Traducción de la noticia publicada en LIFE SITE NEWS.
DECLARADA VENERABLE LA HERMANA LUCÍA, VIDENTE DE FÁTIMA, PERO PERSISTE LA CONTROVERSIA SOBRE SU IDENTIDAD
El Papa Francisco ha reconocido las “virtudes heroicas” de la vidente de Fátima Sor Lucía, pero permanece la controversia sobre la verdadera fecha de su muerte.
Michael Haynes
Jueves 22 de Junio de 2023 – 2:13 PM (Hora del Este).
CIUDAD DEL VATICANO (LifeSiteNews) –El Papa Francisco ha reconocido las “virtudes heroicas” de la vidente de Fátima Sor Lucía, significando que la visionaria podrá ser reconocida como Venerable, pero permanece la controversia sobre la fecha de su muerte.
En el boletín diario de prensa del 22 de Junio, el Vaticano anunció que el papa había promulgado los decretos para varios siervos de Dios, incluyendo a Sor Lucía de Jesús y del Inmaculado Corazón, más conocida generalmente como la Hermana Lucía de Fátima. El carden Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos, fue autorizado para promulgar (entre otros) los decretos respecto a:
«Las virtudes heroicas de la Sierva de Dios Lucía de Jesús y del Inmaculado Corazón (en el siglo: Lucía dos Santos), monja profesa de la Orden Carmelita Descalza; nacida el 28 de Marzo de 1907 en Aljustrel (Portugal), y muerta el 13 de Febrero de 2005 en Coímbra (Portugal)».
La Hermana Lucía, junto a sus primos canonizados Francisco y Jacinta Marto, recibieron las visiones del Ángel de la Paz y de la Virgen de Fátima, comenzadas en 1915 y 1917 respectivamente. Las visiones de Nuestra Señora a los tres niños recibieron numeroso respaldo papal, y desde entonces han atraído a miles de peregrinos hacia Fátima.
LA VIDA POSTERIOR Y MUERTE DE LA HERMANA LUCÍA
Después de las visiones públicamente testificadas, la Hermana Lucía se mudó a Porto en 1921, y en 1925 entró al convento de las hermanas doroteas en Pontevedra (España). Tomando votos perpetuos en 1934, asumió el nombre de Sor María de los Dolores.
Pero en 1946 ella regresó a Portugal, y después de recibir permiso especial papal, entró al carmelo de Santa Teresa de Coímbra. Allí tomó el nombre de Sor María Lucía de Jesús y el Inmaculado Corazón.
El informe oficial declara que ella murió el 13 de Febrero de 2005, luego del cual Benedicto XVI levantó el intervalo de espera acostumbrado antes de comenzar el proceso de su eventual canonización.
Sin embargo, como muchas cosas en el mensaje y los eventos de Fátima, la controversia rodea este aspecto también. El doctor Peter Chojnowski (profesor, investigador y fundador de Sister Lucy Truth) ha recopilado análisis forenses y evidencia anecdótica para demostrar que una Sor Lucía “impostora” remplazó a la verdadera vidente de Fátima y que los rostros y manuscritos de las presuntas dos mujeres diferentes son totalmente diferentes.
Chojnowski, cuyos argumentos han encontrado considerable apoyo entre los católicos preocupados con la crisis en la Iglesia, argumenta que:
«En el transcurso de los años 2018-2022, Sister Lucy Truth comisionó una amplia gama de profesionales científicos y especialistas médicos y ahora ha recopilado una cantidad suficiente de informes de expertos para juzgar que, de hecho, había dos mujeres: una la auténtica Hermana Lucía, quien fue la Vidente de Fátima en 1917, y la otra una impostora que se presentó como la verdadera Hermana Lucía de Fátima por lo menos desde el 13 de mayo de 1967 hasta su muerte el 13 de febrero de 2005» [Énfasis en el original].
Él afirma que la razón para semejante engaño es que el Vaticano “no podía silenciar a la verdadera vidente de Fátima», quien no tendría reparos en denunciar el atentado post-1960 de “aguar a Fátima en un llamado genérico y vago a la santidad, la oración y la penitencia».
LAS VISIONES DE FÁTIMA: MARCADAS POR LA CONTROVERSIA CONSTANTE
Las visiones fueron señaladas particularmente por la visión del infierno mostrada a los niños, el llamado a la consagración de Rusia al Inmaculado Corazón de María, y notablemente por los famosos tres secretos, de los cuales el tercero ha sido el centro de mucha controversia en las décadas recientes.
Los temas del Tercer secreto y de la Consahración de Rusia han señalado un particular elemento de conflicto en la vida de la Iglesia. En el año 2000, la Congregación para la Doctrina de la Fe del entonces cardenal Joseph Ratzinger publicó lo que él describió como la “totalidad” del Tercer Secreto de Fátima, un punto ardientementde discutido por numerosos estudiosos de Fátima y clérigos.
Aunque más recientemente, en 2016, el padre Ingo Dollinger, un amigo personal de Ratzinger, le dijo a Maike Hickson de LifeSite que Ratzinger le había dicho en el 2000 que «Hay más de lo que hemos publicado».
Dollinger relató que le había sido dicho por Ratzinger que la parte publicada del Secreto era auténtica y que la parte no publicada del Tercer Secreto habla de «un mal concilio y una mala misa» que llegaría en un futuro próximo. En una rara intervención, el Vaticano emitió un comunicado presuntamente del entonces papa emérito Benedicto, contradiciendo las afirmaciones del padre Dollinger y declarando: «La publicación del Tercer secreto de Fátima es completa».
Se exhibieron trabajos peculiares similares del Vaticano con respecto a la consagración de Rusia, que los papas se negaron repetidamente a hacer a pesar de los repetidos llamados de la Virgen de Fátima.
La petición fue hecha por la Virgen en 1917, y luego repetida en 1929. A pesar de esto, los papas no prestaron atención a la solicitud. Si bien el Papa Pío XII hizo una consagración de la Iglesia y la humanidad al Inmaculado Corazón, no cumplió con el pedido específico, a pesar de enfrentar la catástrofe global y el derramamiento de sangre de la Segunda Guerra Mundial.
La Hermana Lucía recibió una revelación de Nuestro Señor en 1943, respondiendo a esta acción del Papa Pío XII: «Por el acto de consagración hecho por Su Santidad, Él [Cristo] promete que la guerra terminará pronto. Pero como fue incompleta, se pospone la conversión de Rusia».
Particulatmente, la famosa consagración de 1984, defendida por muchos como la que cumplió finalmente los requisitos, en realidad no nombró a Rusia. El cardenal Paul Josef Cordes confirmó en 2017 que en 1984, Juan Pablo II efectivamente «omitió [mencionar] explícitamente a Rusia porque los diplomáticos del Vaticano le pidieron urgentemente no mencionar este país porque de lo contrario, tal vez podrían suscitarse conflictos políticos».
Tanto en sus impactantes mensajes (que no son para débiles de corazón), como la identidad de la visionaria mayor Sor Lucía, las visiones de Fátima son un tema vigente y rodeado de mucha controversia como nunca antes.
LA VIDENTE LUCÍA DE FÁTIMA CREÍA QUE ESTADOS UNIDOS SE VOLVERÍA COMUNISTA SIN LA CONSAGRACIÓN DE RUSIA AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA
9 de Junio de 2020 (Life Site) – Hay una pequeña parte de la entrevista conducida por el reconocido historiador y autor estadounidense William Thomas Walsh, con la vidente Lucía de Fátima, que adquiere ahora una nota especial con nosotros, a la luz de los actuales desórdenes y condiciones revolucionarias en los Estados Unidos.
La hermana Lucía de Fátima fue uno de los tres niños que presenciaron las apariciones de la Santísima Virgen en 1917 en Fátima (Portugal), y años después ella continuó recibiendo mensajes del Cielo. Uno de los mensajes concernía a la entonces creciente Revolución bolchevique en Rusia y la necesidad de consagrar Rusia al Inmaculado Corazón de María.
En 1947, el profesor William Thomas Walsh escribió un libro sobre Fátima, titulado “Nuestra Señora de Fátima”, al final del cual relata en un epílogo una entrevista que había realizado a Sor Lucía de Fátima el año anterior.
Hablando con la vidente en 1946 sobre la petición anterior de la Santísima Madre de que Rusia fuera consagrada por el Papa junto con los obispos del mundo a Su Inmaculado Corazón, Sor Lucía le dijo al profesor Walsh:
“Lo que Nuestra Señora quiere es que el Papa y todos los obispos del mundo consagren a Rusia a su Inmaculado Corazón en un día especial. Si esto se hace, Ella convertirá a Rusia y habrá paz. Si no se hace, los errores de Rusia se extenderán por todos los países del mundo”.
“¿Significa esto” –preguntó entonces Walsh– “en su opinión, que todos los países, sin excepción, serán vencidos por el comunismo?”. Y la hermana Lucía respondió: “Sí”.
Como revelaría más tarde el traductor de esta entrevista, el padre Manuel Rocha, Walsh preguntó entonces explícitamente por los Estados Unidos de América, añadiendo: “¿y eso significa también los Estados Unidos de América?”. A lo que Sor Lucía respondió una vez más con un “sí”.
Es decir, la vidente de las apariciones de Nuestra Señora de Fátima, que han sido aprobadas por la Iglesia Católica, predijo que los Estados Unidos, bajo ciertas condiciones, también se volvería comunista.
Esta respuesta podría haber sonado algo irreal en 1946, justo después del final de la Segunda Guerra Mundial y el comienzo de la Guerra Fría. Sin embargo, hoy, a la luz de estas revueltas revolucionarias que parecen cambiar a Estados Unidos de una manera muy profunda, podrían tener un tono aún más fuerte.
Black Lives Matter parece ser la organización que está en el centro de la revuelta contra las estructuras establecidas en Estados Unidos, por la desfinanciación de la policía y un cambio radical de la sociedad. Su influencia queda demostrada por el hecho de que Washington D.C. nombrara Plaza de Black Lives Matter (Las Vidas Negras Importan) a una plaza situada junto a la Iglesia de San Juan que había sido incendiada por algunos de los manifestantes.
El grupo ha recibido una fuerte financiación del acaudalado promotor de causas de izquierda George Soros (al igual que sus organizaciones asociadasColor of Change/Color de Cambio y la National Association for the Advancement of Colored People/Asociación Nacional para el Avance de la Gente de Color, NAACP).
Al examinar la agenda oficial de Black Lives Matter, se puede detectar fácilmente la ideología marxista antifamiliar y LGBT de este movimiento que ha sido financiado por quienes no pertenecen a la comunidad negra, como el globalista Soros:
“Desbaratamos la exigencia de la estructura familiar nuclear prescrita por Occidente apoyándonos unos a otros como familias extensas y ‘pueblos’ que se cuidan colectivamente unos a otros, especialmente a nuestros hijos, en la medida en que las madres, los padres y los niños se sientan cómodos.
Fomentamos una red de afirmación queer. Cuando nos reunimos, lo hacemos con la intención de liberarnos del férreo control del pensamiento heteronormativo, o mejor dicho, de la creencia de que todos en el mundo son heterosexuales (a menos que él o ella revelen lo contrario)”.
Otro elemento agresivo de las actuales protestas violentas que ha sido señalado por el propio presidente Trump es el movimiento Antifa. Como se ha señalado recientemente, el símbolo que el movimiento Antifa sigue utilizando hoy en día –dos banderas colocadas una encima de la otra– se remonta a la fundación de la Antifaschistische Aktion (Acción Antifascista) en la década de 1930 por los comunistas alemanes. E incluso los sucesores más recientes de este movimiento original fueron organizados en los años 70 por la maoísta Liga Comunista Alemana (Kommunistischer Bund). Por lo tanto, también esta cepa de las actuales protestas violentas y agresivas en Estados Unidos son de inspiración comunista. Tienen en común una visión anarquista contra la autoridad del Estado y especialmente contra la policía.
Como Tucker Carlson, de Fox News, comentó recientemente sobre este nuevo desarrollo político que pretende desfinanciar los departamentos de policía y al mismo tiempo suprimir los mensajes de los ciudadanos que anuncian que se defenderán con sus propias armas: “Esto es un movimiento hacia el control social autoritario”. “Ellos crean el caos”, declaró el 8 de junio, “y no se te permite defenderte”.
El futuro de la izquierda, tal y como lo ve Tucker Carlson, es que sólo tendrán armas aquellos “que estén en su equipo, y eso es exactamente lo que significa realmente ‘desfinanciar a la policía’”, es decir: “fuerzas de seguridad partisanas”. Carlson también describió en su programa el “peligroso quiebre de la libre expresión y el pensamiento libre” que ha estado teniendo lugar en el último par de días. La nueva regla es: “No está permitido cuestionar a Black Lives Matter de ninguna manera”, y esto está siendo aplicado por los gigantes de las redes sociales como Facebook y otros. Tras añadir que “nunca hemos vivido en un ambiente así”, el periodista añadió que mucha gente capta el mensaje y lo sigue. “Y los débiles se suman rápidamente, como los pequeños guardias rojos que siempre han estado debajo de todo esto”, explicó.
A la luz de las técnicas de humillación pública de aquellos con opiniones o posturas diferentes (aquí un ejemplo de humillación pública al alcalde de Mineápolis cuando declinó prometer desbandar al Departamento de Policía), uno recuerda también las técnicas de las primeras revoluciones comunistas para forzar a sumisión a las otras opiniones.
También a la luz de los escandalosos actos de saqueos y disturbios que han aterrorizado a millones de estadounidenses en el transcurso de las dos últimas semanas, podemos afirmar con seguridad que nos estamos acercando al menos a una atmósfera comunista en Estados Unidos. Cada vez nos recuerda más a una atmósfera similar a la de los países comunistas del Este de Europa, cuyos ciudadanos tenían que apoyar la tesis del sufrimiento y la superioridad moral del proletariado, al final de la cual uno tenía que avergonzarse de su propio origen y herencia si no era de origen proletario. Siguieron las purgas, que incluyeron la eliminación de “estatuas contrarrevolucionarias” y otros elementos de la tradición y el patrimonio. El daño a millones de vidas en todo el mundo es bien conocido.
En todas estas turbulencias, se está erosionando aún más un cristianismo debilitado, como podemos presenciar ahora con nuestros propios ojos, donde el arzobispo Wilton Daniel Gregory reprende al presidente de EE.UU. por visitar un santuario católico y el sacerdote James Martin SJ espera que George Floyd interceda por nosotros ya desde el cielo, independientemente de su propia vida moral aquí en la tierra.
Podemos recordar también aquí la nueva carta abierta del arzobispo Carlo Maria Viganò al presidente Donald Trump, en la que escribe:
“Descubriremos también que los disturbios de estos días han sido provocados por quienes, viendo que el virus se desvanece inevitablemente y que la alarma social de la pandemia disminuye, han tenido necesariamente que provocar disturbios civiles, porque a ellos seguiría una represión que, aunque legítima, podría ser condenada como una agresión injustificada contra la población. Lo mismo está ocurriendo en Europa, en perfecta sincronía. Es bastante claro que el uso de las protestas callejeras es instrumental para los propósitos de quienes quisieran ver elegido en las próximas elecciones presidenciales a alguien que encarne los objetivos del Estado profundo y que exprese esos objetivos con fidelidad y convicción. No será de extrañar que, dentro de unos meses, volvamos a saber que detrás de estos actos de vandalismo y violencia se esconden quienes esperan beneficiarse de la disolución del orden social para construir un mundo sin libertad: Solve et Coagula, como enseña el adagio masónico”.
A la luz de las palabras del arzobispo Viganò sobre la regla masónica, recordemos aquí una histórica carta de 1918 –escrita no mucho después de las apariciones de 1917 en Fátima– en la que la Iglesia católica es advertida por el emperador alemán Guillermo II de la inminente toma del poder por parte de los bolcheviques como parte de un plan masónico para establecer una “república mundial”. Esta carta es auténtica y se ha encontrado en los Archivos Secretos del Vaticano.
El mensaje del Emperador era que,
“según las noticias que le llegaron ayer, el Gran Oriente [masónico] acaba de decidir primero deponer a todos los soberanos –en primer lugar a él, el Emperador–, luego destruir (…) la Iglesia católica, encarcelar al Papa, etc. y, finalmente, establecer sobre las ruinas de la antigua sociedad burguesa una república mundial bajo la dirección del Gran Capital estadounidense. Los francmasones alemanes son supuestamente leales al emperador [alemán] (¡cosa que hay que dudar!) y le informaron de ello. También Inglaterra quiere preservar el actual orden burgués. Sin embargo, se dice que Francia y Estados Unidos están bajo la plena influencia del Gran Oriente [Logia Francmasónica]. Se dice que el bolchevismo es el instrumento externo para establecer las condiciones deseadas. Ante un peligro tan grande que amenaza además de a la Monarquía, también a la Iglesia católica, es pues importante que el episcopado alemán sea informado y que también el Papa sea advertido”.
Esta carta tiene más de cien años. Nuestros lectores pueden juzgar por sí mismos si se pueden ver paralelismos con nuestra situación actual.
Ojalá seamos conscientes de estos insidiosos comienzos y nos resistamos a ellos mientras podamos. Pero no sólo con medios prácticos, como artículos y noticias, sino sobre todo con medios espirituales. Tenemos que rezar el Santo Rosario, hacer las devociones al Inmaculado Corazón de María que nos pide el cielo y, finalmente, tenemos que insistir en que se haga la Consagración plena, explícita y correcta de Rusia, como han vuelto a pedir recientemente el cardenal Raymond Burke y el historiador italiano Roberto de Mattei.
COMENTARIO: La Consagración de Rusia debió tener lugar en 1929 (como tarde, 1930), como se desprende de las apariciones en Tuy (dando el mandato de la Consagración) y Rianjo (donde se advierte el castigo por la desobediencia al mandato dado: la guerra, la expansión del comunismo y la inmoralidad, la persecución religiosa y la apostasía). Pío XI a la sazón estaba negociando con el dictador soviético Josef Vissariónovich Dzhugashvili Gueladze alias “José Stalin” o “Yosef Kojba”, y le habían dicho al Papa Ratti que la consagración sería un obstáculo para las negociaciones (que iniciaron con los antecesores de ambos –Benedicto XV y Vladímir Ilich Ulíanov Blank alias “Lénin”– y a la final resultaron ser un fracaso, y decepcionado, tuvo que redactar la encíclica “Divíni Redemptóris”) Su sucesor Pío XII fue quien vino a cumplir con el mandato de la Consagración (aunque sin el pleno de los obispos, a los cuales en su gran mayoría no les importaba) primero el 8 de Diciembre de 1942, y luego in forma specífica el 7 de Julio de 1952 mediante la Carta Apostólica “Sacro Vergénte Anno”. Ya era demasiado tarde, pero sirvió para mitigar las consecuencias y garantizar la supervivencia de la Iglesia Católica frente a la Gran Apostasía que vino después de su muerte mediante el Concilio Vaticano II (y que él sabía que iba a pasar). Así las cosas, pedir una “Consagración de Rusia” a los actuales gobernantes del Vaticano apóstata es, además de trasnochado, clamar a sordos voluntarios.
Ahora bien, atendiendo a la historia, Estados Unidos en su pecado lleva la penitencia: El femibolchevismo, el movimiento LGTBI+P y el Black Lives Matter son desarrollo del Deconstruccionismo o Marxismo estructuralista postulado por “Escuela de Frankfurt” (nombre informal con el que se conoce al “Instituto para el Nuevo Marxismo” –que por razones estratégicas se cambió el nombre por “Instituto para la Investigación Social”) fundada por los marxistas judíos Georg Lukács (nacido György Bernát Löwinger Wertheimer) y Hermann Weil Rosenthal, y financiada por Lucio Félix José Weil Weissman (hijo de este último) en 1924, y tras una estadía de un año en Ginebra (Suiza), fueron acogidos por la Universidad de Columbia en Nueva York en 1935, luego de ser expulsados de Alemania por Adolfo Hitler.
Dr. Peter Chojnowski: Acabo de platicar con un viejo amigo mío, al que no
había visto ni hablado por 23 años. Hablando por teléfono, comentó: “¡Vaya, conservaste tu acento de la Costa Este!”. No había vivivo en la
Costa Este por 26 años, habiendo vivido en el Medio Oeste y en los
Estados del Oeste desde entonces. Los acentos pueden suavizarse, pero
ellos son una indicación de tus orígenes. En la Costa Este de los
Estados Unidos hay muchos, muchos acentos diferentes. En mi patria de
Connecticut, podía fácilmente identificar la región de Connecticut de la
que el interlocutor venía. Podía identificar al menos 4 acentos
distintos sólo en el pequeño estado de Connecticut. De hecho, la gente
en Connecticut central podía identificar el acento local de “Nueva
Bretaña” de mis parientes. Así es la maravillosa huella lingüística que
añade riqueza a la vida de los hombres y también puede ayudarnos a
identificar el origen de Sor Lucía de Fátima.
http://radtradthomist.chojnowski.me/2019/12/fatima-message-of-body-sister-lucy-in.html
(Canto de niños)
Narrador: “Ella es la última testigo viviente de los eventos de ese distante 13 de Mayo de 1917. Junto a sus primos Francisco y Jacinta, presenció las Apariciones de Nuestra Señora de Fátima, oyó las palabras de Nuestra Señora y es, para el resto de nosotros, el personaje principal de estos eventos. Sus memorias son una lectura obligada para todos los que deseen conocer el mensaje de Fátima pues su testimonio es el único puente que qnos lleva a la experiencia íntima vivida por los tres pastorcitos de Fátima. Lucía de Jesús, hoy conocida como Sor María Lucía del Inmaculado Corazón de María, de 93 años, religiosa carmelita accedió a ver al Obispo de Leiría-Fátima (Serafim de Sousa Ferreira e Silva), que llevaba un mensaje especial”.
Obispo: “Primero que todo, el Papa viene a Fátima”. Hermana Lucía: “Gracias a Dios”.
Obispo: “Viene el 12 y 13 de Mayo para canonizar a tus primos. Segundo, ¡el Papa quiere que estés allí!”. Hermana Lucía: “¡¡Pero no para canonizarme!!”.
(Ambos comienzan a reirse)
Obispo: “Él no te canonizará ni te golpeará”. Hermana Lucía: “Si quiere, puede intentarlo...” (Bromea) Otra monja: “¡Ambos tenéis bastón!” Hermana Lucía: “Si tomo mi bastón, él puede asustarse de mí”
Obispo: “Él tiene uno también, puede defenderse a sí mismo.” Hermana Lucía: “Es verdad, tiene uno”
Obispo: “Es más joven” Hermana Lucía: “¿Es más joven?”
Obispo: “¡Sí!” Otra monja: “El Santo Padre es más joven, va a los 80”. Hermana Lucía: “Y yo tengo 90, ¿correcto? Otra monja: “¡93!”. Hermana Lucía: “93”.
Narrador: “Lucía estuvo en Fátima en 1967. Fue para la celebración del 50º aniversario de las apariciones de la Cova da Iría y el Papa Pablo VI estaba presente. Insistió en la presencia de la única testigo viviente de las Apariciones. Pasaron quince años. Esta vez, es Juan Pablo II el que visita Fátima. El Papa polaco viene a expresarle su gratitud por el regalo de la vida y Su Santidad pidió también la presencia de Sor Lucía. Un Papa que se considera ha asociado –casi hasta un extremo– el mensaje de Fátima a su Pontificado. Y es durante el Gran Jubileo de los 2000 años de la Era Cristiana que este hombre decide viajar una vez más a Fátima, esta vez, con la intención de canonizar a los pastorcitos Francisco y Jacinta. Pero antes de hacerlo, pidió un momento a solas con Sor Lucía”.
Obispo: “Entonces en la mañana del 13, durante la mañana –queremos que sepas a qué hora exactamente, pero esperamos sea alrededor de las 9:00am– hemos preparado un lugar tranquilo donde puedas hablar a solas con el Santo Padre”.
Otra monja: “¿Escuchaste, Hermana? Hay un pequeño lugar tranquilo, un lugar callado, donde puedes hablar a solas con el Santo Padre”.
Hermana Lucía: “Sí, sí”.
Obispo: “Hermana Lucía, ni siquiera quiero oír. Puedes quejarte al Obispo de Leiría-Fátima (él mismo), yo no quiero escuchar, porque luego, cuando llegue a tu propia canonización, mi voto podría ponerte en problemas”. (Sister Lúcia laughs) “¿Cierto?”.
Hermana Lucía: “No estoy segura. No soy para grandes ceremonias, pero con respecto al Santo Padre, me gustaría reunirme con él”.
Narrador: “Y así fue. El 13 de Mayo de 2000, Juan Pablo II se dirige al Santuario de Fátima para reunirse a solas con Lucía. Media hora para un encuentro cuyo contenido permanece en el más íntimo secreto para cada uno. El Papa toma la oportunidad de estar en la Basílica de Fátima para orar junto al lugar de descanso de los Pastorcitos. Después de todo, este hombre abrirá –en nombre de la Santa Iglesia– las puertas a su santidad. La muy esperada beatificación de los dos niños portugueses iba a volverse realidad”.
Obispo: “Hermana Lucía, deseo verte sonreir y aplaudir cuando el Papa declare “Bienaventurados. Así puedan hacer eco siempre y por toda la eternidad Francisco Marto y Jacinta Marto”. Durante ese momento no quiero estar mirando al Papa, estaré mirando a la prima de ambos bienaventurados, y quiero ver a la Hermana Lucía aplaudiendo”. Su Santidad Juan Pablo II: “(...) concedemos que desde este día en adelante, los venerables siervos de Dios Francisco y Jacinta Marto serán conocidos como Beatos y que cada año pueda ser celebrada la festividad de Francisco y Jacinta Marto el 20 de Febrero. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”.
(La multitud canta)
Obispo: “¿Sabes cuántos metros –cuántos metros– tendrá la imagen de Francisco y Jacinta? De altura, quiero decir. ¡Diez metros de altura!”. Hermana Lucía: “¿Dos metros de altura? ¡Oh Jesús!”
Obispo: “Diez. ¡Diez metros!” Otra monja: “Así puede ser vista desde lejos”. Hermana Lucía: “Para que la gente pueda verla desde lejos. Está bien, estas cosas están bien, son asuntos de la Iglesia, será bello, con el favor de Dios”.
Obispo: “Será bello”.
(Niños cantando “Francisco y Jacinta miradnos”)
Narrador: “Lucía testificaría en vida el reconocimiento de la Iglesia de las virtudes y ejemplo de vida de sus primos. Lucía fue la mayor de los tres, pero la Señora de blanco ya le había informado de antemano que ella permanecería por algún tiempo más. Un anuncio que fue acompañado por la visión de la subida al Cielo de Francisco y Jacinta mientras ella permanecía en la Tierra, un mensaje de la Virgen que tuvo lugar el 13 de Junio de1917. Actualmente Lucía permaneció con nosotros más tiempo, pues 83 años pasaron desde las palabras de la Virgen, y Lucía aun predica ese mensaje de amor y conversión que Fátima representa. Recogida en el silencio del Carmelo y a pesar de sus 93 años, Lucía es una mujer muy animada”.
Hermana Lucía: “Cuando tenga mi reunión privada con el Santo Padre, tenemos algunos detalles para él como regalo, ¿puedo llevarlos?”.
Obispo: “¡Por supuesto! No necesitas ofrecerle nada al Obispo –él mismo–. Quizá un beso, porque una vez que vine a visitarte con un Cardenal y él pidió que te diera un beso en la mejilla, pero retrocediste un poco. Y luego dijiste: “Es común ahora, ¡en los viejos tiempos eso no era así!”, pero todavía aceptaste contra tu voluntad. ¿Te acuerdas?”.
Hermana Lucía: “Sí, recuerdo. Un Sacerdote o cualquier hombre que no fuera el padre o el hermano de una chica, no la besaría. A menos que ya hubiera crecido, ningún hombre la besaría. Ni siquiera un Sacerdote, un Obispo, o el Papa. Incluso Mons. José Correia Alves da Silva (anterior Obispo de Leiría), al que consideré como un segundo padre, nunca me besó. No se acostumbraba que los hombres besaran a las mujeres jóvenes, o a mujeres de cualquier edad, porque no era cortés. Pero en estos días, todos besan a todos. Donde quiera que vaya, todos quieren besarme. Hombres, mujeres, hombres con bigote. Me digo: ¿Qué puedo hacer? No hay forma de evitarlo”.
Obispo: “No la hay”.
(Todos ríen)
Hermana Lucía: “Lo primero que hago cuando regreso a casa es ir al baño y lavarme la cara”. (Todos ríen).
Obispo: “Iba a pedirte algo ahora, pero cambié de opinión, poque entonces no podrás lavarte la cara. Iba a pedirte que cuando comience el momento de la beatificación, simbólicamente, en nombre de Francisco y Jacinta, pudiera darte un beso en la mejilla, pero ahora no”.
(La Hermana Lucía mira con falso desprecio, todos ríen).
Hermana Lucía: “¡Es mejor que no lo hagas! No estoy realmente acostumbrada a eso. Puedo soportarlo, pero...”.
Otra monja: “El Santo Padre también besa”.
Hermana Lucía: “El Santo Padre me ha besado antes” (Ríe).
Otra monja (señalando la frente de la Hermana Lucía): “Creo que fue aquí, en la frente”.
Hermana Lucía (confirma): “Fue aquí. Y aún tengo el velo que usé entonces. El Santo Padre besó mi velo y lo guardé, pero ahora no estoy segura dónde”.
Narrador: “El 22 y el 23 de Mayo de 1946, Lucía visitó Fátima e identificó los lugares de las Apariciones. Cincuenta y cuatro años más tarde, y con sus primos Francisco y Jacinta ya beatificados, Lucía visitó una vez más los campos donde una vez ella pastoreaba para su familia y tuvo un papel clave entre sus primos de esa tarde que definitivamente marcaría la Historia de la Iglesia en nuestro País y para el resto del mundo. Sacerdote: “Solo permanece un pedazo de la roca. El resto está conservado en el Santuario (de Fátima). Pero esta era la roca que, en 1946, le mostraste al Doctor Galamba (refiriéndose a José Galamba de Oliveira, sacerdote católico y principal historiador de las apariciones de Fátima)”.
Hermana Lucía: “Sí, sí”.
Narrador (leyendo el testimonio de la pastorcita): “Pocos momentos pasaron mientras habíamos estado jugando, y he aquí que un fuerte viento agitó los árboles y nos hizo levantar nuestras cabezas, como si fuera un día hermoso. Advertimos entonces, sobre la plantación de olivos, una figura que se dirigía hacia nosotros y que, mientras más se acercaba, más clara podíamos ver su forma. Un joven como de 14-15 años, más blanco que la nieve y que se hacía transparente bajo la luz del sol como si fuera de cristal. Era de inmensa belleza”.
Monja: “¿Dónde estamos, Lucía, dónde estamos? ¿Qué es esto?”.
Hermana Lucía: “¿Qué es esto? No es como solía estar en mis tiempos”.
Monja: “Vamos por un vaso con agua”.
Hombre: “Vamos por un vaso con agua, ¿cierto?”.
Narrador: “Lucía volvió a casa. La visita comenzaría luego que sus padres permanecieran en el patio que es, actualmente, visitado por miles de peregrinos que se aseguran de beber su agua”.
(La hermana Lucía bebe un vaso con agua).
Narrador: “En un día de verano, luego que tomábamos una siesta en casa, estábamos jugando en la cima de un pozo que mis padres tenían en nuestro patio y que nosotros llamábamos “arneiro” (significa seco, estéril). Súbitamente, vimos la misma figura otra vez, el Ángel. Lucía regresa a su casa 54 años después de la última vez que estuvo allí. A los 93 años, la vidente de Fátima recuerda el tiempo que acostumbraba deambular en el área en compañía de Francisco y Jacinta. Hermana Lucía: “Había un camino colina arriba y nos sentamos allí con las piernas dobladas y nos deslizábamos cuesta abajo. Nuestro patio era algo grande y redondo, y había un muro alrededor de él. El muro no estaba hecho de pequeñas rocas, sino de piedras más grandes y podíamos poner el trigo en medio en una pila y la gente se sentaría alrededor en el muro”. Hombre: “Hermana, cuenta la historia del abrazo...” Hermana Lucía: “Quien iba primero a tomar una espiga seca tenía que dar un abrazo a cada persona sentada alrededor de la pila de trigo”.
Narrador: “En las memorias de la Hermana Lucía podemos leer: “En nuestro patio teníamos cinco higueras grandes. Teníamos también una porción de tierra con otros árboles”,
Hermana Lucía: “En nuestro patio habían higueras, una en el patio, y como el patio era grande, había un par de higueras más grandes. Bajábamos algunas escaleras hacia el pozo, y toda esa porción de tierra pertenecía a mis padres. Había varios árboles: manzanos, perales, cerezos...”.
Hombre: “Hermana, ¿cuál era la fruta que más te gustaba? ¿Todas?”.
Hermana Lucía: “Me gustaban todas cuando eran de temporada, porque no las habían todas al mismo tiempo” (ríe).
Narrador: “Lucía entra a la casa donde creció -la casa de sus padres- la misma casa donde tuvo sus primeras lecciones sobre la fe y donde a menudo pasaba tiempo con sus primos Francisco y Jacinta, visitantes frecuentes.
Sacerdote: “Entonces la habitación era más o menos como está ahora”.
Hermana Lucía (apuntando en una dirección diferente): “Sí, pero nuestras cabezas estarían apuntando hacia allá. Y aquí (señala arriba) es donde colgaríamos nuestras ropas. Cada vez que regresaba de los campos destilando agua o en el verano toda sudorosa, debíamos lavarnos y colgar nuestras ropas aquí. O en el patio o aquí”.
(La multitud aclama)
Narrador: “Pero este regreso de la vidente de Fátima a sus orígenes aún vería un lugar especial. Ese lugar donde el 30 de Marzo de 1907 ella nacería a la Fe y donde por el acta bautismal sería miembro del pueblo de Dios en la iglesia parroquial de Fátima (La multitud canta Ave María).
Hombre sosteniendo el brazo de la Hermana Lucía: “Ten cuidado. Cuidado aquí. Cuidado”.
(La multitud aclama).
Narrador: “Finalmente, el carro que lleva a la religiosa Carmelita (término que define a la monja del convento del Carmen) que presenció las apariciones de 1917 haría su entrada en el Santuario de Fátima, su destino final. El mismo lugar donde 83 años atrás, en la cima de una encina, la Señora de Fátima se aparecería, donde hoy se levanta la Capilla de las Apariciones. Tal como hizo ese día, Lucía oró. (La Hermana Lucía reza el “Padre nuestro”)
(Cantando)
Narrador: “Así acabó el regreso de Lucía al lugar donde nació y donde vio a una figura clave, junto con sus primos –hoy santos– de un evento que marcó la vida de la Iglesia y que es recordado como una generación de fe para todos los pueblos, razas y culturas: Fátima.
(Cantando)
«[T]éngase
gran cuenta en el hablar con los de fuera aunque sean deudos muy
cercanos, si no son personas que se han de holgar de tratar cosas de
Dios, véanlos muy pocas veces, y éstas concluyan presto»
y el numeral 3 (art. 23 de la nueva Regla):
«De negocios de mundo no tengan cuenta, ni traten de ello, si no fueren cosas que
puedan dar remedio a los que las dicen, y
ponerlas en la verdad y consolarlas en algún
trabajo. Y si no se pretende sacar fruto concluyan presto, como queda dicho; porque
importa que vaya con alguna ganancia quien
nos visitare, y no con pérdida de tiempo; y
que nos quede a nosotras».
Reglas que son recordadas en el aforismo teresiano «Una de dos: o no hablar, o hablar de Dios», presente en todo locutorio carmelita descalzo, cabe la pregunta: ¿La conversación de Lucía de Coímbra con el Obispo Serafim de Sousa Ferreira e Silva, Ordinario de Leiria-Fátima, se ajusta a lo prescrito en dichas normas? La respuesta es un NO rotundo y frontal. Una conversación así sería cortada de tajo por una Santa Teresa de Ávila que había iniciado la reforma del Carmelo precisamente por culpa de las frecuentes visitas en los conventos (y en las que ella participó alguna vez antes de su conversión), y mucho más por la verdadera Lucía de Fátima que había visto el Infierno y que las almas iban a parar allí por la inmodestia.
2. LUCÍA LA IMPOSTORA ERA DE VISEU
Un segundo experto lingüista portugués apunta a la posibilidad de que la impostora Sor Lucía vino de la ciudad septentrional portuguesa de Viseu y no de la región de Fátima:
La sugerencia de que Sor Lucía II pudo venir del área de Viseu no es tan extraña como pudiera parecer. Sor Lucía II tenía una tendencia a pronunciar la “ss” como “sh”, lo que es definitivamente una característica del habla de Viseu (los lugareños pronuncian "assim” como “ashim”, y también “Viseu” como “Bijeu”, por ejemplo).
Hay algo más. La transcripción de la entrevista de Sor Lucía II en el 2000, publicada el 14 de Diciembre, es intrigante. No es sólo que hable sobre el beso. La traducción es correcta y no puede ser culpada por esto:
"Bishop: [Juan Pablo II] viene entre el 12 y el 13 de Mayo para beatificar a tus primos. Segundo, el Papa quiere que estés allí.
Sister Lúcia: ¡Pero no es para beatificarme! (Ríe).
Bishop: Ni para beatificarte ni para golpearte (Laughs).
Sister Lúcia: Si quiere golpearme un poco.
Other sister: Ambos tenéis bastones (Laughs). Ambos tenéis bastones.
Sister Lúcia: Tengo mi bastón, él puede estar asustado de mí(Laughs).
Bishop: Él también tiene uno, puede defenderse también.
Sister Lúcia: Sí, sí.
Esto es totalmente impropio. Si acaso, sugiere que la Hermana Lucía estaba seriamente senil cuando dio su entrevista. Ninguna monja, aunque inculta, habría hecho tales comentarios en presencia de un Obispo, y ningún Obispo se haría el tonto así. Los Obispos eran en esa época muy respetados jerarcas y perderían su autoridad si se comportaban tan informalmente. A menos, por supuesto, que estuvieran hablando con una anciana senil ha la que tendrían que hacer reír.
El
19 de marzo de 1940, la hermana Lucía dos Santos, una de las videntes
de Fátima, escribió una carta al historiador de la Iglesia Alemana, el
padre Ludwig Fischer (1890-1975), un fervoroso promotor de Fátima,
informa la página web Kirchliche Umschau. La hermana Lucía le
escribió diciendo que Alemania “retornará al refugio de ovejas del
Señor”, pero “este momento se acerca muy lentamente y muy
laboriosamente, pero en algún momento llegará, y los corazones de Jesús y
María reinarán con esplendor”.
Ese mismo día la
hermana Lucia informó a su confesor, el padre José Bernardo Gonçalves
S.J. (1894-1967), que le había escrito a Fischer sobre una “promesa” que
ella había recibido en una visión, sin fecha, mientras rezaba frente al
Santísimo Sacramento. Elló escuchó en su alma: “Alemania regresará a mi
rebaño, pero este momento se acerca muy lentamente. Se acerca –esto es
seguro–, pero muy, muy lentamente”.
De la Carta de la hermana Lucía redactada el 19 de Marzo de 1940:
«¡Reverendo Señor Dr. Fi[s]cher!
A
través de Su Excelencia, el venerable Señor Obispo de Leiría, recibí la
imagen que amablemente me ha enviado, como también las palabras que
escribió para agradecerme por mis pobres oraciones. Me parece que es mi
deber, como lo he prometido.
Tengo un verdadero
sentimiento de gratitud a Vd. por la bendición que ha recibido del Santo
Padre para mí y por la cual había pedido tanto. Y finalmente, por el
alto nivel de esfuerzo y sufrimiento para la gloria y honra de nuestro
buen Dios y su amada Madre del Cielo.
Hacía mucho deseaba
mostrarle mi gratitud, pero no me atrevía. Hoy, cuando Su Excelencia,
el venerable Obispo, me sugirió enviar mi carta, aprovecho la
oportunidad. Puesto que estamos tan cerca de la Pascua, le envío mis
sinceros deseos para el tiempo pascual, si hay tiempo como lo
experimentamos: el Señor que nos purifica por la guerra y la
persecución; Él es nuestra fortaleza y nuestro auxilio
En
mis pobres oraciones no olvido a Alemania, que retornará al refugio de
ovejas del Señor; este momento se acerca muy lentamente y muy
laboriosamente, pero en algún momento llegará, y los corazones de Jesús y
María reinarán con esplendor. Le envío una pobre imagen como
agradecimiento a Su Reverencia.
Su humilde sierva. +
María Lucía de Jesús».
Extracto de ll Carta a su director espiritual José Bernardo Gonçalves S.J. del 19 de Marzo de 1940:
«Mientras
pasaba algunas horas delante del Santísimo Sacramento, oraba por varias
cosas, entre ellas por Alemania. Entonces, por algunos momentos de
mística unión, sentí y escuché en mi alma: “Alemania regresará a mi
rebaño, pero este momento se acerca muy lentamente. Se acerca –esto es
seguro–, pero muy, muy lentamente”. Por caridad, en la Carta al Dr.
Fischer le conté esta promesa del Señor, y para responderle su carta».
Las traducciones alemanas de las cartas pueden hallarse en: Dorothea y Dr. Wolfgang Koch, Zur Bedeutung Fatimas für die junge Bundesrepublik (La importancia de Fátima para la joven República federal), en: Fatima – 100 Jahre danach: Geschichte, Botschaft, Relevanz
(Fátima – 100 años después: Historia, Mensaje, Relevancia).
Mariologische Studien XXV, editada por Manfred Hauke. Ratisbona 2017.
Jacinta Marto es la más joven de los tres videntes de Fátima. Junto con su hermano mayor Francisco y su prima Lucía dos Santos, ella también pudo experimentar las apariciones de Nuestra Señora de Fátima. Según el testimonio de Lucía, fue Jacinta quien recibió de Nuestra Señora una mayor abundancia de gracias, una mejor comprensión de Dios y de la virtud, así como un especial amor e intimidad con el Inmaculado Corazón de María.
Lucía describe a la pequeña Jacinta como una persona naturalmente aprensiva y sensible. Se ofendía rápidamente y no era fácil consolarla después. Uno de sus defectos era ser avariciosa en los juegos. Sin embargo, tenía muy buen corazón, y el bondadoso Dios la había dotado de un carácter gentil y confiado que la hacía amigable. Desde muy pequeña aprendió a amar al Salvador crucificado con gran compasión; y cuando comprendió que Jesús sufrió a causa de nuestros pecados, se despertó en ella un profundo asco por el pecado. Esto también le ayudó a dejar pronto de lado sus malos hábitos.
EN EL CAMINO DE LA PERFECCIÓN
Durante las apariciones de Nuestra Señora, Jacinta quedó profundamente impresionada por la belleza y la bondad celestial de María. Tomó todas las enseñanzas con profunda seriedad y sufrió especialmente por los insultos contra el Inmaculado Corazón de María y por las muchas almas que iban al infierno. Todo esto desencadenó en ella un gran amor a Jesús, a María y a los pecadores, y la impulsó a la oración íntima y al espíritu heroico de sacrificio. Lucía escribe: «La visión del infierno la llenó de un horror tan profundo que toda penitencia y humillación no significaban nada para ella con tal de poder salvar a las almas de ir a ese lugar. A menudo decía: “Debemos rezar mucho para salvar a las almas del infierno. ¡Cuántos van a ir allí! ¡Tantos! ¡Con cuánta alegría sufro por Nuestro Señor y Nuestra Señora, sólo para consolarlos, porque ellos aman a los que sufren por la conversión de los pecadores”».
LA MISIONERA
El Corazón Inmaculado de María formó a la pequeña Jacinta en una misionera extraordinaria. A través de su oración ganó a muchos pecadores para Dios. Así se convirtió una mujer que insultaba a los tres pastorcitos cada vez que los veía. Esta mujer observó una vez cómo Jacinta levantaba las manos y los ojos al cielo y ofrecía su oración de sacrificio por la conversión de los pecadores. Esto la impresionó tanto que a partir de ese momento se convirtió e imporó a los niños que pidieran a la Virgen el perdón de sus pecados.
SU FAMILIARIDAD CON EL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA
La Virgen se honró visitando varias veces a la pequeña Jacinta personalmente. En Lisboa, la Virgen misma consoló a Jacinta en su sufrimiento y le reveló las preocupaciones de su corazón, que son especialmente importantes para nosotros hoy: «La gente está perdida porque no piensa en el sufrimiento y la muerte de Nuestro Señor y no se arrepiente. – Los pecados del mundo son muy grandes. Si la gente supiera lo que es la eternidad, haría cualquier cosa para cambiar sus vidas. – Habrá modas que ofenderán mucho a nuestro Señor. La Iglesia no conoce modas, nuestro Señor no cambia. – La Virgen quiere más almas vírgenes que estén ligadas por el voto de castidad. Ser puro en el cuerpo significa preservar la castidad. Ser puro en el alma consiste en no pecar”».
El 20 de febrero, la Santísima Virgen vino a liberar a su pequeña sierva de sus dolorosos tormentos. En ella tenemos un bello ejemplo de cómo podemos amar más a Jesús y a María.
Dijimos cuanto vimos en el caso en una forma científica y tenemos. Este fin de semana, publicaremos en sisterlucyimposter.org
el informe del reconocimiemto facial sobre Sor Lucía I y II. La
Universidad Estatal de Michigan es la única universidad en los Estados
Unidos con un laboratorio de reconocimiento facial, y el Dr. Arun Ross
es un eminente profesional en ese campo, ver su página biográfica en https://www.egr.msu.edu/people/profile/rossarun.
Aunque
todos los misterios alrededor de la desaparición de la verdadera Sor
Lucía no han sido, en forma alguna, resueltos, ha pasado exactamente un
año desde que el análisis científico de reconocimiento facial identificó
a la impostora a fin de investigar más adelante el aparente remplazo y
para buscar establecer el hecho, al menos otras 4 pruebas de
reconocimiento facial que fueron comisionadas usando una variedad de los
últimos programas y algoritmos. Otros análisis sobre las imágenes
fueron hechos por ortodoncistas, cirujanos plásticos, odontólogos,
artistas forenses, detectives privados, y sobre sus manuscritos reales y
supuestos por analistas grafológicos. Mucho de los análisis
grafológicos restantes se publicarán muy pronto.
Lo estamos logrando, amigos. La verdad está siendo descubierta, lenta pero segura.
Recordar,
esta “Sor Lucía” copia y pega apareció en un periódico en Junio de
1967, un mes después del evento. ¡Vaticano, ven a limpiar!
Giovanni Battista Montini, ¡Sal con las manos en alto!
TRANSCRIPCIÓN (Fuente: O Segredo de Fátima. Irmã Lúcia; Edições Loyola, São Paulo, 1991. Pág. 189)
«J+M
Coímbra, 27-12-1969
Senhor Dr. Alcino
Pax Christi
Muito
agradecida pela lembrança enviada á Comunidad e que ela muito agradece
reconhecida, juntando aos meus os seus agradecimentos. Pedimos a Jesús
Menino que recompense o Sr. Doctor con um santo y feliz año (sic) de
1970, que ele seja para o Sr. Doctor um ano de graça, de aumento de Fé
firme em
Deus e na Sua Igreja, nos Seus representantes que permanecem unidos ao
Chefe supremo que es O Papa Paulo VI, não há outro que seja verdadeiro,
nem escolhido por Deus para cabeça do Seu Corpo Místico sobre a terra.
Ele é o guia do Seu povo. Povo de Deus, o que constitui a Igreja
militante, da qual nós temos a felicidade de ser membros; precisamos
manter-nos fiéis, firmes na Fé, na Esperança e na Caridade, unidos ao
representante de Cristo na Terra, seguindo a Sua doutrina, os Seus
ensinamentos, as Suas directrizes: – se alguém lhe disser o contrário,
não lhe dê crédito, porque esses tais estão em erro; são os de quem fala
Nosso Senhor no Seu Evangelho: As varas que, separadas da cepa,
murcham, secam e só servem para ser lançadas ao fogo e arder. Permaneçamos unidos à videira, para que a seiva Divina corra nas nossas
almas e nos salve.
Agradecida e dedicada em união de orações.
Sr. Lúcia, i.c.d.»
TRADUCCIÓN
«J+M
Coímbra, 27-12-1969
Señor Dr. Alcino
Pax Christi
Muy
agradecida por el recuerdo enviado a la Comunidad y que ella agradece
muy reconocida, juntando a los míos sus agradecimientos. Pedimos al Niño
Jesús que recompense al Sr. Doctor con un santo y feliz año de 1970,
que él sea para el Sr. Doctor un año de gracia, de aumento de Fe firme
en Dios y en Su Iglesia, en Sus representantes que permanecen unidos al
Jefe supremo que es El Papa Pablo VI, no hay otro que sea verdadero, ni
escogido por Dios para cabeza de Su Cuerpo Místico sobre la tierra, Él
es el guía de Su pueblo, pueblo de Dios que constituye la Iglesia
Militante de la cual nosotros tenemos la felicidad de ser miembros,
precisamos mantenernos fieles, firmes en la Fe, en la Esperanza y en la
Caridad, unidos al representante de Cristo en la tierra, siguiendo Su
Doctrina, Sus enseñanzas, Sus directrices: – si alguno le dice lo
contrario, no le dé crédito, porque esos tales están en error -ellos son
de los que habla Nuestro Señor en Su Evangelio, Las varas que,
separadas de la cepa, se marchitan, secan y sólo sirven para ser
lanzadas al fuego y arder. Permanezcamos unidos a la vid, para que la
savia Divina corra por nuestras almas y nos salve.
Agradecida y dedicada en unión de oraciones.
Sr. Lucía i.c.d.»
La
carta que Bart Baggett ha analizado, transcrita arriba, ha probado ser
un FRAUDE astutamente atentado. Obviamente, Pablo VI no acabó usando la
persona de “Sor Lucía” para silenciar la oposición a su agenda posterior
al 13 de Mayo de 1967. Notar que en una carta de agradecimiento a un
hombre que le dio
un regalo al convento de Coímbra, ella gaste el 80% de la carta
diciéndote que obedezca probablemente al más grande revolucionario y
modernista en la historia de la Iglesia Católica. En lugar de ser la
líder de la oposición, o deberíamos decir “profeta de desastres”, la
“Sor Lucía” de 1969 es la mayor defensora de Pablo VI, urgiendo completa
obediencia a uno que habla por Dios y para objetar a los que dicen que
está separado de la Viña de la Iglesia Católica y enfrenta las llamas
del Infierno. La importancia de este hallazgo no puede ser exagerada.
La versión revisada de la declaración legal del Sr. Bart Baggett saldrá en breve en sisterlucyimposter.org
Nossa Senhora, em Fátima, no Seu pedido, só Se referiu à Consagração da Rússia.
Na carta que escrevi ao Santo Padre Pio XII —por indicação do confessor—, pedi a Consagração do mundo com menção explícita pela Rússia.
Dedicada sua em união de orações.
Coímbra, 13-IV-1980
Sr. Lúcia»
TRADUCCIÓN
«J+M
Rvdo. Señor P. Humberto
Respondiendo a su pregunta aclaro:
Nuestra Señora, en Fátima, en Su pedido, solo Se refirió a la Consagración de Rusia.
En la carta que escribí al Santo Padre Pío XII —por indicación del confesor—, pedí la Consagración del mundo con mención explícita por Rusia.
Dedicada suya en unión de oraciones.
Coímbra, 13-IV-1980
Sr. Lucía»
ADENDA (por el traductor).
Esta carta surge tras pedirle el padre Umberto María Pasquale SDB a “Sor Lucía” que le refiera por escrito cuanto le dijo verbalmente en una entrevista hecha el 5 de Agosto de 1978 (reproducida en L’Osservatore Romano -edición italiana-, 12 de Mayo de 1982), en el sentido de que la Virgen no pidió la consagración del mundo a su Inmaculado Corazón, sino sólo la de Rusia:
«En cierto momento le dice: “Hermana, me gustaría hacerle una pregunta. Si no me puede responder, vale. Pero si me pudiera responder, le quedaría muy agradecido. [...] ¿Nuestra Señora alguna vez le habló sobre la Consagración del mundo a su Inmaculado Corazón?”.
“¡No, Señor Padre Umberto! ¡Nunca! En la Cova da Iria en 1917 Nuestra Señora prometió ‘Vendré a pedir la Consagración de Rusia’. [...] En 1929, en Tuy, tal como prometiera, Nuestra Señora volvió para decirme que llegara el momento de pedir al Santo Padre la Consagración de aquel país [Rusia]”».
La versión revisada de la declaración legal del Sr. Bart Baggett saldrá en breve en sisterlucyimposter.org.
Pero desde antes se comprueba la falsedad ideológica, pues la Verdadera
Lucía sabría (y de haber vivido para la época de la entrevista, le
habría dicho al padre Umberto) que la Consagración de Rusia ya tuvo
lugar el 7 de Julio de 1952 mediante la carta “Sacro Vergénte Anno” del papa Pío XII.
Decimos que «se cae el reclamo de los gruneritas de “Fátima Center”» porque ellos adulteran el mensaje de la Virgen poniéndole palabras que no ha dicho, y piden constantemente al antipapa de turno la “Consagración de Rusia”, afirmando en una palabra que «¡TODO ESTO TOMA SÓLO CINCO MINUTOS DE ORACIÓN!»
y el mundo alcanzará la paz total, insultando así a la Virgen (y a
cualquier inteligencia promedio), cuando Ella dijo que tras la
Consagración vendría “ALGÚN TIEMPO” de paz, pero que luego tendría lugar la Apostasía.
Aparición de Nuestra Señora y el Niño Jesús a Sor Lucía de Fátima (Capilla de las apariciones. Tuy-Pontevedra)
Lucía
de Fátima entra en religión muy joven. El 25 de Octubre de 1925 llega
al convento de las hermanas Doroteas en Pontevedra, donde nuevamente
será testigo de las apariciones de la Santísima Virgen.
En
la tarde del 10 de Diciembre de 1925, la joven postulante está retirada
en su celda, y recibe la visita de la Virgen y a su lado, rodeado por
una nube luminosa, el Niño Jesús. La Santísima Virgen le muestra un
Corazón rodeado de espinas que Ella tiene en su mano. El Niño Jesús
dice:
«Ten
compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las
espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay
nadie que haga un acto de reparación para sacárselas».
Luego, nuestra Madre del Cielo le dice:
«Mira, hija Mía, Mi Corazón cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan sin cesar con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, procura consolarme y di que a
todos los que, durante cinco meses, en el primer Sábado, se confiesen,
reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y me hagan compañía
durante quince minutos, meditando en los Misterios del Rosario con el
fin de desagraviarme les prometo asistir en la hora de la muerte con las
gracias necesarias para su salvación».
Lucía
consultó a Nuestro Señor acerca de la confesión para los Primeros
Sábados y preguntó si valía hacerla en los ocho días. Jesús contestó:
«Sí; todavía
con más tiempo, con tal que Me reciban en estado de gracia y tengan
intención de desagraviar al Inmaculado Corazón de María».
Resaltemos
aquí que esta demanda de la Comunión en los primeros sábados es
paralela a la del Sagrado Corazón de Jesús a Santa Margarita María para
los primeros viernes. También, es conveniente comprender que la
intención primera de la devoción reparadora de los cinco primeros
sábados no es la de obtener la gracia de la perseverancia final, esto
es, ser asistido en la hora de la muerte para llegar al Cielo (como es
la de los nueve primeros viernes); sino la de consolar el Corazón de
Nuestra Madre del Cielo retirándole las espinas que nosotros mismos le
hemos puesto por nuestra tibieza, como también las que los herejes,
impíos y apóstatas traspasan en Su Corazón; mediano que, la Santísima
Virgen promete asistencia en el momento donde nuestra alma comparecerá
ante Dios.
Una
carta del padre José Aparício da Silva SJ, fechada a 10 de Enero de
1938 y dirigida a Mons. José Alves Correia da Silva, nos muestra que la
joven religiosa le participó en 1927 de la devoción de los cinco
primeros sábados. El sacerdote le preguntó si ella le había comentado a
otro sobre la revelación. Ella le respondió que sí, que lo puso todo por
escrito por órdenes de su confesor de entonces, el padre Lino García;
pero también le había hablado a la Madre María de los Dolores Magalhães,
Superiora del convento de Nuestra Señora de los Dolores, y, sin
precisar qué contenía el escrito, le pidió el permiso de quemarlo,
permiso que le fue concedido y que ella ejecutó inmediatamente (en
1927).
Entonces
el padre Aparício le ordena escribirlo nuevamente y entregárselo. Por
humildad, ella le manifiesta su repugnancia a rescribirlo en primera
persona, porque entonces no había sido liberada todavía del voto de
silencio sobre su identidad, que le había impuesto Mons. da Silva, hacía
14 años, antes de abandonar su país natal. El padre Aparício le dice
que puede redactarlo en tercera persona, y así lo hizo. Por esta razón,
el documento está escrito en tercera persona.
LA DEVOCIÓN DE LOS CINCO PRIMEROS SÁBADOS
En el curso de la aparición del 13 de Julio de 1917, la Santísima Virgen dijo:
«Para
impedir la guerra vendré a pedir la consagración de Rusia a mi
Inmaculado Corazón y la comunión reparadora de los Primeros Sábados».
Esta
última devoción vino a pedirla, apareciéndose a la Hermana Lucía el 10
de Diciembre de 1925, en Pontevedra, España. Dijo entonces:
«Mira, hija Mía, Mi Corazón cercado de espinas que los hombres ingratos
me clavan sin cesar con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, procura
consolarme y di que a todos los que, durante cinco meses, en el primer
Sábado, se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y me
hagan compañía durante quince minutos, meditando en los Misterios del
Rosario con el fin de desagraviarme les prometo asistir en la hora de la
muerte con las gracias necesarias para su salvación».
La
presencia de Nuestro Señor al lado de su santísima Madre significa que
Jacinta tenía razón en lo que dijo, siete años antes, a Lucía: «Tú dirás que Jesús quiere que el Corazon de su Madre sea honrado al mismo tiempo que el Suyo»
y nos recuerda, por otra parte, la enseñanza del Ángel de la Paz, que
nos dice que el Corazón de María conduce infaliblemente al Corazón de
Jesús.
15 misterios = 15 minutos; son 1 minuto solamente para cada misterio.
Nuestra
Señora mostró su Corazón rodeado de espinas, que signifi can nuestros
pecados. Para sacar estas espinas, Ella pidió que hiciésemos actos de
desagravio, con la devoción reparadora de los cinco Primeros Sábados.
Como recompensa Ella nos promete «todas las gracias necesarias para
nuestra salvación».
Jesús,
en los dos años siguientes (15 de Febrero de 1926 y 17 de Diciembre de
1927) insiste para que se propague esta devoción. Lucía escribió el 19
de Marzo de 1939:
«De
la práctica de la devoción de los Primeros Sábados, unida a la
consagración al Inmaculado Corazón de María, depende la guerra o la paz
del mundo. Es por eso que deseo tanto su difusión, y sobre todo porque es la voluntad del Buen Dios y de nuestra Madre del Cielo».
CINCO: ¿POR QUÉ?
Esto
se realiza en Cinco Sábados porque, según le revelara Jesús el 29 de
Mayo de 1930 en Tuy, hay cinco especies de ofensas y blasfemias contra
ei Inmaculado Corazón de María:
las blasfemias contra la Inmaculada Concepción;
las blasfemias contra la Virginidad de María;
las blasfemias contra su Maternidad divina, y el rechazo de reconocerla igualmente como Madre de los hombres;
los que procuran meter en el corazón de los niños la indiferencia,
el desprecio, e incluso el odio, contra esta Madre inmaculada;
los que la ultrajan directamente en sus santas imágenes.
CONDICIONES
Hay cuatro condiciones para ganar el privilegio de los Cinco Primeros Sábados de mes.
La Confesión:
Para cada Primer Sábado es necesaria una confesión con intención
reparadora. Se puede hacer cualquier día, antes o después del Primer
Sábado, siempre y cuando se reciba la Comunión en estado de gracia.
La vidente le preguntó a Nuestro Señor: «Mi
Jesús, ¿y las (personas) que se olviden de formular esta intención
(reparadora)», a lo que Jesús respondió: «Pueden formularla en la confesión
siguiente, aprovechando la primera ocasión que tengan para confesarse».
Las otras tres condiciones deben cumplirse en el propio Primer Sábado, a
no ser que algún sacerdote, por motivos justos, conceda que se pueda
hacer en el domingo siguiente.
La Comunión Reparadora.
El Rosario. Este fue el mensaje frecuentemente reiterado de la
Madre de Dios a los pastorcitos. Además del rezo del Rosario los cinco
primeros sábados, rezadlo cada día de vuestra vida. Ítem, imitad el
ejemplo de la pequeña Jacinta Marto y esforzaros en hacerlo rezar cada
tarde en familia. Nuestra Señora tenía siempre un rosario en sus manos
durante las apariciones.
Ella pidió también a los tres niños rezar una oración especial luego de
cada decena: «Después de cada Gloria Patri de cada decena, diréis la
oración siguiente:
Oh mi Jesús perdónanos, líbranos del fuego del Infierno, alivia a las almas del Purgatorio, principalmente a las mas abandonadas» (1).
Después de cada decena de nuestro rosario, recitemos esta bella oración,
la cual está en perfecta armonía con el espíritu de las apariciones de
Fátima. Es de la mayor importancia que la meditación sobre los Misterios
al recitar las oraciones del rosario es una condición esencial para
rezarlo bien; de otra manera, se convertirá fácilmente en una simple
repetición mecánica de palabras.
La meditación, durante 15 minutos, de un solo misterio, de varios o de
todos. También vale una meditación o explicación de tres minutos antes
de cada uno de los 5 misterios del Rosario que se está rezando.
En todas estas cuatro prácticas se debe tener la intención de desagraviar al Inmaculado Corazón de María.
ESTA DEVOCIÓN FUE APROBADA POR EL OBISPO DE LEIRÍA-FÁTIMA EL 13 DE SEPTIEMBRE DE 1939.
He
aquí las condiciones de la devoción de los primeros Sábados, como lo
explica la Gran Promesa. Esto es lo que se puede llamar la mínima
exigencia. Por tanto, el espíritu de la devoción al Inmaculado Corazón
de María implica otra cosa. Sus exigencias van más allá. Encontrarás
reiteradas veces la expresión en el curso de las conversaciones entre la
Santísima Virgen y los niños de Fátima.
Para
las almas generosas (y sabemos que existen muchas) que deseen llegar
“hasta el fondo” de esta sublime devoción, creemos útil agregar estas:
La Consagración al Inmaculado Corazón de María: Cualquier fórmula
conocida de consagración es suficiente. Debes, por tanto, confiar sin
reservas en Santa María. Si deseas una fórmula más solemne, puedes
emplear esta:
«Oh Virgen María, Madre de
Dios y Madre nuestra, yo me consagro a vuestro Inmaculado Corazón para
ser plenamente ofrecido y consagrado al Señor.
Dignaos tomarme
bajo vuestra protección maternal; defendedme contra los peligros,
ayudadme a vencer las tentaciones, a huir del pecados, y quisiera
pediros sobre la pureza de mi cuerpo y de mi alma. Que vuestro Corazón
Inmaculado sea mi refugio y el camino que me conduzca hacia Dios.
Dadme
la gracia de orar y sacrificarme por amor a Jesús, por la conversión de
los pecadores y en reparación de los pecados cometidos contra vuestro
Inmaculado Corazón.
Confiándome a Vos y en unión con el Corazón de
vuestro divino Hijo, yo quiero vivir para la Santísima Trinidad en la
cual creo, adoro, espero y amo. Amén».
Sacrificaros por los pecadores: El sacrificio y la reparación
requeridos por la Santísima Virgen fue definido muy especialmente por la
misma Lucía. Nuestra Santísima Madre demanda que sus hijos estén
dispuestos a hacer el sacrificio requerido por la práctica de sus
devociones cristianas. La Santísima Virgen le dijo en una revelación
privada que «El
buen Señor permitirá ser aplacado, pero Él se queja amarga y
tristemente por el muy limitado número de almas en estado de gracia,
dispuestas a negarse a sí mismas, de acuerdo a lo que la observancia de
Su Ley requiere de ellas» Mucha gente, explica Lucía, piensa
que la palabra ‘penitencia’ se refiere a grandes austeridades, y como no
sienten ni la fortaleza ni la generosidad para aquella, se desalientan y
se dejan caer en una vida de tibieza y pecado. Ella informa que Nuestro
Señor le dijo: «La
penitencia que Yo quiero y exijo ahora es el sacrificio reclamado a
todos para el cumplimiento de su propio deber y la observancia de Mi Ley» (Carta de Sor Lucía a los obispos de España y Portugal, 28 de Febrero de 1943).
La penitencia es, en efecto, el retorno del alma a Dios, una suerte de
marcha atrás para recuperar la inocencia bautismal. Se vincula a la
virtud y al deber de la penitencia todo lo que contribuya a purificarnos
del pecado, a liberarnos de los obstáculos que retarden nuestro ascenso
hacia Dios. Ella pertenece pues, a la vía purgativa, y pasa lógicamente
antes de la oración, que es el acto principal de la vía unitiva. ¿Cómo
podría ser aceptada por Dios nuestra oración si vivimos en el pecado que
Le ofende? ¿Cómo osar dirigirse a Él si uno no está en amistad con Él, a
menos que sea para implorar su perdón? Dios nos demanda igualmente de
nosotros satisfacer nuestros deberes de estado, es decir, cumplir los
deberes generales que incumben al hombre y al cristiano en cuanto tales,
y los deberes particulares que son propios a ciertas categorías.
El sacrificio que Dios demanda no se opone en manera alguna a la
práctica loable y piadosa de la mortificación voluntaria para los que
quieran hacer más que el mínimo requerido. Pero, de nuestros días, Dios
demanda al menos este mínimo de cada persona y, en este siglo
paganizado, el hacer una virtud prácticamente heroica para ser fiel a
los deberes de cristiano (por ejemplo, los deberes de esposo).
Finalmente,
señalemos una coincidencia curiosa y afortunada: Ya desde antes, la
Santa Sede había llamado la atención de las almas piadosas sobre este
día al conceder una Indulgencia plenaria con las condiciones de rigor a
los fieles que hayan cumplido, el primer sábado de mes, los ejercicios
espirituales de devoción en honor a la Inmaculada Virgen Santa María
(Raccolta de Oraciones y Prácticas pías, edición de 1957, nros. 365 y
367 A y B respectivamente):
«Se concede Indulgencia Plenaria a todos los que pasen algún tiempo
en devotas oraciones o meditaciones en honor de la Inmaculada Virgen
Santa María, el primer Sábado de cada mes con la intención de perseverar
en la misma práctica por el espacio de doce meses, con la condición de
Confesión, Santa Comunión y oraciones por el Papado». (San Pío X,
Decreto del Santo Oficio, 1 de Julio de 1905. Indulgencia confirmada por
el Papa Pío XI mediante Decreto de la Sagrada Penitenciaría Apostólica
fechado a 15 de Noviembre de 1927).
«Los fieles que el primer Sábado de cada mes realicen algún
ejercicio de devoción en honor a la Inmaculada Virgen Santa María, a fin
de hacer reparación por las blasfemias con las que su Nombre y sus
prerrogativas son envilecidas, pueden ganar Indulgencia Plenaria, con
la condición de
Confesión, Santa Comunión y oraciones por el Papado» (San Pío X, Decreto
del Santo Oficio, 13 de Junio de 1912)
«Sin perjuicio de la Indulgencia anterior, aquellos que hayan
realizado una vez en su vida este ejercicio devoto en los primeros
Sábados durante ocho meses sucesivos, pueden ganar Indulgencia plenaria in artículo mortis,
si después de la Confiesión y Comunión, o al menos estando debidamente
contritos, invocan con sus labios si es posible, o en sus corazones, el
Santísimo Nombre de Jesús, y aceptan de la mano de Dios la muerte con
resignación como debido castigo por sus pecados» (Papa Benedicto XV,
Rescripto del 9 de Noviembre de 1920).
La demanda de la Santísima Virgen María a Sor Lucía no hace sino
aprobar y sancionar una devoción ya existente y alentada por la Iglesia
(de hecho, la práctica de consagrar el Sábado a la Santísima Virgen,
con formularios de misa específicos, se remonta al menos al Misal Leofric
de la Inglaterra anglosajona). También los que observen las prácticas
de los Primeros Sábados propuestos por Nuestra Señora de Fátima cumplen
por el mismo hecho las condiciones requeidas para ganar la indulgencia
plenaria promulgada en 1912.
Para
merecer la gran promesa de las gracias necesarias para la salvación, la
Virgen demanda incluso rezar al menos un tercio este día del Primer
Sábado. A los fieles y religiosos que tienen la piadosa costumbre del
Rosario cotidiano, tan recomendado por Nuestra Señora de Fátima, bastará
con ofrecerlo ese día a las intenciones del Inmaculado Corazón de
María.
NOTA
[1]
Ha habido mucha confusión sobre la oración que se dice luego de las
decenas del tercio, ya que en los medios conciliares han hecho circular
una versión que dice: “¡Oh! Jesús mío, perdona nuestros pecados,
líbranos del fuego del Infierno, lleva al Cielo a todas las almas,
especialmente a las más necesitadas de Tu misericordia”, basándose
en la afirmación “muchas almas se van al Infierno porque no hay quien
ore ni se sacrifique por ellas”, y valiéndose de las Memorias de la Hermana Lucía
editadas por el conciliar Centro de Estudios del Santuario de Fátima.
No quiere decir esto que no se ore por la conversión de los pecadores,
pero lo que se ha de recordar es que la versión original, la que escucharon los pastorcitos
y rezaban en Portugal es: “Oh mi Jesús, perdónanos, líbranos del fuego
del Infierno y
alivia a las almas del Purgatorio, especialmente a las mas abandonadas”,
ya que las Benditas Ánimas del Purgatorio necesitan nuestras oraciones y
sufragios para que puedan salir de allí y llegar a la Gloria celestial.