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ORGULLOSAMENTE HISPANOHABLANTES

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jueves, 22 de julio de 2010

ELEMENTOS MASÓNICOS EN EL ORIGEN DE LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ

I. La “religión incivil” en los Estados Unidos
  
Uno de los aspectos más característicos de la vida social y cultural americana es la presencia de una “religión civil”, de un mínimo común denominador moral, patriótico y vagamente “espiritual” que se supone compartido por la gran mayoría de los estadounidenses, aunque separados por una extraordinaria multiplicidad de pertenencias religiosas (1). Entre los aspectos de la “religión civil” americana revelados por los sociólogos existe uno discutible pero no por eso menos esencial: la necesidad de reforzar la identidad nacional y espiritual de señalar contínuamente adversarios, que sirvan para subrayar la distinción entre “nosotros” y “ellos” en cuanto son presentados como “extranjeros”, “otros”, extraños a la patria y a sus símbolos. El mismo sociólogo que ha hecho célebre en los últimos decenios la teoría de la “religión civil”, Robert Bellah, ha sugerido la expresión “religión incivil” para designar este aspecto de hostilidad al extraño que acompaña como una sombra la “religión civil” americana (2).
  
¿Quiénes son los extranjeros señalados como extraños al ethos nacionale americano por la “religión incivil”? Bellah y sus colaboradores han mostrado que existía en la joven nación estadounidense naciente una tradición antisemita, pero muy pronto los hebreos fueron reconocidos como parte integrante y no extraña de la vida civil y social de los Estados Unidos. En el siglo XIX los dos grupos particularmente denunciados como “extranjeros” y “no americanos” son los católicos y los mormones. Aunque ya para mediados del siglo pasado los católicos se habían convertido en el grupo religioso relativamente mayoritario en los Estados Unidos –y los mormones, naturalmente, son una religión estadounidense fundada por estadounidenses–, eran percibidos como extranjeros a la “religión civil” dos elementos propios de éstos: la estructura jerárquica de la Iglesia Católica y la iglesia mormona, considerada incompatible con el ideal democrático estadounidense; y el secreto (secreto del templo mormón, secreto de confesión católico), siendo inconciliables con una democracia donde todo sucede en público. Católicos y mormones fueron así considerados outsider, extraños, y frecuentemente perseguidos. Pero hay un tercer grupo que a menudo es confinante con los católicos y los mormones y atacado en cuanto extraño a las tradiciones norteamericanas, jerárquico y secreto: la masonería. Muchos entre los padres fundadores de los Estados Unidos eran masones, y desde cierto punto de vista, la masonería americana se considera la custodia de la “religión civil”.
Todavía en los años que van desde la Revolución Francesa y 1850 nace en los Estados Unidos un fuerte movimiento contra la masonería (3); siendo incluso fundado un partido político llamado “Partido Antimasónico”, que por quince años estuvo a punto de tener cierto éxito (4). Es interesante notar que los mismos grupos –protestantes conservadores y patriotas “nativistas”, defensores de la “religión civil”– atacaban la masonería, la Iglesia Católica y los mormones, y aún las mismas novelas populares eran republicadas idénticamente cambiando la identidad de los “adversarios” y los “malvados”: el malvado y corrupto mormón o masón de un opúscolo se convertía en el malvado jesuita de otro, pero la trama quedaba igual (5). Por demás los tres grupos “extranjeros” eran tenidos como en contacto y vinculados entre sí: se afirmaba fácilmente que la masonería era secretamente dirigida por el Vaticano, que los mormones eran en realidad masones, o que eran criptocatólicos, y así por el estilo. En una literatura que se sitúa en las fronteras más extremas del protestantismo estas acusaciones son repetidas incluso en nuestros días.
  
Aún, a partir de finales del siglo XIX, algo había comenzado a cambiar. Los católicos (siempre más numerosos, y ahora nno siempre identificados con los sectores más pobres) y los mormones (después de la renuncia a la poligamia en 1890) han iniciado una marcha hacia el centro de la escena religiosa y civil americana, y –si los prejuicios no están del todo desaparecidos– muchos hoy los aceptan como estadounidenses de pleno derecho, no más outsider o extranjeros. Junto a los masones –siempre atacados en cierta literatura protestante, incluso si los tiempos del “Partido Antimasónico” son ciertamente pasados–, los enemigos de la “religión civil” han sido buscados otra vez. En los últimos años, los “extranjeros” por excelencia son los nuevos movimientos religioso, las “sectas” y los “cultos”: Hare Krishna, Cienciología, Niños de Dios, secuaces del reverendo Moon. Pero –antes de los “cultos” más recientes, y por muchos años– el puesto de los mormones y de los católicos como grupo peligroso para criticar y denunciar ha sido largamente ocupado por los Testigos de Jehová (6). El mecanismo de la “religión incivil” es siempre el mismo: todos aquellos que son extraños a la “religión civil” hacen parte de un complot y están vinculados entre sí. Así algunos anticatólicos, recalcitrantes, sostengan aún hoy que los testigos de Jehová (como el resto de los masones) son secretamente inspirados por el Vaticano y que entre los miembros del Cuerpo Gobernante hay jesuitas disfrazados (7). Y otros insisten en la relación entre los testejehovistas y la masonería.
  
Un ejemplo de esta literatura –que sería incomprensible sin el marco referencial de la “religión incivil” americana y de su tradicióne– está constituido por la actividad de la organización anti-testejehovista Witness Inc. Uno de sus “misioneros”, Fritz Springmeier de Portland OR, insiste particularmente sobre los vínculos masónicos de los primeros Estudiantes de la Biblia –de los cuales se originan los actuales testigos de Jehová– y sostiene, típicamente, que también “los líderes católicos del Vaticano son casi todos masones” (8). Si se agrega el que los textos de Springmeier son distribuidos por Saints Alive in Jesus, un grupo anti-mormón del estado de Washington que acusa de vínculaciones masónicas tanto a los mormones como a los católicos, el cuadro está completo y muestra la persistenca de la “religión incivil”, que por años ha incluido los testimonios de testejehovistas en su teoría del complot que ya desde la primera mitad del siglo pasado vinculaba a la masonería, la Iglesia Católica y la iglesia mormona.
  
Paralelo a la literatura sobre los lazos masónicos de los testigos de Jehová existe otra que busca en sus publicaciones y actividades trazas de ocultismo e inclusive, de satanismo. En un libro que ha tenido cierto éxito –y que cada tanto es citado también en Italia– Darek Barefoot ha sostenido que en el interior de las ilustraciones que acompañan la Atalaya y en los libros testejehovistas habrían escondido símbolos ocultistas y satánicos, que se pueden identificar solamente descomponiendo las imágenes (9). Las argumentaciones de Barefoot son spesso francamente increíbles, y descomponiendo figuras aparentemente inocuas –maguer con la ayuda de una computadora– se puedan encontrar símbolos siniestros y demoniacos casi donde sea.
  
Se trata de una literatura que tiene un interés sociolócico, en elintreccio entre la “religión civil” y la “religión incivil”. En esta instancia, todavía, quiero confrontar el problema desde otro punto de vista, tomando seriamente la tesis relativa a los informes entre la masonería y los testigos de Jehová para prescindir del contexto extravagante y fantástico en os cuales a menudo se presenta. Me pregunto entonces: ¿qué hay de cierto? ¿Entre las fuentes del testejehovismo está también la masonería? Naturalmente los testigos de Jehová actuales –como los mormones contemporáneos y, en el caso de los católicos, desde siempre– se expresan en relación a la masonería exclusivamente en clave crítica: hoy los testigos de Jehová tienen fuertemente desaconsejado adherir a organizaciones de tipo masónico, y también la masonería es denunciada como “satánica”. Esta circunstancia, sin embargo, no es decisiva en respecto las fuentes del fundador de los Estudiantes de la Biblia, el pastor Charles Taze Russell (1852-1916). Me propongo por tanto examinar los argumentos provenientes de los autores anti-testejehovistas que sostienen un lazo entre los Studéntes Bibliárum y la masonería, proponiéndo una valoración crítica y formulando por tanto alguna conclusión. Me abstendré de examinar los argumentos de carácter puramente especulativo o teórico, y aterrizaré en los elementos fácticos, exponiéndolos en forma de tesis.

II. Charles Taze Russell y la masonería: la tesis
  1. “Charles Taze Russell era un afiliado a la masonería”.
    Fritz Springmeier sostiene haber, luego de una gran investigación, encontrar las pruebas de la afiliación de Charles Taze Russell a la masonería y en particular a los Caballeros Templarios (Knights Templar), un sistema de “altos grados” masónicos particularmente popular en las Islas Britanicas y en los Estados Unidos, cuyos orígenes son debatidos pero que hoy está asociada al Rito de York, la mayor alternativa –en el mundo anglosajón– al Rito Escocés. Ya que los Caballeros Templarios de Pennsylvania a los cuales el fundador de los Estudiantes Bíblicos estaba afiliado derivan su regularidad de una patente irlandesa, los documentos relativos a la afiliación masónica de Charles Taze Russell se conservarían en Dublín (10). Si esta información fuese exacta, la cuestión de la pertenencia a la massoneria del hombre en el cual se sitúa el origen de los Testigos de Jehová se resolvería en sentido afirmativo, puesto que no es posible entrar a los Caballeros Templarios sin ser maestro masón. Todavía la cuestión de la pertenencia masónica de este o aquél personaje histórico se presenta casi siempre con características ambiguas e infieles. No es difícil falsificar documentos y patentes. Por el momento la documentación que Fritz Springmeier ha recopilado no es suficiente para resolver definitivamente la cuestión.
      
    A propósito de la masonería, Charles Taze Russell ha formulado una objeción crítica expuesta en tono más moderada frente a las acusaciones de “satanismo” de sus sucesores. El 15 de junio de 1895 escribió en Zion’s Watch Tower and Herald of Christ’s Presence (La Atalaya de Sión y Heraldo de la Presencia de Cristo, que en 1930 pasará a ser La Atalaya: Anunciando el Reino de Jehová) que “La Orden de los Masones, si los juzgamos por su historia pasada, tiene objetivos y esquemas secretos que van más allá de la mutua ayuda financiera en caso de enfermedad o de muerte. En cuanto podamos juzgar que hay en los ritos de esta orden –y de algunas otras– una cierta dosis de ritualidad profana y de parata, que los adeptos no entienden pero que en muchos casos sirve para satisfacer la inclinación natural ante el rito, y por tanto alejan a los miembros del auténtico rito donde se adora a Dios en espíritu y en verdad a través del único verdadero Mediador y Gran Maestro, Jesucristo” (11). En otro arista, en el ambiente de los comerciantes de Pittsburgh donde Charles Taze Russell se había formado, la afiliación a la masonería era muy común. Aunque si el futuro pastor estaba afiliado a la masonería en sus años mozos, parece que en 1895 considerase las actividades masónicas como algo secundario y viese en ellas un riesgo de alejar a sus adeptos de los intereses espirtuales. Pero por otro, el fundador de los Estudiantes de la Biblia no parecía haber adherido a las campañas antimasónicas que caracterizaron a distintas denominaciones y movimientos protestantes de su época.
     
  2. “Charles Taze Russell se valía de un lenguaje masónico en sus predicaciones”.
    Hay en efecto distintos sermones en los cuales Charles Taze Russell demuestra una notable familiaridad con el lenguaje masónico. El primer sermón recogido en el volúmen Los sermones del Pastor Russell se intitula Puede conocer los secretos de Dios y es totalmente representado en la metáfora de Dios como “fundador de una sociedad secreta”. Los hombres se entusiasman por la masonería –que, afirma el pastor, “atacarla no es parte de mi misión”– pero los Estudiantes Bíblicos ofrecen la posibilidad de entrar en una orden más grande, la “Orden secreta de Melquisedec” donde se puede “pasar de grado en grado”, esto es, “de gracia en gracia” y tener el orgullo de ser iniciados en la “Orden secreta del Señor” (12). En otro sermón del mismo volumen, El deseo de todas las Naciones, el pastor observa que muchos movimientos espirituales esperan la segunda veida de un mesías: los cristianos esperan a Jesucristo y los masones esperan a Hiram Abiff, “el gran Maestro Masón cuya muerte, glorificación y futuro advenimiento son continuamente mencionados por las letras puestas sobre sus piedras angulares. Él murió de una muerte violenta, dicen, por su lealtad a los secretos divinos del cual era tipo el Templo de Salomón. Él debe regresar a la tierra, dicen, para que el gran templo antitípico sea completado y su gran servicio para Israel y para todos los pueblos pueda ser cumplido” (13).
      
    Como se ve, Charles Taze Russell se servía del lenguaje masónico con una cierta cantidad de familiaridad y precisión. Por esta circunstancia, sin embargo, no se deben sacar conclusiones apresuradas. A propósito del uso del lenguaje masónico de parte de Joseph Smith, el fundador de los mormones (que, a diferencia del pastor Russell, ciertamente se inició en la masonería), el sociólogo Armand Mauss ha observado que se trataba de un lenguaje familiar y conocido en la clase media de la Norteamérica decimonónica y que Joseph Smith se valía de él para poner a su favor cierto tipo de interlocutr y transmitirle un contenido muy diverso del masónico (14). También en el sermón que he citado, Charles Taze Russell se sirve de la forma masónica –que indudablemente manifiesta conocer bien– para hacer pasar un contenido diferente, del cual afirma reiteradamente la superioridad respecto a lo que sus contemporáneos podían aprender frecuentando la masonería.
      
  3. “Charles Taze Russell utilizaba símbolos masónicos”.
    El fundador de los Estudiantes de la Biblia fue acusado de utilizar habitualmente diversos símbolos masónicos. Antes que nada, no parece poder ser revocada la duda que el pastor Russell fuese extraordinariamente aficionado al símbolo usado por los Caballeros Templarios masónicos estadounidenses constituido por una corona en cuyo interior se encuentra una cruz. Se trata de una reelaboración masónica tardo-dieciochesca o decimonónica de símbolos medievales, mucho más populares entre los Templarios masónicos estadounidenses que en sus pares de Inglaterra, y presentada como “símbolo cruzado”. Charles Taze Russell utilizó este símbolo por algunos alos en su portada de la Atalaya (15) y de la revista interdenominacional People’s Pulpit; lo exponía en las grandes reuniones públicas y lo tenía en un lugar prominente en su estudio (16). Este símbolo es aún utilizado por distintos grupos cismáticos “russelitas” que se denominan Estudiantes de la Biblia, en polémica con los actuales testigos de Jehová que en cambio lo han abandonado. Es todavía uno de los símbolos oficiales de los Caballeros Templarios masónicos. Pero Springmeier y otros autores anti-testejehovistas se olvidan de precisar que, no obstante su origen masónico (y el rol de Charles Taze Russell en su difusión), se trata de un símbolo que con el significado de “cruzada cristiana” ha adquirido en nuestro siglo una difusión en los Estados Unidos también en ambientes protestantes evangélicos, hostiles tanto a los masones como a los testigos de Jehová. Por ejemplo, es reproducido en el “anillo de la Alianza” propuesto a los protestantes evangélicos como signo de identificación (17). Naturalmente los actuales testigos de Jehová no lo usan más, porque –a diferencia del pastor Russell– no reconocen la cruz como símbolo de Jesucristo: enseñan que Jesús murió sobre un “madero de tormento” y que la cruz es un símbolo pagano.
      
    Sobre la portada de diversos libros de Charles Taze Russell a partir de 1910 figura el símbolo del sol alado (18). El origen del símbolo es evidentemente oriental y egipcio, y el pastor podía haberlo visto en sus viajes a Egipto, pero en sus tiempos el símbolo solar era usado también por la Sociedad Teosófica y de la masonería del rito escocés, como símbolo del grado 33°. No se trata evidentemente de un símbolo solamente masónico, pero sí era ciertamente un símbolo popular en la masonería.
      
    El elemento que me parece más significativo es sin embargo otro. Charles Taze Russell se interesó durante toda su vida en las especulaciones esotéricas sobre la Gran Pirámide, que consideraba construida por instrucciones de Dios, quizá por Melquisedec, “una Biblia de piedra erigida con el objetivo de transmitir la verdad esencial sobre la infinita sabiduría y previdencia de Dios” (19). Las enseñanzas sobre la Gran Pirámide serán circuncidadas de la doctrina de los testigos de Jehová por el sucesor del pastor Russell, el abogado Joseph Franklin Rutherford (1869-1942), comúnmente llamado “juez Rutherford” por haber ejercido por breve tiempo las funciones de juez especial (o conjuez); también estos temas son conservadas hoy solamente por algunos grupos “russelitas” cismáticos. El tema de la Gran Pirámide no indica unívocamente una relación con la masonería, porque en el siglo XIX se había difundido grandemente una amplia literatura esotérica, sea masónica o no. Más interesante es la circunstancia en que el pastor Russell había querido ser sepultado bajo una pirámide cuya punta estaba separada del tronco por una línea contínua, que repite el tema del “ojo sobre la pirámide” conocido por todos los estadounidenses porque aparece en el dólar. Un popular estudioso contemporáneo de símbolos, Joseph Campbell, ha confirmado los orígenes masónicos de este simbolo americano (20). Sobre el resto de la pirámide que hacía de monumento fúnebre de Russell estaba esculpido también su predilecto emblema templario.
     
  4. “El tema de la necesidad de conocer un nombre de Dios, que es Jehová, para salvarse, es un tema masónico”.
    También en los sistemas de “altos grados” masónicos –siguientes a los tres primeros– se enseña que “el secreto esencial de la masonería” es “el Grande y Sacro Nombre” que es el nombre de Dios. Este “secreto” es comunicado en el rito escocés en el 13° y el 14° grado y en el rito de York en el 7° y 9° grado. Con particular énfasis se insiste sobre el nombre de Dios en la masonería del Arco Real (actual 7° grado del rito de York): es comunicado primero el nombre “Jah-Bul-On” (Jehová-Baal-Osiris, a simbolizar que el Dios en el cual nos dirigimos es el Dios de todas las religiones, no de una sola), por tanto el nombre “Jehová” (el Dios judeo-cristiano del cual las cuatro letras del nombre tendrían sin embargo un valor universal) (21). El Arco Real tenía cien años de existencia cuando Charles Taze Russell fundó los Estudiantes de la Biblia, y por tanto él podría haber simplemente derivado la idea de la importancia central del “nombre” de Dios y el mismo énfasis del nombre Jehová por la masonería. Esta conclusión es plausible, también si no es obvia. De hecho, también en el protestantismo evangélico anglo-estadounidense –no todos filomasónicos, aunque en parte antimasónico– a mediados del siglo XIX teólogos como Alexander MacWhorter y Frederick Leonard Chappell habían hecho popular la tesis de que Dios tiene un nombre que debe ser usado para salvarse. De estos teólogos (que, ciertamente, pueden haber sido influenciados por teorías masónicas) y no directamente del Arco Real deriva una vasta corriente de “movimientos del Nombre Sagrado” (22) distintos a los testigos de Jehová, que en parte existen aun hoy. Por otra parte, es cierto que la masonería era mucho más conocida en los Estados Unidos en la época de la formación del pastor Russell que no los “movimientos del Nombre Sagrado”.
     
  5. “En ciertas épocas de su historia los Estudiantes de la Biblia –y sus sucesores, los testigos de Jehová– se han mostrado aliados de la masonería”.
    Se alega en particular que, sobre todo en la época de Joseph F. Rutherford, la Atalaya y Edad Dorada (precursora de ¡Despertad!), han defendido a la masonería contra los ataques de la Iglesia Católica, del Fascismo y del Nacionalsocialismo (23). Es difícil ver aquí más de un intento de alianza táctica porque se trata de la misma época en la que –lejos de la moderación de Charles Taze Russell– indagando ¿Cómo ha tenido origen la masonería?, los testigos de Jehová concluyen que “nació del Demonio” (24). Pero se afirma que la masonería habría favorecido las misiones de los testigos de Jehová en clave anticatólica. Las pruebas presentadas no parecen decisivas: se trataría en todo caso de una estrategia de carácter generalmente a propuestas “alternativas” frente a la Iglesia Católica, no de una promoción especial de los testigos de Jehová. En fin, el sionismo de Charles Taze Russell estaba ligado a su calendario profético, que preveía el retorno de los judíos a Palestina, y no debe ser definido demasiado apresuradamente como “masónico” porque de un lado no todas las corrientes masónicas de su época eran sionistas, y de otro –por razones proféticas análogas– el sionismo estuvo ampliamente difundido en ambientes evangélicos mlenaristas que eran al mismo tiempo hostiles a la masonería (25).
   
III. Conclusiones
  
Para terminar, me limitaré a exponer algunas conclusiones en forma de tesis:
  1. Charles Taze Russell demostraba tener excelentes informaciones sobre el lenguaje y los símbolos masónicos: si no era masón (hasta que se demuestre lo contrario), había evidentemente frecuentado un ambiente donde la masonería era difundida y común.
  2.  Algunas ideas y símbolos –particularmente relevante es la teoría del nombre de Dios, pero para Russell eran muy importantes también las especulaciones sobre la Gran Pirámide y el símbolo de la cruz en la corona– son comunes en los Estudiantes de la Biblia y la masonería de su tiempo. Pero también se encuentran en otros ambientes. Cuando los encontramos en Russel no podemos inmediatamente concluir que son de derivación masónica, pero –sobre todo por la teoría crucial del nombre de Dios– la tesis de una influencia masónica es plausible. 
  3. La discusión sobre los informes entre los orígenes de los testigos de Jehová y la masonería es importante porque muestra cómo los testigos de Jehová no son un fenómeno absolutamente único, nuevo e inaudito: hacen parte (como la masonería) del ambiente de la “nueva religiosidad” y de este ambiente han obtenido ideas, argumentos y símbolos. 
  4. El rol de la masonería entre las posibles fuentes del material reelaborado por Charles Taze Russell para crear el primer esbozo del Testejehovismo (que en su forma actual nacerá solo con Joseph F. Rutherford) no ha sido –probablemente– irrelevante, pero no debe ser exagerado. El pastor Russell ha de hecho encontrado en el ambiente de la “nueva religiosidad” de la época –un ambiente sobre el cual ejercitaba su influencia también la masonería– un lenguaje, de temas y de símbolosi, que sin embargo utilizó creativamente al servicio de un proyecto ciertamente distinto del masónico.
  
Rev. Ernesto Zuccini
 
NOTAS
(1) Cf., sobre este punto, los ensayos recopilados en Massimo Introvigne (editor), Tra Leghe e nazionalismi. “Religione civile” e nuovi simboli politici (Entre la Ley y los nacionalismos: “Religión civil” y nuevos símbolos políticos). Editora Effedieffe, Milán, 1993.
(2) Cf. Robert Bellah - Frederick E.Greenspahn (editores), Uncivil Religion. Interreligious Hostility in America (Religión incivil: Hostilidad inter-religiosa en Estados Unidos). Crossroad Publishing Co., New York, 1987.
(3) Cf. para un vistazo resumido Paul Goodman, Towards a Christian Republic. Antimasonry and the Great Transition in New England 1826-1836 (Hacia una república Cristiana: Antimasonería y la Gran Transición en Nueva Inglaterra, 1826-1836). Oxford University Press, New York-Oxford,1988.
(4) Cfr. William Preston Vaughn, The Anti-Masonic Party in the United States 1826-1843 (El Partido Antimasónico en los Estados Unidos, 1826-1843). University Press of Kentucky, Lexington (Kentucky), 1983.
(5) Cfr. David Brion Davis, “Some Themes of Countersubversion: An Analysis of Anti-Masonic, Anti-Catholic, and Anti-Mormon Literature” (Algunos temas de contrasubversión: Un análisis de literature antimasónica, anticatólica y antimormona), en Mississippi Valley Historical Review, vol. 47 (1960), págs. 205-224.
(6) Cfr. Lawrence Foster, “Cults in Conflict: New Religious Movements and the Mainstream Religious Tradition in America” (Cultos en conflicto: Nuevos movimientos religiosos y la tradición religiosa mayoritaria en América), en R.E.Bellah - F.E.Greenspahn, op.cit., págs. 185-204.
(7) Esta tesis retorna en las historietas anticatólicas publicadas en numerosos idiomas por Chick Publications de Chino (California).
(8) Fritz Springmeier, The Watchtower & The Masons (La Atalaya y los Masones), 2a edición del autor, Portland (Oregon) 1992, página X. Las tesis de Springmeier fueron posteriormente en su libro Be Wise as a Serpent (Sed sabios como serpientes), edición del autor, Portland (Oregon) 1993 y en una serie de entrevistas radiofónicas trasmitidas por la WWCR, en la cual Springmeier ha llegado a sostener que incluso “hoy la masonería controla a los testigos de Jehová”.
(9) Cf. Darek Barefoot, Hour of Darkness. A Battle against Occult Subversion and Blind Faith (Hora de tinieblas: Una batalla entre la subversión oculta y la fe ciega). Grand Valley Press, Grand Junction (Colorado), 1992.
(10) Ibid., página VIII y tabla fuera del texto en frente de la pagina VIII.
(11) Watch Tower, 15 de junio de 1895, págs. 142-144 (en Reprints publicados por Chicago Bible Students, s. f., vol. IV, págs. 1827-1828).
(12) Pastor Russell’s Sermons (Sermones del Pastor Russel), IBSA - People’s Pulpit Association. Brooklyn (New York), 1917, págs. 5-17.
(13) Ibid., pág. 113.
(14) Armand Mauss, “Culture, Charisma and Change: Reflections on Mormon Temple Worship” (Cultura, carisma y cambio: Reflexiones sobre la adoración en el Templo mormón), en Dialogue: A Journal of Mormon Thought (Diálogo: Un diario de pensamiento mormón), vol. 20, n. 4, invierno de 1987, págs. 77-86. Para una discusión más amplia cfr. Massimo Introvigne, I Mormoni (Los mormones), edición italiana ampliada, Interlogos, Schio (Vicenza) y Libreria Editrice Vaticana, Ciudad del Vaticano, 1993.
(15) Cf. por ejemplo The Watch Tower, 18 gennaio 1911.
(16) Según una fotografía reproducida en F. SPRINGMEIER, op.cit., pág. 98, de cuya autenticidad no parece haber razón para dudar.
(17) Cfr., para un solo ejemplo, la publicidad del Covenant Ring en pág. 51 del número del 8 de noviembre de 1993 de la revista evangélica estadounidense Christianity Today.
(18) Cfr. por ejemplo, Charles Taze Russell, What Say the Scriptures About Our Lord’s Return (Qué dicen las Escrituras sobre la venida de Nuestro Señor). International Bible Students Association, Brooklyn (New York), 1917, portada.
(19) Charles Taze Russell, Studies in the Scriptures. Series III: Thy Kingdom Come, reprint (Estudios en las Escrituras, serie III: Venga tu Reino, reimpr.). Dawn Bible Students Association, East Rutherford (New Jersey) s. f. (1a ed.: 1891), págs. 309-376.
(20) Joseph Campbell-Bill Moyers, The Power of Myth (El poder del mito). Doubleday, New York 1988, págs. 24-25.
(21) Cf. para un resumen la voz Religion en Coil’s Masonic Encyclopedia, nueva ed., Macoy Publishing & Masonic Supply Company, New York 1961, págs. 511-522.
(22) Sobre esto cfr. Massimo Introvigne, Le nuove Religioni. SugarCo, Milán 1989, págs. 127-129.
(23) Cf. per ejemplo Golden Age, 9 de octubre de 1935, pág. 21; y Golden Age, 20 de noviembre de 1935.
(24) “How Masonry Originated?” (¿Cómo se originó la masonería?), en Golden Age, 3 de septiembre de 1930.
(25) Cf. la obra principal sobre el sionismo de Russell, obra de un “russellita” contemporáneo: David Horowitz, Pastor Charles Taze Russell: An Early American Christian Zionist (Pastor Charles Taze Russell: Un cristiano sionista temprano). Philosophical Library, New York 1986.

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