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martes, 18 de agosto de 2020

LA ‘Nouvelle théologie’: DE SU CONDENA POR PÍO XII A SU TRIUNFO EN EL VATICANO II

Por el Dr. Arnaldo Vidigal Xavier da Silveira para BONUM CERTAMEN, vía UNAVOX.IT. Traducción propia.
  
CINCO CARDENALES Y LA ‘nouvelle théologie’
  
Jean Daniélou SJ, Paulo Evaristo Arns OFM, Henri de Lubac SJ, Yves Congar OP y Walter Kasper.
  
1] En artículos recientes publicados en este sitio, expuse el carácter heretizante del Vaticano II (1) y su ruptura con la Tradición (2). En ambos casos, quedaba claro que el Concilio se inspiró en la nouvelle théologie, corriente de orientación inconfundiblemente modernista, condenada por Pío XII en 1950 en la Encíclica Humáni Géneris. Mi argumentación en ese sentido se basaba, en parte, en el artículo publicado el pasado 12 de abril en el Osservatore Romano por el Cardenal Walter Kasper, intitulado “Un Concilio aún en Camino”.
   
2] Amigos y lectores me piden que esclarezca mejor el papel de la nouvelle théologie en la actual crisis de la fe. En las presentes líneas no pretendo agotar la materia bajo el punto de vista doctrinario, histórico o cualquier otro. Quiero apenas resaltar el modernismo extremado que imperaba en ciertos círculos teológicos cuando la publicación de la Encíclica Humáni Géneris, así como su desarrollo en las décadas siguientes, y hasta nuestros días. Para esto me valgo de la declaración del Cardenal franciscano Paulo Evaristo Arns, Arzobispo de São Paulo por más de 27 años, de 1970 a 1998, en su libro “Da Esperança à Utopia – Testemunho de uma Vida” publicado en 2001 (3).
   
Un padre franciscano estudia en París
3] En ese libro, el autor relata que, a fines de 1947, ya ordenado sacerdote, fue a estudiar en París, donde permaneció hasta 1952, cuando se doctoró en la Sorbonne. Entre los escritores de la época, refiere a Sartre, de quien dice que era “considerado” [sic!] de izquierda o comunista (p. 80); y refiere también los futuros cardenales [Jean] Daniélou y [Henri] de Lubac, y aun “grandes autores dominicos, entre ellos el futuro cardenal Yves Congar” (p. 80).
    
4] Prosigue el purpurado: “Lo único que nos hirió profundamente fue la intervención del Papa Pío XII, o sea [sic!], de la Curia Romana, en la llamada nouvelle théologie. Yo frecuentaba, sin inscribirme, todos los cursos y conferencias de Daniélou, de Congar y de los demás dominicos. Debo decir que los admiraba, pensando hasta en imitarlos al volver para mi patria” (p. 80).
    
5] “Un día se contó –narra él– (…) que el maestro Daniélou y los demás colegas de la Nueva Teología habían sufrido ruda amnoestación y hasta restriciones en sus publicaciones, porque la nouvelle théologie estaba bajo sospecha. Asistí a la reunión de los alumnos (…) y constaté que la mayoría iría a abandonar el estudio sistemático de la teología para consagrarse a otras tareas, o simplemente a la pastoral, que venía siendo renovada de a poco en la Francia” (pp. 80-81).
    
6] “También los curas obreros y las Misiones de Francia –escribe el Cardenal Arns– recibieron diversas amonestaciones que hirieron nuestro espíritu de joven y disminuyeron nuestro entusiasmo, que era grande, por la acción de Roma en la posguerra. Sólo más tarde, en Brasil, cuando fue puesta en discusión la Teología de la Liberación, es que (…) vine a sentir el mismo temor y a manifestar la misma aprensión al secretario de estado de Su Santidad Juan Pablo II, el cardenal Agustín Casaroli” (p. 81).
   
Comunismo y Teología de la Liberación
7] La visión del mundo y de la Iglesia que el Cardenal Arns revela tiene una lógica interna por la cual se extiende a todos los campos del pensar y del proceder humanos. Así, no es de admirar que él califique como “jóvenes idealistas” (pág. 302), y como “la juventud idealista y la intelectualidad más esclarecida” (pág. 436), a los comunistas y comunistoides que en 1964 preparaban confesadamente un golpe para tomar el poder en el Brasil, y que posteriormente pasaron a la clandestinidad, practicando asaltos a bancos, secuestros y asesinatos.
    
8] E, igualmente, no es de admirar que en 1984, en Roma, él haya defendido al fraile franciscano Leonardo Boff, paladín de la Teología de la Liberación, ante la Congregación para la Doctrina de la Fe, hecho que tuvo grande repercusión en la prensa mundial. Calificando al acusado como “uno de mis más queridos ex-alumnos”, “cuya acción solo favorecía nuestro trabajo pastoral en São Paulo y en América Latina”, el Cardenal Arns informa el resultado de lo que llama de “diálogo” entonces habido con el Cardenal Ratzinger, Prefecto de la Congregación, con un lamento profundo: “infelizmente el silencio fue impuesto a Leonardo Boff” (pág. 253).
   
El cardenal Kasper, la nouvelle théologie y el Vaticano II
9] No se puede dejar de relacionar lo que dice el Cardenal Arns sobre la nouvelle théologie, con citas del Cardenal Kasper en el Osservatore Romano del 12 de abril, manantial inagotable de sugesrencias para análisis del Concilio. Allí se lee que la gran mayoría de los Padres conciliares abrazó el optimismo del aggiornamento de Juan XXIII, y “quiso acoger las demandas de los movimientos de renovación bíblica, litúrgica, patrística, pastoral y ecuménica, surgidos entre las dos guerras mundiales”. Ahora, los textos del Cardenal Arns anteriormente citados muestran hasta el hartazgo lo que es sabido por todos los estudiosos de la materia, y por nadie negado: que el principal de esos movimientos de entreguerras es la nouvelle théologie, condenada por Pío XII.
     
10] Todavía se lee en aquel artículo del Cardenal Kasper que la mayoría de los Padres Conciliares, acogiendo las “demandas” de los referidos movimientos de renovación, quiso “entrar en diálogo con la cultura moderna”, lo que constituyó “el proyecto de una modernización, que no quería ni podía ser modernismo”. Ahora, es igualmente sabido e incontestado, a la luz de la Tradición católica, que la nouvelle théologie nada más es de lo que una de las versiones del modernismo. Es lo que muestra el ínclito P. [Réginald] Garrigou-Lagrange en el texto sobre el concepto modernista de verdad transcrito en anterior artículo de este sitio (4), donde queda claro que la nouvelle théologie “redunda en el propio modernismo”. Por tanto, el llamado “proyecto de modernización” del Concilio, que cuenta con viva aprobación del Cardenal Kasper, es pleno modernismo.
   
De los cinco citados Purpurados
11] El padre jesuita francés Jean Guénolé Louis Marie Daniélou (1905-1974) fue perito conciliar, creado Cardenal por Pablo VI en 1969.
   
12] El fraile franciscano brasileño Paulo Evaristo Arns nació en 1921. Es Arzobispo emérito de São Paulo. Fue elevado al Cardenalato en 1973, por el Papa Pablo VI.
   
13] El padre jesuita francés Henri de Lubac (1896-1991) difundía sus doctrinas nuevas ya antes de la segunda guerra mundial. Tuvo su actividad docente restringida por Roma en las vísperas de la publicación de la Encíclica Humáni Géneris, con sanciones más graves en seguida. Bajo Juan XXIII, fue perito en la preparación del Vaticano II, y después perito conciliar. Fue elevado al cardenalato por Juan Pablo II en 1983. El Papa Francisco lo tiene como un de sus pensadores franceses contemporáneos predilectos (5).
    
14] El fraile dominico francés Yves Congar (1904-1995) defendía, después de la segunda guerra mundial, doctrinas nuevas sobre el ecumenismo, la colegialidad y otras materias, lo que llevó al Vaticano a imponerle, en 1947, restriciones en la actuación docente. Su libro “Verdadera y Falsa Reforma en la Iglesia” fue prohibido por Roma en 1952. Fue apartado de la enseñanza en 1954. En 1960, Juan XXIII lo invitó para ser perito de la comisión teológica preparatoria del Vaticano II. Fue, después, perito conciliar. De 1969 a 1985 hizo parte de la Comisión Teológica Internacional. Fue nombrado Cardenal en 1994, por Juan Pablo II.
   
15] El sacerdote Walter Kasper nació en 1933 en Alemania. Fue asistente de Hans Küng. Juan Pablo II lo nombró Obispo de Rotemburgo-Stuttgart en 1989, y Cardenal en 2001. En 2010 fue aceptado su pedido de renuncia, por limite de edad.
   
Nouvelle théologie y Vaticano II
16] La influencia profunda de la nouvelle théologie en el Concilio Vaticano II es pacíficamente admitida por los autores. Jürgen Mettepenningen, por ejemplo, de la Facultad de Teología y Estudios Religiosos de la Universidad Católica de Lovaina, cuyos trabajos sobre el asunto, de orientación progresista, han tenido amplia divulgación internacional, declara: “La nouvelle théologie (…) fue el nombre de uno de los movimientos más dinámicos y fascinantes en la teología católica en el siglo XX. Aunque inicialmente condenada por el Papa Pío XII en 1946, y posteriormente en su Encíclica Humáni géneris, de 1950, tornóse influyente en la preparación del Concílio Vaticano II”. Este texto consta en un libro cuyo título ya habla por sí, indicando que la nouvelle théologie es heredera del modernismo y precursora del Vaticano II: “Nouvelle Théologie - New Theology - Inheritor of Modernism, Precursor of Vatican II” (6).
   
17] El papel de los peritos de la nouvelle théologie en el Concilio fue decisivo, especialmente el del P. Congar. Según la revista progresista francesa Informations Catholiques Internationales, “él inspiró directamente diez de los dieciséis textos” (7).
   
18] El eminente historiador Roberto de Mattei escribe que, en su Diario, “Congar reivindicó la paternidad de la redacción parcial o total de muchos documentos: Lumen Géntium, De Revelatióne, De ecumenísmo, Declaración sobre las religiones no cristianas, Schema XIII [Gáudium et Spes], De Missiónibus, De Libertáte religiósa, de presbýteris” (8).
   
La técnica para nada escolastica de las insinuaciones y de los silencios favorecedores de la herejía
19] El P. José Francisco Hernández Medina, E.P., publicó un artículo titulado “La nouvelle théologie” (9), en que confirma plenamente el panorama general de los hechos aquí relatados. El trabajo, con graves insinuaciones y silencios favorecedores de la nouvelle théologie, es aquí analizado porque caracteriza bien la posición de muchos que, manteniendo las apariencias de fidelidad a la buena doctrina, quieren entretanto sintonizarse con el modernismo dominante.
   
20] El P. Hernández Medina allí escribe que “el período entre las dos grandes guerras fue señalado en la Francia y también en Alemania por um notable desarrollo de la teología, particularmente de la católica”. Si es de extrañar esta alusión a lo que sería un “notable desarrollo” de la teología no católica, la perplejidad crece cuando se lee, a continuación, que “la crisis modernista y la publicación de la Encíclica Pascéndi (…) ‘impusieron’, por así decirlo, la ‘reforma de la teología’”, de manera para “‘renovar la teología’ después de la crisis modernista, procurando superar la dialéctica historia y dogma, ‘dialogando’ con la ciencia, en continuidad con la teología clásica”. En esta cita, el autor insinúa que la nouvelle théologie estaría en continuidad de la Tradición, esto es, de la “teología clásica”; ahora, es patente que tanto la nouvelle théologie como el Concilio en sus novedades y el llamado posconcilio, no se sitúan en la continuidad de la Tradición (10). 
   
21] Adelante se lee que “la primera reacción de los medios eclesiásticos frente a esta nueva teología fue considerarla semimodernista, tendiente al relativismo filosófico y dogmático y al subjetivismo, en nombre de la experiencia religiosa”. El P. Hernández Medina relata ─siempre evitando emitir cualquier censura─ que el P. [Marie Dominique] Chenu, O.P., otro grande exponente de la nouvelle théologie, lamentó así la condenación de esta por Pío XII: “A nuestro pequeño colegio de trabajo nada quedaba sino cerrar las puertas”. E informa todavía que el P. Chenu registró la asfixia de sus partidarios, al hablar en la “atmósfera que se tornara irrespirable”; y que solo con Juan XXIII la nouvelle théologie habría vuelto a sentir el aire oxigenado. Dice el P. Hernández Medina: “Con la subida de Ángelo Roncalli al solio pontifício (1958-1963), muchas cosas cambiaron”, y a continuación cita al P. Congar: “Juan XXIII, en menos de algunas semanas, y en seguida el Concilio, crearon un clima eclesial nuevo. La apertura mayor vino de lo alto. De um golpe, fuerzas de renovación que tenían dificultad para manifestarse abiertamente podían ahora desarrollarse”.
   
22] Nótese que el articulista no acusa la nouvelle théologie de heterodoxia, como un teólogo católico tendría obligación de hacer. Ni siquiera insinúa la más leve censura a ella. Y ─en eso coherente consigo mismo─, también no alaba las celosas actitudes de San Pío X y de Pío XII al condenar errores de que la nouvelle théologie está encharcada. Dice apenas que, después de las acusaciones de la “primera reacción” de los medios eclesiásticos (¿o de la Santa Sede?), “muchas cosas cambiaron”, con Juan XXIII y el Concilio. Además, las citaciones sin reservas del P. Congar y del P. Chenu dejan ver por lo menos la simpatía larvada por el “clima eclesial nuevo”, de “apertura” venida de lo alto, que al final liberó las “fuerzas de renovación” de la nouvelle théologie.
   
23] En el conjunto del sibilino artículo, henchido de silencios tristemente elocuentes, el lector recoge la impresión de que el autor se aleja de la clara posición de Pío XII y admite que la nouvelle théologie no es semimodernismo, y que por tanto su condenación por la Santa Sede habría surgido de un equívoco, posteriormente corregido por Juan XXIII y por el Concilio.
   
24] Me permito aquí repetir que tiene interés especial este artículo del P. Hernández Medina por mostrar hasta dónde llegan ciertos círculos en origen claramente antimodernistas, que con todo no resistieron la tentación de adherir al Vaticano II. No reniegan explícitamente sus posiciones anteriores, fundadas en San Pío X y Pío XII, tal vez porque sus bases no lo tolerarían. Dentro de la contradicción intrínseca a la orientación que abrazaron, es lógicamente inevitable que adopten lenguaje no escolástico, resbaladizo, simpático a la nouvelle théologie, cargado de ambigüedades, insinuaciones y extraños silencios. Sus textos, claramente favorecedores de malas doctrinas, sujetan a muchos católicos a la tentación del trasbordo ideológico inadvertido (11), en dirección al vórtice modernista que hoy todo atrae.
   
Conclusión: el modernismo triunfante
25] Los hechos aquí expuestos ponen en relieve las dimensiones apocalípticas de la infiltración del modernismo en los medios católicos, incluso en la alta jerarquía, como también su sorprendente favorecimiento por más de medio siglo. Ante esto, no puede el fiel callarse, según enseña Dom Guéranger: “Cuando el pastor se muda en lobo, toca desde luego al rebaño el defenderse. Por regla, la doctrina desciende de los Obispos al pueblo fiel y los súbditos no deben juzgar a sus jefes en su fe. Más hay en el tesoro de la revelación ciertos puntos esenciales de los que, todo cristiano, por el hecho mismo de llevar tal título, tiene el conocimiento necesario y la obligación de guardarlos. El principio no cambia, ya se trate de ciencia o de conducta, de moral o de dogma. […] Los verdaderos fieles son aquellos hombres, que, en tales ocasiones, sacan de su solo Bautismo, la inspiración de una línea de conducta; no los pusilánimes” (12).
   
26] Que, en la situación de extrema confusión doctrinaria de los días de hoy, Nuestra Señora de las Victorias conceca a los “verdaderos fieles” a que se refiere D. Guéranger, Sus más escogidas gracias de discernimiento sobrenatural, para que puedan defenderse del modernismo triunfante y contra él luchar.
  
Arnaldo Vidigal Xavier da Silveira
11 de Octubre de 2013
   
NOTAS
1 – Véase en este sitio Bonum Certamen el artículo “Da qualificação teológica extrínseca do Vaticano II” [De la calificación teológica extrínseca del Vaticano II], del 29.06.2013.
2 – Véase en este sitio Bonum Certamen el artículo “Sentir com a Igreja é sentir com o Vaticano II?” [Sentir con la Iglesia es sentir con el Vaticano II?], del 02.09.2013.
3 – Ediciones Sextante, São Paulo, 2001, 480 pp.
4 –Véase en este sitio Bonum Certamen el punto 15 deel artículo “Sentir com a Igreja é sentir com o Vaticano II?” [Sentir con la Iglesia es sentir con el Vaticano II?], del 02.09.2013.
5 – Cfr. La Civiltà Cattolica nº 3918, año 164, 19.09.2013, Entrevista al Papa Francisco, pp. 449/477.
6 – T&T Clark, London/New York, 2010.
7 – N. 336 – May 15, 1969, p. 9.
8 – “Il Concilio Vaticano II, Una Storia mai scritta” [El Concilio Vaticano II, Una historia nunca escrita] Lindau, Turín, 2010, p. 522.
9 – Hernández Medina, José Francisco, La «Nouvelle Théologie», Universidad Gregoriana, del 17.10.2009 en http://presbiteros.arautos.org/2009/10/la-nouvelle-theologie/, en italiano.
10– Véase en este sitio Bonum Certamen el artículo “Sentir com a Igreja é sentir com o Vaticano II?” [Sentir con la Iglesia es sentir con el Vaticano II?], del 02.09.2013.
11 – Cfr. Plinio Corrêa de Oliveira, “Baldeação Ideológica Inadvertida e Diálogo” [Trasbordo ideológico inadvertido y Diálogo], en Catolicismo, nros. 178/179, oct-nov/1965, Campos/RJ, Brasil.
12 – Dom Prosper Guéranger, “L’année liturgique, Le temps de la Septuagésime, fête de Saint Cyrille d’Alexandrie”, p. 321.

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