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lunes, 12 de abril de 2010

NADA OFENDE MÁS A DIOS QUE LA COMUNIÓN SACRÍLEGA

Desde Salutaris Hostia


Un día después de haber comulgado, estando Nuestra Madre Santa Gertrudis considerando con cuanta diligencia se debe guardar la boca, por ser ella principalmente entre los otros miembros, el retrete y preciosa morada de los misterios de Cristo; le enseñó su Majestad lo que deseaba saber con este símil: Si el que no guarda su boca de palabras vanas, mentirosas, torpes, detractoras, y de murmuraciones, y otras tales; sin haber hecho penitencia de ellas, se llega a la Santa Comunión, este tal (cuanto es de su parte) recibe a Cristo, al modo, que el que teniendo juntas muchas piedras al umbral de su casa, apedrease con ellas a su huésped al entrar en ella; o como si con una barra de hierro le rompiese la cabeza.
 
El que lee esta doctrina de Cristo, considere con sollozos y lágrimas de tierna y grande compasión, cuan grande es la diferencia que hay entre la inefable piedad y benignidad de este Divino Señor, por una parte, y entre la ingratitud y fiereza del que así le recibe, por otra. 

Pondere cuan injusta cosa es, que sea perseguido con tanta crueldad, el Señor que con tanta mansedumbre viene a solicitar y a obrar nuestra eterna salud, y que sea así perseguido de los mismos a quienes desea comunicar tan soberano favor. 

Esto mismo, que se ha dicho de las palabras ilícitas, se puede aplicar a otros cualesquiera pecados; pues por ellos procura el pecador ( cuanto es de su parte) quitar la vida, al Señor que viene a dársela, y que por su remedio murió en una Cruz. (Lib. 3 cap. 18 .4)

FUENTE

Filosofía del cielo enseñada por la sabiduria increada: documentos saludables qué dictó Nuestro Divino Maestro Jesucristo á su amada discípula y esposa la Virgen Santa Gertrudis, abadesa del Monasterio Elpidiano, en Sajonia, de la Orden de San Benito. Con licencia. Barcelona. 1692

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+Jorge de la Compasión (Autor del blog)

Jorge Rondón Santos (Editor colaborador)