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domingo, 26 de mayo de 2019

CRISTÓBAL COLÓN, ¿SANTO O COLONIZADOR SIN ESCRÚPULOS?

Traducción del artículo publicado por Luca Fumagalli para RADIO SPADA.
   
   
Los católicos siempre lo han considerado casi un santo evangelizador, los laicistas han visto en él, al contrario, un predador amoral, uno de los fundadores del colonialismo, un fautor del esclavismo. ¿Cuál es por tanto, la verdad sobre Cristóbal Colón?
   
La discusión sobre el personaje, en Italia como en el extranjero, resulta hoy casi cerrada. Colón no es más el celebrado soñador dedicado a superar los límites del mundo conocido, sino el primero de los conquistadores. Estudiosos de distintas extracciones han revolucionado definitivamente nuestro modo de mirar al Almirante, superando ciertas visiones irénicas del pasado; pero, en la mentalidad común, el aspecto heroico de la “conquista” permanece preponderante.
   
Del resto, Colón y su empresa han sellado una época: la llegada del Almirante sobre las playas de la isla de San Salvador ha sido verdaderamente escogida como la fecha convencional del fin del medioevo y del nacimiento de la modernidad, no sólo porque desde aquel momento la percepción del mundo no será más la misma, alargando perspectivas y mercados, sino también porque ha decretado el fin de la cultura fundada sobre la autoridad y el comienzo de otra, improntada sobre la experiencia (abriéndose así camino a Galileo, Copérnico y Newton).
  
Antonio Musarra, joven profesor de investigaciones de la Universidad de Florencia, se encarga de responder a todas las preguntas sobre Colón en su ensayo Processo a Colombo. Scoperta o sterminio? (con prefacio de Franco Cardini), realizando un juego procesal caracterizado por el escrutinio de un número considerable de pruebas, analizadas con escrúpulo y pasión. El objetivo es sobre todo el de reequilibrar el juicio sobre el personaje, que ciertamente no fue un tipo santo, pero tampoco un fautor del “holocausto” de los nativos americanos (como tal vez lo entienden aquellos estadounidenses [y latinoamericanos, N. del T.] que, en los últimos años, han derribado distintas estatuas dedicadas al Almirante).
   
Sobre todo el autor es hábil en huir de la tentación moralista-anacronista en la cual cae a menudo quien ama la divulgación histórica. Por ejemplo, ciertas decisiones de Colón y de la gente de su tiempo corren riesgo de ser juzgadas ligeramente como “racistas” y “genocidas”. Pero el racismo y el genocidio tienen una triste historia demasiado conectada al presente para poder resultar en categorías aplicables, sin enmendaduras, al siglo XV y al XVI.
  
Sin duda Colón fue un esclavista, cometió muchos abusos, se manchó de sangre de tantos inocentes. En este sentido, tal vez, puede ser tomado como un símbolo de la sed de expansión y conquista del hombre blanco, pero no fue un “genocida”. Fueron los conquistadores quienes obraron en tal sentido. Del resto, el espacio histórico en que maduró la empresa colombina revela una complejidad que es muy peligroso ignorar (como en cambio hace el vulgo). De hecho, las fuentes dicen que él tenía en mente cumplir una empresa nunca antes intentada y evangelizar las tierras remotas que hubiere encontrado; aspectos que ameritan ser tenidos en debida cuenta para no reducir a estereotipo la imagen del navegador genovés.
  
La realidad es que Cristóbal Colón fue un hombre de su tiempo, un tiempo lleno de contradicciones, y precisamente por esto, fascinante.
  
El libro: Antonio Musarra, Processo a Colombo. Scoperta o sterminio?, Viareggio, La Vela, 2018, 256 páginas, 15 Euros.
  

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+Jorge de la Compasión (Autor del blog)

Jorge Rondón Santos (Editor colaborador)