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martes, 21 de diciembre de 2021

DE HOSTIAS SANGRANTES E IGLESIA NACIONAL (CASO JOSÉ CAMARGO MELO)

  
La madrugada del 13 de Diciembre de 2021, falleció en Ciudad de México José Camargo Melo, fundador del Templo de la Hostia Sangrante y Primado de la Iglesia Católica Apostólica Mexicana, después de cuatro años con un cáncer terminal.
  
José Camargo Melo nació el 18 de Agosto de 1942 en Xochicoatlán, Hgo., siendo el primogénito entre 15 hermanos de Abel Camargo Arenas y Catalina Melo Medina. Luego de cinco años en el Seminario menor, ingresó en la Real y Militar Orden de Nuestra Señora de la Merced y Redención de Cautivos el 20 de Octubre de 1960, donde profesó el 5 de Febrero de 1966 y fue ordenado sacerdote el 9 de Agosto de ese año con el Rito Romano tradicional por Mons. Arturo Vélez Martínez, primer obispo de Toluca, siendo co-ordenante Mons. Fidel de Santa María Cortés Pérez, obispo de Chilapa, Gro. (aunque inmediatamente se adaptó a las reformas del Vaticano II, como el Novus Ordo y el uso de traje civil en lugar del hábito blanco mercedario).
   
El hecho que lo catapultaría a la fama (y la controversia) fue que el 24 de Marzo de 1978, siendo parroco del templo de Nuestra Señora de Guadalupe (actual Templo Eucarístico de Nuestra Señora de Guadalupe y la Santísima Hostia Sangrante) en la colonia El Parque, de la alcaldía Venustiano Carranza (oriente del D.F.), descubrió que después de ponerla en un vaso con agua para disolverla porque estaba descompuesta, una de las hostias que había consagrado el día anterior (Jueves Santo) y dispuesto para el Sepulcro, se había convertido en carne y sangre. Camargo Melo (quien según su testimonio estaba conflictuado con la creencia en la Presencia Real después del Vaticano II y considerando dejar el sacerdocio) contactó al médico Rafael Torija Lavoignet (el mismo que descubrió la existencia del efecto Purkinje-Sanson en los ojos de Nuestra Señora de Guadalupe) para que analizara el hecho. Al comprobarse que no había explicación científica, solicitó que su orden y el Arzobispado de México analizaran canónicamente lo sucedido, pero Ernesto Corripio y Ahumada le ordenó quemar la hostia. Ante esto, Camargo se separó y creó su propia iglesia, acusando a Corripio (y eventualmente a Wojtyła) de haber cedido al mundo a costa de la fe en la Presencia Real (que de todos modos NO EXISTE EN LA SECTA CONCILIAR; es de advertir que Camargo Melo celebró el Jueves Santo según el Novus ordo).
   
Relicario de la “Santísima Hostia Sangrante”
 
Si bien mantuvo conversaciones con el Papa Gregorio XVII del Palmar de Troya durante el año 1979 para consagrarse obispo, Camargo Melo fue consagrado obispo por José Eduardo Dávila de la Garza y Pardo el 17 de Octubre de 1980 pero luego se hizo consagrar sub conditióne el 18 de Julio de 1991 por Luis Fernando Castillo Méndez (patriarca de la Iglesia Católica Apostólica Brasileña fundada por Carlos Duarte Costa). Debido a un conflicto promovido por la iglesia conciliar (que bajo el gobierno de Carlos Salinas de Gortari recuperó la personería jurídica y los derechos políticos de su clero) por la tenencia del templo de Nuestra Señora de Guadalupe (en aquella época, los templos eran propiedad del Estado, pero eran gestionados por las diócesis), Camargo Melo fue apresado ese año, pero logró salir libre al pagar una fianza de $ 5’000.000 MXN que sus devotos lograron recoger, y después salió absuelto de los cargos de que fue acusado.
   
Camargo Melo (que se hizo famoso además por su procesión del Vía Crucis que hacía todos los Viernes Santos, y la Vigilia Pascual en el Zócalo) quiso reconciliarse con la jerarquía modernista (incluso hay fotografías visitando a Karol Wojtyła entre 1978 y 1981) repudiando a Corripio, pero presumiendo de particulares acercamientos e incluso amistad con el cardenal Norberto Rivera Carrera quien le dio permiso el 18 de Diciembre de 2008 para que José Roberto Álvarez Barajas (que cumplia 25 años de ordenado por Camargo Melo –que lo consagró obispo el 15 de Marzo de 1989–) celebrara en el mismo altar mayor de la Basílica nueva de Guadalupe, asistido por Cristóbal Rodríguez, Martín Cruz y los hermanos Tarcisio y Víctor Motte (también ordenados por Camargo Melo). Reconciliación frustrada no sólo por la llegada de Carlos Aguiar Retes (a quien el milagro le importaba un bledo), sino también por causa de Bergoglio.
  
DE LA IGLESIA CATÓLICA APOSTÓLICA MEXICANA
Con este nombre se han llegado a conocer dos intentonas cismáticas promovidas por los gobiernos anticatólicos mexicanos: uno en 1861 bajo el régimen de Benito Juárez García (los “padres constitucionalistas”, que abrirían las puertas del país al anglicanismo), y otro en 1925 durante el de Francisco Plutarco Elías-Calles Campuzano. El segundo fue más famoso dado el contexto de la Constitución de Querétaro y la persecución que vendría al año siguiente bajo la infame Ley Calles y la subsiguiente Guerra Cristera, y sucedió así:
    
Convencido por Luis Napoleón Morones Negrete (fundador de la Confederación Regional Obrera Mexicana y Secretario de Industria de Elías-Calles), José Joaquín Pérez Budar (1851–1931), hijo de José María Pérez y María Irene Cristina Budar, un coronel porfirista retirado que tras enviudar de María Guadalupe Viveros, fue ordenado sacerdote por José María Mora y Daza, 2.º Obispo de Veracruz, en 1881, pero que había sido censurado varias veces por sus posturas liberales y pertenencia a la masonería (se inició en la logia «Amigos de la Luz» de la ciudad de Oaxaca en 1881), fundó el 18 de Febrero de 1925 la Iglesia Católica Apostólica Mexicana (ICAM, conocida también como “Iglesia del Señor Presidente”) en la cual si bien se mantuvo el Símbolo Niceno y la veneración a la Virgen y los Santos, se abolieron los estipendios y diezmos, el celibato sacerdotal, el latín como lengua litúrgica, la condenación eterna en el Infierno y la confesión auricular, además de promover «la libre interpretación de la Escritura, la Tradición y la Liturgia» y la obediencia a la Constitución federal. A la semana siguiente, Pérez y los sacerdotes que lo siguieron fueron excomulgados por el arzobispo de México José Mora y del Río como «herejes, cismáticos y verdaderos protestantes» y prohibió a los fieles acudir a sus servicios religiosos.
   
El gobierno le concedió al grupo de Pérez (que fue consagrado obispo el 17 de Octubre de 1926 junto a Macario López Valdés, Eleuterio Benigno Gómez Rubalcaba y Antonio Benigno López Sierra –este último suegro de Ricardo Treviño Valustri, dirigente de la Federación de Sindicatos Obreros del Disttito Federal y Secretario General de la CROM– por Carmel Henry Alfonso Mary Carfora D’Ambrosio, fundador de la Iglesia Veterocatólica Norteamericana) a la iglesia de Nuestra Señora de la Soledad, pero el primer día (25 de Octubre), el sacerdote sectario español Manuel Luis Monge fue prácticamente linchado y el templo fue epicentro de disturbios. Luego el gobierno convirtió el templo en biblioteca, y a cambio les dio la iglesia del Corpus Christi (actual sede del Archivo Histórico Notarial). Aun cuando en su momento llegó a tener 40 sacerdotes en varios estados (en Tabasco tuvieron un gran apoyo de parte del gobernador Tomás Garrido Canabal, autodeclarado «enemigo personal de Dios»; y la iglesia del Corpus Christi fue la única abierta durante la época de la persecución), la feligresía era muy escasa, y tras el acuerdo logrado con los obispos, el gobierno de Emilio Portes Gil no continuó apoyándolos (Elías-Calles Campuzano era cuando más indiferente a la ICAM; tampoco ayudó en nada la mala conducta de Monge y su posterior deserción y retorno a España), por lo que tuvieron que partir a San Antonio de Texas, donde se establecieron un tiempo e intentó convertir a los migrantes mexicanos, sin éxito.
   
Pérez Búdar murió en 1931 tras regresar de Estados Unidos, dejando una sucesión disputada: Macario López Valdés se proclamó patriarca de la ICAM en Agosto de 1932, pero al mes siguiente, tras informarle al gobierno que no había futuro para su iglesia, se retiró y tiempo después se reconcilió con la Iglesia Católica. Antonio Benigno López Sierra fue electo patriarca en Octubre (no obstante que Pérez Búdar lo suspendió en 1929 y lo excomulgó poco antes de morir), gobernando con el nombre de Juan Crisóstomo I hasta fines de la década. Pero antes entra en escena José Eduardo Dávila de la Garza y Pardo, el más longevo (y controvertido) de todos. Nacido entre 1908 y 1909 (aunque él afirmaba que nació en 1905), dijo haber sido ordenado sacerdote católico romano en 1926 (cosa que no es probable aun si naciera en 1905 dado que la edad canónica para recibir las Órdenes Sagradas es a los 24). Como fuere, Eduardo ingresó como acólito a la ICAM en 1928, pero dos años después se hizo registrar como sacerdote, declarando que fue ordenado tal por Armín von Monte de Honor (von  Ehrenberg) el 5 de Mayo de 1930 (aun cuando Monte de Honor fue consagrado obispo junto con José Vicente Liñán el 26 de Junio de 1932 por Carfora), y tras servir en la iglesia del Corpus Christi, declaró el 25 de Mayo del 32, ante un gripo de laicos (Pedro R. Campos, Mario Espinosa, Teodoro Normandía, A. Sánchez, L. Aguirre, Manuel Paredes, Trinidad Naranjo y María Contla), se  proclamó patriarca.
   
Estalló el conflicto entre Antonio López Sierra y Eduardo Dávila de la Garza y Pardo, hasta el punto que el hijo del primero primero trató de estrangular al segundo cuando reclamó el uso de la catedral de Corpus Christi. El gobierno les revocó el derecho de uso del templo, y en Mayo de 1933 Eduardo renunció al patriarcado en favor de su vicario José N. Cortés Villaseñor, y se fue como misionero a Tamaulipas. A fines de ese año, regresó a Ciudad de México y tras hacerse crear cardenal, fue elegido el 12 de Diciembre como Eduardo I, “Papa de México y de las Américas” en una capilla de San Simón de Bravo en Tecamachalco, en las tierras altas de Puebla (como quien dice, lo del “Papa latinoamericano” ya existía mucho antes de Francisco Bergoglio).
   
Coronación de Eduardo Dávila de la Garza como Eduardo I, “Papa de México y de las Américas”
    
Eduardo I reintrodujo en la ahora denominada Iglesia Ortodoxa Católica Apostólica Nacional Mexicana el celibato y el latín. Como reacción, Carfora consagró obispo y patriarca de la Iglesia Veterocatólica Romana Mexicana a José Pedro Ortíz el 29 de Junio de 1933 (la cual dirigió hasta su muerte en 1958) y José Vicente Liñán se hizo elegir patriarca de la Iglesia Católica Apostólica Ortodoxa Mexicana el 6 de Julio de 1934, luego de acusar a Eduardo de no ser obispo ni sacerdote. Liñán después se estableció en Estados Unidos.
   
Políticamente, Eduardo I apoyó al movimiento Acción Revolucionaria Mexicanista (popularmente conocida como Camisas Doradas) del ex-general villista Nicolás Rodríguez Carrasco. Los Camisas Doradas eran un movimiento de ideología similar al nazismo, y atacaban principalmente a los judíos y a los chinos, y hacían oposición al presidente Lázaro Cárdenas del Río (tal vez apoyados por su secretario de Agricultura Saturnino Cedillo Martínez). El periodista estadounidense James Harrison Plenn en su artículo del 1 de Agosto de 1939 “A Nazi Church in America” (Una iglesia nazi en América) para el periódico marxista New Masses escribió que Jerónimo Santamaría (obispo de Texas de la ICAM eduardista) y Manuel Darvell Chavarrí (secretario general de la iglesia) eran miembros de los Camisas Doradas. Como su antecesor Pérez, Eduardo I también se unió a la masonería para atraer miembros, aunque sin éxito.
     
En 1938, Eduardo I declaró que no habrían cónclaves en el futuro, sino que él mismo designaría su sucesor, y nombró como tal a su “sobrino” Rubén Darío Cano Ballesteros, de 21 años. Al mismo tiempo, dijo reconocer el primado espiritual de Pío XI (mas no en materia administrativa), y que él sería su sucesor.
    
Para 1952, sin embargo, Eduardo no siguió con sus pretensiones papales, toda vez que se presentaba simcomo Arzobispo metropolitano y Primado de la ICAM. Su secretario, un ex sacerdote romano llamado José Javier Cortés, comenzó a tender relaciones con el comunismo en China y Cuba (aunque Eduardo se mostró crítico del Vaticano II y sus reformas). Desde entonces, Eduardo se mantuvo en retiro de la escena entre 1960 y 1983, diciendo misa en la capilla de San Antonio Abad en Iztapalapa, hasta que volvió a relucir con el caso de la Hostia Sangrante de José Camargo Melo. Este relató así el encuentro:
«En Agosto de 1980, el Patriarca y Arzobispo Eduardo Dávila de la Garza y Pardo vino a verme. Lo primero que me dijo fue: “Tú has ido a buscar al Papa. Yo he venido a buscarte”. Inmediatamente él ofreció medios para defender la verdad sobre el milagro con la Sagrada Hostia. Entendiendo que yo debía estar seguro con la sucesión, como en realidad eso importaba, él presentó los documentos en los cuales la sucesión apostólica es clara. Sin ninguna condición de parte de Monseñor Dávila, yo acepté que la Consagración Episcopal tendría lugar el 17 de Octubre de 1980, fiesta del Obispo Mártir San Ignacio de Antioquía».
Eduardo I murió en 1985. Del resto, la historia de la ICAM se une a la de José Camargo Melo y su “Santísima Hostia Sangrante”.

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+Jorge de la Compasión (Autor del blog)

Jorge Rondón Santos (Editor colaborador)