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sábado, 4 de septiembre de 2021

EL DIABLO BERGOGLIO MINA LA OPOSICIÓN DOCTRINAL AL ABORTO MIENTRAS PARECE AFIRMARLO

Traducción del artículo publicado en NOVUS ORDO WATCH. No necesariamente adherimos a todas las opiniones de los autores, pero sí la conclusión principal: que Francisco Bergoglio contradice su propio magisterio antiaborto.
   
¡Atrapado en flagrancia!
UN DEMONIO ASTUTO: CÓMO FRANCISCO BERGOGLIO MINA SECRETAMENTE LA OPOSICIÓN DOCTRINAL AL ABORTO MIENTRAS APARENTA AFIRMARLA
   

Acaba de ser publicada una nueva entrevista de Jorge Bergoglio (“Papa Francisco”) por la cadena radial española. El 1 de Septiembre, Vatican News publicó la transcripción completa de la conversación de 75 minutos con el periodista españor Carlos Herrera Crusset: 
Hemos extraido algunos puntos destacados de esta entrevista y proporcionado algunos comentarios en un artículo separado: 
    
En el actual artículo, nos gustaría proporcionar un análisis más específico a la respuesta que Francisco Bergoglio dio a una pregunta de Herrera que es particularmente alarmante. Concierne esta al horrible crimen del aborto, que es el asesinato deliberado de los niños por nacer en el vientre de sus madres.
   
Para asegurar un adecuado entendimiento de las palabras de Bergoglio, citaremos primero la pregunta de Herrera (en negrilla) y luego la respuesta de Francisco Bergoglio en su totalidad, para no ser acusados de tomar sus palabras fuera de contexto. Subrayaremos las palabras más problemáticas. Aquí vamos:
«Santidad, en España se ha legalizado la eutanasia, en función de lo que llaman el “derecho a una muerte digna”. Pero eso es un silogismo falaz, porque la Iglesia no defiende el sufrimiento encarnizado, sino la dignidad hasta el final. ¿Hasta dónde el hombre tiene poder real sobre su vida? ¿Qué cree el Papa?
   
Situémonos. Estamos viviendo una cultura del descarte. Lo que no sirve se descarta. Los viejos son material descartable: molestan. No todos, pero vamos, en el inconsciente colectivo de la cultura del descarte, los viejos… los enfermos más terminales, también; los chicos no queridos, también, y se los manda al remitente antes de que nazcan… O sea, hay una cultura…
   
Después, miremos las periferias, pensemos en las grandes periferias asiáticas, por ejemplo, para irnos lejos y no pensar que uno está hablando de cosas de acá. El descarte de pueblos enteros. Piense en los rohingyas, descartados, gitaneando por el mundo. Pobrecitos. O sea, se descartan. No sirven, no van, no sirven.
  
Esa cultura del descarte nos ha signado. Y signa a los jóvenes y a los viejos. Influye mucho sobre uno de los dramas de la cultura actual europea. En Italia la edad media es 47 años. En España creo que es mayor. O sea, la pirámide se ha invertido. Es el invierno demográfico en el nacimiento, en el que haya más casos de aborto. La cultura demográfica está en pérdida porque se mira el provecho. Se mira al de adelante… ¡y a veces usando la compasión!: “que no sufra en el caso de…” La Iglesia lo que pide es ayudar a morir con dignidad. Eso siempre lo ha hecho.
   
Y respecto al caso del aborto, a mí no me gusta entrar en discusiones que si hasta aquí se puede, que hasta allí no se puede, pero digo esto: cualquier manual de embriología de los que le dan a un estudiante de Medicina en la Facultad dice que a la tercera semana de la concepción, a veces antes de que la madre se dé cuenta [de que está embarazada], ya están perfilados todos los órganos en el embrión, incluso el ADN. Es una vida. Una vida humana. Algunos dicen: “No es persona”. ¡Es una vida humana! Entonces, delante de una vida humana yo me hago dos preguntas: ¿Es lícito eliminar una vida humana para resolver un problema?, ¿es justo eliminar una vida humana para resolver un problema? Segunda pregunta: ¿Es justo alquilar un sicario para resolver un problema? Y con estas dos preguntas, ¿qué los casos de eliminación de gente —por un lado o por el otro— porque son un peso para la sociedad?
  
Yo quisiera recordar algo que en casa nos contaban. Que una familia muy buena con varios hijos y el abuelo vivía con ellos, pero el abuelo se va poniendo viejo y en la mesa comenzaba a babearse. Entonces, el papá no podía invitar gente por vergüenza de su padre. Entonces se le ocurrió poner una linda mesa en la cocina y explicó a la familia que desde el día siguiente el abuelo iba a comer en la cocina y así podían invitar gente. Y así fue. A la semana, llega a casa y encuentra a su hijito de 8 años, 9 años, uno de los hijos, jugando con maderas, clavos, martillos, y le dice: “¿Qué estás haciendo?”. “Estoy haciendo una mesita, papá”. “¿Para qué?”. “Para vos, para cuando seas viejo”. O sea, lo que se siembra con el descarte, se va a recibir después» (Fuente).
A primera vista, puede parecer un fuerte mensane pro-vida, pero no lo es. Por el contrario, en el pasaje indicado, Francisco Bergoglio abre la puerta, aunque ligeramente, para una aceptación del aborto como moralmente lícito.
   
Sin duda, esta es una acusación seria, y lo probaremos. Sus palabras exactas fueron:
«Y respecto al caso del aborto, a mí no me gusta entrar en discusiones que si hasta aquí se puede, que hasta allí no se puede, pero digo esto: cualquier manual de embriología de los que le dan a un estudiante de Medicina en la Facultad dice que a la tercera semana de la concepción, a veces antes de que la madre se dé cuenta [de que está embarazada], ya están perfilados todos los órganos en el embrión, incluso el ADN. Es una vida. Una vida humana. Algunos dicen: “No es persona”. ¡Es una vida humana!».
En estas pocas frases, Francisco Bergoglio hace lo siguiente:
  • Él trae el tema del aborto, del cual no se le preguntó.
  • En vez de declarar que el aborto es siempre prohibido moralmente, en cualquier punto del emnbarazo, él enfatiza que no está interesado en tomar una postura sobre la cuestión de si se puede hacer hasta cierto punto.
  • Él introduce la noción que un bebé está presente como muy tarde la tercera semana de gestación, creando así duda respecto a la presencia de un bebé en el tiempo antes de la tercera semana.
  • Infiriendo la presencia de una vida humana desde una perfilación de los órganos empíricamnete verificable, él insinúa que la humanidad o la vida del no nacido depende de tal criterio.
  • Él distingue entre vida humana y persona humana, insinuando que puede haber una humana que no es una persona humana.
Sin importar cuál pudo ser su intención subjetiva, lo que hace el comentario del falso papa es que crea duda en las mentes de la audiencia, duda que después puede ser explotada para subvertir el absoluto de la prohibición moral del aborto. Pronto volveremos a ello. Primero, unos pocos comentarios en orden.
  
Todo cuanto dijo arriba es completamente innecesaria. A Francisco Bergoglio no le preguntaron sobre el aborto, y no necesitaba que lo trajera a colación. No fue provocado o desafiado sobre el tema. Él escogió libremente hablar en primer lugar del aborto.
   
Concedamos, atendiendo que el tema sobre el cual fue preguntado era sobre la autonomía del hombre sobre su propio cuerpo (un tema que el Papa Pío XII abordó detalladamente en una alocución de 1952), que es ciertamente legítimo tocar el tema relacionado del aborto. No está errado Francisco Bergoglio en abordarlo, sino en decir lo que dijo, considerando que él trajo el tema.
  
Siguiente, Francisco Bergoglio introduce gratuitamente duda respecto a la prohibición moral absoluta contra el aborto. Él pudo haber dicho, cuando menos, que aunque algunas personas creen que es lícito en las primeras semanas, ellas están equivocadas. Pero él eligió no decirlo. En su lugar creó la impresión —advierte que no lo dijo abiertamente— que el tema es debatible.
  
Similarmente, al hablar sobre un perfilamiento visible de los órganos en el niño alrededor de la tercera semana de gestación, él insinúa —de nuevo, no lo está declarando— que antes que estos órganos incoados sean discernibles, no podemos decir con seguridad que sea un niño humano viviente.
  
Finalmente, él introduce innecesariamente una distinción entre vida humana y persona humana. La definición clásica de “persona” es la dada por Boecio, a saber, que una persona es una “sustancia individual de naturaleza racional”. Todo humano reúne esta definición, sin importar la edad, capacidad/discapacidad, o el estado de gestación. Ahora, es verdad que muchos pro-aborto afirmarán que los humanos nonatos no son personas, y Francisco Bergoglio no se equivoca en señalar eso; pero nuevamente se rehúsa a criticar  así deja sin refutar la objeción. Eso crea la impresión que implícitamente está concediendo ese punto.
  
Desde este análisis crítico, podemos ver fácilmente que lo que hace Francisco Bergoglio en el pasaje arriba citado de la entrevista es extremadamente peligroso. Aunque es claro en sus palabras pasadas y enseñanzas oficiales que él oficialmente condena el aborto en toda etapa de la gestación, cuyo primerísimo punto es la concepción (también llamada fertilización), aquí él comienza a minar y subvertir esa misma enseñanza. Innecesariamente está abriendo una puerta que debe permanecer absoluta y firmemente cerrada. ¿Y por qué lo hace? ¿Por qué introduce la idea que el aborto posiblemente sea lícito antes de cierto punto, si no a fin de subvertir astutamente, aunque gradualmente, la prohibición moral absoluta contra el aborto?
   
Sabemos que Francisco Bergoglio ama hablar duramente sobre cuán grave y malo es el aborto, usando imágenes gráficas y lenguaje forzado, incluso en la misma entrevista, como citamos arriba. Con todo, una y otra vez sus acciones dan el mentís a sus palabras. Por ejemplo, él ha invitado a los médicos brujos izquierdistas paganos del aborto justo al Vaticano para hablar de ecología sostenible, “atención médica”, cambio climático, migrantes y otras cosas. Una activista pro-aborto neerlandesa recibió una medalla pontificia de él. Con Emma Bonino, ¡tuvo incluso una acogida amistosa para una abortista y la llamó una “grande olvidada”! ¡Bonino una vez presumió que ella y sus asociados habían matado a más de 10.000 infantes, en una época en que el aborto era un delito en Italia! A la luz de esta conducta despreciable, es claro que las palabras duras de Bergoglio contra el aborto no significan nada: «…porque ellos dicen lo que se debe hacer, y no lo hacen» (Mat. 23:3).
  
Respondiendo a Herrera como lo hizo, Francisco Bergoglio introdujo astutamente duda donde ninguna duda es necesaria o permitida. Así está creando las premisas que llevan lógicamente a la conclusión que el aborto no siempre es malo. Pero si no siempre es malo, eso significa que a veces está permitido. Pero si algo es permitido a veces, entonces eso no es algo malo en sí y de suyo, porque lo que es malo en sí y de suyo no puede convertirse en permisible en ningún punto y por ninguna razón. Si, entonces, el aborto no es malo en sí y de suyo, entonces lo que lo hace malo es solamente circunstancias específicas, y por supuesto estas son debatibles.
  
Es importante entender que con estas premisas en lugar, no importa si nadie actualmente llega a la conclusión lógica a la primera. Lo que importa es que las premisas que conducen a la conclusión están en su sitio (la conclusión puede llegar después, “cuando sea el momento”, por así decirlo). Parece que Francisco Bergoglio está haciendo el trabajo preparatorio necesario ahora para que él o algún otro trace después la conclusión.
    
Como esto puede ser un poco difícil de entender, lo ilustraremos con un ejemplo concreto. Tomará algunos párrafos, pero lo vale.
 
La razón porque hay hoy en nuestra sociedad tal torrente de inmoralidad sexual públicamente sancionada (divorcio, adulterio, aborto, sodomía, etc.) es debido a la legalización y aceptación social de la anticoncepción (control de la natalidad) y la mentalidad anticonceptiva hace muchas décadas. Sí, lo leíste bien. La anticoncepción es la premisa de la cual descienden lógicamente todas las inmoralidades sexuales. No quiere decir que todo el que adhiera a la anticoncepción también adhiera a los otros males. Es claro que muchos no lo hacen, y no estamos tratando de insinuar otra cosa. El punto es, sin embargo, que la gente que acepta la anticoncepción pero no acepta los otros males está siendo ilógica.
  
He aquí el por qué. Una vez el acto marital es divorciado del propósito primario para el cual Dios lo instituyó (engendrar y criar los hijos; cf. Gén 1:28), y su s propósitos secundarios o incluso el mero placer sustituyen el fin primario, la licitud moral de su ejercicio se vuelve arbitearia. Si el propósito primario (el cual puede deducirse de la función natural de los órganos reproductivos que pertenecen al acto) es negado o disminuido, lo que pueda ser puesto en su lugar es necesariamente arbitrario. ¿Quién puede decir que el propósito X es suficiente para un uso moral del acto pero no el propósito Y, si el propósito para el cuañ fue creado en primer lugar es deliberadamente frustrado? Si uno puede negar el primer propósito esencial de un acto, cualquier otro propósito que lo sustituya será necesariamente arbitrario. Esta inferencia nace de lógica deductiva. Eso significa que es innegable.
  
Pero si el placer derivado de este justifica el acto, entonces no hay razón lógica de por qué solo debería estar el placer solo entre los casados, o el placer entre un hombre y una mujer, o el placer entre solo dos individuos y no más, etc. Es una resbaladilla. El hecho que la sociedad Occidental no llegase a esta conclusión lógica hasta recientemente (e incluso ahora está solo empezando) no es porque no se siga el razonamiento sino porque la gente a menudo llegará actualmente a una monstruosa conclusión solo reluctantemente, especialmente la que “sienten” es moralmente repugnante.
   
Tenemos que recordar que el hombre no solo tiene entendimiento, sino también voluntad, y es un hecho deplorable que la emoción juegue un gran papel a la hora de tomar decisiones morales. A veces las personas se niegan a llegar a conclusiones lógicas simplemente porque no les gustan. Eventualmente, sin embargo, las generaciones venideras llegarán a estas conclusiones porque las generaciones pasadas no pudieron explicarles racionalmente poqué no llegaron a ellas. «No me gusta esta conclusión» no es simplemente una razón lo suficientemente buena para no llegar a ella, especialmente no si la conclusión promete el placer venéreo conveniente y virtualmente ilimitado. He aquí por qué, si se le dejara, el hombre se hundiría aún más profundo en la inmoralidad. He aquí por qué lo que empezó con la anticoncepción y el divorcio «solo en casos extremos» ha degenerado ahora en, bueno, donde estamos ahora (no hay necesidad de entrar en detalles). Y las generaciones futuras serán más depravadas todavía si la gracia de Dios no las levanta del marasmo.
  
Así es como funciona la lógica. Al final, la lógica siempre gana, incluso si le toma algunas generaciones. ¿Qué detiene la resbaladilla? La única manera de detenerla sería en primer lugar no subirse a ella, negarse a dar siquiera el primer paso. Esto significa que su premisa tácita —que el acto sexual no es primariamente para generar descendencia— debe ser negada.
  
Pero eso significaría que nuestra sociedad reconozca que lo que empezó todo, la anticoncepción, es inmoral en sí misma y por tanto prohibida. Aunque, sin la ayuda de Dios, esto nunca pasará porque la anticoncepción es la vaca sagrada del hombre moderno. Él la adora porque le permite tener placer sexual y promiscuidad sin las jodidas consecuencias para la cual el placer fue creado en primer lugar. Por tanto, el hombre caído se obliga, como si fuera, a aceptar eventualmente, aunque reluctante, todo mal moral sexual en vez de abandonar su vaca sagrada de la anticoncepción. Como una vez señaló el genial escritor católico inglés G. K. Chesterton: «El control de la natalidad lleva a dos cosas: ningún nacimiento y ningún control». Él tenía toda la razón.
   
Para evitar algún malentendido,debemos aclarar que lo que está absolutamente prohibido en la moral sexual católica es la frustración deliberada del propósito primario del acto conyugal, especialmente (pero no solo) por medios artificiales. Esto no tiene nada que ver con aquellos que, por causas naturales o razones que solo Dios sabe, son incapaces de tener hijos. No significa que los casados deban desear deliberada y explícitamente tener hijos cada vez que estén juntos. Tampoco significa que los casados nunca tengan permitido practicar una continencia periódica o que no tengan permitida la abstinencia perpetua si ambos lo deciden libremente. Para los que deseen entender esto en gran detalle, recomendamos el excelente manejo teológico de la materia que encontramos en el libro [en inglés] Contra Crawford: A Defense of Baptism of Desire and Periodic Continence (Contra Crawford: Una defensa del Bautismo de Deseo y la Continencia Periódica) por Christopher Conlon y Dylan Fellows (2018). Está disponible para descarga gratuita en PDF o adquirirse en fisico aquí.
  
Con todo lo anterior en mente, podemos tal vez entender mejor porqué Francisco Bergoglio manejó el tema del aborto como lo hizo en su más reciente entrevista: Su objetivo fue dejar las premisas que serían necesarias para iniciar un suavizamiento gradual de la prohibición absoluta del aborto. Tomará tiempo. Requerirá mucho trabajo de su parte, porque tendrá que volver al tema varias veces más y continuar barrenando la prohibición absoluta del aborto. Él solo abrió un poco la puerta (ahora necesita afirmar fuertemente su pie en ella y forzar una apertura mayor). La ambigüedad, vaguedad insinuaciones y expresiones oscuras, todas estarán a su alcance para cumplir su objetivo.
   
Es importantísimo entender cómo operan los modernistas. Como el Papa San Pío X señaló en su encíclica antimodernista:
«Tales hombres se extrañan de verse colocados por Nos entre los enemigos de la Iglesia. Pero no se extrañará de ello nadie que, prescindiendo de las intenciones, reservadas al juicio de Dios, conozca sus doctrinas y su manera de hablar y obrar» (Papa San Pío X, Encíclica Pascéndi Domínici Gregis, n. 3; subrayado añadido).
Los modernistas en general, y Francisco Bergoglio en particular, se mueven en la falta de claridad. Ellos aman hablar en formas que permitan que las palabras se entiendan en más de un sentido. Típicamente, ellos no declaran abiertamente la herejía; por el contrario, gustan comunicarla en tal manera que, qunque estrictamente hablndo no afirman algo claramente herético, el lector o el oyente sin embargo tomará la herejía que es comunicada. Así dejan suficiente espacio para negarlo plausiblemente cuando alguien los critique al respecto. Este método diabólico les ha funcionado muy bien. Ese también fue el métod usado por los protomodernistas en el siglo XVIII. El Papa Pío VI los describió así:
«Sabían muy bien el astuto arte de engañar los novadores, los cuales temiendo ofender los oídos católicos cuidan ordinariamente ocultarlos con fraudulentos artificios de palabras, para que entre la variedad de sentidos (San León Magno, Epístola CXXIX) con mayor suavidad se introduzca en los ánimos el error oculto, y suceda, que corrompida por una ligerísima adición o mudanza la verdad de la sentencia, pase sutilmente a causar la muerte la confesión que obraba la salud» (Papa Pío VI, Constitución Apostólica Auctórem Fídei, preámbulo)
Habiendo plantado suficientemente en la mente de las personas la idea de que el aborto no es intrínsecamente malo sino solo en circunstancias, todo lo que queda por hacer, entonces, es tener un debate sobre cuáles son o deberían ser estas circunstancias, y en qué medida pueden cambiar. Los teólogos novusordianos, en especial los jesuitas, estarán entonces más que felices en determinar bajo qué circunstancias se puede justificar el aborto (¿cierto, “padre” Mario Serrano?).
 
Tal como hicieron para Amóris Lætítia y la cuestión del adulterio y la bigamia, ellos podrían esgrimir la “experiencia vivida” de la madre, su “situación concreta”, y la “complejidad definida de sus límites” y combinar eso con un rechazo de las “reglas rígidas”, una “cruel casuística que solo condena”, y un “moralismo sin corazón” que “ahoga la compasión” y es “contrario a la lógica del Evangelio”. Entonces podría haber otro sínodo. Pocos documentos y cientos de notas al pie después, su nuevo enfoque pastoral docente será consagrado en otra “exhortación apostólica”. La izquierda pagana celebrará, los grupos pro-aborto le agradecerán al “Papa”, y el apologista Tim Staples de Catholic Answers [o Frank Morera Rivero de Apologética Siloé, o Fray Nelson Alfonso Medina Ferrer OP en su sitio web, o Alejandro Bermúdez Rosell en ACI Prensa, o cualquier “apologista” de redes sociales (LAM, kikos, carismáticos et álibi aliórum), N. del T.] afirmarán que todo es un gran malentendido e insistirán que tenemos que leer el documento “a la luz de la Tradición”. Ya esto se hizo antes.
  
Recordemos lo que fue informado por la prensa italiana hacía años sobre el plan bergogliano para el denominado Sínodo sobre la Familia (2015). En una conferencia después de publicada la escandalosa exhortación Amóris Lætítia, en la cual Francisco Bergoglio permite a los adúlteros públicos impenitentes recibir la “comunión” novusordiana, el “Arz.” über-modernista Bruno Forte derramó las alubias:
«De hecho, el arzobispo Forte dio una especial mirada “detrás del escenario” del Sínodo: “Si hablamos explícitamente de la comunión de los divorciados vueltos a casar —dijo el arzobispo Forte, citando una broma del Papa Francisco—, no sabremos qué casino [La “broma” es el uso bergogliano del término casino, que literalmente traduce “burdel”, N. del T.] resultará. Entonces no lo mencionemos directamente. Asegurémonos que las premisas estén, y yo daré las conclusiones”. “Típico de un jesuita”, bromeó el arzobispo forte, atribuyendo a esta directriz una sabiduría que se permitió madurar lo necesario que resultó en “Amóris Lætítia”, que, como declarara mons. Bruno Forte, no representa una nueva doctrina sino una “aplicación misericordiosa” de lo que siempre se ha [creído]» [“Nessuno si deve sentire escluso dalla Chiesa” (Ninguno se debe sentir excluido de la Iglesia), Zonalocale.it, 3 de Mayo de 2016; traducción nuestra].
Entonces aquí lo tenemos. Francisco Bergoglio sabe lo que hace con las premisas y conclusiones. Puede que no sea terriblemente inteligente, pero es definitivamente sagaz. Todos conocemos el resultado. Él consiguió lo que quería.
  
Él ha hecho lo mismo con las premisas para la introducción de presbíteros casados en la exhortación Querida Amazonía. Si bien no mencionó explícitamente el asunto, tácitamente dejó el cimiento para su eventual aceptación. Esto lo explicamos en el episodio 109.º de nuestro pódcast TRADCAST EXPRESS.
  
Y ahora parece que está comenzando a subvertir la prohibición absoluta del aborto introduciendo premisas que gradualmente irán descascarando.
  
Aquí en Novus Ordo Watch, él no lo conseguirá.

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+Jorge de la Compasión (Autor del blog)

Jorge Rondón Santos (Editor colaborador)