Vexílla Regis

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LOS QUE APOYAN EL ABORTO PUDIERON NACER

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NO QUEREMOS QUE SE ACABE LA RELIGIÓN

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No hay forma de vivir sin Dios.

ORGULLOSAMENTE HISPANOHABLANTES

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martes, 21 de julio de 2009

¿“SOLUCIÓN CANÓNICA”? ¡NON PÓSSUMUS!

En los Hechos de los Apóstoles se nos enseña que tras curar a un paralítico de nacimiento, San Pedro y San Juan fueron llevados a compadecer ante el Sanedrín luegos de haber sido apresados por toda una noche (Actas IV, 3); y cuando “todos los príncipes, los ancianos y los escribas en Jerusalén” les interrogaron “¿Con qué poder o en que nombre de quien habéis hecho esto vosotros?”, Pedro, el Príncipe de los Apóstoles les contestó lapidariamente:
“… Sea manifiesto a todos vosotros y a todos el pueblo de Israel que en nombre de Jesucristo Nazareno, a quien vosotros habéis crucificado, a quien Dios resucitó de entre los muertos, por Él, éste [el paralítico de la Puerta Hermosa] se halla sano entre vosotros. Él es la piedra rechazada por vosotros los constructores, que ha venido a ser piedra angular. En ningún otro hay salvación, pues ningún otro nombre nos ha sido dado bajo el cielo, entre los hombres, por el cual podamos ser salvos” (Actas IV, 10-12).
 
Los sacerdotes estaban perplejos y furiosos y sin saber bien que hacer con Pedro y Juan, los amenazaron para que no predicaran más el Evangelio de Nuestro Señor. Pero Pedro y Juan contestaron:
“Juzgad por vosotros mismos si es justo ante Dios que os obedezcamois a vosotros más que a El; porque nosotros NO PODEMOS dejar de decir lo que hemos visto y oído”.

Ahora bien, hoy en día otros discípulos son llevados a compadecer ante los Escribas, Sacerdotes y Ancianos, y a estos también se les dice “¡No prediquen más!”, se les dice: “¡callen!”. Desde el Concilio Vaticano II se enseña publica y manifiestamente por la jerarquía católica una nueva religión, la religión del Novus Ordo Missæ, esta religión es como señaló Monseñor Lefebvre una religión no-católica: tiene su propio catecismo, tiene su propia misa (la “Misa Bastarda”), sus propios sacramentos (nulos todos, especialmente el del Orden Sagrado), su propio Derecho Canónico… tiene su propia jerarquía, compuesta por la antigua jerarquía católica que defeccionó en masa para ingresar en esta “Iglesia Conciliar” oficialmente iniciada el 21 de Noviembre de 1964, cuando Pablo VI (Giovanni Baptista Montini) promulgó Lumen Géntium, la "Constitución Dogmática de la Iglesia".
 
Desde aquel momento se inició la resistencia, incluso desde mucho antes: verbigracia textos como “Complot contra la Iglesia” (firmado con el pseudónimo Maurice Pinay) circularon entre los padres conciliares advirtiendo de los peligros que se cernían. Quienes poseían la potestad de conservar y mantener el depósito de la fe, teniendo los poderes necesarios para haber actuado (Codex Juris Canónici 1917, Canon 335) no lo hicieron, antes bien, fueron cómplices, prefirieron la gloria de los hombres antes que la de Dios, prefirieron las “palabras que sonaban bien” antes que defender la Sana Doctrina. ¿Qué juicio se cernirá sobre los traidores de aquellos tiempos?:
“El que me rechaza y no recibe mis palabras, tiene ya quien lo juzgue; la palabra que yo he dado, ésa lo juzgará en el último día, porque yo no he hablado de Mí mismo; el Padre mismo, que me ha eenviado, es quien me mandó lo que he de decir y hablar, y Yo sé que su precepto es la vida eterna. Así pues, las cosas que Yo hablo, las hablo según el Padre me ha dicho” (Juan XII, 48-50).
 
¡Obviamente que el mundo iba a odiar esa verdad y la quería alterar!
“Yo les he dado tu palabra, y el mundo los aborreció porque no eran del mundo, como Yo no soy del mundo” (Juan XVII, 14)
 
Y el mundo, cuyo Príncipe es el Demonio (Juan XII, 31), tuvo su oportunidad en el Concilio… pero Nuestro Señor dijo:
“Y Yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella” (Mateo 16, 18).

¡El Demonio no puede prevalecer sobre la Iglesia, que es Una, Santa, Católica y Apostólica! Pero sí puede extraviar a sus hombres, y si lo hace es porque Dios se lo ha permitido, porque Dios ha hecho venir “la hora de la tentación… para probar a los moradores” de la tierra. A ellos los ha despojado aún de lo que no tienen (Mateo XXV, 29), esto es, de la Gracia y ha decidido probar a la Iglesia Militante mostrando su justicia y su misericordia. Tiempos terribles los de esta prueba, pero quienes tienen la Fe, quienes guardan el “depósito” (la Tradición) “evitando las palabrerías vanas y las contradicciones de la falsa ciencia que algunos profesan, extraviándose” (I Timoteo VI, 20) a ellos se les recuerda que nada hay que temer “por lo que tienes que padecer” (Apocalipsis II, 10).
 
Hoy estamos todos los católicos ante la misma situación de San Pedro y San Juan: se nos prohibe manifestar la Fe Católica y se nos quiere obligar a aceptar una nueva fe que es extraña a la nuestra, a la de nuestros padres. Y estos lo hacen desde las posiciones de la Jerarquía que ocupan y nos dicen que el Papa, “ministro de la unidad” ha promulgado todo este nuevo evangelio, este nuevo catecismo, este nuevo derecho canónico, estos nuevos sacramentos y sobre todo esta “nueva” Misa… la jerarquía misma, infectada por los errores ha promulgado para toda la Iglesia como “Verdad” a la “cloaca de todas las herejías”, tal como San Pío X llamó al modernismo.
 
Como católicos sabemos que la Verdad es una, y la verdad es el mismo Cristo, porque él dijo “Yo soy la verdad” (Juan XIV, 6). Estamos obligados a permanecer fieles a la verdad. No podemos servir a dos señores, no tenemos alternativa: o somos fieles a Cristo o nos inclinamos ante el Mundo y predicamos lo que halaga al mundo, que viene de la boca de su Príncipe.
 
Los enemigos de la Iglesia se han incrustad en ella en su deseo de destruirla. ¿Podemos permitirlo? La Resistencia Católica está, hoy más que nunca siendo atacada, recibe golpes, es insultada, es perseguida y poco a poco muchos de sus antiguos héroes están cayendo, como en la batalla de Gélboe…
 
Hoy la Resistencia Católica en su conjunto está ante la figura de Ratzinger, quien tienta con la oferta de “soluciones canónicas”. Ya sabemos quiénes dirán “no”. Ellos fueron fieles desde el comienzo y jamás tuvieron fe en el nuevo ocupante de la Santa Sede… algunos incluso recordaron cuando Monseñor Marcel Lefebvre lo tildó de “anticristo”. Pero hay otros que pueden estar por claudicar ¿Serán ellos los destinatarios de una Elegía como la que David compuso para Saúl y Jonatás?
  
Hoy la Fraternidad San Pío X parece más vulnerable que nunca ante la oferta del Vaticano… hoy parece que su superior general, Monseñor Bernard Fellay pactará con Roma tras recibir con un caluroso aplauso “el gesto paternal” del Pontífice de la Iglesia Conciliar de levantar unas excomuniones que siempre fueron inválidas.
  • ¿Podemos acaso, seguir a quienes aceptan la Revolución del Concilio Vatiano II en vez de la Tradición?
  • ¿Podemos acaso callar ante la blasfemia contra la uni(ci)dad de la Iglesia de Cristo, de la Santa Iglesia Católica?
  • ¿Podemos aceptar el Novus Ordo Missae como expresión ordinaria de la Fe Católica y considerar a la Santa Misa Católica de San Pío V como mero “rito extraordinario”?
  • ¿Podemos aceptar las doctrinas heréticas, los rituales paganos, los escandalosos encuentros ecuménicos?
  • ¿Puede acaso Monseñor Fellay obligarnos a reconocer como Católico a quien no lo es?
  • ¿Puede Monseñor Fellay obligarnos a reconocer como sacerdotes u obispos a quienes fueron ordenados o consagrados con rituales dudosamente válidos?
  • ¿PODEMOS ACEPTAR EL CONCILIO VATICANO II?
No, no, mil veces no. El Arbol se reconoce por sus frutos… y los frutos del Concilio han sido estas décadas de “autodemolición” y de “apostasía silenciosa”, aunque no por ello “publica y manifiesta”.

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+Jorge de la Compasión (Autor del blog)

Jorge Rondón Santos (Editor colaborador)