Vexílla Regis

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LOS QUE APOYAN EL ABORTO PUDIERON NACER

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NO QUEREMOS QUE SE ACABE LA RELIGIÓN

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No hay forma de vivir sin Dios.

ORGULLOSAMENTE HISPANOHABLANTES

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martes, 7 de agosto de 2018

DECESOS CARISMÁTICOS


El 6 de Agosto de 2018 a las 17:00h (hora local), en el hogar geriátrico Sunny Acres de Chelmsford (Massachusetts), falleció el sacerdote-presbítero Paul Robert “Bob” DeGrandis Mosa SSJ a los 86 años de edad, luego de años padeciendo la enfermedad de Párkinson, seguido de varios derrames cerebrales y un cáncer metastásico.
  
Robert nació en Dracut, un pequeño pueblo del condado de Middlesex, MA, el 28 de Enero de 1932, hijo de Leo A. DeGrandis y Mary Elizabeth Mosa. Graduado de la Academia Keith en Lowell, ingresó a la Sociedad de San José en 1951, donde ocho años después, el 6 de Agosto de 1959, fue ordenado sacerdote en la Catedral de la Inmaculada Concepción en Washington DC con el rito romano tradicional de ordenación. Su primera asignación fue en Miami, involucrándose en el movimiento de Derechos Civiles de esa ciudad, y al año siguiente, fue trasladado a Nueva Orléans, donde permaneció seis años trabajando con la comunidad afroamericana y apoyando su causa contra la segregación racial. Pero lo que lo hizo particularmente famoso fue su vinculación al Movimiento Carismático, al cual se unió en 1969 y pasó a servir completamente en 1979, organizando prédicas, congresos y servicios de “sanación interior” en varias parroquias de Estados Unidos y eventos multitudinarios en estadios y centros de convenciones de 60 países del mundo, no menos que por programas de radio y televisión, y más de 40 libros. Incluso, apoyó a la Madre Angélica de la Anunciación (en el siglo Rita Antoinette Rizzo Gianfrancesco) PCPA para conseguirle un programa radial de 10 minutos los domingos en la emisora WBRC en Birmingham (Alabama), naciendo así el emporio de medios llamado EWTN.

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Dos semanas antes, el 22 de Julio, falleció en el monasterio San Benito de Río de Janeiro (Brasil) Dom Cipriano Chagas OSB, a los 95 años.

Cipriano nació en Passos (Minas Gerais) el 23 de Febrero como Wagner Cintra Chagas, hijo de Antônio Rodrigues Chagas y Luíza de Souza Cintra, ambos de una familia espiritista. Estudió la secundaria en Ribeirão Preto (donde se mudó a los 10 años), y tras un año en Francia, se estableció en San Pablo, donde estudió en la Escuela de Comercio Álvares Penteado, graduándose de Contabilidad y Finanzas. En la Guerra Mundial, hizo parte del destacamento en Brasil, pero no fue enviado al frente; y fue presentador de la BBC. Regresó a Brasil, frecuentando círculos espiritistas, rosacruces y hasta se inició en la umbanda; pero al casarse con Rachel Ribeiro Vieira, se convirtió al catolicismo. Tuvo un hijo llamado Eduardo en 1954, pero murió dos años después, y Rachel murió en 1957. Luego ingresó al monasterio de San Benito en Río, asumiendo el nombre religioso de Cipriano y fue ordenado sacerdote en 1965, y enseguida frecuentó los Cursillos de Cristiandad (fundado en Mallorca de España el 7 de Enero de 1949 por Eduardo Bonnín Aguiló, el sacerdote Sebastián Gayá Riera y el obispo de Mallorca, Juan Hervás y Benet). Fundó la Comunidad Emanuel en 1976, basada en la espiritualidad carismática, que conoció en la iglesia de San Sulpicio de París entre 1973 y 1975 donde frecuentó clases de psicoanálisis en la Universidad de la Sorbona. Viajó a muchas partes de Brasil, donde organizó más de 4.000 encuentros y publicó cincuenta libros.
  
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Robert DeGrandis y Dom Cipriano Chagas fueron sacerdotes válidamente ordenados, pero como la gran mayoría, apostataron uniéndose a la secta del Vaticano II. A más de eso, como se dijo, fueron parte del movimiento carismático, que nació para los conciliares en 1967 (sus antecedentes inmediatos, además del movimiento pentecostal, están en los episcopalianos –el 3 de Agosto de 1960, el presbítero Dennis J. Bennett declaró haber recibido el “bautismo del Espíritu Santo”, por lo que se le ordenó renunciar a la iglesia de San Marcos en Van Nuys, CA–, y los luteranos y presbiterianos –en 1962–). El movimiento carismático representa una mala parodia del Pentecostés si no su auténtica extinción y una amenaza para la Iglesia como dijo el mismo Pablo VI Montini, está vinculado a movimientos modernistas (y hasta heréticos para los mismos modernistas), y sus rituales de imposición de manos representan una parodia del Sacramento de la Confirmación (que ya no existe en la Iglesia Deuterovaticana). 

BREVE HISTORIA DE LOS COLORES LITÚRGICOS

Traducción del artículo publicado en RADIO SPADA. Imagen tomada de Urbanowicz Haft.
  
      
Sabemos bien que la liturgia de la Misa es parte integrante de la Tradición católica, no es en su sustancia invención del hombre, sino instituida por Cristo en el sacramento eucarístico y perfeccionada por Él mismo en los cuarenta días sucesivos a la Resurrección, como la Tradición enseña. Todavía es interesante preguntarse, luego de dos mil años de cristianismo, la historia que ha visto el desarrollo de una parte simbólica muy importante de la Misa, como es el color.
  
Actualmente los colores lícitos para la celebración son, al menos en el rito romano, ocho: el morado, el blanco, el oro, el verde, el rojo, el azul, el rosa, el negro. Cada uno de ellos tiene un significado muy preciso, pero ¿cómo hemos llegado a estos colores? ¿Ha sido de súbito que los cristianos han adoptado estos tonos o hubo una evolución?
  
Efectivamente en los ritos más antiguos (por ejemplo el rito de Jerusalén), el hábito endosado durante las funciones dominicales era sencillamente una túnica sin teñir y pulida, de lino y, más raramente, de lana, que reclamaba por tanto el color blanco, el color cristológico por excelencia que recuerda la pureza, la inocencia, el manto cándido del divino Cordero. Un color que recordaba el blanco, pero que de hecho no lo era, porque las técnicas de blanqueamiento de los tejidos eran lentas y costosas, por tanto se tenían de hecho varios matices de gris.
  
Desde el siglo VII, se iniciaron a difundir varios colores y, con ellos, algunos tratados litúrgicos que todavia no obtenían efecto alguno, si no a nivel diocesano. Los colores principales devinieron en tres, que son los tres colores clásicos usados casi desde la antigüedad: el rojo, el blanco y el negro. De estos tres colores venían usados varios gradientes, según la festividad que se quería recordar, así se tenían tres rojos, dos blancos y dos negros, que se diferenciaban entre sí esencialmente por su intensidad y luminosidad, para el total de siete colores distintos. El cándidus era más brillante que el albus. El niger más brillante que el ater. También en los tres rojos, el purpúreus era más brillante que el coccínus o el ruber. A estos tres colores comenzaba a agregarse el oro, que de hecho era más un amarillo, el verde y a propósito el gris. Algunos sacerdotes –un poco como hoy– usaban casullas fantasiosísimas y fuera de lugar, que fueron bien presto condenadas por los obispos locales por ser consideradas poco decentes (casullas a rayas, variopintas o demasiado vistosas, que unían más de dos colores con significados totalmente diferentes). A menudo el significado de los colores, no obstante algunas directivas generales y poco claras, eran exclusivamente a expensas de los celebrantes. Habían sacerdotes que celebraban en Pascua con paramentos blancos y otros con paramentos rojos, si no precisamente verdes.
   
Desde el siglo VIII entre tanto se extendía una discusión entre teólogos y prelados con relación a la necesidad del uso de los colores durante las liturgias. Habían dos corrientes de pensamiento, representadas por los cluniacenses (nacidos en el siglo X) y por los cistercienses (siglo XII). Los primeros sostenían la naturaleza luminosa del color y por tanto superior a la materia, de usar absolutamente durante las divinas liturgias. Los segundos, en cambio, sostenían la naturaleza material de la luz y por tanto inconveniente usar durante la liturgia, donde se exalta una naturaleza radicalmente opuesta, la espiritual de Dios. La denominada cromofobia (miedo del color), si bien de hecho combatida por los papas y obispos casi desde el período en torno al año Mil, sobrevivió por todo el Medioevo, hasta influir en los exponentes de la Reforma protestante, los cuales renegaban de cualquier uso de imágenes y colores, considerados pura vánitas.
  
Por el siglo XII, se buscó dar una uniformidad de los colores en los ritos de la Iglesia. Los liturgistas de la época [1] estaban concordes en atribuir a los tres colores principales significados precisos. El rojo era el color de la Pasión, del martirio y del Espíritu Santo. El blanco era el color pascual, mientras el negro era el color de la abstinencia, de la penitencia y del luto. El morado era considerado un subniger, o sea un derivado y sustituto del negro en algunos casos. El gris y el amarillo eran sustitutos del blanco. Por este motivo el morado comenzó a sustituir al negro en los tiempos de Adviento. El cardenal Lotario de los Condes de Segno escribe entre el 1194 y el 1195 un tratado intitulado De sacro sancti Altári mystério, donde habla también de los colores litúrgicos. Este texto fue después reproducido por Lotario después de su elección como papa Inocencio III, con el intento de uniformar los colores de la liturgia en todas las diócesis, también en las más lejanas de Roma y con ritos diferentes al romano. Finalmente en este tratado, que hace escuela al menos hasta el Concilio de Trento, se da un significado definitivo a los colores y hasta precisas referencias del calendario litúrgico, a fin de evitar interpretaciones vagas de los diferentes celebrantes: el rojo, color de la Pasión, del martirio y del Espíritu Santo, es para usar solo en las fiestas de los Apóstoles, de los mártires, de la Santa Cruz y del Pentecostés; el blanco, color pascual por excelencia, es para usar solo en las fiestas de los Ángeles, de las vírgenes, de los confesores, en el Jueves santo, en la Pascua, Navidad, Epifanía, Ascensión y Todos los Santos. El negro, luto y penitencia, debía ser usado solo en las fiestas de los difuntos, durante el Adviento y la Cuaresma, y para la fiesta de los Inocentes mártires. En los restantes días, es de utilizar solamente el color verde, porque –escribe Inocencio III en el tratado– se trata de un color “a mitad entre el rojo, el negro y el blanco”. El morado puede sustituir a veces el negro y el amarillo puede sustituir, en casos particulares, solo el verde.
  
Es interesante notar que el morado, en la época, no era como lo conocemos hoy. Se trataba más que todo de un azul muy oscuro, tendiente al morado o más verosímilmente al índigo. Muchos ornamentos antiguos, que a nosotros nos parecen azul subido, eran de hecho considerados morados por los medievales. El azul tendiente al azur era totalmente extraño en la liturgia, como herencia de la convicción clásica de que el azur fuese un color bárbaro (y por ende pagano), si no precisamente afeminado. No obstante este legado, casi desde el siglo IX, sobre todo en la Francia carolingia, en las iglesias comienza a difundirse el azul como lo entendemos hoy, como color símbolo del cielo, pero solo por cuanto recuerdan frescos y vidrieras, los santos fueron representados con ornamentos azules, pero sólo para signifcar su presencia en el paraíso, esto es, en el Cielo. No eran de hecho ornamentos azules para utilizar en la liturgia. Desde el siglo XII, este mismo azul usado en frescos y vidrieras, se aclara, para simbolizar la luz divina y viene acompañado a menudo con el rojo, así también como al verde (como se hacía hasta ahora).
  
Para la introducción del azul en la liturgia, como color que utilizar en las fiestas marianas, debemos esperar a los siglos XIII y XIV, y exclusivo de los ritos autóctonos de España (como el mozárabe). Progresivamente, este color litúrgico se difunde también en otras sonas europeas, pero el color blanco para las fiestas marianas será el prevalente. En el rito romano, por ejemplo, que asumió notables influencias del rito galicano, el color azul nunca será insertado entre los colores litúrgicos oficiales. Esta difusión del color azul en la liturgia era debida a la revaloración que este color estaba recibiendo por primera vez en el nivel artístico y literario, con sus primeros importantes empleos en la tintorería.
  
Durante la época barocca (siglo XVII) fueron introducidos dos nuevos colores litúrgicos, el oro y el rosa. El primer color, ya en boga como sustituto del blanco y el verde, fue muy utilizado para las solemnidades marianas en el rito romano, en lugar del azul español y del precedente blanco romano. Muchas estatuas que representaban a la Virgen con hábito azul fueron deliberadamente repintadas con el color oro. Se estableció en todas partes que el color oro, símbolo de la majestad de Dios, podía sustituir cualquier color, excepto el violeta y el negro, colores de penitencia. El rosa, novedad absoluta, fue introducido solamente para las domínicas gaudéte (tercera de Adviento) y lætáre (cuarta de Cuaresma), en cuanto color intermedio entre el morado (propio de los tiempos de Adviento y Cuaresma) y el blanco (en cuanto en estos dos domingos se recuerdan las promesas gozosas respectivamente de la Natividad y la Resurrección).
   
Gaetano Masciullo
  
NOTA
[1] Cfr. Honorio de Autun, De divínis offíciis; Roberto de Deutz, De divínis offíciis; Hugo de San Víctor, De Sacraméntis Christiánæ fídei; Juan Beleth, Summa de ecclesiásticis offíciis.

MES DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA (DÍA 7)

Basado en el libro “El Corazón Admirable de la Madre de Dios”, de San Juan Eudes.
  
 
CONDICIONES
En uno de los días del mes de agosto, se ha de confesar y comulgar con la mayor preparación y disposición que fuese posible; y será bueno ayunar algún día a la honra de Nuestra Señora. Y procure mantenerse con una gran pureza de cuerpo y alma, andando con especial cuidado de evitar toda culpa y particularmente contraria a la castidad, que es virtud angélica. Quien fuera de esto hiciere limosnas y otras buenas obras en reverencia a esta gran Señora, la obligará más a que interceda ante Dios para que alcance lo que desea, si conviniere para su salvación, y sino le alcanzará de su Majestad otra cosa mejor y más conveniente para la Bienaventuranza eterna.
 
ACTO DE REPARACIÓN AL INMACULADO CORAZÓN DE MARIA (Para todos los días)
¡Oh Inmaculado Corazón de María, traspasado de dolor por las injurias con que los pecadores ultrajan vuestro Santísimo nombre y vuestras excelsas prerrogativas!, aquí tenéis, postrado a vuestros pies, un indigno hijo vuestro que, agobiado por el peso de sus propias culpas, viene arrepentido y lloroso, y con ánimo de resarcir las injurias que, a modo de penetrantes flechas, dirigen contra Vos hombres insolentes y malvados. Deseo reparar, con este acto de amor y rendimiento que hago delante de vuestro amantísimo Corazón, todas las blasfemias que se lanzan contra vuestro augusto Nombre, todos los agravios que se infieren a vuestras excelsas prerrogativas y todas las ingratitudes con que los hombres corresponden a vuestro maternal amor e inagotable misericordia.
 
Aceptad, ¡oh Corazón Inmaculado!, esta pequeña demostración de mi filial cariño y justo reconocimiento, junto con el firme propósito que hago de seros fiel en adelante, de salir por vuestra honra cuando la vea ultrajada y de propagar vuestro culto y vuestras glorias. Concededme, ¡oh Corazón amabilísimo!, que viva y crezca incesantemente en vuestro santo amor, hasta verlo consumado en la gloria. Amén.
 
Rezar tres Avemarías en honra del poder, sabiduría y misericordia del Inmaculado Corazón de María, menospreciado por los hombres.
  
JACULATORIAS
¡Oh Corazón Inmaculado de María, compadeceos de nosotros!
Refugio de pecadores, rogad por nosotros.
¡Oh Dulce Corazón de María, sed la salvación mía!
  
MEDITACIÓN DEL DÍA SÉPTIMO
Por eso no he de ser yo tan temerario que pretenda encerrar en este libro los inmensos tesoros y numerosos milagros que se encierran en este Corazón incomparable, que es y será eternamente motivo de embeleso para todos los habitantes del Cielo. Porque si los Ángeles, al contemplar a su Reina y nuestra Reina, en el momento de la Concepción inmaculada, y verla tan llena de gracia, hermosura y majestad, quedan en completo arrobamiento y se preguntan entre sí maravillados: “¿Quién es ésta que avanza y sube como el alba del día, hermosa como la luna, elegida como el sol, terrible como un ejército en formación?” (Cant. 6, 9), dejo a vuestra consideración imaginar cuáles sean sus transportes y arrobamiento cuando ven en el Cielo el sin número de maravillas realizadas en su virginal Corazón, a partir de su aparición en la tierra hasta el último instante de su vida.
  
Si el Dios de los Ángeles, halla tan santos y agradables a su divina Majestad, los pasos y andares de esta gran Princesa, que llega a expresarse en estos términos: “¡Oh, qué bellos son tus pies, Hija del soberano Príncipe!” (Cant. 7, 1). Y Si invita a la Iglesia triunfante y militante por igual, a celebrar a lo largo de los siglos en la tierra, y por toda la eternidad en el Cielo, los pasos que dio María en su visita a su prima Santa Isabel, ya podéis deducir de qué forma la admira y la honra Él, y de qué manera quiere que nosotros admiremos y honremos con Él los movimientos y afectos de su amabilísimo Corazón.
 
Si el menor acto de virtud de esta divina Virgen, representado por uno de sus cabellos, es tan agradable a Dios, hasta el punto de declarar Él mismo, que ha sido herido por ella en su Corazón y que le ha cautivado con uno de sus cabellos (Cant. 4. 9), ¿qué cabe pensar de tantos millones de actos de amor que, cual llamas sagradas, brotaban de continuo del horno ardiente de su virginal Corazón totalmente incendiado de amor divino, lanzándose sin cesar hacia el Cielo, hacia el Corazón adorable de la Santísima Trinidad?
  
Se piden las gracias que se desean alcanzar durante este mes.
  
DEPRECACIONES (Para todos los días)
  1. Oh Corazón de María, compadeceos de los incrédulos; despertad a los indiferentes; dad la mano a los desesperados; convertid a los blasfemos y profanadores de los días del Señor. Ave María.
  2. Oh Corazón de María, aumentad la fe de los pueblos; fomentad la piedad; sostened las familias verdaderamente católicas; apagad los odios y venganzas en que se abrasa el mundo. Ave María.
  3. Oh Corazón de María, convertid a los mundanos, purificad a los deshonestos, volved al buen camino a tantas víctimas del vicio y del error. Ave María.
  4. Oh Corazón de María, convertid a todos los pecadores de la Iglesia; dirigid a patronos y obreros; iluminad con luz celestial a los malos escritores y gobernantes para que vengan a la luz de Cristo; convertid y santificad a los malos católicos. Ave María.
  5. Oh Corazón de María, suscitad muchos y santos Sacerdotes y Misioneros que trabajen en la conversión de los pecadores y en la salvación de las almas de todo el mundo, y dadnos a todos la perseverancia final en el santo amor y temor de Dios. Así sea. Ave María.
  
ORACIÓN FINAL
Oh Inmaculado Corazón de María, en Vos confiamos; no nos dejéis en este valle de lágrimas hasta vernos seguros junto a Vos en el Cielo. Así sea.

lunes, 6 de agosto de 2018

EL SITIO DE BELGRADO, LA VICTORIA QUE ESTABLECIÓ LA SOLEMNIDAD DE LA TRANSFIGURACIÓN

Batalla de Belgrado (artista desconocido, siglo XIX)
 
La razón por la que la Transfiguración del Señor se celebra hoy 6 de Agosto, es en acción de gracias por la victoria del conde Juan Húnyadi y sus aliados sobre el sultán otomano Mehmet II en el Sitio de Belgrado (4 de Julio a 6 de Agosto de 1456), batalla que como dijera el Papa Calixto III, «decidió el destino de la Cristiandad». Esta es la historia:
 
Belgrado (“La Ciudad Blanca” -Београд en serbio, Nándorfehérvár en antiguo húngaro) era la capital del Despotado de Serbia, un principado heredero del Imperio Serbio y de la Serbia Morava, que sucumbieron tras la derrota en la batalla de Kosovo (15 de Junio de 1389), infligida por el sultán Murad I que, por ironías del destino, no vio el resultado de la batalla, pues murió apuñalado por el caballero serbio Miloš Obilić, considerado héroe nacional de Serbia. Belgrado era tenida como “la llave de Hungría”, y un objetivo militar estratégico, ya que significaba la entrada a Hungría, el reino cristiano más fuerte de Europa centro-oriental, luego de la caída de Constantinopla el 29 de Mayo de 1453 a manos de Mehmet II Fatih (الفاتح, “El Conquistador” en turco otomano).
 
Entrada de Mehmet II a Constantinopla (Fausto Zonaro, Museo del palacio Dolmabahçe, Estambul). Tras esta victoria, los turcos querían conquistar más territorios de Europa, e incluso Mehmet decía «Dentro de dos meses estaré comiendo tranquilamente en Buda».
 
Las tropas de Mehmed II eran numerosas (de treinta mil a cien mil soldados, dependiendo de los cronistas), por lo que el déspota (título bizantino y serbio equivalente a príncipe) Đurađ Branković, hijo de Vuk Branković (tenido en la tradición popular como traidor y culpable de la derrota de Kosovo), quien disponía de unos cinco mil soldados, pidió ayuda al rey Ladislao V “El póstumo” Jallegón (que huyó a Viena a causa de la impopularidad que tenía entre su pueblo), quien envió al voivoda (duque) de Transilvania Juan Húnyadi, el anterior regente de Hungría. Él logró reunir bajo su mando y a su costa (la nobleza húngara no gustaba de él) una tropa de quince mil hombres, a los que se sumaron alrededor de treinta y cinco mil campesinos y artesanos, mal armados, pero firmemente convencidos de la causa por la que luchaban. Estos campesinos fueron comandados por San Juan de Capistrano -patrono católico de Belgrado y de los capellanes castrenses-, quien por orden del legado pontificio Juan de Carvajal, predicó la Cruzada contra los turcos.
  
Juan Húnyadi
   
San Juan de Capistrano
   
Así, los cristianos podían oponer unos cincuenta mil hombres al ejército turco, cuyos jenízaros (soldados de élite al servicio personal del sultán) y unos 300 cañones les daban un aire de superioridad. Aparte, la salida de la ciudad a través de los ríos Sava y Danubio estaba cortada gracias a una flota de 200 barcos otomanos. Pero, para sorpresa de Mehmet, la flota turca fue destruida el 14 de Julio, y los muros resistieron los embates de artillería y los defensores abrían fuego y lanzaban flechas contra los turcos, impidiéndole acercarse a la plaza. El sultán, agotada ya su paciencia, ordenó un asalto definitivo el día 21, logrando entrar en la ciudad y se lanzaron sobre la fortaleza edificada en 1404 por Esteban Lazarević, donde los esperaba el conde Húnyadi. Bajo sus órdenes, los soldados defensores arrojaron madera embadurnada de alquitrán y posteriormente le prendieron fuego, quemando vivos a los asaltantes jenízaros. En otro sector de la ciudad, las tropas del conde Miguel Szilágyi, cuñado de Húnyadi, vencieron a otro contingente de la armada turca.
  
Ese mismo día, un soldado turco intentó izar la bandera de la media luna en una torreta, cuando el soldado Tito Dugović (se debate si era serbio o croata) arremetió contra él y lo precipitó consigo al suelo desde lo alto del muro, cayendo muertos los dos. En honor a este soldado, se dio su nombre a varias calles de Hungría y se le propuso como modelo de patriotismo y valor.
  
El autosacrificio de Tito Dugović (Alejandro von Wagner, Galería Nacional de Hungría)
  
Al día siguiente, fue la batalla definitiva. No se sabe bien qué ocurrió, pero, al parecer, los cruzados campesinos lanzaron un ataque audaz -casi suicida- contra las líneas otomanas que habían hostigado la noche anterior. Los acontecimientos de desbordaron en saqueos al campamento turco. San Juan de Capistrano, al principio llamó al orden, pero luego al grito de «¡El Dios que lo comenzó se encargará de terminarlo!» e invocando el nombre de Jesús, dirigió con 2.000 soldados una acometida contra los otomanos por la retaguardia a través del río Sava, siendo reforzado por las tropas que Húnyadi envió desde la fortaleza. Los defensores de la ciudad salieron al ataque, sembrando el pánico entre los soldados de la Sublime Puerta. Los 5.000 miembros de la guardia jenízara del sultán no pudieron hacer absolutamente nada para revertir la situación, y Mehmet, aunque logró dar muerte a un caballero en combate singular, cayó inconsciente víctima de un flechazo que le dieron en un costado. Cuando cayó la noche, los invasores se retiraron en silencio, llevando a los heridos en 140 carros. Habían sufrido una derrota humillante: perdieron 300 cañones, 100 naves de guerra y casi 50.000 soldados -entre muertos, heridos y prisioneros-. El sultán mismo, que sobrevivió a la flecha, intentó envenenarse en la ciudad de Sarona al enterarse de la derrota, lo que fue impedido a duras penas por sus cortesanos.
  
Durante el asedio, el Papa Calixto III ordenó que las campanas de las iglesias de toda Europa tocaran al medio día para invitar a los fieles a orar por la milicia cristiana, que se materializó el 6 de Agosto, cuando se tuvo por terminado el mismo. Pero en muchos lugares (Inglaterra, España y Portugal por ejemplo), la orden llegó después de conocerse la victoria, por lo que las campanas sonaron en celebración de tan inesperada victoria, permaneciendo la costumbre hasta el presente. Al año siguiente, el Papa decretó que en ese día se celebraría la Transfiguración del Señor por toda la Iglesia, dedicándose en honor a este misterio -y de la advocación de Jesús, Divino Salvador del Mundo- muchas iglesias (como dato curioso, la isla bahameña de Guanahani, donde Cristóbal Colón llegó en la madrugada del 12 de Octubre de 1492, fue llamada San Salvador).
 
Sin embargo, la otra cara de la victoria fue que, a causa de la cantidad de muertos, la plaga se desató en torno a la ciudad y la fortaleza de Belgrado. Juan Húnyadi moriría a causa de ella el 11 de Agosto, suceso que conmovió al mismo Mehmet; San Juan de Capistrano, de quien decían que tenía más autoridad sobre los soldados que el propio rey, resistió hasta el 23 de Octubre, cuando murió. Y, el 29 de Agosto de 1521, bajo Solimán I “El Magnífico” (o como le conocen en Turquía, Kanunî/قانونى  “El Legislador”), el imperio otomano tomó Belgrado tras 34 días de sitio y, el 29 de Agosto de 1526, el reino de Hungría fue destruido en la batalla de Mohács, y Solimán recuperó los cañones perdidos en la anterior batalla por su abuelo.
  
Hoy, a más de 460 años de tan gloriosa jornada, el panorama es el mismo y diferente a la vez. El mismo, porque el islam está invadiendo tierras de Europa por medio de los “inmigrantes” y “refugiados”, e imponiendo su ley sharia en donde llegan, invitados por la izquierda globalista seglar (Pedro Sánchez Pérez-Castejón) y eclesiástica (Jorge Mario Bergoglio) a órdenes del judío György Schwartz Szűcs/George Soros. Diferente, porque en muchos países el esfuerzo cristiano está disminuído y dividido. A esto, se refería Juan Húnyadi cuando dijo en su lecho de muerte a sus soldados:
«Defended, mis amigos, la cristiandad y Hungría de los enemigos... No os peleéis entre vosotros... Si perdéis vuestras energías en altercados, sellaréis vuestro propio destino, así como cavaréis la tumba de vuestro país».

NOVENA EN HONOR DE LA ASUNCIÓN DE SANTA MARÍA

Novena dispuesta por el Dr. Gaspar Gómez de Cos, capellán real en la iglesia de San Isidro de Madrid y examinador sinodal del Arzobispado de Toledo, e impresa en Madrid en 1784. Los Gozos son tradicionales, sin autor ni fecha conocidos; y la Oración es del formulario de Misa anterior a 1950, cuando con motivo de la definición dogmática de la Asunción de la Virgen, se promulgó un nuevo propio.
 
PRÓLOGO O ADVERTENCIA
Como el fruto que deben apetecer los Cristianos en las fiestas y Novenas que hacen a María Santísima y a los Santos, no ha de consistir puramente en admirar sus glorias y sus premios, sino en esforzarse cada uno según su posibilidad a imitar sus méritos y virtudes (cualidad indispensable, que forma el carácter de los verdaderos devotos), deseando que la Novena que se consagra a María Santísima en el Misterio de su glorioso tránsito y Asunción en cuerpo y alma a los Cielos, produzca efectos saludables en las almas que se dediquen a practicarla, ha parecido muy conveniente formar la materia de las Oraciones de todos nueves días de aquellas virtudes más principales, en que se ejercitó la Reina de los Ángeles por todo el discurso de su santísima vida, las cuales sirvieron corno de escalas a su bendita alma y purísimo cuerpo, para subir asistidos y servidos de los Ángeles a las eternas moradas de la gloria.

DISPOSICIONES QUE DEBE PROCURAR EL CRISTIANO PARA HACER LA NOVENA CON APROVECHAMIENTO DE SU ALMA
Será la primera disposición un buen acto de contrición y, de ser posible, una buena confesión desde la víspera de la Novena, o por lo menos desde el día en que se empieza; porque para agradar a la Madre, y ser despachado favorablemente en sus peticiones es necesario reconciliarse con su Santísimo Hijo. Que María Santísima es Madre y Refugio de los pecadores, es una verdad enseñada por la Santa Iglesia; pero también es otra verdad no menos cierta, ni menos autorizada, que todos los pecadores que desean con eficacia experimentar en vida y en muerte su poderoso valimiento y patrocinio en la presencia de Dios, han de procurar en cuanto les sea posible disponerse con un corazón verdaderamente contrito y humillado.
 
Será la segunda disposición no pedir ni desear cosa alguna que sea contraria a la voluntad de Dios, al honor de María Santísima, o a nuestra propia salvación. Debemos estar persuadidos de que María Santísima no dejará de alcanzarnos de su Santísimo Hijo aquello que sea siempre lo mejor, es decir, lo más ventajoso a la gloria de nuestro Dios, lo más decoroso a la dignidad y cualidad augusta de su Madre, y lo más conveniente a nuestra eterna salvación. Por falta de esta santa disposición no somos oídos muchas veces en nuestras súplicas y peticiones, así nos lo asegura el Señor por el Apóstol Santiago en las palabras siguientes: «Pedis y no sois oídos, porque solo seguís en vuestras peticiones vuestras propias pasiones y concupiscencias». Pidamos, pues, principalmente la victoria de aquella pasión, o pasiones, que nos dominan; la fuga de aquellos vicios y pecados que ponen en riesgo nuestra salvación; la gracia de aquel estado en que Dios nos ha colocado, o a que nos destina su adorable providencia, sometiéndonos en todo y por todo a su divina voluntad.

La tercera disposición será confesar y comulgar el último día de la Novena; estar animados en estos días de un espíritu de penitencia, practicando con el consejo de un sabio y prudente director algunos actos de esta virtud. Si no se pudiera ayunar, ni practicar otras austeridades y mortificaciones, al menos privarse de disfrutar algún gusto o placer, aunque sea permitido, v.g. vivir estos días con más recogimiento interior y exterior; estar con más vigilancia para reprimir alguna viveza o prontitud del genio; contener la lengua, guardando alguna hora, u horas de silencio; moderar la curiosidad, vencer las repugnancias, evitar las ocasiones de ofender a Dios, aun levemente, y por último aplicarse con mayor cuidado a llenar con la perfección posible las obligaciones respectivas al estado, clase y condición en que Dios nos ha puesto. Aquellas almas que hagan la Novena con estas santas disposiciones, acreditarán ser verdadera su devocion a María Santísima, y podrán prometerse su protección especial, así en el discurso de su vida, como en la hora de su muerte.

Sea todo para honra y gloria de Dios y de su Santísima Madre, que sea nuestra Abogada en vida y en muerte.
 
NOVENA EN HONOR DE LA ASUNCIÓN DE SANTA MARÍA
 

Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Criador, Padre y Redentor mío, en quien creo, en quien espero, a quien amo más que a mi alma, más que a mi vida y más que a todas las cosas: por ser Vos quien sois, y por vuestra bondad infinita, a mí me pesa, pésame mi Dios de todo corazón de haberos ofendido: propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Os ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos en satisfacción de todos mis pecados; y así como os lo suplico, así confío en vuestra divina bondad y misericordia infinita me los perdonaréis por los merecimientos de vuestra preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, me daréis gracia para enmendar mi vida y para perseverar en vuestro santo servicio hasta la hora de mi muerte. Amén.

ORACIÓN INICIAL PARA TODOS LOS DÍAS
Soberana Virgen María, Madre de Dios y Madre mía, aquí tenéis postrado a vuestros sacratísimos pies a este hijo pródigo, penetrado de confusión, de dolor y de arrepentimiento por haber pecado contra el cielo y contra Vos: conozco, Señora, y confieso en presencia del cielo y de la tierra, que no soy digno de honrarme con el título de hijo vuestro: recibid, Madre de misericordia, esta humilde confesión de mi fea ingratitud, y mala correspondencia, dispensándome la gracia de admitirme en el número de vuestros esclavos: miradme con ojos de piedad, como acostumbráis ejecutarlo con vuestros siervos; y alcanzadme del Todopoderoso la gracia que principalmente os pido en esta santa Novena; y es, que reconocido de todos los yerros y extravíos de mi vida pasada, empiece desde ahora a llorar con amargas lágrimas todas mis culpas, a implorar las divinas misericordias, arreglando los pasos de mi vida de tal manera que logre por vuestra poderosa intercesión una preciosa muerte para gozar de Dios en vuestra compañía por eternidades de gloria. Amén.

Aquí se rezarán tres Ave Marías en reverencia de los tres días, que piadosamente se cree haber mediado entre la muerte de María y su resurrección.
  
DÍA PRIMERO - 6 DE AGOSTO
MEDITACIÓN SOBRE LA FE: «Quid próderit, fratres, si fidem quis dicat se habére, ópera autem non hábeat, numquid fides póterit salváre illum?». [¿Que aprovechará, Hermanos, que el Cristiano se gloríe de que tiene Fe, si no tiene las obras que inspira la Fe? ¿Acaso la Fe sin obras le podrá salvar?] (Santiago 2, 14).
 
ORACIÓN
Mi Dios y Señor, en quien creo, como verdad infalible, que prometeis la bienaventuranza eterna a todas las almas que, teniendo la dicha de vivir en el gremio de la santa Iglesia, se emplean en la observancia de vuestros divinos mandamientos, en crédito de no tener la fe muerta por el pecado, sino viva y animada por medio de vuestra gracia y caridad: yo os suplico, Señor, por aquella Fe tan viva con que creyó en Vos, y obró en todo conforme a su creencia María Santísima, y por aquella gloria a que os dignasteis trasladarla en el día de su preciosa Asunción a los Cielos, para que os viese eternamente, no ya como en sombra, figura o enigma, sino cara a cara, me concedáis la gracia de que imitando en cuanto sea posible a mis débiles fuerzas, aquella fe viva y obradora de esta celestial Reina, y arreglando todas las obras de mi vida a esta fe sobrenatural y divina, me haga digno de veros en vuestra eterna gloria. Amén.
 
Aquí, levantando el corazón a Dios, y valiéndose de la intercesión de María Santísima, hará cada uno la petición que le dice su devoción, y se concluirá con la oración siguiente, que servirá para todos los días de la Novena.
 
ORACIÓN PARA CONCLUIR TODOS LOS DÍAS
Dios de bondad, en quien vivo, en quien me muevo, y en quien disfruto el ser que tengo: que por un efecto de vuestra infinita misericordia tenéis empeñada vuestra divina palabra, de que no queréis la muerte eterna del pecador, sino que se convierta a Vos para vivir eternamente en vuestra amistad y gracia: yo os suplico, Señor, por vuestra bondad, por la vida, muerte y pasión de mi Redentor Jesucristo, y por los méritos de vuestra Madre María Santísima, elevada a los Cielos en cuerpo y alma, me otorguéis la gracia de convertirme a Vos con todo mi corazón, con toda mi alma y con todas las fuerzas de mi vida; viva yo, Señor, en adelante para amaros, muévame para serviros y emplee todo cuanto soy en obedeceros; no permitáis, Señor, se abran mis ojos, sino para miraros; no se empleen mis oídos, sino en escucharos; mi lengua no tenga otro ejercicio que alabaros y bendeciros; no se dirijan mis pasos sino a buscaros. Hacedme en fin, Señor, la misericordia de que mi alma y mi cuerpo detesten y aborrezcan sobre todo la muerte eterna de la culpa y suspiren incesantemente por la vida de vuestra amistad y gracia, para bendecir y alabar vuestras misericordias eternamente en la gloria. Amén.
  
GOZOS EN HONOR A LA ASUNCIÓN DE SANTA MARÍA
  
Pues sois Ave que hasta el cielo,
María, volais ansiosa;
Dadnos alas, Ave hermosa,
Para seguir vuestro vuelo.

Lleno de celestial luz
Vuestra muerte os anunció
Un ángel que os envió
Vuestro amado Hijo Jesús:
Logrando el mayor consuelo
En nueva tan misteriosa.
Dadnos alas, Ave hermosa,
Para seguir vuestro vuelo.
 
Los Apóstoles que acaso
En vuestra muerte asistieron,
Devotos se enternecieron
Al ver tan cerca el ocaso
De ese sol, que al mismo cielo
Supo dar luz tan copiosa.
Dadnos alas, Ave hermosa,
Para seguir vuestro vuelo
.
  
Sin achaque de dolor
Os ponéis en una cama,
Y viendo a Jesús que os llama,
Expiráis fénix de amor:
Rindiéndole vuestro anhelo
El alma más prodigiosa.
Dadnos alas, Ave hermosa,
Para seguir vuestro vuelo.
   
Del pecado y de su muerte,
Del infierno y su adalid,
Divina y bella Judit,
Triunfó vuestro valor fuerte:
Y a pesar de su desvelo
Os aclaman victoriosa.
Dadnos alas, Ave hermosa,
Para seguir vuestro vuelo.
  
Tomás que aún no sabía
De vuestra muerte, llegó
A Getsemaní, y abrió
El sepulcro al tercer día:
Mas solo halló vuestro velo,
Y vestidura preciosa.
Dadnos alas, Ave hermosa,
Para seguir vuestro vuelo.
    
En premio de la victoria
Que en este mundo alcanzasteis,
Desde el sepulcro volasteis
En cuerpo y alma a la gloria;
Como lo confiesa el celo
De la religión piadosa.
Dadnos alas, Ave hermosa,
Para seguir vuestro vuelo.
    
Al ver tantas perfecciones,
Pasmados los querubines,
Ángeles y Serafines,
Dicen con admiraciones:
«¿Quién es esta, que del suelo
Se remonta tan gloriosa?».
Dadnos alas, Ave hermosa,
Para seguir vuestro vuelo.
  
En los brazos recostada
De vuestro Hijo querido,
Sobre el trono más lucido
Sois, María, colocada:
Cual iris que con desvelo
Anuncia la paz dichosa.
Dadnos alas, Ave hermosa,
Para seguir vuestro vuelo.
  
Mejor que Betsabé vos
Del Hijo al lado os sentáis,
Tan hermosa, que os lleváis
La atención del mismo Dios:
Si sois el mejor modelo
De su mano poderosa.
Dadnos alas, Ave hermosa,
Para seguir vuestro vuelo.
  
Allí con celeste canto
Por Hija os corona el Padre,
El Hijo por dulce Madre,
Por Esposa el Amor Santo:
Reina sois de tierra y cielo,
Y Abogada portentosa.
Dadnos alas, Ave hermosa,
Para seguir vuestro vuelo.
  
Salve, Virgen pura y bella,
Salve, sagrario divino,
Salve, espejo cristalino,
Salve, sol, luna y estrella:
Salve, universal consuelo,
Salve en fin, Madre amorosa.
Dadnos alas, Ave hermosa,
Para seguir vuestro vuelo.

Pues sois Ave que hasta el cielo,
María, volais ansiosa;
Dadnos alas, Ave hermosa,
Para seguir vuestro vuelo.
   
Antífona: Hoy la Virgen María ascendió a los Cielos, alegraos, Ella reina con Cristo eternamente.
℣. Exaltada es la Santa Madre de Dios.
℟. Sobre los coros angélicos como Reina celestial.
 
ORACIÓN
Perdona misericordiosamente, Señor, las faltas de tus servidores, y, dada la impotencia en que nos encontramos de agradarte por nuestros propios méritos, concédenos la salvación por la intercesión de Aquella que elegiste para que fuera la Madre de tu Hijo, Nuestro Señor, que, siendo Dios, vive y reina contigo en unidad con el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.
  
Omnipotente y sempiterno Dios, que llevaste a la gloria celestial a la Inmaculada Virgen María, la Madre de tu Hijo: suplicámoste nos concedas que, siempre atentos a las cosas del cielo, merezcamos ser participantes de su gloria. Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
 
℣. Bendito y alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar.
℟. Sea por siempre bendito y alabado Jesús Sacramentado.

En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
DÍA SEGUNDO - 7 DE AGOSTO
Por la señal…
Acto de contrición, Oración inicial y las tres Ave Marías.
  
MEDITACIÓN SOBRE LA ESPERANZA: «Mihi autem adhærére Deo bonum est, et ponére in eo spem meam». [¡Qué bien tan grande es para mí estar unido con mi Dios, y colocar en Él toda mi esperanza!] (Salmo 72, 28).
    
ORACIÓN
Mi Dios, en quien espero, por ser un Señor de un infinito poder, que conducís al puerto de eterna salvación a todos los que esperan en Vos: que premiasteis la esperanza de nuestros Padres, no permitiendo fuesen confundidos, y libertándoles con vuestro brazo omnipotente de la eterna confusión de los malos: mi buen Dios, que en justa remuneración de aquella firme esperanza que depositó en solo Vos María Santísima, honrasteis a esta Señora en el día de su Asunción a los Cielos con la posesión de aquel sumo y eterno bien, por quien tanto había suspirado: concededme, Señor, por su intercesión poderosa, que a imitación suya viva yo animado de aquella firme esperanza, que separando mi corazón de todos los bienes aparentes de la tierra, suspire continuamente por la posesión de aquellos bienes verdaderos, que disfrutan los justos en vuestra gloria. Amén.

Pedir la gracia que se desea. La oración y los Gozos se rezarán todos los días.
 
DÍA TERCERO - 8 DE AGOSTO
Por la señal…
Acto de contrición, Oración inicial y las tres Ave Marías.
  
MEDITACIÓN SOBRE LA CARIDAD EN ORDEN A DIOS: «Díliges Dóminum Deum tuum ex toto corde tuo, ex tota ánima tua, et ex ómnibus víribus tuis». [Amarás a tu Señor Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, y con todas tus fuerzas]. (Mateo 22, 27).
 
ORACIÓN
Dios de mi alma, Señor de mi vida, a quien amo sobre todas las cosas, como bien sumo, que me habéis amado hasta el extremo de haceros hombre, y morir por mí en el más afrentoso patíbulo: que en premio de aquel purísimo e intensísimo amor que os tuvo María Santísima desde el primer instante de su vida, la ensalzasteis en su preciosa Asunción sobre todos los Coros de los Ángeles en vuestra gloria, para ser por toda la eternidad el objeto más agradable de vuestras divinas complacencias entre todas las criaturas: concededme, Señor, por sus méritos e intercesión, que al paso que me honro y me glorío de ser un humilde esclavo de esta Señora, os ame a imitación suya con todo mi corazón, con toda mi alma, y con todas las fuerzas de mi vida. No permitáis, Señor, se apague jamás en mi corazón esta llama: haced sí, por un efecto de vuestra infinita caridad, que ésta se aumente y crezca en mí durante la carrera de mi vida, y se perfeccione y perpetúe por toda la eternidad en vuestra gloria. Amén.

Pedir la gracia que se desea. La oración y los Gozos se rezarán todos los días.
 
DÍA CUARTO - 9 DE AGOSTO
Por la señal…
Acto de contrición, Oración inicial y las tres Ave Marías.
  
MEDITACIÓN SOBRE LA CARIDAD EN ORDEN AL PRÓJIMO: «Qui habúerit substántiam hujus mundi, et víderit fratrem suum necessitátem habére, et cláuserit víscera sua ab eo: quómodo cáritas Dei manet in illo?». [Si alguno poseyere bienes de este mundo, y viese a su prójimo padecer necesidad, sin moverse a socorrerle, ¿cómo puede persuadirse que la caridad habita en su corazón?] (I Juan 3, 17).
 
ORACIÓN
Gran Dios, bienhechor de todas las criaturas, que nos mandáis amar a nuestros prójimos como a nosotros mismos, y nos enseñáis con vuestro ejemplo a hacer bien a nuestros enemigos, disponiendo con vuestra adorable providencia, que nazca el sol todos los días para alumbrar a los buenos y a los malos, que el Cielo derrame sus abundantes lluvias para fertilizar los campos de los justos y de los pecadores: yo os suplico, Señor, por aquel amor que profesó María Santísima a todos los hombres en su santísima vida, sacrificando la prenda más amada de su Hijo por nosotros a la muerte, y por aquel amor con que ahora nos mira desde el Cielo, haciendo el oficio de nuestra Madre y Abogada en vuestra divina presencia, me concedáis la gracia de que a imitación vuestra y suya acredite con mis obras que soy hijo de tal Padre y de tal Madre, que haga bien aun a aquellos mismos que me aborrecen, que dirija mi oración a Vos aun por aquellos que me calumnian y persiguen. Haced, Señor, en fin, que unido con mis prójimos en caridad y amor, como hijos todos de un mismo Padre y de una Madre, merezcamos nos dispenséis vuestra santa bendición en esta vida, y la continuéis por toda la eternidad en vuestra gloria. Amén.

Pedir la gracia que se desea. La oración y los Gozos se rezarán todos los días.
 
DÍA QUINTO - 10 DE AGOSTO
Por la señal…
Acto de contrición, Oración inicial y las tres Ave Marías.
      
MEDITACIÓN SOBRE LA HUMILDAD: «Humiliámini sub poténti manu Dei, ut vos exáltet in die visitatiónis». [Humillaos bajo de la mano poderosa de vuestro Dios, para que os ensalce cuando venga a visitaros] (I Pedro 5, 7).
 
ORACIÓN
Mi Dios y Señor, infinitamente grande e infinitamente humilde, que con el designio misericordioso de desterrar de los corazones de los hombres el vicio abominable de la soberbia, en que tuvo principio la ruina universal del mundo, os dignasteis manifestaros en la tierra, cubriendo con el velo de la humanidad aquella infinita grandeza y majestad que admiran y veneran llenos de respeto los Santos y los Ángeles en vuestra gloria, yo os suplico, Señor, por esta humillación vuestra, y por aquella humildad sin segunda, de que estuvo adornada María Santísima, cuando elevada por Vos a la altísima dignidad de Madre vuestra, poseída de una santa confusión y respeto, se contentó y glorió con el título de Esclava, me concedáis la gracia de que jamás me deje dominar del vicio de la soberbia, que conozca y confiese en vuestra divina presencia que no soy otra cosa que polvo y ceniza; y penetrado toda la vida mi corazón de este pensamiento, arregle mis acciones de tal manera, que siguiendo vuestros pasos y los de María Santísima por los caminos de la humillación y abatimiento en la tierra, merezca ser ensalzado por Vos eternamente en vuestra gloria. Amén.

Pedir la gracia que se desea. La oración y los Gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA SEXTO - 11 DE AGOSTO
Por la señal…
Acto de contrición, Oración inicial y las tres Ave Marías.
      
MEDITACIÓN SOBRE LA CASTIDAD: «Beáti mundo corde: quóniam ipsi Deum vidébunt». [Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios]. (Mateo 5, 8).
 
ORACIÓN
Dios purísimo, que miráis como templo vuestro aquellas almas que viven en castidad, y les ofrecéis la dicha incomparable de veros eternamente en vuestra gloria, y en cumplimiento de vuestra promesa premiasteis la pureza singular de María Santísima, no permitiendo que su cuerpo purísimo estuviese sujeto a la muerte ni a la corrupción del sepulcro, sino que en compañía de su bendita alma fuese conducido por los espíritus puros de vuestros Ángeles al trono de la gloria: yo, os suplico, Señor, me concedáis que imite en cuanto me sea posible, la castidad y pureza de esta Señora. Dadme, Señor, por su intercesión, unos oídos castos, una lengua pura, unos ojos modestos, creado de nuevo en mí un corazón limpio, renovado en lo íntimo de mi alma la rectitud de vuestro espíritu: purificadme de toda mancha de alma y cuerpo, para que viviendo y muriendo adornado de castidad y pureza, me haga digno de veros, poseeros, y gozaros en la gloria. Amén.

Pedir la gracia que se desea. La oración y los Gozos se rezarán todos los días.
 
DÍA SÉPTIMO - 12 DE AGOSTO
Por la señal…
Acto de contrición, Oración inicial y las tres Ave Marías.

MEDITACIÓN SOBRE LA PACIENCIA: «Patiéntia vobis neccessária est, ut voluntátem Dei faciéntes, reportétis promissiónes». [La paciencia os es necesaria para que haciendo la voluntad de Dios, recibáis sus promesas]. (Hebreos 10, 36).
 
ORACIÓN
Dios de mi corazón, que a pesar de todos los extravíos de mi vida, me sufrís y esperáis con infinita paciencia para usar conmigo de vuestra misericordia, añadiendo a este singularísimo beneficio tener la bondad de manifestar vuestra gloria en perdonar mis pecados: yo os suplico, Señor, por esta dignación vuestra, y por los méritos de vuestra Madre María Santísima, cuya admirable y prodigiosa vida fue sin intermisión alguna un continuo ejercicio de sufrimiento y de paciencia, venerando con el más profundo respeto las sabias disposiciones de vuestra adorable providencia, me concedáis la gracia de que, a imitación suya, me entregue desde ahora en vuestras manos con una santa y total indiferencia, así en los sucesos prósperos como en los adversos de mi vida; si me concedieseis bienes, o si me regalaseis con trabajos y con males, haced, Señor, se cierre mi boca para la queja, y solo se abra para bendecir y alabar vuestro santísimo Nombre; dispensadme, Señor, esta gracia, para que adornado de esta conformidad, posea mi alma en paciencia santa en esta vida, y disfrute después eternamente la paz de vuestra gloria. Amén.

Pedir la gracia que se desea. La oración y los Gozos se rezarán todos los días.
 
DÍA OCTAVO - 13 DE AGOSTO
Por la señal…
Acto de contrición, Oración inicial y las tres Ave Marías.

MEDITACIÓN SOBRE LA POBREZA: «Beáti páuperes spíritu, quóniam ipsórum est Regnum Cœlórum». [Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos] (Mateo 5, 3).
  
ORACIÓN
Dios mío y todas mis cosas, que siendo infinitamente rico y señor de todos los bienes del Cielo y de la tierra, tuvisteis la bondad de haceros voluntariamente pobre, con el designio de que vuestra santa pobreza enriqueciese a todos los hombres con los dones de vuestra gracia; yo os suplico, Señor, por aquella pobreza en que vivió vuestra Santísima Madre, sin querer ni desear jamás otra posesión, ni otra herencia, que a Vos en el Cielo y en la tierra, me concedáis la gracia, de que mirando al mundo como lugar de mi destierro, esté siempre desprendido mi corazón de todos los bienes de esta vida perecedera. Haced, Señor, los repute todos como un poco de estiércol y basura, para que, viviendo en pobreza de espíritu, desde ahora en vuestras manos con una santa y total indiferencia, así en los sucesos prósperos como en los adversos de mi vida. Si me concedieseis bienes, o si me regalaseis con trabajos y con males, haced, Señor, se cierre mi boca para la queja y sólo se abra para bendecir y alabar vuestro santísimo Nombre. Dispensadme, Señor, esta gracia, para que, adornado de esta conformidad, posea mi alma en paciencia santa en esta vida y disfrute después eternamente la paz de vuestra gloria. Amén.

Pedir la gracia que se desea. La oración y los Gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA NOVENO - 14 DE AGOSTO
Por la señal…
Acto de contrición, Oración inicial y las tres Ave Marías.

MEDITACIÓN SOBRE LA PERSEVERANCIA: «Qui perseveráverit úsque in finem, hic salvus erit». [El que perseverare hasta el fin, éste se salvará] (Mateo 10, 22).
  
ORACIÓN
Omnipotente Dios, liberalísimo remunerador, que conducís al puerto de salvación a todas las almas que perseveran en la observancia de vuestros divinos mandamientos hasta el fin de la carrera de esta vida mortal; y así mismo, nos aseguráis que el alma que pone la mano sobre el arado y vuelve atrás no es a propósito para el Reino de los Cielos: yo os suplico, Señor, por la intercesión de María Santísima, cuya perseverancia en toda clase de virtud hasta el último momento de su preciosa vida habéis remunerado con un peso de indecible gloria, me concedáis la gracia de fijar mis pasos en la observancia de vuestra divina ley; confirmad, Señor, en mí los propósitos y resoluciones que he formado en este santo Triduo, que son: de vivir en adelante animado de una fe viva, de una firme esperanza, de una caridad ardiente, de una humildad verdadera, de una pureza y castidad conforme al estado en que me hallo al presente, o a aquel a que me destine vuestra divina providencia; de una paciencia inalterable, de una pobreza de espíritu que desprenda mi corazón de todos los bienes de la tierra, y suspire incesantemente por la posesión de mi eterna bienaventuranza; dispensadme en fin, Señor, la misericordia de que yo persevere a imitación de mi Madre y Señora María Santísima, en el ejercicio de estas y las demás virtudes hasta respirar el último aliento de mi vida, para que entregando mi espíritu en vuestras manos, en las de mi amado Jesús y de María, mi venerada Madre y Señora, pase a veros, gozaros, alabaros y bendeciros eternamente en vuestra gloria. Amén.

Pedir la gracia que se desea. La oración y los Gozos se rezarán todos los días.

MES DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA (DÍA 6)

Basado en el libro “El Corazón Admirable de la Madre de Dios”, de San Juan Eudes.
  
 
CONDICIONES
En uno de los días del mes de agosto, se ha de confesar y comulgar con la mayor preparación y disposición que fuese posible; y será bueno ayunar algún día a la honra de Nuestra Señora. Y procure mantenerse con una gran pureza de cuerpo y alma, andando con especial cuidado de evitar toda culpa y particularmente contraria a la castidad, que es virtud angélica. Quien fuera de esto hiciere limosnas y otras buenas obras en reverencia a esta gran Señora, la obligará más a que interceda ante Dios para que alcance lo que desea, si conviniere para su salvación, y sino le alcanzará de su Majestad otra cosa mejor y más conveniente para la Bienaventuranza eterna.
 
ACTO DE REPARACIÓN AL INMACULADO CORAZÓN DE MARIA (Para todos los días)
¡Oh Inmaculado Corazón de María, traspasado de dolor por las injurias con que los pecadores ultrajan vuestro Santísimo nombre y vuestras excelsas prerrogativas!, aquí tenéis, postrado a vuestros pies, un indigno hijo vuestro que, agobiado por el peso de sus propias culpas, viene arrepentido y lloroso, y con ánimo de resarcir las injurias que, a modo de penetrantes flechas, dirigen contra Vos hombres insolentes y malvados. Deseo reparar, con este acto de amor y rendimiento que hago delante de vuestro amantísimo Corazón, todas las blasfemias que se lanzan contra vuestro augusto Nombre, todos los agravios que se infieren a vuestras excelsas prerrogativas y todas las ingratitudes con que los hombres corresponden a vuestro maternal amor e inagotable misericordia.
 
Aceptad, ¡oh Corazón Inmaculado!, esta pequeña demostración de mi filial cariño y justo reconocimiento, junto con el firme propósito que hago de seros fiel en adelante, de salir por vuestra honra cuando la vea ultrajada y de propagar vuestro culto y vuestras glorias. Concededme, ¡oh Corazón amabilísimo!, que viva y crezca incesantemente en vuestro santo amor, hasta verlo consumado en la gloria. Amén.
 
Rezar tres Avemarías en honra del poder, sabiduría y misericordia del Inmaculado Corazón de María, menospreciado por los hombres.
  
JACULATORIAS
¡Oh Corazón Inmaculado de María, compadeceos de nosotros!
Refugio de pecadores, rogad por nosotros.
¡Oh Dulce Corazón de María, sed la salvación mía!
  
MEDITACIÓN DEL DÍA SEXTO
Entre todas las maravillas de María, hay una que supera a las demás: el Corazón incomparable de esta gran Reina; que es lo que más cabe admirar en Ella. Porque es un mundo de maravillas; un océano de prodigios; un abismo de milagros; principio y fuente de cuantas raras y extraordinarias cosas se admiran en esta gloriosa Princesa (Salmo 44, 14). Ha sido la humildad, la pureza y el amor de su Santísimo Corazón lo que en definitiva la ha elevado a la tan sublime dignidad de Madre de Dios; lo que la ha hecho digna en consecuencia de cuantos favores, gracias y privilegios de que la ha colmado Dios sobre la tierra; de cuantas glorias, gozos, felicidades y grandezas ha sido colmada en el Cielo, y de cuantas cosas grandes y maravillosas Dios ha operado y operará por toda la eternidad en Ella y por Ella. No os maravilléis, por consiguiente, de que os diga que el Corazón virginal de esta Madre de amor es un Corazón admirable. Cierto que es admirable en su Maternidad, pues ser Madre de Dios dice San Bernardo es “el milagro de los milagros”. Pero es asimismo incuestionable que su augustísimo Corazón es un Corazón admirable, por ser principio de su dignísima Maternidad y de cuantas maravillas la acompañan. ¡Oh admirable Corazón de Madre tan incomparable!, ¡qué pena que las criaturas todas del universo no sean otros tantos corazones que os admiren, os amen y eternamente os glorifiquen! Pero sería preciso ser todo corazón para hablar y escribir como es debido del Corazón divinísimo de la Madre de Dios. Convendría tener los espíritus todos y los corazones de los Querubines y los Serafines para conocer perfectamente las perfecciones, y para anunciar dignamente las excelencias del nobilísimo Corazón de la Reina de los Ángeles. Pero ¿qué estoy diciendo? No basta esto. Sería necesario tener la mente, el corazón, la lengua y la mano de Jesús, Rey de los corazones, para poder comprender, honrar y anunciar, y consignar por escrito las inefables maravillas encerradas en este sagrado Corazón, el más digno, real y maravilloso de todos los corazones, después del adorable Corazón del Salvador.
  
Se piden las gracias que se desean alcanzar durante este mes.
  
DEPRECACIONES (Para todos los días)
  1. Oh Corazón de María, compadeceos de los incrédulos; despertad a los indiferentes; dad la mano a los desesperados; convertid a los blasfemos y profanadores de los días del Señor. Ave María.
  2. Oh Corazón de María, aumentad la fe de los pueblos; fomentad la piedad; sostened las familias verdaderamente católicas; apagad los odios y venganzas en que se abrasa el mundo. Ave María.
  3. Oh Corazón de María, convertid a los mundanos, purificad a los deshonestos, volved al buen camino a tantas víctimas del vicio y del error. Ave María.
  4. Oh Corazón de María, convertid a todos los pecadores de la Iglesia; dirigid a patronos y obreros; iluminad con luz celestial a los malos escritores y gobernantes para que vengan a la luz de Cristo; convertid y santificad a los malos católicos. Ave María.
  5. Oh Corazón de María, suscitad muchos y santos Sacerdotes y Misioneros que trabajen en la conversión de los pecadores y en la salvación de las almas de todo el mundo, y dadnos a todos la perseverancia final en el santo amor y temor de Dios. Así sea. Ave María.
  
ORACIÓN FINAL
Oh Inmaculado Corazón de María, en Vos confiamos; no nos dejéis en este valle de lágrimas hasta vernos seguros junto a Vos en el Cielo. Así sea.

domingo, 5 de agosto de 2018

NOTICIAS SOBRE LA PENA CAPITAL

   
1º BERGOGLIO RECHAZA LA DOCTRINA TRADICIONAL SOBRE LA PENA DE MUERTE: «NO SE PUEDE ADMITIR SU MORALIDAD».
  
Retablo de San Zenón (1459) describiendo el Calvario, en el cual el Buen Ladrón, San Dimas, admite la justicia de la pena capital para los pecadores graves.
El non sancto Wojtyla Katzorowsky/Juan Pablo II trató de cambiar la enseñanza en su “nuevo” Catecismo de 1997, pero las protestas incluso de los conciliares lo forzó a dar marcha atrás.
Ahora Francisco Bergoglio está tratando de imponer la misma falsa enseñanza, pero eso no disuelve el dogma del Papado que hace nula y vacía la acción de Bergoglio.
 
El Antipapa marxista Francisco Bergoglio está atentando nuevamente cambiar la doctrina e incluso la enseñanza bíblica. El 1 de Agosto de 2018, cambió el falso “nuevo” Catecismo de la Iglesia Católica a propósito para enseñar que la pena de muerte “no puede admitirse” (non posse admítti). En su soberbia, el decreto incluso admite el hecho que él está cambiando la doctrina, en desprecio del hecho de que dogmáticamente el oficio del papado (si Bergoglio de hecho fuera un verdadero Papa, y no lo es) tiene prohibido en su validez tomar tales acciones. El “cardenal” Blaise Cupich admitió al día siguiente que la novel declaración bergogliana nació fuera de la Iglesia Católica Romana, específicamente, del herético Conciliábulo Vaticano II (1962-1965).
 
Por el contrario, la Iglesia Católica Romana ha definido dogmáticamente que ningún papa tiene poder para cambiar la doctrina:
«Así, el Espíritu Santo fue prometido a los sucesores de Pedro, no de manera que ellos pudieran, por revelación suya, dar a conocer alguna nueva doctrina, sino que, por asistencia suya, ellos pudieran guardar santamente y exponer fielmente la revelación transmitida por los Apóstoles, es decir, el Depósito de la Fe». (Concilio Vaticano I, Constitución Dogmática “Pastor Ætérnus”, sobre la Iglesia de Cristo-, cap. IV, Del Magisterio Infalible del Romano Pontífice, 18 de Julio de 1870)
  
Jorge, tu herejía no se disuelve. El non sancto Wojtyla Katzorowski/Juan Pablo II intentó empujar la misma negación de la doctrina Católica cuando publicó el “nuevo” Catecismo en 1997. La oposición contra Wojtyla fue intensa. El juez de la Suprema Corte de los Estados Unidos Antonin Scalia y el candidato presidencial Patrick Buchanan en ese tiempo pagaron un aviso de página entera en el New York Times demostrando lógicamente cómo la posición wojtyliana no era católica y de hecho negaba la enseñanza constante de la Iglesia.
  
Como resultado, Wojtyla abandonó su falsa enseñanza cuando la versión latina autorizada del “Nuevo” Catecismo fue publicada (por supuesto, el “Nuevo” Catecismo, como la “Nueva” Misa, los “Nuevos” Sacramentos, la “Nueva” moralidad, y todo lo “nuevo” derivado del Conciliábulo Vaticano II es nulo y vacío -no es Católico-).
  
Enseña francamente el Teólogo Universal de la Iglesia Católica Romana, Santo Tomás de Aquino (Suma Teológica, parte II-IIæ, Cuestión 64) sobre la justicia de la pena capital: «por tanto, si un hombre es peligroso a la sociedad y la corrompe por algún pecado, laudable y saludablemente se le quita la vida para la conservación del bien común; pues “un poco de levadura corrompe a toda la masa” (1 Corintios 5, 6)». Luego, la aplicación de la pena capital no es requerida, sino que es “laudable y ventajosa”. Muy ciertamente puede ser admitida en la moralidad Católica, incluso en el derecho natural, contrario a la falsa enseñanza del herético antipapa Francisco Bergoglio.
 
En la Sagrada Escritura el principio es también representado en muchos lugares, especialmente en las palabras de San Dimas, el Buen Ladrón en la cruz junto a Cristo, quien fue crucificado por crímenes serios y le dice a su compañero criminal al otro lado de Cristo:
«¿Cómo, ni aun tú temes a Dios, estando como estás en el mismo suplicio? Y NOSOTROS A LA VERDAD ESTAMOS EN ÉL JUSTAMENTE, PUES PAGAMOS LA PENA MERECIDA POR NUESTROS DELITOS; pero éste [Cristo] ningún mal ha hecho». (Lucas 23, 40-41).
 
Para más información, clic en Preguntas frecuentes 10: “¿Cómo explicas estas creencias Católicas Tradicionales?” en la Biblioteca de Archivos de TRADITIO Network, departamento de Preguntas frecuentes y Apologética Tradicional, sección “Castigo capital/Pena de muerte”. [Parte de la información para este Comentario fue contribución de National Catholic Register].
 
Verdaderos Católicos, incluso la mayoría de los propios feligreses conciliares de Francisco Bergoglio ignorarán esta falsa enseñanza, como hicieron con el non sancto Wojtyla Katzorowski/Juan Pablo II, quien tuvo la sensatez de retractarse. La Revuelta Protestante original fue diseñada por Martín Lutero Lindemann esencialmente desde fuera de la Iglesia Católica, que rechazó sus enseñanzas heréticas en forma decisiva en el dogmático Concilio de Trento. La Segunda Revuelta Protestante fue planeada dentro de la Iglesia, tanto que el 21 de Noviembre de 1964, una nueva constitución fue adoptada por el Conciliábulo Vaticano II y aprobada por el non beáto Montini Alghisi-Pablo VI, que fundó la iglesia del Novus Ordo, la cual no es Católica. Verdaderos Católicos, por supuesto, rechazad todo lo que viene como fruto de ese árbol envenenado.
   
2º GOBERNADOR DE NEBRASKA A BERGOGLIO: «LA PENA DE MUERTE ES MORAL, Y LA VOY A MANTENER»
  
John Peter “Pete” Ricketts Volmer (R), Gobernador de Nebraska, un hombre prominente de la secta neoeclesial de Francisco Bergoglio, no perdió tiempo para declarar que el falso decreto de Francisco Bergoglio contra la pena capital será ignorado.
El decreto de Bergoglio contradice la Sagrada Escritura y la Teología Católica Romana, e incluso la Ley natural.
Incluso el próximo asesino múltiple en el corredor de la muerte ahora afirma que es cristiano, y piensa que debería justamente morir por sus pecados.
 
Justo como nosotros los Padres de TRADITIO predijimos, al día siguiente de que Francisco Bergoglio atentara declarar que la pena de muerte era inmoral, incluso los propios conciliares lo criticaron por su decreto anticatólico. El primero en hacerlo, el día posterior a la publicación del decreto, fue el gobernador de Nebraska, John Peter “Pete” Ricketts (R), un miembro prominente de la secta neoeclesial de Francisco Bergoglio, que no perdió tiempo para declarar que el falso decreto de Francisco Bergoglio será ignorado, específicamente en el siguiente caso, de Carey Dean Moore, condenado en 1980 a un par de penas capitales por los asesinatos de dos taxistas de Omaha (NE) en un período de cinco días, a quien se le anunció su ejecución por sus crímenes capitales el 14 de Agosto de 2018.
  
El gobernador Ricketts ha declarado acertadamente que su posición sobre la pena de muerte es compatible con el Catolicismo. La que no es compatible con el Catolicismo es la posición de Francisco Bergoglio sobre la pena de muerte. Incluso el asesino, Moore, rechaza la falsa doctrina de Francisco Bergoglio. Mooere dice que es ahora cristiano y quiere morir por sus pecados, de acuerdo a las prescripciones de la Sagrada Escritura (Lucas 23, 40-41). [Parte de la información para este Comentario proviene del New York Times].
  
Verdaderos Católicos, en una era, como algunas en el pasado, cuando el papa no es Católico, los verdaderos Católicos deben levantarse con valor por la Fe Católica contra los herejes, de cualquier posición que sean. En el siglo IV, la gente y unos pocos obispos verdaderos se levantaron públicamente contra los papas heréticos de su tiempo. Como resultado, la Iglesia tiene expertos entre algunos de sus santos: San Atanasio de Alejandría, “Defensor de la Fe”; San Basilio “el Grande”; San Agustín de Hipona, Gran Doctor de la Iglesia; San Martín de Tours, el fundador del monasticismo en Occidente, por nombrar unos cuantos. En ese tiempo tomó más de un siglo salvar a la Iglesia de llos papas y obispos heréticos, pero finalmente los verdaderos Católicos ganaron.

FRANCISCO BERGOGLIO RECIBE CARTA A FAVOR DEL ABORTO

Parecerá que este blog en vez de proclamar la devoción y la sana doctrina, solo vive en función de denunciar a Bergoglio y su camarilla. Pero es que cada día él da nuevos motivos de escándalos, y con la prensa oficial y los áulicos que siempre salen en un esfuerzo por tapar el sol con un dedo, nos toca a nosotros ser los que muestran los pies de barro cocido de este y otros ídolos.
   
Resulta que en Vatican News publicaron está fotografía en el marco de la Audiencia semanal de los miércoles que tuvo lugar el pasado 1 de Agosto en la infame “Aula Pablo VI”.
  
   
A primera vista y por el plano parece un portarretratos, pero realmente es una carta y el sabido pañuelo verde del aborto en Argentina. Así confirmó el activista Nicolás Fuster en su cuenta de Twitter, quien publicó dos fotos en otro plano indicando que era el pañuelo y la carta en un sobre, y el contenido de la misma; y en entrevista al diario LA NACIÓN dio detalles del evento, resaltando que el destinatario lo recibió sonriente y desconociendo (¿En serio?) de qué se trataba el presente y su por qué.
   
Por este tipo de cosas, queda perfectamente claro que Bergoglio nunca tuvo la fe Católica, y es un precursor del Anticristo. Y en cuanto a Fuster (que se ve es un producto del sistema), recordarle que lo que la Inquisición Romana condenó en Galileo Galilei no fue su apoyo a la teoría heliocentrista (que por cierto, sí era condenada por el luteranismo), sino el presentarla como tesis sin haberla comprobado, y arrogarse autoridad teológica que no tenía.
  
Agradecimientos a Marcela Manqui y a Patricio Soto (Chile) por las fotos que ilustran este artículo.

CONTRADICCIONES

Caricatura de Michael Patrick Ramírez, año 2015.