NUESTRO ESTANDARTE

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LOS QUE APOYAN EL ABORTO NO FUERON ABORTADOS

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NO QUEREMOS QUE SE ACABE LA RELIGIÓN

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A PESAR DE ESCRIBIR EN LATÍN...

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lunes, 12 de octubre de 2015

EL INTERÉS PAPAL Y MONÁRQUICO POR LA EVANGELIZACIÓN EN EL NUEVO MUNDO

Reflexión de Edel Gerardo Maciel
  
La mentira masónica en los libros de historia sobre la maldad europea hacia los nativos americanos, aceptada por la Iglesia Conciliar
Su Santidad el Papa Paulo III, explayará la delicada cuestión de los derechos de los naturales: 
"En cuanto a nosotros, que representamos, aunque indignamente, a la persona misma de Nuestro Señor sobre la tierra, tenemos la misión de velar por las ovejas del rebaño que nos fue confiado y debemos con todas nuestras fuerzas buscar a las ovejas extraviadas para reconducirlas al redil. Considerando que los indios, que son hombres verdaderos, son por esta razón capaces para recibir la fe cristiana, sabiendo, por añadidura, que estos indios se muestran solícitos por abrazar esta fe y deseando tratar estas cosas con remedios apropiados, por nuestra autoridad apostólica decidimos y declaramos por la presente carta, que los susodichos indios y todas las demás naciones que lleguen a ser descubiertas por los cristianos, aún cuando vivan alejados de la fe de Cristo, no deben ni en el presente ni en el futuro, ser privados de su libertad ni desposeídos de sus bienes".
  
Con estas palabras, el Papa Pablo III marca claramente cuál es el pensamiento de la Iglesia al respecto de los aborígenes de América. Más allá de que esta idea haya sido compartida, o no, por muchos de los que realizaron efectivamente la conquista. Independientemente de que para muchos de los españoles que se encontraron con una realidad de prácticas a veces feroces, los nativos eran casi bestias sin alma racional, la Iglesia mayoritariamente reconoció en ellos a hermanos a los que había que evangelizar. Y muchos de los que en principio abrigaron dudas, fueron cambiando poco a poco de parecer.
  
El testamento de la Reina Isabel la Católica confirma que la soberana tenía esta impresión de los naturales:
"Concedidas que nos fueron por la Santa Sede Apostólica las islas y la tierra firme del mar Océano, descubiertas y por descubrir, nuestra principal intención fue la de tratar de inducir a sus pueblos a que abrazaran nuestra santa fe católica… suplico al rey mi señor, muy afectuosamente, y recomiendo y ordeno a mi hija la princesa y a su marido, el príncipe, que así lo hagan…y que no consientan que los nativos y los habitantes de dichas tierras conquistadas y por conquistar sufran daño alguno en sus personas o bienes, sino que hagan lo necesario para que sean tratados con justicia y humanidad".
 
Algunos documentos que dejan ver la intención evangelizadora de los monarcas españoles
De una cosa podemos estar seguros, al menos en cuanto a la existencia de expresiones concretas: en los monarcas católicos estaba bien firme la idea de que el objetivo principal de la conquista era el de llevar la doctrina cristiana a aquellas tierras.
 
Dice Fernando el Católico a Diego de Colón, en una carta: 
"Agora, a los principios se debe tener mucho cuidado en hondear las cosas de manera que sean mejor doctrinados los indios de aquella islaen las cosas de nuestra Santa Fe Católica: y pues esto es el cimiento principal sobre que fundaremos la conquista destas partes, visto es lo que principalmente se debe proveer"
  
En el mismo sentido, escribía Felipe II al Virrey de Perú, Francisco de Toledo: 
"En lo que toca a la orden que se tiene y debe tener en la conversión de los indios y en los catecismos y diligencias que para instruir a los adultos se hacen… os encargamos mucho que vos allá lo tratéis con los prelados… y tengáis muy particular quenta con lo que esto se hiziere: que por tocar tanto al servicio de Dios y descargo de mi conciencia, nos desplacería mucho que oviese en ello falta o descuydo alguno"
  
Y Felipe III, a su vez, apuntaba: 
"Por el gravamen en que me hallo de la propagación de la ley evangélica en aquellos dominios… deseando cumplir, en cuanto pueda ser de mi parte, con obligación tan justa y precisa… he resuelto que los virreyes…, obispos y religiosos…, cuiden muy particularmente de la manutención y aumento de las Misiones… en inteligencia de que tal punto es el que en mi real atención tiene preeminente lugar sobre todas las importancias e intereses temporales de aquellos vastos dominios"
  
No dudamos, por estos y otros testimonios que no colocamos por razón de espacio, en la intención de los monarcas españoles de que se trabajase con celo en la obra evangelizadora. Cierto es también que a la cruz necesariamente había de preceder la espada.