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martes, 22 de agosto de 2017

LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA ES EL ARCA DE LA NUEVA ALIANZA

Tomado de VATICANO CATÓLICO
 
LA BIBLIA ENSEÑA QUE MARÍA ES EL ARCA DE LA NUEVA ALIANZA
   
María Santísima es el Arca del Nuevo Testamento
 
Ahora vamos a ver que la Biblia, sin duda, identifica a María como el Arca del Nuevo Testamento. Identifica a María como el Nuevo Testamento contrapartida al Arca del Antiguo Testamento. María es la nueva y mayor cumplimiento de lo que fue prefigurada por el Arca del Antiguo Testamento. Esta información es una de los más importantes y reveladores sobre el profundo oficio de María.
  
Dado a que lleva a cuestas y representa la presencia de Dios, el Arca de la Antigua Alianza/Testamento era la cosa más santa y más poderosa de la Tierra fuera del Dios mismo. El Arca de la Alianza era un cofre sagrado que contenía las tablas de piedra de los Diez Mandamientos (Deuteronomio 10, 5). El arca llevaba y representaba la presencia espiritual de Dios en la Tierra. Cuando Dios le habló a Moisés, era de entre los dos querubines que estaban en el Arca.
Números 7, 8-9: “Y cuando entraba Moisés en el tabernáculo de la congregación, para hablar con Él [Yahveh], oía la voz que le hablaba de encima del propiciatorio que estaba sobre el Arca de la Alianza, de entre los dos querubines; y hablaba con Él”.
  
Éxodo 25, 21-22: “Y pondrás el propiciatorio sobre del Arca, y en el Arca pondrás el testimonio que yo te daré. Y de allí me encontraré contigo, y hablaré contigo de sobre el propiciatorio, de entre los dos querubines que están sobre el Arca del testimonio, todo lo que yo te mandare para los hijos de Israel”.
  
Miremos ahora como la Biblia identifica a María como el Arca del Nuevo Testamento.
 
El Arca de la Antigua Alianza contenía la palabra escrita de Dios (Deut. 10, 5). La Virgen María contenía el Verbo de Dios hecho carne, Jesús (Juan 1, 1)
  
Jesucristo es el Verbo de Dios hecho carne (Juan 1, 1). Entonces, así como el Arca de la Antigua Alianza contuvo la escrita palabra de Dios, María (siendo el Arca de la Nueva Alianza) contuvo el Verbo de Dios hecho carne.
Apocalipsis (Revelación) 19, 13: “… y [Jesús] viste un manto empapado en sangre y tiene por nombre Verbo de Dios”.
El Arca de la Antigua Alianza fue «cubierto» por el poder y la presencia de Dios: “Entonces la nube cubrió el tabernáculo de la reunión, y la gloria de Dios llenó la habitación” (Éxodo 40, 34-35)
La Virgen María fue «cubierta» por el poder y la presencia del Altísimo: “Y la virtud del Altísimo te cubrirá con su sombra” (Lucas 1, 35)
  
El tabernáculo fue construido para contener el Arca santa (Éxodo 40, 2-3). Cuando Dios bajaba sobre el tabernáculo y el Arca para hablar con Moisés, leemos en Éxodo 40, 34-35 que la nube de la gloria o de la presencia visible de Dios (llamada «Shekinah», שְׁכִינָה) lo «cubrió». La palabra poco frecuente que se utiliza para describir cómo esta presencia singular de Dios «cubrió» el Arca es ἐπισκιάσει (episkiasei) en la traducción griega del Antiguo Testamento. 
Éxodo 40, 34-35: “Entonces una nube cubrió el tabernáculo de la congregación, y la gloria de Yahveh llenó el tabernáculo. Y no podía Moisés entrar en el tabernáculo de la congregación, porque la nube estaba sobre él, y la gloria de Yahveh lo tenía lleno”.
   
Cuando fue dedicado el Tabernáculo, la gloria de Dios lo cubrió en tal forma que ni Moisés podía entrar en él.
  
La misma palabra «episkiasei» se utiliza en el griego del Nuevo Testamento para describir cómo la presencia de Dios «cubrió» la Virgen María. La Biblia utiliza este lenguaje sólo sobre el Arca y sobre María:
Lucas 1:35- “Y respondiendo el ángel le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también lo Santo que de ti nacerá, será llamado el Hijo de Dios”.
   
La Encarnación del Hijo de Dios en el seno virginal de María Santísima implica que Su presencia descendió y tomó posesión de Ella.
   
La implicación evidente es que la presencia de Dios cubre con su sombra a María y baja sobre ella –ya que es la Nueva Arca– al igual que cubrió el Arca de la Antigua Alianza. Esto revela que María, mientras que sólo una criatura e infinitamente menos que Dios, es la nueva Arca. Por lo tanto ella tiene una relación única con Dios, una santidad, santificación y poder únicos.
   
LA EVIDENCIA SORPRENDENTE DE II SAMUEL 6 Y DE LUCAS 1 QUE MARÍA ES EL ARCA DE LA NUEVA ALIANZA
  
Tengamos en cuenta el paralelismo sorprendente que la Escritura nos da entre lo que sucedió con el Arca de la Antigua Alianza en II Samuel 6 (II Reyes 6 de la Biblia Católica), y lo que sucedió con la Santísima Virgen María, el Arca de la Nueva Alianza, en el capítulo 1 del Evangelio de Lucas. II Samuel 6 es la historia más completa de la Biblia sobre el Arca de la Antigua Alianza. Lucas 1, es la historia más completa de la Biblia acerca de la Santísima Virgen María.
  
David delante del Arca – Isabel delante de María
Ante el Arca de la Antigua Alianza: “Se atemorizó entonces David del Señor y dijo: ¿Cómo vendrá a mí el Arca del Señor?”. (II Samuel 6, 9)
   
Ante la Virgen María: “[Y dijo Isabel] ¿De dónde que venga a mí la madre de mi Señor?”. (Lucas 1, 43)
David dice: “¿Cómo vendrá a mí el Arca del Señor?”, mientras que Isabel pregunta: “¿De dónde que venga a mí la madre de mi Señor?”. Isabel le dice a María lo mismo que dijo David acerca del Arca porque María es el Arca de la Nueva Alianza. La única diferencia entre las dos preguntas es que literalmente se usa “madre” en donde se dice Arca. La Biblia nos está diciendo que la madre del Señor = el Arca. Esto se confirma despejando toda duda cuando avanzamos en la historia.
David saltó delante del Arca: “Cuando el Arca de Yahveh llegó a la ciudad de David, Micol, hija de Saúl, miró por la ventana: y al ver al rey David saltando y danzando delante de Yahveh…”. (II Samuel 6, 16)

El niño saltó en la presencia de María: “Así que Isabel oyó el saludo de María, exultó el niño [Juan el Bautista] en su seno, e Isabel se llenó del Espíritu Santo… porque así que sonó la voz de tu salutación en mis oídos, saltó de gozo el niño en mi seno”.
  
El Arca se quedó por tres meses: “Tres meses estuvo el Arca de Yahveh en la casa de Obededom geteo, y Yahveh le bendijo a él y a toda su casa”. (II Samuel 6, 11)
María (el Arca) se quedó por tres meses: “María permaneció con ella como unos tres meses y se volvió a su casa. Le llegó a Isabel el tiempo de dar a luz, y parió un hijo”. (Lucas 1, 56-57)

En II Samuel 6, leemos que el Arca se quedó con Obededom geteo por tres meses. Del mismo modo, en Lucas 1, leemos que María (el Arca de la Nueva Alianza) se quedó con Isabel por tres meses.
   
II Samuel 6, 11 también menciona que el Señor bendijo a Obededón y a su casa el tiempo en que estuvo el Arca. La “bendición” en la Escritura indica frecuentemente una descendencia fecunda. En este hecho vemos otro paralelo en Lucas 1 sobre María. Porque Lucas 1, 57 nos dice que después que María se quedó con Isabel, el Señor bendijo a su casa con el nacimiento de un niño, Juan el Bautista.
Esto ocurrió cuando David fue a buscar el Arca de Judá: “Y acompañado de todo el pueblo congregado tras él, [David] se puso en camino para Baalat de Judá, para buscar el Arca de Dios, sobre la cual se invoca el nombre de Yahveh de los ejércitos, sentado entre dos querubines”. (II Samuel 6, 2)
  
María (el Arca) fue a Judá: “En aquellos días se puso María en camino y con presteza fue a la montaña, a una ciudad de Judá, y entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel”. (Lucas 1, 39-40)
  
Como leemos aquí, estos increíbles paralelos ocurrieron cuando David salió de la montaña de Judá para buscar el Arca (II Samuel 6, 2), y cuando María, el Arca de la Nueva Alianza, fue a la montaña de Judá (Lucas 1, 39).
El Apocalipsis también indica que María es el Arca de la Nueva Alianza: “Se abrió el templo de Dios, que está en el cielo, y se dejó ver el Arca del Testamento en su Templo, y hubo relámpagos, y voces, y rayos, y un temblor, y granizo fuerte. [12, 1] Apareció en el cielo una señal grande, una mujer vestida de sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre la cabeza una corona de doce estrellas”. (Apocalipsis 11, 19 - 12, 1)
  
La Biblia no fue escrita indicando capítulos o versículos. No fue sino hasta el siglo XII que la Biblia fue dividida en capítulos y versículos. Por lo tanto, el autor del Apocalipsis, el Apóstol San Juan, escribió lo que comienza en el capítulo 12 continua e inmediatamente después que termina el capítulo 11. Y en el final del capítulo 11, leemos que el Arca del testamento/alianza de Jesús fue vista en el cielo. El siguiente versículo es Apocalipsis 12, 1. Por lo tanto, las palabras que terminan el capítulo 11 son seguidas inmediatamente de las palabras con que comienza el capítulo 12, sin ninguna división.
  
Esto significa que la aparición del Arca de la alianza de Jesús justo al final del capítulo 11 ―“se dejó ver el Arca del Testamento de su Templo” (Apoc. 11, 19)― se explica inmediatamente por la visión de “la mujer” vestida de sol, con que comienza el capítulo 12, justo el versículo siguiente (Apoc. 12, 1). Esto indica que “la mujer” vestida de sol, que llevaba a la Persona Divina en su seno (la Virgen María), es el Arca del Nuevo Testamento.
El Arca contenía el maná del desierto: “… el arca de la alianza, cubierta toda ella de oro, y en ella un vaso de oro que contenía el maná, la vara de Aarón, que había reverdecido, y las tablas de la alianza”. (Hebreos 9, 4)
  
María contenía el maná del cielo (Jesús): “Yo soy el pan de vida. Vuestros padres comieron el maná en el desierto y murieron. Yo soy el pan vivo bajado del cielo, para que el que lo coma no muera. Yo soy el pan vivo bajado del cielo… el pan que yo le daré es mi carne, para la vida del mundo”. (Juan 6, 48-51)
   
No cabe duda que el maná del desierto (Éxodo 16) prefigura a Jesús como el pan de vida. Jesús hace una conexión entre los dos en Juan capítulo 6. Él hace referencia al maná del desierto, y luego dice que su carne es el verdadero maná. Bien, el maná del desierto fue colocado dentro del Arca de la Antigua Alianza. Ello prefigura a Jesucristo mismo (el verdadero maná del Nuevo Testamento) que estuvo contenido en el seno de María, la madre de Jesús.
  
En Hebreos 9, 4, también leemos que la vara de Aarón fue colocada dentro del Arca de la Antigua Alianza. En Números 17 leemos que esta vara floreció para confirmar al verdadero sumo sacerdote. La vara de Aarón entonces significa el verdadero sumo sacerdote. En el Nuevo Testamento, Jesús es descrito como el verdadero sumo sacerdote [también llamado pontífice].
Hebreos 3, 1: “Vosotros, pues, hermanos santos, que participáis de la vocación celeste, considerad al Apóstol y Sumo Sacerdote de nuestra confesión, Jesús”.
  
Véase también Hebreos 6, 20, Hebreos 9, 11, y otros pasajes que también prueban que Jesús es el verdadero sumo sacerdote. La conclusión ineludible es que la vara de Aarón que fue colocada dentro del Arca prefiguraba a Jesucristo, el verdadero sumo sacerdote, quien estuvo contenido en el vientre de María (el Arca de la Nueva Alianza).
  
No hay absolutamente ninguna duda de que el Nuevo Testamento indica que María es el Arca de la Nueva Alianza. Esta evidencia es innegable.
  
PUESTO QUE MARÍA ES EL ARCA DE LA NUEVA ALIANZA, ELLO SIGNIFICA QUE ELLA ES LO MÁS SAGRADO EN LA TIERRA FUERA DE JESUCRISTO
  
El Arca de la Alianza era la cosa más sagrada en la tierra después de la presencia de Dios mismo. El Arca fue depositada en el tabernáculo, en el santo de los santos. La presencia del Arca es lo que hizo que fuera tan sagrado el santo de los santos.
II Crónicas (o II Paralipómenos) 35, 3: “Colocada el Arca santa en la casa que edificó Salomón, hijo de David, rey de Israel”.
 
El Arca era tan santa que cuando el pueblo de Dios la seguía, ellos tenían que mantener una distancia respetuosa.
Josué 3, 3-5: “Y dieron al pueblo esta orden: Cuando veáis el Arca de la Alianza de Yahveh, vuestro Dios, llevada por los sacerdotes, hijos de Leví, partiréis de este lugar donde estáis acampados y os pondréis en marcha tras ella, pero dejando entre vosotros y ella una distancia de dos mil codos, sin acercaros a ella, para que podáis ver el camino que habéis de seguir, pues no habéis pasado nunca por él”.
    
Las personas que ilegalmente tocaban el Arca eran castigadas con la muerte.
II Samuel 6, 6-7: “Cuando llegaron a la era de Nacón, tendió Oza la mano hacia el arca de Dios y la agarró, porque los bueyes recalcitraban. Encendióse de pronto la cólera de Yahveh, y cayó allí muerto, junto al arca de Dios”.
   
Oza murió por profanar el Arca de Dios, so pretexto de que los bueyes que la llevaban se tropezaron: Puso su mano en el Arca, y cayó muerto ante ella.
  
Los hombres de Bet-semes fueron muertos porque se habían atrevido a mirar dentro del arca.
I Samuel 6, 19: “Entonces Dios hirió a las gentes de Bet-semes, porque vieron dentro del arca de Yahveh, e hirió éste de entre ellos a setenta hombres”.

Vemos cuán sagrado consideraba Dios aquello que había de entrar en contacto cercano con su presencia espiritual.

DADO QUE MARÍA ES LA NUEVA ARCA, ELLA TUVO QUE SER SANTA Y CREADA SIN PECADO

Dios dio las más específicas indicaciones para la construcción del Arca. Él ordenó que fuera hecha del oro más puro.
Éxodo 25, 10-13 y 24: “Harás el arca de madera de acacia, dos codos y medio de largo, codo y medio de ancho y codo y medio de alto. La cubrirás de oro puro, por dentro y por fuera, y en torno de ella pondrás una corona de oro. Fundirás para ella cuatro anillos de oro, que pondrás en los cuatro ángulos, dos de un lado, dos del otro. Harás unas barras de madera de acacia y las cubrirás de oro… la revestirás de oro puro…”.
   
El Arca de la Alianza estaba hecha de madera de acacia (en la Biblia, esta madera es llamada Setim -incorruptible-) y recubierta de oro puro por dentro y por fuera.
   
Es interesante que el Arca no sólo tenía que estar cubierta de oro en derredor, y hay una referencia específica a que tenga “una corona de oro todo en derredor”.
  
El Arca de la Antigua Alianza tenía una corona de oro: “La cubrirás de oro puro… pondrás en torno de ella una corona de oro”. (Éxodo 25, 11)
  
La Virgen María (la Nueva Arca) también tiene una corona: “Apareció en el cielo una señal grande, una mujer vestida de sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre la cabeza una corona de doce estrellas”. (Apocalipsis 12, 1)
   
El Arca de la Antigua Alianza tenía que ser perfecta y santa porque era el único lugar donde se asentaba la presencia espiritual de Dios. La santidad de Dios no puede ser empañada por el contacto con algo que contenga defectos. Del mismo modo, la Virgen María, como la Nueva Arca y portadora de Jesucristo, tuvo que ser creada sin pecado y en estado de perfección.
   
Ella no sólo contuvo la presencia espiritual de Dios, sino al mismo Dios Jesucristo. Ella no sólo contuvo la palabra escrita de Dios, sino el Verbo de Dios hecho carne (Juan 1, 1). Por consiguiente, María debe ser perfecta. Ella debe estar libre de todo pecado. Ella debe ser siempre virgen y jamás tocada por el hombre.
    
La Virgen María fue preservada de todo pecado desde el instante de su Concepción, porque convenía que Ella fuese la Madre de Dios; y porque la Divina Majestad no puede estar donde hay sombra o mancha de pecado.
   
Si el Arca de la Antigua Alianza, que contenía las tablas de la Ley escrita y era cubierta por la presencia espiritual de Dios, fue cubierta por el oro más puro y fue construida según las más precisas especificaciones de Dios, ¿cuán superior debió ser la creación de María, el Arca de la Nueva Alianza? Como sabemos, la figura (anti-tipo) es siempre superior a la prefigura (tipo). María, el Arca de la Nueva Alianza, por tanto, debe ser y es, muy superior que el Arca de la Antigua Alianza.
   
Al igual que el Arca de la Antigua Alianza, María también debe tener un tremendo poder sobre el diablo y los enemigos de Dios. Ella debe tener un poder de intercesión único para con Dios, en atraer sus bendiciones y en ayudar al pueblo de Dios, al igual como lo fue el Arca de la Antigua Alianza.

AL IGUAL QUE EL ARCA DE LA ANTIGUA ALIANZA, MARÍA TIENE UN PODER DE INTERCESIÓN ÚNICO; ELLA TIENE UN IMPRESIONANTE PODER SOBRE LOS ENEMIGOS DE DIOS, SOBRE EL DIABLO Y EN ASISTIR AL PUEBLO DE DIOS
  
El Arca de la Antigua Alianza tenía un poder impresionante. Cuando fue capturada por los filisteos, les sucedieron cosas extraordinarias como también a su falso dios, Dagón.
I Samuel 5, 1-5: “Capturaron, pues, los filisteos el arca de Dios y la llevaron de Ebenezer a Azoto (Asdod), y la metieron en el templo de Dagón y la pusieron junto a Dagón. Al día siguiente, levantándose de mañana, vieron los filisteos a Dagón tendido en tierra y con la cara contra ella, delante del arca de Yahveh. Le recogieron y volvieron a ponerle en su sitio; pero al otro día, cuando se levantaron, encontraron a Dagón tendido en tierra boca abajo y cortadas la cabeza y las manos, que yacían en el umbral, sin quedar de Dagón más que el tronco. Por esto los sacerdotes de Dagón y cuantos entran en el templo de Dagón en Azoto no pisan el umbral del templo”.
    
Los filisteos comenzaron a ser destruidos por haber capturado el Arca. Esto los llevó a devolver el Arca a sus enemigos, los israelitas.
I Samuel, 5, 7: “Viendo los de Azoto lo que pasaba, dijeron: ‘Que no quede entre nosotros el Arca del Dios de Israel, porque su mano pesa mucho sobre nosotros y sobre Dagón, nuestro dios’”.
  
El Arca infundía un terror mortal a los enemigos de Dios.
I Samuel, 5, 10: “Entonces mandaron el arca de Dios a Accarón. Pero cuando entró el arca de Dios en Accarón, los accaronitas se pusieron a gritar: ‘Han traído el arca del Dios de Israel para que nos mate a todos, a nosotros y a nuestro pueblo’”.
  
Los filisteos capturaron el Arca de la Alianza, y en castigo su ídolo Dagón fue destruido y sus ciudades y campos fueron asolados por ratas y la plaga. (Cuadro “La peste en Asdod”, por Nicolás Poussin)
 
Las aguas del Jordán se secaron milagrosamente por el Arca.
Josué 3, 13-14: “[Y Yahveh dijo a Josué]: ‘Y cuando los sacerdotes que llevan el arca de la alianza de Yahveh, el Señor de toda la tierra, pongan la planta de sus pies en las aguas del Jordán, las aguas del Jordán se partirán, y las que bajan de arriba se pararán en montón’. Cuando hubo salido el pueblo de sus tiendas para pasar el Jordán, precedido por los sacerdotes que llevaban el arca de la alianza…”.
   
Paso por el Jordán (por Juan Montero de Rojas)
   
María, la Nueva Arca, tiene este poder y más aún; porque la figura es superior a la prefigura, y el Nuevo Testamento es superior al Antiguo. Ahora cubriremos más evidencia bíblica para la enseñanza católica acerca de la Virgen María.

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+Jorge de la Compasión (Autor del blog)

Jorge Rondón Santos (Editor colaborador)