La Archidiócesis Maronita de Haifa condenó el acto vandálico perpetrado ayer 1 de Noviembre contra una sala de oración maronita de los Santos Pedro y Pablo en el centro de veteranos de la antigua milicia libanesa pro-sionista Ejército del Sur del Líbano en Nahariya (en hebreo נַהֲרִיָּה; en árabe نهاريا), una ciudad distante 10 kilómetros de la frontera con el Líbano, calificando el ataque de injustificable e intolerable.
El párroco de San Charbel de Asafia y responsable de la comunidad local, Rudy Noura, confirmó el incidente, en el que se dañaron objetos religiosos y se dejó en el altar de la prótesis (la credencia en los ritos orientales) una tarjeta y una nota en inglés “pidiendo perdón” por lo ocurrido:
«A una comunidad muy valiosa:Lo siento mucho ❤️.No sé qué me impulsó a hacer eso ❤️.Por favor, perdonadme ❤️✝️».
La Archidiócesis emitió un comunicado condenando lo ocurrido:
«Consideramos este un ataque grave e inaceptable, no solo contra la propiedad de la Iglesia, sino sobre todo contra la santidad de un lugar dedicado al culto y contra el derecho de los fieles a practicar su religión con libertad, seguridad y dignidad.Los lugares de culto, cualquiera que sea su denominación o religión, deben ser protegidos de la violencia, el vandalismo y la profanación.La santidad de las casas de Dios no admite concesiones ni negociaciones, y la libertad de culto es un derecho sagrado que debe ser respetado y protegido para todos, sin excepción»
Y demandó que las autoridades investiguen el caso, conduzcan a los responsables ante la justicia y se garantice que no se repitan estos incidentes.
La comunidad cristiana local reafirmó: «no respondemos al daño con daño, ni respondemos a la destrucción con odio», subrayando que «No permitiremos que este acto de vandalismo nos impida ejercer nuestro derecho natural a orar y adorar a Dios. Seguiremos utilizando este salón y celebrando nuestras oraciones allí, con fe, determinación y paz».
El Ejército del Sur del Líbano (en árabe جَيْش لُبْنَان الْجَنُوبِيّ/yais Lubnan al-Yubani; en hebreo צָבָא דָּרוֹם לְבָנוֹן/zavá daróm Labanón) fue una escisión liderada por el mayor grecocatólico melquita Saad Haddad del Ejército del Líbano Libre, una facción comandada por el general de brigada Antoine Barakat en respaldo del derrocado presidente Suleimán Frangié durante la guerra civil libanesa. Patrocinado por Tel Aviv durante la guerra y la primera ocupación para combatir contra Hezbolá y contra la Organización para la Liberación de Palestina, controló una franja de 800 kilómetros cuadrados en el sur del Líbano pomposamente llamada “Estado Libre del Líbano”. Luego que las tropas sionistas abandonaron la zona en el 2000, milicianos del ESL y sus familias huyeron a la Entidad Sionista, y su líder el general maronita Antoine Lahad (que remplazó a Haddad, fallecido de cáncer en 1984) se exilió en Francia donde murió en 2015, habiendo sido condenado a muerte en ausencia el año anterior en un tribunal militar de Beirut por traición a la patria.



Un caso más de la famosa, aunque apócrifa, frase zamorana «Roma no paga a traidores» (Roma traditóribus non prǽmiat).
ResponderEliminarCon su pan se lo coman los maronitas.
Cuál de los dos sea más cursi: si la nota de disculpas con corazoncitos, o la respuesta de los maronitas.
ResponderEliminarPalabras aparte, el pendón reproducía el icono de la Crucifixión de “Kiko” Argüello:
https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEj8LjNEXkcbDdKotMknYpzZfWH00SDr1i7I9D3sC-zAf1tJUMB3O5M47Ezt_dT35gZV9OHIXQPsDEmouMaRGm-GOhyY_hkds8qfmajfKulbY_HsW3WwfUnp0l4NlEhidOakcRrJkkiZDyHR/s1600/CRUCIFIXION_parr_san_bartolome_in_tuto_italia_iconos_del_cam.jpg
Más se perdió en Cuba…