Vexílla Regis

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MIENTRAS EL MUNDO GIRA, LA CRUZ PERMANECE

LOS QUE APOYAN EL ABORTO PUDIERON NACER

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NO AL ABORTO. ELLOS NO TIENEN LA CULPA DE QUE NO LUCHASTEIS CONTRA VUESTRA CONCUPISCENCIA

NO QUEREMOS QUE SE ACABE LA RELIGIÓN

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No hay forma de vivir sin Dios.

ORGULLOSAMENTE HISPANOHABLANTES

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martes, 4 de enero de 2022

LA “IGLESIA FUTBOLÍSTICA”, EN CAMERÚN

Hace doce años, la Conferencia Episcopal de Chile (que había declarado Año de Misión) se sumó a la fiebre generada por el Mundial de Fútbol que se desarrolló en Sudáfrica, hasta el punto que modificó su sitio web en tal temática (dicho sea de paso, Rodrigo Tupper Altamirano –primo del futbolista Raymundo “Mumo” Tupper Lyon–, el mismo que tuvo esa “brillante idea”, abandonó el presbiterado en Mayo de 2015).
  
Traemos este recuerdo a colación toda vez que según Actu Cameroun, Jean Mbarga, arzobispón de Yaundé (Camerún), el 31 de Diciembre del año próximo pasado, expidió un comunicado invitando a una jornada interreligiosa de oración el 6 de Enero para pedir por el buen suceso de la Copa Africana de Naciones, cuya 33.ª edición (después de haber sido pospuesta por causa del corona) tendrá lugar en Camerún del 9 de Enero al 6 de Enero del cursante.
  
   
TRADUCCIÓN
ARCHIDIÓCESIS DE YAUNDÉ
   
   
Casilla de correo 207 Yaundé [Camerún]
Teléfono: (237) 242. 01. 10. 48 / 242. 01. 10. 49
E-mail: archidiocesedeyaounde@hotmail.com
http://www.archidiocesedeyaounde.org
EL ARZOBISPO
   
COMUNICADO
   
AMPLIA DIFUSIÓN
   
Bajo el Alto Patrocinio de Su Eccelencia el Sr. Paul BIYA, Presidente de la República de Camerún,
   
La Archidiócesis de Yaundé y la Asociación Camerunesa para el Diálogo Interreligioso organizan una gran oración interreligiosa por la paz en Camerún y el buen desarrollo de la Copa Africana de Naciones el jueves 06 de Enero a las 16 horas en la basílica María Reina de los Apóstoles de Mvolyé.
  
Todos los Líderes religiosos y la Juventud camerunesa de la villa de Yaundé están invitados a participar el éxito de este evento.
  
Nota Bene: las medidas de distanciamiento son obligatorias.
   
Dado en Yaundé el 31 de Diciembre de 2021.
  
(Fdo. y Sell.) JEAN MBARGA
Arzobispo de Yaundé
  
Jean Mbarga, arzobispo de Yaundé   
    
La iniciativa, sin embargo, no fue vista con buenos ojos por muchos cameruneses. Por ejemplo, el presbítero y activista Ludovic Lado SJ, de 51 años, criticó el comunicado en estos términos: «Bajo el alto patrocinio de Pilato… me imagino a Jesús invitándonos a orar bajo el alto patrocinio de Herodes, César o Pilato. Estamos mezclando todo aquí afuera ahora. Recordarle al Arzobispo que no hay paz sin justicia, y que la respuesta de Dios será: haz justicia y tendrás paz».
   
Ludovic Lado Tonlieu SJ
   
Dos días atrás, Lado convocó a un boicot contra la Copa Africana de Naciones, aduciendo que este evento se da en el marco de la Crisis anglófona en Camerún o Guerra de Ambazonia y la represión a los disidentes liderada por el presidente Paul Barthélemy Biya’a Bi Mvondo (más conocido como Paul Biya), que detenta el poder desde 1982, siendo el líder no monárquico más antiguo del mundo y el segundo de África (después de Teodoro Obiang en Guinea Ecuatorial). Lado convocó al boicot después que una treintena de militantes y líderes del opositor Movimiento para el Renacimiento de Camerún fueron condenados a prisión (entre estos el vicepresidente Alain Fogué y Olivier Bibou Nissack, portavoz del fundador Maurice Kamto, que fueron condenados cada uno a siete años) por rebelión y atentar contra la seguridad del Estado.
   
CABE PREGUNTARSE CUÁL DE LOS DOS APÓSTATAS ES MÁS RIDÍCULO: si Jean Mbarga por prestarse a la herejía “ecuménica” en nombre del fútbol, o el jesuita Ludovic Lado al proponer un boicot contra un evento internacional.

EL “GRAN HERMANO” BERGOGLIO: PINCHAZOS A LAS COMUNICACIONES EN EL VATICANO

Noticia tomada de TV SVIZZERA.
   
CUANDO EL VATICANO TE ESPÍA EL CHAT…
3 de Enero de 2022 - 20:09h
   
   
El Papa Francisco dio vía libre, entre el 2019 y el 2020, a métodos de vigilancia incompatibles con el derecho internacional en el ámbito de una investigación sobre diferentes delitos financieros.

En uno de los cuatro Rescriptos firmados por el Pontífice, se puede leer que «se pueden usar instrumentos tecnológicos idóneos para interceptar dispositivos fijos y móviles, al igual que otra comunicación incluso de tipo electrónico». En síntesis: vigilancia de las llamadas telefónicas, de los chats y del correo electrónico.
  
La defensa de Raffaele Mincione, financiero italiano residente en el cantón de los Grisones (Suiza) que en parte gestionó la compraventa del local de Londres que albergó las antiguas revistas Harrods, advirtió sobre este hecho. La Iglesis había invertido 200 millones de dólares (185 millones de francos suizos) en esta operación inmobiliaria. Una parte del dinero se perdió, entre millones invertidos en otrs parte, comisiones y presuntas operaciones en perjuicio del Vaticano, que ha abierto una investigación. Investigación en la cual están implicadas nueve personas –el cardenal Giovanni Angelo Becciu Curzu, algunos empresarios (Mincione incluido) y distintas sociedades–, todos acusados de distintos delitos financieros (blanqueo de dinero, corrupción, apropiación indebida, solo por citar algunos).
  
Rocco Taminelli, apoderado de Raffaele Mincione
   
Después de esta vigilancia, la Santa Sede ha pedido y obtenido por parte de la Suiza el bloqueo de algunas cuentas del financiero grisón, acusado de haber invertido 100 millones a él confiados, perdiendo 18.

MEDITACIONES PARA EL ADVIENTO, NAVIDAD Y EPIFANÍA (DÍA TRIGÉSIMOCTAVO)

Meditaciones dispuestas por San Alfonso María de Ligorio, y traducidas al Español, publicadas en Barcelona por la imprenta de Pablo Riera en 1859. Imprimátur por D. Juan de Palau y Soler, Vicario General y Gobernador del Obispado de Barcelona, el 30 de Octubre de 1858.
     
MEDITACIÓN 38.ª (DÍA TERCERO DESPUÉS DE LA OCTAVA DE NAVIDAD): De la pobreza del Niño Jesús.
¡Oh Dios! ¿Quién no lo compadecería si viese un príncipe hijo de un monarca, nacido tan pobre que hubiese de albergarse en una cueva húmeda y fría, sin tener lecho ni criados, ni fuego, ni ropas bastantes para calentarlo? ¡Ah Jesús mío! Vos sois, pues, el Hijo del Señor del cielo y de la tierra, Vos sois el que en esta gruta no tenéis otra cosa que un pesebre por cuna, paja por lecho, y unos pobres pañales para cubriros. Los Ángeles están a vuestro rededor para alabaros, pero en nada socorren vuestra pobreza. Redentor mío, cuanto más pobre sois más amable os haceis, habiendo a este fin abrazado tanta pobreza. Si naciérais en una habitación regia, si tuviéseis una cuna de oro, si os asistiesen los primeros grandes de la tierra, os atraeríais de los hombres mayor respeto, pero menos amor. Mas ahora esta gruta en que os albergáis, estos viles pañales que os cubren, esta paja que os sirve de cama, este pesebre que es vuestra cuna, ¡oh, y cómo atraen a Vos nuestros corazones, siendo así que os habeis hecho tan pobre para haceros a nosotros más amable! «Cuanto por mí mas abatido, tanto para mí mas amado», dice San Bernardo. Os habeis hecho pobre, para enriquecernos con vuestra pobreza, según lo que nos enseña San Pablo: Egénus factus  est, ut illíus inópia vos dívites essétis (II Corintios VIII, 9). En efecto: la pobreza de Jesucristo fue para nosotros una gran riqueza; pues que ella nos mueve a adquirirnos los bienes del Cielo, despreciando los de la tierra. ¡Ah Jesús mío!, esta vuestra pobreza ciertamente ha llevado a muchos Santos a dejarlo todo, riquezas, honores y reinos para ser pobres con Vos. Ea pues, Salvador mío, desprendedme también del afecto a los bienes de la tierra, para que sea hecho digno de adquirir vuestro santo amor, y de esta manera poseer a Vos, bien infinito.
    
AFECTOS Y SÚPLICAS 
¡Oh! Pudiera deciros yo también, santo Niño, con vuestro amado San Francisco: «Dios mío y todas las cosas»; y con David: «¿Qué hay para mí en el cielo, y fuera de Ti que he querido sobre la tierra? Dios de mi corazon, y mi porción, Dios para siempre» (Salmo LXXI, 26) ¡Ojalá fuese que de hoy en adelante yo no codiciase otra riqueza que la de vuestro amor; y que este mi corazón no fuera ya dominado más de la vanidad del mundo, sí que Vos solo fuéseis su único Señor, pudiendo comenzar a decir: «Dios de mi corazón, mi porción, Dios para siempre!». ¡Miserable, hasta aquí he buscado los bienes terrenos, y no he hallado más que espinas y hiel! Mayor satisfacción me causa el hallarme ahora a vuestros pies, para daros gracias y amaros, que contento me han dado lodos mis pecados. Un solo temor me aflige, y es que quizá no me habréis aún perdonado; pero vuestras promesas de perdonar al que se arrepiente: el veros hecho tan pobre por mi amor: el sentirme llamado de Vos a amaros: las lágrimas, la Sangre que habéis derramado por mí: los dolores, las ignominias, la muerte amarga que por mí habeis sufrido, me consuelan, y me hacen esperar seguramente el perdón. Y si todavía no me habeis perdonado, decidme ¿qué he de hacer? ¿Queréis que me arrepienta? Yo me arrepiento, pues, con todo mi corazón de haberos despreciado, Jesús mío. ¿Queréis que os ame? Os amo más que a mí mismo. ¿Queréis que yo lo deje todo? Sí, todo lo dejo, y a Vos solo me entrego, y sé que Vos me aceptais; de otra manera yo no tendría ni arrepentimiento, ni amor, ni deseo de entregarme a Vos. Pues que me doy a Vos y me aceptáis, no permitáis que este amor entre Vos y yo haya jamás de disolverse. Madre mía, María, alcanzadme que yo ame siempre a Jesús, y sea amado siempre de Jesús.

MES DE ENERO DEDICADO AL SANTÍSIMO NOMBRE DE JESÚS (DÍA CUARTO)

Ejercicio dispuesto a partir de los Pensamientos o Reflexiones Cristianas para todos los días del año, por el Padre Francisco Nepveu SJ, tomo I, Barcelona, imprenta de doña Teresa Pou vda. de Piferrer, año 1755. Las oraciones provienen del Manual Dominico publicado en Dublín por Browne & Nolan Publishers en 1913.
   
MES DEDICADO AL SANTÍSIMO NOMBRE DE JESÚS
    
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
«Dios le ensalzó sobre todas las cosas, y le dio nombre superior a todo nombre, a fin de que al nombre de Jesús se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en el infierno». (Filipenses II, 10-11).
   
¡Oh Dulce Jesús!, concededme una viva devoción a vuestro Sagrado Nombre; enseñadme Vos a entender su significado y a realizar su eficacia; a gustar de su dulzura y a confiar en su poder; enseñadme a invocarlo dignamente en todas mis dificultades y aflicciones. Que este sea el último sonido de mis labios moribundos mientras voy a encontrarme con Vos en el Juicio. ¡Oh amadísimo Señor, sed para mí entonces un misericordioso Salvador y no un Juez furioso!
   
DÍA CUARTO
MEDITACIÓN: DEL PECADO MORTAL, Y DE LO QUE DIOS LO ABORRECE.
PRIMER PUNTO.
Nadie cometería un pecado mortal si le conociera perfectamente. Basta su perfecto conocimiento para aborrecerle infinito. Pero para conocer perfectamente al pecado es menester conocer perfectamente a Dios. La grandeza de Dios es solo la medida de la grandeza y malicia del pecado: porque como Dios es el soberano Bien, así el pecado es el supremo mal, y todo lo que Dios es amable, es el pecado aborrecible. Así Dios aborrece al pecado tanto como se ama a Sí mismo; y las mismas razones que obligan a Dios a amarse a Sí, le obligan a aborrecer al pecado, por serle infinitamente opuesto. ¿No tengo yo las mismas razones de amar a Dios? ¿No tengo las mismas de aborrecer al pecado? ¿Pues de donde nace que le amo?
   
SEGUNDO PUNTO. El amor con que Dios se ama a Sí mismo es el motivo y la medida de lo que aborrece la culpa; y por eso como Dios se ama con un amor eterno, y que no ha estado jamás un momento sin amarse, así aborrece al реcado con un odio eterno, sin haber estado jamás un instante sin aborrecerle. Asimismo como Dios se ama con un amor necesario y tan preciso que no podría dejar de amarse sin dejar de ser Dios, así aborrece al pecado con un odio tan preciso que no podría dejar de aborrecerle sin dejar de ser Dios. Asimismo como Dios se ama con un amor infinito, de manera que no puede amarse más de lo que se ama, así aborrece al pecado con un odio infinito, de manera que no puede aborrecerle más de lo que le aborrece. Discurro, pues: Dios aborrece al pecado con un odio eterno, necesario, infinito, ¿y yo le puedo amar? Dios aborrece al pecado porque se ama a Sí mismo: luego es porque no amo a Dios que no aborrezco al pecado. ¡Y cuántas veces no solo no lo he aborrecido, sino que lo he amado! Y ahora, ¿qué me sucede?
   
TERCER PUNTO. Este aborrecimiento eterno, por lo necesario e infinito, que Dios tiene al pecado: ¿qué le puede inspirar sino una indignación proporcionada a este odio, y un deseo de vengarse eterno, necesario e infinito? ¿Y hasta dónde no extenderá sus venganzas una indignación animada por un odio tan fuerte, y sostenida por una Omnipotencia? ¡Y nosotros no tememos este odio, ni aborrecemos al pecado, que nos expone a los terribles golpes de una indignación todopoderosa! Y no solo no evitamos los pecados, sino que los amamos, y los cometemos todos los días. ¡Qué ceguedad! Verdaderamente que es aborrecernos a nosotros mismos no tener odio a los pecados, que Dios aborrece tanto, y que nos hacen objetos de su ira у de sus tremendas venganzas.
  
FRUTO. Persuadámonos que pues Dios no aborrece nada sino al pecado, no hay tampoco nada sino el pecado que nosotros debamos aborrecer, y que nunca podremos exceder en aborrecerle. Pidamos muchas veces a Dios que nos haga conocer lo que es un pecado, que ese solo es el modo de aborrecerle y evitarle.
 
«Ódio sunt Deo ímpius, et impíetas ejus» [Dios aborrece al pecador y al pecado] (Sabiduría XIV, 9).

«Parum tibi esset, quod injústus esses, nisi eum injústum esse velles a quo te vindicári noluísses» [No le basta al pecador no ser justo, sino que quisiera que Dios no lo fuese tampoco, para que no aborreciese o castigase al pecado] (San Agustín).
  
ORACIÓN A JESÚS PARA TODOS LOS DÍAS
Oh compasivísimo Jesús, lleno de piedad y misericordia, que no despreciáis los suspiros del malvado; ¡ay!, toda mi vida ha perecido y pasado sin fruto, ni he hecho nada bueno ante vuestra presencia. A Vos, pues, me dirijo, implorando vuestra clemencia. Hablad por mí, satifaced por mí. Lavad toda la inmundicia de mis pecaminosos ojos con las puras lágrimas de vuestros gloriosísimos ojos. Por la dulce compasión de vuestros benditos ojos, removed la iniquidad de mis pecaminosos oídos. Por la pura intención de vuestros santísimos pensamientos, y por el ferviente amor de vuestro traspasado Corazón, lavad toda la culpa de mis malos pensamientos y de mi malvado corazón. Por el conmovedor poder de las palabras de vuestra benditísima boca, borrad todas las ofensas de mi boca corrompida. Por la perfección de vuestras acciones y la crucifixión de vuestras manos, lavad todas las ofensas de mis manos impías. Por el doloroso cansancio de vuestros benditos pies, y por la cruel perforación con los clavos, lavad todas las inmundicias de mis pies pecaminosos. Por la majestuosa inocencia de vuestra vida, y por vuestra incontaminada santidad, lavad todas la asquerosidad de mi vida corrupta. Finalmente, lavad, borrad y extinguid todos los pecados de mi corazón y de mi alma en las abundantes corrientes de vuestra preciosísima Sangre, para que así, por vuestros santísimos méritos, pueda ser debidamente limpio, y en adelante guarde sin mancha todos vuestros mandamientos. Amén.
  
Di en reparación por las blasfemias proferidas contra los Santos Nombres de JESÚS y MARÍA:
¡Bendito sea Dios!
¡Bendito sea su Santísimo Nombre!
¡Bendito sea Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre!
¡Bendito sea el Nombre de Jesús!
¡Bendito sea su sacratísimo Corazón!
¡Bendita sea su preciosísima Sangre!
¡Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar!
¡Bendito sea el Espíritu Santo Paráclito!
¡Bendita sea la excelsa Madre de Dios, María Santísima!
¡Bendita sea su santa e inmaculada Concepción!
¡Bendita sea su gloriosa Asunción!
¡Bendito sea el nombre de María, Virgen y Madre!
¡Bendito sea su Inmaculado Corazón!
¡Bendito sea San José, su castísimo Esposo!
¡Bendito sea Dios en sus Ángeles y Santos! Amén.
   
JACULATORIAS:
  • ¡JESÚS mío, misericordia! (100 días de Indulgencia cada vez).
  • JESÚS, DIOS mío, Te amo sobre todas las cosas (50 días de Indulgencia).
  • JESÚS, Hijo de David, ten misericordia de mí (100 días de Indulgencia, una vez al día).
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
    
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

lunes, 3 de enero de 2022

CLÉRIGOS GRIEGOS SE SEPARAN DE BARTOLOMÉ FANARIOTA

Traducción del Comentario de los Padres de TRADITIO.
   
Francisco Bergoglio ha reconocido que muchos católicos, tanto orientales como occidentales, no lo consideran como Papa.
El 19 de Noviembre de 2014, Bergoglio se inclinó ante el denominado Patriarca “Ecuménico”, y fue besado en la cabeza como un niño por el Patriarca Ortodoxo Oriental, que muchos de su propio pueblo consideran está abrazando la herejía ecuménica del Vaticano II.
Ahora más de 100 clérigos ortodoxos han abandonado al patriarca para hacerse tradicionalistas, justo como muchos conciliares están abandonando a Bergoglio para irse al tradicionalismo.
   
El denominado Patriarca Ecuménico de Constantinopla, actualmente Bartolomé I Archondonis, aunque nominalmente la cabeza de la cismática Iglesia Ortodoxa Oriental, ha estado entrando bajo fuego creciente en años recientes por abrazar al antipapa herético Francisco Bergoglio. De hecho, como se reportó recientemente en los Comentarios Diarios, un sacerdote ortodoxo, el 4 de Diciembre de 2021, en el primer día del viaje griego de Bergoglio, públicamente gritó: «¡Papa [sic] tú eres hereje!». Incluso Bergoglio ha admitido que es ampliamente considerado como hereje de la Fe Católica tanto por los Católicos Orientales y Occidentales.
    
De hecho, Bergoglio es un hereje que propaga la herejía ecuménica del Anticoncilio Vaticano II (1962-1965) que enseña que “adoramos a los mismos dioses” y “todas las religiones son iguales”. El incidente con el sacerdote ortodoxo es solo un ejemplo de muchos de que tanto la Iglesia Oriental y Occidental están ahora denunciandona Bergoglio y sus predecesores en y posterior al Vaticano II por abrazar la herejía “ecuménica” [Parte de la información para este Comentario proviene del Orthodox Times].
    
Católicos tradicionales, porque el Patriarca Ecuménico Ortodoxo es visto por muchos de su propio pueblo como cayendo en Francisco Bergoglio y sus herejías, el 30 de Diciembre de 2021, 102 clérigos ortodoxos abandonaron el Patriarcado Ecuménico y se unieron al exarcado (diócesis exenta) de Turquía de la Iglesia Ortodoxa Rusa. Justo como muchos conciliares están abandonando a Bergoglio por el papa herético que es. El registro de cada antipapa (Juan XXIII Roncalli, Pablo VI Montini, Juan Pablo II Wojtyła, Benedicto Ratzinger, y Francisco Bergoglio) es que cada uno se hace más herético que sus predecesores. Ese feo hecho es más y más difícil de esconder, y confirmado por las estadísticas muestran claramente que la Iglesia Conciliar está hundiéndose rápidamente, mientras sus congregaciones se encogen más y más, y sus templos se están cerrando en todos lados.

ENCUENTRAN ANILLO CON IMAGEN DE JESÚS

Noticia tomada de TELEVISA NEWS.
   
Israel dio a conocer este miércoles centenares de objetos arqueológicos encontrados en excavaciones submarinas en el Mediterráneo, entre los que se incluye un anillo de oro que permaneció bajo el agua durante mil 700 años y que tiene grabada la imagen del Buen Pastor, alegoría de Jesucristo.
   
   
Estos objetos han sido descubiertos durante los últimos meses frente a las costas de Cesárea, ubicada entre las ciudades de Tel Aviv y Haifa, donde dos barcos se hundieron hace mil 700 y 600 años, respectivamente, informó la Autoridad de Antigüedades Israelí (AIA).
    
En las excavaciones submarinas fue descubierto un anillo octogonal de oro, con una gema verde engarzada y grabada con la imagen de un joven pastor con túnica, con un carnero u oveja en sus hombros.
  
De acuerdo a Helena Sokolov, responsable de conservación de piezas de la AIA, la imagen del Buen Pastor, que representa a Jesucristo como un guía de su pueblo, es muy poco frecuente en un anillo, aunque está muy extendida en el arte cristiano.
  
La alhaja, en virtud de su pequeño tamaño, habría pertenecido a una mujer, según Sokolov.
   

Su descubrimiento frente a las costas de Cesárea tiene sentido, puesto que esta ciudad fue la capital local del Imperio romano en el siglo III y su puerto era clave por entonces, indicó Sokolov a la AFP.
   
“En aquella época, el cristianismo vivía aún sus inicios, pero era muy evidente que se estaba desarrollando, sobre todo en ciudades mixtas como Cesárea”, añadió la experta.
   
La Autoridad de Antigüedades también recuperó centenares de monedas de plata y bronce que datan de la época romana, y otros cientos del siglo XIV, precisamente de la época mameluca (sultanato medieval en la región). Además fue descubierta una piedra preciosa roja, junto a objetos en cerámica y pequeñas figuras.

MEDITACIONES PARA EL ADVIENTO, NAVIDAD Y EPIFANÍA (DÍA TRIGÉSIMOSÉPTIMO)

Meditaciones dispuestas por San Alfonso María de Ligorio, y traducidas al Español, publicadas en Barcelona por la imprenta de Pablo Riera en 1859. Imprimátur por D. Juan de Palau y Soler, Vicario General y Gobernador del Obispado de Barcelona, el 30 de Octubre de 1858.
     
MEDITACIÓN 37.ª (DÍA SEGUNDO DESPUÉS DE LA OCTAVA DE NAVIDAD): De las ocupaciones del Niño Jesús en el establo de Belén.
Dos son las principales ocupaciones de un solitario, orar y hacer penitencia. Ved, pues, a Jesús, que en la cueva de Belén nos da ejemplo de ellas. En el pesebre, elegido por su oratorio en la tierra, no deja de rogar sin intermisión al eterno Padre. Allí hace continuamente actos de adoración y de amor y de súplicas. Antes de este tiempo la Majestad divina, si bien había sido adorada de los hombres y de los Ángeles, no obstante nunca había recibido de estas criaturas aquel honor que le dio Jesús aun niño al adorarla en el establo donde nació. ¡Cuán bellos, pues, y perfectos eran los actos de amor que el Verbo encarnado dirigía al Padre en su oración! El Señor había intimado a los hombres el precepto de amarle con todo el corazón y con todas las fuerzas; pero este mandato jamás había sido cumplido perfectamente por ningún hombre. Entre las mujeres, la primera en llenarlo fue María, y entre los varones el primero fue Jesucristo, que lo ejecutó de una manera inmensamente mayor que María. Fríis podian decirse los Serafines respecto del amor de este santo Niño. Aprendamos, pues, del mismo a amar a nuestro Dios como se debe, y supliquémosle que nos comunique una centella de aquel amor purísimo con el cual amaba a su divino Padre en el establo de Belén. ¡Oh!, ¡y qué bellos, perfectos y caros eran a Dios los ruegos del infante Jesús! Pedka en todo tiempo y momento al Padre, y sus peticiones todas se dirigían en nuestro favor, y por cada uno de nosotros. Las gracias que cualquiera ha recibido del Señor, como el ser llamado a la verdadera fe, esperado a penitencia, las luces, el dolor de los pecados, el perdón, los santos deseos, las victorias en las tentaciones, y todos los otros actos buenos que hemos hecho y haremos de confianza, de humildad, de acción de gracias, de ofrecimiento y de resignación, todo nos lo ha alcanzado Jesús, y todo ha sido efecto de las oraciones de Jesús. ¡Cuánto, pues, le debemos! ¡Cuántas gracias debemos por ello darle, y cuánto amarle!
    
AFECTOS Y SÚPLICAS 
Amado Redenlor mío, ¡cuánto os debo! Si Vos no hubiéseis pedido por mí, ¿en qué estado de ruina me hallaría? Os doy gracias, oh Jesús mío; vuestras súplicas son las que me han alcanzado el perdón de mis pecados, las mismas espero que me han de alcanzar la perseverancia hasta la muerte. Habéis rogado por mí, y os lo agradezco con todo el corazón; pero os pido que no dejéis de rogar. Yo sé que Vos seguís también en el Cielo siendo nuestro abogado, y sé que continuáis en rogar por nosotros. Seguid, pues, pidiendo, pero pedid más particularmente por mí, Jesús mío, que tengo más necesidad de vuestras súplicas. Yo espero que ya Dios me haya perdonado por vuestros méritos, mas así como tantas veces he caído, así puedo volver a caer. El Infierno no deja ni dejará de tentarme para hacerme perder nuevamente vuestra amistad. ¡Ah! Jesús mío, Vos sois mi esperanza, Vos me habeis de dar la fortaleza para resistir; a Vos la pido, y de Vos la espero. No me contento solo con la gracia de no recaer; quiero también la gracia de amaros muchísimo. Se acerca mi muerte, y si ahora yo muriese esperaria salvarme, sí, pero os amaría poco en el Paraíso, porque hasta ahora os he amado poco. Quiero, pues, amaros mucho en la vida que me resta para amaros mucho en la eternidad. ¡Oh María, Madre mía, rogad tambien por mí a Jesús: vuestras súplicas todo lo pueden para con este Hijo que tanto os ama. Vos teneis tanto deseo de verle amado; pedidle, pues, que me dé un grande amor hacia su bondad, y que este amor sea constante y eterno.

MES DE ENERO DEDICADO AL SANTÍSIMO NOMBRE DE JESÚS (DÍA TERCERO)

Ejercicio dispuesto a partir de los Pensamientos o Reflexiones Cristianas para todos los días del año, por el Padre Francisco Nepveu SJ, tomo I, Barcelona, imprenta de doña Teresa Pou vda. de Piferrer, año 1755. Las oraciones provienen del Manual Dominico publicado en Dublín por Browne & Nolan Publishers en 1913.
   
MES DEDICADO AL SANTÍSIMO NOMBRE DE JESÚS
    
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
«Dios le ensalzó sobre todas las cosas, y le dio nombre superior a todo nombre, a fin de que al nombre de Jesús se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en el infierno». (Filipenses II, 10-11).
   
¡Oh Dulce Jesús!, concededme una viva devoción a vuestro Sagrado Nombre; enseñadme Vos a entender su significado y a realizar su eficacia; a gustar de su dulzura y a confiar en su poder; enseñadme a invocarlo dignamente en todas mis dificultades y aflicciones. Que este sea el último sonido de mis labios moribundos mientras voy a encontrarme con Vos en el Juicio. ¡Oh amadísimo Señor, sed para mí entonces un misericordioso Salvador y no un Juez furioso!
   
DÍA TERCERO
MEDITACIÓN: DEL CUIDADO DE LA SALVACIÓN. LA SALVACIÓN ES NUESTRA ÚNICA IMPORTANCIA.
PRIMER PUNTO.
 El cuidado de nuestra salvación es propiamente el que debe ser nuestro cuidado, porque todo el provecho es para nosotros. En los otros negocios del mundo, el que trabaja no está asegurado de que el fruto ha de ser para él, o a lo menos la mayor parte del fruto. Un Labrador siembra y siega, y muchas veces no es para él. Un Padre amontonando dinero y riquezas, muchas veces no logra el gozarlas, y las recogen sus hijos, algunas veces ingratos. Otros se atormentan por empleos, o los compran para hacerse víctima del público, sin mas fruto que un poco de vanagloria. Uno siembra y otro coge, o siega, dijo nuestro Salvador: Álius est qui séminat, et álius qui metit (San Juan IV).
   
SEGUNDO PUNTO. Pero en el cuidado de nuestra salvación, el que siembra es solo el  que coge el fruto, con ninguno le parte, ninguno le diezma. Si vosotros sembrais (dice San Pablo), vosotros recogereis una cosecha proporcionada a la semilla que habréis puesto. Si sembrais en el alma (ésto es, si vivís una vida espiritual, y cristiana), cogeréis del espíritu la vida eterna (Gálatas IV). Si tienes oración, si ayunas, si das limosna, si mortificas tus sentidos, si crucificas tu carne, el útil será para ti solo, y todo para ti; pero con un gran logro: porque en esta vida da Dios ciento por uno, pero en la otra da a millares.  Si el cuidado de nuestra salud es propiamente nuestro cuidado, y si todo el provecho es para nosotros, ¿de dónde nace que nos descuidamos tanto? Quien no es bueno para si, (dice el Sabio)  ¿para quién es bueno? (Eclesiástico XIV). Nosotros, que velamos tanto sobre nuestros más mínimos intereses; ¿de dónde procede que estemos con tanto descuido en una cosa donde se trata de una importancia tan grande como nuestra salvación, donde se trata del todo y para siempre?
   
TERCER PUNTO. Desde luego que nos dicen: «esto te conviene», ¿dejamos alguna diligencia por hacer? ¿Excusamos pasos o solicitudes? ¿Hay algo que omitamos o embarazos que no venzamos? Pues pregunto: ¿tenemos negocio más importante, ni que más nos toque, que nuestra salvación? ¿Qué será, pues, la causa, que nuestro amor propio, que nos azora tanto por bagatelas, por poco que nos importan, nos deja en una tranquilidad o inacción en un negocio de una consecuencia suma para nosotros? Esta indiferencia no es tranquilidad, es sueño, es letargo. ¿Esperamos a despertar a la hora de la muerte?
  
FRUTO. Quedemos persuadidos que aunque haya algunos negocios que pidan un poco de cuidado, pero ninguno, sino la salvación, que merezca nuestra eficacia. Que en esto solo, nuestro amor propio es justo, y nunca excederá por grande que sea.
 
«Quæ enim semináverit homo, hæc et metet» [Cada uno cogerá lo que hubiere sembrado] (Gálatas VI, 8).

«Nulli parcas, ut soli ánimæ parcas» [En nada repares para salvar tu alma] (San Jerónimo).
  
ORACIÓN A JESÚS PARA TODOS LOS DÍAS
Oh compasivísimo Jesús, lleno de piedad y misericordia, que no despreciáis los suspiros del malvado; ¡ay!, toda mi vida ha perecido y pasado sin fruto, ni he hecho nada bueno ante vuestra presencia. A Vos, pues, me dirijo, implorando vuestra clemencia. Hablad por mí, satifaced por mí. Lavad toda la inmundicia de mis pecaminosos ojos con las puras lágrimas de vuestros gloriosísimos ojos. Por la dulce compasión de vuestros benditos ojos, removed la iniquidad de mis pecaminosos oídos. Por la pura intención de vuestros santísimos pensamientos, y por el ferviente amor de vuestro traspasado Corazón, lavad toda la culpa de mis malos pensamientos y de mi malvado corazón. Por el conmovedor poder de las palabras de vuestra benditísima boca, borrad todas las ofensas de mi boca corrompida. Por la perfección de vuestras acciones y la crucifixión de vuestras manos, lavad todas las ofensas de mis manos impías. Por el doloroso cansancio de vuestros benditos pies, y por la cruel perforación con los clavos, lavad todas las inmundicias de mis pies pecaminosos. Por la majestuosa inocencia de vuestra vida, y por vuestra incontaminada santidad, lavad todas la asquerosidad de mi vida corrupta. Finalmente, lavad, borrad y extinguid todos los pecados de mi corazón y de mi alma en las abundantes corrientes de vuestra preciosísima Sangre, para que así, por vuestros santísimos méritos, pueda ser debidamente limpio, y en adelante guarde sin mancha todos vuestros mandamientos. Amén.
  
Di en reparación por las blasfemias proferidas contra los Santos Nombres de JESÚS y MARÍA:
¡Bendito sea Dios!
¡Bendito sea su Santísimo Nombre!
¡Bendito sea Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre!
¡Bendito sea el Nombre de Jesús!
¡Bendito sea su sacratísimo Corazón!
¡Bendita sea su preciosísima Sangre!
¡Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar!
¡Bendito sea el Espíritu Santo Paráclito!
¡Bendita sea la excelsa Madre de Dios, María Santísima!
¡Bendita sea su santa e inmaculada Concepción!
¡Bendita sea su gloriosa Asunción!
¡Bendito sea el nombre de María, Virgen y Madre!
¡Bendito sea su Inmaculado Corazón!
¡Bendito sea San José, su castísimo Esposo!
¡Bendito sea Dios en sus Ángeles y Santos! Amén.
   
JACULATORIAS:
  • ¡JESÚS mío, misericordia! (100 días de Indulgencia cada vez).
  • JESÚS, DIOS mío, Te amo sobre todas las cosas (50 días de Indulgencia).
  • JESÚS, Hijo de David, ten misericordia de mí (100 días de Indulgencia, una vez al día).
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
    
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

domingo, 2 de enero de 2022

SERMÓN SOBRE EL SANTÍSIMO NOMBRE DE JESÚS, POR EL PADRE PÍO VÁZQUEZ

El domingo 2 de Enero de 2022, en la Capilla San Pío X de Santa Fe de Bogotá (Colombia), el Padre Pío Vázquez ofreció el Santo Sacrificio de la Misa, y con ocasión de la fiesta del Santísimo Nombre de Jesús presentó a la piedad de los fieles el siguiente sermón, en el cual trata sobre el Nombre de JESÚS, su significado y excelencias, como quiera que es el único Nombre bajo el cual podemos obtener la salvación en la única Iglesia que Él fundó, que es la Iglesia Católica.
     
“Al Nombre de JESÚS se dobla toda rodilla en los cielos, en la tierra y en los infiernos”.
   
Queridos fieles: Las anteriores palabras son de San Pablo a los Filipenses (2, 10-11) y las coloca la Santa Madre Iglesia en el Introito de la Misa de hoy, puesto que hoy nos hallamos celebrando la Fiesta del Santísimo Nombre de JESÚS.
    
Significado del Nombre de JESÚS
Con esta Fiesta quiere la Santa Madre Iglesia que honremos y veneremos de manera muy especial el Nombre que es sobre todo nombre, esto es, el de JESÚS que es el nombre de Dios hecho hombre. Este nombre denota la misión por la cual el Verbo, Segunda Persona de la Santísima Trinidad se hizo carne y vino al mundo. En efecto, el ángel que se le apareció en sueños a San José le dijo: “[María tu esposa] Dará a luz un hijo a quien pondrás por nombre JESÚS, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mt. 1, 21). JESÚS significa, pues, Salvador. Nuestro Señor vino a salvarnos de la muerte eterna que nosotros habíamos merecido por nuestros pecados. Se llama JESÚS porque es Salvador.
 
Y es de notar, como dice San Bernardo, la profundidad de las palabras del Evangelio de hoy, “Vocátum est nomen ejus Jesus, quod vocátum est ab Ángelo priúsquam in útero conciperétur”. “Fue llamado su nombre JESÚS, con que lo llamó el Ángel antes de ser concebido”. Debemos notar que no dice el texto “le impusieron” tal nombre, sino que “fue llamado/vocátum est”, pues Nuestro Señor desde toda la eternidad tiene que sea Salvador, este nombre le es —podríamos tal vez decir— connatural. Porque Él es Salvador es JESÚS; por esto, este nombre le conviene sólo propiamente a Él, si bien en el Antiguo Testamento leemos que otros llevaron el mismo nombre, muchos de los cuales fueron, de hecho, figura de Nuestro Señor, del Verdadero y Real Salvador.
   
Invocación del Nombre de Jesús; indulgencias
Este nombre bendito y Santísimo de JESÚS tiene virtud especial para santificar el alma; en realidad, el solo hecho de pronunciar devotamente el nombre JESÚS es ya una pequeña oración, la más corta tal vez de todas las jaculatorias. Y, en este sentido, el nombre de JESÚS es remedio muy especial contra las tentaciones, en particular para vencer las que son contra la santa pureza. Y así, si nos vien cualquier tipo de tentación, por ejemplo, de ira, repetir inúmeras veces, sea con los labios o en la mente, el nombre de JESÚS, manso y humilde, para sosegarnos; o si somos tentados de desánimo y tristeza, invocar su nombre varias veces, pues Él es el único que puede dar alegría verdadera al alma; o si nos vienen a la mente pensamientos sucios e impuros y son persistentes, no hay mejor forma de combatirlos que repitiendo incesantemente el castísimo y purísimo Nombre de JESÚS.
    
Por lo cual, busquemos formarnos la costumbre o hábito de invocar su Santísimo Nombre a menudo; de que siempre que nos hallemos en tentación, instintivamente nos refugiemos en su Santísimo Nombre, recordando las palabras del Profeta Joel [cap. 2, 32]: “Todo el que invocare el nombre del Señor será salvo”.
    
Y es de saberse también que la devota pronunciación del nombre de JESÚS se halla enriquecida con indulgencias [2]. Decir de manera piadosa y devota su Santísimo Nombre tiene 300 días de indulgencia; y si se repite dicha invocación durante todo el mes, con las demás condiciones acostumbradas, tiene indulgencia plenaria. La invocación del Nombre de JESÚS también tiene una indulgencia plenaria para los que se hallan en artículo mortis. Ésta es aplicable a quienes durante su vida hayan tenido la costumbre de invocar frecuentemente su Santísimo Nombre; lo que tienen que hacer es: habiéndose confesado y recibido la Sagrada Comunión, o si esto no es posible con el corazón contrito y arrepentido, invocar el Santísimo nombre de JESÚS —o con la mente si no pueden hablar— y aceptar la muerte que Dios les envía como pago merecido por los pecados.
   
Palabras de San Bernardo
Ahora deseamos compartirles unas palabras muy hermosas de San Bernardo [Breviario Romano, Maitines del Santísimo Nombre de Jesús, lecciones del 2.º nocturno] sobre el Santísimo nombre de JESÚS:
“No en vano el Espíritu Santo compara el nombre del Esposo [esto es, de JESÚS, que es el divino esposo de nuestras almas] al óleo, cuando así enseña a la esposa que clame al Esposo: Óleo derramado es tu nombre [Óleum effúsum nomen tuum]. Pues el óleo ilumina, alimenta y unge. Mantiene el fuego, nutre la carne y suaviza el dolor. Es luz, manjar, medicina. Todo esto se realiza en el nombre del Esposo [de JESÚS]. Ilumina predicado, alimenta meditado, invocado alivia y unge…
Y, en efecto, es así, como dice San Bernardo. El nombre de JESÚS ilumina y mantiene encendido el fuego del divino amor en nuestras almas, nutre nuestros espíritus con su inefable dulzura y suaviza los dolores de esta vida, las cruces, pues el amor de JESÚS es el que nos hace seguir adelante. Es realmente “luz, manjar, medicina”.
  
Y continuando con las mismas ideas, añade el Santo:
¿Acaso no te sientes confortado cuantas veces le recuerdas? ¿Qué otro alimento como él sacia la mente del que medita? ¿Qué otro manjar así repara los sentidos fatigados, robustece las virtudes, vigoriza las buenas costumbres, y fomenta los castos afectos [el nombre de JESÚS, como decíamos, tiene especial eficacia para disipar o vencer las tentaciones de impureza]? Todo alimento del alma es árido, si con este óleo no está sazonado; insípido, si con esta sal no es condimentado; lo que escribes no me delita, si no leo el nombre de JESÚS; si conversas, no me place, si no oigo el nombre de JESÚS. JESÚS es miel en la boca, melodía en los oídos, alegría en el corazón [mel in ore, in áure melos, in corde júbilus].
Palabras muy hermosas y dignas de ser meditadas, sin duda. JESÚS es “miel en la boca, melodía en los oídos, alegría en el corazón”, esto lo sabe el alma que por experiencia ha sentido en sí el amor y eficacia de este Santísimo Nombre.
    
Queridos fieles, ya concluyendo, busquemos el día de hoy crecer en la devoción hacia el nombre de Nuestro Divino Salvador y no olvidemos las palabras de San Pedro que figuran en la Misa de hoy, tomadas de los Hechos de los Apóstoles: “Pues no se ha dado otro nombre debajo del cielo a los hombres, en el cual podamos salvarnos”. Solamente en y por JESÚS, Nuestro Señor y Dios, podremos salvar nuestras almas.
    
Pidamos, pues, a María Santísima nos alcance la gracia de poder crecer en devoción y amor hacia el Santísimo Nombre de JESÚS. 
    
Ave María Purísima. Padre Pío Vázquez

OJO CON LOS BUENOS PROPÓSITOS PECAMINOSOS

  
TRADUCCIÓN
«La mitad de los buenos propósitos hechos en el Día de Año Nuevo en esta tierra semipagana son pecaminosos. Todo el que conoce a Dios (el Dios Verdadero, no una caricatura de Él) sabe que no podemos hacer la menor buena obra sin Su divino auxilio. Rechazar Su auxilio y apoyarnos en nuestra propia voluntad débil es un acto de idolatría; es rendir el honor que es debido a Dios al ídolo de nuestro propio orgullo. ¡Cuántas veces un hombre actúa así el Día de Año Nuevo: “Yo dejaré este mal hábito. Yo adquiriré esta virtud. Yo he arreglado mi mente. Yo dije ‘nunca más’, y esto es así”! Ni una palabra para pedirle ayuda a Dios; el ídolo del ego es supremo. ¡Qué sorpresa entonces que un pequeño guijarro de tentación derribe los pies de barro de su ídolo y lo destroce antes que la tinta se seque donde escribieron su buen propósíto! ¡Y aun así no aprenden! (Revista “The Liguorian”, vol. III, n.º 1, Enero de 1915).

MES DE ENERO DEDICADO AL SANTÍSIMO NOMBRE DE JESÚS (DÍA SEGUNDO)

Ejercicio dispuesto a partir de los Pensamientos o Reflexiones Cristianas para todos los días del año, por el Padre Francisco Nepveu SJ, tomo I, Barcelona, imprenta de doña Teresa Pou vda. de Piferrer, año 1755. Las oraciones provienen del Manual Dominico publicado en Dublín por Browne & Nolan Publishers en 1913.
   
MES DEDICADO AL SANTÍSIMO NOMBRE DE JESÚS
   
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
«Dios le ensalzó sobre todas las cosas, y le dio nombre superior a todo nombre, a fin de que al nombre de Jesús se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en el infierno». (Filipenses II, 10-11).
   
¡Oh Dulce Jesús!, concededme una viva devoción a vuestro Sagrado Nombre; enseñadme Vos a entender su significado y a realizar su eficacia; a gustar de su dulzura y a confiar en su poder; enseñadme a invocarlo dignamente en todas mis dificultades y aflicciones. Que este sea el último sonido de mis labios moribundos mientras voy a encontrarme con Vos en el Juicio. ¡Oh amadísimo Señor, sed para mí entonces un misericordioso Salvador y no un Juez furioso!
   
DÍA SEGUNDO
MEDITACIÓN: DEL FIN DEL HOMBRE: ES NECESARIO GLORIFICAR Y SERVIR A DIOS
PRIMER PUNTO.
 Considera adonde estabas cien años ha. No hay duda que en la nada: no hay duda que te sacó de ella Dios, prefiriéndote a otros muchos, y creándote a su imagen sin que tú lo pudieses haber merecido. Pero pregunto: ¿por qué fin te ha creado? Para glorificarle, para conocerle, para amarle, para servirle, para hacer su voluntad y para guardar sus Mandamientos, que todo es una misma cosa: porque le glorificas conociéndole y amándole; le amas sirviéndole; le sirves haciendo su voluntad; y esta la haces cuando guardas sus preceptos.
   
SEGUNDO PUNTO. Dios ha podido no crearte; pero supuesta tu creación, no ha podido proponerte otro fin que a Sí mismo. No es menos necesariamente tu último fin que tu primer principio, y de la misma manera que no podias tener ser sin Él; así no puedes tener ser para otro que para Él mismo. Esta es una obligacion esencial, o por mejor decir (como dice el Sabio), toda su esencia: Hoc est omnis homo (Proverbios XII, 3). Así, pues, como no puedes ser hombre sin cuerpo y alma, de la misma manera no puedes ser hombre y no tener la obligación de servir a Dios Todopoderoso, que su Majestad es, no te la puede dispensar. Verdad es que Dios te deja la libertad de la acción para obedecer su ley o romperla. ¡Pero desdichada libertad! ¡Y desdichado de ti si te sirves de esta libertad para no obedecerle!
   
TERCER PUNTO. Este es, pues, el único necesario de que habla el Salvador (San Lucas X), porque no lo es de ninguna manera el ser grande, rico, sabio, dichoso, pero sí el servir a Dios. No es necesario el que estés en este estado, empleo u oficio; pero es necesario el servir a Dios. No es necesario que tengas salud, placeres, talentos, pero es necesario que dirijas todas tus cosas a Dios. Este debe ser el término de tus movimientos, el fin de tus acciones, sin que haya una que no sea por Dios. ¡Ay, qué puede ser que no haya en toda tu vida una que haya sido unicamente por Él! ¡Cuántos han salido de este mundo sin saber para que vinieron a Él! ¡Y cuántos habiéndolo sabido, han vivido como si lo hubiesen ignorado! ¿Serás tú por ventura alguno de ellos?
  
FRUTO. Pregúntate a ti mismo muchas veces: ¿para qué estoy yo en el mundo? ¿Para qué fin Dios me ha creado? Y avergüénzate de haber vivido hasta ahora como si lo ignoraras.
 
«Deum time, et mandáta ejus obsérva; hoc est enim omnis homo» [Teme a Dios, y guarda sus mandatos; porque es toda la obligación del hombre] (Proverbios XII, 1).

«Líbera sérvitus apud Dóminum, ubi non necéssitas, sed cháritas servit» [La verdadera libertad consiste en servir a Dios, porque nos obliga el amor y no la fuerza] (San Agustín).
  
ORACIÓN A JESÚS PARA TODOS LOS DÍAS
Oh compasivísimo Jesús, lleno de piedad y misericordia, que no despreciáis los suspiros del malvado; ¡ay!, toda mi vida ha perecido y pasado sin fruto, ni he hecho nada bueno ante vuestra presencia. A Vos, pues, me dirijo, implorando vuestra clemencia. Hablad por mí, satifaced por mí. Lavad toda la inmundicia de mis pecaminosos ojos con las puras lágrimas de vuestros gloriosísimos ojos. Por la dulce compasión de vuestros benditos ojos, removed la iniquidad de mis pecaminosos oídos. Por la pura intención de vuestros santísimos pensamientos, y por el ferviente amor de vuestro traspasado Corazón, lavad toda la culpa de mis malos pensamientos y de mi malvado corazón. Por el conmovedor poder de las palabras de vuestra benditísima boca, borrad todas las ofensas de mi boca corrompida. Por la perfección de vuestras acciones y la crucifixión de vuestras manos, lavad todas las ofensas de mis manos impías. Por el doloroso cansancio de vuestros benditos pies, y por la cruel perforación con los clavos, lavad todas las inmundicias de mis pies pecaminosos. Por la majestuosa inocencia de vuestra vida, y por vuestra incontaminada santidad, lavad todas la asquerosidad de mi vida corrupta. Finalmente, lavad, borrad y extinguid todos los pecados de mi corazón y de mi alma en las abundantes corrientes de vuestra preciosísima Sangre, para que así, por vuestros santísimos méritos, pueda ser debidamente limpio, y en adelante guarde sin mancha todos vuestros mandamientos. Amén.
  
Di en reparación por las blasfemias proferidas contra los Santos Nombres de JESÚS y MARÍA:
¡Bendito sea Dios!
¡Bendito sea su Santísimo Nombre!
¡Bendito sea Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre!
¡Bendito sea el Nombre de Jesús!
¡Bendito sea su sacratísimo Corazón!
¡Bendita sea su preciosísima Sangre!
¡Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar!
¡Bendito sea el Espíritu Santo Paráclito!
¡Bendita sea la excelsa Madre de Dios, María Santísima!
¡Bendita sea su santa e inmaculada Concepción!
¡Bendita sea su gloriosa Asunción!
¡Bendito sea el nombre de María, Virgen y Madre!
¡Bendito sea su Inmaculado Corazón!
¡Bendito sea San José, su castísimo Esposo!
¡Bendito sea Dios en sus Ángeles y Santos! Amén.
   
JACULATORIAS:
  • ¡JESÚS mío, misericordia! (100 días de Indulgencia cada vez).
  • JESÚS, DIOS mío, Te amo sobre todas las cosas (50 días de Indulgencia).
  • JESÚS, Hijo de David, ten misericordia de mí (100 días de Indulgencia, una vez al día).
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
    
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

MEDITACIONES PARA EL ADVIENTO, NAVIDAD Y EPIFANÍA (DÍA TRIGÉSIMOSEXTO)

Meditaciones dispuestas por San Alfonso María de Ligorio, y traducidas al Español, publicadas en Barcelona por la imprenta de Pablo Riera en 1859. Imprimátur por D. Juan de Palau y Soler, Vicario General y Gobernador del Obispado de Barcelona, el 30 de Octubre de 1858.
     
MEDITACIÓN 36.ª (OCTAVA DE NAVIDAD): De la soledad de Jesús en el establo.
Jesús, al nacer, quiso elegir para su retiro y oratorio el establo de Belén; y a este fin dispuso que su nacimiento fuese fuera de la ciudad, en una cueva solitaria, para insinuarnos su amor a la soledad y al silencio. Todo esto respira aquella gruta. Entremos en ella, y hallarémos a Jesús que calla recostado sobre la paja; a María y José, que Le adoran y contemplan en silencio. Fue revelado a Sor Margarita del Santísimo Sacramento, llamada la Esposa del Niño Jesús, que cuanto pasó en la gruta de Belén, aun la visita de los pastores y la adoración de los Santos Magos, fue sin hablar palabra. Esto que en los otros niños es impotencia, en Jesucristo fue virtud. No habla Jesús, pero ¡cuánto dice con su silencio! ¡Oh, dichoso el que se entretiene con Jesús, María y José en esta santa soledad del pesebre! Los pastores con solo haber sido admitidos allí un poco de tiempo, salieron todos inflamados de amor hacia Dios, pues que no hacían otro sino alabarle y bendecirle. ¡Oh! ¡Feliz aquella alma que se encierra en la soledad de Belén, a contemplar la divina misericordia, y el amor que Dios ha tenido y tiene a los hombres! La llevaré a la soledad, y hablaré a su corazón, le dice el Señor por Oseas (cap. II, 4). Allí el divino Infante no le hablará al oído, sí al corazón, invitándola a amar a su Dios, que tanto la ama. Al ver la pobreza de aquel solitario que se está en una cueva fría, sin fuego, sirviéndose de un pesebre por cuna, y de un poco de heno por lecho: al oír los vagidos, al mirar las lágrimas de este inocente Niño, y al considerar que Él es su Dios, ¿cómo es posible pensar en otro que en amarlo? ¡Oh, qué dulce retiro es para un alma que tiene fe el establo de Belén! Imitemos también a María y José, que inflamados de amor perseveran en contemplar al gran Hijo de Dios, vestido de carne, y sujeto a las miserias humanas: el sabio, reducido a un parvulito que no habla: el grande, hecho chiquito: el excelso, de tal modo abatido: el rico, hecho tan pobre: el omnipotente, débil; en suma, considerando la Majestad divina oculta bajo la forma de un pequeñito niño despreciado y abandonado del mundo, y que todo lo hace y padece para hacerse amable a los hombres, ruégale que te admita en este santo retiro. Enciérrate y permanece allí, y no te separes más de Él. ¡Oh soledad!, dice San Jerónimo. Oh hermosa soledad, en la que Dios habla y conversa con sus amadas almas, no como soberano, sino como amigo, hermano y esposo. ¡Oh! ¡Qué paraíso conversar de solo a solo con Jesús niño en la grutilla de Belén!
    
AFECTOS Y SÚPLICAS 
Carísimo Salvador mío, Vos sois el Rey del Cielo, el Rey de los reyes, el Hijo de Dios; ¿cómo, pues, os veo en esta gruta abandonado de todos? Yo no hallo otros que os asistan, más que José y vuestra santa Madre. Deseo venir también y unirme con ellos para haceros compañía. No me despidáis. Aunque lo merezco, oigo, sin embargo, que Vos me invitáis con dulces voces al corazón. Sí, vengo, mi amado Niño, lo dejo todo por estarme a solas con Vos toda mi vida, único amor de mi alma. Insensato, en el tiempo pasado os he abandonado y dejado solo, Jesús mío, mendigando placeres miserables y envenenados de las criaturas; pero ahora, iluminado por vuestra gracia, no deseo otro que estarme solitario con Vos, que así quereis vivir en esta tierra. ¿Quién me dará alas como de paloma, y volaré y descansaré? ¡Ah!, ¡quién me diese el poder huir de este mundo, donde tantas veces he encontrado mi ruina, huir y estarme siempre con Vos, que sois el gozo del Paraíso, y el verdadero amante de mi alma! Ea, pues, Jesús mío, por los méritos de vuestra soledad en la cueva de Belén, dadme un continuo recogimiento interior, a fin de que mi alma venga a ser una celdilla solitaria, en la que yo no atienda más que a conversar con Vos, consulte con Vos todos mis pensamientos, todas las acciones; a Vos dedique todos los afectos; aquí siempre os ame, y suspire por salir de la cárcel de este cuerpo, para ir a amaros cara a cara en el Cielo. Os amo, bondad infinita, y espero siempre amaros en el tiempo y en la elernidad. ¡Oh María! Vos que todo lo podeis, rogadle que me encadene con su amor, y no permita que yo haya de perder jamás su gracia.

sábado, 1 de enero de 2022

SERMÓN DE LA CIRCUNCISIÓN DEL SEÑOR, POR EL PADRE PÍO VÁZQUEZ

El sábado 1 de Enero de 2022, el P. Pío Vázquez ofreció el Santo Sacrificio de la Misa en honor de la Circuncisión del Señor y la Octava de la Navidad en la Capilla San Pío X en Santa Fe de Bogotá (Colombia). En esta oportunidad, dio el siguiente sermón, donde tomando ocasión del comienzo del año civil y la costumbre de los “propósitos de Año nuevo”, recuerda que como católicos, debemos tomar la resolución de avanzar en la vida espiritual.
   
Queridos fieles:
   
El día de hoy nos hallamos en la Octava de Navidad o Fiesta de la Circuncisión del Señor. El día de hoy el deseo de la Iglesia es que renovemos la alegría de hace ocho días por el nacimiento de Nuestro Salvador; por eso, la Misa de hoy tiene el mismo introito que la Misa del día de Navidad y la epístola es la misma que la de la Misa de Gallo.
 
Asimismo, nos hallamos el día de hoy en el comienzo de un Año Nuevo, el año 2022; veremos qué nos depara dicho año o qué dispondrá Dios en él. Los últimos dos años han sido de “locos”, pero debemos seguir adelante, confiando en Dios. Mas, ya que nos encontramos 
comenzando un nuevo año, es una buena oportunidad para hablar de propósitos para él.
   
Propósitos para el 2022
En efecto, en el mundo suele ser costumbre formularse propósitos para el año nuevo que comienza: hacer dieta; bajar de peso; hacer deporte: ir al gimnasio todos los días, salir a correr o caminar; levantarme más temprano; lograr tales y cuales objetivos de trabajo, en la empresa; ahorrar tanto dinero; comprar carro, casa… etc., etc. Interminable la lista de propósitos que según el mundo suelen formularse, aunque la mayoría de las veces ninguno se cumpla. Cuántas veces nosotros mismos no habremos hecho propósitos como los mencionados o semejantes.
    
Pues bien, la idea es que hagamos propósitos para este año nuevo que recién inicia su curso, pero no propósitos terrenales o mundanos o que sólo miren a las cosas de esta tierra, sino propósitos que miren a nuestra alma, a la consecución de nuestra salvación eterna. Si todos los años nos dedicáramos a pensar en fines u objetivos relativos a nuestra alma, como lo hacemos respecto al mundo, tal vez para el día de hoy ya fuéramos santos. Pero como en nuestra alma suele ser en lo último que pensamos…
   
Propósitos de erradicar pecados
Por tanto, veamos algunos propósitos espirituales que podamos adoptar para este año.
     
Primeramente, está hacer, si el caso lo requiere, una muy buena confesión. Si tengo la desgracia de hallarme en pecado mortal, lo primero que debo hacer, evidentemente, es salir de ese miserable estado por medio de una buena confesión. Y no retardarla, sino confesarme lo más pronto posible, dentro de esta primera semana del año.
   
Y así, en el mismo orden de ideas, si alguno tiene un pecado o vicio que lo domina, el primer propósito que se impone de suyo es el de extirpar dicho pecado o vicio. Si tengo tal o cual pecado en el que caigo habitualmente —un vicio—, qué mejor propósito para este año nuevo que el de desarraigarlo, poniendo los medios conducentes a ello: huida de las ocasiones, oración, mortificación.
    
Y así, si tengo, por ejemplo, la mala costumbre del trago, de beber de más, pues proponerme vencerme en ello, ayudado de Dios, cortando en este año directamente con la bebida, para poder así más fácilmente extirpar ese vicio. Si tengo la mala costumbre de caer con frecuencia —y demasiada— en pecados contra la pureza, pues qué mejor puedo proponer y ofrecer a Dios que el romper/cortar con ese vicio. Para lo cual es fundamental alejarme de toda ocasión de pecado —de esa persona, de ese lugar, evitar la ociosidad, cortar con las películas, series…—. Si tengo la mala costumbre de vestirme no muy modestamente, como corresponde a una hija de Dios, pues qué mejor propósito que cambiar mi guardarropa en este nuevo año y andar bien vestida, sin hacer caso de las modas o de los respetos humanos, del qué dirán. Si soy muy malgeniado, por todo me molesto y trato mal a mi prójimo, pues buscar corregirme y ser más paciente, trabajando la virtud de la mansedumbre. Si tengo algún problema con algún familiar o con alguna persona, por la razón que fuera —con culpa o sin ella; con más o menos culpa; aunque el otro haya empezado, etc.—, pues qué cosa más acorde al Evangelio que arreglar esa situación, poniendo todo de parte de uno. Si tengo la mala costumbre de faltar mucho a Misa los días domingo y de precepto por pereza y negligencia —lo cual es pecado grave, no olvidemos—, pues tener la firme resolución de no faltar ni un solo domingo a Misa; o si tengo la mala costumbre de llegar siempre tarde a Misa —o rayando—, pues el propósito será llegar bien a tiempo, con mucha anticipación.
    
Y así podríamos seguir con mil cosas más, lo que hemos dicho han sido tan sólo algunos ejemplos. Cada uno debe pensar dentro de sí qué pecados tenga o cuál sea su defecto dominante para poder así ver hacia dónde deban ir sus propósitos.
    
Propósitos para adquirir virtudes
Pero nuestros propósitos para este año nuevo no han de estar enfocados únicamente en quitar pecados, sino también y más principalmente en adquirir virtudes, en practicar obras buenas. Si bien primero hay que remover o quitar la maleza del pecado, después debemos plantar las virtudes en el alma. Y así, para formular este tipo de propósitos, ayudará mucho tener presente las siguientes tres cosas: oración, penitencia y limosna.
 
1) Respecto a la oración, el propósito que —podríamos decir— casi que se impone por sí solo es el de rezar el Santo Rosario todos los días, si acaso alguno todavía no lo hace. No hay que darle muchas vueltas, no se nos ocurrirá algo mejor, pues es prácticamente imposible ser un católico serio sin el Santo Rosario diario.
  
Otros propósitos relativos a la oración son: Hacer las oraciones de la mañana y de la noche; asistir a Misa, además de los domingos y Fiestas de precepto, algún día o días entresemana; hacer la consagración de sí mismo a María Santísima según el método de San Luis María Grignion de Monfort; hacer 20 minutos de oración mental al día; leer algún libro o libros espirituales; leer la Sagrada Escritura, etc.
    
2) Respecto a la penitencia, algunos propósitos podrían ser: madrugar, levantarnos más temprano —vaya si no nos cuesta—; ofrecer a Dios hacer algún día de la semana o del mes algún ayuno —por ejemplo, algún sábado en honor de María Santísima; algún día hacer abstinencia y no comer carne; privarnos en algo que nos agrade algún o algunos días de la semana, como el dulce, por ejemplo. En especial, mortificar nuestra voluntad propia, tratando de ceder siempre que podamos en lo que nosotros queremos si vemos que no hay pecado en ello.
   
3) Respecto a la limosna, proponernos ayudar a tales o cuales personas que sabemos necesitadas, especialmente si son familias; o hacer tantas limosnas a la semana, al mes; dar a alimentos a las personas de la calle, etc.; reducir gastos superfluos y darlo en limosna. Aquí entran, en general, las obras de caridad o misericordia que se dicen: visitar enfermos; dar posada, etc., etc.
  
Asimismo, al formular nuestros propósitos, podemos enfocarlos a la adquisición de alguna virtud determinada, por ejemplo, la humildad, la paciencia, la conformidad con la Voluntad divina.
    
Sería bueno y podría ayudar mucho el anotar o escribir los propósitos que uno quiera cumplir para esta Año Nuevo y que no sean demasiados ni muy genéricos, pues entonces no se cumplirá nada ni habrá ningún cambio verdadero. Es mejor elegir pocas cosas, tres, por ejemplo: Rezar el Santo Rosario todos los días, madrugar 20 minutos de lunes a viernes y dar a la semana dos limosnas, a proponerse hacer 20 cosas, que uno no cumplirá.
    
Asimismo, decimos que los propósitos no han de ser muy genéricos, como decir: “voy a ser mejor” o “más bueno” o “más paciente” o “más humilde”; pues al ser tan genéricos no comportan ningún cambio en uno, hay que tener propósitos concretos, por ejemplo, voy a ser más paciente con fulano, o en tal situación; voy a ser más humilde porque no voy a responder ni defenderme cuando me recriminen o porque no diré nunca bien de mí; voy a ser más manso porque no responderé ni hablaré nunca si me siento airado. Y así con lo demás.
   
Queridos fieles, ya concluyendo, simplemente los invitamos a que meditemos sobre esto, sobre qué propósitos tendremos para este nuevo año. Pensémoslo bien y no dejemos que este año sea igual —o peor—, hablando espiritualmente, al pasado: debemos buscar mejorar, crecer espiritualmente; no olvidemos que estamos llamados a la santidad.
  
Por tanto, consideremos bien estas cosas y pidamos a María Santísima ruegue por nosotros para que este nuevo año sea un año lleno de bendiciones para nuestras almas, lleno de Santidad.
   
Ave María Purísima. Padre Pío Vázquez

DE LAS DIFERENCIAS ENTRE LOS CREDOS

Traducción del Comentario de los Padres de TRADITIO.
   

«Queridos Padres de TRADITIO: He notado que en el comienzo del Credo de los Apóstolea (Sýmbolum Apostolórum) en vuestro archivo de LATPRAY: Oraciones Latinas Útiles (Oratiónes Latínæ Útiles) en el departamento de Biblioteca de Archivos de TRADITIO Network (Preguntas Frecuentes y Apologética Tradicional), este Credo omite la palabra “unum” (Creo en “un” Dios). En la Santa Misa acostumbramos oír “Credo in unum Deum”. ¿Es un error, o existe esta diferencia entre los dos Credos?» (María).
   
RESPUESTA DE LOS PADRES DE TRADITIO.
No, no es un error. El Credo de los Apóstoles, el primer Credo de la Iglesia, que se remonta al tiempo de los Apóstoles, no incluye la palabra “unum”. Es el Credo más sencillo, más directo, y más corto de la Iglesia. Se recita junto con el Pater Noster y el Ave María antes de la hora de las Maitines. Tal vez lo hayas oído recitar cuando asististe a las Maitines de la Natividad antes de rezar o cantar la Misa de Medianoche.
    
El Credo usado en la Santa Misa los domingos y algunos otros días es diferente, el Credo Niceno-Constantinopolitano, el cual es más complejo, más teológico y más extenso. Fue compuesto muy particularmente contra la herejía arriana, que negaba la divinidad de Cristo, una herejía aún viva hoy en la Iglesia Conciliar, la cual, por implicación, rechaza la divinidad de Cristo, considerándolo nuestro “hermano”.
   
Hay también un tercer Credo mayor de la Iglesia, el Credo Atanasiano, de la época del gran Defensor de la Fe, San Atanasio, el cual se recita en la mayoría de los domingos a la hora de Prima. Porque el Credo Atanasiano enfatiza la necesidad de la membresía en la Iglesia Católica para la salvación, el herético Anticoncilio Vaticano II (1962-1965) lo suprimió con la hora de Prima. Sí, hubo mucha más herejía y corrupción introducida en 1962 que lo que los conciliares neoconservadores saben o admiten.

MENSAJE DE AÑO NUEVO DE Mons. MARTÍN DÁVILA GÁNDARA

Queridos hermanos: En este primer día del Año Nuevo, les deseo de todo corazón la  bendición de Dios.
    
Esperemos en Dios, que este Año Nuevo que comienza nos abra el horizonte ampliamente para que podamos cumplir todos nuestros anhelos y metas, y a la vez procuremos hacer lo mejor posible lo que no hicimos bien en el año que acaba de terminar.
   
Consideremos, también que este primer día del Año, que por la gracia de Dios lo pudimos iniciar, pero no sabemos si lo acabaremos: preparémonos, pues, por lo que pueda suceder. Arreglemos de tal manera nuestra conducta que podamos decir: Año Nuevo, Vida Nueva.
   
Procuremos tener presente el santo pensamiento de la muerte, y si así lo hacemos todos seríamos muy buenos cristianos.
   
Pensemos, pues  en la muerte, y no pecaremos; pensemos siempre en Jesús, sigamos continuamente su ley y sus consejos evangélicos y recibamos los Santos Sacramentos que instituyó para salvarnos.
   
Por último, les deseo siempre lo mejor, tanto en lo espiritual como en lo temporal en este Año Nuevo que comienza, y con cariño les envío mi bendición episcopal.
   
Sinceramente en Cristo.
  
Mons. Martín Dávila Gándara.

ÚLTIMO MINUTO: BERGOGLIO NO PRESIDIÓ LAS VÍSPERAS

Noticia tomada de GLORIA NEWS.
  
Francisco Bergoglio, de 85 años, concluyó este año participando en las vísperas del 31 de diciembre en San Pedro. Pero no presidió como se esperaba, dejando esto al cardenal Giovanni Battista Re Andreoli, de 87 años.
    
   
El Vaticano no explicó el motivo de este cambio de última hora. Tres horas antes, el programa decía que Bergoglio presidiría.
   
Francisco Bergoglio entró sin ayuda y parecía estar en buenas condiciones. Estuvo sentado con una mascarilla en una silla a un lado la mayor parte del tiempo, sin embargo, cuando se dirigió al ambón y leyó la homilía lo hizo con dificultad.
   
Al igual que en 2020, Bergoglio canceló la tradicional visita al belén de la plaza de San Pedro. Este cambio fue anunciado de antemano con el pretexto de evitar las multitudes.

MES DE ENERO DEDICADO AL SANTÍSIMO NOMBRE DE JESÚS (DÍA PRIMERO)

Ejercicio dispuesto a partir de los Pensamientos o Reflexiones Cristianas para todos los días del año, por el Padre Francisco Nepveu SJ, tomo I, Barcelona, imprenta de doña Teresa Pou vda. de Piferrer, año 1755. Las oraciones provienen del Manual Dominico publicado en Dublín por Browne & Nolan Publishers en 1913.
   
MES DEDICADO AL SANTÍSIMO NOMBRE DE JESÚS
   
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
«Dios le ensalzó sobre todas las cosas, y le dio nombre superior a todo nombre, a fin de que al nombre de Jesús se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en el infierno». (Filipenses II, 10-11).
   
¡Oh Dulce Jesús!, concededme una viva devoción a vuestro Sagrado Nombre; enseñadme Vos a entender su significado y a realizar su eficacia; a gustar de su dulzura y a confiar en su poder; enseñadme a invocarlo dignamente en todas mis dificultades y aflicciones. Que este sea el último sonido de mis labios moribundos mientras voy a encontrarme con Vos en el Juicio. ¡Oh amadísimo Señor, sed para mí entonces un misericordioso Salvador y no un Juez furioso!
   
DÍA PRIMERO
MEDITACIÓN: DEL MISTERIO DE LA CIRCUNCISIÓN DEL SEÑOR
PRIMER PUNTO.
 El Padre Eterno dando a su Hijo el nombre de Jesús, le obliga a la Circuncisión, y la Circuncisión obliga a Jesús a humillarse, sujetarse y padecer. No venía bien que el Verbo humanado se llamase Jesús y fuese nuestro Salvador sin humillarse (In similitúdinem carnis peccáti. Rom. VIII. Formam servi accípiens. Phil. II. Imposuérunt super caput ejus cáusam scriptam: Hic est Jesus, &c. Matth. XXVII). No fuera nuestro Salvador si no nos librara de nuestros pecados, ni nos libró de ellos sino cargandose a Sí mismo con ellos, y tomando la figura de pecador, imprimiendo en su Cuerpo el caracter del pecado, con la Circuncisión. No fuera nuestro Salvador sin librarnos de la esclavitud del demonio; y no nos libertó de ella sino tomando la figura de esclavo, y sujetándose a todas las servidumbres de la ley antigua. Como al Nombre de Jesús correspondía el padecer, no logró este nombre ni el de Salvador de los hombres sino ofreciéndose, y entregándose por ellos; y esta es la razón, porque apenas acaba de nacer, cuando empieza a derramar su Sangre por nosotros, siendo el nombre de Jesús el título y motivo de su Pasión y de su muerte.
   
SEGUNDO PUNTO. El Nombre de Jesús es al mismo tiempo la recompensa de su humildad, de su obediencia, y de lo que padeció; porque este nombre representa, significa e incluye todas las grandezas y perfecciones de este Infante que hoy se circuncida, porque si es Jesús, es Salvador; si es Salvador, es Dios; y siendo Dios, es infinitamente Bueno, Misericordioso, Sabio, Santo, Omnipotente, y todo esto es menester ser para ser Salvador. Este nombre significa también todas sus virtudes, porque por ser nuestro Salvador, debe ser nuestro modelo; y para ser nuestro modelo, es menester que sea humilde, pacífico, dulce, obediente, y caritativo. Este nombre comprende también todos sus títulos; porque por ser nuestro Salvador, debe tener con nosotros todas las relaciones de grandeza y de bondad: de que se infiere que es nuestro Rey, nuestro Señor, nuestro Maestro, nuestra Guía, nuestro Pastor, nuestro Padre, nuestro Hermano, nuestro Abogado y nuestro Médico. Por ser Jesús, y por ser nuestro Salvador, es el origen para nosotros de todos los bienes que nos facilita, apartándonos de todos los males: «Jesus meus, et ómnia». Jesús mío, y todas las cosas. ¡Qué grandeza, y qué gloria para Jesús! Pero ¡qué gran dicha y qué gran consuelo para nosotros!
   
TERCER PUNTO. Si Jesús mereció solo el nombre de Jesús con la Circuncisión del cuerpo, humillándose, sujetándose y padeciendo, nosotros no podremos participar de la virtud de este nombre ni aspirar a la dicha de salvarnos, siendo pecadores, sin la circuncisión del corazón, que quiere decir humillando nuestro entendimiento, sujetando nuestras pasiones y mortificando nuestra voluntad. Un pecador con el pecado se hizo más abatido que todas las criaturas, el centro del pecado es la nada, o el Infierno; ahí es donde debe estar el pecador. ¿Podrá abatirse mucho? ¿Podrá humillarse con exceso? En cualquiera parte que se considere, no siendo en el Infierno, está más elevado de lo que merece. Un pecador para salvarse, ha menester sujetar sus pasiones у violentar su genio, y este es el mejor modo de reparar la falsa y despreciada libertad con que se rebeló a la Ley de su Señor; un pecador para salvarse debe hacer penitencia, y esta no se puede hacer sin afligir su corazón, contristándole con un vivo y verdadero dolor. Todos deberíamos derramar nuestra sangre para lavar nuestros pecados. Lavémoslos a lo menos con nuestras lágrimas. ¡Qué difícil es salvarse! ¿Pero qué dicha el conseguir la Gloria? Felicidad, que recompensa con exceso casi infinito los trabajos que por ella se padecen.
  
FRUTO. Pídele a Jesucristo por el nombre de Salvador, que le pusieron en este Misterio, que te conceda experimentes la virtud de este nombre, dándote los auxilios y gracias necesarias para salvarte, y toma al mismo tiempo la resolución de poner las mismas disposiciones que ha puesto Jesucristo para merecer este glorioso nombre.
 
«Ego áutem in Dómino gaudébo, et exsultábo in Deo Jesu meo» [Por mí yo me alegraré, pensando que mi Dios es mi Salvador] (Habacuc III, 1).

«Jesus, esto mihi Jesus, et salva me» [Jesús, sed para mí Jesús, y salvadme] (San Agustín).
  
ORACIÓN A JESÚS PARA TODOS LOS DÍAS
Oh compasivísimo Jesús, lleno de piedad y misericordia, que no despreciáis los suspiros del malvado; ¡ay!, toda mi vida ha perecido y pasado sin fruto, ni he hecho nada bueno ante vuestra presencia. A Vos, pues, me dirijo, implorando vuestra clemencia. Hablad por mí, satifaced por mí. Lavad toda la inmundicia de mis pecaminosos ojos con las puras lágrimas de vuestros gloriosísimos ojos. Por la dulce compasión de vuestros benditos ojos, removed la iniquidad de mis pecaminosos oídos. Por la pura intención de vuestros santísimos pensamientos, y por el ferviente amor de vuestro traspasado Corazón, lavad toda la culpa de mis malos pensamientos y de mi malvado corazón. Por el conmovedor poder de las palabras de vuestra benditísima boca, borrad todas las ofensas de mi boca corrompida. Por la perfección de vuestras acciones y la crucifixión de vuestras manos, lavad todas las ofensas de mis manos impías. Por el doloroso cansancio de vuestros benditos pies, y por la cruel perforación con los clavos, lavad todas las inmundicias de mis pies pecaminosos. Por la majestuosa inocencia de vuestra vida, y por vuestra incontaminada santidad, lavad todas la asquerosidad de mi vida corrupta. Finalmente, lavad, borrad y extinguid todos los pecados de mi corazón y de mi alma en las abundantes corrientes de vuestra preciosísima Sangre, para que así, por vuestros santísimos méritos, pueda ser debidamente limpio, y en adelante guarde sin mancha todos vuestros mandamientos. Amén.
  
Di en reparación por las blasfemias proferidas contra los Santos Nombres de JESÚS y MARÍA:
¡Bendito sea Dios!
¡Bendito sea su Santísimo Nombre!
¡Bendito sea Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre!
¡Bendito sea el Nombre de Jesús!
¡Bendito sea su sacratísimo Corazón!
¡Bendita sea su preciosísima Sangre!
¡Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar!
¡Bendito sea el Espíritu Santo Paráclito!
¡Bendita sea la excelsa Madre de Dios, María Santísima!
¡Bendita sea su santa e inmaculada Concepción!
¡Bendita sea su gloriosa Asunción!
¡Bendito sea el nombre de María, Virgen y Madre!
¡Bendito sea su Inmaculado Corazón!
¡Bendito sea San José, su castísimo Esposo!
¡Bendito sea Dios en sus Ángeles y Santos! Amén.
   
JACULATORIAS:
  • ¡JESÚS mío, misericordia! (100 días de Indulgencia cada vez).
  • JESÚS, DIOS mío, Te amo sobre todas las cosas (50 días de Indulgencia).
  • JESÚS, Hijo de David, ten misericordia de mí (100 días de Indulgencia, una vez al día).
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
    
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

MEDITACIONES PARA EL ADVIENTO, NAVIDAD Y EPIFANÍA (DÍA TRIGÉSIMOQUINTO)

Meditaciones dispuestas por San Alfonso María de Ligorio, y traducidas al Español, publicadas en Barcelona por la imprenta de Pablo Riera en 1859. Imprimátur por D. Juan de Palau y Soler, Vicario General y Gobernador del Obispado de Barcelona, el 30 de Octubre de 1858.
     
MEDITACIÓN 35.ª (OCTAVA DE NAVIDAD): Del Nombre de Jesús.
El nombre de Jesús es nombre divino, anunciado a María de parte de Dios por el arcángel San Gabriel; y por esto dijo San Pablo que era nombre sobre todo nombre, en el que solamente se halla la salvación. Este nombre es comparado por el Espíritu Santo al aceite, por la razón, dice San Bernardo, de que así como el aceite es luz y comida, y tambien medicina; así el nombre de Jesús es luz para el entendimiento, alimento para  el corazón y medicina para el alma. Es luz para el entendimiento, pues con este nombre se convirtió el mundo, sacándole de las tinieblas de la idolatría a la luz de la fe. Nosotros que hemos nacido en estas regiones, donde antes de la venida de Jesucristo todos nuestros antepasados eran gentiles, seríamos aún tales si no hubiese venido el Mesías a iluminarlos. ¡Cuánto, pues, debemos agradecer a Jesucristo el don de la fe! ¿Y qué sería de nosotros en el África o en América, entre herejes o cismáticos? El que no cree, está perdido; y verosímilmente del mismo modo nos hubiésemos perdido nosotros. Es también el nombre de Jesús alimento que nutre nuestros corazones; porque él nos recuerda lo que Jesús ha hecho por salvarnos. De aquí es que nos consuela este nombre en las tribulaciones, nos da fuerza para andar por el camino de la salvación, nos anima en las desconfianzas, nos enciende para amar, recordando lo que ha padecido nuestro Redentor por salvarnos. Este nombre, finalmente, es medicina para el alma, haciéndola fuerte contra las tentaciones de nuestros enemigos. Tiembla el Infierno, y huye al invocar este santo Nombre, según aquello que dice el Apóstol: En el nombre de Jesús se dobla toda rodilla de los que están en el Cielo, en la tierra y en los Infiernos (Filipenses II, 10). El que es tentado y llama a Jesús, no cae, y quien siempre le invocare no caerá y será salvo, según la palabra del salmo: Invocaré al Señor alabándole: y seré salvo de mis enemigos (Salmo XVII, 4). Y ¿quién, que siendo tentado le ha invocado, se ha perdido jamás? Se pierde el que no le invoca en su ayuda, o quien persistiendo la tentacion deja de invocarle.
    
AFECTOS Y SÚPLICAS 
¡Oh, hubiese yo siempre invocado a Vos, Jesús mío; y nunca habría sido vencido por el demonio! He perdido miserablemente vuestra gracia, porque en las tentaciones me he descuidado de llamaros en mi ayuda. Ahora lo espero todo de vuestro santo Nombre. Escribid, pues, oh Salvador mío, grabad en mi pobre corazón vuestro poderosísimo Nombre, para que teniéndolo allí impreso juntamente con el amor a Vos, lo tenga siempre en la boca, pronunciándolo en todas las tentaciones que me prepara el Infierno, para volver a verme su esclavo y separado de Vos. En vuestro Nombre encontraré yo todo bien. Si fuere afligido, Él me consolará, pensando cuánto os habéis afligido por mi amor. Si me viese desconfiado por mis pecados, Él me dará valor, recordándome que habéis venido al mundo para salvar los pecadores: si fuese tentado, vuestro Nombre me dara fortaleza trayéndome a la memoria, que más podéis Vos ayudarme que abatirme el Infierno. Si, finalmente, me hallase frío en vuestro amor, Él me dará fervor, representándome cuánto Vos me habéis amado. Jesús mío, Vos sois y espero que siempre seréis el único amor mío. Os doy todo mi corazón, y a Vos solamente quiero amar, y quiero invocaros cuanto más a menudo podré. Quiero morir con vuestro nombre en la boca, nombre de esperanza, nombre de salvación, nombre de amor. ¡Oh María!, si me amáis, esta es la gracia que habéis de alcanzarme, hacedme invocar siempre vuestro nombre y el de vuestro Hijo; haced que ellos sean el respiro de mi alma, y que los repita siempre en vida para repetirlos en el último aliento que tendré en la hora de la muerte. Jesús y María, ayudadme: Jesús y María, yo os amo. Jesús y María, a Vos encomiendo mi alma.

MENSAJE DE AÑO NUEVO

   
Amados hermanos en Jesús, María y José, salud y bendición.
   
Damos gracias a Dios porque el año anterior fue un año en que hemos visto grandes crecimientos en las publicaciones de esta bitácora que Él en su misericordia nos ha permitido dirigir desde hace más de una década.
   
Hubo muchos proyectos que por el divino auxilio hemos llevado a buen término, y otros que han tenido grandes avances, aun en medio de las ocupaciones en que hemos estado. Entre estos proyectos futuros (y que, con el divino favor esperamos ver por obra), tenemos la difusión de material de formación doctrinal, porque es deber de todos nosotros como Católicos conocer y defender la Sana Doctrina frente a los embates de una Apostasía que está dando sus últimos golpes con gran furor, porque (ante los ojos de Dios) le queda muy poco tiempo y no puede engañar más al verse delatada ante los hombres. Así pues, este año 2022 tendrá como lema “Fidelidad a la Doctrina Recibida”. Reiteramos en esta forma nuestro compromiso en la defensa de la Verdad Católica, siguiendo fieles a las tres columnas: Sagrada Escritura, Tradición Apostólica y Magisterio Legítimo.
   
Encomendamos una vez más a la Santísima Virgen María y su castísimo Esposo San José la labor que realizamos en esta tribuna, para que nos permita continuar librando el buen combate hasta conseguir la victoria final. Que Ellos sigan atrayendo más almas hacia la Verdadera Fe Católica, y a cuantos estamos en ella, nos conceda la firmeza para perseverar y defenderla.
  
En unión de oraciones, amados hermanos.
   
JORGE RONDÓN SANTOS
1 de Enero de 2022 (Año Mariano “Espada de Lepanto”).
Circuncisión de Nuestro Señor Jesucristo, Octava de la Natividad y Dedicación de Santa María Annunziata en Florencia.