Vexílla Regis

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MIENTRAS EL MUNDO GIRA, LA CRUZ PERMANECE

LOS QUE APOYAN EL ABORTO PUDIERON NACER

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NO AL ABORTO. ELLOS NO TIENEN LA CULPA DE QUE NO LUCHASTEIS CONTRA VUESTRA CONCUPISCENCIA

NO QUEREMOS QUE SE ACABE LA RELIGIÓN

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No hay forma de vivir sin Dios.

ORGULLOSAMENTE HISPANOHABLANTES

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martes, 3 de septiembre de 2019

ALGUNOS MILAGROS DE SAN PÍO X E HIMNO

Traducción del artículo publicado en RADIO SPADA.
   
En el día de su Fiesta, he aquí un artícuo dedicado al grande Papa, el Santo enemigo del modernismo. Sancte Pie Décime, Glorióse Patróne, ora, ora pro nobis!
    
FAMA DE SANTIDAD - MILAGROS
   
Este capítulo es solamente el reflejo de las voces que circulaban en el pueblo, viviendo todavía Pío X y más acentuadamente después de su muerte.
 
Nosotros no hacemos más que recoger estas voces como las hemos leído y oído, sin agregar nada de nuestro y sin idea de dirigir o anticipar las conclusiones del proceso de Beatificación que está en el estudio por las supremas jerarquías de la Iglesia.
  
VOZ DEL PUEBLO
“El pueblo es unánime en sus votos, pero no está en él juzgar”. Así concluye [René] Bazin su magistral libro sobre Pío X. Y nosotros replegamos estas palabras suscribiéndolas plenamente. Los juicios de los hombres en esta materia valen lo que valen. Incluso, algunos según la boca de la que provienen, adquiriendo mayor o menor autoridad. [El barón Ludwig von] Pastor, que había conocido a Pío X muy de cerca, dice que quienquiera lo acercaba debía tener la convicción de hallarse en presencia de un SANTO.
  
La muerte, que habíamos narrado en otra parte de este manual, fue la de un SANTO. El muchas veces citado P. G. Albrecht ha escrito estas palabras: “Con plena convicción hacemos nuestra la sentencia que en el anuncio de la muerte (de Pío X) viene pronunciada por muchos: no me maravillaría de hecho, si, a su tiempo, Pío X fuese elevado al honor de los altares”. El abad Benedetto Pierami OSB. Vall. refiere varios MILAGROS, hechos por el SANTO PAPA en vida y en muerte.
  
EL CÓNSUL BELGA
“El cónsul belga Sr. Charles Dubbi –escrive el abad– por mucho tiempo sufría gravemente por una infección en todo el cuerpo de forúnculos de naturaleza maligna. Él recurrió a médicos y había intentado todos los remedios para curarse, pero sin resultado. Por el contrario, sus condiciones iban empeorando. La mañana del 8 de Octubre de 1912 la señora Dubbi, no sabiendo más en qué apoyarse y desesperando de todo remedio humano, llena de fe recurre a Pío X, el cual, requerido de su intervención, alzó los ojos al cielo, oró brevemente y luego dijo a la señora: «Será oída en aquello que ha pedido, siempre confía en Dios» y la bendijo. Vuelta a casa llena de esperanza, mientras la señora se disponía a curar a su marido, encontró que éste estaba curado completamente e instantáneamente”.

«SÍ, SÍ, SÍ»
“En una pública audiencia, concedida por el Papa. Estaba presente un hombre con un brazo completamente paralizado. En vano había experimentado los auxilios del arte médico, en vano habíase dirigido a Lourdes para encontrar la salud. Tuvo finalmente la esperanza de ser curado por Pío X. Cuando éste le fue cercano, el hombre se le dirige con fe y mostrándole el brazo inerte: «Padre Santo, curadme», suplicó. El Papa sonriendo le puso la mano sobre el brazo y casi acariciándolo, repitió tres veces: «sí, sí, sí». En aquel mismo momento un estremecimiento de vida corrió por el brazo, inerte, que improvisamente se distensa, recuperando sus libres movimientos. Era curado”.
  
LA PEQUEÑA FRANCESA
Una niña de 11 años, francesa, estaba afectada casi desde el nacimiento, de parálisis en todo el cuerpo y no podía moverse. Los padres la condujeron a Roma, y, solicitada una audiencia, la presentaron al Santo Padre. Cuando la jovencita fue a la presencia del Pontífice, se sintió INSPIRADA a pedirle la curación y el Papa, escuchádola, dice: “Que Dios os mande todo lo que deseáis”. En aquel instante un estremecimiento corrió por sus miembros y enseguida se puso a caminar. ERA CURADA.
   
MISTERIOS DOLOROSOS Y MISTERIOS GOZOSOS  
Bazin, nos trae esto, relatado en una manera admirable:
«Cuando Giuseppe Sarto era Obispo en Mantúa, un día, hallándose en Castiglione delle Stiviere, patria di San Luigi Gonzaga, fue conducido a casa del ecónomo del colegio, donde estaba designado. Allí estaba en una cuna un niño de tres años, enfermo de fiebre tifoidea que los padres temían ver morir. El obispo se acercó y dice al padre: “No morirá, no morirá Luigi”. Luego, bendecido el niño, se retiró. El niño, de hecho, se recuperó y los testigos no gritaron milagro, pero muchos debieron pensar, como en otras circunstancias, del todo semejantes, de la vida de Pío X, que hay por el mundo de los misterios dolorosos y misterios gozosos».
«AQUELLA MONJA ES MÁS BUENA QUE YO»
Una monja de un Monasterio de Roma –aún viviente Pío X– estaba afecta de enfermedad, declarada incurable por los médicos. Resignada a su muerte pero todavía confiando en la virtud taumaturga del Santo Padre, la monja fue un día por una de las hermanas del Papa, tal vez esperando obtener, por este medio, una audiencia. La piadosa Sarto no le rehusó sus buenos oficios, pero allí mismo le dio una camisa usada por el Pontífice, que la monja agradeció mucho, llevó al Monasterio y en la tarde, como una preciosa RELIQUIA, se la aplicó sobre la parte enferma. MILAGRO VERDADERO, en la mañana siguiente la monja estaba ya mejor y en poco tiempo curada completamente. Cuando la cosa fue referida a Pío X, Él primero reprobó dulcemente a su hermana, después dice: “Si las cosas están en aquel modo, quiere decir que la monja es más buena que yo”.
  
Estos son algunos de los Milagros obrados por Pío X en vida. Y los que lo recibieron están vivos y sanos para testimoniarlos. Pero más todavía son los MILAGROS obtenidos, por INTERCESIÓN DE PÍO X, después de su muerte.
  • Una niña de tres años, hija de un ferroviario habitante en Roma, el 15 de Abril de 1915 fue golpeada por meningitis que la reduce a los extremos. El médico dice a la madre: “Haga todo lo que pueda, pero haga cuenta que su niña ya está muerta”. La pobre madre, consternada, viendo que no había más que esperar de la onra humana, recurre a la Intercesión de Pío X, haciendo voto de ir en peregrinación a su tumba y hacer celebrar una Misa. La hija comenzó a mejorar, y tres días después estaba fuera del lecho completamente curada.
  • El 6 de Septiembre de 1915 la niña María del Carmen Zappino de San Sebastiáno en España, hallándose con la nana en Usurbil fue puesta bajo las ruedas de un automóvil y permanece como aplastada. Las ruedas del vehículo le pasaron sobre la parte superior de la persona y habían hecho estragos especialmente en la cabeza. Los médicos le encontraron graves fracturas en la base y en otras partes del cráneo, muchas heridas en el cuero cabelludo y desligamiento de la mandíbula, fractura de dientes, etc. Ante tal infortunio, los médicos se encontraron como perdidos. Entendieron luego que el arte humano nada tenía frente a aquel triste caso. Mas esto que era locura esperar de los hombres, lo podía bien CONCEDER DIOS POR INTERCESIÓN DE PÍO X. La madre de la niña [María Teresa Barcaiztegui Manso, vda. de Zappino], llena de confianza, se dirige al Siervo de Dios y colocó una RELIQUIA suya, tenida del Conde de Lariz [Antonio María de Murúa y Rodríguez de Paterna], bajo la almohada de la hija. Esta en pocos días volvió en perfecta salud, contra las previsiones de la ciencia y sin la ayuda de ésta.
  • Eufrasia Natali, Monja de la caridad, agregada en el hospital de Anagni, el 19 de Agosto  de 1918 cae gravemente enferma de cólico abdominal de tipo apendicular con amenaza de peritonitis que en pocos días la reduce en estado preagónico y comatoso. El médico propone la operación, mas con escasísima esperanza de éxito. La superiora invitó a la enfermera a encomendarse con fe a Pío X y le da una RELIQUIA del Siervo de Dios, que pone sobre la parte enferma. La pobre moribunda balbuceó una oración y enseguida fue sorprendida por un sueño benéfico. Cuando se despertó era otra. Gritó: “¡Estoy curada, estoy curada! Pío X me ha hecho el MILAGRO”. Y cuando a las tres del mismo día viene el cirujano para la operación, permanece como absorto ante aquel espectáculo. Pero debe reconocer y verificar la realidad de la curación instantánea.
Texto tomado de «Il Santo Papa Pio X, Terziario Francescano», obra de las bibliotecas franciscanas, Alessandro Francini Bruni, Unione Francescana, Via dei Cappuccini 28, Florencia, 1936. Fuente secundaria: parrocchiariesepiox.it
   

domingo, 1 de septiembre de 2019

ENCÍCLICA “Suprémi Apostolátus Offício”, SOBRE LA DEVOCIÓN AL SANTO ROSARIO

En medio de las dificultades que pasaba la Iglesia, el Papa León XIII reitera en su encíclica “Suprémi Apostolátus Offício” (la primera encíclica sobre el Santo Rosario) la filial devoción que los católicos siempre tenemos a la Virgen Santísima y hace una breve reseña del Santo Rosario, pidiendo en su encíclica que en cada parroquia, desde el 1 de Octubre al 2 de Noviembre se rece por lo menos la tercera parte del Rosario con las Letanías Lauretanas, y que se celebre con especial solemnidad la fiesta del Rosario de Nuestra Señora, con grandes Indulgencias.
  
ENCÍCLICA “Suprémi Apostolátus Offício”, SOBRE LA DEVOCIÓN AL SANTO ROSARIO
    
Papa León XIII
   
A todos los Patriarcas, Primados, Arzobispos y Obispos del mundo Católico en Gracia y Comunión de la Sede Apostólica.
   
Venerables Hermanos, Salud y Bendición Apostólica.
  
El supremo oficio del Apostolado que Nos está confiado y las circunstancias difíciles por las que atravesamos, Nos advierten a cada momento e imperiosamente Nos empujan a velar con tanto más cuidado por la integridad de la Iglesia cuanto mayores son las calamidades que la afligen.
  
Por esta razón, a la vez que Nos esforzamos cuanto sea posible en defender por todos los medios los derechos de la Iglesia y en prevenir y rechazar los peligros que la amenazan y asedian, empleamos la mayor diligencia en implorar la asistencia de los divinos socorros, con cuya única ayuda pueden tener buen resultado Nuestros afanes y cuidados.
  
Devoción a María. El Rosario
Y creemos que nada puede conducir más eficazmente a este fin, que, con la práctica de la Religión y la piedad hacernos propicia a la excelsa Madre de Dios, la Virgen María, que es la que puede alcanzarnos la paz y dispensarnos la gracia, colocada como está por su Divino Hijo en la cúspide de la gloria y del poder, para ayudar con el socorro de su protección a los hombres que en medio de fatigas y peligros se encuentran en la Ciudad Eterna.
  
Por esto, y próximo ya el solemne aniversario que recuerda los innumerables y grandes beneficios que ha reportado al pueblo cristiano la devoción del Santo Rosario de María, Nos queremos que en el corriente año esta devoción sea objeto de particular atención en el mundo católico, a fin de que por la intercesión de la Virgen María obtengamos de su Divino Hijo venturoso alivio y término a Nuestros males. Por lo mismo hemos pensado, Venerables Hermanos, dirigiros estas Letras, a fin de que, conocido Nuestro propósito, excitéis con vuestra autoridad y con vuestro celo la piedad de los pueblos para que cumplan con él esmeradamente.
  
I. María ampara a la Iglesia en los tiempos calamitosos
En tiempos críticos y angustiosos siempre el principal y constante cuidado de los católico refugiarse bajo la égida de María y ampararse a su maternal bondad, lo cual demuestra que la Iglesia católica ha puesto siempre y con razón en la Madre de Dios toda su confianza. En efecto, la Virgen, exenta de la mancha original, escogida para ser la Madre de Dios y asociada por lo mismo a la obra de la salvación del género humano, goza cerca de su Hijo de un favor y poder tan grande, como nunca han podido ni podrán obtenerlo ni los hombres ni los Ángeles. Así, pues, ya que le es sobremanera dulce y agradable conceder su socorro y asistencia a cuantos la pidan, desde luego es de esperar que acogerá cariñosa las preces de la Iglesia universal.
 
Mas esta piedad tan grande y tan llena de confianza en la Reina de los cielos, nunca a brillado con más resplandor que cuando la violencia de los errores, el desbordamiento de las costumbres, o los ataques de adversarios poderosos, han parecido poner en peligro la Iglesia de Dios.
  
Los ejemplos de la historia
La historia antigua y moderna, y los fastos más memorables de la Iglesia recuerdan las preces públicas y privadas dirigidas a la Virgen Santísima, como los auxilios concedidos por Ella; e igualmente en muchas circunstancias la paz y tranquilidad pública, obtenidas por su intercesión. De ahí estos excelentes títulos de Auxiliadora, Bienhechora y Consoladora de los cristianos; Reina de los ejércitos y Dispensadora de la paz, con que se la ha saludado. Entre todos los títulos es muy especialmente digno de mención el de Santísimo Rosario, por el cual han sido consagrados perpetuamente los insignes beneficios que le debe la cristiandad.
  
Ninguno de vosotros ignora, Venerables Hermanos, cuántos sinsabores y amarguras causaron a la Santa Iglesia de Dios a fines del siglo XII los heréticos Albigenses, que, nacidos de la secta de los últimos Maniqueos llenaron de sus perniciosos errores el Mediodía de Francia, y todos los demás países del mundo latino, y llevando a todas partes el terror de sus armas, extendían por doquiera su dominio con el exterminio y la muerte.
  
Santo Domingo y el Rosario
Contra tan terribles enemigos, Dios suscitó en su misericordia al insigne Padre y fundador de las Orden de los Dominicos. Este héroe, grande por la integridad de su doctrina, por el ejemplo de sus virtudes y por sus trabajos apostólicos, se esforzó en pelear contra los enemigos de la Iglesia Católica, no con la fuerza ni con las armas, sino con la más acendrada fe en la devoción del Santo Rosario, que él fue el primero en propagar, y que sus hijos han llevado a los cuatro ángulos del mundo. Preveía, en efecto, por inspiración divina, que esta devoción pondría en fuga, como poderosa máquina de guerra, a los enemigos, y confundiría su audacia y su loca impiedad. Así lo justificaron los hechos. Gracias a este modo de orar, aceptado, regulado y puesto en práctica por la Orden de Santo Domingo, principiaron a arraigarse la piedad, la fe y la concordia, y quedaron destruidos los proyectos y artificios de los herejes; muchos extraviados volvieron al recto camino y el furor de los impíos fue refrenado por las armas católicas empuñadas para resistirle.
  
II. María de las Victorias contra los turcos
La eficacia y el poder de esa oración se experimentaron en el siglo XVI, cuando los innumerables ejércitos de los turcos estaban en vísperas de imponer el yugo de la superstición y de la barbarie a casi toda Europa. Con este motivo el Soberano Pontífice Pío V, después de reanimar en todos los Príncipes Cristianos el sentimiento de la común defensa, trató, en cuanto estaba a su alcance, en hacer propicio a los cristianos a la todopoderosa Madre de Dios y de atraer sobre ellos su auxilio, invocándola por medio del Santísimo Rosario. Este noble ejemplo que en aquellos días se ofreció a tierra y cielo, unió todos los ánimos y persuadió a todos los corazones; de suerte que los fieles cristianos dedicados a derramar su sangre y a sacrificar su vida para salvar a la Religión y a la patria, marchaban, sin tener en cuenta su número, al encuentro de las fuerzas enemigas reunidas no lejos del golfo de Corinto; mientras los que no eran aptos para empuñar las armas, cual piadoso ejército de suplicantes, imploraban y saludaban a María, repitiendo las fórmulas del Rosario, y pedían el triunfo de los combatientes.
 
La Soberana Señora así rogada, oyó muy luego sus preces, pues que, empeñado el combate naval en las Islas Equínadas, la escuadra de los cristianos, reportó, sin experimentar grandes bajas, una insigne victoria y aniquiló las fuerzas enemigas. Por este motivo, el mismo Santo Pontífice, en agradecimiento a tan señalado beneficio, quiso que se consagrase con una fiesta en honor de María de las Victorias, el recuerdo de ese memorable combate, y después Gregorio XIII sancionó dicha festividad con el nombre de Santo Rosario.
   
Asimismo en el siglo último alcanzáronse importantes victorias sobre los turcos en Temesvar, Hungría y Corfú, las cuales se obtuvieron en días consagrados a la Santísima Virgen, y terminadas las preces públicas del Santísimo Rosario. Esto inclinó a Nuestro predecesor Clemente XI a decretar para la Iglesia universal la festividad del Santísimo Rosario.
  
III. Los Romanos Pontífices hablan del Santo Rosario
Así, pues, demostrado que esta forma de orar es agradable a la Santísima Virgen y tan propia para la defensa de la Iglesia y del pueblo cristiano, como para atraer toda suerte de beneficios públicos y particulares, no es de admirar que varios de Nuestros Predecesores se hayan dedicado a fomentarla y recomendarla con especiales elogios. Urbano IV aseguró que «el rosario proporcionaba todos los días ventajas al pueblo cristiano»; Sixto V dijo que «ese modo de orar cedía en mayor honra y gloria de Dios, y que era muy conveniente para conjurar los peligros que amenazaban al mundo» (Bula “Dum ineffabília meritórum insígnia”, 30 de Enero de 1586); León X, declaró que «se había instituido contra los heresiarcas y las perniciosas herejías» (Bula “Pastóris Ætérni”, 6 de Octubre de 1520), y Julio III le apellidó «loor de la Iglesia» (Breve “Sincéræ Devotiónis”, 24 de Agosto de 1552). San Pío V dijo también del Rosario que, «con la propagación de estas preces, los fieles empezaron a enfervorizarse en la oración y que llegaron a ser hombres distintos a lo que antes eran; que las tinieblas de la herejía se disiparon, y que la luz de la fe brilló en su esplendor» (Breve “Consuevérunt Románi Pontífices”, 17 de Septiembre de 1569). Por último, Gregorio XIII declaró que «Santo Domingo había instituido el Rosario para apaciguar la cólera de Dios e implorar la intercesión de la bienaventurada Virgen María» (Bula “Monet Apóstolus”, 1 de Abril de 1573).
  
IV. León XIII y el momento actual
Inspirado Nos en este pensamiento y en los ejemplos de Nuestros predecesores, hemos creído oportuno establecer preces solemnes, elevándolas a la Santísima Virgen en su Santo Rosario, para obtener de Jesucristo igual socorro contra los peligros que Nos amenazan. Ya veis, Venerables Hermanos, las difíciles pruebas a que todos los días está expuesta la Iglesia; la piedad cristiana, la moralidad pública, la fe misma, que es el bien supremo y el principio de todas las virtudes, todo está amenazado cada día de los mayores peligros.
  
Además no sólo conocéis Nuestra difícil situación y Nuestras múltiples angustias, sino que vuestra caridad os lleva a sentir con Nos cierta unión y sociedad; pues es muy doloroso y lamentable ver a tantas almas rescatadas por Jesucristo, arrancadas a la salvación por el torbellino de un siglo extraviado y precipitadas en el abismo y en la muerte eterna. En nuestros tiempos tenemos tanta necesidad del auxilio divino como en la época en que el gran Domingo levantó el estandarte del Rosario de María, a fin de curar los males de su época. Ese gran Santo, iluminado por la luz celestial, entrevió claramente que, para curar a su siglo, ningún medio podía ser tan eficaz como el atraer a los hombres a Jesucristo, que es el camino, la verdad y la vida, impulsándolos a dirigirse a la Virgen, a quien está concedido el poder de destruir todas las herejías.
  
En qué consiste el Rosario
La fórmula del Santo Rosario la compuso de tal manera Santo Domingo, que en ella se recuerdan por su orden sucesivo los misterios de Nuestra salvación y en este ejercicio de meditación se incorpora la mística corona, tejida de la salutación angélica; intercalándose la oración dominical a Dios Padre de Nuestro Señor Jesucristo. Nos, que buscamos un remedio a males parecidos, tenemos derecho a creer que, valiéndonos de la misma oración que sirvió a Santo Domingo para hacer tanto bien, podremos ver desaparecer asimismo las calamidades que afligen a nuestra época.
  
V. Mes de Octubre y festividad consagrada al Santo Rosario
Por lo cual no sólo excitamos vivamente a todos los cristianos a dedicarse pública o privadamente y en el seno de sus familias a recitar el Santo Rosario y a perseverar en este santo ejercicio, sino que queremos que el mes de Octubre de este año se consagre enteramente a la Reina del Rosario. Decretamos por lo mismo y ordenamos que en todo el orbe católico se celebre solemnemente en el año corriente, con esplendor y con pompa la festividad del Rosario, y que desde el primer día del mes de Octubre próximo hasta el segundo día del mes de Noviembre siguiente, se recen en todas las iglesias curiales, y si los Ordinarios lo juzgan oportuno, en todas las iglesias y capillas dedicadas a la Santísima Virgen, al menos cinco decenas del Rosario, añadiendo las Letanías Lauretanas. Deseamos asimismo que el pueblo concurra a estos ejercicios piadosos, y que se celebre en ellos el santo sacrificio de la Misa, o se exponga el Santísimo Sacramento a la adoración de los fieles, y se de luego la bendición con el mismo. Será también de Nuestro agrado, que las cofradías del Santísimo Rosario de María lo canten procesionalmente por las calles conforme a la antigua costumbre. Y donde por razón de la circunstancias, esto no fuere posible, procúrese sustituir con la mayor frecuencia a los templos y con el aumento de las virtudes cristianas.
  
Las indulgencias concedidas
En gracia de los que practicaren lo que queda dispuesto, y para animar a todos, abrimos los tesoros de la Iglesia, y a cuantos asistieron en el tiempo antes designado a la recitación pública del Rosario y las Letanías, y orasen conforme a Nuestra intención, concedemos siete años y siete cuarentenas de indulgencias por cada vez. Y de la misma gracia queremos que gocen los que legítimamente impedidos de hacer en público dichas preces, las hicieren privadamente. Y a aquellos que en el tiempo prefijado practicaren al menos diez veces en público o en secreto, si públicamente por justa causa no pudieren, las indicadas preces, y purificada debidamente su alma, se acercaren a la Sagrada Comunión les dejamos libres de toda expiación y de toda pena en forma de indulgencia plenaria.
   
Concedemos también plenísima remisión de sus pecados a aquellos que, sea en el día de la fiesta del Santísimo Rosario, sea en los ocho días siguientes, purificada su alma por medio de la confesión se acercaren a la Sagrada Mesa y rogaren en algún templo, según Nuestra intención, a Dios y a la Santísima Virgen, por las necesidades de la Iglesia.
  
VI. Exhortación final
¡Obrad pues, Venerables Hermanos! Cuanto más os intereséis por honrar a María y por salvar a la sociedad humana, más debéis dedicaros a alentar la piedad de los fieles hacia la Virgen Santísima, aumentando su confianza en ella. Nos consideramos que entra en los designios providenciales el que en estos tiempos de prueba para la Iglesia florezca más que nunca en la inmensa mayoría del pueblo cristiano el culto de la Santísima Virgen.
   
Quiera Dios que excitadas por Nuestras exhortaciones e inflamadas por vuestros llamamientos las naciones cristianas, busquen, con ardor cada día mayor, la protección de María; que se acostumbren cada vez más al rezo del Rosario, a ese culto que Nuestros antepasados tenían el hábito de practicar no sólo como remedio siempre presente a sus males, sino como noble adorno de la piedad cristiana. La celestial Patrona del género humano escuchará esas preces y concederá fácilmente a los buenos el favor de ver acrecentarse sus virtudes, y a los descarriados el de volver al bien y entrar de nuevo en el camino de salvación. Ella obtendrá que el Dios vengador de los crímenes, inclinándose a la clemencia y a la misericordia, restituya al orbe cristiano y a la sociedad, después de eliminar en lo sucesivo todo peligro, el tan apetecible sosiego.
  
Bendición Apostólica
Alentado por esta esperanza Nos suplicamos a Dios por la intercesión de aquélla en quien ha puesto la plenitud de todo bien, y le rogamos con todas Nuestras fuerzas, que derrame abundantemente sobre vosotros, Venerables Hermanos, sus celestiales favores. Y como prenda de Nuestra benevolencia, os damos de todo corazón a vosotros, a vuestro Clero y a los pueblos confiados a vuestros cuidados, la Bendición Apostólica.
  
Dado en Roma, junto a San Pedro, a 1 de septiembre de 1883, año sexto de Nuestro Pontificado. LEÓN XIII.

“VIDENTE” PINTA LÁGRIMAS A IMAGEN DE LA VIRGEN

Traducción del Comentario de los Padres de TRADITIO.
   
MUJER CONCILIAR ATRAPADA FALSIFICANDO UN “MILAGRO”: PINTABA LÁGRIMAS EN ESTATUA DE LA VIRGEN Y AFIRMABA SER “VIDENTE”
  
Atrapada con la evidencia en una cámara de seguridad: Mujer conciliar pinta lágrimas en una estatua mariana de una parroquia con maquillaje y afirma que son “lágrimas de sangre”, y que es “vidente” y tiene “apariciones” del Cielo. Incluso se pintaba puntos rojos en el cuerpo y los llamaba “estigmas”.
La mujer no verá el Cielo, sino el interior de una cárcel.
Los Católicos Tradicionales siguen a San Juan de la Cruz, el mayor Santo místico de la Iglesia: «Alejaos de las visiones, apariciones y milagros tanto como podáis. Tened cuidado con las visiones, aun cuando sean verdaderas».
 
«Alejaos de las visiones, apariciones y milagros tanto como podáis. Tened cuidado con las visiones, aun cuando sean verdaderas», advirtió San Juan de la Cruz (1542-1591), considerado el mayor místico de la Iglesia. «Nuestro Señor … a través de su revelación pública [Sagrada Escritura y Sagrada Tradición], ha dado todo lo que es necesario para la salvación…. [La ridiculez] es una marca de maquinación humana o diabólica».
  
Las palabras del Santo Místico probaron ser verdaderas cuando una mujer conciliar, vistiendo blasfemamente un crucifijo en el cuello, pintó lágrimas de sangre en una estatua mariana en la capilla del centro de atención prenatal “Loreto House” en la parroquia de San Marcos en Argyle, condado de Denton, cerca a Fort Worth, Texas, el 28 de julio de 2019) Ella entonces afirmó que era una “vidente” mariana. Este fraude es reminiscencia de otros como Međugorje, Garabandal, e incluso, en alguna medida, Fátima, que fue proclamada por el famoso presbítero mariano Nicholas Gruner (ahora muerto), estar al mismo nivel que la Sagrada Escritura. ¡Herejía! Ninguna revelación privada, un término que incluye toda presunta revelación fuera de la Escritura Católica y la Tradición Apostólica, puede ser parte de la Revelación Pública de Nuestro Señor Jesucristo.
   
La impostora conciliar (que estuvo presente junto al alegado “Dry Bones Ministry” en un servicio de “adoración eucarística”) afirmaba haber recibido “apariciones” de Cristo, María, y varios Santos. Ella también afirma que varios milagros ocurrían como resultado de estas visiones: pétalos de rosa del cielo, estatuas que lloran, y estigmas. Sin embargo, cuando una aseadora reveló el 28 de Agosto de 2019, que las “lágrimas de sangre”, las “estatuas llorantes” y los “estigmas” fueron todos pintura de látex, grabaciones de seguridad de al establecimiento novusordiano revelaron que la falsa “vidente” plantó los pétalos de rosas.
  
Los feligreses conciliares supuestamente  quedaron “devastados” porque ellos querían creer en el engaño. En lugar de enfadarse contra las falsas “apariciones de ‘Rosa Mística-Nuestra Señora de Argyle’”se volvieron contra la aseadora que expuso el fraude. ¡¿Y esos conciliares se burlan de la creencia Católica medieval de las apariciones?![Parte de la información para este Comentario proviene de fuentes conciliares].
   
Verdaderos Católicos, presumir encontrar una nueva base de fe en revelaciones privadas, profecías, visiones y “signos y prodigios” en vez de la doctrina y la práctica Católica y Apostólica, es el pecado de “Aparicionismo”. Los Evangelios, San Pablo, y muchos otros Santos nos advierten que las visiones, apariciones, signos y prodigios son más probablememte del Diablo que del Cielo. En todo caso, es un dogma Católico que ninguno de ellos es necesario para la salvación. Con todo, los conciliares, y muchos Católicos tradicionales, caen presa de estas -como la llama San Juan de la Cruz- ridiculeces.

NOVENA EN HONOR A SAN NICOLÁS DE TOLENTINO

Novena dispuesta por un Sacerdote de Ciudad de México, e impresa por Luis Abadiano y Valdés en 1841. Mons. Fray José María de Jesús Belaunzarán y Ureña OFM Ref., dignísimo Obispo que fue de Linares o Nueva León (actual Archidiócesis de Monterrey), concedió doscientos días de indulgencia por cada palabra de las contenidas en esta novena. Los Gozos son tradicionales, sin autor conocido. 

MODO DE HACER ESTA NOVENA.
Esta novena se puede hacer en cualquier tiempo del año, aunque el más propio es desde primero de Septiembre para celebrar mejor su fiesta. Y si queremos lograr con más acierto el patrocinio del glorioso Santo, el primer paso ha de ser haciendo una buena confesión, las comuniones, según las dispusiere el padre espiritual de cada uno. Lo mismo digo de las demás mortificaciones, como son cilicios, disciplinas, etc.; lo que solo añado es que el glorioso Santo ayunaba al principio los lunes, miércoles, viérnes y sábados, y despues toda la semana: sus disciplinas fueron muy continuas, y los cilicios siempre los trajo consigo.
 
NOVENA EN HONOR DEL GLORIOSÍSIMO SAN NICOLÁS DE TOLENTINO
 
   
Puesto de rodillas, y hecha la Señal de la Cruz, se comenzará por el siguiente:

Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, a mí me pesa de todo corazón de haberos ofendido por ser vos quien sois; espero en vuestra infinita misericordia me habéis de perdonar mis pecados, los cuales propongo no cometer más ni otro alguno, y de todos propongo confesarme enteramente y hacer penitencia por todos ellos. Así lo espero por intercesión de mi gran padre San Nicolás de Tolentino. Amén.
   
DÍA PRIMERO - 1 DE SEPTIEMBRE
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Gloriosísimo padre San Nicolás de Tolentino, a quien con maravilloso prodigio socorrió el Cielo en uno de los mayores aprietos en que te hallaste cuando intimándote la obediencia en una de tus graves enfermedades, el que te alimentases de la carne, por reconocer los médicos era el último remedio para que cobrases la salud, y no queriendo tu voluntad contravenir al mandato de tu superior, ni faltar tampoco al voto que habías hechos a Dios de no comer de ella jamás, afligido tu corazón, levantaste el espíritu a Dios, deciéndole: «Oh Dios mío, tú que conoces los secretos de los corazones, bien sabes, Señor, que por sola la obediencia y no por mi voluntad, como de esta carne; por tanto te ruego muestres tu voluntad en si quieres que la coma o no». Y siendo al punto oida tu oración, dispuso el Señor, que luego que echases la bendición sobre aquella perdiz, que para tu sustento había muerto y sazonada para ti, al punto se levantase viva y vestida de todas sus plumas, para manifestar al mundo lo mucho  qne le agradaba tu obediencia y abstinencia, con la cual consoló tu aflgido corazón. Ea, pues, Santo mío, alienta el mío socorriendo la necesidad con que al presente sabes te busco, e imploro tu patrocinio en esta novena. Amén.

Se rezan nueve Padre nuestros, y nueve Ave marías con Gloria Patri.

GOZOS EN HONOR A SAN NICOLÁS DE TOLENTINO
   
Pues sois de virtud dechado,
Y muestra del poder divino.
Sed nuestro fiel abogado,
Nicolás de Tolentino.
   
Desde la niñez mostrasteis
Tales méritos, y tantos
Que a otros muchos grandes santos
Sin duda os aventajasteis:
Dejando un canonicato
Por la regla de Agustino.
Sed nuestro fiel abogado,
Nicolás de Tolentino.
   
Cuando niño ya ayunábais
En la semana tres veces,
Después muy subidos creces
A la penitencia dabais:
Ayunando a pan y agua
Treinta años de contino.
Sed nuestro fiel abogado,
Nicolás de Tolentino.
      
Viendo que érais de candor
Un Ángel puro en la tierra,
Mil veces os hizo guerra
A palos el tentador:
Mas siempre experimentasteis
Favor del Dios uno y trino.
Sed nuestro fiel abogado,
Nicolás de Tolentino.

   
Por ver algo moderada
Vuestra rígida abstinencia,
Querían que en obediencia
Comiérais perdiz asada:
Al verla la bendecís,
Revive, y va a su destino.
Sed nuestro fiel abogado,
Nicolás de Tolentino.

    
Cojos, ciegos y tullidos
Vuestras curaciones cantan,
Y al Cielo la voz levantan
Viéndose favorecidos:
Por vos, ¿qué mal no cesó?
Por vos, ¿qué bien no nos vino?
Sed nuestro fiel abogado,
Nicolás de Tolentino.

    
Pueblos enteros librados
De calenturas y peste,
Publican que es favor este
Debido a vuestros cuidados:
Pus vos todo lo curáis
Como médico divino.
Sed nuestro fiel abogado,
Nicolás de Tolentino.

    
Vuestra celda y oratorio
Lleno de almas lastimeras
Parece sea de veras
Un pequeño Purgatorio:
Y alegres en vuestra Misa
Logran su feliz destino.
Sed nuestro fiel abogado,
Nicolás de Tolentino.

      
Cuando enfermo no aprovecha
La medicina que os dan,
El Cielo os envía un pan
Que fuera los males echa:
De aquí es que en vuestros panes
Se ostenta el poder divino.
Sed nuestro fiel abogado,
Nicolás de Tolentino.

       
Para ser canonizados
Los demás siervos de Dios
Con tres milagros o dos
El asunto es terminado:
En voz trescientos y uno
Que se aprobasen convino.
Sed nuestro fiel abogado,
Nicolás de Tolentino.

      
Y pues vos, protector
De la Iglesia universal,
Declarado como tal
Por Eugenio IV su pastor:
Conservad entre nosotros
La fe y el amor divino.
Sed nuestro fiel abogado,
Nicolás de Tolentino.

     
Pues sois insigne privado
En la corte del Dios trino.
Sed nuestro fiel abogado,
Nicolás de Tolentino.
   
Antífona: Nicolás, verdadero pobre de Cristo, escogido virgen por Dios, guardando continuamente obediencia, honró con milagros y virtudes el orden de los ermitaños.
℣. Ruega por nosotros, bienaventurado Nicolás.
℟. Para que dignamente consigamos los prometimientos de Cristo.
ORACIÓN
Concede, te rogamos, Omnipotente Dios, que tu Iglesia, la cual con indecible providencia, en el fin de los siglos, resplandece con la grandeza de virtudes y milagros de Nicolás, tu confesor; por méritos e intercesión de él, ahuyentados del todo los errores, con perpetua tranquilidad y unidad, sea alegre, por Cristo nuestro señor. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

DÍA SEGUNDO - 2 DE SEPTIEMBRE
Por la señal...
Acto de Contrición
   
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Infinitas gracias os doy, Eterno Dios, Hacedor de todas las cosas, por las grandes misericordias con que quisiste enriquecer a tu gran siervo San Nicolás, dándole poder para curar todo género de enfermedades; pues con solo poner la mano sobre la cabeza de los enfermos, huían las calenturas; las fiebres malignas del todo se corregían; los paralíticos cobraban fuerzas; los ciegos vista, y todos volvían consolados a sus casas. Concédeme, Santo mío, el que logre yo, por medio de tu patrocinio, la salud del alma, junta con la del cuerpo; y el que vuelva a mi casa consolado, logrando el socorro que sabes desea mi corazón, le alcances del Señor en esta novena, si es para mayor gloria y bien de mi alma. Amén.
   
Rezar nueve Padre nuestros, con sus Ave María y Gloria. Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
   
DÍA TERCERO - 3 DE SEPTIEMBRE
Por la señal...
Acto de Contrición
   
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Dios y Señor, que para dar a conocer a los hombres a tu Unigénito Hijo Jesucristo nuestro Señor, quisiste obrase grandes maravillas, y entre ellas aquel portentoso milagro que cuentan los sagrados evangelistas San Lucas y San Mateo, arrojando al demonio del cuerpo de un hombre al cual tenía mudo y ciego, quedando del todo libre y sano, y toda la muchedumbre de las gentes admirada de modo, que alzando entre todos la voz, alabó Marcela el vientre y pechos virginales de su Santísima Madre: humildemente pedimos, por los grandes méritos de tu gran siervo San Nicolás, a quien para darnos a conocer su gran santidad, quisiste obrase aqueste maravilloso milagro, dando el habla y oído a un mudo y sordo de nacimiento, y junto le comunicaniste la gran virtud de poder arrojar de los cuerpos de los hombres a muchos e innumerables demonios con los cuales eran sumamente atormentados así hombres como mujeres: concédenos, te rogamos, pur los méritos de este gran siervo San Nicolás, el que nuestros cuerpos sean libres de tan infernales espíritus, para que no sean poseídos, ni por ellos dañados, sino que libres por tu gracia e intercesión de tu gran siervo, alabemos todos tu gran poder y su singular protección, y lo que en esta novena por él te suplico me otorgues. Amén.
   
Rezar nueve Padre nuestros, con sus Ave María y Gloria. Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
   
DÍA CUARTO - 4 DE SEPTIEMBRE
Por la señal...
Acto de Contrición
   
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Dios y Señor mío Jesucristo, que hablando con tus amados discípulos les intimaste el que si querían venir en tu seguimiento, siguiesen la cruz (significación de los trabajos) y fuesen en pos tuya. Oh, ¡y que bien recibió tu amado siervo San Nicolás esta doctrina tan celestial!, pues viéndose estimado de todos por sus grandes prendas y singulares letras, y sabio en todas sus artes, obteniendo actualmente la dignidad y rentas de canónigo de San Salvador, en su misma patria, todo lo dejó luego que oyó tu voz por boca de un predicador, cuyo tema eran estas palabras: «Si quereis ser perfectos, negaos a sí mismos y coged la cruz de los trabajos e id en pos de Jesucristo», las cuales hicieron tanta operación en el corazón de tu siervo San Nicolás, que desde luego trató de despojarse de todo. Pretendió el hábito en la religión del gran Padre y Doctor de la Iglesia San Agustín, para seguir con más perfección tus divinos mandatos: concédenos, te rogamos, que por su intercesión sepamos negarnos a nosotros mismos; y siguiendo su ejemplo, abracemos de corazón la cruz de los trabajos con resignación y paciencia, y lo que en esta novena te suplicamos, mediante su intercesión. Amén.
   
Rezar nueve Padre nuestros, con sus Ave María y Gloria. Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
   
DÍA QUINTO - 5 DE SEPTIEMBRE
Por la señal...
Acto de Contrición
   
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Dios y Señor Omnipotente, que en las mayores necesidades sabes caritativo mostrar tus misericordias, valiéndote como de instrumento para reparar las de tus criaturas: y si allá te valiste del santo Moisés y de su vara, para que hiriendo una y otra vez aquel peñasco, brotasen al punto en caudalosas comentes las cristalinas aguas, que sedientos pedian los de tu pueblo a tu caudillo Moisés. Y asimismo, clementísimo en la santa ley de gracia, nos diste en tu amado siervo San Nicolás otro Moisés, para que por su santa mano y bendito báculo fuese socorrida la necesidad del monasterio de Tolentino, en que sedientos por faltarles el agua, y viéndose imposibilitados de conducirla al monasterio, clamaron como a otro Moisés, a San Nicolás, los religiosos, pidiéndole socorriese la sed de aquel monasterio; y apenas hubo dado el primer golpe en la tierra, cerca de la pared de la iglesia, cuando al instante (no sin grande asombro) vieron que por lo alto de la caña salta un chorro de agua cristalina, que hasta hoy se conserva con gran veneración. ¡Oh Dios, admirable y prodigioso en tus Santos! Concédenos, te rogamos, por intercesión de tu siervo San Nicolás, rompas nuestros corazones con el dolor de haberte ofendido, y corra derretido en copiosos arroyos de lágrimas en muestras de verdadero arrepentimiento, y lo que en esta novena te suplicamos mediante su intercesión. Amén.
   
Rezar nueve Padre nuestros, con sus Ave María y Gloria. Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
   
DÍA SEXTO - 6 DE SEPTIEMBRE
Por la señal...
Acto de Contrición
   
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Soberano Dios y Señor, a quien predicamos inefable en tus obras e inmenso en el poder, pues sin más que un hágase, criaste sol, luna y estrellas: con los planetas dividiste la luz de las tinieblas, dando al uno el dominio en el día, a la otra presidencia en la noche, y a las estrellas la diversidad de influencias sobre la tierra. Infinitas gracias te damos por haber criado en tu siervo San Nicolás un sol, para que con lo ardiente de tu celo abrase las almas, y con su predicación alumbrase los entendimientos a tantos herejes ciegos y obstinados en sus errores; y como apasible luna, para que compusiese innumerables enemistades, queriendo que cual cielo apasible de estrellas, vestido innumerables veces, se viese su bendito hábito a vista de todos los de su sagrada religión; y tanto, que se oscurecían las materiales de aquel coro, pues solo con la luz que por su hábito difundía, era bastante para poder rezar con toda claridad los religiosos sus maitines, con cuya admiración influía en todos los que le veían muy raros y singulares afectos de devoción y santidad. Concédenos, te rogamos, nos asistas noche y día, ilustrando nuestros entendimientos e inflamando nuestros corazones en tu amor, serenado nuestras conciencias con las celestiales influencias de virtud y santidad, para que libres de pertinaces errores, podamos con sosiego conseguir lo que en esta novena te pedimos. Amén.
   
Rezar nueve Padre nuestros, con sus Ave María y Gloria. Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
   
DÍA SÉPTIMO - 7 DE SEPTIEMBRE
Por la señal...
Acto de Contrición
   
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Señor y Dios Eterno: infinitas gracias te damos por habernos dado a tu gran siervo San Nicolás de Tolentino para remedio de todas las dolencias; pues queriendo fuese conocido como tal, le diste virtud soberana para sanar sordos, mudos, apostemas, lamparones, hechizados, hidrópicos, y a otros de caídas muy peligrosas. Concédenos, te rogamos, que por los méritos de este admirable médico, seamos libres de semejantes enfermedades, y el ser libres de todas las tentaciones, para no caer en la más leve culpa, y lo que en esta novena te suplicamos nos concedas por su amor. Amén.
   
Rezar nueve Padre nuestros, con sus Ave María y Gloria. Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
   
DÍA OCTAVO - 1 DE SEPTIEMBRE
Por la señal...
Acto de Contrición
   
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
¡Oh Dios admirable!, que con muy singular providencia dispusiste en tu santa Iglesia el soberano sacramento del matrimonio, queriendo que por medio de él se propagase la humana naturaleza; y mirando los muchos peligros que hay en los partos, nos diste a tu gran siervo San Nicolás de Tolcntino, para que mediante su gran protección, fuesen libres de todos ellos innumerables mujeres, las cuales, invocándole, se vieron libres de los grandes peligros que les amenazaban sus partos, y para que valiéndose otras de su protección, siendo por su naturaleza estériles, consiguiesen la fertilidad, dándoles no uno, sino muchos hijos. Concédenos, te pedimos, que por los méritos de este gran siervo tuyo libres a todas las preñadas de los peligros del parto, y consueles a todas las que por su esterelidad viven sin él, haciendo que fructifiquen para Dios, y lo que en esta novena por sus méritos te rogamos. Amén.
   
Rezar nueve Padre nuestros, con sus Ave María y Gloria. Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
   
DÍA NOVENO - 9 DE SEPTIEMBRE
Por la señal...
Acto de Contrición
   
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Dios y Señor mío, que desde lo alto sublime de tu morada celestial, te dignaste de mirar propicio a tu gran siervo San Nicolás, aceptando con especial amor el divino Sacrificio de la Misa que inviolablemente te ofrecía todos los días por vivos y difuntos, queriendo tu Divina Majestad obrar en cada uno maravillosos prodigios, socorriendo al punto todas las necesidades que le eran encomendadas, y con mucha especialidad, las que detenidas en el Purgatorio padecían las Benditas Ánimas, las cuales le fueron muchas veces aparecidas visiblemente, dándoles grandes voces y pidiéndole dijese misa por ellas, y al punto serian libres de aquellos atrocísimos tormentos con que eran atormentadas en el Purgatorio: ruego, Señor, juntes el valor de todos esos con los que en esta novena en honra suya te ofrecen sus devotos y sus ministros los sacerdotes, para el remedio de las muchas necesidades que padece al presente tu santa Iglesia Católica, y las que actualmente están padeciendo tus esposas las Benditas Ánimas del Purgatorio, y de las de todos los que hemos hecho esta novena, valiéndonos del patrocinio de tu gran siervo San Nicolás de Tolentino, y lo demás que te hemos pedido. Amén.
   
Rezar nueve Padre nuestros, con sus Ave María y Gloria. Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.

MISA DE LA RECOLECCIÓN DE TODAS LAS FIESTAS DE NUESTRA SEÑORA

En el antiguo Misal parvo de Cambrai (1507), en el Misal de Sarum y el Misal Romano de 1474 se registraba una Misa que celebraba todos los Misterios de Nuestra Señora que se observaban individualmente considerados en en ese entonces. Esta memoria de la Recolección de todas las Fiestas de la Bienaventurada Virgen María era celebrada en la octava de la Asunción por la Diócesis de Cambrai con Oficio, Misa y Secuencia propios, mientras que en la ciudad de Lovaina era celebrada el 1 de Septiembre. Se dice incluso que era celebrada en Aosta.
 
Die 1 Septembris (in Lovania)
Recolléctio ómnium Festórum Beátæ Maríæ Vírginis
 
Introitus. Gaudeámus omnes in Dómino diem festum celebrántes sub honóre beátæ Maríæ Vírginis, de cujus Solemnitátem gaudent Ángeli et colláudant Fílium Dei. Ps. 44, 1. Eructávit cor meum verbum bonum; dico ego ópera mea Regi. ℣. Gloria Patri.
 
ORATIO
Deus, qui nos Conceptiónis, Nativitatis, Præsentatiónis, Annunciatiónis, Visitatiónis, Purificatiónis et Assumptiónis Beátæ et gloriósæ Vírginis Maríæ gaudia et solemnitátis recoléndo lætíficas; concéde nobis, sic ejus láudibus et servítio digne insístere, ut eam in omni necessitáte et angústia, præcípue in hora mortis, præséntem et auxiliatrícem sentiámus, et tecum post mortem, per ipsam et cum ipsa gaudére mereámur in cœlis. Per Dóminum.
      
Lectio Libri Sapientiæ
Cant. 2, 13b-14; 4, 1-2a, 7-9, 11b
 
Surge, própera, amíca mea, speciósa mea, et veni. Colúmba mea, in foramínibus petræ, in cavérna macériæ, osténde mihi fáciem tuam, sonet vox tua in áuribus meis: vox enim tua dulcis, et fácies tua decóra. Quam pulchra es, amíca mea! quam pulchra es! Óculi tui columbárum, absque eo quod intrínsecus latet. Capílli tui sicut greges caprárum quae ascendérunt de monte Galaad. Dentes tui sicut greges tonsárum quae ascendérunt de lavácro. Tota pulchra es, amíca mea, et mácula non est in te. Veni de Líbano, sponsa mea, veni de Líbano; veni coronáberis. Vulnerásti cor meum, soror mea, sponsa; vulnerásti cor meum in uno oculórum tuórum, et in uno crine colli tui. Mel et lac sub língua tua: et odor vestimentórum tuórum sicut odor thuris.
 
Graduale. Tob. 13, 13-14. Luce spléndida fúlgebis: et omnes fines terræ adorábunt te.
℣. Natiónes ex longínquo ad te vénient, et múnera deferéntes adorábunt in te Dóminum, et terram tuam in sanctificatiónem habébunt.
 
Allelúja, allelúja. ℣. Beáti omnes qui díligunt te, o Virgo Mater, et qui gaudent super pace tua. Benedíctus Dóminus qui exaltávit te, et posuit super te regnum ejus in sǽcula sæculórum.
 
SEQUENTIA
Mittit ad stérilem
Non quémvis núntium
Sed summi Ángelum
Luce refulgéntem
Amátor hóminis.
 
Mirátur et credit
Et lǽta concípit
Dei genitrícem
Quam gáudens péperit
Cunctis amábilem.
   
Virgo singuláris
Manet in ábdito;
Mente servit Deo
Cánticis et hymnis
Mundo profutúra.

Castum propósitum
Voto confirmávit,
Ángelos merétur
Habére consórtes
Nostra reparátrix.

A summo cárdine
Mittit Archángelum,
Audit et suscípit
Púella núntium,
Credit et concípit.
  
Festínat grávida
Virgo puérpera,
Visítat stérilem
Matrem preccursóris
Rex ineffábilis.
  
Mundi redemptórem
Pepérit intácta,
Gaudium ángelis
Prétium hóminum
Víctisque triúmphum.
  
Húmilis infántem
Deo repræséntat
Illi munus offert
Quod lex præcéperat
Hoc senex excípit.

Mundi dominátrix
Choros angelórum
Transcéndit assúmpta
Regína cœlórum,
Dei mater alma.
  
Illic concáthedrat
Vírginem Fílius
Impónit corónam
Super caput ejus
Ad glóriam Dei.
  
Ista mirífica
Plebs tua celébrat;
Tibi mente psallit
Et voce júbilat,
Mater orphanórum.

Pro nobis obtíne
Génitrix véniam
Et reátum dílue
Et dona Pátriam
In arce sidérum.
Amen. Allelúja.
   
✠ Sequéntia sancti Evangélii secúndum Lucam.
Luc.1, 39- 47.
   
In illo témpore: Exsúrgens María ábiit in montána cum festinatióne in civitátem Juda: et intrávit in domum Zacharíæ et salutávit Elísabeth. Et factum est, ut audivit salutatiónem Maríæ Elísabeth, exsultávit infans in útero ejus: et repléta est Spíritu Sancto Elísabeth, et exclamávit voce magna et dixit: Benedícta tu inter mulíeres, et benedíctus fructus ventris tui. Et unde hoc mihi, ut véniat Mater Dómini mei ad me? Ecce enim, ut facta est vox salutatiónis tuæ in áuribus meis, exsultávit in gáudio infans in útero meo. Et beáta, quæ credidísti, quóniam perficiéntur ea, quæ dicta sunt tibi a Dómino. Et ait María: Magníficat ánima mea Dóminum: et exsultávit spíritus meus in Deo, salutári meo.
  
Credo.
 
Offertorium. Luc. 1, 49. Beatám te dicent omnes generatiónes, quia fecit tibi Dóminus magna qui potens est: et sanctum nomen ejus.
 
SECRETA 
Dómine Jesu Christe, sanctárum cogitatiónum suspirátor; qui servos tuos gloriósam Matrem tuam honoráre docuísti; concéde propítius ípsius solémnia cum sacrifício laudis debíta cum devotióne celebráre in terris, ut ejus intercessióne regnándo jubiláre mereántur in cœlis. Qui vivis.
    
Præfatio de B.M.V. Et te in Solemnitáte:
Vere dignum et justum est, æquum et salutáre, nos tibi semper et ubique grátias ágere: Dómine sancte, Pater omnípotens, ætérne Deus: Et te in Solemnitáte beátæ Maríæ semper Vírginis exsultántibus ánimis collaudáre, benedícere et prædicáre. Quæ et Unigénitum tuum Sancti Spíritus obumbratióne concépit: et, virginitátis glória permanénte, lumen ætérnum mundo effúdit, Jesum Christum, Dóminum nostrum. Per quem majestátem tuam laudant Angeli, adórant Dominatiónes, tremunt Potestátes. Cœli cœlorúmque Virtútes ac beáta Séraphim sócia exsultatióne concélebrant. Cum quibus et nostras voces ut admitti jubeas, deprecámur, súpplici confessióne dicéntes:
  
Sanctus, Sanctus, Sanctus Dóminus, Deus Sábaoth. Pleni sunt cœli et terra glória tua. Hosánna in excélsis. Benedíctus, qui venit in nómine Dómini. Hosánna in excélsis.
 
Communio. Benedícite Deum cœli cum timóre: et exsultáte ei cum trémore: quia fecit nobíscum misericórdiam: cum in Cœlis Matrem pro nobis esse vóluit advocátam.
 
POSTCOMMUNIO
Concéde, quǽsumus, omnípotens Deus, sacraménta tua; súmpsimus in honóre beátæ Maríæ vírginis matris immaculáto corde serváre: ut nunc festa ejus coléntes, post excéssum hujus vit ad ípsius mereámur transíre consórtium. Per eúndem Dóminum.