réquietem in Cœlo a miserentíssimo Deo implorámus; atque cúpimus ut christiáni omnes hac étiam de cáusa supplicántes una Nobíscum conjungántur.
   
Hæc vobíscum communicántes, Apostólicam Benedictiónem, quæ sit cœléstium múnerum conciliátrix ac patérnæ benevoléntiæ Nostræ testis, cum vobis síngulis univérsis, Venerábiles Fratres, grégibusque vestris, tum nominátim caríssimæ Hungarórum genti effúsa caritáte impértimus.

Datum Romæ, apud S. Petrum, die V mensis Novémbris, anno MDCCCCLVI, Pontificátus Nostri duodevicésimo. PIUS PP. XII
    
TRADUCCIÓN
PÍO PAPA XII, A LOS VENERABLES HERMANOS PATRIARCAS, PRIMADOS, ARZOBISPOS, OBISPOS, Y DEMÁS ORDINARIOS DE LUGARES QUE ESTÁN EN PAZ Y COMUNIÓN CON LA SEDE APOSTÓLICA, DEPLORANDO Y REPROBANDO LOS LUCTUOSÍSIMOS EVENTOS EN HUNGRÍA.
    
VENERABLES HERMANOS, SALUD Y BENDICIÓN APOSTÓLICA.
 
Con la muy reciente encíclica dirigida al episcopado católico, habíamos expresado la esperanza de que por fin amaneciera una nueva aurora de paz basada en la justicia y la libertad para el nobilísimo pueblo de Hungría, ya que parecía que las cosas se desarrollaban favorablemente en esa nación.

Salvo que la noticia que llegó más tarde llenó Nuestra alma de una amargura de lo más dolorosa: es decir, se supo que fluye nuevamente por las ciudades y pueblos de Hungría la sangre generosa de ciudadanos que anhelan con todo su corazón una justa libertad, que las instituciones de la patria, en cuanto se constituyeron, fueron derrocadas y destruidas, que se violaron los derechos humanos y que se impuso una nueva servidumbre al pueblo sangrante con armas extranjeras. Ahora, como nos manda el sentimiento de Nuestro deber, no podemos dejar de protestar, deplorando estos dolorosos hechos, que no sólo provocan la amarga tristeza e indignación del mundo católico, sino también de todos los pueblos libres. Que aquellos cuyos mandatos han causado estos trágicos acontecimientos se den cuenta de que la legítima libertad de un pueblo no puede extinguirse con el derramamiento de sangre humana.
   
Nosotros, que miramos a todos los pueblos con espíritu paternal, debemos afirmar solemnemente que toda violencia, todo derramamiento de sangre injusto, venga de donde venga, es siempre ilícito; y aún debemos exhortar a todos los pueblos y clases sociales a esa paz que debe tener sus fundamentos en la justicia y la libertad y que encuentra su alimento vital en la caridad. Las palabras que Dios dirigió a Caín: «La voz de la sangre de tu hermano está clamando a mí desde la tierra» (Gén. 4, 9-10), tienen también hoy su valor; y por lo tanto, la sangre del pueblo húngaro clama al Señor, quien, como juez justo, a menudo castiga a los individuos privados por sus pecados solo después de la muerte, no obstante, como enseña la historia, ocasionalmente castiga en esta vida mortal a los gobernantes de los pueblos y sus naciones cuando han tratado injustamente a otros.
   
Que Dios misericordioso toque el corazón de los responsables, para que al fin termine la injusticia, se calme toda violencia y todas las naciones, pacificadas entre sí, encuentren un orden recto en un clima de serena tranquilidad.
  
Mientras tanto, elevamos Nuestras súplicas al Señor para que, especialmente aquellos que han encontrado la muerte en estas dolorosas situaciones, puedan disfrutar de la luz eterna y la paz en el Cielo; y también deseamos que todos los cristianos unan sus súplicas a las nuestras también por esta razón.

Mientras os expresamos a todos vosotros estos sentimientos nuestros, os impartimos cordialmente a vosotros, venerados hermanos, a vuestros fieles y, de manera muy especial, al amado pueblo húngaro, la bendición apostólica, que es una prenda de la gracia celestial y testimonio de nuestra buena voluntad paterna.

Dado en Roma, junto a San Pedro, el 5 de Noviembre del año 1956, decimoctavo de Nuestro Pontificado. PÍO PP. XII

ARZOBISPÓN ESTADOUNIDENSE PROMOVIENDO ENTIERROS ECOLÓGICOS (IRRESPETANDO LA TRADICIÓN)


Michael Owen Jackels Mettler, de 67 años, arzobispón de Dubuque (Iowa, Estados Unidos), urgió en su carta pastoral del 20 de Octubre a que su grey no recurra a los entierros ni tampoco a la cremación (condenada en la Iglesia Católica, no así en la secta conciliar), sino la licuefacción o el recompostaje para los muertos.
   

TRADUCCIÓN
Un mensaje para los fieles de la archidiócesis por el Arzobispo Michael Jackels
 
20 de Octubre de 2021
   
Alternativas a los métodos tradicionales de entierro
   
Alrededor del  mundo, 2 personas mueren cada segundo. En los Estados Unidos, alrededor de 2,5 millones cada año.
    
Esto hace de las prácticas de entierro un problema ambiental significativo. Se estima que se necesitarán más de 130 millas cuadradas de tierra para los entierros de las personas que se proyecta morirán en los próximos 20 años. Los recursos naturales son usados para producir ataúdes, la tierra es llenada con concreto para bóvedas, y el agua subterránea es contaminada con los desechos del embalsamamiento.
   
Y los planes de entierro son costosos, por eso es que la cremación es la práctica de entierro más popular, y la opción menos costosa disponible. Pero una sola cremación usa alrededor de 30 galones de combustible, y tanto la quema como el cuerpo en sí libera contaminantes al aire. Hay sin embargo, opciones verdes.
   
La Iglesia Católica (sic) es líder en el uso de entierros verdes: sin embalsamamientos ni bóvedas, contenedores de entierro biodegradables, y sin lápidas. Pero esto aún consume terreno. Otra opción es la llamada hidrólisis alcalina: Una combinación de agua caliente, lejía, aire circulando a presión es usada para liquificar un cadáver en cuestión de horas, la cual puede ser vertida seguramente en el suelo. Actualmente, la legislatura de Iowa está considerando la legalización de este proceso, que ya es legal en 19 estados.
   
Cualquier apoyo dado a la hidrólisis alcalina puede darse también al proceso llamado recompostaje: El cuerpo es puesto en un contenedor, cubierto con virutas de madera, paja y alfalfa, usando calor para matar elementos de contagio, y flujo de aire para la descomposición. Después de un mes, resulta en abono.
   
Un desafío es la disposición del líquido o la tierra en una forma reverencial, al igual que la disposición adecuada de la cremación. La Iglesia solo pide que el cuerpo sea tratado con respeto, y sea dispuesto en lugares de descanso bendecidos por el clero, sea en la tierra, el agua, el fuego, o el aire, cementerio o no.
  
La difusión o el mercadeo será también un desafío. Mucha gente reacciona negativamente a estas alternativas, creyéndolas ofensivas, irrespetuosas o indignas. Se ha registrado que los obispos católicos en estos estados que han legalizado el recompostaje se oponen a ello, usando esos adjetivos arriba mencionados para explicar por qué.
   
Pero, ¿esto es más ofensivo que el proceso que involucra embalsamar el cuerpo, vestirlo como una muñeca de niños, y aplicarle maquillaje? ¿O es más ofensivo que la práctica eclesiástica de cortar los cuerpos de los santos en piezas para reliquias? ¿Y el entierro tradicional no es irrespetuoso con la buena tierra verde de Dios?
    
La Iglesia ha declarado su preferencia por el entierro, pero no se opone a la cremación por razones sanitarias, económicas o sociales (Ad resurgéndum cum Christo, CDF, 2016). Por las mismas razones, puede ser razonable que la no se opondría, ni debería oponerse a la hidrólisis alcalina o al recompostaje.
   
Michael O. Jackels
Arzobispo de Dubuque
   
Avenida Mount Loretta 1229 • Dubuque, Iowa 52003-7286
Teléfono (563) 556-2580 • www.DBQArch.org
   
Jackels ha comprado el discurso ecologista-pachamamista de las corporaciones que promueven esas prácticas (que el único verde que les importa es el de los dólares). Y encima mostrando irrespeto a la tradición de la Iglesia, al ridiculizar la tradición y la costumbre de las reliquias de los Santos, que se retrotrae hasta el Antiguo Testamento. Pero él no es sino un subproducto de la Iglesia Conciliar del Vaticano II, que al rechazo en la creencia en la resurrección (para muestra, la aprobación de la cremación por Montini a través de la instrucción “De crematióne cadáverum” fue ¡SU PRIMER DECRETO COMO ANTIPAPA!), le aúna el irrespeto a los muertos y el ridículo de hacer falsos “incorruptos” como prueba de su falsa “santidad”. Y ahí sí cabe preguntarse si todas estas cosas constituyen una falta de respeto contra «el templo del Espíritu Santo» (1 Corintios 6, 20) y un rechazo de la doctrina bíblica y católica de la resurrección (en cuyo caso LOS CONCILIARES DEBERÁN COMER, BEBER Y TENER SEXO A TODO LO QUE DA, PORQUE DESPUÉS DE LA MUERTE NO HAY NADA PARA ELLOS, como se deja ver por declaraciones como la anteriormente reseñada).

miércoles, 27 de octubre de 2021

COLOMBIA, CAPITAL MASÓNICA

Colombia será anfitriona del Parlamento Internacional para la Tolerancia y la Paz (IPTP). Durante esta semana se llevará acabo la séptima sesión plenaria, presidida por la representante a la Cámara Margarita María Restrepo Arango (Centro Democrático, Antioquia), elegida tras la sesión realizada el 16 de Julio de este año en Podgorica (Montenegro).
   
Recibirá a los presidentes de los parlamentos de 22 países: Bosnia, Kirguistán, Sri Lanka, Libia, Mozambique, Seychelles, Zambia, Benín, Cabo Verde, Camerún, Costa de Marfil, Guinea, Malta, Macedonia del Norte, España, Haití, Costa Rica, Guatemala, Surinam, Paraguay, Panamá y Ecuador, entre otros participantes, quienes se reunieron ayer con el presidente de Colombia Iván Duque Márquez en la Casa de Nariño.
  
   
Liderado por Ahmed Bin Mohamed Al Jarwan, presidente de la Unión de Expertos Árabes, y con menciones honoríficas como «Embajador de la Paz por el Presidente de la Federación Universal de la Paz», ha llegado a acuerdos con el Centro Católico Cinematográfico de Egipto para activar «El Memorando de Entendimiento» firmado en Abril de 2021.

ASÍS 1986: CUANDO WOJTYŁA HIZO PONER A BUDA SOBRE EL TABERNÁCULO

Traducción del artículo publicado en RADIO SPADA.
   
  
El 27 de Octubre de 1986 se celebró en Asís el primer encuentro interreligioso, un encuentro de los jefes de las máximas confesiones religiosas, cristianas y no, presidido por Juan Pablo II. Un acto contrario al primer mandamiento, un acto de sacrilegio, profanación, blasfemia, apostasía, repetido en 2022 por el propio Wojtyła, luego en 2011 por Benedicto XVI Ratzinger y finalmente en 2016 por Francisco Bergoglio.
   
Si la definición de apostasía te parece exagerada, te explicaremos brevemente qué fue Asís86, basándonos en informes periodísticos.
   
En la iglesia de San Pedro, los bonzos [monjes budistas, N. del T.] rindieron homenaje al Dalai Lama, encarnación del Buda, y al mismo Buda, cuyo ídolo dominaba el tabernáculo (cf. Avvenire e Il Mattino, 28 de Octubre de 1986).
    
En el altar de la iglesia de San Gregorio, los indios preparan el calumet de la paz (La Repubblica, 28 de Octubre de 1986). En la iglesia de Santa María la Mayor, los hindúes invocaron a sus dioses falsos, que en realidad son demonios (Il Corriere della Sera, 28 de octubre de 1986).
   
Los mahometanos (incluidos algunos apóstatas italianos) y los judíos, que no querían utilizar las iglesias para las prácticas de su religión falsa, eran más delicados.
   
En Santa María de los Ángeles, el Papa se sentó entre los otros líderes religiosos y el rabino [Elio] Toaff se regocijó por esto porque «todas las religiones, en un nivel de absoluta igualdad, han podido ofrecer pública y privadamente sus oraciones por la paz de todos» (Il Tempo, 29 de Octubre de 1986).
   
El representante de la religión que más que todos es enemiga de la divinidad de Jesucristo se regocijó en la misa al mismo nivel que todas las religiones, organizada por quien, al menos en teoría, era el vicario del único «Camino, Verdad y Vida», y aterradoramente puso en práctica lo que Pío XI había condenado infaliblemente.
   
«Con tal fin suelen estos mismos organizar congresos, reuniones y conferencias, con no escaso número de oyentes (escribió el Papa Ratti en Mortálium Ánimos del 6 de Enero de 1928), e invitar a discutir allí promiscuamente a todos, a infieles de todo género, de cristianos y hasta a aquellos que apostataron miserablemente de Cristo o con obstinada pertinacia niegan la divinidad de su Persona o misión. Tales tentativas no pueden, de ninguna manera obtener la aprobación de los católicos, puesto que están fundadas en la falsa opinión de los que piensan que todas las religiones son, con poca diferencia, buenas y laudables, pues, aunque de distinto modo, todas nos demuestran y significan igualmente el ingénito y nativo sentimiento con que somos llevados hacia Dios y reconocemos obedientemente su imperio. Cuantos sustentan esta opinión, no sólo yerran y se engañan, sino también rechazan la verdadera religión, adulterando su concepto esencial, y poco a poco vienen a parar al naturalismo y ateísmo; de donde claramente se sigue que, cuantos se adhieren a tales opiniones y tentativas, se apartan totalmente de la religión revelada por Dios».
   
Cuando, queridos lectores, repaséis las imágenes de las Pachamamas veneradas en San Pedro y escuchéis a Francisco Bergoglio hacer sus indiferentes proclamas, recordad una cosa: todo esto tiene su fundamento en el «magisterio» modernista y en la práctica de Juan Pablo II, en ese «espíritu de Asís», hijo legítimo del espíritu, así como de la letra, del Concilio Vaticano II.
   
Si no crees en lo que hemos escrito, aquí está el video que testifica el tormento [que creyeron haber] infligido en ese mismo día negro a Cristo, el único y verdadero Dios, y a la Iglesia Católica Romana, la única religión verdadera y arca de salvación.
   
    
ADENDA (Por el traductor): En clara vindicta por la profanación máxima hecha por Wojtyła, a las 2:33h y a las 11:42h (hora local) del 26 de Septiembre de 1997, dos terremotos de 5.5 y 6.1 grados en la escala de Richter respectivamente sacudieron a toda Umbría, causando catorce muertes y destruyendo parte de la Basílica de San Francisco, donde una parte del techo cayó encima del padre Angelo Api OFM Conv. (48), el postulante Zdzisław Borowiec (22), y los técnicos de la Superintendencia de Perusa Bruno Brunacci (40) y Claudio Bugiantella (45), acabando al mismo tiempo de pensar y de vivir (La Reppublica, 28 de Septiembre de 1997).
  

martes, 26 de octubre de 2021

ESPAÑA: PRESBÍTERO SALESIANO CONDENADO POR ABUSO DE MENORES

Noticia tomada de distintas fuentes.
   
   
El presbítero Segundo Cousido Vieites SDB de 41 años (instalado el 18 de Abril de 2009 por el obispón Lucas van Looy Gevers SDB de Gante, Bélgica) fue condenado por la sección 4.ª de la Audiencia de Pontevedra a 32 ½ años de prisión y a pagar (junto a la Pía Sociedad de San Francisco de Sales –más conocida como Salesianos de Don Bosco– y la inspectoría céltica Santiago el Mayor) € 67.000 de compensación a seis jóvenes que fueron abusados sexualmente por él en 2019. Además, tendrá 36 años de libertad vigilada, y prohibición de contactar a las víctimas entre 4 y 9 años, e inhabilidad para trabajar con menores durante 31 años a partir del día en que salga en libertad.
   
Cousido había sido profesor de religión en el colegio María Auxiliadora en Vigo, y vicario parroquial de la iglesia homónima en esa ciudad. El ministerio público (que inicialmente había pedido una pena de 76 ½ años, que luego rebajó a 44 por retirar uno de los doce cargos) y la acusación particular lo señalaron de realizar tocamientos deshonestos a menores acaecidos durante la peregrinación organizada por la entidad educativa a Santiago de Compostela (para más señas, en el albergue Valga del Camino Portugués) en Abril de 2019, en el campamento de verano en Cambados entre el 15 y el 23 de julio del 2019, y en la sede de la asociación juvenil Abertal (dependiente del colegio) el 1 de Junio de 2019, durante la final de la Champions League entre el Tottemham y el Liverpool, aprovechándose de la confianza que los menores tenían en él como docente y como ministro religioso.
  
Los menores interpusieron la denuncia a instancia de sus compañeras de estudios, quienen los persuadieron de poner los hechos al conocimiento de las autoridades competentes, sin importar que en su momento sus condiscípulos les tacharan de mentirosos. La magistratura rechazó las afirmaciones de la defensa del hoy condenado, que afirmaba que actuó correctamente y que las víctimas actuaban con animadversión hacia él. 

CREADOR DE LA AGENDA 2030, NOMBRADO EN LA ACADEMIA BERGOGLIANA DE CIENCIAS SOCIALES

   
Francisco Bergoglio nombró al judío estadounidense Jeffrey David Sachs/Zax Abrams, de 66 años, miembro ordinario de la Pontificia Academia de Ciencias Sociales (fundada por Juan Pablo II Wojtyła en 1994). Así anunció el Boletín de prensa del Vaticano el 25 de Octubre.
   
Hijo del abogado laboralista y constitucionalista Theodore Sachs/Zax Silverman († 2001) y de Joan Barbara Abrams Kushner († 2018) –ambos judíos–, Jeffrey Sachs es un economista keynesiano, celoso defensor del Partido Comunista Chino (criticó que el “presidente” Biden calificara de “genocidio” la persecución a los uigures en China) y el arquitecto tanto de la “terapia de choque” (el plan para que la Polonia y la Rusia poscomunistas pasaran de una economía regularizada al libre mercado) de los “Objetivos de Desarrollo Sostenible” de la ONU, más conocido como “Agenda 2030”. Es un orador habitual en el Vaticano a pesar de ser un defensor del control poblacional (aborto y anticoncepción), que forma el punto 5.6 de la agenda de marras.

Ha trabajado con György Schwartz Szűcs/George Soros Suchs y con los (actualmente divorciados) Bill Gates y Melinda French, los multimillonarios filántropos fuertemente pro-aborto y pro-anticoncepción, y ha sido partidario del ex candidato presidencial estadounidense socialista Bernard “Sleepin’ Bernie” Sanders Glassberg (también judío), quien redactó el prólogo de su libro “Building the New American Economy: Smart, Fair, and Sustainable” (Construir la nueva economía estadounidense: Inteligente, justa y sostenible).
   
Cuestionado por qué Sachs recibe trato de favor en el Vaticano, aun cuando él sostiene el control poblacional, el obispón argentino Marcelo Sánchez-Sorondo y Moreno-Bunge, canciller de la Pontificia Academia de las Ciencias y de la Pontificia Academia de Ciencias Sociales, que en 2018 dijo «Justo ahora, los que mejor están implementando la doctrina social de la Iglesia son los chinos» (palabras que le generaron fuertes críticas), dijo a Catholic News Agency (la rama angloparlante de ACI PRENSA) en Febrero de 2020: «Porque él integra el magisterio de la Iglesia y del Papa Francisco en la economía poniendo en el centro a la persona humana y el bien común». Por su parte, Sach dijo que estaba de acuerdo con «el apoyo del Papa Francisco a la “paternidad responsable” como también fue enunciada por el Papa San Pablo VI. Esta idea significa que las familias, es decir, madres y padres juntos, deben tomar una decisión racional sobre tener hijos en función de sus circunstancias con el objetivo de asegurar su florecimiento».

REGRESÓ LA ESTATUA DE LUTERO AL VATICANO

Ayer 25 de Octubre de 2021, un grupo de 500 luteranos alemanes que están a peregrinación en Roma bajo el lema “Mejor todos juntos” (Besser alle zusammen), llevando nuevamente la estatua del monje maldito, que presidió la Sala de Audiencia del Vaticano.
   

En esta ocasión, Francisco Bergoglio retomó el tema musical diciendo la cursi perogrullada de “Cantar une” y explicando que «En el coro nadie está solo: es importante escuchar a los demás» y haciendo alusión que la iglesia conciliar está «aprendiendo de nuevo en el proceso sinodal» (suicida) a «escuchar la voluntad de la Iglesia» (réctius, de los “teólogosofistas” modernistas que pretenden hacer pasar como sensus fidélium sus elucubraciones).
  
   
Animó a los peregrinos (provenientes de la Iglesia Evangélica de Anhalt, la Iglesia Evangélica en Alemania central y la diócesis conciliar –protestantizada para todos los efectos– de Magdeburgo) escuchar también “la melodía de Dios” en sus propias vidas, invitándoles a abrir no solo sus oídos, sino también su corazón. «Quien canta con el corazón abierto, ya ​​toca el misterio de Dios, quizás sin siquiera darse cuenta. Este misterio, el amor, el amor que en Jesucristo encuentra su sonido espléndido, pleno y único. Así es también como se lleva a cabo el ecumenismo», dijo.
     
El 13 de Octubre de 2016 hubo otro grupo de peregrinos luteranos que habían ido al Vaticano con el lema “Con Lutero ante el Papa” (Mit Luther zum Papst) y que fueron recibidos por Bergoglio, que invitó a los peregrinos a ser “testigos de la misericordia” y a seguir conociéndose mejor, orar y ayudarse unos a otros, y ayudar a los necesitados (cual vulgar oenegé).
   
Entre sus muchos libelos anticatólicos, Lutero había escrito “Contra el papado de Roma, fundado por el diablo”, y decía «El que quiera escuchar lo que Dios dice, vaya a leer las Escrituras; el que quiera oír al diablo hablar, lea los decretos y las bulas papales».
   
Al Papa, Lutero le llamaba «burro» y «maldito y tremendo monstruo en Roma» que «miente, blasfema, maldice y se enfurece mientras el diablo lo dirige, no enseña sino vana idolatría, gruñe como si estuviera poseído y lleno de demonios, y traiciona y corrompe la Iglesia de Cristo», a la Iglesia Católica como «iglesia de párvulos, prostitutas y hermafroditas», y a la Curia Romana la motejó como «regimiento de mulas».