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sábado, 21 de noviembre de 2009

HISTORIA DEL SEDEVACANTISMO: EL ABBÉ DE NANTES Y LA DEPOSICIÓN DEL PAPA

Desde Sursum Corda

Existe la creencia de que la postura sedevacantista es un desprendimiento, un movimiento que surgió entre algunos rebeldes de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. De hecho esta es una teoría predominante entre los miembros de la Fraternidad y quienquiera que pueda hablar con un sacerdote o un seminarista sobre el tema (y esto es algo que hice largo y tendido) escuchará la misma idea: el sedevacantismo surge de miembros de la Fraternidad que se desviaron a posiciones no católicas y cismáticas, tal vez por el escándalo y no poder comprender la verdadera situación.



La verdad es muy diferente. Luego de leer un interesante artículo publicado en Sodalitium sobre el Sedevacantismo (refutación de las acusaciones que la FSSPX ha hecho a esta postura teológica), no me fue difícil aceptar, tras los impresionantes argumentos en que:


  • El Sedevacantismo fue anterior a la “Postura prudencial” de Monseñor Lefebvre.
  • El Sedevacantismo fue contemporáneo al “Vaticano II”, e incluso de carácter preventivo.
  • El Sedevacantismo era la tesis más importante y de hecho la dominante.
  • Los sedevacantistas eran los principales opositores al Concilio y la Nueva Misa, mientras Monseñor Lefebvre guardaba silencio.
  • Los Sedevacantistas aguardaban una declaración de Monseñor Lefebvre, y a pesar de que esta no se daba, ellos nunca dejaron de apoyarle.
  • Fue Monseñor Lefebvre quien provocó la ruptura en el seno del Tradicionalismo al iniciar algo que, hasta luego del Concilio nunca se había planteado: la posibilidad de que la “Tradición” conviviera con el Modernismo, de que la Fe Católica pudiera estar junto con la Fe Modernista y Conciliar... la posibilidad de una Capilla con Misa Latina, en una gran catedral del Novus Ordo... en una frase: “la interpretación del Concilio a la luz de la Tradición”
En aquel entonces, mientras el Conciliábulo se estaba desarrollando, no faltaron incluso quienes propusieron la deposición de Pablo VI. En efecto, el Abbé de Nantes fue, junto con el Padre Arriaga y el grupo Mexicano uno de los lideres mundiales de la Tradición Católica, uno de los que, desde el pulpito denunció a la herejía que el Concilio trataba de aprobar. En el año 1967, el Abbé realizó un extenso y atento estudio sobre la posibilidad de un papa hereje, sus conclusiones fueron, según consta en la Contra Reforma Católica y retoma el artículo de Sodalitium los siguientes:


Los fieles no podían contestar la validez de la elección de Pablo VI, a causa de la aceptación pacífica de la Iglesia universal (...). Asimilando la tesis del Cardenal Journet (el Papa herético no es depuesto ipso facto, sino que debe ser declarado como tal por la Iglesia), el abbé de Nantes constataba que Pablo VI, apóstata, hereje, escandaloso y cismático, debía ser declarado depuesto por el clero romano (los Cardenales). «Es su deber [de quien constata los errores de Pablo VI] presentar esta acusación ante la Iglesia. Primero, advirtiendo al propio Papa; luego, apelando (...) al magisterio infalible de este Papa o, a falta de éste, al Concilio. Formalmente, compete al clero de Roma y fundamentalmente a los cardenales y obispos, sufragáneos del Obispo de Roma, el cometido de conducir a término una misión tan peligrosa como urgente, para la salvación de la Iglesia». «Tal acción -escribía- (...) tiene preeminencia sobre cualquier otro desvelo y constituye la más alta caridad, puesto que el Pez -ICTUS- se pudre desde la Cabeza si no se le quita la función suprema al hombre ya muerto». En esta perspectiva, vio en la carta de aprobación de los Cardenales Ottaviani y Bacci al Breve Examen Crítico del Novus Ordo Missae (1969), la iniciación del proceso canónico contra Pablo VI. Con este objetivo, el 10 de abril de 1973 elevó a Pablo VI un Liber Accusationis en el que Giovanni Battista Montini es acusado de apostasía, herejía y cisma. En ese contexto, solicitó a los Obispos (y especialmente, si bien sin nombrarlo, a Mons. Lefebvre) que rompieran la comunión con Pablo VI. «Queda todavía el último remedio, heroico, el único que tema aquel que concientemente y con pertinacia ha invertido el sentido de su misión divina y apostólica. Hace falta que un Obispo, también él sucesor de los Apóstoles, miembro de la Iglesia docente, hermano del Obispo de Roma y como él ordenado al bien común de la Iglesia, rompa su comunión con él hasta que no haya dado pruebas de su fidelidad al oficio del Sumo Pontificado». «Es evidente que el abbé Georges de Nantes deseaba que Mons. Lefebvre declarase cuanto antes su sustracción de la obediencia a Pablo VI, rompiendo su comunión con él, según las antiguas fórmulas de un San Basilio [ya citada en 1965] o de un San Colombano».


La propuesta inquietó a Pablo VI. Ya en 1969 la Congregación para la Doctrina de la Fe había exigido al abbé de Nantes que «renegase de la acusación de herejía presentada contra Pablo VI y de la conclusión aberrante (...) sobre la oportunidad de su deposición por parte de los cardenales» (fórmula de retractación). Ante su negativa, se limitó a notificar que esto «descalifica asimismo el conjunto de sus escritos y actividades» (Notificación del 9 agosto de 1969).

4 comentarios:

  1. Monseñor Lefebvre no guardó silencio, fue uno de los pocos que habló, que no se haya inclinado por la tésis sedevacante es otro tema, una posición que los que si la han adoptado deberían respetar.
    Hay que escuchar bien lo que monseñor Lefebvre dice, y no acusar nada más que porque no se adhirió a lo que a ustedes les parece.

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  2. Monseñor Lefebvre no era cardenal no estaba en él tomar esa acción de deponer al falso católico montini. Tal vez que fue un error de Pío XII no nombrar cardenal a monseñor y si nombrar cardenal al puto roncalli. Pobre Pío XII estaba rodeado de traidores que lo mal asesoraban, con ver a quién tenía de confesor, al cardenal Bea, ya está todo dicho.

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  3. Monseñor Lefebvre no provocó esa ruptura faltaba más, su posición era resistir.
    La tradición no convive con el modernismo lo resiste. Tienen que entender de una vez por todas que todo este desastre no es culpa de Lefebvre sino de los putos modernistas con el puto roncalli a la cabeza. La interpretación a la luz de la tradición es cosa del falsario ratzinger.

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  4. no es evidente que el Abbe de Nantes hiciera referencia a monseñor Lefebvre eso es interpretación del que escribe el texto todo para acusar a monseñor, si no lo hacía la mayoría de los obispos en conjunto no servía de nada que lo hiciera sólo monseñor.

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+Jorge de la Compasión (Autor del blog)

Jorge Rondón Santos (Editor colaborador)