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domingo, 17 de enero de 2016

LA TERCERA EPIFANÍA

Traducción del artículo escrito por Mattia Rossi en RADIO SPADA


Milagro de Jesús en las Bodas de Caná
   
La Domínica II después de la Epifanía, desde un punto de vista litúrgico, es el domingo en el cual se hace memoria de las bodas de Caná: por esto, tal domínica es denominada “Tercera Epifanía”.
  
Pero la estrecha conexión que esta domínica tiene con la fiesta de la Epifanía no es solamente litúrgica o exegética. Su Próprium, de hecho, con la excepción de la antífona de Comunión compuesta sobre el texto evangélico del día, se remite en gran parte a los temas (textuales y no textuales) de la fiesta –la Epifanía–, en la cual la manifestación de Cristo al mundo entero la toma de modelo:
  • El introito, primero: “Omnis terra adóret te, Deus, et psallat tibi: psalmum dicat nómini tuo, Altíssime”. Un texto fuertemente “epifánico”, con énfasis sobre la universalidad de la salvación de Cristo es encuadrado en una música anafórica en la cual los dos hemistiquios del introito se siguen en citaciones melódicas internas.
  • El gradual Misit Dóminus condivide, con el de la Epifanía, el ámbito modal en el cual está escrito: no es un dato excepcional, cierto, pero la sonoridad que riecheggiano es aquella de gradual Omnes de Saba.
  • Un discurso similar al del Introito puede aplicarse también para el Ofertorio: “Jubiláte Deo, univérsa terra: psalmum dícite nómini ejus: veníte et audíte, et narrábo vobis, omnes qui timétis Deum, quanta fecit Dóminus ánimæ meæ”. La línea es siempre de alabanza universal, toda la tierra cante las alabanzas del Rey Altísimo.
  • Un discurso más florido merece, en fin, la Communio: «Dicit Dóminus: Implete hýdrias aqua et ferte architriclíno. Cum gustásset architriclínus aquam vinum factam, dicit sponso: Servásti bonum vinum usque adhuc. Hoc signum fecit Jesus primum coram discípulis suis» (El Señor dijo: “Llenad de agua las tinajas, y llevad al maestresala”. Cuando el maestresala saboreó el agua hecha vino, dijo al esposo: “Has guardado el buen vino hasta ahora”. Este primer milagro hizo Jesús delante de sus discípulos).
 
La antífona, en su grandeza, está estructurada en diferentes partes, como “dialogada” por los dos protagonistas de la escena evangélica: Jesús y el maestresala. Y la subdivisión, naturalmente, ha seguido criterios exquisitamente retóricos.

La primera parte del communio, de hecho, aquella que conserva las palabras de Jesús, se pone en un registro vocal bajo llegando a tocar incluso el extremo grave de toda la escala. Es una melodía enteramente cadenciada sobre dos solas notas, muy ásperas: un comportamiento, en realidad, inesperado.
 
Es como si el compositor gregoriano, por medio de esta suerte de “oscuramento” de las palabras de Jesucristo, quisiera subrayar cómo la escena se coloca antes de su (tercera) epifanía. Y sobre esta frase, colocada, por tanto, sobre una única línea de recita, es una sola palabra alargada y focalizada por su significado alusivo: «aqua».
 
Un cambio radical de concesión se encuentra en la segunda parte, donde hace su aparición el maestresala con sus palabras de testimonio del milagro: «Has gardado el mejor vino hasta ahora». Todo el inciso «Servásti vinum bonum usque adhuc», de hecho, eleva drásticamente el registro pasando al extremo agudo y haciendo, de esta forma, de contraltare a las palabras atenuadas de Jesús cantadas poco antes. La razón de este comportamiento es, todavía una vuelta, retórica a fin de impactar y despertar una línea, que en aquel momento se presentaba como ordinario, es el momento en que se aproxima la manifestación divina.
 
¡Buena (tercera) Epifanía!