NOVENA A SAN FRANCISCO DE SALES, OBISPO Y PRÍNCIPE DE GINEBRA, Y FUNDADOR DE LA ORDEN DE LA VISITACIÓN, DOCTOR MÍSTICO Y MAESTRO DEL DIVINO AMOR
Por
la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠
Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu
Santo. Amén.
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor
Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador y Redentor mío, de todo
corazón me arrepiento de haberte ofendido, Señor y Dios mío, a quien amo
sobre todo, y propongo firmemente nunca más pecar, evitar todas las
ocasiones de pecado, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere
impuesta. En satisfacción de mis pecados te ofrezco tu sacratísima vida,
Pasión y muerte, y todo el precio de tu Sangre derramada por nosotros,
los méritos de Santa María siempre Virgen y de todos los Santos, junto
con todas mis obras y toda mi vida, y confío en tu bondad y misericordia
infinita, que por los méritos de tu preciosa Sangre me sean remitidos
todos mis delitos y me sea concedida toda gracia, para que restablecida
en mí una vida santa, merezca servirte perfectamente hasta el fin. Tú
que, siendo Dios, vives y reinas con el Padre y el Espíritu Santo
bendito por los siglos. Amén.
ORACIÓN AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS PARA TODOS LOS DÍAS
Corazón
amabilísimo de Jesús,
que por la abundancia de tu benignísima
misericordia y para manifestación
más sensible del inmenso
amor con que miras a los corazones humanos, deseando dilatar el Reino
de tu amor y penetrar a todos de
las más vivas llamas de aquel fuego divino que viniste a encender en el
mundo, enviaste a él en estos últimos
siglos, en que lastimosamente
se ve resfriada la devoción de muchos, al dulcísimo San Francisco de
Sales, nuevo Vaso de elección, en
cuyo pecho depositaste con tanta largueza los tesoros de tu luz y amor,
previniéndolo con tan copiosas bendiciones
de dulzura, para que hecho
todo para todos, mostrase a toda
suerte de gentes el camino llano y
seguro de la perfecta virtud cristiana. Concédenos, Divino Corazón,
que embriagados con la dulzura de tu
amor, protegidos de los altos méritos
de este tu escogido Siervo, e instruidos
con sus celestiales avisos, conozcamos
la vanidad de cuanto el mundo estima para despreciarla; la fealdad del
pecado, para aborrecerla; la preciosidad de tu gracia, para conservarla a
toda costa; la grandeza y verdadera hermosura de tu ser divino, para
amaros con todas las facultades de nuestras almas, y la suavidad
apetecible del yugo de tu divina Ley, para que rindamos gustosos nuestra
cerviz a tan dichosa servidumbre, y abracemos con todo el conato de
nuestro corazón la ligera carga de tus Mandamientos, todos amor, dulzura
y verdadera libertad. Compadecéos, amorosísimo Corazón, de tantas
almas, que deslumbradas con los errados dictámenes del ciego y vano
mundo, atraídos de los venenosos silbos de la antigua serpiente, y
presas en los dorados lazos de los fugitivos placeres de los sentidos,
incauamente duermen en una falsa seguridad con lastimoso
peligro de su salvación. Mirad, Corazón
clementísimo, que por ellas
padeciste congojas y agonías en el
Huerto, y terribles desamparos en
la Cruz, y que su amor os obligó a
que quedaras Sacramentado, haciéndonos
compañía hasta el fin del
mundo: no se frustren, Señor, tan preciosos trabajos y tan amorosos
excesos. Atended tambien a los fervorosos esmeros con que os sirvieron
y desearon los desagravios más cumplidos de vuestro sagrado honor los
purísimos corazones de María y José;
y por la complacencia que tuviste
en los méritos suyos, olvidad los deméritos nuestros. Mirad juntamente
el amor tan fino con que siempre
buscó únicamente tu mayor gloria
el seráfico corazón de San Francisco
de Sales: acordáos, Señor, de él y de toda su mansedumbre y
dulzura de caridad, con que llorando
las ofensas vuestras, se deshacía
por ganaros almas, y dilalar el Reino
sacrosanto de tu amor: Venga,
pues, a nosotros ese tu Reino, y
sea arrojado fuera de las almas el
Príncipe de las tinieblas, que las tiraniza, alúmbrelas siempre tu luz,
apodérese de todos los corazones tu
amor, anímelos tu gracia, para que
eternamente cantemos tus misericordias en la gloria. Amén.
Rezar un Padre nuestro y un Ave María por la conversión de los pecadores.
DÍA PRIMERO - 20 DE ENERO
Glorioso
San Francisco de Sales, luz de las almas, que para conducirlas a Dios
su único centro: querías ante
todas cosas arraigar en los corazones
la unidad y simplicidad de amor, impidiendo que el alma tuviera otra
mira en todo fuera de Dios, ya que en la vida eterna descansa tan
cumplidamente tu corazón en el supremo bien, que siempre fue el único
Norte de tus ansias: alcánzanos del Corazón de Jesús esta unidad y
pureza de amor, y la gracia especial que deseamos, si ha de conducir a
la mayor gloria del Señor. Amén.
Pedir la merced o gracia que se necesite.
GOZOS EN HONOR A SAN FRANCISCO DE SALES
Pues derramó en ti el Señor
De su amor dulces raudales,
Alcánzanos, San Francisco de Sales,
La dulzura de su amor.
Noble, hermoso, docto, Santo
Y predicador famoso
De los herejes espanto,
Doctor y Obispo celoso,
Fundador y Director:
¡Qué pocos a ti habrá iguales!
Alcánzanos, San Francisco de Sales,
La dulzura de su amor.
Voto de Virginidad
En las aras de María
Hiciste de tierna edad,
Y en las mismas la alegría
Consiguió tu corazón
Después de angustias mortales.
Alcánzanos, San Francisco de Sales,
La dulzura de su amor.
Setenta y dos mil herejes,
Joven aún, has convertido,
Ginebra gime el que dejes
A su Beza convencido;
Por ti la cruz del Señor
Logra triunfos inmortales.
Alcánzanos, San Francisco de Sales,
La dulzura de su amor.
Nunca Francia más dichosa
Fue, ni Saboya se vio
Con devoción tan copiosa
Que el tiempo que la ilustró
Tu luz, cual hermoso Sol
Que desterraba sus males.
Alcánzanos, San Francisco de Sales,
La dulzura de su amor.
Juan con clamores divinos,
En el desierto hizo llanos
Para el Señor los caminos;
Tú en los pueblos mas profanos,
Los caminos del Señor,
Haces todos usuales.
Alcánzanos, San Francisco de Sales,
La dulzura de su amor.
Del amor de Dios sois sal,
Tu alma paloma sin hiel,
Tu boca suave panal,
Tus palabras dulce miel,
Tu espíritu luz y ardor,
Y tus consejos mil sales.
Alcánzanos, San Francisco de Sales,
La dulzura de su amor.
Con tan dulce suavidad
Al pecador recibías,
Que deshecho en caridad,
Por él lágrimas vertías,
Y él viendo tu compasión,
Reconocía sus males.
Alcánzanos, San Francisco de Sales,
La dulzura de su amor.
Robador de corazones
Te llamaron, no me espanto,
Pues tus dulces expresiones
Eran tan suave encanto,
Que el más obstinado error
Se rendía a flechas tales.
Alcánzanos, San Francisco de Sales,
La dulzura de su amor.
Tus escritos son testigos
De que eras Etna amoroso,
Que exhalabas incentivos
Ardores del fervoroso
Fuego, Que en tu corazón
Ardió en llamas celestiales.
Alcánzanos, San Francisco de Sales,
La dulzura de su amor.
La Visitación mantiene,
De tu espíritu heredados,
Los fervores con que tiene
Por el orbe dilatados
Del Divino Corazón,
Los cultos más especiales.
Alcánzanos, San Francisco de Sales,
La dulzura de su amor.
Si participan blancura
Las liebres de andar por nieve,
¿Qué santa, decías, qué pura
Se hará el alma que a Dios llegue?
La frecuente Comunión
Das por remedio de males.
Alcánzanos, San Francisco de Sales,
La dulzura de su amor.
Aunque yo explicar quisiera
El amor tan señalado,
La devoción verdadera
Con que tú amaste al sagrado
Corazón del Salvador,
No hallará voces iguales.
Alcánzanos, San Francisco de Sales,
La dulzura de su amor.
En la gloria ya triunfante
Entre serafines vives,
Donde, de perfecto amante,
Laurel inmortal recibes,
Purs tanto amaste al Señor,
Y allá con Él tanto vales.
Alcánzanos, San Francisco de Sales,
La dulzura de su amor.
Pues derramó en ti el Señor
De su amor dulces raudales,
Alcánzanos, San Francisco de Sales,
La dulzura de su amor.
Antífona: Oh Sacerdote y Pontífice Francisco, tú que obras virtud, buen pastor de tu pueblo, ruega por nosotros al Señor.
℣. Lo amó el Señor y lo adornó.
℟. Lo revistió con estola gloriosa.
ORACIÓN
Oh Dios, que quisiste que el bienaventurado Francisco, tu confesor y pontífice, se hiciese todo a todos por la salvación de las almas, concédenos benigno que, llenos de la dulzura de tu inmensa caridad, por los consejos y merecimientos de este gran Santo, consigamos la alegría eterna. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
DÍA SEGUNDO - 21 DE ENERO
Por la señal...
Acto de Contrición, Oración al Sagrado Corazón de Jesús, un Padre nuestro y Ave María
Glorioso
San Francisco de Sales, Maestro enviado del cielo para suavizar el
camino de la perfección cristiana; pues para que las almas con alas de
paloma, como deseaba David, volaran a descansar unidas con el sumo bien,
las imponías en la santa libertad de espíritu, deshaciéndolas de todas
las cosas, personas, empleos y lugares, por seguir únicamente la
voluntad de Dios conocida: alcánzanos del Corazón de Jesús esta santa
indiferencia que trae la verdadera paz al alma, y la gracia particular
que deseamos. Amén.
Pedir la merced o gracia que se necesite. Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
DÍA TERCERO - 22 DE ENERO
Por la señal...
Acto de Contrición, Oración al Sagrado Corazón de Jesús, un Padre nuestro y Ave María
Dulcísimo
San Francisco de Sales, que mirabas a todos los prójimos dentro del
costado del Salvador para deshacerte (como tú mismo dijiste) en dulzura
de caridad con ellos, y explicaste el incendio de tu corazón, diciendo: «
Me parece que no hay en el mundo quien ame a los pecadores tiernamente sino Jesucristo y yo»:
alcánzanos del mismo Corazón de Jesús, de donde tú la participaste,
esta dulzura de caridad con el prójimo, para que amándole como a
nosotros mismos, seamos solamente un corazón y un alma donde
perfectamente reine Dios por amor y gracia, y añadid si conviene, la
gracia particular que deseamos. Amén.
Pedir la merced o gracia que se necesite. Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
DÍA CUARTO - 23 DE ENERO
Por la señal...
Acto de Contrición, Oración al Sagrado Corazón de Jesús, un Padre nuestro y Ave María
Seráfico
San Francisco de Sales, Varón de deseos, que como encendidas saetas,
enviabas continuamente al cielo hasta penetrar el corazón del Verbo,
suspirando por su amor divino, y exhortando a todos a desear esta
preciosa joya, decías: «
Que solo el amor de Dios goza la excelencia de comenzarse a poseer luego que se empieza a desear»;
alcánzanos del Corazón de Jesús una centella de sagrado fuego, con que
inflamado el nuestro, se exhale en vivos deseos de su divino amor, y
también la gracia que deseamos si conviene para su gloria. Amén.
Pedir la merced o gracia que se necesite. Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
DÍA QUINTO - 24 DE ENERO
Por la señal...
Acto de Contrición, Oración al Sagrado Corazón de Jesús, un Padre nuestro y Ave María
Glorioso
San Francisco de Sales, Maestro enviado del cielo para suavizar el
camino de la perfección cristiana; pues para que las almas con alas de
paloma, como deseaba David, volaran á descansar unidas con el sumo bien,
las imponías en la santa libertad de espíritu, deshaciéndolas de todas
las cosas, personas, empleos y lugares, por seguir únicamente la
voluntad de Dios conocida: alcánzanos del Corazón de Jesús esta santa
indiferencia que trae la verdadera paz al alma, y la gracia particular
que deseamos. Amén.
Pedir la merced o gracia que se necesite. Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
DÍA SEXTO - 25 DE ENERO
Por la señal...
Acto de Contrición, Oración al Sagrado Corazón de Jesús, un Padre nuestro y Ave María
Extático
San Francisco de Sales, que para lograr el fin porque únicamente
anhelaba tu corazón, que era aficionarte a Dios, hasta unirte
estrechamente con su Majestad, vivías continuamente en oración, sabiendo
que la ocupación interior y comercio con Dios es el medio más eficaz de
aficionarse a un objeto tan atractivo y amable, que no puede ser
conocido sin ser amado, ni tratado sin que robe poderosamente la
voluntad: alcánzanos del corazón de Jesús el don de oración, para que
gustando y viendo que suave es Dios, se vean nuestros corazones
venturosamente prendados de su divina beldad, y si conviene para este
fin la gracia que pretendemos. Amén.
Pedir la merced o gracia que se necesite. Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
DÍA SÉPTIMO - 26 DE ENERO
Por la señal...
Acto de Contrición, Oración al Sagrado Corazón de Jesús, un Padre nuestro y Ave María
Rectísimo
San Francisco de Sales, que deseando justamente dar a Dios lo que es de
Dios, querías que todas las acciones, aun las más menudas, desde por la
mañana hasta la noche sirvan de materia al amor sagrado, ordenando tu
intención en general, y en particular a la única gloria del Señor:
alcánzanos del corazón de Jesús, que sea su amor el primer móvil de
todas nuestras acciones, y el único término de todas nuestras ansias y
solicitudes, y la gracia que con esta misma intención de sola su gloria
deseamos. Amén.
Pedir la merced o gracia que se necesite. Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
DÍA OCTAVO - 27 DE ENERO
Por la señal...
Acto de Contrición, Oración al Sagrado Corazón de Jesús, un Padre nuestro y Ave María
Pacientísimo
San Francisco de Sales, que para unirte con el Divino querer, plantaste
en tu corazón una grande sumisión a todas las disposiciones de Dios,
particularmente en los sufrimientos y tribulaciones, que son las pruebas
más ordinarias del amor, mirando las penas para amarlas en su fuente,
que es la divina Providencia: alcánzanos del Corazón de Jesús, luz para
conocer este tesoro de la perfecta resignación, por cuyo medio se
convierte el alma en un cielo sereno, donde resplandece como sol el
reinante amor celestial; y para el mismo fin consíguenos la gracia que
deseamos. Amén.
Pedir la merced o gracia que se necesite. Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
DÍA NOVENO - 28 DE ENERO
Por la señal...
Acto de Contrición, Oración al Sagrado Corazón de Jesús, un Padre nuestro y Ave María.
Prudentísimo
San Francisco de Sales, que de todas las criaturas hacías escala por
donde subías a tu amado Dios, tomando solamente de ellas el resplandor
de la bondad divina, que de varias maneras participan todas, levantando
la atención a la primera causa, sin fijarla en las segundas, conservando
así imperturbable la divina presencia, que despertaba en tu corazón un
amor continuo del Sumo bien: alcánzanos del Corazón de Jesús, la luz que
te alumbraba, para que teniendo siempre presente a Dios, como le
tenías, le amemos como le amabas, y por medio para este fin el favor que
deseamos. Amén.
Pedir la merced o gracia que se necesite. Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.