Vexílla Regis

Vexílla Regis
MIENTRAS EL MUNDO GIRA, LA CRUZ PERMANECE

LOS QUE APOYAN EL ABORTO PUDIERON NACER

LOS QUE APOYAN EL ABORTO PUDIERON NACER
NO AL ABORTO. ELLOS NO TIENEN LA CULPA DE QUE NO LUCHASTEIS CONTRA VUESTRA CONCUPISCENCIA

NO QUEREMOS QUE SE ACABE LA RELIGIÓN

NO QUEREMOS QUE SE ACABE LA RELIGIÓN
No hay forma de vivir sin Dios.

ORGULLOSAMENTE HISPANOHABLANTES

ORGULLOSAMENTE HISPANOHABLANTES

lunes, 17 de febrero de 2014

LA MASONERÍA, CAMINO QUE CONDUCE AL INFIERNO

Desde SANTA TERESITA DEL NIÑO JESÚS
  
La secta de los Masones, que para muchos es una sociedad filantrópica y humanitaria; es en realidad un verdadero peligro para la salvación eterna de las almas, al grado que dicha secta es camino seguro de condenación eterna.
   
La masonería es en realidad una sociedad que busca imponer en la Tierra un gobierno satánico mundial.
  
¿Qué es la Masonería? “La secta de los Masones es una sociedad satánica que tiene por objeto el destruir la Iglesia Católica y la moral cristiana o sea el reino de Jesucristo en el mundo, para poner en su lugar el reino del Naturalismo que es el reino de satanás.” (1)
   
Todos los que tengan profesión de ser católicos, deben tomar muy en serio la doctrina católica, máxime cuando la salvación eterna de su alma esta de por medio.
  
Dice el Papa León XIII: “En nuestros días, todos los que favorecen la peor parte parecen conspirar a una y pelear con la mayor vehemencia, siéndoles guía y auxilio la sociedad que llaman de los Masones… audacísimamente se animan contra la majestad de Dios, maquinan abiertamente y en público la ruina de la Santa Iglesia… hemos resuelto declararnos de frente contra la misma sociedad masónica, contra el sistema de su doctrina, sus intentos y manera de sentir y obrar, para más y más poner en claro su fuerza maléfica e impedir así el contagio de tan funesta peste.” (2). 
      
El Papa León XIII fue enfático: “DEBEMOS DESENMASCARAR A LA MASONERÍA Y VENCERLA”
  
¿Por qué la secta masónica conduce al infierno? Porque es una sociedad condenada por la verdadera Iglesia Católica, de tal manera que quien muere perteneciendo a dicha secta sin arrepentirse se condena eternamente.
  
Santo Oficio:
  
“…cierto es en primer lugar que están castigados con excomunión latae sententiae, la masónica y otras sectas de la misma especie que… maquinan contra la Iglesia o los poderes legítimos, ora lo hagan oculta, ora públicamente…” (3).
  
Derecho Canónico:
  
“Los que dan su nombre a la secta masónica o a otras asociaciones del mismo género que maquinan contra la Iglesia o contra las potestades civiles legitimas, incurren ipso facto en excomunión simplemente reservada a la Sede Apostólica.” (4).
  
“Están privados de la sepultura eclesiástica, a no ser que antes de la muerte hubieran dado alguna señal de arrepentimiento: Los notorios apóstatas de la fe cristiana, o los notoriamente afiliados a una secta herética o cismática o a la secta masónica u otras sociedades del mismo género.” (10).
  
Por lo antes mencionado debe quedar claro, que no puede un católico pertenecer a la secta Masónica, deben apartarse, porque son conducidos al infierno eterno.
   
El Católico que pertenezca o dé nombre a la secta masónica, COMETE APOSTASÍA Y SU DESTINO ETERNO SERÁ EL INFIERNO
 
Que Dios nuestro Señor los bendiga y los conduzca a la gloria eterna.
  
Roberto Morales.
   
NOTAS
(1) Padre Julio Gheldof, El católico ilustrado, año 1913, pagina 170.
(2) Papa León XIII, Encíclica: Humanum Genus, 20 de abril de 1884.
(3) Instrucción del Santo Oficio del 10 de mayo de 1884.
(4) Código de Derecho Canónico, canon 2335.
(5) Código de Derecho Canónico, canon 1240.

LA HUIDA DE LA SAGRADA FAMILIA A EGIPTO, SEGÚN FRANK DUFF

Desde MILES CHRISTI.
 
La Huida a Egipto

Seguramente el nombre de Frank Duff sea desconocido para los lectores. Él fue el fundador de la Legión de María, el grupo de apostolado seglar Católico más antiguo del mundo. En esta oportunidad, él diserta sobre la estancia de la Sagrada Familia en Egipto, mientras huían de Herodes. Aunque Frank Duff se muestra escéptico frente a los milagros que la tradición relata, presenta cómo pudo ser el itinerario que llevaron Jesús, María y José desde Belén hasta Egipto y de regreso.
  
LA HUIDA A EGIPTO
   
Por Frank Duff

El episodio de la huida de la Sagrada Familia a Egipto se halla narrado en el Evangelio de San Mateo. Los Magos habían venido a Belén a adorar al Rey Niño y a ofrendarle sus dones llenos de profundo significado. Advertidos de lo alto no cumplieron su promesa de regresar a Herodes, sino que se volvieron derecho a su país.

Ellos habían venido providencialmente a representar a los gentiles y nuestro Señor les pagó la visita, en esta forma: “Un Ángel del Señor se aparece en sueños a José, diciéndole: Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto, y estate allí hasta que yo te diga, porque Herodes va a buscar al niño para acabar con El. José, levantándose, tomó consigo al niño y a su madre, de noche, y se refugió en Egipto” (Mt 2,13-14).
 
Las palabras son tan sencillas, pero el acontecimiento es extraordinario. ¿Por qué a Egipto? En primer lugar, había razones de carácter geográfico. Escapar al Norte era imposible. Hacia el Este significaba entrar en un interminable desierto que estaba por encima de sus fuerzas. El solo refugio de la jurisdicción de Herodes era Egipto. “Vengan de Egipto los magnates, Etiopía extienda sus manos a Dios”. (Salmo 67). Por eso aún sin mandato del ángel, ellos habrían escogido ese destino. La providencia de Dios utilizó las consideraciones humanas. Pero había razones más profundas para refugiarse en Egipto y habitar allí. Trataré de exponerlas.
 
En cuanto a la ruta precisa que siguieron, he consultado muchos libros y me parece que la mejor descripción de su itinerario es la que trae el Padre Eugene Hoade, franciscano, conocedor insigne de la Tierra Santa donde ha pasado la mayor parte de su vida.
 
Los santos refugiados comenzaron a moverse por el sur a través de las montañas de Hebrón, por senderos empinados y seguidos de precipicios, peligrosos hasta de día, sin rastro alguno en la oscuridad, no se diga en las circunstancias aquellas. Al amanecer miraron desde lo alto la llanura de los filisteos. Luego al occidente hacia Gaza, que está en el Mediterráneo. María de Agreda, una de las grandes visionarias, dice que permanecieron allí dos días para recuperarse de su tremendo cansancio. No es seguro pero es bastante probable que se juntaron a una caravana de Egipto.
 
En Bersabée comienza la tierra desolada que a poco se convierte en puro desierto, en un verdadero mar de arena. Solos o en caravana debieron, a partir de este momento observar una dirección precisa para poder descansar por la noche en ciertos lugares, que no podían ser otros que los indicados por la presencia de agua, o sea oasis.
 
La leyenda se ha ocupado de este viaje más que de otras situaciones de la vida de la Sagrada Familia. Nos cuenta una serie de milagros que vienen en socorro de estos perseguidos. Pero esto es alejarse completamente de la realidad. Ellos no operaron milagros por poderosos que eran para realizarlos. Más abajo esclarezco esta distinción. Ese viaje no fue una excursión pintoresca. Ellos soportaron todas las penalidades del camino como cualquier viajero, diferenciándose sólo en su equipaje más pobre.
 
De día el calor era intenso, produciendo torturas de sed y espejismos. De noche el frío era severo y dormían sobre una estera sin el conveniente abrigo. A lo largo de toda la ruta que se seguía a Egipto se encontraban huesos de animales muertos en el viaje. El más grande sufrimiento, se ha dicho, sentido por María y José fue el del temor, de un terrible temor. La sensibilidad de María lo convertía en pura agonía. Pero una emoción todavía más intolerable fue el percatarse de que su Hijo era ya objeto de odio y de persecución para muerte.
 
El divino Infante era defendido con gran solicitud de estos sufrimientos. Los cariñosos brazos matemos le acurrucaban protegiéndole del calor del día y del frío de la noche, y estaba bien alimentado por los pechos de su Madre.
 
No todo era desagradable. Se movían por un territorio que hablaba de recuerdos para una mente judía. Mil años antes, de acuerdo a la gran Alianza, Abrahán había tomado posesión simbólica de esa tierra para el otrora Pueblo elegido. Había sido atravesado por todos los antepasados de su raza. José, el predecesor de San José, había sido llevado por esos lugares como prisionero, vendido por sus hermanos por plata. Había estado destinado para llegar a ser poderoso en Egipto; y por él su padre Jacob y sus hermanos fueron a establecerse en Egipto. Y luego una multitud de inmigrantes les siguieron. José y Jacob murieron allí y luego de embalsamarlos los enterraron. Cientos de años más tarde Moisés y Aarón se levantarían y conducirían a su pueblo fuera de Egipto.
 
Ahora la Sagrada Familia estaba pasando por una región toda llena de asociaciones históricas. Aquella humilde jovencita con su Niño era el punto culminante de toda aquella historia. La mente de María estaría llena de ella, y ella y su esposo se habrían puesto a discutir sobre los diferentes papeles que cada lugar había desempeñado en el pasado. Más tarde este territorio iba a convertirse en la habitación de multitud de anacoretas, los Padres del Desierto.
 
Si tomamos un mapa para seguirles, aparecería su itinerario a lo largo del Mediterráneo desde Gaza al El Arish que antes se llamaba Rinocolura, que etimológicamente quiere decir “los sin narices”, que alude al castigo que sufrió aquella gente cuando les cortaron las narices. Marcaba la frontera entre el reino de Herodes y el Egipto romano. Por fin aquí estuvieron ya en seguro, pues se hallaban fuera de la jurisdicción de Herodes.
 
Luego avanzaron a Pelusio, cuyas ruinas están a 90 millas al oriente del actual Canal de Suez, y luego al sudoeste para entrar en el verde valle del Nilo; luego a través de Gosén donde vivieron en otro tiempo sus antepasados, y hacia Heliópolis.
 
Ciertas señales regionales grandemente deseadas se presentaron a la vista, y pronto estuvieron bajo la inspección legal. Dominando el panorama cerca de Giza, asomaron las Pirámides y la gran Esfinge. Esta, que tiene 189 pies de largo, y es el corte de una colina, ha sido el enigma de las edades, y se ha convertido en el signo mismo del misterio no revelado.
 
Su secreto no deja de tener cierta relación con el Todopoderoso a quien el plan divino le ha colocado ante ella en cumplimiento de la profecía: “He aquí que el Señor viene de Egipto. Y estremécense los ídolos egipcios ante El, y el corazón de Egipto se derrite en su interior” (Isaías 19, 1).
  
Da curiosidad pensar que de todas las estructuras hechas por el hombre que fueron el objeto de la admiración de la Sagrada Familia durante su estadía en la tierra, hayan quedado ahora sólo estas.
  
La mayor parte de los escritores antiguos han recalcado la caída al suelo de todos los ídolos de un templo vecino al paso de la Sagrada Familia por los arcos macizos de piedra de Heliópolis. Había una tradición entre los letrados de Egipto que databa desde la permanencia del profeta Jeremías en esa región, y que decía que vendría un Rey de los judíos y que entonces los ídolos serían destruidos.
  
En la época actual la opinión católica no apoya los numerosos milagros que escritores de otros tiempos atribuían a nuestro Señor durante su infancia. Por otra parte, el Evangelio describe Caná como el comienzo de sus milagros. Sin embargo creo que este episodio de los ídolos podría admitirse, porque no fue obrado directamente por la Sagrada Familia ni con el propósito de conveniencia propia.
 
Pasaron por Heliópolis a un lugar llamado Matarea que está a seis millas al norte del Cairo.
  
Fue allí donde María y José hicieron una habitación humilde. Muchos son de la opinión de que pronto se trasladaron al Cairo. Había una gran colonia judía en Leontópolis, a unas doce millas de Heliópolis, y no hay duda que debió haber ayudado a la Sagrada Familia, pues los judíos exilados se tenían un admirable sentido de compañerismo.
  
Matarea era una hermosa aldea con sombra de sicómoros. Aún ahora el vestigio de un gran sicómoro es señalado como el árbol de María por los guías musulmanes, pues afirman que María frecuentemente se protegía bajo el árbol en los días de abundante follaje. En Matarea está la única fuente de agua dulce que tiene Egipto, llamada hasta ahora la fuente de María, por haber bañado en ella María a su Niño y lavado su ropa.
 
La distancia desde la casa hasta este destino fue de trescientas millas, como he podido medirla en un mapa a escala. Diferentes autores dicen que emplearon en cubrirla quince días, pero esto parece representar una caminata demasiado rápida para aquellas circunstancias. No podían haber hecho sino entre veinte y treinta millas por día. Lo más exacto es que hicieron veinte días de viaje.
  
¿Cómo se mantuvieron en Egipto? San José ejercía naturalmente su oficio y sería la colonia judía la que le proporcionaba obras; María se habrá ganado la vida tejiendo a mano, ya que en ello era muy experta. Pero no falta quien afirma que pasaron un tiempo de hambruna y que María solía ir a respigar en los campos. En este caso nadie duda que su pobreza habría sido grande.
  
Se dice que fue durante esta permanencia en Egipto cuando María tejió la túnica inconsútil para su Hijo, la que iba creciendo con El.
  
La residencia en Egipto fue para ellos un cambio de medio que debió haber sido una cosa lo más drástica. Fuera del calor de todo el ceremonial judío, estimulado por la espera inmediata del Mesías, se vieron duramente transportados a la fría atmósfera del paganismo y de la idolatría. Muchos de los ídolos se hallaban habitados de espíritus malignos que daban tremendas demostraciones de su poder. Sin embargo la presencia de la colonia judía les debió haber ayudado a conservar su manera nacional de vida con sus ritos religiosos, incluso la celebración anual de la Pascua en la tierra misma donde se originó.
  
Pero aquí se dividen un tanto las opiniones de los historiadores. Orsini dice que en Heliópolis había un templo a Yahveh construido según las líneas del gran Templo del Monte Sión en Jerusalén. Esto no parece probable. Una mera colonia no está en capacidades para una construcción semejante ni para sostener a los sacerdotes ni el costoso ceremonial. Por otra parte el Padre Faber que era un investigador muy inteligente declara que no había ningún templo y probablemente ninguna sinagoga. Nos encontramos, pues, entre dos opiniones opuestas. ¿Por qué no una sinagoga? Pequeñas comunidades judías de cualquier parte tienen sus sinagogas. Es fácil ver la gran diferencia entre un templo y una sinagoga. El templo tiene su sacrificio; en cambio la sinagoga no es otra cosa que un simple lugar de reunión para el sábado y no precisa sino un local y un rabino, el cual no es sacerdote sino un expositor de la ley, y por lo mismo cualquier civil puede desempeñar este oficio de rabino. Esto nos hace asegurar que sinagoga sí había en el vecindario de la Sagrada Familia y que ésta solía acudir allí.
 
Pero esta familia no estaba en las mismas condiciones que cualquier otra exilada y privada de las gloriosas celebraciones del templo de Jerusalén. Esta pareja tenía una extraordinaria compensación en su exilio. Tenían a Jesús, y no les hacía falta ningún rito por significativo y bien elaborado que fuese. Frente a Jesús todo ello era sombra y figura. Todo el rico ceremonial de la Ley Antigua era solamente una indicación del Redentor, una anticipación de su venida y de su sacrificio salvador, y toda su eficacia provenía de esta venida. Por lo mismo se entiende que María y José lo tenían todo en el Divino Niño y que no les hacía falta ningún rito, como no hace falta ninguna señal al que conoce el camino.
 
Es cierto que la mente de María se pasaría pensando más asiduamente en las Escrituras, las que se hallaban ya visiblemente en proceso de cumplimiento. La inteligencia brillante de la Inmaculada Concepción sacaría vida de cada palabra de aquel texto Santo. Ella vería cosas que para otros estaban escondidas. Frases de las que otros ojos ni caerían en la cuenta serían para ella proféticas o simbólicas de aquel Niño encantador que ella besaba con ardiente amor o lo estrechaba contra su seno con temor, según los particulares aspectos de su contemplación. No dejaba de admirarse cada vez más hondamente de aquella espada de dolor predicha por el Santo Simeón en el sentido de que atravesaría su corazón. Su agonía le vendría a causa de Jesús, y así no ignoraba que les sobrevendrían terribles cosas a Jesús y a ella.
  
La genealogía de la raza humana que comenzó con Adán es precisamente su árbol de familia. Todos los fundadores de su pueblo son eslabones de la larga cadena que acababan en el último eslabón que ella estaba teniendo en sus brazos, aquella Prole que es el Nuevo Adán. Con reverencia considera la verdad de que ella es la Mujer profetizada en la Caída, como un destello de esperanza en medio de las tinieblas.
  
Por todas partes veía ella a los esclavos trabajando allí donde sus antepasados habían trabajado en la misma clase de tareas, mezclando la arcilla, haciendo ladrillos, edificando, cavando. Su amor se le iba tras ellos. En ellos veía a su propio pueblo. Y la Madre de todos los hombres los recibía en su maternal corazón.
  
¿Qué inconcebibles bendiciones debieron haber descendido en aquella tierra de refugio y hospitalidad durante la permanencia allí de la Sagrada Familia? María de Agreda dice que las personas que tomaban contacto con ellos se hacían Santos y Grandes.
  
¿Cuál sería el designio providencial de su visita a Egipto? Además de salvar la vida del Niño, debió haber habido un propósito dentro del plan de la salvación. Lo que se ve claro es la necesidad que tenía Jesús de ir al escenario de los orígenes del Pueblo de Dios para asimilárselos. El tenía que juntarse al Cuerpo místico de los comienzos. La sustancia tenía que añadirse a lo que fue sombra. Por así decirlo, tenía que tomar posesión del curso de todos sus antepasados o figuras, desde Abrahán en adelante, que habían sufrido ominosos períodos en Egipto.
  
En Egipto los Israelitas se hicieron realmente nación, fuera de los miles de pobres colonos que siguieron al patriarca José. En Egipto se soldaron en verdadero pueblo a fuerza de ser perseguidos.
  
La permanencia de Jesús allí debe haber tenido un sinnúmero de significados y de símbolos, que convergían en aquella profecía expresada siglos antes de que aquel Hijo viniera al mundo: “De Egipto llamé a mi Hijo” (Mateo 2,15).
  
¿Cuánto tiempo estuvo la Sagrada Familia en Egipto? El Padre Faber que coleccionó todas las opiniones dice que el tiempo de siete años era la creencia general. Nos coge de nuevo el que la erudición moderna rebaje este tiempo. El Padre Hoade opta por pocos meses. Roschini dice lo mismo, pero una reciente autoridad concede cuatro años.
  
A mi no me parece la opinión de los pocos meses. Toda la tradición y la idea cristiana general piensan en términos de un período mucho más largo, con el que están de acuerdo muchísimos escritos. Lo más aceptable es el tiempo de los cuatro años.
  
Llegó el fin de la estada. San Mateo nos informa: “En habiendo muerto Herodes, he aquí que un ángel del Señor se aparece en sueños a José en Egipto, y le dice: Levántate, y toma al niño y a la madre, y marcha a tierra de Israel, porque han muerto ya los que atentaban a la vida del niño” (Cap. 2, 19-21). Entonces con la misma prontitud con que hicieron la huida, se volvieron a su casa, dejando para siempre las Pirámides.
  
Se cree que el regreso fue por mar, por ser la forma más fácil y natural y porque ya no tenían por qué esconderse. Se habrían embarcado en Menfis y en dos días estarían en Alejandría. En otra embarcación habrían partido de Alejandría a Jamnia en cuatro días. Y finalmente se habrían encaminado por el pie del Monte Carmelo hasta Nazaret.
  
Su propósito fue ir a vivir en Belén, pero sabiendo que Arquelao, el hijo vicioso del cruel Herodes, estaba reinando en Judea, se dirigieron más bien a Galilea, donde reinaba Antipas, el otro hijo, y así se establecieron en Nazaret. Nuevamente esta elección entre Arquelao y Antipas era el instrumento de la Providencia. Porque la profecía decía: “Él será llamado Nazareno” (San Mateo 2, 23).
  
ORACIÓN
Oh Dios, protector de los que en ti esperan, que quisiste librar a tu Hijo Unigénito, nuestro Redentor, de la espada de Herodes con la huida a Egipto, concédenos a nosotros tus siervos, por la intercesión de su Madre la Santísima Virgen María, que liberados de todo peligro de alma y cuerpo, merezcamos llegar a la patria celestial. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.

jueves, 13 de febrero de 2014

CONFESIÓN DE PARTE... DIZQUE LA “HERMENEIA TRADICIONAL DEL VATICANO II”

Nota: HERMENEIA en griego significa “INTERPRETACIÓN”.
   
Desde RELIGIÓN DIGITAL
  
http://www.periodistadigital.com/imagenes/2014/02/10/kungbene_560x280.jpg 
Los opuestos, aunque aparentes, SE ATRAEN.
 
Ratzinger se confiesa. Y lo hace ante quien fuera su colega y, posteriormente, antagonista, el teólogo suizo Hans Küng. El Papa emérito ha escrito una carta a Küng en la que afirma que su “única y última tarea es sostener con la oración el pontificado de Francisco”, con el que comparte, dijo, “una gran identidad de puntos de vista”.
  
Küng -una de las figuras más progresistas de la iglesia que se presenta como católica, que fue colega del entonces profesor Joseph Ratzinger en la Universidad alemana de Tubinga y uno de los mayores críticos del pontificado de Benedicto XVI – mostró este lunes al diario La Repubblica la carta que recibió del pontífice emérito, con fecha del día 24.
 
“El papa emérito me escribió, a mí, eterno rebelde, una misiva afectuosa en la que se compromete a apoyar a Francisco, con la esperanza de que tenga éxito”, aseguró el teólogo en un entrevista con el diario italiano.
 
En la carta, con sello y encabezado que reza “Pontifex emeritus Benedictus XVI”, el papa emérito, que el 11 de febrero del 2013 sorprendió al mundo al renunciar al pontificado, aseguró también que mantiene “una amistad de corazón” con su sucesor Francisco.
 
“Son palabras bellas”, dijo el sacerdote y teólogo suizo, señalando que “lo convence” la posición del papa emérito alemán, a quien criticó por años por sus posiciones conservadores en materia de moral.
 
Desde el anuncio de la dimisión de Benedicto XVI, Küng ha instado a la iglesia a aprovechar la histórica oportunidad de cambio que se le ha presentado.
 
“Es importante que el movimiento para la reforma interna de la Iglesia sea apoyado por la base –como el movimiento ‘Somos Iglesia’– más de lo que aparece hoy en día y más de cuanto lo apoya la iglesia oficial. Es un hecho a nivel internacional”, aseguró el teólogo.
 
“Es bello registrar un cambio en la dirección del Concilio Vaticano II”, dijo.
   
 
SEÑOR FELLAY ¿QUIERE TERMINAR COMO RIFÁN, QUE POR UNA DIÓCESIS Y POR VOLVER A ROMA TRAICIONÓ A MONS. CASTRO-MAYER?

jueves, 6 de febrero de 2014

HORA SANTA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, POR EL PADRE MATEO CRAWLEY-BOEVEY (del mes de Febrero)

HORA SANTA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
   
      
III Febrero
 
Dichosa soledad del Sagrario... ¡Qué bien descansa el alma así, entre las sombras del santuario, a los pies de Jesucristo, que es la luz!
   
Dejemos, siquiera por un momento, el mundo de vanidades y falsías, y acerquémonos al Paraíso delicioso del Corazón Sagrado de Jesús... Él está aquí y nos llama... Roguémosle confiadamente que cierre los ojos a todas nuestras culpas y que nos abra, en esta Hora Santa, la llaga del Costado, en la que salva a los pecadores, donde santifica a los buenos y en la que endulza las amarguras de la vida y los horrores de la muerte...
   
(Pausa)
    
(Pedidle que acepte esta Hora Santa, como la plegaria de todos nuestros hogares).
    
(Lento)
   
¡El cielo interrumpió su cántico de gloria, los ángeles se estremecieron de emoción al ver llorar a Jesucristo por amor del hombre!... Ese llanto lo guardó María en esta Hostia para nosotros los amigos, los fieles que ahora le adoramos... ¡Oh, si cada lágrima de Jesús hubiera sido vencedora de un alma... si cada gemido suyo hubiera conquistado para siempre una familia! Pero todavía es tiempo para darle la posesión de esta tierra ingrata, que Él vino a redimir... La Hora Santa precipitará su triunfo.
    
(Hagamos, pues, violencia al Corazón abandonado del Maestro, para que apresure su reinado en el vencimiento decisivo de su amor... Hablémosle sin más demora y con toda el alma).
    
“Jesús amado, atraídos hacia ti por tus clamores, compadecidos por tu soledad y sedientos del advenimiento de tu reino, henos aquí, ¡oh, Divino agonizante de Getsemaní!, tristes con tu mortal tristeza, olvidados de ese mundo que te olvida, aquí nos tienes pobres de fe, enfermos de espíritu, inquietos de la vida, decepcionados de la tierra, dolientes y caídos... aquí nos tienes reclamando nuestra parte de agonía y de dolor en el dolor y la agonía de tu dulce Corazón!...”.
    
Ábrenos en esta Hora Santa tu herida preciosísima, a fin de confiarte en ella una esperanza y un consuelo que te alivien... ¡Ah! y mañana, con tu gracia, te daremos una gloria inmensa, en el triunfo social de tu Sagrado Corazón...
    
¡Apresúrate, Señor, y reina, en recuerdo de tu agonía crudelísima del Huerto!...
   
(Meditemos la soledad y las angustias de Getsemaní y del Sagrario).
   
Almas piadosas, penetremos en espíritu en aquel jardín tan lleno de pérfidas sombras para Jesucristo. ¡Ah!, qué convicción de fe tan consoladora nos alienta y nos alumbra. Aquél que está en la Hostia, mudo, silencioso, pero siempre agonizante y redentor, es el mismo Nazareno que desfalleció entre los olivos, al peso de angustias infinitas... Sorprendámoslo, ¿queréis?, sorprendámoslo en su agonía eucarística, pues tenemos más derecho que los ángeles.
   
Vedlo, está moribundo, y ¡oh dolor!, está siempre solo... Sus enemigos fraguan un complot... Los indiferentes tienen preocupaciones de tierra y dicen que no tienen ni amor, ni tiempo para el pobre Jesucristo... Los amigos, los apóstoles de predilección, con excepción rarísima, están fatigados del combate y muchos duermen, mientras el Maestro aguarda desamparado y triste, la muerte y la traición. No así vosotros, creyentes, que estáis en esta hora compartiendo la amargura de su soledad... Endulzadla con un cántico, cuya suavidad le haga olvidar la ingratitud del hombre.
    
(Hagamos una solemne acción de gracias, y, todos de rodillas, bendigamos al Señor por las inagotables larguezas de su amor menospreciado).
    
(Lento y cortado)

LAS ALMAS: Por habernos prevenido con el don gratuito e inapreciable de la fe.
(Todos en voz alta) Gracias infinitas a tu amable Corazón.
   
Por el tesoro de la gracia y por la virtud de la esperanza en aquel cielo que es el término de los dolores de esta vida.
(Todos en voz alta) Gracias infinitas a tu amable Corazón.
   
Por el arca salvadora de tu Iglesia, perseguida y siempre vencedora.
(Todos en voz alta) Gracias infinitas a tu amable Corazón.
   
Por la piedad incomprensible con que perdonas toda culpa, en los sacramentos del Bautismo y de la santa Confesión.
(Todos en voz alta) Gracias infinitas a tu amable Corazón.
   
Por las ternuras que prodigas a las almas doloridas que, sufriendo te bendicen en sus penas y en la Cruz.
(Todos en voz alta) Gracias infinitas a tu amable Corazón.
   
Por los ardides santos de tu caridad, en la conversión maravillosa de los más empedernidos pecadores...
(Todos en voz alta) Gracias infinitas a tu amable Corazón.
   
Por los bienes de la paz o de la prueba, de la enfermedad o la salud, de la fortuna o la pobreza, con que sabes rescatar a tantas almas...
(Todos en voz alta) Gracias infinitas a tu amable Corazón.
   
Por los singulares beneficios a tantos ingratos, mal nacidos, que abusan de situación, de dinero y de talentos, que sólo a ti, Jesús, te deben...
(Todos en voz alta) Gracias infinitas a tu amable Corazón.
   
Por el obsequio que nos hiciste al confiarnos el honor y la custodia de tu Madre, el Corazón de María Inmaculada...
(Todos en voz alta) Gracias infinitas a tu amable Corazón.
   
Por tu Eucaristía sacrosanta, por ese cautiverio y por esa compañía tuya deliciosa, prometida hasta la consumación de las edades...
(Todos en voz alta) Gracias infinitas a tu amable Corazón.
   
Y en fin, por aquel inesperado Paraíso, que quisiste revelarnos en la persona de tu sierva Margarita... por el don maravilloso, incomprensible, de tu Sagrado Corazón...
(Todos en voz alta) Gracias infinitas a tu amable Corazón.
   
(Meditemos en la prisión de Jesucristo el Jueves Santo, continuada en la Santa Eucaristía).
    
¿Habéis pensado alguna vez en esta frase, insondable en el misterio de caridad que entraña: “Jesús cautivo, Jesús encarcelado por amor en el Sagrario”? Miradle a través de esa reja; tras de aquellos muros del tabernáculo, está Jesucristo prisionero, vencido por su propio Corazón... Así, hace veinte siglos, el Jueves Santo, por la noche, se dejó conducir maniatado, del huerto de la agonía a la prisión en que le arrojó el inicuo juez... Y esa noche afrentosa, horrenda en la soledad y desamparo del Maestro, y lejos, muy lejos de todos los que Él amaba, se prolonga en todos los Sagrarios de la tierra...
   
La blasfemia, la negación, la indiferencia, la impureza, la soberbia, el sacrilegio... todo ese clamoreo deicida, todo ese torrente de fango y de ignominia, tiene el triste privilegio de llegar hasta sus plantas, de subir hasta su rostro y profanarlo como el beso del traidor... ¡Y Jesucristo no se va!... ¡Es el Cautivo del amor, su Corazón le ha traicionado! ¡Está ahí, envuelto en el ultraje humano...; está ahí, sentado en al banquillo de los reos... tiene un gran delito: haber amado con pasión de Dios, al hombre!... ¡Vedlo, así le paga éste... con olvido y soledad!...
    
LAS ALMAS: ¡Oh, amabilísimo Cautivo!, encadena también estas almas, que quieren compartir la soledad de tu prisión... te piden que su cautividad, como la tuya, sea eterna... y te suplican para ello que les des por cárcel, en la vida y en la muerte, el abismo insondable de tu Costado herido. ¡Sí, arrójanos en él a todos, como rehenes por los grandes pecadores, por aquéllos que reniegan de tu altar y blasfeman de tu Cruz!... Queremos que se salven para ti, y por la gloria de tu nombre... ¡Redímelos, Jesús Sacramentado, cabalmente a ellos, los verdugos de este Gólgota, en que vives perdonando sus ofensas!...
   
Divino Salvador de las almas, cubierto de turbación me postro en tu presencia, y dirigiendo mi vista al solitario tabernáculo, siento oprimido el corazón, al ver el olvido en que te tienen relegado tantos de los redimidos... 
   
Pero, ya que con tanta condescendencia, permites que, en esta Hora Santa, una mis lágrimas a las que vertió tu humilde Corazón, te ruego, Jesús, por aquellos que no ruegan, te bendigo por aquellos que te maldicen y con todo el ardor de mi alma, te alabo y adoro con esta gran plegaria, en todos los Sagrarios de la tierra.
   
Aceptad, Señor, el grito de expiación que un sincero pesar arranca de nuestras almas afligidas: ellas te piden piedad.
   
Por mis pecados, por los de mis padres, hermanos y amigos.
(Todos en voz alta) Piedad, ¡oh, Divino Corazón!
    
Por las infidelidades y los sacrilegios.
(Todos en voz alta) Piedad, ¡oh, Divino Corazón!
    
Por las blasfemias y profanaciones de los días santos...
(Todos en voz alta) Piedad, ¡oh, Divino Corazón!
    
Por el libertinaje y los escándalos públicos.
(Todos en voz alta) Piedad, ¡oh, Divino Corazón!
    
Por los corruptores de la niñez y de la juventud.
(Todos en voz alta) Piedad, ¡oh, Divino Corazón!
    
Por la desobediencia sistemática a la Santa Iglesia.
(Todos en voz alta) Piedad, ¡oh, Divino Corazón!
    
Por los crímenes de los hogares, por las faltas de los padres y los hijos.
(Todos en voz alta) Piedad, ¡oh, Divino Corazón!
    
Por los atentados cometidos contra el Romano Pontífice.
(Todos en voz alta) Piedad, ¡oh, Divino Corazón!
    
Por los trastornadores del orden público, social cristiano.
(Todos en voz alta) Piedad, ¡oh, Divino Corazón!
    
Por el abuso de los Sacramentos y el ultraje a tu Santo Tabernáculo.
(Todos en voz alta) Piedad, ¡oh, Divino Corazón!
    
Por la cobardía o los ataques de la prensa, por las maquinaciones de sectas tenebrosas.
(Todos en voz alta) Piedad, ¡oh, Divino Corazón!
    
Y por fin, Jesús, por los buenos que vacilan, por los pecadores que resisten a la gracia... 
(Todos en voz alta) Piedad, ¡oh, Divino Corazón!
    
(Pausa)
   
(Meditemos en la condenación de Jesús, y en su ignominia al ser tratado como loco: misterios de caridad y de dolor que se perpetúan en el Sacramento del Altar).
   
Hemos callado un breve instante, y se ha hecho el silencio en el fondo de ese pobre tabernáculo... ¡Ay! el mundo, sin embargo, ha seguido y seguirá condenando en su clamor de culpa al Prisionero del Altar..., y si consiente en libertarle, es sólo para exhibirle como loco, para llevarle después al desierto del olvido humano... y de ahí a la muerte afrentosa de una Cruz... Pero oíd al mismo Jesús, expuesto ahí donde le veis, como cuando le presentó Pilatos al pueblo enfurecido: el Hombre-Dios quiere quejarse dulcemente a vosotros, sus amigos; escuchadle, creyentes fervorosos, como le oyó San Juan, en los latidos angustiosos de su Corazón despedazado.

“¡Háblanos Tú, Maestro!”.
   
(Lento y cortado)
  
JESÚS: Alma tan querida, mira mi frente, marcada con la sentencia de muerte, fulminada por una de mis propias creaturas... Mi amor es infinito..., el tuyo ha sido pobre..., la sentencia me la diste también tú. Mira mis manos atadas por aquellos que piden vergonzosa libertad... ¿No has tenido tú, a las veces, tus horas de licencia y de pecado? Mis cadenas las forjaste también tú...
   
Mírame, cubierto con manto blanco de insensato; he amado tanto, que el mundo me condena como loco... lo fui de amor en mi Calvario; lo soy en la Hostia del altar... ¿no te has avergonzado nunca de la locura redentora de Jesús? ¿No me has herido con respeto humano también tú? Mírame afrentado, porque quise dar la paz al mundo... Mírame desamparado... Soy vergüenza de los sabios, soy desecho de los grandes, soy risa de los pueblos... soy el reo de los gobernantes..., ¡pero, para todos, cuando lloran su pecado, para todos soy Jesús!...
   
Dime: y tú ¿no has sido infiel, o no me has herido nunca?... ¿No me has abandonado en mi Pasión?... Respóndeme yo quiero darte, en esta Hora Santa, el ósculo de paz, y de perdón... ¡Respóndeme!
   
(Breve pausa)
   
LAS ALMAS: ¿Qué tengo yo, ¡oh, Divino prisionero!, que Tú no me hayas dado?
¿Qué sé yo, si no estoy a tu lado?
¿Qué merezco yo, si a ti no estoy unido?
¡Perdóname los yerros que contra ti he cometido!
Pues me creaste sin que lo mereciera;
Y me redimiste sin que te lo pidiera;
Mucho me hiciste en crearme;
Mucho en redimirme;
Y no serás menos poderoso en perdonarme...
Pues la mucha sangre que derramaste,
Y la acerba muerte que padeciste,
No fue por los ángeles que te alaban,
Sino por mí y demás pecadores que te ofenden...
Si te he negado, déjame reconocerte;
Si te he injuriado, déjame alabarte;
Si te he ofendido, déjame servirte;
Porque es más muerte que vida,
La que no está empleada en tu santo servicio...
    
(Pausa)
    
(Consideremos la soledad del Viernes Santo, prolongada en todos los Sagrarios).
   
¡Qué sombrío debió ser en el Calvario y también en el Sepulcro, el anochecer del Viernes Santo! Allá, en la montaña, en el Gólgota, las manchas de una sangre divina pisoteada con furor... Más abajo, en la cueva de la tumba, la inercia, el silencio y el frío de la roca y de la muerte... ¡Ahí tenéis en ese altar el Gólgota; ahí tenéis la tumba en el Sagrario! Contemplad, y decid si no es verdad que Jesucristo sigue siendo la víctima del hombre.
    
Allá fuera, ruge la tempestad de la negación y la blasfemia. Estamos ahora reparando ese ultraje, en un momento de oración...; pero dentro de un instante, terminada la Hora Santa, cerradas las puertas de este templo, quedará Jesús solo con sus ángeles, en aquel sepulcro y esperando que la alborada le traiga el eco de un clamor humano...
    
¡Ah, y si supiéramos la vida de recuerdo, de plegaria permanente por nosotros, la vida de perpetua inmolación del Corazón de Jesucristo en esa Hostia!... Que Él mismo nos lo diga:
   
(Cortado)
   
JESÚS: “Hijos míos: estoy angustiado... estoy herido, vengo llorando una inmensa desventura... de lejos llego con el Corazón atravesado, ¡aquí me tenéis despedido del lecho de agonía de un desgraciado moribundo!... Me ha rechazado porque dice que es justo y que no me necesita... ha dicho que muere tranquilo, sin dejar que Yo le abrace y le perdone...; ha expirado sin mirar mi Cruz, sin bendecir mis llagas...; ya murió sin aceptarme... ¡Y le había amado tanto!... Le había redimido con mi sangre... ¡y no ha tenido para mí, ni el último latido, ni su última mirada!
    
¡Vosotros, que me amáis, consoladme de esa herida... endulzadla, orando con fervor por los pobres moribundos!... 
    
(Pedid por los agonizantes).
   
Acercaos... Dejadme sentir el calor de afecto de vuestras almas fidelísimas, porque “la mía está bañada en el rocío de la noche”... He aguardado, en vano, que un hogar me brinde el hospedaje que se da al último y al más pobre peregrino... He llamado... le ofrecí mi paz... ¡la necesitaba tanto!... Y aquí me tenéis...; regreso con la amargura del rechazo..., mientras tanto, ¡cuánto sufre esa familia desgraciada!... no hay dicha en ella..., no hay consuelo, ni resignación... ni amor.
   
(Breve pausa)
    
Dadme vuestro amor, prestadme el fervor de vuestras oraciones, ofrecedme el holocausto de vuestros sacrificios, para vencer a tantos obstinados, que luchan contra la ternura de mi Corazón, que los persigue sin descanso. Contad las espinas de mi corona; ellas podrán deciros los consuelos y las flores de cariño, rechazados por las almas queridas de vuestro propio hogar..., por tantos seres, muy amados de vuestros corazones y del mío..
    
¡Oremos juntos porque venza en ellas la paciencia y la misericordia de mi Corazón, que los espera aquí, en la Santa Eucaristía! Tengo sed de verme rodeado en esta Hostia de los pródigos vencidos, de las ovejas recobradas, de los hijos convertidos por la dulzura del reproche, por mis lágrimas, por las gracias especiales concedidas los primeros viernes y aquí, en la Hora Santa. ¿Qué aguardáis? Pedid, ¡oh sí, pedid con fe! Pues este vuestro Dios quiere vengar su cautiverio, haciendo la felicidad del mundo... Llamad a la herida de mi pecho, y se abrirá de par en par mi Corazón... Pedid, pues. ¡Quiero ser Jesús!... cumpliendo con vosotros mis promesas!
   
(Pausa)
   
LAS ALMAS: ¡Oh, buen Jesús, absorto en tus dolores..., confundido por tu soledad y tus tristezas, he olvidado mis pedidos y las necesidades de mi alma pobrecita!... Adivina Tú las flaquezas de tu siervo, y cura sus heridas más secretas... Mi hogar también espera en esta Hora Santa la bendición de tu Corazón, agonizante; no suprimas en él, si así es tu voluntad, no agotes el manantial de lágrimas de mi familia atribulada: ¡pero acércate a los míos y enséñales a padecer amando, puestos los ojos en tus ojos celestiales, y cobijadas sus almas combatidas en tu alma divinamente acongojada! ¡Que mi casa sea Nazaret y la Betania de tu Corazón, Señor Jesús!
   
Y mira, amabilísimo Maestro; bendice también desde esa Hostia los tesoros del hogar, que nos robó la muerte; bendice a nuestros muertos, y dales pronto el descanso eterno de tu cielo... Hemos padecido con esas ausencias desgarradoras, pero, al verte agonizar también a Ti por nuestro amor, hemos dicho, resignados: “¡Hágase tu voluntad!”. No te olvides de ellos, ¡oh!, y acuérdate también, hermoso Nazareno, de aquellos que en el mundo viven enteramente huérfanos de cariño... de los olvidados por los hombres en el banquete de la vida..., de tantos que la tierra menosprecia en su soberbia, y que padecen hambre de amor y de justicia. Tú sabes cómo hiere aquel desdén de los hermanos... ¡Te ruego, pues, que te apiades de ellos, en tu gran misericordia!
    
(Pausa)
    
Tendría que pedirte mucho más en mi indigencia, pero todo ello lo remediarás Tú, que velas por las flores y las avecitas del Santuario... Quiero que los últimos momentos de esta Hora Santa expiren en el olvido de mí mismo, y te lleven sólo mis ansias incontenibles, mi aspiración apasionada por tu triunfo en el reinado de tu amante Corazón. Sí, para todos estos que te amamos, tus intereses son los nuestros..., queremos, todos, tu reinado...
    
¡Pedimos, pues, Señor, que cumplas con nosotros las promesas que hiciste a tu confidente Margarita María, en beneficio de las almas que te adoran en la hermosura indecible, en la ternura inefable, en el amor incomprensible de tu Sagrado Corazón!... ¡Por eso te gemimos con tu Santa Iglesia, te suplicamos por la Virgen Madre, te exigimos por el honor inviolable de tu nombre, que establezcas ya, que apresures el reinado de tu amante Corazón!
(Todos) Venga a nos el reinado de tu amante Corazón...
   
1ª. Pronto, Jesús, sí, reina presto, antes que Satán y el mundo te arrebaten las conciencias y profanen en tu ausencia todos los estados de la vida.
(Todos) Venga a nos el reinado de tu amante Corazón...
   
2ª. Adelántate, Jesús, y triunfa en los hogares, reina en ellos por la paz inalterable, prometida a las familias que te han recibido con hosannas.
(Todos) Venga a nos el reinado de tu amante Corazón...
   
3ª. No demores, Maestro muy amado, porque muchos de éstos padecen aflicciones y amarguras, que Tú sólo prometiste remediar.
(Todos) Venga a nos el reinado de tu amante Corazón...
   
4ª. Ven, porque eres fuerte, Tú el Dios de las batallas de la vida, ven mostrándonos tu pecho herido, como esperanza celestial en el trance de la muerte.
(Todos) Venga a nos el reinado de tu amante Corazón...
   
5ª. Sé Tú el éxito prometido en nuestros trabajos, sólo Tú la inspiración y recompensa en todas las empresas...
(Todos) Venga a nos el reinado de tu amante Corazón...
   
6ª. Y tus predilectos, quiero decir los pecadores, no olvides que para ellos, sobre todo, revelaste las ternuras incansables de tu amor...
(Todos) Venga a nos el reinado de tu amante Corazón...
   
7ª. ¡Ah, son tantos los tibios, Maestro, tantos los indiferentes a quienes debes inflamar con esta admirable devoción!
(Todos) Venga a nos el reinado de tu amante Corazón...
   
8ª. Aquí está la vida, nos dijiste, mostrándonos tu pecho atravesado... permite, pues, que ahí bebamos el fervor, la santidad a que aspiramos.
(Todos) Venga a nos el reinado de tu amante Corazón...
   
9ª. Tu imagen, a pedido tuyo, ha sido entronizada en muchas casas; en nombre de ellas te pedimos sigas siendo en todas el Soberano y el Amigo muy amado.
(Todos) Venga a nos el reinado de tu amante Corazón...
   
10ª. Pon palabras de fuego, persuasión irresistible, vencedora, en aquellos sacerdotes que te aman y que te predican como Juan, tu apóstol regalado.
(Todos) Venga a nos el reinado de tu amante Corazón...
   
11ª. Y a cuantos enseñan esta devoción sublime, a cuantos publiquen sus inefables maravillas, resérvales, Jesús, una fibra vecina a aquélla en que tienes grabado el nombre de tu Madre.
(Todos) Venga a nos el reinado de tu amante Corazón...
   
12ª. Y, por fin, Señor Jesús, danos el cielo de tu Corazón a cuantos hemos compartido tu agonía en la Hora Santa; por esta hora de consuelo y por la Comunión de los primeros Viernes, cumple con nosotros tu promesa infalible... te lo pedimos en el trance decisivo de la muerte.
(Todos) Venga a nos el reinado de tu amante Corazón...
   
(Pausa)
   
Debemos separarnos, Jesús, pues va a terminar la hora mil veces dulce y santa de tu inefable compañía... ¡Oh, vente oculto en mi alma, al nido del hogar, donde serás Esposo, Padre, Hermano, Amigo, el Rey de la familia... ven! Y al despedirnos, dejo aquí ante tu Corazón Sacramentado, el mío todo entero, en el clamor de una última plegaria; ¡escúchala, Jesús benigno!
   
(Cortado)
    
Cuando los ángeles de tu Santuario te bendigan en la Hostia sacrosanta... y yo me encuentre en la agonía... sus alabanzas son las mías, acuérdate del pobre siervo de tu Divino Corazón.
    
Cuando las almas justas de la tierra te aclamen encendidas en amor... y yo me encuentre en la agonía... sus loores y sus lágrimas son las mías... acuérdate del pródigo vencido por tu Divino Corazón. Cuando los sacerdotes, las vírgenes del templo y tus apóstoles, te aclamen soberano, te prediquen a las almas y te entronicen en los pueblos..., y yo me encuentre en la agonía... su celo y sus ardores son los míos, acuérdate del apóstol de tu Divino Corazón.
   
Cuando tu Iglesia ore y gima ante el altar, para rescatar contigo al mundo, y yo me encuentre en la agonía... su sacrificio y su plegaria son los míos..., acuérdate del fiel amigo de tu Divino Corazón.
   
Cuando en la Hora Santa, tus almas regaladas, amando, sufriendo y reparando, te hagan olvidar perfidias y traiciones... y yo me encuentre en la agonía..., sus coloquios contigo y sus consuelos son los míos, acuérdate de este altar y de esta víctima de tu Divino Corazón.
   
Cuando tu divina Madre te adore en la Sagrada Eucaristía y repare allí los crímenes sin cuento de la tierra... y yo me encuentre en la agonía..., sus adoraciones son las mías..., acuérdate del hijo de tu Divino Corazón. Mas, no ¡Señor!, olvídame si quieres, con tal que, en mi muerte, me dejes olvidado para siempre, en la llaga venturosa de tu amable Corazón.
   
(Pausa)
   
¿Qué tengo yo, Señor Jesús, que Tú no me hayas dado?... ¡Despójame de todo, de tus propios dones, pero abrásame en la hoguera de tu ardiente Corazón! ¿Qué sé yo, que tú no me hayas enseñado?... Olvide yo la ciencia de la tierra y de la vida, pero conózcate mejor a ti, ¡oh Divino Corazón! 
¿Qué valgo yo, si no estoy a tu lado? ¿Qué merezco yo, si a Ti no estoy unido?... Úneme, pues, a ti con vínculo que sea eterno... ¡renuncio a todas las delicias de tu amor, con tal de poseer perfectamente este otro Paraíso, el de tu tierno Corazón! 
Y en él sepulta, ¡oh, sí!, los yerros que contra ti he cometido... y castiga y véngate de todos ellos, hiriendo con dardo de encendida caridad, al que tanto te ha ofendido. 
Y si te he negado, déjame reconocerte en la Eucaristía en que Tú vives...
Si te he ofendido, déjame servirte en eterna esclavitud de amor eterno... porque es más muerte que vida la que no se consume en amar y hacer amar tu olvidado, tu amante, tu Divino Corazón.
   
¡VENGA A NOS TU REINO!
   
(Padrenuestro y Avemaría por las intenciones particulares de los presentes. Padrenuestro y Avemaría por los agonizantes y pecadores. Padrenuestro y Avemaría pidiendo el reinado del Sagrado Corazón mediante la Comunión frecuente y diaria, la Hora Santa y la Cruzada de la Entronización del Rey Divino en hogares, sociedades y naciones).
  
(Cinco veces) ¡Corazón Divino de Jesús, venga a nos tu reino!

Acto final de consagración
   
Jesús dulcísimo, Redentor del género humano, míranos postrados humildemente delante de tu altar; tuyos somos y tuyos queremos ser, y a fin de estar más firmemente unidos a Ti, he aquí que hoy día cada uno de nosotros se consagra espontáneamente a tu Sagrado Corazón. Muchos, Señor, nunca te conocieron; muchos te desecharon, al quebrantar tus mandamientos; compadécete, Jesús, de los unos y de los otros y atráelos a todos a tu santo Corazón. Sé Rey, ¡oh, Señor!, no sólo de los fieles que jamás se separaron de Ti, sino también de los hijos pródigos que te abandonaron; haz que vuelvan pronto a la casa paterna, no sea que perezcan de miseria y de hambre.
   
Sé Rey para aquéllos a quienes engañaron opiniones erróneas, y desunió la discordia, tráelos al puerto de la verdad y a la unidad de la fe, para que luego no quede ya más que un solo rebaño y un solo pastor.
   
Sé Rey de los que aún siguen envueltos en las tinieblas de la idolatría o del islamismo. A todos dígnate atraerlos a la luz de tu Reino.
   
Mira, finalmente, con ojos de misericordia, a los hijos de aquel pueblo, que en otro tiempo fue tu predilecto; que también descienda sobre ellos, como bautismo de redención y vida, la sangre que reclamó un día contra sí.
   
Concede, Señor, a tu Iglesia incolumidad y libertad segura; otorga, a todos los pueblos la tranquilidad del orden; haz que del uno al otro polo de la tierra resuene esta sola aclamación: ¡Alabado sea el Divino Corazón por quien hemos alcanzado la salud; a El gloria y honor, por siglos de los siglos! – Así sea.

viernes, 31 de enero de 2014

DECLARACIÓN CONJUNTA DEL ARZOBISPO MARCEL LEFEBVRE Y DE MONS. ANTONIO DE CASTRO-MAYER SOBRE ASÍS 1986

     
Roma nos ha hecho preguntar si teníamos la intención de proclamar nuestra ruptura con el Vaticano, en ocasión del Congreso de Asís.
     
Nos parece que la pregunta tendría mas bien que ser la siguiente: ¿Cree Ud. y tiene la intención de proclamar que el Congreso de Asís consuma la ruptura de las autoridades romanas con la Iglesia Católica?
        
Pues, por cierto, es esto lo que preocupa a aquellos que aun permanecen católicos.
      
Es bien evidente, en efecto, que desde el Concilio Vaticano II el Papa y los episcopados se alejan cada vez más netamente de sus predecesores.
       
Todo aquello que fue realizado por la Iglesia para defender la fe en los siglos pasados, y todo lo que fue realizado por los misioneros para difundirla, hasta el martirio inclusive, es considerado de ahora en más como una falta de la cual la Iglesia debería acusarse y hacerse perdonar.
       
La actitud de los once Papas que, desde 1789 hasta 1958, en sus documentos oficiales, han condenado la Revolución liberal, es considerado [hoy] como una falta de comprensión del espíritu cristiano que ha inspirado la Revolución.
    
De allí el giro completo de Roma a partir del Concilio Vaticano II, que nos hace repetir las palabras de Nuestro Señor a aquellos que venían a arrestarle: “Hæc est hora vestra et potéstas tenebrárum”, Luc. 22, 52-531.
      
Adoptando la religión liberal, del protestantismo y de la Revolución, los principios naturalistas de J. J. Rousseau, las libertades ateas de la Constitución de los Derechos del Hombre, el principio de la dignidad humana carente de relación con la verdad y la dignidad moral, las autoridades romanas vuelven la espalda a sus predecesores y rompen con la Iglesia Católica, poniéndose al servicio de los destructores de la Cristiandad y del Reinado universal de Nuestro Señor Jesucristo.
      
Los recientes actos de Juan Pablo II y de los episcopados nacionales ilustran este cambio radical de la concepción de la fe, de la Iglesia, del sacerdocio, del mundo, de la salvación por la gracia.
        
El colmo de esta ruptura con el magisterio anterior de la Iglesia se realizó en Asís, luego de la visita a la Sinagoga. El pecado público contra la unicidad de Dios, contra el Verbo encarnado y Su Iglesia, hace estremecer de horror: Juan Pablo II alentando a las falsas religiones a rezar a sus falsos dioses: escándalo sin medida y sin precedente.
       
Podríamos retomar aquí nuestra Declaración del 21 de noviembre de 1974, que permanece más actual que nunca.
        
Para nosotros, permaneciendo indefectiblemente adheridos a la Iglesia Católica y Romana de siempre, estamos obligados a constatar que esta religión modernista y liberal de la Roma moderna y conciliar, se aleja cada vez más de nosotros, que profesamos la fe católica de los once Papas que han condenado esta falsa religión.
        
Por lo tanto, la ruptura no viene de nosotros, sino de Pablo VI y de Juan Pablo II, que rompen con sus predecesores.
        
Este renegar de todo el pasado de la Iglesia por éstos dos Papas y los Obispos que los imitan, es una impiedad inconcebible y una humillación insoportable para aquellos que permanecen católicos, en la fidelidad a veinte siglos de profesión de la misma fe.
         
POR LO TANTO, CONSIDERAMOS COMO NULO TODO AQUELLO QUE HA SIDO INSPIRADO POR ESTE ESPÍRlTU DE NEGACIÓN: TODAS LAS REFORMAS POST-CONCILIARES Y TODOS LOS ACTOS DE ROMA QUE SE HAN REALIZADO SEGÚN ESTA IMPIEDAD.
       
Contemos con la gracia de Dios y el sufragio de la Virgen Fiel, de todos los mártires, de todos los Papas hasta el Concilio, de todos los Santos y santas fundadores de Ordenes contemplativas y misioneras, para que vengan en nuestra ayuda para la renovación de la Iglesia por la fidelidad integral a la Tradición.
         
+ Su Exc. MONS. MARCEL LEFEBVRE
Arzobispo-Obispo emérito de Tulle
         
+ Su Exc. MONS. ANTONIO DE CASTRO-MAYER
Obispo emérito de Campos
      
en perfecto acuerdo con la presente Declaración
Buenos Aires, 2 de diciembre de 1986.

PENSAMIENTO CASTELLANIENSE

Desde MILES CHRISTI

Padre Leonardo Castellani

“Sólo en la verdad se puede fundamentar una verdadera grandeza; sólo diciéndola se puede caminar a ella. Hoy día estamos tan sumergidos en mentiras que el amor a la verdad representa una especie de martirio, y conduce al martirio real cuando se vuelve verdadera pasión; y la verdad se vuelve pasión en todos aquellos que se abren al espíritu de Dios”.

lunes, 27 de enero de 2014

ORACIÓN A LA VENERABLE MADRE MARIANA DE JESÚS TORRES, POR EL Dr. PLINIO CORRÊA DE OLIVEIRA

Venerable Madre Mariana de Jesús Torres y Berriochoa, vidente de Nuestra Señora del Buen Suceso
  
¡Oh Venerable Sierva de Dios, Madre Mariana de Jesús Torres, gloria de la Orden de las Concepcionistas en Ecuador, modelo eximio de obediencia, pobreza y castidad, a quien se dignó aparecer la Santísima Virgen, particularmente bajo la advocación de Nuestra Señora de El Buen Suceso, en más de un coloquio místico de gran contenido e inefable dulzura, y a quien Ella dotó de luces proféticas extraordinarias sobre lo que sucedería en nuestras días a las poblaciones sudamericanas, entonces gobernadas por la corona española! Mirad con benignidad, os lo pedimos, a vuestros devotos que os imploran una eficaz intercesión.
  
Contemplad a estos países, y muy especialmente a nuestro querido Ecuador, expuestos hoy a la saña agresiva del comunismo, el cual va penetrando en todos ellos, ora por la fuerza, ora por la astucia. ¡Ved cuán pocos son los ecuatorianos, y de modo general los sudamericanos, compenetrados de la gravedad de ese peligro y de la urgencia de hacerle frente mediante la oración, los sacrificios, y una acción intrépida y eficaz! Y obtened del Divino Espíritu Santo, por los ruegos de María, que difunda por estos pueblos la abnegación y la valentía con que otrora se inmortalizaron los Macabeos, los Cruzados, y los héroes de la resistencia ibérica contra los moros.
  
Considerad, oh Venerable Madre Mariana, la inmoralidad de las costumbres que asola toda la tierra y ved que esos pecados llevaron a Nuestra Señora a pronosticar en Fátima que terribles castigos caerían sobre la humanidad infiel.
  
Atended a la sangre de García Moreno, derramada en nuestra tierra para que ésta se convierta en un verdadero Reino de los Corazones de Jesús y de María.
  
Escuchad, oh benignísima Abadesa del Monasterio de la Inmaculada Concepción de Quito, las oraciones que os hacen tantas almas angustiadas por sus necesidades de alma y de cuerpo, y a todas dad una acogida generosa y alentadora, continuando así, en lo alto del Cielo, en favor de nuestro país, la misión tan bienhechora que en él ejercisteis en vuestra vida terrena. Así Sea.

DESDE NAZIONISMOLANDIA: ABORTO GRATIS Y MONUMENTO A LOS HOMOCUENTO

ADVERTIMOS QUE EL SIGUIENTE ARTÍCULO CONTIENE MATERIAL GRÁFICO NO APTO PARA PERSONAS SUSCEPTIBLES
A ESCANDALIZARSE. PERO LA VERDAD SE DICE, AUNQUE DUELA.
   
YA QUE BERGOGLIO ALABA A SUS HERMANOS MAYORES, ES HORA DE PUBLICAR SUS “HAZAÑAS” MÁS RECIENTES:
 
1. ABORTO LIBRE, SUBVENCIONADO POR EL ESTADO
  
Traducción del artículo publicado por Debra Karmin para THE TIMES OF ISRAEL
  
LA LEY DEL ABORTO EN ISRAEL ES UNA DE LAS MÁS LIBERALES DEL MUNDO
  
A pesar de la línea conservadora, el gobierno aprobó el aborto libre para prácticamente todas las mujeres, causando gran polémica. Israel, una nación con un fuerte grupo de presión religioso y un primer ministro conservador, está dispuesto a ofrecer a sus ciudadanas una de las coberturas al aborto más amplias en el mundo.
  
La comisión del Ministerio nacional de salud, liderada por el Dr. Yonatan Halevy, presentó el pasado 30 de Diciembre su “canasta de salud” subsidiada por el Estado, el paquete de medicamentos y servicios que todos los ciudadanos israelíes pueden recibir del sistema médico nacional. Este fue aprobado por el gabinete el Domingo 5 de Enero. La canasta de salud fue analizada y enmendada partiendo de una base anual, y entre los muchos tratamientos que recibirán los israelíes en 2014 está el aborto sin cargos para las mujeres entre los 20 y 33 años. 
  
Yonatan Halevi, director general del Centro Médico Shaare Tzedek de Jerusalén, impulsor del aborto
  
Israel siempre ha tenido una posición bastante liberal sobre el aborto, permitiendo a las mujeres enfrentadas a emergencias médicas o a aquellas que fueron víctimas de vilación o abuso recibir subsidios para ayudarlas a terminar con su embarazo. Fuera de estas regulaciones, pueden solicitar el aborto por razones como un probema emocional o mental causada por el embarazo o por no estar casadas con el padre del bebé. Todas las mujeres que quieran abortar deben presentarse ante un comité de tres expertos para estudiar el caso, pero el 98 por 100 de las solicitudes son aprobadas. Aquellas de menos de 20 años o de más de 40 fueron también elegibles para abortos subvencionados, sea por la razón que fuere.
  
Con el recientemente enmendado paquete de salud, sin embargo, la fianciación que estará disponible para las más de 6.000 potenciales abortantes, rondará por el coste de 16 millones de Nuevos Shaqalim (4,6 millones de dólares). No se requerirán razones médicas para abortar. 
   
El aborto, sea por la razón que fuere, es un asesinato, porque se elimina a una persona que tiene derecho a vivir.
   
Halevy, director general del Centro Médico Shaare Tzedek en Jerusalén, rechaza la idea de que el movimiento de la comisión de salud es en modo alguno radical, y rápidamente señala que el fomento a los fondos del aborto es sólo una pequeña pieza de varias alteraciones a la subvención del Estado de Israel a su sistema de salud, por debajo de la salud mental y del tratamiento de la diabetes, et aliorum.
  
“Queremos grandes familias en Israel. Nosotros alentamos los nacimientos”, dice. “Pero cuando el embarazo es no deseado o inadverdtido, pienso que debemos proporcionar los medios para que termine de forma adecuada”.
  
Entre la derecha religiosa de Israel, ha habido pocas voces de protesta contra la nueva ley, pero para una nación donde el dobladillo de una mujer o los asientos reservados en el autobús desatan una tormenta de fuego, la respuesta ha sido un silencio total y sorpresivo.
  
El Dr. Eli Schussheim, vocero del grupo pro-vida Efrat, calificó la decisión como un robo, diciendo que para allegar fondos para abortos no necesariamente médicos, el comité “está robando… a los enfermos… y dándole ese dinero como premio a 6.000 mujeres indolentes”.
   
Su parecer hizo eco en el rabino David Stav, jefe del grupo relativamente liberal de rabinos ortodoxos Tzohar, quien dijo que “no hay duda” de que fuera de una emergencia médica, el aborto es contrario a la ley judía.
   
Con todo, es altamente irrealizable, que Israel presencie pronto protestas que tengan como objetivo las clínicas de aborto, como ocurre en Estados Unidos, donde la legalidad de la interrupción del aborto es uno de los temas más polarizantes. Sin dudas, un retroceso a la vergüenza para los defensores del aborto —como en España, donde el 60% de las mujeres está dispuesta a pagar por el procedimiento en instituciones prvadas en vez de acudir a los fondos del gobierno— es altamente improbable.
  
El número de naciones que, como Israel, han asumido una postura liberal sobre el aborto, se puede contar con una mano. En Canadá, es legal el aborto en cualquier etapa del emabrazo, y puede practicarse en los  hospitales (pero no en clínicas privadas), en gran parte, cubiertas por el seguro médico. En Eslovenia, hay aborto libre desde 1977, y en 2006, un ministro de gobierno que intentó limitar los fondos sólo a las mujeres cuyas vidas corrieran peligro fue conminado a renunciar a su cargo.
  
Mientras Israel puede mostrar un disímil liberalismo, la legislación global sobre el aborto prueba que mientras un feto llegue a la vida, las políticas nacionales no siempre toman esa actitud sobre tan controversial procedimiento.
   
Algunas naciones acérrimamente izquierdistas son sorprendentemente rígidas sobre sus leyes al aborto, incluyendo a Suecia, donde sólo se le concede abortar a aquellas mujeres que tengan menos de 18 semanas de embarazo excepto en caso de peligro mortal. Y en Rusia, una nación conservadora en temas como los derechos homosexuales, que ha causado protestas ad portas a las olimpiadas de invierno de 2014 en Sochi, anualmente se presentan más abortos que nacimientos.
   
Las mujeres que se beneficiarán por la expansión de los beneficios del aborto, dice Halevy, serán las que más lo necesitan: solteras, jovenes que no pueden pedirle dinero a sus padres, o aquellas que resultaron embarazadas por una relación extramatrimonial pero dependen financieramente de sus esposos. Mientras concede que hay algunos estamentos que instintivamente están en contra, dice que “una vez les explicas quiénes se beneficiarán, no escucharías de ellos gran oposición”. 
   
¿Quiénes se “beneficiarán” con el aborto? ¡LAS MUJERES NINFÓMANAS, QUE NO QUIEREN ASUMIR LA RESPONSABILIDAD DESPUÉS DE UN MOMENTO DE “PLACER”!
  
Y rechaza la idea de que facilitar el acceso al aborto creará un pensamiento de laissez-faire frente al embarazo, diciendo: “Hay un drama emocional y mental en el embarazo. Yo no creería que alguien se vea obligado a cargar con un embarazo sólo porque no puede pagar por abortar”.
  
Ignorando que la atención de los medios está puesta en el aborto, Halevy asegura que lo más radical en su paquete de salud –y olvidado en el fragor del debate– es darle una nueva cobertura a varios medicamentos oncológicos, y una vanguardia, un gran salto adelante hacia la atención en salud mental, incluyendo la adición de un nuevo y urgentemente necesario tratamiento para la esquizofrenia que anteriormente estaba por fuera.
  
Otras áreas que han recibido un aumento en su financiación son los tratamientos para el cáncer de próstata, la diabetes y la osteoporosis. El comité envió sus recomendaciones tras emplear tres meses para absorber más de 3.600 páginas de recientes investigaciones médicas de todo el mundoy entonces analizaron cuidadosamente los costos, necesidad prevalente, y recomendaciones de cuatro fondos de seguro médico de Israel como los más urgentemente necesarios.
  
“No hay país en el mundo donde sus ciudadanos son acreedores a fondos públicos para una extensa canasta de servicios”, dijo Halevy. “Con el nuevo paquete de salud mental, con algunas enfermedades oncológicas como el melanoma y el linfoma –hemos progresado mucho”.
  
2. MONUMENTO A LOS MARICAS VÍCTIMAS DEL “HOLOCAUSTO”
  
ISRAEL TENDRÁ SU PRIMER MONUMENTO A LAS VÍCTIMAS HOMOSEXUALES DEL NAZISMO
  
Desde DIARIO ISRAEL
  
Israel tiene su primer monumento a los homosexuales perseguidos por el régimen nazi, según indicó el gobierno municipal de Tel Aviv.
 
El monumento, que cuenta con un gigantesco triángulo de hormigón de color rosa que recuerda el símbolo usado por los nazis para marcar prisioneros homosexuales, se construyó en Meir Park de Tel Aviv.El memorial, que costó 150.000 Nuevos Shaqalim (42.000 dólares), fue inaugurado el pasado 10 de Enero.
 
Monumento construido en Tel Aviv para recordar a los homosexuales que murieron en la Segunda Guerra Mundial
  
El monumento fue idea del partido Meretz, miembro del consejo municipal Eran Lev, quien tomó la idea del alcalde de Tel Aviv Ron Huldai.
 
El monumento ha sido diseñado por el arquitecto paisajista y profesor Yael Moriah, que también supervisó una reciente renovación de Meir Park.
 
Lev dijo a la agencia de noticias Haaretz que la ubicación del monumento en el parque, cerca del ambiente gay de Tel Aviv, es simbólica, ya que una de las primeras restricciones impuestas a los judíos por los nazis fue la de ir a los parques públicos.
  
No es de extrañarse que Tel Aviv tenga un monumento a los homosexuales, ya que Israel es el único país en todo el mundo donde los maricas tienen derechos ¡HASTA PARA EJERCER LA CARRERA MILITAR!
  
El monumento recoge los nombres de importantes hombres homosexuales judíos que fueron perseguidos por el régimen nazi, como Magnus Hirschfeld, sexólogo y uno de los primeros activistas de derechos de los homosexuales del mundo, o Gad Beck, último sobreviviente conocido de los campos de concentración gay.
 
Sin embargo, el monumento está destinado a ser en recuerdo de todas las víctimas homosexuales del nazismo, que al menos fueron unas 50.000 personas. Monumentos similares a las víctimas homosexuales del nazismo se encuentran ya en Sydney, San Francisco, Colonia, Montevideo, Barcelona, Amsterdam y Berlín.