Emily Pool, profesora de historia en las preparatorias públicas de Littlelton (Colorado, EE.UU), defendió en su cuenta de TikTok a la civilización inca asegurando que sus sacrificios humanos eran distintos de los mexicas: eran voluntarios que procedían de la élite a los que se drogaba y exponía al frío, no brutalmente asesinados:
«Moriré defendiendo esta idea. Estoy hablando específicamente de los incas aquí. No estamos hablando de los mexicas. Ese es un tipo de sacrificio completamente diferente. Si nos enfocamos solo en el Tahuantinsuyo, el Imperio inca y el pueblo quechua, ellos practicaban sacrificios como la mayoría de las civilizaciones a lo largo de la historia en tiempos de crisis. O sea, hambrunas, desastres naturales.Pero lo único y particular del pueblo quechua es que, cuando observas la civilización inca, esencialmente tienes a la élite y luego a todos los demás. Los sacrificios eran voluntarios de la clase alta porque creían que los élites estaban más cerca de los dioses y, por lo tanto, podían aplacarlos mejor. Además, en términos de sacrificio, ellos eran más “amables” al respecto.Escúchame. Porque a diferencia de los mexicas, donde se arrancaba un corazón aún latiendo del pecho de alguien, los incas usaban intencionalmente hojas de coca y chicha para drogar al sacrificado, y luego lo dejaban en una montaña fría y helada, expuesto a los elementos. Lo cual, si eres un sacrificio voluntario y estás fuertemente drogado antes de morir… [Gesticula].También, o sea, puedo comparar el sacrificio humano a lo largo de la historia con muchísimas otras cosas. Y creo que el hecho de que muchas personas comenten “oh, pero los sacrificios” es, una vez más, indicativo de que has recibido una educación bastante “blanca”, porque los estás juzgando por las cosas malas que hicieron y no por todas las maravillas que lograron. Así que espero que esto tal vez te ayude a entender una parte diferente de mi civilización favorita de todos los tiempos: los incas».
John Stonestreet, presidente del Centro Colson para la cosmovisión cristiana, y el historiador Glenn Sunshine, escribieron un artículo en Breakpoint en el que condenan las tesis de la profesora de Colorado:
TODAVÍA TENEMOS SACRIFICIOS INFANTILESMientras vivamos como paganos, los niños estarán en peligro.Recientemente, una profesora de historia de Littleton (Colorado) se hizo viral al elogiar la forma en que los incas, su imperio favorito, sacrificaban niños. También reprendió a la “educación blanca” por enseñar erróneamente a generaciones de estadounidenses que esta práctica era mala. No me lo estoy inventando.Tras señalar que los sacrificios humanos eran comunes en la mayoría de las civilizaciones antiguas, la maestra aclaró que la versión inca ofrecía víctimas de la clase alta por su cercanía a los dioses. Además, los incas drogaban a los niños antes de abandonarlos a morir de frío en la cima de una montaña. Las objeciones a esta práctica cultural, continuó, se deben principalmente a una perspectiva blanca, que se centra en los aspectos negativos de las grandes civilizaciones e ignora sus maravillosos logros.Defender el sacrificio infantil es la máxima expresión del relativismo cultural. Desde esta perspectiva, todas las culturas son igualmente válidas, excepto las culturas blancas que juzgan a las demás. Parafraseando a un excolega: no hay diferencia entre culturas que aman a sus vecinos y culturas que se los comen.Por supuesto, la innovadora defensa de los incas que esta profesora hace omite algunos puntos importantes. Primero, se sacrificaban niños de tan solo cuatro años. Incluso si pudieran dar su consentimiento a esa edad, ¿hace eso que sea menos horrendo? Pero, por supuesto, no pueden. La profesora omite mencionar la evidencia de un niño de entre cuatro y cinco años que fue atado antes de ser enterrado vivo. La explicación más simple para drogar a las jóvenes víctimas es minimizar la resistencia… no la amabilidad.En ese sentido, ¿existe algún escenario en el que drogar a una niña y dejarla morir pueda considerarse un acto amable, incluso si esa fuera la intención? Igualmente inconvenientes para esta narrativa son las víctimas incas que se han encontrado y que murieron por estrangulación, asfixia o apuñaladas por la espalda.El principal motivo de esta práctica inca era que se consideraba un honor que un niño fuera elegido para el sacrificio. Por ello, los padres solían ofrecer niños como voluntarios para congraciarse con el emperador. Se ofrecían niños al fallecer un emperador inca, al nacer su heredero, en momentos de crisis para poner a los dioses a su lado y en otras ocasiones ceremoniales.Otro aspecto de esta conversación que la maestra descuida es: ¿qué cambió? ¿Por qué este tipo de sacrificio de niños se considera hoy universalmente aborrecible? La respuesta es el cristianismo.Creyendo que todo ser humano está hecho a imagen de Dios, los cristianos desde los primeros siglos defendieron la dignidad inherente de los más marginados de la sociedad, especialmente mujeres, esclavos y niños. En Roma, los cristianos se opusieron al infanticidio, rescatando a bebés no deseados que eran abandonados para morir, y criándolos como miembros plenos de la comunidad cristiana. También se opusieron al aborto.Así, la defensa de los niños se convirtió en un rasgo del testimonio cristiano a lo largo de la historia. Por ejemplo, en el siglo XIX, la misionera Mary Slessor fue conocida por rescatar a gemelos abandonados para morir. Las tribus de Nigeria creían que uno de los gemelos era siempre hijo de un demonio. Sus acciones pusieron fin a esa práctica mortal.Para ser claros, el sacrificio infantil sigue siendo una de las constantes más trágicas de este mundo caído. Hoy, los niños abortados son víctimas de nuestras ideas equivocadas sobre la sexualidad y el sentido de la vida. La mayoría de los embriones creados durante el proceso de fertilización in vitro se consideran “excedentes” y se dejan morir en congeladores o experimentos médicos. A los niños se les enseña a confundirse sobre quiénes son y, por lo tanto, se convierten en experimentos de esterilización médica y mutilación quirúrgica, y en víctimas de la última histeria religiosa de los adultos. Los cristianos que se oponen a estas prácticas hoy en día están en buena compañía en la historia de la Iglesia.A medida que el mundo occidental se desvincula de sus fundamentos cristianos, debemos esperar que más niños sean desvalorizados y dañados de nuevas maneras. Una constante de las sociedades paganas es que los niños están en peligro. Debemos esperar lo mismo a medida que nuestra sociedad se repaganiza.Por otro lado, una característica constante de los cristianos en una sociedad pagana es su labor de protección y defensa de los niños. Esta sigue siendo la vocación de la Iglesia hoy.
Vaya desperdicio del “taxpayers’ money” esa profesorcita.
ResponderEliminarAsí son muchos en nuestros países, en todos los niveles, sean instituciones públicas o privadas, seglares o “religiosas”. Y después esos de la Agencia Tributaria y/o la Seguridad del Estado lo miran feo al que dice que los impuestos son un robo.
Eliminar