NUESTRO ESTANDARTE

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LA CRUZ ES ESTABLE MIENTRAS QUE EL MUNDO DA VUELTAS

LOS QUE APOYAN EL ABORTO NO FUERON ABORTADOS

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NO AL ABORTO. ELLOS NO TIENEN LA CULPA DE QUE NO LUCHASTEIS CONTRA VUESTRA CONCUPISCENCIA

NO QUEREMOS QUE SE ACABE LA RELIGIÓN

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No hay forma de vivir sin Dios.

A PESAR DE ESCRIBIR EN LATÍN...

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miércoles, 7 de septiembre de 2016

PROMESAS DE NUESTRO SEÑOR A LOS DEVOTOS DE LA SANTA FAZ

Reproducción de la Santa Faz de Nuestro Señor Jesucristo impresa en el Velo de Verónica, reliquia venerada en la Basílica de San Pedro
  1. Ellos obtendrán interiormente, gracias a mi humanidad impresa en ellos, un vivo reflejo de mi divinidad; y serán irradiados hasta el fondo del alma, de tal suerte que, gracias a la semejanza con mi Faz, serán más resplandecientes en la vida eterna que muchas otras almas.
  2. Restableceré en ellos, en el momento de la muerte, la imagen de Dios que fue desfigurada por el pecado.
  3. Al venerar mi Santa Faz en espíritu de expiación, ellos me serán tan agradables como Santa Verónica; me rendirán un servicio igual y grabaré mis trazos divinos en sus almas.
  4. Esta Faz adorable es como el sello de la Divinidad, que tiene la virtud de imprimir en las almas la imagen de Dios.
  5. Cuanto más cuiden de reparar mi Faz desfigurada por los insultos y la impiedad, más cuidaré de sus almas, desfiguradas por el pecado. Yo imprimiré de nuevo mi imagen y la rendrai tan bella como era en el instante del Bautismo.
  6. Al ofrecer mi Santa Faz a mi Padre, aplacarán la ira divina y obtendrán la conversión de los pecadores (como con una moneda celestial).
  7. Nada les será negado cuando ofrezcan mi Santa Faz. Yo mismo hablaré a mi Padre para presentarle todas sus preocupaciones.
  8. Ellos obrarán prodigios por mi Santa Faz. Yo les irradiaré de mi luz; les inflamaré de mi amor; y les concederé la perseverancia en el bien.
  9. No les abandonaré jamás.
  10. Seré delante de mi Padre el defensor de todos aquellos que, por la palabra, la oración o la pluma, sostengan mi causa en esta obra de reparación. En la hora de la muerte, Yo purificaré la faz de su alma de todas les heridas del pecado y le restituiré su belleza original.

Extracto de las revelaciones a Santa Gertrudis la Magna (1256-1302), Santa Matilde de Hackerbon (1241-1299), y Sor María de San Pedro (1816-1848).