Vexílla Regis

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MIENTRAS EL MUNDO GIRA, LA CRUZ PERMANECE

LOS QUE APOYAN EL ABORTO PUDIERON NACER

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NO AL ABORTO. ELLOS NO TIENEN LA CULPA DE QUE NO LUCHASTEIS CONTRA VUESTRA CONCUPISCENCIA

NO QUEREMOS QUE SE ACABE LA RELIGIÓN

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No hay forma de vivir sin Dios.

ORGULLOSAMENTE HISPANOHABLANTES

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sábado, 30 de julio de 2011

MARÍA SANTÍSIMA EN LA VIDA Y APOSTOLADO DE SAN PEDRO JULIÁN EYMARD

 
"A quien Dios quiere hacer santo, lo hace gran devoto de Santa María" (San Luis María de Montfort)

Un apóstol eminente de la Eucaristía, san Pedro Julián Eymard, es también un fiel devoto de la Virgen María. Ella ha tenido un lugar especial en su vida y, al final de su camino, la ha honrado con un título particular, el de Nuestra Señora del Santísimo Sacramento.

San Pedro Julián Eymard, apóstol de Jesús Sacramentado

El primer santuario y el más querido de su corazón, fue el de Laus. Situado a 80 kilómetros de La Mure, en la diócesis de Gap, Notre-Dame de Laus era, después del siglo XVII, un centro de peregrinación que destacaba en la Provenza y el Delfinado. A la edad de once añós, Pedro Julián, llega allí, solo, y mendigando el pan. Fue allí, dirá más tarde, donde, por primera vez, conocí y amé a María.

El Santuario de Nuestra Señora de Laus es recordado porque allí, entre 1674 y 1717, la Virgen se apareció a la beata Benita Rencurel, y desde entonces se han dado muchos milagros en el lugar de las apariciones

En Laus, María le enseña a Pedro Julián a abrirse al amor. Hace la primera comunión a la edad de doce años, y manifiesta su deseo de ser sacerdote, aunque su padre se oponga a su aspiración. En una nueva peregrinación a Laus Pedro Julián recibe, del Padre Touche, la confirmación de su vocación y la gracia de comulgar todos los domingos, una excepción en aquella época

Más decidido que nunca, se pone a aprender latín, solo, a escondidas de su padre. En el mes de agosto de 1828, estando al servicio de un sacerdote en el hospicio de Saint-Robert, a las puertas de Grenoble, se entera accidentalmente de la muerte de su madre. Se dirige rápidamente a la capilla del hospicio para encomendarse a María. "Bendije a Nuestra Señora De Laus, anotará más tarde, y el día en que la tomé por madre cuando murió mi pobre madre, le pedí, postrado a sus pies en la capilla de Saint-Robert, la gracia de ser un día sacerdote. (17 de marzo de 1865) A partir de esta época, escribirá más tarde, experimenté siempre, la protección de María, de una manera muy especial, (3 de septiembre de 1839). 

Su entrada en los Maristas en 1839 llena sus expectativas: llegar a ser religioso en una Sociedad que lleva el nombre de María y que es su familia de una manera muy especial. Hace su noviciado en Lyón, durante algunos meses, y desde entonces, el santuario de Nuestra Señora De Fourvière se convierte en su lugar privilegiado de oración: sube allí por lo menos dos veces a la semana. En su retiro de entrada en el noviciado, escribe: He sentido en mí un gran deseo de vivir de la vida de la Santísima Virgen y de hacer un estudio continuado de su humildad, de su obediencia y de su amor divino; de pedir las luces del Espíritu santo por María para conocer la voluntad de Dios sobre mí... para obtener el espíritu de la Sociedad de María. ( 28 de agosto 1839).

Santuario de Nuestra Señora de Fourvière, uno de los santuarios que San Pedro Julián Eymard visitaba frecuentemente en peregrinación

En el Corpus de 1845, experimenta una atracción eucarística muy fuerte que va a marcar su ministerio. El 21 de enero de 1851, estando orando en Fourvière, recibe la inspiración de consagrarse a una obra eucarística. Descubre que la Eucaristía es el remedio a la indiferencia religiosa y a la increencia moderna. Una nueva gracia en La Seyne-sur-Mer, el 18 de abril de 1853, le confirma en su deseo. Orienta a los jóvenes, se prepara con los sacerdotes y laicos para crear una nueva obra eucarística. En realidad, su proyecto quedará corto, pero tiene la conciencia de que la Virgen María le está guiando hacia esta vocación nueva, que siente en su corazón.

Fue Nuestra Señora quien le señaló a San Pedro Julián Eymard que su apostolado será propagar el amor y la reparación a Jesús Sacramentado

Después de que varios años de reflexión prudente y de combate interior, alentado por el papa Pio IX, funda a la congregación del Santísimo Sacramento en París el 13 de mayo de 1856.

Meditando sobre María, durante su gran retiro de Roma, anota en efecto: Le debo (a María) la perseverancia, la vocación, sobre todo la gracia del Santísimo Sacramento. Ella me ha dado a su Hijo como su servidor, su hijo predilecto (11 de marzo de 1865).

O todavía poco después: ¡Cómo (María) me ha conducido de la mano, solo, hasta el sacerdocio! ¡Después, al Santísimo Sacramento! (17 de marzo 1865) De Nazareth, Jesús fue al Cenáculo, y María fijó allí su estancia!.


NUESTRA SEÑORA DEL SANTISIMO SACRAMENTO, ¿POR QUÉ?

El título de Nuestra Señora del Santísimo Sacramento fue dado a María por San Pedro Julián Eymard en mayo de 1868, mientras que hablaba a sus principiantes. Algunos años más tarde él describió lo que debe parecer su estatua: "La Virgen santa tiene al niño en sus brazos y él sostiene un cáliz en una mano y una hostia en la otra". Él les suplicó a que invocaran a María como "¡Nuestra Señora del Santísimo Sacramento, ruega por nosotros que recurrimos a ti!". 

Imagen de Nuestra Señora del Santísimo Sacramento, tal como la describió San Pedro Julián Eymard

Pío IX enriqueció la invocación con indulgencias. Dos veces, San. Pío X hizo lo mismo. El 30 de diciembre de 1905, él concedió una indulgencia de 300 días al fiel que ore: “Nuestra Señora del Santísimo Sacramento, ruega para nosotros.” Y dirá después "este título, de Nuestra Señora del Santísimo Sacramento, es quizás el más significativo de todos".

San Pío X, buscando enfervorizar al creyente hacia la Sagrada Eucaristía, concedió 300 días de indulgencia a los devotos de Nuestra Señora del Santísimo Sacramento

En 1921 la Sagrada Congregación para los Ritos autorizó a las Congregaciones del Santísimo Sacramento a celebrar cada año, el día 13 de mayo, la "conmemoración solemne de la Santísima Virgen" con la intención de honrar a María bajo título de "Nuestra Señora del Santísimo Sacramento".

El papa Juan XXIII codificó el título de Nuestra Señora del Santísimo Sacramento cuando declaró a Santo a Pedro Julián Eymard, el 9 de diciembre de 1962, al final de la última sesión del Concilio Vaticano II.


ORACION A NUESTRA SEÑORA DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO

Virgen María, Nuestra Señora del Santísimo Sacramento, gloria del pueblo cristiano, gozo de la Iglesia universal, ruega por nosotros y concede a todos los fieles verdadera devoción a la Sagrada Eucaristía, siendo dignos de recibirla cada día.

Antífona: Oh Augustísimo Sacramento, en el cual recibimos a Cristo, se renueva la Memoria de su Pasión, el alma se llena de gracia y nos es dada en prenda la vida futura!
V. Les has dado pan del cielo
R. Que contiene en sí todo deleite.

ORACIÓN
Oh Dios, que nos dejaste en este sacramento admirable el memorial de tu pasión y de tu Cruz; concédenos, te suplicamos, que de tal modo veneremos los sagrados misterios de tu Cuerpo y Sangre para que podamos siempre gozar de los frutos de tu Redención. Tu que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

viernes, 29 de julio de 2011

DEL SANTO SACRIFICIO DE LA MISA, POR SAN PEDRO JULIÁN EYMARD

Desde STAT VERITAS- Vía MILES CHRISTI

Fragmento de "Obras Eucarísticas de San Pedro Julián Eymard"

III

PARTICIPAR todos los días en la santa Misa. Ello atrae las bendiciones del cielo para el día. Oyéndola cumpliréis mejor todos vuestros deberes y os veréis más fuertes para llevar la cruz de cada día. La misa es el acto más santo de toda la religión; nada tan glorioso para Dios ni tan provechoso para vuestra alma como el oírla con piedad y con frecuencia. Esta es la devoción privilegiada de los santos.

La misa encierra todo el valor del sacrificio de la cruz, que aplica a cada uno: uno mismo es el sacrificio del calvario y el del altar, iguales la víctima y el sacerdote, Jesucristo, que también en el altar se inmola de un modo real y eficaz, aunque incruentamente. ¡Ah! Si después de la consagración os fuese dado ver en toda su realidad el misterio del altar, vierais a Jesucristo en cruz, ofreciendo al Padre sus llagas, su sangre y su muerte para salvación vuestra y la del mundo. Vierais cómo los ángeles se postran alrededor del altar asombrados y casi espantados ante lo que se ama a criaturas indiferentes o ingratas. Oyerais al Padre celestial deciros como en el Tabor contemplando a su Hijo: "Este es mi Hijo muy amado y el objeto de mis complacencias; adorad y servidle de todo vuestro corazón."

La Santa Misa es la renovación incruenta del Sacrificio de Cristo en la Cruz

Para caer en la cuenta de lo que vale la santa Misa, preciso es no perder de vista que el valor de este acto es mayor que el que juntamente encierran todas las buenas obras, virtudes y merecimientos de todos los santos que haya habido desde el principio del mundo o haya de haber hasta el fin, sin excluir los de la misma Virgen santísima. La razón está en que se trata del sacrificio del hombre-Dios, el cual muere en cuanto hombre, y en cuanto Dios eleva esta muerte a la dignidad de acción divina, comunicándole valor infinito. Infunde respeto el oír cómo el concilio de Trento expone esta verdad: "Como en el divino sacrificio que se ofrece en la misa es contenido y se inmola incruentamente el mismo Jesucristo que una sola vez se inmoló de un modo incruento en la cruz, enseña este santo Sínodo que este sacrificio es verdaderamente propiciatorio y que alcanzaremos por este medio en el momento oportuno misericordia, gracia y ayuda siempre que nos acerquemos a Dios con corazón sincero y recta fe, con temor y reverencia, contritos y penitentes. Porque, aplacado el Señor por esta oblación, nos perdona nuestros crímenes y pecados, por grandes que sean, otorgándonos la gracia y el don de la misericordia. Una sola y una misma es la víctima ofrecida, uno solo y uno mismo el que ahora se ofrece por ministerio de los sacerdotes, y entonces se ofreció a sí mismo sobre la Cruz, no habiendo más diferencia que la del modo de oblación. Mediante este sacrificio incruento recíbense muy copiosamente los frutos de aquel cruento, sin que, por consiguiente, se menoscabe en lo más mínimo el valor de aquél. Según la tradición de los apóstoles, este sacrificio es ofrecido no solamente por los pecados, penas, satisfacciones y demás necesidades de los vivos, sino también por los difuntos en Cristo, cuyos pecados no están cabalmente purgados" (1). ¡Qué lenguaje éste que emplea la Iglesia!

He aquí una de las virtudes de la Misa: no sólo se ofrece por la Iglesia peregrina en la tierra (los vivos), sino también por la Iglesia penitente en el purgatorio (los fieles difuntos). (Cuadro "Misa por las Ánimas del Purgatorio", escuela del Potosí, S. XVII)

Para glorificar sin cesar a su Padre, Jesús adoptó el estado de víctima; para que, poniendo el Padre los ojos en El, pueda bendecir y amar la tierra; para continuar su vida de Redentor, asociarnos a sus virtudes de Salvador, aplicarnos directamente los frutos de su muerte participando dentro de su ofrenda y enseñándonos a sacrificarnos junto con El; y también para ponernos a mano, como a María y a Juan, el medio de asistir a su sacrificio.
IV

Habiendo Jesús reemplazado todos los sacrificios de la antigua ley por el sacrificio de la misa, ha encerrado en éste todas las intenciones y todos los frutos de aquéllos.

La Muerte de Jesús en la Cruz remplaza y suprime los sacrificios del Antiguo Testamento

Conforme a las órdenes recibidas de Dios, los judíos ofrecían sacrificios por cuatro fines, a saber: para reconocer su supremo dominio sobre toda criatura; para agradecerle sus dones; para suplicarle siguiera concediéndoselos y para aplacar su cólera irritada por sus pecados. Todo esto lo hace Jesús, y de un modo tanto más perfecto cuanto que en lugar de toros y carneros se ofrece El mismo, hijo de Dios y Dios como su Padre.

Adora, por tanto, a su Padre; por todos los hombres, cuyo primogénito es, reconoce que de El viene toda vida y todo bien; que sólo El merece vivir, y que cuanto es, sólo por El existe; y ofrece su vida para protestar que, por venir todo de Dios, de todo puede El disponer libre y absolutamente.

Como Hostia de alabanzas, da gracias a su Padre por todas las gracias que le ha concedido a El y, por medio suyo, a los hombres todos; hácese nuestra perpetua acción de gracias.

Es víctima de propiciación, pidiendo sin cesar perdón por los pecados que continuamente se renuevan, y desea asociar al hombre a su propia reparación, uniéndoselo en la ofrenda.

Es, finalmente, nuestro abogado, que intercede por nosotros con lágrimas y gemidos desgarradores; y cuya sangre clama misericordia.

Cristo, habiendo ofrecido en los días de su vida mortal ruegos y súplicas con poderoso clamor y lágrimas a Dios Padre, se convirtió en causa de salvación eterna para todos los que le obedecen. (Paráfrasis de Hebreos  V, 7- 9)

V

Asistir a la santa misa es unirse a Jesucristo; es, por tanto, para nosotros el acto más saludable.

En ella recibimos las gracias del arrepentimiento y de la justificación, así como ayuda para evitar las recaídas.
En ella encontramos el soberano medio de practicar la caridad para con los demás, aplicándoles, no ya nuestros escasos méritos, sino los infinitos de Jesucristo, las inmensas riquezas que a nuestra disposición pone. En ella defendemos eficazmente la causa de las almas del purgatorio y alcanzamos la conversión de los pecadores.

La misa es para el cielo entero un motivo de gozo y produce a los santos un aumento de gloria exterior.

"Sólo en el Cielo conoceremos el gran valor que tiene la Santa Misa", dice San Juan María Vianney, "Cura de Ars" sobre el Santo Sacrificio de la Misa

VI

El mejor medio de asistir a la santa misa es unirnos con la augusta víctima. Haced lo que ella, ofreceos como ella, con la misma intención que ella, y vuestra ofrenda será así ennoblecida y purificada, siendo digna de que Dios la mire con complacencia si va unida a la ofrenda de Jesucristo. Caminad al calvario en pos de Jesucristo, meditando las circunstancias de su pasión y muerte.

Pero, por encima de todo, uníos al sacrificio, comiendo junto con el sacerdote vuestra parte de la víctima. Así la misa logra toda su eficacia y corresponde plenamente a los designios de Jesucristo.

"El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día." A eso nos invita Jesús: no sólo a asistir a Misa, sino también a comulgar frecuente y dignamente

¡Ah! Si las almas del purgatorio pudieran volver a este mundo, ¡qué no harían por asistir a una sola misa! Si pudierais vosotros mismos comprender su excelencia, sus ven tajas y sus frutos, ni un solo día querríais pasar sin participar en ella.

NOTA

(1) Sesión 22ª (17- IX- 1562), "Sobre el Santo Sacrificio de la Misa" cap. 2

miércoles, 27 de julio de 2011

A UNOS LOS GOLPEAN... Y A LOS OTROS LES ACOLITAN SUS DESASTRES

Tomado de MILES CHRISTI.
  
A un sacerdote italiano lo apalean porque persevera en la Misa Tradicional.
      
Noticia del diario “Il Giornale della Toscana” donde narra la golpiza sufrida por el cura

En contraste, a este ¿rabino? ¡¡¡NOOO, si es un sacerdote de los Kikos (Neocatecumenales)!!! le permiten equiparar la Misa con una cena judía de Pesaj (Pascua) (Fuente: TRADITION IN ACTION):
REVOLUCIÓN DE LA IGLESIA EN IMÁGENES: LA TENDENCIA JUDÍA DEL CAMINO NEOCATECUMENAL
 

Arriba vemos a un sacerdote del Camino Neocatecumenal [Antonio Giuseppe Caiazzo] diciendo una misa en la parroquia de San Pablo Apóstol en Crotona (sur de Italia) para los padres de los niños que iban a hacer la Primera Comunión en 2011. Lleva las vestiduras de un rabino. Abajo, posa con un pequeño grupo de asistentes. Podemos ver que cubrió su cabeza con un manto de oración como los que usan los rabinos, y también colocó un candelabro de menorá de siete brazos en el centro de la mesa.
  

Es un ejemplo que muestra cómo el progresismo, del cual el Camino Neocatecumenal es claramente una rama, tiende a fusionarse con el judaísmo.

No es de extrañar ver un gran movimiento como el Camino Neocatecumenal siguiendo este camino cuando tenemos un Papa que pretende que los judíos tienen razón para esperar a su falso mesías. En efecto, siendo Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el Card. Ratzinger editó y escribió el prefacio de un libro sobre el tema que cambió por completo el enfoque católico hacia la religión judía. Puedes leer un análisis de este libro aquí.

CLARO, LA IGLESIA VATICANA NO SE PRONUNCIA SOBRE ESTAS COSAS.

lunes, 25 de julio de 2011

EL SANTO ROSARIO: ARMA QUE DEBILITARÁ A SATANÁS

Palabras de Nuestra Señora a Agustín del Divino Corazón, dadas en Agosto17 de 2009, a las 13:20. (Tomada del libro "Ejército Victorioso de los Corazones Triunfantes") 



El Santo Rosario: arma que debilitará a satanás

María Santísima dice:

En este momento, os habla María, Maestra de los apóstoles de los últimos tiempos; Capitana del Ejército Victorioso de los Corazones Triunfantes.

Amados míos: el Santo Rosario es el arma con el cual debilitaréis a satanás. Vosotros que le habéis respondido a la invitación de amor a mi Hijo Jesús estáis llamados a ofrendarme una corona de rosas diarias, rosas que perfumará vuestros corazones, rosas que perfumará vuestras vidas, rosas que perfumarán vuestros ámbitos, vuestras familias.

El Santo Rosario es mi oración predilecta; oradlo diario.

Estoy pidiendo a toda la humanidad el rezo de la corona completa del Santo Rosario.

Hijos míos: dosificad el tiempo. El tiempo os lo dio el Señor, que el tiempo no os maneje a vosotros, manejadlo vosotros a él.

Este gran escuadrón, este gran Ejército Victorioso de los Corazones Triunfantes recitará hermosamente mi oración predilecta, recitará el Santo Rosario con sus labios, con su mente y con su corazón. No lo recéis, no lo oréis en forma distraída. No alcanzo a entender, a comprender a aquellos hijitos míos que mientras escuchan una conversación rezan Aves María. Esas Aves María son rosas marchitas que depositan en mis manos. Orad el Santo Rosario en ambiente de oración.

Hijos míos: oradlo en cualquier lugar y en todo momento pero en ambiente de oración; que si vais solitos por las calles oradlo porque nadie os distraerá, nadie os interrumpirá. Entregadme diariamente esos ramilletes de rosas de distintos colores.

Ya sabéis, amaditos míos, que cuando depositáis en mis manos purísimas una rosa de cada Ave María, yo la planto en el jardín florecido de mi Inmaculado Corazón, la cultivo con mi Amor Santo y la desgajo suavemente y sobre vuestras vidas descienden pétalos de rosas, es decir, mis bendiciones maternas. El Santo Rosario del día debe ir acompañado con las Letanías, mis títulos, mis advocaciones. Embellecedlo, hijos míos, soy vuestra Madre, soy Madre de la Iglesia y por ende soy Madre de la humanidad. Un buen hijo siempre pretende y quiere regalar lo mejor a su madre y vosotros sois hijos buenos. Dadme lo mejor de vuestras vidas; regaladme muchísimos espacios en los que alegréis mi Inmaculado Corazón y alegréis mis oídos con el rezo del Santo Rosario.

Os recuerdo, mis ternuras amadas, cuando escucho a uno de mis hijos orar en ambientes de recogimiento y de piedad, ésta, mi oración predilecta abro los ventanales del Cielo, corro las cortinas y las persianas, os arropo con mi mirada de Amor Santo y me voy, llamo a mi Hijo Jesús para que él se entretenga y se admire al escuchar las más hermosas sinfonías celestiales.

Una Ave María orada desde el corazón, un Ave María recitada sin distracción y con una apertura total de corazón se convierte en la más bella canción, canción que es acompañada al son de la cítara y de las arpas de los Santos Ángeles.

El Ejército Victorioso de los Corazones Triunfantes habrá de recitar diariamente y habrá de meditar diariamente el Santo Rosario y como sois almas reparadoras estáis llamadas a rezar, a orar aquellas oraciones dadas desde el año 1917. Son oraciones de reparación, oraciones que debéis hacer en cada uno de los misterios del Santo Rosario.

Hijos míos: dejo esta santa insinuación y esta santa inquietud; respondedme, os arroparé bajo los pliegues de mi Sagrado Manto, encenderé con mayor ímpetu, con mayor fuerza la llama de Amor Santo y Divino que arde en vuestros corazoncitos. Os bendeciré amparándoos en mi seno Materno. El Santo Rosario son suaves caricias para mi Inmaculado Corazón. El Santo Rosario son rosas de vivos colores, rosas delicadas, rosas finas que vosotros entregáis en mis manos y yo embellezco, aún más, el jardín celestial de mi Inmaculado Corazón. Repartidlo durante el día. El Santo Rosario oradlo, la corona completa, hijos amados. El demonio se aleja y huye de aquella alma que reza con asiduidad, con frecuencia el Santo Rosario.

Os amo y os bendigo mis hijos amados: + + +. Amén.

NOTA: Las "oraciones dadas desde 1917" son las que Nuestra Señora le dictó a los Pastorcitos de Fátima, esto es, el "Oh buen Jesús, perdónanos..." y la Reparación a la Santísima Trinidad.

APUNTE BREVE SOBRE NOTICIA PASADA

Un camarada en Cristo Rey me preguntó a raiz del último artículo sobre la secta palmariana:

"¿Se volvió conclavista-palmariano usted o entendí mal?"

A este respecto, para que la Causa Católica e Hispana no se vea desacreditada (y menos por culpa mía), me permito hacer la siguiente aclaración:

  1. NUNCA HE CONSIDERADO, NI CONSIDERARÉ QUE LA SECTA QUE CLEMENTE DOMÍNGUEZ Y MANUEL CORRAL FUNDARON EN EL PALMAR DE TROYA ES LA VERDADERA IGLESIA CATÓLICA.
  2. ASÍ MISMO, DEPLORO CUALQUIER INTENTO DE "CONCLAVISMO" QUE PRETENDA IMPONER A UN PAPA QUE DIRIJA AL REMANENTE DE LA IGLESIA, DADO QUE TODOS LOS INTENTOS ANTERIORES RESULTARON EN OTROS TANTOS "PALMARES DE TROYAS", CON GRAN PESAR PARA LA IGLESIA CATÓLICA.
Confieso y sostengo con toda verdad:
  
CREO FIRMEMENTE EN LAS VERDADES QUE DIOS NUESTRO SEÑOR REVELÓ A LA MADRE IGLESIA, QUE ES UNA, SANTA, CATÓLICA, APOSTÓLICA, ROMANA Y TRADICIONALISTA; Y EN ESTA MISMA FE DESEO Y PROTESTO SIEMPRE VIVIR Y MORIR; Y QUE DIOS NUESTRO SEÑOR Y SU SANTÍSIMA MADRE, LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA ME AYUDEN A PERSEVERAR EN ESTA RESOLUCIÓN.
  
Ruego a todos los lectores que no se turbe vuestra Fe por aquella afirmación, y que oren por este indigno siervo de los Sagrados Corazones Unidos y Traspasados de Jesús y María,
  
Jorge Rondón Santos
(+ Frater Jorge)
   
Año del Señor 2011, a 25 de Julio, XXXII de la Santa Cruzada.

sábado, 23 de julio de 2011

HA MUERTO EL PAPA PALMARIANO, VIVA EL PAPA PALMARIANO

"Pedro II" (Manuel Alonso Corral), segundo Papa del Palmar de Troya, ha muerto

Silencio y hermetismo. El recogimiento más severo se guarda tras los altos muros de cinco metros de la Alcaparrosa, la finca en la que se encuentra la basílica de la Orden de las Carmelitas de la Santa Faz. Ni hablan de la muerte del papa Pedro II, ni dan cuenta de quién será su sucesor más allá de la rumorología procedente de los vecinos de la ELA (Entidad Local Autónoma) de El Palmar de Troya, en Utrera, con los que conviven desde hace algo más de cuatro décadas. 

Sólo algún avezado medio de comunicación, como Atlas o Andalucía Directo, se atrevieron a aventurar un nombre que, desde la proclamación, hace seis años, de Manuel Alonso Corral como papa Pedro II, ya estaba en todas las quinielas: el del padre Sergio María. Tiene todos los requisitos, el principal de ellos que sería el relevo natural en el trono, ya que hasta el viernes era el actual Secretario de Estado y Vicegeneral Primero de las Carmelitas de la Santa Faz. De hecho, es el mismo cargo que ocupaba Manuel Alonso cuando murió, hace seis años, el auténtico guía espiritual y fundador de la congregación: Clemente Domínguez, autoproclamado papa Gregorio XVII tras la supuesta aparición, en marzo de 1968, de la Virgen en el lugar donde se levanta ahora la basílica con sus inmensas torres. 

Sergio María de la Santa Faz (derecha) sucedería a Pedro II bajo el nombre "Gregorio XVIII"

La sucesión ya está en ciernes e incluso ya se comenta que el padre Sergio María se habría acogido al nombre de papa Gregorio XVIII. Pero es un misterio casi tan grande como el futuro de la congregación en claro declive. En realidad, todo son especulaciones, ya que ni el presidente de la ELA, Juan Carlos González (PSOE) ni el mismo alcalde de Utrera, Francisco Jiménez (PA), conocían un solo detalle al respecto: la noticia de la muerte del papa de El Palmar de Troya se la notificaron los periódicos. 

Aunque la orden empezó por cuatro niñas que, en su propósito de coger flores para adornar el altar de la iglesia, se toparon, al parecer, con la Virgen, fue Clemente el que se llevó el protagonismo: sangraba por la frente y las manos y hasta una vez se dice que perdió 16 litros, pese a que el cuerpo humano tiene cinco.

Clemente Domínguez recibiendo los Sagrados Estigmas de la Pasión de Cristo 

Su apogeo llegaría en 1978, al autoproclamarse pontífice máximo y considerar El Palmar de Troya la sede del nuevo Vaticano. Para él, Roma es la sede del Anticristo, excomulga al papa Juan Pablo II y eleva a los altares a Francisco Franco, José Antonio Primo de Rivera, Carrero Blanco o Don Pelayo, entre otros. Pero poco a poco, su mensaje se fue diluyendo tras esos muros, manteniendo un régimen tan férreo como silencioso.

jueves, 14 de julio de 2011

MILAGROS DEL SANTO ESCAPULARIO CARMELITA

"Vuestro escapulario santo, escudo es tan verdadero que no hay plomo ni hay acero del que reciba quebranto; y puede, aunque es de lana, tanto, que vence al fuego y al hielo" 

Parte de los testimonios narrados en "Historias del Escapulario Carmelita" del Padre Howard Rafferty, O. Carm., publicadas por Aylesford, Darién, Illinois 60559 USA.

Conversión de un moribundo infiel

"Un sacerdote de Chicago fue llamado para ir a asistir a un moribundo que había estado lejos de su fe y de los sacramentos por muchos años. El moribundo no quiso recibirlo, ni hablar con el. Pero el sacerdote insistió y le enseñó el escapulario que llevaba. Le preguntó si le permitiría ponérselo. El hombre aceptó con tal que el sacerdote lo dejara en paz. Una hora mas tarde el moribundo mandó a llamar al sacerdote pues deseaba confesarse y morir en gracia y amistad con Dios"

El demonio odia el escapulario. 

 Un día al Venerable Francisco Yepes se le cayó el escapulario. Mientras se lo ponía, el demonio aulló: "¡Quítate el hábito que nos arrebata tantas almas!".

La Virgen lo salvó del fango

Un misionero Carmelita de Tierra Santa fue llamado a suministrar la unción de los enfermos en el año 1944. Notó que mientras caminaba, sus pies se hundían cada vez mas en el fango hasta que, tratando de encontrar tierra firme, se deslizó en un pozo de fango en el que se hundía hacia la muerte. Pensó en la Virgen y besó su hábito el cual era escapulario. Miró entonces hacía la Montaña del Carmelo gritando: "¡Santa Madre del Carmelo! ¡Ayúdame! ¡Sálvame!". Un momento mas tarde se encontró en terreno sólido. Atestiguó mas tarde: "Sé que fui salvado por la Santísima Virgen por medio de su Escapulario Carmelita. Mis zapatos desaparecieron en el lodo y yo estaba cubierto de él, pero caminé las dos millas que faltaban, alabando a María".

Salvados del Mar

En el verano de 1845 el barco inglés, "Rey del Océano" se hallaba en medio de un feroz huracán. las olas lo azotaban sin piedad y el fin parecía cercano. Un ministro protestante llamado Fisher en compañía de su esposa e hijos y otros pasajeros fueron a la cubierta para suplicar misericordia y perdón. Entre la tripulación se encontraba el irlandés John McAuliffe. Al mirar la gravedad de la situación, el joven abrió su camisa, se quitó el Escapulario y, haciendo con él la Señal de la Cruz sobre las furiosas olas, lo lanzó al océano. En ese preciso momento el viento se calmó. Solamente una ola más llegó a la cubierta, trayendo con ella el Escapulario que quedó depositado a los pies del muchacho.

Durante lo acontecido el ministro había estado observando cuidadosamente las acciones de McAuliffe y fue testigo del milagro. Al interrogar al joven se informaron acerca de la Santísima Virgen y su Escapulario. El Sr. Fisher y su familia resolvieron ingresar en la Iglesia Católica lo más pronto posible y así disfrutar la gran protección del Escapulario de Nuestra Señora.

Un Hogar Salvado del Fuego

En mayo de 1957, un sacerdote Carmelita en Alemania publicó una historia extraordinaria de cómo el Escapulario había librado un hogar del fuego. Una hilera completa de casas se habían incendiado en Westboden, Alemania. Los piadosos residentes de una casa de dos familias, al ver el fuego, inmediatamente colgaron un Escapulario a la puerta de la entrada principal. Centellas volaron sobre ella y alrededor de ella, pero la casa permaneció intacta. En 5 horas, 22 hogares habían sido reducidos a cenizas. La única construcción que permaneció intacta, en medio de la destrucción, fue aquella que tenía el Escapulario adherido a su puerta. Los cientos de personas que vinieron a ver el lugar que Nuestra Señora había salvado son testigos oculares del poder del Escapulario y de la intercesión de la Santísima Virgen María.

El Escapulario aviva el fervor de un militar

En Octubre de 1952, un oficial de la Fuerza Aérea en Texas escribió lo siguiente: "Seis meses después de comenzar a usar el Escapulario, experimenté un notable cambio en mi vida. Casi inmediatamente comencé a asistir a Misa todos los días. Durante la cuaresma viví fervorosamente como nunca lo había hecho. Fui iniciado en la práctica de la meditación y me encontré realizando débiles intentos en al camino de la perfección. He estado tratando de vivir con Dios y doy el crédito al Escapulario de María".

ARBOL MALO... DA FRUTOS MALOS

Como si fuera poco con los Kikos (el Camino Neocatecumenal), ved esta horrible "misa" de un sacerdote conciliar.

ADVERTENCIA: Este vídeo tiene muchos elementos perturbadores. Si llegas al final, gloria a Dios.

jueves, 7 de julio de 2011

MISA DEL SAGRADO CORAZÓN EUCARÍSTICO DE JESÚS

Del Misal Romano de San Pío V. El Prefacio fue concedido a la Archidiócesis de Malinas y a la Orden del Santísimo Redentor.
     
Feria V post Octavam Sanctissimi Corporis Christi
EUCHARÍSTICI CORDIS JESU
Duplex I. classis
 
In Missis votivis extra Tempus Paschale omittuntur Allelúja ad Introitum, Offertorium et Communionem. 
  
Introitus. Joann. 13, 1. Sciens Jesus, quia venit hora ejus, ut tránseat ex hoc mundo ad Patrem: cum dilexísset suos, qui erant in mundo, in finem diléxit eos. Allelúja, allelúja. Ps. 97, 1. Cantáte Dómino cánticum novum: quia mirabília fecit. ℣. Glória Patri.
  
ORATIO
Dómine Jesu Christe, qui, divítias amóris tui erga hómines effúndens, Eucharístiæ Sacraméntum condidísti: da nobis, quǽsumus; ut amantíssimum Cor tuum dilígere, et tanto Sacraménto digne semper uti valeámus: Qui vivis et regnas.
  
Léctio Epístolæ beáti Pauli Apóstoli ad Ephésios.
Ephes. 3, 8-19.
     
Fratres: Mihi, ómnium sanctórum mínimo, data est grátia hæc, in géntibus evangelizáre investigábiles divítias Christi, et illumináre omnes, quæ sit dispensátio sacraménti abscónditi a sǽculis in Deo, qui ómnia creávit; ut innotéscat principátibus et potestátibus in cœléstibus per ecclésiam multifórmis sapiéntia Dei, secúndum præfinitiónem sæculórum, quam fecit in Christo Jesu, Dómino nostro: in quo habémus fidúciam, et accéssum in confidéntia per fidem ejus. Propter quod peto, ne deficiátis in tribulatiónibus meis pro vobis: quæ est glória vestra. Hujus rei grátia flecto génua mea ad Patrem Dómini nostri Jesu Christi, ex quo omnis patérnitas in cœlis et in terra nominátur, ut det vobis, secúndum divítias glóriæ suæ, virtúte corroborári per Spíritum ejus in interiórem hóminem, Christum habitáre per fidem in córdibus vestris: in caritáte radicáti et fundáti, ut póssitis comprehéndere cum ómnibus sanctis, quæ sit latitúdo et longitúdo et sublímitas et profúndum: scire étiam supereminéntem sciéntiæ caritátem Christi, ut impleámini in omnem plenitúdinem Dei.
 
Graduale. Is. 12, 6. Exsúlta et láuda, habitátio Sion, quia magnus in médio tui Sanctus Ísraël.
℣. Ibid., 4. Notas fácite in pópulis adinventiónes ejus.
 
Allelúja, allelúja. ℣. Zach. 9, 17. Quid bonum ejus est et quid pulchrum ejus, nisi fruméntum electórum et vinum gérminans vírgines? Allelúja.
  
In Missis votivis post Septuagesimam, omissis Allelúja et Versu sequenti, dicitur:
Tractus. Ps. 35, 8-10. Fílii hóminum in tégmine alárum tuárum, Dómine, sperábunt.
℣. Inebriabúntur ab ubertáte domus tuæ; et torrénte voluptátis tuæ potábis eos.
℣. Quóniam apud te est fons vitæ: et in lúmine tuo vidébimus lumen.
 
Tempore autem Paschali omittitur Graduale, et ejus loco dicitur:
Allelúja, allelúja.
℣. Zach. 9, 17. Quid bonum ejus est et quid pulchrum ejus, nisi fruméntum electórum et vinum gérminans virgines? Allelúja.
℣. Ps. 67, 4 et 11. Justi epuléntur et exsúltent in conspéctu Dei. Parásti in dulcédine tua páuperi, Deus. Allelúja.
     
✠ Sequéntia sancti Evangélii secúndum Lucam.
Luc. 22, 15-20.
  
In illo témpore: Dixit Jesus discípulis suis: Desidério desiderávi hoc pascha manducáre vobíscum, ántequam pátiar. Dico enim vobis, quia ex hoc non manducábo illud, donec impleátur in regno Dei. Et accépto cálice, grátias egit et dixit: Accípite et divídite inter vos. Dico enim vobis, quod non bibam de generatióne vitis, donec regnum Dei véniat. Et accépto pane, grátias egit, et fregit, et dedit eis, dicens: Hoc est corpus meum, quod pro vobis datur: hoc fácite in meam commemoratiónem. Simíliter et cálicem, postquam cœnávit, dicens: Hic est calix novum testaméntum in sánguine meo, qui pro vobis fundétur.
  
Credo.
  
Offertorium. Ps. 30, 20. Quam magna multitúdo dulcédinis tuæ, Dómine, quam abscondísti timéntibus te! Allelúja.
  
SECRETA
Tuére nos, Dómine, tua tibi holocáusta offeréntes: ad quæ ut fervéntius corda nostra præparéntur, flammis adúre tuæ divínæ caritátis: Qui vivis.
 
Præfatio de Eucharistici Cordis Jesu.
Vere dignum et justum est, ǽquum et salutáre, nos tibi semper, et ubíque grátias ágere: Dómine sancte, Pater omnípotens, ætérne Deus, per Christum Dóminum nostrum. Qui prídie quam pro nobis immolarétur in ara Crucis, dilectiónis suæ in hómines divítias velut effúndens, de Cordis sui thesáuro Eucharístiæ prompsit mystérium. In quo credéntium fides álitur, spes provéhitur, cáritas roborátur, et futúræ glóriæ pignus accípitur. Et ídeo cum Ángelis et Archángelis, cum Thronis et Dominatiónibus, cumque omni milítia cœléstis exércitus, hymnum glóriæ tuæ cánimus, sine fine dicéntes:
 
Sanctus, Sanctus, Sanctus Dóminus, Deus Sábaoth. Pleni sunt cœli et terra glória tua. Hosánna in excélsis. Benedíctus, qui venit in nómine Dómini. Hosánna in excélsis.
  
Communio. Matth. 28, 20. Ecce, ego vobíscum sum ómnibus diébus usque ad consummatiónem sǽculi: dicit Dóminus. Allelúja.
  
POSTCOMMUNIO
Divínis donis Cordis tui satiáti: quǽsumus, Dómine Jesu, ut in tui semper amóre permanére et usque in finem créscere mereámur: Qui vivis et regnas.

viernes, 24 de junio de 2011

EL PRESIDENTE MÁRTIR: GABRIEL GARCÍA MORENO

Desde MILES CHRISTI
   
Así habló la Santísima Virgen María, en su advocación de Nuestra Señora del Buen Suceso, a sor Mariana de Jesús Torres hacia 1630:
“En el siglo XIX habrá un Presidente de veras cristiano, varón de carácter, a quien Dios Nuestro Señor le dará la palma del martirio en la misma plaza dónde se encuentra éste mi convento (de La Inmaculada Concepción); Consagrará la República (de Ecuador) al Divino Corazón de mi Amantísimo Hijo, y esta consagración sostendrá la Religión Católica en los años posteriores, los cuales serán aciagos para la Iglesia”.


Esta profecía de Nuestra Señora se cumple en la persona de Gabriel García Moreno, quien fuera tres veces presidente de la República de Ecuador, recordado como "El dictador teócrata" por sus enemigos (los masones) y como "El vencedor del liberalismo en Ecuador" por sus admiradores (desde luego, nosotros los Católicos). Veamos por qué.

Gabriel García Moreno (1821-1875), Presidente de Ecuador y Mártir de la Fe

Sus orígenes

En la ciudad de Guayaquil, porteña y liberal, en el año 1821, nació Gabriel García Moreno, octavo hijo de una familia muy distinguida, pues su padre Gabriel García Gómez, español leonés, nacido cerca de Ponferrada, fue procurador síndico de Guayaquil, y su madre, Mercedes Moreno, era hija del regidor perpetuo del ayuntamiento de la ciudad, hermana del arcediano de Lima y del oidor de Guatemala, y tía del cardenal Moreno, primado de Toledo. Gabriel, de niño, dio muestras de un temperamento sumamente débil y medroso. De tal modo le espantaba cualquier cosa, que no pudo ser enviado a la escuela, y fue su madre su primera maestra. 

Gabriel, a los nueve años, justamente cuando se produce la independencia (disolución de la "Gran Colombia"), queda huérfano de padre, y la familia, que se había distinguido como realista, se ve en la ruina. Un buen fraile mercedario, el padre Betancourt, que ayudaba espiritualmente a doña Mercedes, se hizo cargo de Gabriel, sirviéndole de maestro durante varios años, con gran provecho. Gabriel, que hablaba a veces en latín con su maestro, mostraba una memoria prodigiosa y una gran facilidad para el estudio. En esos años cambió totalmente su forma de ser, haciéndose una personalidad fuerte y valiente. 

A los quince años comienza Gabriel sus estudios de filosofía y leyes en la Universidad de Quito, fundada en 1586. Pudo hacerlo gracias a dos hermanas del padre Betancourt, que allí tenían casa y le alojaron. Fue muy buen estudiante, y se mantuvo con beca toda la carrera. Aprendió por su cuenta francés, inglés e italiano. El ambiente cultural que le rodeaba era racionalista, volteriano y laicista, abiertamente hostil a la Iglesia, y en la vida política todo era mentira y corrupción. Viendo así la situación, no se limitó a lamentarse, sino que se decidió a ser político católico. 

A los veinticinco años obtiene García Moreno el doctorado. Y su vida, siempre muy activa, se va acelerando más y más. Explora científicamente los cráteres de los volcanes Pinchincha y Sangay. Se casa con Rosa Ascásubi. Como escritor de combate, lanza sucesivamente varios periódicos, "El Zurriago" primero, "La Nación" después, y otro, "El vengador", y otro más, "El diablo". Pacifica en una semana, como enviado del presidente Roca, una sublevación sangrienta producida en Guayaquil... 

Pero todo va de mal en peor, y la nación va decayendo, entre conspiraciones y sobresaltos, en un laicismo cada vez más ignominioso. Pasa entonces García Moreno por momentos de desánimo, llegando a considerar la posibilidad de dedicarse, como su próspero hermano Pablo, al comercio. Viaja a Europa, a Inglaterra y Alemania, y en Francia se reafirma definitivamente en su vocación política, estimulado por el ejemplo de sus amigos católicos franceses. Se reintegra en 1850 al Ecuador, y consigue, en un golpe de mano personal ante el presidente Noboa, el regreso de los jesuitas, cosa que los masones no podían tolerar. El general Urbina, que se hace con el poder, los expulsa de nuevo, alegando que la real cédula de Carlos III, española, de 1767, estaba vigente (¡a pesar de "independizarse" la república en 1822"!).

A semejanza de Carlos III, el presidente José María Urbina (impulsado por la masonería) expulsa a los jesuítas de Ecuador


Exiliado
García Moreno ataca duramente desde el semanario La Nación la política de Urbina, y éste, en 1853, le destierra a Colombia. De allí se fuga, vuelve secretamente a Quito, se refugia más tarde en un barco francés arribado al puerto de Guayaquil, es elegido diputado, y es desterrado por segunda vez, en esta ocasión a la costa peruana, a un lugarejo apartado. Allí escribe un folleto en defensa propia, "La verdad de mis calumniadores" y, como siempre que puede, se dedica al estudio.

En 1855 vuelve a París, pues necesita libros y personas con las que perfeccionar su pensamiento, preparándose para su misión. Le interesan todos los temas: matemáticas y ciencias naturales, ingeniería y filosofía, agricultura e historia. «Estudio diez y seis horas diarias -le escribe a un amigo-, y si el día tuviera cuarenta y ocho, pasaría cuarenta con mis libros, sin el menor tropiezo». Por aquel tiempo estudió a Balmes y a Donoso Cortés, y leyó tres veces la Historia universal de la Iglesia católica, de Rohrbacher, editada recientemente en 29 volúmenes, entre 1842 y 1849, la obra que más influyó en su formación doctrinal y espiritual.

Pero aunque con éste y otros estudios consolidaba más y más su pensamiento católico, por aquellos años, sin embargo, había abandonado las prácticas religiosas: no se confesaba ni iba a misa los domingos. Un día, en una discusión con un ateo, éste le echó en cara su inconsecuencia, y Gabriel fue vencido por la gracia de Dios. Se confesó en seguida y desde entonces participó en la eucaristía diariamente.

Alcalde, rector y senador
A fines de 1856, una amnistía proclamada por el general Robles, sucesor del general Urbina, permite el regreso de García Moreno, después de tres años de destierro. Acogido triunfalmente en Quito, es elegido alcalde de la ciudad en 1857, y poco después rector de la Universidad, y senador por la oposición. La degradación de la vida política, cultural y económica en aquellos últimos años de dictadura militar era completa.

El Gral. Francisco Robles (a la sazón presidente de Ecuador), permitió que García Moreno volviera del exilio


Serían necesarias muchas páginas -de las que no disponemos- para describir las luchas y cabildeos, los nepotismos y traiciones, que por entonces dominaban la vida pública, en la que la arbitrariedad de los políticos y la violencia de soldados y policías iban mucho más allá de lo tolerable. L. F. Borja afirma que 1859 fue «el año de la crisis para el Ecuador, cuando estuvo en peligro de desaparecer como nación independiente, el año de la anarquía» (+Belmonte, Hª contemporánea de Iberoamérica, II, 180).

Primera presidencia (1861-65)
Después de veinticinco años de gobiernos liberales y despóticos, sectarios e inútiles, se hizo en 1860, gracias en buena parte a García Moreno, una nueva Constitución, y él fue elegido por unanimidad para presidir el gobierno. Comienza inmediatamente una obra formidable, de la que escribe José Belmonte:

«Se organiza ahora la hacienda, la enseñanza y el ejército; se establece un Tribunal de cuentas; se reducen las tasas fiscales. García Moreno derrocha ardor para combatir con energía la especulación, el contrabando y la burocracia, acometiendo asimismo las obras de vialidad del país. Simboliza el freno más resuelto contra el militarismo imperante. Sus pasos giran en torno al establecimiento de un régimen civil, encaminándose a la instauración de un Estado católico. »

«Su primer gobierno puede llamarse, en expresión de Crespo Toral, el período heroico de García Moreno. Fueron aquellos años, desde el gobierno provisional hasta 1865, de verdadera prueba: el motín de los cuarteles, las invasiones a mano armada, el puñal aguzándose en la sombra, dos guerras internacionales... En esos años lúgubres de furor, de desesperación, se acometieron en parte los gigantescos trabajos de la red de carreteras, las vastas empresas de la enseñanza, de la beneficencia, del saneamiento moral de la República, de cuyo territorio, desde los claustros para abajo, barrióse toda inmundicia que pudiese corromper el ambiente o trascender pestilencia o contagio... En años tan difíciles, con rentas adecuadas apenas para el sustento de la vida, tuvo el erario la elasticidad que da la honradez» (181).

En 1862 se estableció el Concordato ecuatoriano con la Santa Sede. En 1863 se celebró un Concilio nacional, en el que se restauró, entre otras cosas, la disciplina del clero. Llegaron al país no pocos religiosos extranjeros. Y por primera vez en muchos años el Ecuador, país con inmensa mayoría de católicos, pudo vivir en una atmósfera favorable a la Iglesia y a la vida cristiana. Sin embargo, la obstrucción sistemática de liberales y radicales, y la ambición hostil de Colombia y Perú, cuyos masones confraternizaban con Urbina, poniendo en peligro la misma integridad territorial del Ecuador, mantuvieron la vida política en una tensión continua y en un peligro permanente.

Ciertamente, la masonería está intrigando (a toda luz o en secreto) para tomar el poder y eliminar a sus enemigos


Segunda presidencia (1869-75)
En 1868, García Moreno, a los cuarenta y siete años, se casa en segundas nupcias con Mariana de Alcázar, y prepara su retiro de la vida pública en una apartada hacienda. Le siguen en la presidencia, sucesivamente, dos hombres de su confianza, Carrión y Espinosa; pero estos políticos, siendo débiles, ponen otra vez el país al borde de la anarquía. García Moreno entonces, anticipándose a Urbina, que se preparaba para dar un golpe de estado, convoca la Convención de 1869, en la que se reforma la Constitución del estado. Y de nuevo es constituido presidente.

De esta segunda presidencia escribe Remigio Crespo Toral: «En esos seis años fue la paz, el desarrollo estupendo de la nación y la cumbre de su progreso. Con menos de tres millones de entradas al año, se realizó el prodigio de extensión, de encumbramiento, de exaltación de nuestra pobre República, al punto y grado de incorporarse ella en la sociedad internacional. No hubo necesidad de imposiciones, fueron raros los castigos y la mansedumbre iba formando la atmósfera» (+J. Belmonte 183).

Al morir García Moreno, la primera enseñanza, respecto a los tiempos de Urbina, se había multiplicado por cuatro; la Universidad de Quito era una de las mejores de América; se inició el restablecimiento entre los indios de los poblados misionales, que habían sido tan admirables; el ejército ya no imponía su prepotencia cuartelaria, sino que había sido reorganizado al servicio de la nación; los funcionarios, reducidos de su número abusivo, cumplían su horario laboral; los libros de contabilidad de la República, antes prácticamente inexistentes, estaban al día, y se habían eliminado casi por completo las cuantiosas deudas contraidas en los anteriores decenios de corrupción política. Todo lo cual, por supuesto, resultaba para muchos intolerable, al haber sido realizado por un político que se atrevía a aplicar en su gobierno la doctrina católica.

Político católico
García Moreno fue siempre un político absolutamente convencido de la veracidad de la doctrina política y social de la Iglesia. En el comienzo de su Constitución de 1869, abrumadoramente aprobada en plebescito popular, se decía: «En el nombre de Dios, uno y trino, autor, conservador y legislador del universo, la convención nacional del Ecuador decreta la siguiente constitución»... Fiel a la doctrina de la Iglesia, entonces presidida por Pío IX, estaba persuadido de que sólo podía edificarse el bien común temporal de una nación cristiana respetando en todo las leyes Dios.

Por eso cuando en 1864 Pío IX publicó el Syllabus, y muchos, incluidos católicos, atacaban el documento, él decía: «No quieren comprender que si el Syllabus queda como letra muerta, las sociedades han concluido; y que si el Papa nos pone delante de los ojos los verdaderos principios sociales, es porque el mundo tiene necesidad de ellos para no perecer».

García Moreno, por lo demás, era plenamente consciente de la singularidad provocativa de su política. En una ocasión reconocía que los masones «por medio de su gobernantes, son más o menos dueños de toda América, a excepción de nuestra patria». Pero esa misma conciencia le confirmaba la urgente necesidad de firmeza en su política. En efecto, se decía a sí mismo: «este país es incontestablemente el reino de Dios, le pertenece en propiedad, y no ha hecho otra cosa que confiarlo a mi solicitud. Debo, pues, hacer todos los esfuerzos imaginables para que Dios impere en este reino, para que mis mandatos estén subordinados a los suyos, para que mis leyes hagan respetar su ley».

Y en su mensaje al Congreso, en 1873, con la valiente franqueza que en él era habitual, declaraba: «Pues que tenemos la dicha de ser católicos, seámoslo lógica y abiertamente; seámoslo en nuestra vida privada y en nuestra existencia política. Borremos de nuestros códigos hasta el último rastro de hostilidad contra la Iglesia, pues todavía algunas disposiciones quedan en ellos del antiguo y opresor regalismo [supremacía del Estado sobre la Iglesia], cuya tolerancia sería en adelante una vergonzosa contradicción y una miserable inconsecuencia».

En lo referente, por ejemplo, a la educación, la Constitución ecuatoriana, que proscribía la masonería, ordenaba que fuera una educación católica, con indecible escándalo de liberales, radicales y masones, que en la mayoría de las naciones americanas dominaban hacía años el área política educativa. Pero García Moreno argumentaba: ¿Es antidemocrático asegurar a la población aquella educación que prefiere la inmensa mayoría de los ciudadanos? ¿Por qué un pueblo cristiano ha de estar sometido durante generaciones a una educación netamente anticristiana? ¿Por qué a los hijos ha de arrancárseles en la escuela la religión de sus padres? ¿Viene eso realmente exigido por la democracia?...

García Moreno en ésta cuestión, como en tantas otras, estaba prácticamente solo en toda América, pues una falsa ortodoxia democrática impulsaba a los políticos cristianos a alejar a la Iglesia de la educación, dejando ésta en manos de la única alternativa fuerte, organizada y con apoyos exteriores: radicales y masones. Éstos, en muchos países, entraban a formar parte de inestables gobiernos de coalición, diciendo: «Ustedes controlen la economía, el ejército, las relaciones con el exterior, y todo lo demás: nosotros nos encargaremos de la educación». 

 Gabriel García Moreno fue muy devoto del Sagrado Corazón de Jesús, y en su tercer mandato logró la Consagración de la República de Ecuador


García Moreno, como la mayoría de sus compatriotas cristianos, fue formado en la devoción al Corazón de Jesús, y siendo ya presidente, a Él quiso consagrar el Ecuador, la nación entera, y para ello presentó consulta al tercer Concilio, reunido por entonces en Quito. Obtenida la licencia eclesiástica, y con el voto mayoritario del Congreso, se realizó en 1873, con gran solemnidad y fervor popular, la consagración del Ecuador al Sagrado Corazón de Jesús. Fue la primera nación del mundo que lo hizo, y en diez años se levantó un gran templo nacional votivo para memoria del acontecimiento. Poco antes de su muerte, García Moreno vaticinó con acierto:
«Después de mi muerte, el Ecuador caerá de nuevo en manos de la revolución; ella gobernará despóticamente bajo el nombre engañoso de liberalismo; pero el Sagrado Corazón de Jesús, a quien he consagrado mi patria, lo arrancará una vez más de sus garras, para hacerla vivir libre y honrada, al amparo de los grandes principios católicos». 
 Con su martirio y la posterior asunción al poder del masón Eloy Alfaro, Ecuador cayó en las manos de la revolución, cumpliéndose las palabras proféticas de García Moreno.

Hombre católico
Gabriel García Moreno pudo ser un político verdaderamente católico porque era un hombre católico en verdad. Trabajaba muchas horas cada día, sujetando siempre su horario a una distribución muy estricta, que incluía levantarse a las 5, y tener misa, meditación y examen entre las 6 y las 7. Las vacaciones las pasaba en un pueblecito donde su hermano era párroco. Una vez al año, si podía, hacía una semana de ejercicios espirituales. No solía dar banquetes -ni siquiera cuando fue elegido presidente por primera vez; en aquella ocasión entregó el dinero del banquete a un hospital-, y procuraba en lo posible evitar convites. Estas exageraciones venían aconsejadas por los escándalos precedentes, habituales en la Presidencia del gobierno. No siendo hombre de fortuna personal, cedía parte de su sueldo oficial al erario nacional, y parte a obras benéficas.

Guardaba un talante humilde, y a pesar del ímpetu de su carácter, gastaba una inmensa paciencia para, por ejemplo, conseguir del Congreso la aprobación de buenos presupuestos, obras o leyes. Era, como ya se ha visto, sumamente estudioso, e incluso en sus tiempos de político recibía con frecuencia de Europa obras sobre ciencia, filosofía o historia y, sobre todo de Francia, libros de pensamiento católico. También era dado a la lectura de temas bíblicos o patrísticos, del Magisterio o de autores espirituales.

En una de las últimas páginas de La imitación de Cristo, el libro de Kempis que llevaba siempre consigo, anotó, con ocasión de unos ejercicios espirituales, entre otras normas:

«Oración cada mañana, y pedir particularmente la humildad. En las dudas y tentaciones, pensar cómo pensaré en la hora de la muerte. ¿Qué pensaré sobre esto en mi agonía? Hacer actos de humildad, como besar el suelo en secreto. No hablar de mí. Alegrarme de que censuren mis actos y mi persona. Contenerme viendo a Dios y a la Virgen, y hacer lo contrario de lo que me incline. Todas las mañanas, escribir lo que debo hacer antes de ocuparme. Trabajo útil y perseverante, y distribuir el tiempo. Observar escrupulosamente las leyes. Todo Ad Majórem Dei Glóriam exclusivamente. Examen antes de comer y dormir. Confesión semanal al menos»...

García Moreno entrecruzó algunas cartas con el papa Pío IX, que por esos años sufría como él un duro acoso del laicismo militante. En una de ellas, Pío IX le decía: «Sin una intervención divina enteramente especial, sería difícil comprender cómo en tan corto tiempo habéis restablecido la paz, pagado muy notable parte de la deuda pública, duplicado las rentas, suprimido impuestos vejatorios, restaurado la enseñanza, abierto caminos y creado hospicios y hospitales». 


Con el Papa Pío IX, García Moreno tuvo una sincera amistad y mantenían correspondencia con cierta regularidad

Juicios sobre su personalidad política
Las fuerzas que abominan de todo influjo real del cristianismo en la vida pública han visto siempre en Gabriel García Moreno «el máximo representante del oscurantismo clerical», «un dictador sangriento», «un teócrata conducido por los jesuitas», etc. Es normal. Pero también es normal que nosotros aquí demos la palabra a personas más dignas de consideración:

José Luis Váquez Dodero califica a García Moreno de «férreo espíritu, asentado en una sorprendente fisiología... y no sólo el primero y más grande de los ecuatorianos, sino uno de los hombres en verdad extraordinarios que ha producido América... Pocas veces se ha dado un producto tan asombroso de energía física y de energía moral... La insólita personalidad de García Moreno y el fervor con que fue asistido por el pueblo ecuatoriano tentaría a aplicarle el término carisma, con el que quedarían designadas sus maravillosas facultades y la sublimación que los ecuatorianos hicieron de ellas» (+Belmonte 185).

El historiador García Villoslada afirma que «la figura de Gabriel García Moreno es en el aspecto político-religioso la más alta y pura y heroica de toda América, y nada pierde en comparación con las más culminantes de la Europa cristiana en sus tiempos mejores. Basta ella sola, aunque faltaran otras, para que la república del Ecuador merezca un brillante capítulo en los anales de la Iglesia» (+Adro Xavier 388).

Los
“tolerantes” no toleran
En 1874 había acuerdo entre las fuerzas políticas para reelegir por un tercer período presidencial a García Moreno. Pero también había un convencimiento generalizado de que sus enemigos no estaban dispuestos a soportarlo más. El 20 de julio le escribía su suegro, Ignacio de Alcázar: «Una vez la secta radical triunfante, la religión será perseguida, las obras públicas y vías de comunicación abandonadas y, sobre todo, la guerra civil ha de ser interminable, debiendo todo esto y mucho más principiar por asesinarte... No veo otro medio de salvarte que salir del país». Todos sus amigos temían lo mismo, y le aconsejaban prudencias y escoltas, sin que él hiciera caso.

Se produjo, finalmente, por mayoría aplastante, la tercera reelección de García Moreno para la Presidencia. Y liberales y masones -siempre tan atentos a la voluntad del pueblo- formaron en seguida un coro mundial de lamentaciones y protestas.

Una vez más la opinión unánime internacional, la misma que consideraba natural que los católicos no pudieran tener voto en Gran Bretaña, o que estimaba necesaria, de alguna manera, la interminable dictadura mexicana del porfiriato, tan favorable a los intereses económicos del capital nacional o extranjero, daba sobre la elección democrática del católico García Moreno su democrática sentencia: intolerable. La prensa liberal de España, La Gaceta de Colonia o la de Bruselas, el secretario de la embajada chilena en Lima, el periódico Monde Maçonique, innumerables voces aquí y allá, con una coincidencia realmente impresionante, venían a exigir el fin del hombre nefasto, absolutamente incompatible, por muy reelegido que fuera, con las democráticas libertades modernas y la civilización occidental.

Tiempo antes, el 26 de octubre de 1873, la prensa del Perú había ya reproducido de la de Guayaquil la crónica detallada de su asesinato en Quito: todos los datos eran falsos, pero se trataba de crear ambiente. García Moreno, por supuesto, era consciente de la conjura, pero seguía negándose a llevar escolta y a tomar medidas mayores de precaución: «Yo prefiero confiar mi guardia a Dios. Lo que dice el salmista: "Si Dios no guarda la ciudad, en vano la guardan los centinelas"».

El 17 de julio de 1875 escribe García Moreno su última carta a Pío IX, comunicándole la reelección:

«Ahora que las logias de los países vecinos, instigadas por las de Alemania, vomitan contra mí toda especie de injurias atroces y calumnias horribles, procurando sigilosamente los medios de asesinarme, necesito más que nunca la protección divina para vivir y morir en defensa de nuestra religión santa y de esta pequeña república... ¡Qué fortuna para mí, Santísimo Padre, la de ser aborrecido y calumniado por causa de Nuestro Divino Redentor, y qué felicidad tan inmensa para mí, si vuestra bendición me alcanzara del cielo el derramar mi sangre por el que, siendo Dios, quiso derramar la suya en la Cruz por nosotros!».
Y el 4 de agosto le escribe a su amigo Juan Aguirre: «Voy a ser asesinado. Soy dichoso de morir por la santa fe. Nos veremos en el cielo».
 

Asesinato
El 6 de agosto de 1875, como de costumbre, se levantó a las cinco de la mañana, y fue a la iglesia para la misa de las seis. Sus asesinos, un pequeño grupo impulsado por los escritos incendiarios del liberal Juan Montalvo, le acechaban; pero retrasan su acción, pues al ser primer viernes había gran concurso de fieles. Más tarde, por la mañana, entra García Moreno un momento en la Catedral para hacer una visita al Santísimo. Le avisan que le reclaman fuera.

Martirio de Gabriel García Moreno (grabado de la época)


Cuando sale al sol de la plaza, un tal Faustino Lemus Rayo, un general y gobernador de provincia (nacido en Roldanillo, Colombia, pero establecido tiempo atrás en Ecuador) le descarga un machetazo en la cabeza, seguido de otros, en tanto que sus cómplices disparan sus revólveres. Fueron en total catorce puñaladas y seis balazos. Acuden algunos soldados al tumulto, y uno de ellos mata de un tiro a Rayo. En su bolsillo se hallaron cheques -por más de «treinta monedas», desde luego- contra el banco del Perú, firmados por conocidos masones.


Faustino Lemus Rayo fue contratado por los masones para asesinar a García Moreno


El cuerpo de García Moreno es introducido en la Catedral, donde recibe, ya agonizante, la Unción sacramental. Al morir llevaba consigo, manchado todo de sangre, una reliquia de la Cruz de Cristo, el escapulario de la Pasión y el del Sagrado Corazón, y el santo Rosario colgado al cuello. También se le halló en el bolsillo un libro muy usado, que llevaba siempre encima: La imitación de Cristo.


Cadáver de Gabriel García Moreno

En fin, Gabriel Garcia Moreno fue un político que supo sacar a su país de la crisis moral y económica guiado por los principios Católicos, un católico convencido de que la Fe y el sometimiento a Dios y a la Iglesia son la base de una vida llena de sentido y de una Nación fuerte.

Gabriel García Moreno, ruega a Dios por la Iglesia y por la Hispanidad, para que logre liberarse del yugo masónico; y que pronto se establezca triunfante el Reino de los Sagrados Corazones Traspasados de Jesús y María en todas las naciones.