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jueves, 22 de septiembre de 2016

BERGOGLIO PROCLAMÓ "MÁRTIR" AL PRESBÍTERO JACQUES HAMEL

Para este artículo, hemos tomado la información de ACI Piensa Alejandro Bermúdez [ACI Prensa] (1 y 2), Religión en Libertad, y nuestro artículo “Vendió terreno de iglesia para construir una mezquita. Precio: SU CABEZA”.
 
El pasado 14 de Septiembre, en su habitual “Misa” matinal en la capilla de la Casa Santa Marta, Antipapa Bergoglio dijo que Jacques Hamel, el sacerdote-presbítero asesinado por dos militantes del Estado Islámico el 28 de Julio en la iglesia de Santa Teresa, en la localidad francesa de Saint Etienne du Rouvray (Alta Normandía),
“fue degollado en la cruz, exactamente mientras celebraba el sacrificio de la cruz de Cristo (sic). Este hombre bueno, manso, de hermandad, que siempre buscaba la paz, fue asesinado como si fuese un criminal. Este es el hijo satánico de la persecución. Pero hay algo, en este hombre que ha aceptado su martirio (sic) ahí, con el martirio de Cristo, en el altar, hay algo que me hace pensar mucho: en medio del momento difícil que estaba viviendo, en medio de esta tragedia que él veía venir, un hombre manso, un hombre bueno, un hombre que hacía hermandad, que quería la paz, no ha perdido la lucidez de acusar y decir claramente el nombre del asesino, y ha dicho claramente: ‘¡Apártate satanás!’.
  
Y que este ejemplo de coraje, pero también el martirio de su propia vida, de vaciarse de sí mismo para ayudar a los otros, de hacer hermandad entre los hombres, nos ayude a nosotros a avanzar sin miedo. Que él desde el cielo –porque tenemos que rezarle, ¡es un mártir!, y los mártires son beatos, tenemos que rezarle– nos dé mansedumbre, la hermandad, la paz y también el coraje de decir la verdad: matar en nombre de Dios es satánico”
 
  
Acto seguido, firmó una fotografía del sacerdote con una oración que entregó luego a Mons. Dominique Lebrun, “Arzobispo” de Ruán (éste dijo que la fotografía era para unas monjas que sobrevivieron a la incursión islamista, pero que Bergoglio la puso sobre el altar-mesa, y que bien podía hacerlo en su diócesis). 
  
  
Lebrun (quien junto a la hermana y los sobrinos de Hamel estuvo en la Audiencia semanal de los miércoles) afirmó que, de su parte, ya invocaba su intercesión “especialmente por las vocaciones sacerdotales en Francia, y en todo Occidente”, y abrió el proceso diocesano para su beatificación. Luego, el 16 de Septiembre, depositó el Breviario de Hamel en el altar de la iglesia de San Bartolomé en la Isla Tiberina (iglesia confiada desde 1999 a la Comunidad de San Egidio), en Roma.

  
Seis días después, en el encuentro “Sed de paz: Religiones y culturas en diálogo” organizado por la ascumenista Comunidad de San Egidio en la ciudad de Asís, Mohammad Sammak, Secretario General del Comité Nacional para el Diálogo Cristiano-Musulmán y consejero político del Gran Muftí del Líbano, señaló que 
“el padre (sic) Jacques Hamel es una víctima no solamente para vuestra Iglesia, sino también para nuestra religión”. 
En respuesta a esto, Lebrun dijo:
“Ahora querría pedir la gracia de continuar el camino de diálogo, un diálogo que sea más fuerte y más verdadero, más interior. Que el reconocimiento del martirio [de Jacques Hamel] no sea una bandera enarbolada para luchar y condenar, sino la alegría de dar gracias por el don de un sacerdote que ha dado su vida como Cristo”.
  
A todo esto, ¿qué opinamos? Señores, FUERA DE LA IGLESIA UNA, SANTA, CATÓLICA, APOSTÓLICA, ROMANA, TRADICIONALISTA, SEDEVACANTISTA Y MILENARISTA PARUSÍACA (aunque algunos no quieran estos apelativos), NO HAY ABSOLUTAMENTE NINGUNA SANTIDAD NI ESPERANZA DE SALVACIÓN PARA NADIE, NI POR MARTIRIO NI BUENAS OBRAS. Todo aquél que no esté bautizado y en buenos términos con la Iglesia Católica, necesariamente IRÁ A PARAR AL INFIERNO.
   
Además, Jacques Hamel ERA UN APÓSTATA, porque
  1. Si bien fue ordenado con el Ritual Romano Tradicional en 1958 (por lo que era un sacerdote legítimo y válido), NUNCA DENUNCIÓ NI REPUDIÓ A LA IGLESIA CONCILIAR, sino que en vida reconoció y obedeció a todos los reclamantes al Papado desde Juan XXIII bis y al Concilio Deuterovaticano, y administraba los sacramentos con los rituales adulterados por la alianza Montini-Bugnini.
  2. Estaba comprometido con el diálogo con los musulmanes, y formaba parte de un comité interconfesional en la región. Y en el año 2000, siendo párroco de Santa Teresa, donó un terreno del que la iglesia local era titular a fin de construir la mezquita Yahya (de la cual eran feligreses los dos sujetos que lo asesinaron).
  3. Aún peor: El “arzobispo” de Ruán, en su funeral, dijo que Hamel le gritó a sus asesinos: “Vete Satanás”, y trató de empujarlos y volvió a repetir: “Vete Satanás” (palabras fruto de un tardío, inútil y esteril arrepentimiento).
Por tanto, él NO ES MÁRTIR DE LA FE, ni está en el Cielo. Muy por el contrario, su muerte fue el justo y merecido castigo que en esta vida mereció por sus delitos, y además, ESTÁ EN EL INFIERNO POR TODA LA ETERNIDAD, y como tenía sobre sí el Carácter del Sacramento del Orden Sacerdotal, su castigo es mayor. 
  
Aún si todo lo anterior expuesto no fuese tal, Bergoglio TAMPOCO TIENE POTESTAD ni jurisdicción (como tampoco tuvieron sus antecesores ni tendrán sus sucesores conciliares), y los “santos” y “beatos” que proclama NADA SON ANTE LOS OJOS CATÓLICOS (además de que las Canonizaciones se basan en creencia piadosa y no en revelación, por lo que no revisten infalibilidad en sí). Y la pretensión de “beatificar” a Jacques Hamel no es sino OTRA PUESTA EN RIDÍCULO de una secta conciliar carente de legitimidad, que se suma a las “canonizaciones” de José María Escriba y Albás a. “Josemaría Escrivá de Balaguer” (contrapartida al donativo de US$ 1'000.000 por parte del Opus Dei), Wojtyla Katz/JP2 y Roncalli/Juan XXIII bis, y Teresa Calcutense.