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viernes, 3 de febrero de 2017

JUAN XXIII BIS: SI NO JUDÍO, JUDEÓFILO

Tomado de CATÓLICOS ALERTA
  
  
Cuando era seminarista se interesó más de lo habitual por el idioma hebreo, que era facultativo, y su examen fue premiado [1]. Los hechos pusieron de manifiesto que lo hizo por inclinación hacia "el pueblo elegido" y no para combatirlo.
 
Las relaciones de Roncalli con dirigentes judíos, son bien conocidas [2]. En el transcurso del último conflicto mundial, "mantuvo estrecho contacto con líderes sionistas de Palestina e intervino ante diversas personas expresando que consideraba justo que los judíos retornasen y se independizasen en su terruño ancestral" [3] (vale decir, apoyó el despojo de Palestina a los árabes). Así también participó activamente en impedir la deportación y traslado de muchos judíos a campos de concentración, donde se los recluía no para una inexistente "solución final" sino por ser enemigos del Estado alemán y sus aliados. En enero de 1943 "concertó un plan estratégico con la Jewish Agency de Jerusalén, e hizo otro tanto en el mes de mayo con Marcus, Gran Rabino de Estambul" [4]. Así también hallábase en relación permanente con Chaim Barlas, delegado de la Jewish [5]. Los diri­gentes de las organizaciones judías se dirigían a la delegación apostólica presidida por Roncalli: éste estaba en constante contacto con el gran rabino de Palestina, Isaac Herzog [6], quien fue a agradecerle personalmente y le regaló Antiquitátes Judáicæ de Flavio Josefo. Herzog "vio con asombro que el delegado apostólico le devolvía la visita, el día después, el 24 de febrero de 1944" [7]. También el 20-XII-1944 fue a ver a Roncalli el rabino Mosé Giuseppe Duff [8]. El nuncio en Estambul no reparó en bautizar a 24.000 israelitas húngaros con el propósito de evitar los campos de concentración alemanes [9]. Esta sacrilega utilización del sacramento, reiterada tantas veces, hizo incurrir al nuncio en fulminante excomunión latæ senténtiæ.
   
Durante su estancia en Estambul, Roncalli iba a Terapia, a la sede de la Orden de Nuestra Señora de Sión, "donde el delegado pasaba de buena gana sus oraciones de descanso y oración" [10]. Esta congregación judaizante ha tenido un destacadísimo papel antes y después del Vaticano II (v. caps. 35, B, 40, 43, anejo et passim).
 
En la audiencia de 13-V1-1960 que concedió a Jules Isaac, Juan XXlll le dijo que "los cristianos y los judíos son verdaderamente hermanos en la fe"[11]. O sea que los cristianos son hermanos de los matadores de Cristo, quienes les profesan un odio inextinguible, los explotan y buscan su ruina y servidumbre. Tal insólita definición la ratificó de modo singular en oportunidad de recibir, al comienzo de su pontificado, a ciento treinta dirigentes de las colectividades judías del mundo, descendió del trono y con los brazos extendidos repitió la exclamación antiguotestamentaria "¡Yo soy José vuestro hermano!" (Gen 45, 4)[12]. Cabe destacar, asimismo, lo ocurrido el 17-III-1960: cuando hizo detener el automóvil que lo transportaba frente a la sinagoga de Roma e impartió su bendición a los hebreos que salían de allí. El Gran Rabino Elio Toaff, muy amigo de Juan Pablo II presenció el hecho y señala asombrado que "era en realidad la primera vez en la historia que un papa bendecía a los hebreos" [13]. Pero los hechos más sobresalientes de su llamativo projudaísmo fueron la supresión de la antigua oración Pro pérfidis Judǽis y de la fórmula contra la perfidia judaica en el bautismo de adultos ("Horrésce Judáicam perfídiam, réspue Hebráicam superstitiónem"), la presencia de una delegación del Estado israelí en la apertura del Vaticano II y el consiguiente alzamiento de la bandera del judaismo en la Santa Sede, su amistad con Jules Isaac, que tanto incidió en la funesta y heterodoxa Nostra Ætáte (v. cap. 34, A), y la extraña plegaria sobre los judíos pronunciada poco antes de su muerte:
"Hoy somos conscientes de que, en el curso de muchos, mucho siglos, nuestros ojos estaban ciegos, que no éramos capaces de ver toda la belleza de Tu pueblo elegido, ni de reconocer en el rostro los rasgos de nuestros hermanos privilegiados. Comprendemos que la marca de Caín está escrita en nuestras frentes. Er el curso de los siglos nuestro hermano Abel yace ensangrentado y en lágrimas por nuestra culpa, pues habíamos olvidado Tu amor. Perdónanos por la maldición que hemos atribuido injustamente a su nombre de hebreos. Perdónanos por haberte crucificado una segunda vez en ellos, en su carne, por ser ignorantes" [14].
  
La actuación de Juan XXIII a favor de los judíos en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial, es parte de los elementos presentados en su proceso de santificación [15]. Servir al judaismo y valerse para ello incluso de repetidos bautismos sacrílegos, es digno de los altares en la Iglesia Postconciliar neojudía.

La noche en que murió Roncalli, "el gran rabino de Roma y otros líderes de la comunidad judía se congregaron para llorar su muerte"[16]. Este hombre funesto para la Iglesia Romana y los cristianos, para ellos si que ha sido "Juan el Bueno".
   
FEDERICO RIVANERA CARLÉS. La Judaización del Cristianismo y la Ruina de la Civilización, Vol. III, pag. 137-140.
  
NOTAS
[1] Giancarlo Zizola, La utopía del Papa Juan, p. 370.
[2] Enciclopedia Judaica, Vol. 13, 857 y 860.
[3] Marcos Aguinis, El legado de Juan XXIII, La Nación, p. 17, Buenos Aires, 26- XI- 2001.
[4] Zizola, ob. cit., p. 114.
[5] Ib., p. 116.
[6] Por error, presuntamente tipográfico, Zizola señala que el nombre del Gran Rabino era Hergoz.
[7] Zizola, ob. cit.. p. 116.
[8] Ib., p. 118.
[9] Alicia Dujovne Ortiz, El papa bueno, Eva Perón y los judíos, La Nación, p. 25, Buenos Aires, 30- VIII-2003; Aguinis, ib.
[10] Zizola. ob. cit., p. 83.
[11] Sor Esperanza de Sión, Juan XXIII y los judíos, El Olivo, año VIII, n° 19, p 42, Madrid, enero-junio de 1984.
[12] Ib., p. 45; Aguinis, ib. Éste manifiesta que cuando Roncalli pronunció esas palabras las lágrimas corrían por sus mejillas (ib.).
[13] E. Toaff, Perfidi giudei-fratelli maggiori, pp. 219-220, Milán, 1987, apud Alberigo (dir.), ob. cit., vol. I, p. 419.
[14] Nissim Elnecavé, El diálogo judeo-cristiano. ¿Para qué y cómo?, 1.1, p. 5, ed. Candelabro, Buenos Aires, 1974. La última parte ha sido transcripta de otra fuente por Víctor Fernández con una pequeña variación, al parecer más fiel al original: "Perdónanos por haberte crucificado una segunda vez en la carne de ellos, porque no sabíamos lo que hacíamos" (cf. Sources vives, n° 72, p. 117, París, 1997, apud Víctor Fernández, El cristiano ante el magisterio del judaismo, El Olivo, año XV, n° 53, p. 104, Madrid, enero-junio de 2001).
[15] Zizola, ob. cit., p. 114.
[16] Darcy O'Brien, El papa oculto, p. 29, ed. Vergara, Buenos Aires, 1999.

7 comentarios:

  1. Huelga aclarar que el "Rabino Marcus" al que hace referencia Zizola es Marcus Lazarus Melchior Wallach, y no era rabino de Estambul, sino de Copenhague.

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  2. Cuando dijo "Soy José, vuestro hermano", lo que dio a entender fue de que él ES DE ASCENDENCIA JUDÍA, y que la propuesta del Príncipe de la tribu de Neftalí en la reunión del Sanedrín Cabalístico de "tomarse el Ministerio del Culto (el Papado)", y que había fracasado con Pietro Pierleoni y Mariano Rampolla, se hizo efectiva con Roncalli.

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  3. http://hijasmisionerasdelasagradafamilia.org/dia-comunitario/
    las monjas vedosianas pelotudas en campeonato de fútbol jajajaja
    son los frutos del susodicho.

    https://1.bp.blogspot.com/-0Yl9c5dmcZc/U3vPlKpfgJI/AAAAAAAAAHU/-X6TNfzsKfw/s1600/Buffon.jpg

    http://www.bolsamania.com/noticias/deportes/el-dia-que-los-masones-crearon-el-futbol-en-una-taberna-de-londres--803919.html

    http://www.masoneria-argentina.org.ar/blog-gla/116-futbol-y-masoneria

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  4. mejicanas ex católicas, ex new age ahora sola scriptura, los frutos PODRIDOS roncallianos.
    https://youtu.be/SEXRS1Sujx0
    El Testimonio de Gía : Linaje, Masonería, Método Silva, Bioneuroemoción y Psicomagia

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    1. ¿Para que ponen en esta página el libro del viejo estúpido modernista amorth, exorcista de la nada? saben más esas señoras mejicanas sobre la acción de los caídos que el idiota amorth defensor de su amigote jp2 y de los errores del masónico vaticano dos. ¿porqué amorth no denunciaba esos errores? a él deberían haberlo exorcizado de su pusilanimidad.

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  5. EL JUSTO ODIO A LA HEREJÍA




    En el párrafo que Tradition in Action extrae de una obra del célebre escritor inglés P.Faber, tenemos que reconocer una característica sobresaliente de nuestro catolicismo actual. Hemos perdido el odio y aversión a la herejía que tenían los antiguos católicos. Hoy día vivimos, como en un diluvio, rodeados de herejías, no sólo entre nuestros iguales sino también la herejía oída desde los presbiterios, en el culto divino y lo que es más herejías proferidas de palabra o por escrito por aquellos cuyo cometido es el cuidado de nuestras almas, no importa el rango que ostenten.

    Donde no hay odio de la herejía,
    no hay santidad

    Fr. Frederick Faber fue uno de los más eminentes autores católicos ingleses de finales del siglo 19. Como nuestros lectores pueden ver a continuación, no tenía miedo de hablar con firmeza contra la herejía y el odio que los católicos le deben tener. Advierte contra una ” muestra de tolerancia solícita y simpatía” con los herejes, algo que sería bueno que los católicos americanos tuvieran en cuenta en sus relaciones con los protestantes.

    Fr. Frederick William Faber
    Si odiáramos el pecado como conviene odiarlo, es decir con celo, con valentía, deberíamos hacer más penitencia, deberíamos infligirnos más auto-castigo, deberíamos sentir un más profundo dolor de nuestros pecados. Pero añadido a ello, la herejía es la suma deslealtad para con Dios. Es el pecado de los pecados. Es la cosa que Dios mira con más disgusto en este mundo pecador.

    Sin embargo, ¡qué poco comprendemos su enorme malicia! Se trata de una mancha en la verdad de Dios, que es la peor de todas las impurezas. Sin embargo,¡qué poco caso hacemos de ella! La vemos y quedamos tranquilos. La palpamos y no temblamos. Nos vemos envueltos por ella, y no tenemos miedo. Vemos que llega a tocar las cosas sagradas y no tenemos percepción de sacrilegio. Respiramos su hedor, y no mostramos signos de aversión o repugnancia. Algunos se muestran amables con ella, y otros incluso atenúan su culpa. No amamos a Dios lo suficiente como para estar celosos de su gloria. No amamos a los hombres tanto como para sentir por sus almas una verdadera caridad.

    Como hemos perdido el tacto, el gusto, la vista, y todos los sentidos propios de una mente espiritual, podemos vivir en medio de esta plaga odiosa, tranquilamente, imperturbablemente, reconciliados con su inmundicia , no sin profesar con liberalidad cierta jactanciosa admiración, tal vez incluso mostrando solícitamente una tolerancia simpática.

    ¿Por qué estamos tan por debajo de los santos antiguos, e incluso de los modernos apóstoles de tiempos recientes, en la mayoría de nuestras conversaciones? ¿Se debe a que nos falta el rigor de la antigüedad? Necesitamos el espíritu de la antigua iglesia, el genio eclesiástico de la antigüedad. Nuestra caridad es falsa porque no es severa, y es poco convincente, porque es falsa.

    Carecemos de amor de la verdad en cuanto verdad, como verdad de Dios. Nuestro celo por las almas es insignificante, porque no tenemos celo por el honor de Dios. Actuamos como si favoreciéramos a Dios con nuestra conversión en lugar de sentirnos almas temerosas rescatadas por un exceso de misericordia.

    Sólo manifestamos a los hombres la mitad de la verdad, la mitad que mejor cuadra con nuestra propia cobardía y vanidad, y después nos preguntamos porqué son tan pocos los que se convierten, y de estos porqué apostatan tantos.

    Somos tan mezquinos que nos sorprendemos de que nuestras medias verdades no hayan logrado el efecto de la entera verdad de Dios. Donde no hay odio a la herejía, no hay santidad.

    Un hombre, que podría llegar a ser un apóstol, se convierte en un miembro enfermo de la Iglesia por falta de una justa indignación.

    https://moimunanblog.com/2011/11/27/el-justo-odio-a-la-herejia/

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+Jorge de la Compasión (Autor del blog)

Jorge Rondón Santos (Editor colaborador)