No me desampare tu amparo,
No me falte tu piedad.
No me olvide tu memoria.
Si tú, Señora, me dejas, ¿quién me sostendrá?
Si tú, me olvidas, ¿quién se acordará de mí?
Si tú, que eres estrella de la mar y guía de los errados, no me alumbras, ¿dónde iré a parar?
No me dejes tentar del enemigo,
Y si me tentare, no me dejes caer.
Y si yo cayere, ayúdame a levantar.
¿Quién te llamó, Señora, que no le oyeses?
¿Quién te pidió, que no le otorgases?
FRAY LUIS DE GRANADA

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