Vexílla Regis

Vexílla Regis
MIENTRAS EL MUNDO GIRA, LA CRUZ PERMANECE

LOS QUE APOYAN EL ABORTO PUDIERON NACER

LOS QUE APOYAN EL ABORTO PUDIERON NACER
NO AL ABORTO. ELLOS NO TIENEN LA CULPA DE QUE NO LUCHASTEIS CONTRA VUESTRA CONCUPISCENCIA

NO QUEREMOS QUE SE ACABE LA RELIGIÓN

NO QUEREMOS QUE SE ACABE LA RELIGIÓN
No hay forma de vivir sin Dios.

ORGULLOSAMENTE HISPANOHABLANTES

ORGULLOSAMENTE HISPANOHABLANTES

viernes, 16 de diciembre de 2016

EL ALMA DE LA FILOSOFÍA PAGANA

Tomado de SÍ SÍ, NO NO. Traducción de Marianus el Eremita para ADELANTE LA FE
  
Es necesario afrontar este tema antes de ilustrar en el próximo número la confrontación entre paganismo y cristianismo y hacer referencia al renacer del paganismo a partir del humanismo y del renacimiento.
 
La filosofía antigua conoció épocas de esplendor y de plenitud metafísica con Platón y sobre todo con Aristóteles, aunque tuvieron necesidad de ser perfeccionados profundamente en cierta manera por Sto. Tomás de Aquino. Sin embargo, la filosofía de la pagánitas, como sistema religioso politeísta, pluralista y tolerante, no se funda en Aristóteles (el cual, como Platón, no apreciaba la mitología de los dioses del pagus y de los paganos), sino en sus enemigos: el escepticismo de la sofística especulativa y el estoicismo de la amoralidad práctica.
 
Cuando hablamos del alma de la filosofía pagana, no entendemos por ello la filosofía clásica en su conjunto (antes bien, excluimos a Sócrates, Platón y Aristóteles, que -filosóficamente- se fundaban en la razón y en la voluntad y no en los cultos teúrgicos e idolátricos de la pagánitas para ascender “a lo alto”), sino sobre todo entendemos la sofística, el escepticismo especulativo-teórico, el estoicismo práctico o “ético” y la reacción neoplatónica y post-plotínica al Cristianismo.
 
En efecto, el politeísmo y la tolerancia religiosa, típicos de Grecia y de la Roma antigua, son fruto de una “filosofía” teóricamente escéptica y prácticamente estoica, y no de la metafísica aristotélica.
   
En el paganismo, la noción de Dios oscilaba entre el politeísmo y el escepticismo. Sólo algunos filósofos (Platón y Aristóteles) superaron tales contradicciones demostrando racionalmente la existencia de un Dios único, aunque circundado por una miríada de eones o semidioses. Se trataba, sin embargo, de una divinidad impersonal y estos filósofos no alcanzaron nunca el concepto de un Dios personal y trascendente: para Platón se trata de un Demiurgo impróvido y limitado en poder; Aristóteles lo llama “Intelecto”, cerrado en sí mismo, aislado, o sea, impersonal.
  
El paganismo, aun en sus sumos filósofos, nunca superó el inmanentismo.

La afirmación clara y neta de la trascendencia divina se alcanza sólo con el Cristianismo (patrística y escolástica). El hombre pagano se autodivinizaba o mediante el Politeísmo, en el que los dioses tenían las mismas características que los hombres, por lo cual, adorando a los dioses, el pagano se adoraba a sí mismo, o a través de la gnosis esotérica, a la que se llegaba a través del conocimiento iniciático y mistérico (gnosis).
 
a) El Escepticismo
El escepticismo representa el ala más radical de la filosofía pagana. En efecto, el epicureísmo y el estoicismo negaban el valor del conocimiento racional, pero se basaban en una cierta “opinión” (assénsus infírmus cum formídine errándi / asentimiento débil con temor a errar) que fundaba una moral subjetiva, opinable y opinionista, la cual -en el fondo- permitía al hombre “ir viviendo”. El escepticismo, por el contrario, insistía radicalmente en las deficiencias de la razón humana, de nuestras facultades congoscitivas, que no pueden conocer en absoluto la realidad y, por tanto, la verdad, por lo que también la moral subjetiva-autónoma o de la situación era destruida radicalmente.
 
El escepticismo es la filosofía de la nada, padre del nihilismo post-moderno. En efecto, según el escepticismo es necesario abstenerse del conocer para poder llegar a la suprema indiferencia (que lleva al indiferentismo religioso del politeísmo pagano) y es necesario suprimir la noción de bien y de mal -que son incognoscibles-, ya que de ella deriva toda confusión de consciencia. En pocas palabras, el escepticismo reduce al hombre al rango de la bestia, dado que lo que nos distingue de los animales es precisamente la razón y la voluntad.
 
El escepticismo, además, se funda en una contradicción íntima. En efecto, ¿cómo puedo juzgar que es imposible conocer y razonar si no a través de la razón que, sin embargo, pongo en duda y busco destruir? Si afirmo que es imposible conocer con certeza la realidad y estoy convencido de esta afirmación, significa que al menos una certeza la tengo y todo el sistema escéptico se derrumba. Erradicado por la Patrística y por la Escolástica, reaparecerá en el siglo XVIII con David Hume. Cfr. G. Reale, La filosofia greco-romana, Bompiani, Milán (10 vol.), 2004.
 
b) El Estoicismo
Niega todo valor al conocimiento intelectivo y afirma solamente el sensitivo (sensismo).
 
El mundo es materia en continuo movimiento (materialismo dinámico). El universo es una única substancia que se manifiesta, aparentemente, en muchos individuos los cuales, en realidad, son partes de una única substancia material activa (panteísmo monista materialista). Hay en él una especie de forma intrínseca al mundo e inmanente a él que es el Ánima mundi, una especie de “divinidad” inmanente e inmanentista y todo ente lleva en sí las “razones seminales”, o sea, la semilla o partícula “divina” del Ánima mundi, la cual permite al ente pasar al acto por sí mismo sin premoción física por parte de un Dios trascendente (que no existe para el estoicismo).
 
La moral estoica es: “vive según la naturaleza”, o sea, según el hado, en cuanto que todo ente es una partícula del todo y debe, por ello, abandonarse fatalistamente a él, porque es estúpido intentar ejercitar el libre albedrío frente a los eventos, que están ya determinados por el destino. La apatía o impasibilidad debe extirpar todas las pasiones humanas. El suicidio es el único medio para evitar perder la apatía.
 
En pocas palabras, el Estoicismo disuelve la moral, ya que niega la libertad humana y la responsabilidad, niega la metafísica, porque es sensista, cierra la puerta a Dios ya que es inmanentista y se encierra en un monismo evolucionista contradictorio en cuanto que afirma que lo más perfecto es producido por lo menos perfecto y que el efecto no tiene causa. Armando Plebe (A che serve la filosofia?, Palermo, 1974) propuso un neo-estoicismo como antídoto al comunismo, pero se reveló ilusorio y falaz porque error no corrígitur per errórem (un error no se corrige con otro error).

c) El Neo-platonismo
  1. Plotino († 270): Originario de Egipto, Plotino enseñó en Roma con gran éxito, encontrando apoyos incluso en la corte imperial. Sus escritos, recogidos y ordenados por su discípulo Porfirio en las Enéadas, constituyen la parte esencial de la doctrina neoplatónica, cuyo iniciador Amonio Saccas no había escrito nada.
     
    El neoplatonismo se desarrolló en estrecho contacto con el Cristianismo, cuyo influjo fue tal que el neoplatonismo puede definirse como un intento de naturalizar el Cristianismo.
     
  2. Porfirio († 305): Con este discípulo y sucesor de Plotino, la lucha del paganismo contra el Cristianismo entra en el campo del pensamiento en una fase abierta y violenta. Los 15 libros de Porfirio “Contra los cristianos” constituyen un arsenal de objeciones y de críticas a los libros sagrados y a las doctrinas cristianas del que beberán abundantemente los racionalistas de todos los tiempos.
     
    Porfirio sistematiza y lleva al extremo la ascética plotiniana, caracterizada en sí misma por un espiritualismo exasperado: abstinencia absoluta de carne, renuncia al matrimonio por principio, exclusión de las diversiones públicas y privadas, en cuanto que todo lo que es materia es intrínsecamente malo.
     
    Además, Porfirio desarrolla la apologética del paganismo exaltando su mitología y sus ritos; defiende el politeísmo (contra el monoteísmo cristiano) mediante la doctrina neoplatónica (que corrigió a peor a Platón) de la multiplicidad de los eones o semidioses que emanan del Uno, divinidad impersonal e inmanente a la naturaleza y al mundo (panteísmo inmanentista y emanacionista).
      
  3. Jámblico († 330): Es el representante del neoplatonismo siríaco que, a diferencia del neoplatonismo alejandrino romano (Plotino y Porfirio), se contrapone al Cristianismo en el campo no sólo teórico sino también práctico. Su importancia es la de haber vuelto a proponer el paganismo encuadrándolo en un sistema filosófico. Mientras que los grandes filósofos de la antigüedad clásica (Platón y Aristóteles) no habían demostrado ninguna simpatía por los dioses del pagano, con Jámblico el villano se hace filósofo y sistematiza la superstición del pagus, intentando darle una base y un cuadro filosófico.
     
    Jámblico es un convencido afirmador de la teúrgia (magia demoníaca) y la presenta como el arte mediante el cual el hombre puede unirse a los demonios, eones o semidioses, para participar de su poder. Mientras que para la filosofía clásica antigua (comprendido Plotino) el hombre puede alcanzar a la Divinidad con sus fuerzas naturales y conocerla y amarla, con Jámblico la situación es revertida: no la razón de la antigüedad clásica, ni la gracia sobrenatural del Cristianismo, sino la sola teúrgia puede poner en contacto al hombre con las entidades “superiores” o, mejor dicho, idolátricas.
     
    El emperador Juliano el Apóstata pensó poder contraponer al Cristianismo el neoplatonismo siríaco para restaurar el politeísmo. El neoplatonismo, en efecto, ofrecía la posibilidad de justificar el politeísmo interpretando como emanaciones divinas superiores al hombre la multitud de dioses que constituían el Olimpo clásico.
      
    La restauración del politeísmo fracasó y el neoplatonismo, por obra de Jámblico, resultó cada vez más contaminado por prácticas supersticiosas, mágicas y teúrgicas decayendo de especulación filosófica a vil empirismo religioso.
     
  4. Proclo († 485): Como se ve, la historia del neoplatonismo es parte integrante de la lucha entre Cristianismo y paganismo. Mientras que el Cristianismo triunfa, el neoplatonismo se reduce a la escuela de Atenas, que tiene como último maestro a Proclo de Constantinopla.
     
    El retoma la filosofía plotiniana, el politeísmo y el panteísmo profiriano, e intenta lanzar el último ataque al Evangelio; por ello la escuela de Atenas se hizo cerrar por el emperador Justiniano en el 529 ya que era ferozmente contraria al Cristianismo.
     
    Proclo representa el “canto del cisne” (si se puede llamar así) del paganismo, pero sus discípulos se refugiaron en Persia, donde continuaron idolatrando. Sus seguidores y admiradores -en el curso del tiempo- fueron: Escoto Eriúgena, Abelardo, Avicena, Avicebrón, Nicolás de Cusa, Giordano Bruno, Espinosa y Leibniz (Battista Mondin), hasta a Julius Evola (Ceslao Pera) y Alain de Benoist [1].

Paganos y neopaganos “rábidi canes advérsus Christum”
El odio contra el Ser une al paganismo, gnosticismo esotérico y nihilismo.
 
Estudiando a Proclo, Porfirio y Jámblico nos damos cuenta de ello, como se dio cuenta de ello perfectamente S. Jerónimo, que los definió «Perros rabiosos que ladran contra Cristo» (Comm. In Matth., XXI, 21).
 
Nótese también que el neoplatonismo, aun recuperando a Platón y a Plotino, se alejó poco a poco de los dos filósofos porque eran demasiado lógicos y sistemáticos y se volvió hacia el oriente: 
«En efecto, a partir de Jámblico, el neoplatonismo tomó una nueva dirección… El planteamiento fuertemente teórico de Plotino se habría agotado porque no correspondía ya a todas las exigencias que, con la difusión del Cristianismo, la nueva época sentía de manera muy fuerte. Fue precisamente la simbiosis entre la teoresis y el arte mágico-teúrgico… lo que garantizó todavía al neoplatonismo una larga supervivencia» (G. Reale, Introduzione a Proclo, Laterza, Bari, 1989, pp. 59-60).
 
Dichas prácticas mágicas se remontan a Babilonia y consisten en el culto del sol y del fuego; la teúrgia es muy diferente de la filosofía o de la teología: es una sabiduría mágica, adecuada para evocar a los dioses o demonios y a unir al hombre con la supuesta “divinidad”.
 
Proclo resulta deudor de Jámblico en cuanto que se refiere a la sustitución de la filosofía plotiniana con la magia caldeo-babilónica en función anticristiana. El «intentó fundar “metafísicamente” el politeísmo [como Guénon y De Benoist, N. de A.]» (ibidem, p. 71) despreciando la ciencia lógica y fundándose en una facultad meta-racional o intuitiva, que poseen sólo los espíritus puros y no el hombre, compuesto de alma y cuerpo. En efecto, es precisamente en la magia o en el esoterismo donde «el pagano buscaba lo que la razón no podía ofrecer y que los cristianos obtenían de los sacramentos y de la gracia, aunque sobre la base de fundamentos totalmente diferentes» (ibidem, p. 106). También Guénon, en un tiempo cercano a nosotros, intentó imitar el Cristianismo rechazando la filosofía greco-latina y la teología sistemática, patrística y escolástica, para darse un sucedáneo de “religión”, que para él sería muy superior al Cristianismo y que llama “Tradición primordial o sapiencial”, la cual se perdió en occidente y que habría sido buscada sólo en oriente. Nihil sub sole novi.
 
Analógicamente, Porfirio «habría aprovechado los medios que le eran ofrecidos por el plotinismo para dar una cierta cobertura intelectual a los cultos paganos, que en ese momento iban dejando cada vez más espacio a la religión cristiana. Porfirio sería una especie de apologista del paganismo y no un filósofo en sentido propio. El misticismo de Plotino le ofrecía el medio para exaltar la antigua religión pagana» (G. Girgenti, Introduzione a Porfirio, Laterza, Bari, 1997, p. 8). Porfirio, sin embargo, de manera distinta que Jámblico y Proclo, da más importancia a la contemplación que a la magia.
 
Si los tardo-paganos podían admitir la Trinidad divina, entendiéndola politeístamente, no conseguían aceptar la divinidad de Cristo: «Porfirio, sacerdote pagano, que se fija como fin la asimilación de Dios a través de la contemplación natural [como los esoteristas gnósticos, N.  de A.]… es reconocido por los Padres como el más insidioso de los enemigos del Cristianismo… un “perro rabioso que ladra contra Cristo”» (ibidem, pp. 95-96). Según él, sólo los débiles y los enfermos necesitan a Cristo. Como se ve, también aquí, Maquiavelo, Nietzsche, Hitler y De Benoist no han inventado nada nuevo.
 
«S. Agustín atestigua que Porfirio prefería a los judíos… y que consideraba justa la sentencia de condena a muerte de Jesús» (ibidem., p. 103). Según Porfirio son los cristianos los que divinizaron a Jesús, que en realidad era sólo un hombre. «él distingue al Jesús histórico del Jesús mítico [o de la fe, N. de A.]» (ibidem, p. 100). Tampoco los modernistas, como se ve, son tan “modernos” y han resucitado errores antiguos como el diablo. En efecto, «S. Agustín, comentando a Porfirio, llega a atribuir las turbias prácticas teúrgicas a los demonios» (ibidem, p. 111).
 
Marsilio Ficino, Pico della Mirandola, Giacomo Leopardi recuperaron a Porfirio (ibidem, pp. 136-137), mientras que Nicolás de Cusa, Leibniz, Espinosa y Hegel dirigieron su mirada más bien hacia Proclo (G. Reale, op. cit., pp 109-110).
 
Evola, Guénon, De Boist los retoman “ladrando como perros rabiosos contra Cristo” y vuelven a lanzar una especie de neopaganismo politeísta o un orentalismo gnosticizante, tan en boga en nuestros tristísimos tiempos.
  
ALPHONSUS
  
NOTA
[1] A. Lama, Le national-Socialisme et la religion. Le IIIme Reich entre swastika et crucifix, éd. de L’Æncre, París, 2002, p. 52.
 
A. De Benoist le gusta presentarse como un filósofo “nuevo” y original, totalmente independiente del neo-paganismo hitleriano. En realidad se constata que De Benoist retoma literalmente algunas consideraciones filosófico-religiosas del nacionalsocialismo y las repropone como suyas y como nuevas y originales… .
  
Si se lee a Adolf Hitler, Libres Propos, recuellis par Martin Bormann, 2 vol. Ed. Flammarion, Paris, 1953-54, una obra que recoge los pensamiento de Hitler dictados a Bormann de 1941 a 1944 y publicada en los años cincuenta en francés, se puede constatar que Benoist retoma palabra a palabra la filosofía del Führer. En efecto, en la noche entre el 11 y el 12 de julio de 1944, Hitler dicta a Bormann: «Al final, el nacionalsocialismo y la religión cristiana no podrán coexistir… En el mundo antiguo o pagano, las relaciones entre el hombre y los dioses estaban fundadas en un respeto instintivo. Era un mundo iluminado por la tolerancia. El Cristianismo, por el contrario, exterminó a sus adversarios. Su nota característica es la intolerancia…». El 21 de octubre a mediodía Hitler dicta a Bormann: «El emperador Juliano [el Apóstata, N. de A.], uno de nuestros mejores espíritus, había comprendido todo con mucha amplitud de miras y clarividencia… La idea de un Dios único era impensable en la era pagana; en este dominio la Roma antigua era la tolerancia misma [de esta tolerancia hablaremos en el próximo artículo]. Los dioses protegían a la Ciudad y los sacerdotes paganos estaban al servicio del Estado… el Cristianismo retrasó mil años el florecimiento del Germanismo» (op. cit., pp. 57-58). El 11 de noviembre por la noche, Hitler dicta: «Cuántas dificultades crearon los Papas a los Emperadores germánicos… Federico II nos dio un gran ejemplo, impidiendo a la Iglesia de Roma que se inmiscuyera en los asuntos del Estado» (op. cit., pp. 61-62). El 27 de enero de 1942 a mediodía, junto a Himmler, Hitler dicta: «El Cristianismo destruyó la Roma pagana… Sería mejor decir Constantino el traidor que Juliano el Apóstata» (op. cit., p. 66).
 
André Lama, cercano a la “nueva” derecha de De Benoist, muestra perfectamente cuáles fueron las ideas de Hitler y podemos fácilmente constatar que De Benoist reinventó la rueda retomando las antiguas ideas hitlerianas.

miércoles, 14 de diciembre de 2016

BARBIE ES DE ESTIRPE HEBREA

Por Joana Wurman para LA PALABRA ISRAELITA, vía FORO CATÓLICO
 
Según la tradición, todo hijo/a de madre judía es judío... Pues bien, la famosa Barbie fue creada en 1959 por Ruth Handler, hija de inmigrantes polacos judíos, lo que la hace judía.
 
Ruth Handler (de soltera Mosko), creadora de la muñeca Barbie
 
Ruth Handler nació como Ruth Marianna Mosko en Denver, Colorado en una familia de inmigrantes hebreos polacos. Sus padres fueron Ida Rubenstein Mosko y Jacob Mosko. 
Inspirada en el obituario de Ruth del 2002, el look y la historia de la Barbie la cineasta judía, Tiffany Shlain creó su decimoprimer filme “La Tribu: Una historia no ortodoxa y no autorizada del Pueblo Judío y la muñeca Barbie… en casi 18 minutos”.
 
Según la directora, en la famosa muñequita y todo lo que ella representa encontró un buen lente a través del cual poder ver su propia identidad judía y explorar lo que significa ser joven, norteamericana y pertenecer al Pueblo de Israel en el siglo XXI. El sueño de toda su vida, dijo.
 
Pues sí y aunque suene extraño, Tiffany Shlain de 36 años, vio en la Barbie un reflejo de sí misma. En una reunión con cerca de 140 mujeres judías, la cineasta preguntó a cuantas les había dicho alguna vez que “no parecían judías”. Cerca de la mitad levantaron las manos. Shlain sonrió: “ese es exactamente el punto”, dijo.
 
Imaginen lo que yo sentí al crecer siendo rubia y de ojos azules” ella comentó en frente de la mujeres de la federación Judía de Silicon Valley. “Escuché un montón de cosas antisemitas de gente que no sabía que yo era judía”.
 
El filme confronta los estereotipos judíos, la asimilación de los judíos americanos y las persecuciones sufridas por nuestro pueblo, algo que ha afectado a la familia de Shlain. (Nacida en 1902, el abuelo de la cineasta, George, emigró de Odessa a EE.UU., a la edad de 16 años. Su familia, más tarde, fallecería en el Holocausto).
  
Pero además, para Shlain, la Barbie era el gancho perfecto para un filme que presentara la historia del pueblo judío desde el lente de una antropóloga enfocado en el estatus de los judíos como extraños intentando pertenecer al grupo.
  
Shlain de 35 años, dijo que a pesar de que hay muchas cosas en el filme, que son específicas de “ser judío en EE.UU en el siglo XXI”; hay considerables otras que son universales como ser nieta de un inmigrante: el deseo de asimilarte y ser como todo el resto versus el saber quién eres y de dónde vienes.
 
Escrita por Ken Goldberg, profesor de la U. de Berkeley y esposo de Shlain, la cinta fue presentada en enero en el Festival de Cine de Sundance. Y hasta el momento ha obtenido premios en el Festival de cine de Nashville, Ann Arbor y San Francisco y será la pieza principal en un evento programado para septiembre en NY.
 
Es la voz de Peter Coyote quien conduce al espectador rápidamente por un kaleidoscopio de imágenes de archivo, animación, diorama e incluso un poema, escrito por Vanesa Hidary más conocida como “la mamita hebrea”. “La tribu” además yuxtapone la ligereza total con el horror de las persecuciones y las matanzas.
 
Pero el filme no llegará a las salas de cine tradicionales. Desde el principio dice Shlain, ella y su marido, sólo buscaron promover las conversaciones sobre la identidad judía. “La tribu” intenta ser interactiva: los espectadores reciben una “caja de herramientas” con un DVD de la cinta, una folleto que profundiza las ideas del filme, tarjetas con palabras e imágenes de la película e ideas para ser presentadas en comidas o banquetes, lugares propicios donde discutir sobre la identidad judía.
  
Ella dice que más de 27 mil personas la vieron gratis en el website de Sundance y otras 5 mil o más, lo han hecho en diferentes eventos en Los Gatos.
 
Pero usted no se preocupe pues podrá verla online en https://www.youtube.com/watch?v=PGVxToFPafw, y obtener más información en: http://www.tribethefilm.com.
 
HISTORIA DE UNA MUÑECA JUDÍA
Durante los años cincuenta, Ruth Handler, “creadora” de la muñeca Barbie se percató de que su hija, Bárbara, prefería jugar con muñecas con apariencia adulta que con aquellas que se veían como niñas. En esos tiempos, la mayoría de las muñequillas parecían bebes o infantes; sin embargo, la menor prefería jugar con muñequillas de papel que tuvieran un look más maduro. Al darse cuenta que había un vacío en el mercado, Ruth Handler sugirió la creación de una mona tridimensional con cuerpo de adulto, a su marido, Elliot Handler, cofundador de la compañía de juguetes Mattel. Sin embargo los directores de la corporación se rieron de ella.
 
Sin embargo, durante un viaje a Alemania, con su hija, Handler descubrió una muñeca germana llamada Lilli en un aparador de una tienda. El juguete, con cuerpo de adulto, era exactamente lo que ella tenía en mente, así que compró tres; una para su hija y dos para Mattel.
  
La muñeca Lilli estaba basaba en un personaje muy popular de una tira cómica que Reinhard Beuthin publicaba en Die Bild-Zeitung. Ella era una chica moderna y de sociedad que sabía lo que quería y no tenía problemas en usar a los hombres para conseguirlo. La muñequita comenzó a venderse en Alemania en 1955. Y a pesar de que su blanco inicial eran los hombres de los bares y las tiendas de tabaco, eventualmente ganó popularidad entre las niñitas, a quienes les gustaba vestirla con las ropas que al poco tiempo comenzaron a venderse por separado.
  
En cierto momento, Mattel adquirió los derechos de Lilli y creó un concepto nuevo y más moderno para ella. Además la muñeca adquirió un nuevo nombre, Barbie por la hija de Handler, Bárbara. La muñeca debutó en la Feria Americana de Nueva York el 9 de marzo de 1959 (día oficial del cumpleaños de Barbie).
  
La primera Barbie vestía un traje de baño negro con blanco y estaba peinada con una cola de caballo y chasquilla crespa. Había muñecas rubias y castañas. En los años siguientes aparecieron otras versiones con distintos peinados y colores de pelo y su vestuario fue diseñado inspirado en los desfiles de moda de París.
 
Las exageradas medidas anatómicas de la Barbie siempre han sido un tema controversial. Sin embargo Mattel argumenta que éstas son necesarias para que la ropa le quede bien, debido a su pequeña escala. Por su parte sus retractores dicen que las proporciones son poco realistas y contribuyen a que la niñitas desarrollen una baja autoestima.
 
La industria de la Barbie obtiene U$1.9 mil millones de dólares al año. Mattel asegura que aproximadamente tres barbies se venden cada segundo.

martes, 13 de diciembre de 2016

LUTERO, CORRUPTOR DEL DERECHO Y LA POLÍTICA

Columna de Juan Manuel de Prada para ABC (España), 5 de Noviembre de 2016
 
LA VERDAD SOBRE LUTERO
 
Quinientos años después de la protesta de Lutero, uno puede hacerse el sueco, para obtener el aplauso del mundo, o bien puede atreverse a analizar con rigor intelectual lo que con aquel acontecimiento se sustanció. Esta segunda actitud, que en un mundo donde lo que mola es hacerse el sueco causa escándalo, es la que nos propone el excelente volumen “Consecuencias político-jurídicas del protestantismo” (Ediciones Marcial Pons), al cuidado del profesor Miguel Ayuso, en el que un selecto grupo de juristas procuran al lector consciente una serie de aproximaciones al pensamiento de Lutero y señalan las lacras políticas que en él tienen su origen. Celebrar el centenario de la protesta luterana es como si el sifilítico celebrase el día en que contrajo la sífilis.
   
Habría que empezar señalando, como hace el profesor Juan Fernando Segovia en una de las aportaciones más enjundiosas del libro, que al afirmar la salvación por la sola fe Lutero niega toda autoridad a la Iglesia, así como su papel mediador entre el creyente y Dios y la eficacia de los sacramentos. La Iglesia, para Lutero, es una organización opresora; y el Papado, la sede del Anticristo. Pero el libro que recomendamos hoy es valioso sobre todo porque nos desvela cómo las nociones teológicas oscurantistas de Lutero (depravación de la naturaleza humana, negación del libre albedrío, etcétera) corrompen y destruyen las instituciones políticas y sociales. Si el hombre es malo por naturaleza y su razón está corrompida, el poder se tendrá que erigir en puro ejercicio de la fuerza que reprima sus tendencias malignas. Así, ante la revuelta campesina de 1525, Lutero puede celebrar que se alce “la espada vengadora” contra los príncipes; y cuando los campesinos son derrotados puede solicitar tan pichi a los príncipes: “Perseguidlos y matadlos como a perros rabiosos. Dios os lo premiará”. Pues un poder civil entendido al modo luterano puede (¡viva la alternancia!) cambiar de titular como de chaqueta. Por otro lado, como nos recuerda José Luis Widow en otro pasaje del libro, establecida la premisa desquiciada de que la naturaleza humana está por completo corrompida, Lutero piensa lógicamente que la razón es “ciega, sorda, necia, impía y sacrílega”; de tal modo que está negada para querer el bien, incapacitada para el juicio moral. De ahí que Lutero pudiera recomendar a uno de los príncipes a los que adulaba que “pecase fuertemente”, aduciendo que su mera fe bastaría para salvarlo. La justificación por la sola fe conduce inevitablemente a la emancipación de la conciencia del juicio moral sobre nuestras acciones; y así se entroniza el puro subjetivismo, hasta que la tendencia natural al desorden exija la intervención de una ley humana que se imponga como ejercicio de poder. Pero, como señala el profesor Segovia, al afirmar la absoluta corrupción de la naturaleza humana, Lutero niega el valor de la ley: pues al mandar realizar tal o cual obra, la ley no hace sino (en palabras de Lutero) “poner de manifiesto la enfermedad, el pecado, la maldad” del hombre, a quien inevitablemente “asalta la tristeza, se siente afligido, hasta cae en la desesperación”. Que es, en efecto, la estación última del hombre concebido al modo luterano.
  
En “Consecuencias jurídico-políticas del protestantismo” se desgranan otras calamidades que tienen su origen en el pensamiento de Lutero, como la reducción de lo político a lo estatal, el nacionalismo, el capitalismo desembridado o la instauración de una libertad que no se orienta por la razón, sino por una “autodeterminación” cuyo único límite es no hacer daño a terceros (límite que, por supuesto, se acaba infringiendo, cuando tal daño beneficia al titular del poder). Así hasta desvelar la verdad sobre Lutero que otros prefieren ignorar, haciéndose los suecos.

LA 'OBRA' ENCUBIERTA

Columna de Jordi Gracia para EL PAÍS (España) - 15 de Agosto de 2016
  
La buena fe no es infalible y desde luego no equivale a una patente de corso. Igual que la paciencia es a veces una virtud, la santa paciencia se convierte en un vicio o una estrategia de conducta comodona y finalmente cobardemente inhibidora. Con la buena fe pasa lo mismo: el exceso de buena fe es una forma defectuosa de credulidad y egoísmo disfrazado de virtud.
 
No salía de mi asombro al abrir el mensaje enviado por el jefe de prensa en Cataluña del Opus Dei, Miquel Codolar. Amablemente me invitaba a recibir la respuesta en privado y en persona a las preguntas que formulé en público hace unos días en estas mismas páginas. Mis recelos nacen de mi formación histórica: el Opus Dei constituyó una fuerza política, financiera y mediática potentísima y visible, casi espectacular, durante al menos dos décadas, los años sesenta y setenta. Y sin embargo hoy parecía haber perdido fuelle y fuerza, como si fuera ya solo una institución residual y careciese del poder y la influencia que tuvo. Como historiador y receloso —el historiador o es receloso o no es historiador— sospechaba yo que había cambiado la estrategia de acción del Opus Dei, escarmentado por la evidencia de que la sobrexposición mediática había perjudicado su imagen pública y optaba ahora por la estrategia contraria para cumplir mejor su apostolado en la tierra del poder.
   
Pese a la radiante buena fe del mensaje del jefe de prensa, no salí de las dudas. Insistió en vernos personalmente, e insistí en pedirle los enlaces, los títulos, los reportajes o los informes que permitiesen conocer con alguna fiabilidad los ámbitos en los que el Opus tenía una presencia relevante, regular o solo testimonial. De ese modo, no solo saldría yo de dudas sino todos: el Opus Dei podría elegir la transparencia de buena fe y explicar dónde propaga sus convicciones, qué utiliza para difundirlas benéficamente y sobre qué pivotes materiales gira su apostolado espiritual.
 
No debió parecerle el mejor medio de santificar el trabajo porque el tercer mensaje del jefe de prensa era otra amable embestida contra mi buena fe: me proponía entrar en diversos enlaces de la web que me adjuntaba. Y ahí es donde se torció toda la buena fe mía, la suya y la del sursum corda porque esos enlaces enviaban a la página promocional del Opus —qui som, preguntes més freqüents (precisamente), etc—. Codolar ejercía de jefe de ventas y de márketing en la misma figura. Pasé a estar entonces convenientemente informado de qué leer en verano, pude seguir los pasos del beato Josepmaria (que era aragonés) y aprender a crecer como familia para aprovechar el verano, todos muy juntos. Por supuesto, en ninguno de esos enlaces llegaba la menor noticia sobre la actividad institucional o empresarial o mediática del Opus Dei, de modo que no quedaba más remedio que pensar que Miquel Codolar se choteaba discretamente de mí o bien que fingía no haber entendido mi demanda de información.
  
La opacidad y el encubrimiento son la estrategia del Opus Dei en la sociedad de la comunicación y la transparencia, lo cual no deja de ser la mejor metáfora de la ética reaccionaria y ocultista que practica la secta. Los libros que mejor la cuentan son los de quienes abandonaron la disciplina del Opus y lograron escapar a ella con violencia moral y dolor personal. Cuando ya no seguía sus doctrinas, mi padre, Vicenç, escribió una novela con un retrato brillante de la personalidad de Escrivá, En nombre del padre, con un prólogo suculento de Vázquez Montalbán (y la editorial, Bruguera, se acabó al año siguiente). Algunos de los testimonios más espeluznantes sobre el rencor y la venganza que practica la Obra con sus desertores están en las palabras del arquitecto Miquel Fisac o en las de una mujer que abandonó una secta profundamente misógina y tuvo el coraje de contarlo incumpliendo la doctrina del encubrimiento y la opacidad, Mari Carmen Tapia, Tras el umbral. Una vida en el Opus.

De momento, ese libro y algunos de los trabajos de historiadores, han servido para saber qué fue el Opus Dei. Pero hoy la Obra sigue encubierta y yo, en cambio y de buena fe, sigo convencido de que debe de haber razones legítimas y públicas para defender la buena obra de la Obra, pero dónde están, señor, dónde están.

FALLECIÓ JAVIER ECHEVARRÍA, SEGUNDO Prælátus opusdeístæ

Ayer 12 de Diciembre, a las 21:20h, en el policlínico Campus Biomédico de Roma a causa de las complicaciones de una infección respiratoria que lo hospitalizó la semana anterior, falleció Javier Echevarría Rodríguez, segundo prelado personal de la Santa Cruz y Opus Dei, a los 84 años de edad.
  
Echevarría en vida fue sacerdote legítimo y válidamente ordenado con el Ritual Romano Tradicional (recibió las órdenes el 7 de Agosto de 1955), pero su adherencia al Vaticano cisma (reforzada por su pertenencia al opusdeísmo y ser con Álvaro del Portillo Díez de Solano el arquitecto de la Prelatura) delatan que de nada le valió el sacerdocio católico para apostatar de la Fe. Sumado a lo anterior, el hecho de haber sido nombrado miembro de la Congregación para las Causas de los Santos y juez del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica en 1981, y el ser instalado "obispo" con el inválido rito montiniano el 6 de Enero de 1995, no hacen sino reforzar las sospechas de que el OD lo que siempre ambicionó fue el poder (y hacerle el fast track para la "canonización" de su fundador, José María Escriba y Albás, dejando en la fila a otros miembros del Opus más dignos de la santidad que él -aunque las canonizaciones Novus Ordo nada valen-, como el ingeniero argentino-español Isidoro Zorzano Ledesma, su primer discípulo antes del Instituto Secular, y cuya causa de beatificación comenzó en 1948 en la diócesis de Madrid-Alcalá de Henares); y como Echevarría también les siguió en la difusión del aire caliente e infecto de la Apostasía sobre muchas almas, así también convenía fuese su final.
 
ACTUALIZACIÓN: Lo velaron en el suelo, como hicieron con Álvaro del Portillo, y eso es costumbre judía.
 

lunes, 12 de diciembre de 2016

DUBIANISTAS, ¿DÓNDE ESTÁBAIS CUANDO AUTORIZARON LA “COMUNIÓN” A LOS HEREJES?

Traducción hecha por Antonio Moiño Muniz del artículo publicado en NOVUS ORDO WATCH. Lo nuestro es la corrección de estilo.
 
¡EH, FANÁTICOS DE LOS Dúbia! ¿DÓNDE ESTÁBAIS CUANDO JUAN PABLO II PERMITIÓ QUE LOS PROTESTANTES RECIBIERAN LA “COMUNIÓN”?
Una muy importante constatación de la realidad
  
Juan Pablo II permitió que su sucesor Ratzinger (futuro Benedicto XVI) le diese la “COMUNIÓN” al protestante Roger Schutz en 2005
  
En estos días una buena parte del mundo Novus Ordo se levanta en armas ante los intentos del “papa” Francisco de permitir a los adúlteros públicos arrepentidos recibir los sacramentos del Novus Ordo, y con razón. Un verdadero cisma parece estarse formando en este momento, porque un sinnúmero de sacerdotes y laicos apoyarán a los cuatro “cardenales” recalcitrantes que han dejado claro que no van a someterse al intento de prescindir del sexto mandamiento. Entre los más recientes pronunciamientos están los siguientes:
 
Pero hay un problema: En su mayor parte, las mismas personas que ahora están tan molestas por este obvio ataque a la santidad e indisolubilidad del Santo Matrimonio y a la administración sacrílega de la “Santa Comunión”, invocando nada menos que “al Santo Papa” Juan Pablo II como el héroe católico que defendió sin temor que los sacramentos no debían darse a los “divorciados vueltos a casar”, o adúlteros públicos impenitentes, como fueron llamados en la Iglesia del Vaticano II.
 
Por ejemplo, en la redación oficial de los dúbia presentados a Francisco por los “Cardenales” Burke, Brandmüller, Caffara, y Meisner, la nueva enseñanza de Amóris Lætítia se contrastó continuamente con la de la encíclica de Juan Pablo II Veritátis Splendor, y con la exhortación Familiáris consórtio que también fue tenida como punto de referencia varias veces. Cuando 45 académicos y prelados Novus Ordo, condenaron Amóris Lætítia como herética, Juan Pablo II de nuevo ocupó un lugar destacado como supuesto defensor de la ortodoxia y de la práctica sacramental impecable.
 
En este post no vamos a entrar siquiera en todos los ataques contra la santa fe católica que fueron perpetrados por Juan Pablo II durante todo su reinado de 26 años como “Papa”, o en su nauseabunda “teología del cuerpo” o en el indiferentismo religioso promovido en Asís. Todas estas cosas se presentan y se resumen en nuestra página especial sobre Karol Wojtyla: Lo que hay que saber acerca de Karol Wojtyla, “Juan Pablo II”
 
En este post nos centraremos solamente en una cosa muy específica, que es desconocida por mucha gente: hace casi 34 años, Juan Pablo II promulgó como ley oficial de la Iglesia Novus Ordo un permiso para que los protestantes públicos y los ortodoxos orientales recibieran la “Santa Comunión” y otros sacramentos del Novus Ordo, siempre y cuando se cumpliesen ciertas condiciones (nótese bien: renunciar a sus herejías y la conversión al catolicismo no era una de ellas).
 
Vamos a repasar brevemente los hechos sobre esto.
 
El 25 de enero de 1983, Juan Pablo II publicó el Código de Derecho Canónico del Novus Ordo, que sustituyó al código compilado bajo el Papa San Pío X y solemnemente promulgado por el Papa Benedicto XV en 1917. La razón de la introducción de un nuevo Código de Derecho Canónico fue el Concilio Vaticano II (1962-1965). La Ley de la Iglesia simplemente necesitaba adaptarse a las nuevas enseñanzas del concilio, por lo que se hacía necesaria una revisión del derecho canónico. Como resultado, el nuevo Código es una aplicación directa del ecumenismo y de la falsa eclesiología enseñada por el Vaticano II, y viene dada con la explícita “autoridad” del “Papa” Juan Pablo II.
 
Una de las nuevas leyes en el Código de 1983 da permiso para que algunos no católicos reciban los “sacramentos” bajo ciertas condiciones. Esto no es de ninguna manera un “abuso” del Vaticano II, sino en realidad tiene sus raíces en el propio concilio. En su decreto sobre el ecumenismo, el fatídico sínodo modernista establece:
“[…] No es lícito considerar la comunicación en las funciones sagradas (communicátio in sacris) como medio que pueda usarse indiscriminadamente para restablecer la unidad de los cristianos. Esta comunicación depende, sobre todo, de dos principios: de la significación de la unidad de la Iglesia y de la participación en los medios de la gracia.
 
La significación de la unidad prohíbe de ordinario la comunicación. La consecución de la gracia algunas veces la recomienda. La autoridad episcopal local ha de determinar prudentemente el modo de obrar en concreto, atendidas las circunstancias de tiempo, lugar y personas, a no ser que la Conferencia episcopal, a tenor de sus propios estatutos, o la Santa Sede provean de otro modo”. (Antipapa Pablo VI, Concilio Vaticano II, Decreto sobre el ecumenismo Unitátis redintegrátio, N° 8, 21 de noviembre de 1964. El subrayado es nuestro)
    
Por supuesto, el concilio aquí no es muy específico, pero eso es sólo un punto: Es lo suficientemente vago como para abrir la puerta a sacramentos compartidos entre “católicos” y protestantes, y Juan Pablo II estaba más que feliz de hacerlo al principio de su muy largo reinado del error.

Por tanto recuerda esto la próxima vez que alguien te dice que el Vaticano II no enseña nada nuevo: ¡claro que lo hizo! Esta idea de que los no católicos pueden participar en la recepción de (lo que se piensan que son) sacramentos católicos, es un resultado directo de la falsa eclesiología del concilio, su falsa nueva enseñanza de que los herejes (es decir, los no católicos que mantienen el nombre de cristianos) se encuentran en “comunión imperfecta” con la Iglesia Católica sólo en virtud de su bautismo válido, a pesar de profesar la herejía (esta falsa enseñanza ha sido llamada la “iglesia Frankenstein” o “Eclesiología de chapuza” y está expuesta y refutada aquí y también aquí y también en este animado debate).
 
Pero, finalmente, vamos a echar un vistazo a lo que el Código de Derecho Canónico Novus Ordo dice con respecto a esto. Legisla de la siguiente manera:
“§ 3. Los ministros católicos (sic) administran lícitamente los sacramentos de la penitencia, Eucaristía y unción de los enfermos a los miembros de Iglesias orientales que no están en comunión plena con la Iglesia católica (sic), si los piden espontáneamente y están bien dispuestos; y esta norma vale también respecto a los miembros de otras Iglesias, que, a juicio de la Sede Apostólica, se encuentran en igual condición que las citadas Iglesias orientales, por lo que se refiere a los sacramentos..

§ 4. Si hay peligro de muerte o, a juicio del Obispo diocesano o de la Conferencia Episcopal, urge otra necesidad grave, los ministros católicos (sic) pueden administrar lícitamente esos mismos sacramentos también a los demás cristianos que no están en comunión plena con la Iglesia católica, cuando éstos no puedan acudir a un ministro de su propia comunidad y lo pidan espontáneamente, con tal de que profesen la fe católica respecto a esos sacramentos y estén bien dispuestos”. (Antipapa Juan Pablo II, Código Novus Ordo de Derecho Canónico, Canon 844, 3-4)
 
En 2003, el mismo Juan Pablo II reafirmó esta ley impía y sacrílega en una carta encíclica:
“Si en ningún caso es legítima la concelebración [de la Nueva Misa] si falta la plena comunión, no ocurre lo mismo con respecto a la administración de la Eucaristía, en circunstancias especiales, a personas pertenecientes a Iglesias o a Comunidades eclesiales que no están en plena comunión con la Iglesia católica (sic)”. (Antipapa Juan Pablo II, “Encíclica” Ecclésia de Eucharistía, n. 45. 17 de abril de 2003)
 
Esto vale tanto para la iglesia latina tanto como para las iglesias orientales del Novus Ordo, cuyo Código de los Cánones de las Iglesias Orientales, publicado en 1990 por el mismo Juan Pablo II, legisla exactamente lo mismo (ver Canon 671 §§ 3- 4).
  
¡Pero espera, hay más!
 
En 1993, la misma Sede modernista publicó un largo documento titulado Directorio para la aplicación de los principios y normas sobre el ecumenismo, que es un verdadero manual para la aplicación del ecumenismo y la eclesiología del Vaticano II. Se aprobó, confirmó y se ordenó que fuera publicado por el antipapa Juan Pablo II el 25 de marzo de 1993. Este documento establece la misma impiedad:
“129. … en ciertas circunstancias, a modo de excepción, y bajo ciertas condiciones, el acceso a estos sacramentos [Eucaristía, Penitencia, Unción de los enfermos] se puede permitir o incluso se puede recomendar con la admisión de cristianos de otras Iglesias y Comunidades eclesiales.
  
130. En caso de peligro de muerte, los ministros católicos (sic) pueden administrar estos sacramentos cuando las condiciones que figuran a continuación (n. 131) están presentes. En otros casos, se recomienda encarecidamente que el Obispo diocesano, teniendo en cuenta las normas que pueden haber sido establecidas para este asunto por la Conferencia Episcopal o por los Sínodos de las Iglesias orientales católicas, establezcan las normas generales para juzgar situaciones de grave y urgente necesidad y para la verificación de las condiciones mencionadas a continuación (n. 131). De acuerdo con el Derecho Canónico, estas normas generales han de establecerse sólo después de consultar al menos con la autoridad local competente de la otra Iglesia o Comunidad eclesial interesada. Los ministros católicos (sic) juzgarán los casos individuales y administrarán este sacramento sólo de acuerdo con estas normas, allí donde existan. De lo contrario se juzgará de acuerdo con las normas de este Directorio.
  
131. Las condiciones en las que un ministro católico (sic) puede administrar los sacramentos de la Eucaristía, de la penitencia y de la unción de los enfermos a una persona bautizada que pueda encontrarse en las circunstancias dadas anteriormente (n. 130) son que la persona sea incapaz de recurrir al sacramento dado por un ministro de su propia Iglesia o comunidad eclesial, que pida el sacramento por su propia iniciativa, o que manifieste la fe católica en este sacramento y esté adecuadamente preparado”. (Antipapa Juan Pablo II por medio del Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos, Directorio para la aplicación de los principios y normas sobre el ecumenismo, nros. 129-131, 25 de marzo de 1993. El subrayado es nuestro)
  
Así pues, vamos a aclarar esto: Siempre que estén bautizados, los cristianos no católicos, de acuerdo con la ley de Novus Ordo, pueden legítimamente pedir la “Santa Comunión”, “absolución”, y “unción de los enfermos” –e igualmente pueden legítimamente recibirlos– sin necesidad de convertirse al catolicismo, siempre y cuando tengan una “necesidad grave y acuciante”, incluso fuera del peligro de muerte (aunque “no tengan intención de convertirse en católicos, sino sólo necesitar los sacramentos católicos”), y sea constatado y/o juzgado por parte de la “autoridad competente”de la falsa religión no-católica, y ¡siempre que el no católico sea “incapaz de recurrir” a un falso ministro de su propia secta herética!
 
¡Es increíble! ¿Cómo alguien podría creer, especialmente los semi-tradicionalistas de la Sociedad San Pío X y grupos similares, que esta basura sacrílega y blasfema pueda venir de la Iglesia Católica de Nuestro Señor y Salvador Jesucristo? ¡¿Cómo se puede creer que esta burla repugnante de los sacramentos puede provenir de un verdadero Papa Católico?! ¡Absurdo!
 
Sin embargo, es la ley oficial de la Iglesia del Novus Ordo, puesto en marcha por el gran “conservador” Juan Pablo II, el hombre que “ordenó” al Rev. John Todd Zuhlsdorf Sabbe en 1991. ¿Es que el Sr. Zuhlsdorf se ha preocupado de comentar algo sobre esto? ¿Da él “sacramentos católicos” a los no católicos? ¿Cree que es admisible, incluso loable, que haya que hacerlo?
 
Vamos a considerar un escenario que ilustra cómo la aplicación de esta ley impía del Novus Ordo pueda darse en la práctica:
La señora Mildred es anglicana, y actualmente está en el hospital. Ella no se está muriendo, pero necesita atención médica grave. Ella pide que venga su ministro herético y le ayude espiritualmente, pero él está fuera de la ciudad. En cambio, el “P.” Fred del Novus Ordo pasa por su habitación y la visita. Así pues, ella “espontáneamente”, pide al “P.” Fred que le dé la “unción de los enfermos” (la versión Novus Ordo del sacramento de la extremaunción), y lo hace “por su propia iniciativa”. De hecho, ella le dice a Fred que, a pesar de que es anglicana, ella es “conservadora”, y realmente cree en el sentido Novus Ordo de la unción, y para estar “bien dispuesta” para la recepción de este “sacramento”, está dispuesta a hacer una confesión. Pero la confesión, por supuesto, de ninguna manera incluye el rechazo de su religión anglicana; no es, por así decirlo, una confesión católica, sino una confesión anglicana (recuerde, que en realidad quería que le asistiera su propio presbítero anglicano, y sólo acude a Fred porque su propio “cura” está fuera de la ciudad).
 
De acuerdo con la ley Novus Ordo, la acción de Mildred no sólo es legítima, sino encomiable, y “el Padre” Fred se supone que debe dar la “absolución” y la “unción” (todo esto sin ella renunciar a ninguno de sus errores profundamente arraigados). Recuerda, ella es oficialmente miembro de una religión falsa, una secta no católica, una religión, que persiguió y mató a San Juan Fisher y a Santo Tomás Moro, ella profesa una gran cantidad de herejías. Sin embargo, la secta modernista del Vaticano II dice que puede ser absuelta y ungida, incluso se le puede dar “la Santa Comunión” si ella cree en el dogma de la presencia real.
 
¿Crees que estamos inventando esto? ¿Crees que estamos entendiendo mal esto o estamos exagerando? Oh no. Ve el vídeo a continuación, publicado por el núcleo duro de los “conservadores” Novus Ordo, el bastión Catholic Answers, para comprobar por ti mismo que hemos entendido correctamente la ley del Novus Ordo:

Jimmy Akin explica para Catholic Answers Live que los herejes pueden recibir la “Santa Comunión” en la Iglesia del Novus Ordo bajo ciertas circunstancias
  
Otro ejemplo: La diócesis Novus Ordo de Rockville Centre (NY), explica en su website bajo qué “circunstancias especiales” será administrada la “Santa Comunión” a “otros Cristianos”: Circunstancias especiales para la admisión de otros cristianos a la Comunión en las celebraciones Católicas (sic) de la Eucaristía en la Diócesis de Rockville Centre.
 
¿Estás sorprendido? Pues bien, todo lo que podemos decir es: “¿Dónde estabas?” Esta particular burla de los sacramentos ¡ha existido desde hace más de 30 años!
 
Pero la cosa se pone aún mejor… es decir, peor. Específicamente, en relación con dar los sacramentos Novus Ordo a los “ortodoxos orientales (mejor llamados cismáticos orientales o heterodoxos del Este), del Directorio de Juan Pablo II siguiendo los principios ecuménicos impone a los sacerdotes del Novus Ordo el deber de evitar cualquier sugerencia de búsqueda de la conversión del destinatario al catolicismo:
“125. Los ministros católicos pueden administrar lícitamente los sacramentos de la penitencia, Eucaristía y la unción de los enfermos a los miembros de las Iglesias Orientales que pidan estos sacramentos por su propia voluntad y estén adecuadamente dispuestos. En estos casos particulares también, la debida consideración se debe dar a la disciplina de las Iglesias orientales para sus propios fieles y debe ser evitada cualquier sugerencia de proselitismo”. (Antipapa Juan Pablo II, Directorio sobre el ecumenismo, N° 125; el subrayado es nuestro).
 
Sí, el “proselitismo” levanta su fea cabeza ¡otra vez! Se puede ver que la condena de Francisco de los “pecados contra el ecumenismo” está firmemente enraizada en la tradición del Vaticano II y sus predecesores del Novus Ordo; ¡él está simplemente “desarrollándolo”!
  
En una nota al pie, se supone para proporcionar cobertura a una plausible objeción, el Directorio indica que entiende “proselitismo” en el sentido que fue descrito en la declaración herética del Vaticano II Dignitátis humánæ de la siguiente manera:
“En la divulgación de la fe religiosa y en la introducción de costumbres hay que abstenerse siempre de cualquier clase de actos que puedan tener sabor a coacción o a persuasión inhonesta o menos recta, sobre todo cuando se trata de personas rudas o necesitadas” (N° 4. Cf. Directorio sobre el Ecumenismo, N° 41).
 
Hemos tratado en el blog acerca de la deshonesta definición del Vaticano y el uso del término “proselitismo” en otro lugar. Para nuestros propósitos, lo que importa es que la advertencia de que “cualquier sugerencia de proselitismo debe evitarse” es otra prueba definitiva de que cualquier intento de interpretar el permiso Novus Ordo para los no católicos para recibir los sacramentos de tal manera que se requeriese su previa conversión al catolicismo, es ilegítima. Porque si ese fuera el caso, entonces el “proselitismo” no sería un problema, ni siquiera en teoría, ya que entonces estaríamos hablando de dar los sacramentos a los nuevos convertidos, no a los no católicos con los que no debe haber “proselitismo”.
 
En resumen, el Directorio de Juan Pablo II sobre normas ecuménicas dice a los sacerdotes del Novus Ordo: ¡Ni siquiera hay que pensar en hacer depender de la conversión previa al Catolicismo la administración de los sacramentos del Novus Ordo a los ortodoxos orientales! Eso sería “coercitivo”, “deshonesto” o “indigno”.
 
Por supuesto, la verdadera práctica, basada en el dogma, de la Iglesia Católica verdadera siempre ha sido que los sacramentos católicos sólo pueden ser administrados a católicos, por la sencilla razón de que sólo los católicos son miembros de la Iglesia (¡por definición!). Por lo tanto, ¡la ley del Novus Ordo es un ataque directo a la auténtica práctica católica de requerir la conversión de los no católicos a la verdadera fe antes de darles acceso a los sacramentos! (lo cual no deja lugar a dudas). Míralo por ti mismo:
Está prohibido que los Sacramentos de la Iglesia sean administrados a herejes y cismáticos, incluso si lo piden errando de buena fe, a menos que de antemano, rechazando sus errores, se reconcilien con la Iglesia”. (Código Pío-Benedictino de Derecho Canónico, Canon 731, §2; el subrayado es nuestro).
 
Esta es la ley católica romana. ¡Lo que esta en marcado contraste con la de la secta del Vaticano II!
 
Claramente, la ley Novus Ordo es malvada. Es propia del anticristo. Es una abominación. Y, sin embargo, es la ley oficial de la secta del Vaticano II, prevista por el Concilio y establecida y aplicada por Juan Pablo II. Lo que Francisco está haciendo ahora con la apertura de los sacramentos del Novus Ordo a adúlteros públicos que son, sin embargo, “católicos” oficialmente, es en realidad menos malo que lo que hizo Juan Pablo II, como se ha señalado por Mons. Donald Sanborn en un reciente episodio de Francisco Watch. Porque a pesar de que dar los sacramentos a los católicos que persisten notoriamente en el pecado mortal es un mal grave y un sacrilegio, es aún peor dar los sacramentos a quienes niegan públicamente la fe por completo y por lo tanto están fuera de la comunión con la Iglesia Católica.
 
Nuestro Señor advirtió: “No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas a los cerdos: no sea que las huellen con sus pies, y volviéndose contra vosotros, os despedacen” (Mat. 7, 6). No, no estamos diciendo [como hacen los judíos respecto de los que no lo son, N. del E.] que los no católicos son animales, sólo estamos señalando lo que nuestro Señor quiso significar usando esta metáfora, como se explica en un comentario popular tradicional católico a la Escritura de la siguiente manera:
No deis lo santo, o las cosas santas (como en el griego) a los perros; es decir, a los libertinos, escandalosos o infieles, que no son dignos de participar de los misterios y sacramentos divinos, abusando sacrílegamente de ellos, y pisoteándolos con sus pies, como hacen los cerdos con las perlas. (Witham) – Los misterios sagrados no se deben dar a los que no están debidamente instruidos en la naturaleza sublime de ellos; tampoco hay que mantener ninguna comunicación de la religión con los que son enemigos de la verdad de Cristo, para que la pisoteen con sus pies y la traten con desprecio… porque lo más probable es que te traicionen y se vuelvan contra ti (Haydock)”. (Comentario bíblico de Haydock sobre Mateo 7, 6. El subrayado es nuestro).
  
Si bien puede ser permisible dar la absolución y la Extremaunción condicionalmente a algunos que mueren no católicos en determinadas circunstancias (pero nunca la Comunión, porque por su naturaleza nunca puede ser administrada a ellos en absoluto), esto nunca es permisible en cualquier otro escenario:
En el caso de aquellos [los no católicos] que están en buen estado de salud, la prohibición [de recibir los sacramentos] es absoluta; no hay discusión en este punto en vista de las repetidas declaraciones explícitas del Santo Oficio [por ejemplo el Decreto del 28 de agosto de 1669]”. (Rev. Estanislao Woywod, Un Comentario Práctico sobre el Código de Derecho Canónico, revisado por el Rev. Calixto Smith, Vol I, N° 625. Joseph F. Wagner, Nueva York, 1952)
 
En su disertación Comunicación de los no católicos en los ritos católicos, el Padre John Prah confirma esto así: “… no hay duda de que esta prohibición es absoluta en el caso de los no católicos que no están en peligro de muerte” (Catholic University of America Press, Washington D. C., 1956. p. 64).
 
Cuando se trata de peligro de muerte, las cosas son un poco diferentes. El peligro de la muerte no tiene por qué interesarnos mucho aquí, ya que la ley Novus Ordo no se aplica sólo en peligro de muerte, sino que de manera explícita también en otras situaciones. Sin embargo, deseamos mencionar esto en aras de dar una comprensión más completa de la cuestión:
La teología moral es más fundamental que el derecho canónico. En los últimos momentos de un moribundo, si las circunstancias particulares y el estado de la conciencia individual son de tal naturaleza que una ley general disciplinaria absolutamente vinculante no puede ser aplicada. La Iglesia puede establecer leyes y estatutos generales como principios rectores, pero como el Papa León XIII señaló: «La Iglesia no juzga acerca de la mente y la intención, en cuanto es algo interno por naturaleza; pero en tanto que es manifestada externamente la intención, ella está obligada a juzgar lo concerniente a esto».
  
El Código [de Derecho Canónico] sí reconoce plenamente este hecho, y por lo tanto ha dejado la determinación de la probabilidad en la que, en último término se dé el bautismo condicional, y en su totalidad en el caso de absolución condicional en peligro de muerte para un protestante; la ha dejado al sacerdote según las indicaciones de la teología moral. Sólo Dios puede ver e interpretar plenamente una conciencia, y el cura debe esforzarse por ejecutar las cosas en esta materia, guiado más bien por el derecho canónico según la interpretación de la teología moral, y no que la teología moral esté atada por una rigurosa y estrecha ley canónica de estricta interpretación. Actuando así, él puede sentirse perfectamente seguro en conciencia, como el canon 731 deja espacio para la teología moral, sin que se adentra en los recovecos de la conciencia individual”. (Rev. James King, “¿Qué puede hacer un sacerdote por un protestante moribundo?”, en The Ecclesiastic Review LXVII [Noviembre de 1922], págs. 452-453)
  
En todos los casos, sin embargo, este tipo de administración de los sacramentos (es decir, el Bautismo, la Penitencia [absolución] y la Extremaunción únicamente) sólo puede ser administrado de forma condicional, lo que significa que el sacerdote pone como condición para la administración válida del sacramento que el penitente en cuestión esté lo suficientemente dispuesto para recibirlo válida y lícitamente a los ojos de Dios. Por lo tanto, es Dios que todo lo sabe el que en última instancia determina si el penitente al morir recibe un sacramento válido o no.
 
Esto demuestra maravillosamente la solicitud maternal que la Iglesia Católica tiene de la salvación de las almas, como se deduce de su manera de hacer lo imposible para llevar almas al verdadero rebaño, ya que están a punto de presentarse ante su Juez, sin embargo, sin sacrificar lo más mínimo la ley divina confiada a su cuidado.
 
En contraste con esto, la secta del Novus Ordo pliega la ley divina al bien de su ecumenismo herético, lo que demuestra una vez más que no es la Iglesia establecida por Jesucristo, en contraste con la ley eclesiástica universal de la Iglesia Católica que es infalible y está garantizada de estar libre de todo defecto;
“… como si la Iglesia, que es regida por el Espíritu de Dios, pudiese establecer una disciplina no sólo inútil y más gravosa que lo que sufre la libertad cristiana, sino también peligrosa, dañosa y que  induzca a la superstición y al materialismo, [esta opinión] es falsa, temeraria, escandalosa, perniciosa, ofensiva a los piadosos oídos, injuriosa a la Iglesia y al Espíritu de Dios por el que es regida, y a lo menos errónea”. (Papa Pío VI, Constitución Apostólica Auctorem Fidei, 28 de agosto de 1794, Nº 78;. Denz. 1578)
 
Por otra parte, la disciplina sancionada por la Iglesia nunca debe ser rechazada como contraria a ciertos principios de la ley natural. Nunca se debe llamar imperfecta o que está sujeta a la autoridad civil. En esta disciplina de la administración de los ritos sagrados, deben abrazarse las normas de la moral, y el sentir de la Iglesia y sus ministros”. (Papa Gregorio XVI, Encíclica Mirari Vos, n. 9)
  
“La Iglesia es infalible en su disciplina general. Por el término disciplina general se entiende las leyes y prácticas que pertenecen al orden externo de toda la Iglesia. Tales cosas serían aquéllas que afecten al culto externo, tales como la liturgia y rúbricas, o la administración de los sacramentos... Si ella [la Iglesia] pudiera prescribir o mandar o tolerar en su disciplina algo en contra de la fe y de la moral, o algo que sea en detrimento de la Iglesia o en daño de los fieles, se apartaría de su misión divina, lo cual sería imposible”. (Rev. Jean Herrmann, Institutiónes Theologíæ dogmáticæ, Vol I [4ª edición, Roma, 1908], P 258. Citada aquí)
  
¿Qué significa esto para la secta el Novus Ordo? Esto significa que su pretensión de ser la Iglesia Católica de nuestro Señor Jesucristo está definitivamente refutada.
  
Por lo tanto, vamos a recapitular:
  • El permiso de Francisco para que los adúlteros públicos reciban los “sacramentos” es malo.
  • Sin embargo, 30 años antes de que Francisco llegara a la escena, Juan Pablo II hizo algo mucho peor al permitir que los herejes y cismáticos públicos recibieran los “sacramentos” bajo ciertas condiciones.
  • Juan Pablo II estableció esta práctica como la ley oficial de la Iglesia Modernista en 1983.
  • Esta ley es la aplicación práctica de la eclesiología “Frankenchurch” del Vaticano II, en la que el mero carácter bautismal crea un vínculo de comunión eclesiástica con todos los bautizados, independientemente de la religión que profesen.
  • Esta ley es mala y vale tanto para las iglesias latinas como las orientales de la secta modernista.
  • Esto ha sido específicamente autorizado y confirmado por Juan Pablo II, Supremo Legislador de la Iglesia Modernista.
  • Juan Pablo II prohibió específicamente cualquier “proselitismo” en relación con esta concesión, al menos en lo que respecta a los cismáticos orientales
 
Pero -dirás-, esto no es vinculante, ya que puede resistirse, ¿verdad?Ignorando por un momento incluso si no fuera vinculante, todavía sería imposible para la Esposa de Cristo, incluso permitir que tan grave sacrilegio y herejía se diera en la práctica, ignorando el hecho de que la Iglesia Católica enseña que sus leyes disciplinarias universales son infalibles, como acabamos de ver, sin embargo, si crees que la secta del Vaticano II es la Iglesia Católica y Juan Pablo II ha sido un Papa válido, entonces sí, es definitivamente vinculante en conciencia. Esto no es catolicismo de cafetería, donde se puede escoger y elegir lo que te gusta. El hecho es que si Juan Pablo II hubiese sido un verdadero Papa, las siguientes palabras tienen autoridad vinculante:
“Así, pues, confiado en la ayuda de la gracia divina, apoyado en la autoridad de los santos Apóstoles Pedro y Pablo, bien consciente de lo que realizo, acogiendo las súplicas de los obispos de todo el mundo que han colaborado conmigo con espíritu colegial, con la suprema autoridad de que estoy revestido, por medio de esta Constitución que tendrá siempre vigencia en el futuro, promulgo el presente Código tal como ha sido ordenado y revisado, y ordeno que en adelante tenga fuerza de ley para toda la Iglesia latina, y encomiendo su observancia a la custodia y vigilancia de todos aquellos a quienes corresponde”. (Antipapa Juan Pablo II, “Constitución Apostólica” Sacræ Disciplínæ Leges, 25 de enero de 1983; el subrayado es nuestro).
 
Y lo mismo vale para las iglesias orientales del Novus Ordo:
“Así pues, invocado el auxilio de la gracia divina, apoyado en la autoridad de los bienaventurados Apóstoles Pedro y Pablo, bien consciente de lo que hago y accediendo a las peticiones de los Patriarcas, Arzobispos y Obispos de las Iglesias orientales que con afecto colegial han colaborado conmigo, haciendo uso de la plenitud de la potestad apostólica de que estoy revestido, por medio de esta Constitución, que tendrá siempre vigencia, promulgo el presente Código tal como ha sido ordenado y revisado, y determino y mando que en adelante tenga fuerza de ley para todas las Iglesias orientales católicas, y lo confío a la custodia y vigilancia de los Jerarcas de las mismas Iglesias para que sea observado”. (Antipapa Juan Pablo II, “Constitución Apostólica” Sacri Cánones, 18 de octubre de 1990. El subrayado es nuestro)
 
Dos palabras para todos los tradicionalistas no sedevacantistas: El Juego ha terminado. El ganso del Novus Ordo está cocinado. Es absolutamente imposible que la secta del Vaticano II sea la Iglesia Católica fundada por Cristo el Señor, y que sus jefes sean verdaderos Papas de la Iglesia Católica. En ambas falsas “constituciones apostólicas”, Juan Pablo II deja claro que nada puede contradecir su decreto: “sin que obsten disposiciones, constituciones, privilegios, incluso dignos de especial y singular mención, y costumbres contrarias” (1983); “Sin que obsten cualesquiera cosas en contrario…” (1990). Nada. Esto incluye los artículos de The Remnant, las protestas de Christopher Ferrara, los episodios Vortex de Michael Voris, los trinos de Tim Haines, los vídeos de John Vennari, los posts del blog Rorate Cæli, los libros de John Salza, e incluso los panfletos del Fatima Center de los gruneritas.
 
Por lo tanto, a todos aquellos que actualmente echan espuma por la boca contra el “Papa” Francisco porque trata de permitir a los “divorciados vueltos a casar” recibir la “Santa Comunión” y otros sacramentos del Novus Ordo sin renunciar a su estilo de vida adúltera, les preguntamos: ¿DÓNDE ESTÁBAIS CUANDO JUAN PABLO II PERMITIÓ A LOS NO CATÓLICOS RECIBIR LOS SACRAMENTOS? ¿DÓNDE ESTÁBAIS ENTONCES ANTE ESTE ULTRAJE? ¿POR QUÉ SÓLO AHORA OS INDIGNÁIS PORQUE ESTÁ IMPLICADA LA MATERIA SEXUAL (por ejemplo, el divorcio, el aborto, la anticoncepción, el vicio contra la naturaleza, etc.)?
 
Por lo tanto, señalar a Juan Pablo II como el “anti-Francisco” en la cuestión de quién está autorizado a recibir la versión Novus Ordo de la Santa Comunión, es simplemente grotesco. Juan Pablo II fue un precedente en ese sentido, y para empezar fue él quien le dio al mundo el “obispo” y “cardenal” Jorge Bergoglio.
 
Ah, y por favor no tratéis de buscar refugio en Benedicto XVI. Fue Benedicto XVI quien dio la “Santa Comunión” al notorio adúltero ministro-presidente del estado alemán de Baviera, Horst Seehofer en 2008, y fue el mismo Joseph Ratzinger (entonces “cardenal”) quien administró la “Santa Comunión” al notorio protestante Roger Schutz, fundador de la Comunidad ecuménica Taizé, en el año 2005 (ver foto al comienzo).
 
Por lo tanto, como puede verse, todos ellos son guisantes de la misma vaina modernista. Es hora de acabar con todo este asunto y reconocer que, trágicamente, no hemos tenido un Papa desde Pío XII. La secta del Vaticano II es una farsa cruel.
 
Si después de leer esto te estás preguntando: “Bueno, entonces… ¿ahora qué?”, tenemos una respuesta aquí.

domingo, 11 de diciembre de 2016

PEARL HARBOR, UNA OPERACIÓN DE FALSA BANDERA

Tomado de NACIONALISMO CATÓLICO SAN JUAN BAUTISTA, con algunas correcciones de estilo.
 
ATAQUE DE FALSA BANDERA A PEARL HARBOR: ES TIEMPO DE ADMITIR EL ENGAÑO
Por Makia Freeman
Waking Times, 5 de Diciembre de 2016
 
  
La operación de bandera falsa de Pearl Harbor del 7 de diciembre de 1941, que sirvió como excusa a los EE.UU. para entrar en la 2ª Guerra Mundial está a punto de celebrarse una vez más… Este hecho atroz fue otro en la larga lista de operaciones de bandera falsa que han sido llevadas a cabo en los últimos años por inescrupulosos criminales (nuestros falsos líderes). Al igual que con el ataque de falsa bandera del 9/11, alrededor de 3000 vidas estadounidenses se sacrificaron para que el Gobierno de Estados Unidos tenga el pretexto que necesitaban para ir a la guerra. Cuando se acerca el aniversario número 75, es necesario realizar una mirada atrás en el tiempo y poner las cosas claras sobre la operación de Falsa Bandera de Pearl Harbor con la esperanza de que esta información se extienda ampliamente, y prevenir que los futuros líderes utilicen esta táctica trillada de engañar a la gente sumisa y alcanzar sus oscuros objetivos políticos y geopolíticos.
 
El motivo de la operación de Falsa Bandera de Pearl Harbor: Proporcionar un “legítimo titular” para la historia de la largamente planifica entrada de los EE.UU. en la Segunda Guerra Mundial.
Para empezar, hay que decir que el ataque a Pearl Harbor no es una operación de falsa bandera en el sentido de los EE.UU. atacando sus propios barcos y aviones. Sino que es una bandera falsa en el sentido de que Roosevelt, por lo menos, permitió que suceda, y la evidencia demostró, que él hizo que esto sea posible. La mayor parte de la flota de aviones y barcos del Pacífico de Estados Unidos fueron dejados intencionalmente allí como blancos fáciles sin la protección del aire, un blanco fácil para los torpedos de los aviones japoneses. Los japoneses lograron destruir cerca de 20 buques de guerra estadounidenses, entre ellos 8 acorazados y más de 300 aviones.
 
El “ataque sorpresa” resultó ser una excusa fácil para que Roosevelt convenza al pueblo estadounidense y al Congreso de entrar en la Segunda Guerra Mundial. (Sí, esos eran los días en que el presidente de Estados Unidos seguía realmente la Constitución [aunque Roosevelt seguía siendo un criminal, por sus acciones aquí], a diferencia de lo que Obama ha hecho a lo largo de su mandato de 8 años yendo a la guerra sin la aprobación del Congreso) después de todo, ¿quién dudaría de la declaración de guerra a otra nación, después de que la primera había sido atacada sin razón aparente? La mentalidad colectiva hace 75 años era muy diferente de la que existe hoy. La gente confiaba más en sus líderes; la gente era más patriótica y nacionalista; y no había internet o una forma fácil para que la gente revise los hechos para saber si sus líderes estaban mintiendo o no.
   
Las guerras de los banqueros
Antes de examinar la evidencia de que Roosevelt sabía muy bien que Pearl Harbor iba a pasar, tenemos que considerar cómo suceden realmente las guerras. Las guerras se producen aparentemente entre naciones, pero en realidad, es la fuerza oscura de la cábala bancaria internacional la que mueve los hilos detrás de la escena para instigar la tensión y fomentar el conflicto. A continuación, se financia a ambos lados para asegurarse de que haya una guerra, y usualmente se decide el resultado de la guerra eligiendo al lado al que se financia en mayor medida.
   
Mark Twain observó que si bien la historia no puede repetirse, sin embargo hace rima. Un tipo similar de operación de falsa bandera también ocurrió durante la Primera Guerra Mundial cuando Alemania hundió al barco británico Lusitania (que transportaba municiones) en su viaje desde Nueva York a Inglaterra. Se conocía anticipadamente que la embajada alemana en los EE.UU. había realizado un anuncio en el periódico para advertir a las personas que navegar en el Lusitania podría ser peligroso. Incluso hasta la controlada Wikipedia admite:
“El hundimiento provocó una ola de protestas en los Estados Unidos, sin embargo, como 128 ciudadanos estadounidenses estaban entre los muertos, el hundimiento ayudó a cambiar la opinión pública en los Estados Unidos contra Alemania, y fue un factor en la declaración de guerra de los Estados Unidos casi dos años más tarde”.
 
Woodrow Wilson aseguró a la población que los EE.UU. no entrarían en la Primera Guerra Mundial, y fue elegido gracias esa promesa electoral, pero cuando estadounidenses son asesinados, ¿que se supone que debía hacer?, ¿cierto? Lo mismo ocurrió con Roosevelt. La misma vieja estafa. Rimas de la Historia.
   
La Operación de Falsa Bandera de Pearl Harbor: 3 conspiraciones
Volviendo al evento en sí de la Falsa Bandera en Pearl Harbor, algunas de las mejores informaciones se pueden encontrar en el libro “Day of deceit” (El día del engaño) del autor Robert Stinnett, que sirvió en la Marina de los EE.UU. durante la Segunda Guerra Mundial. Su investigación incluye documentos desclasificados que fueron ocultados al público estadounidense durante más de 60 años. El trabajo de Stinnett muestra que fueron en realidad 3 conspiraciones las que rodearon el evento: la primera fue para inducir Japón a atacar a los Estados Unidos y por lo tanto proporcionar un pretexto inmejorable a los Estados Unidos para entrar en la 2ª Guerra Mundial; el segundo fue para privar a los comandantes de Pearl Harbor de la información disponible acerca de las intenciones de Japón; y el tercero fue para ocultar todas las pruebas del conocimiento previo al público.
   
Conspiración # 1: Empujando a Japón a atacar.
Stinnett incluye un memorándum que obtuvo bajo la Freedom of Information Act por el experto en cuestiones japonesas, capitán Arthur McCollum, jefe de la Sección de Extremo Oriente de Inteligencia Naval, de fecha 7 de octubre de 1940. Este nefasto memorando McCollum (en la foto) muestra un plan de 8 puntos para inducir a Japón “para cometer un acto abierto de guerra”. En una entrevista en 2002, se le preguntó si Stinnett si Roosvelt vio el memorando:
Douglas Cirignano: “¿Hay alguna prueba de que Roosvelt vio memorando de McCollum?”
Stinnett: “No hay pruebas de que él realmente viera el memorándum, pero adoptó los ocho puntos de las provocaciones, incluyendo su firma en órdenes ejecutivas… Y otra información en los archivos de la Marina ofrecen pruebas concluyentes de que él vio el memorando”.
  
Memorando McCollum
 
Estos son los 8 puntos por los que McCollum abogó, todos los cuales Roosevelt realizó o arregló (respecto de las objeciones del comandante en jefe de la flota estadounidense James Richardson):
A. Hacer un acuerdo con Gran Bretaña para el uso de bases británicas en el Pacífico, en particular en Singapur.
B. Hacer un acuerdo con Holanda para el uso de sus instalaciones y la adquisición de suministros en las Indias Orientales Holandesas.
C. Dar toda la ayuda posible al gobierno chino de Chiang-Kai-Chek.
D. Enviar una división de cruceros pesados de largo alcance al Oriente, Filipinas o Singapur.
E. Enviar dos divisiones de submarinos al Oriente.
F. Mantener la principal fuerza de la flota estadounidense en el Pacífico a las proximidades de las islas de Hawái.
G. Insistir a los holandeses que se nieguen a aceptar los pedidos de Japón respecto de “indebidas” concesiones económicas, en particular respecto al petróleo.
H. Embargar completamente todo el comercio de Estados Unidos con Japón, en colaboración con un embargo semejante impuesto por el Imperio Británico. 
  
El punto F es muy significativo, ya que permitió a los japoneses destruir una parte importante de la flota estadounidense, maximizando así la lesión sufrida para la percepción del público, que era después de todo, el objetivo final de ese día. Además de propiciar el ataque de muchas maneras, los EE.UU. también le dieron carta blanca a un espía naval japonés para espiar la base de Pearl Harbor y transmitir información a Japón en la preparación del ataque.
  
Conspiración # 2: Romper del Código japonés, pero mantenerlo en la oscuridad
A los comandantes de Pearl Harbor, el almirante Kimmel (Comandante en Jefe de la Flota de los EE.UU.) y el teniente general Short (jefe de las defensas del Ejército de Estados Unidos en Pearl Harbor) se les negó la información crítica que necesitaban para prepararse y defenderse contra el ataque.
 
De acuerdo con Stinnett, criptógrafos estadounidenses habían descifrado el código diplomático de Japón (conocido como MAGIC). También habían descifrado algunos de los códigos militares de Japón, lo que significaba que podían entender los mensajes que estaban interceptando en el Pacífico. La importante información que recibían desde estas intercepciones (tales como la elección del área de ensayo de la Fuerza de Tarea japonesa a último minuto, su destino y orden de ataque) fueron ocultados deliberadamente a Kimmel y Short.
 
Alrededor de 2 semanas antes de que ocurriera el ataque (el 23 de noviembre 1941) Kimmel había ordenado (sin la aprobación de la Casa Blanca) una búsqueda de las fuerzas japonesas al norte de Hawái. Él había trasladado la flota al Pacífico Norte. Sin embargo, una vez que funcionarios de la Casa Blanca se enteraron de esto, ordenaron a los barcos que regresaran a Pearl Harbor. Otra prueba es que el 25 de noviembre, la sede de la Marina en Washington ordenaron a Kimmel dirigir toda la flota transpacífica hacia el sur dejando el Pacífico norte convenientemente abierto, permitiendo a Japón atacar sin barcos que se interpongan.
   
Conspiración # 3: Evidencia de Presciencia
Hay una considerable cantidad de conocimiento previo, además de los puntos anteriores. Aquí hay algunos ejemplos más:
  • Roosevelt quería “ganar la guerra juntos” con Inglaterra. Como James Perloff escribe::
    “Roosevelt envió a su asesor más cercano, Harry Hopkins a reunirse con el primer ministro británico Winston Churchill en enero de 1941. Hopkins le dijo a Churchill: El presidente está determinado a que (los Estados Unidos e Inglaterra) ganemos la guerra juntos…
    Las intenciones de Roosevelt fueron casi expuestas en 1940 cuando Tyler Kent, un empleado de la embajada de Estados Unidos en Londres, descubrió despachos secretos entre Roosevelt y Churchill. Estos revelaron que Roosevelt (a pesar de contradecir sus promesas electorales) estaba decidido a hacer participar a EE.UU. en la guerra. Kent contrabandeó algunos de los documentos fuera de la embajada, con la esperanza de alertar al público americano, pero fue capturado”.
     
  • El 25 de noviembre de 1941, Roosevelt recibió una “advertencia positiva de guerra” proveniente de Churchill avisando que los japoneses atacarían los Estados Unidos al final de la primera semana de diciembre. Esta advertencia hizo que el presidente realice un giro brusco en las relaciones comerciales con Japón y dio lugar a que la cabeza de la Secretaría de Estado, Cordell Hull, realizara un provocativo ultimátum el 26 de noviembre de 1941, que garantizaba la guerra.
  • El 26 de noviembre de 1941. Washington ordenó que dos portaaviones norteamericanos, el Enterprise y el Lexington, salieran de Pearl Harbor “tan pronto como sea posible”. Esta orden incluyó sacar de Pearl Harbor 50 aviones o un 40% de su ya exigua protección para el combate. El mismo día, Cordell Hull, emitió su ultimátum exigiendo la retirada total de los japoneses de Indochina y de toda China. El embajador de Estados Unidos en Japón llamó a esto “el documento que presionó el botón que comenzó la guerra”.
  • El 29 de noviembre de 1941, Hull le dijo al reportero de United Press, Joe Leib que Pearl Harbor sería atacado el 7 de diciembre. El New York Times publicó el 8 de diciembre con el título: “El ataque era esperado” (pág 13), que los EE.UU. sabían del ataque una semana antes.
  • El 1 de diciembre de 1941, la Oficina de Inteligencia Naval (ONI), Distrito Naval 12 en San Francisco encontró la flota japonesa que faltaba, mediante la correlación de informes de los servicios de noticias y varias compañías navieras que estaban recibiendo señales al oeste de Hawái.
  • El 5 de diciembre de 1941, Roosevelt escribió al primer ministro de Australia, “Siempre hay que tener en cuenta a los japoneses. Tal vez en los próximos cuatro o cinco días se decidirá la cuestión”.
  • Stinnett señalaba también que se informó de que antes de producirse el ataque, a los periódicos les fueron entregados detalles del mismo.
  
Primera plana del diario Hilo Tribune Herald (Hilo, HA), del 30 de Noviembre de 1941.
 
Conclusión: difundir la verdad sobre la operación de Falsa Bandera de Pearl Harbor
Por lo tanto, cuando se acerca el 75° aniversario de Pearl Harbor, es preciso abordarlo desde una perspectiva informada. Esos 3.000 estadounidenses murieron por una mentira. Al igual que con el 9/11, miles de vidas estadounidenses se sacrificaron para que la élite criminal de los Estados Unidos tuviera una excusa para ir a la guerra. Los EE.UU. estaban preocupados por la fuerza industrial y militar de la Alemania nazi y necesitaban una forma de entrar en la guerra contra Alemania por la puerta trasera. La organización de una operación de Falsa Bandera en Pearl Harbor fue la única manera, que los principales funcionarios pensaron en usar para galvanizar la reacia opinión pública estadounidense y llevarla a la acción.
  
Pearl Harbor fue un complot cuidadosamente orquestado por el presidente estadounidense Franklin Roosevelt para atraer a Japón a atacar e iniciar una guerra con los EE.UU. Es hora de que todo el mundo sepa la verdad.