Vexílla Regis

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MIENTRAS EL MUNDO GIRA, LA CRUZ PERMANECE

LOS QUE APOYAN EL ABORTO PUDIERON NACER

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NO AL ABORTO. ELLOS NO TIENEN LA CULPA DE QUE NO LUCHASTEIS CONTRA VUESTRA CONCUPISCENCIA

NO QUEREMOS QUE SE ACABE LA RELIGIÓN

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No hay forma de vivir sin Dios.

ORGULLOSAMENTE HISPANOHABLANTES

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viernes, 24 de marzo de 2017

EL ÁNGELUS

  
Mediante Decretos de los Papas Benedicto XIII (14-IX-1724) y León XIII (3-IV-1884), por el rezo del Ángelus a las 6:00h, 12:00h y 18:00h, con la contrición debida, se otorga indulgencia de 100 días cada vez. Plenaria al mes, con las condiciones de costumbre (Confesión, Comunión y Firme propósito de detestar el pecado).
  
In nómine Patris, et Fílii , et Spíritus Sancti. Amen.
  
V. Ángelus Dómini nuntiávit Maríæ. (El Ángel del Señor anunció a María).
R. Et concépit de Spíritu Sancto. (Y Ella concibió del Espíritu Santo).
Ave María, gratia plena; Dóminus tecum: benedícta tu in muliéribus, et benedíctus fructus ventris tui Jesus. Sancta María, Mater Dei, ora pro nobis peccatóribus, nunc et in hóra mortis nostræ. Amen.
   
V. Ecce ancílla Dómini. (He aquí la esclava del Señor).
R. Fiat mihi secúndum verbum tuum. (Hágase en mí según tu palabra).
Ave María, gratia plena; Dóminus tecum: benedícta tu in muliéribus, et benedíctus fructus ventris tui Jesus. Sancta María, Mater Dei, ora pro nobis peccatóribus, nunc et in hóra mortis nostræ. Amen.
  
V. Et Verbum caro factum est. (Y el Verbo se hizo carne).
R. Et habitávit in nobis. (Y habitó entre nosotros).
Ave María, gratia plena; Dóminus tecum: benedícta tu in muliéribus, et benedíctus fructus ventris tui Jesus. Sancta María, Mater Dei, ora pro nobis peccatóribus, nunc et in hóra mortis nostræ. Amen.
  
V. Ora pro nobis, Sancta Dei Génitrix. (Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios).
R. Ut digni efficiámur promissiónibus Christi. (Para que seamos dignos de las promesas de Cristo).
  
Oremus: Grátiam tuam, quǽsumus, Dómine, méntibus nostris infúnde: ut, qui, Ángelo nuntiánte, Christi Fílii tui Incarnatiónem cognóvimus, per Passiónem ejus et Crucem ad resurrectiónis glóriam perducámur. Per Chrístum Dóminum nóstrum. Amen. (Infunde, te suplicamos, Señor, tu gracia en nuestras almas, para que quienes por el anuncio del Ángel conocimos la Encarnación de Cristo tu Hijo, lleguemos por su Pasión y su Cruz a la gloria de la resurrección. Por J. C. N. S. Amén).
 
In nómine Patris, et Fílii , et Spíritus Sancti. Amen.
  
Desde las 12:00h del Sábado Santo hasta las 12:00h del Sábado infraoctava de Pentecostés (Sábado de las segundas Témporas) inclusive, el Ángelus es remplazado por el Regína Cœli, con las mismas indulgencias (Papa Benedicto XIV, Decreto de 20-IV-1742):
 
In nómine Patris, et Fílii , et Spíritus Sancti. Amen.
 
V. Regína cœli, lætáre; allelúja. (Reina del cielo, alégrate; aleluya).
R. Quia quem meruísti, portáre; allelúja. (Porque Aquel a quien mereciste llevar en tu seno; aleluya).
Ave María, gratia plena; Dóminus tecum: benedícta tu in muliéribus, et benedíctus fructus ventris tui Jesus. Sancta María, Mater Dei, ora pro nobis peccatóribus, nunc et in hóra mortis nostræ. Amen.
  
V. Resurréxit sicut díxit; allelúja. (Resucitó como había dicho; aleluya).
R. Ora pro nobis Deum; allelúja. (Ruega por nosotros ante Dios; aleluya).
Ave María, gratia plena; Dóminus tecum: benedícta tu in muliéribus, et benedíctus fructus ventris tui Jesus. Sancta María, Mater Dei, ora pro nobis peccatóribus, nunc et in hóra mortis nostræ. Amen.
  
V. Gáude et lætáre, Virgo María; allelúja. (Gózate y alégrate, oh Virgen María; aleluya).
R. Quia surréxit Dóminus vere; allelúja. (Porque verdaderamente resucitó el Señor; aleluya).
Ave María, gratia plena; Dóminus tecum: benedícta tu in muliéribus, et benedíctus fructus ventris tui Jesus. Sancta María, Mater Dei, ora pro nobis peccatóribus, nunc et in hóra mortis nostræ. Amen.
  
Orémus: Deus, qui per resurrectiónem Fílii tui Dómini nostri Jesu Christi mundum lætificáre dignátus es: præsta, quǽsumus, ut per ejus Genitrícem Vírginem Maríam perpétuæ capíamus gáudia vitæ. Per Chrístum Dóminum nóstrum. Amen. (Oh Dios, que te dignaste regocijar al mundo por la resurrección de tu Hijo Jesucristo nuestro Señor, concédenos te suplicamos, que por la Bienaventurada Virgen María, su Madre, lleguemos a gozar de la vida eterna. Por J. C. N. S. Amén)
  
In nómine Patris, et Fílii , et Spíritus Sancti. Amen.

martes, 21 de marzo de 2017

UN ILLUMINATI MENOS EN LA TIERRA

Mientras dormía en su casa “Hudson Pines” de Pocantico Hills, Nueva York, falleció ayer 20 de Marzo de 2017, el multimillonario estadounidense David Rockefeller Aldrich a los 101 años, de una insuficiencia cardíaca.
 
David Rockefeller era nieto del magnate petrolero John Davidson Rockefeller Sr., y como parte de los trece linajes Illuminati, fue miembro del Club Bildeberg, afín al Consejo de Relaciones Extranjeras y fundador de la Comisión Trilateral, organización que pretende acelerar el establecimiento del Nuevo Orden Judeomasónico-Comunista Mundial a través del dominio de las megacorporaciones sobre la economía y la política, eliminando los Estados nacionales. Él mismo llegó a definir el programa de esa organización en sus memorias, así:
“Algunos incluso creen que somos parte de una cábala secreta que trabaja contra los mejores intereses de los Estados Unidos, calificando a mi familia y a mí mismo como ‘internacionalistas’ y acusándonos de conspirar con otros alrededor del mundo para construir una estructura política y económica global más integrada en un mundo unficado. Si ese es el cargo, me declaro culpable y estoy orgulloso de ello”.
 
QUE SU ALMA ARDA EN EL INFIERNO POR TODA LA ETERNIDAD.

Había un hombre rico, cuyas tierras dieron una gran cosecha. El rico se puso a pensar: ‘¿Qué haré? ¡No tengo donde guardar mi cosecha!’ Y se dijo: ‘Ya sé lo que voy a hacer: derribaré mis graneros y construiré otros más grandes en los que guardar toda mi cosecha y mis bienes. Luego me diré: Amigo, ya tienes muchos bienes guardados para muchos años; descansa, come, bebe y goza de la vida’. Pero Dios le dijo: ‘Necio, esta misma noche será pedida tu alma: y lo que guardaste, ¿para quién será?Eso le pasa al hombre que acumula riquezas para sí, pero no es rico delante de Dios”. (Lucas 12, 16-21)

lunes, 20 de marzo de 2017

LA MANO JUDÍA DETRAS DEL PROTESTANTISMO

 
Contrario a la creencia general, el protestantismo es de origen judío. Fue deliberadamente concebido para dividir a los adherentes del cristianismo y dividir a la gente. Así parece inferirse de unos discursos dados en una convención de la logia judía B'nai B'rith que tuvo lugar en París hacia finales de 1935-inicios de 1936, que luego aparecieron en la revista mensual The Catholic Gazette, de la Sociedad Misionera Católica de Inglaterra, en Febrero de 1936. Desconocemos si fue traducido al español anteriormente, pero con todo, os lo presentamos. EL QUE LEA, ENTIENDA:
“EL PELIGRO JUDÍO Y LA IGLESIA CATÓLICA”
  
Nota del editor inglés: Nadie puede negar que hubo y aún hay un problema judío. Desde el rechazo de Israel, hace 1900 años, los judíos se han esparcido en todas direcciones, y a pesar de las dificultades e incluso persecuciones, ellos se han establecido casi como un poder en casi toda nación de Europa.
 
Teniendo en vista este problema judío, que afecta en forma especial a la Iglesia Católica, publicamos los siguientes fragmentos increíbles de un número de discursos recientemente hechos bajo los auspicios de una sociedad judía en París [El semanario francés Le Réveil du Peuple, poco después, publicó que esa sociedad es la logia B'nai B'rith, vetada a los no judíos. N. del T.]. El nombre de nuestro informante debe permanecer oculto. Él es ampliamente conocido por nosotros, pero en razón de sus relaciones peculiares con los judíos en la hora presente, acordamos no revelar su identidad ni dar detalles adicionales del encuentro en París más allá de los siguientes extractos que, aunque a veces son traducidos libremente, sin embargo reflejan sustancialmente el significado de las declaraciones originales.
“‘Mientras quede entre los gentiles cualquier concepción moral del orden social, y hasta que toda la fe, el patriotismo y la dignidad sean desarraigadas, nuestro reino no podrá comenzar.

Hemos ya cumplido con parte de nuestro trabajo, pero aún no podemos afirmar que lo hemos realizado completamente. Tenemos aún un camino largo antes de que podamos destruir a nuestro principal oponente: la Iglesia Católica...

Debemos siempre tener en mente que la Iglesia Católica es la única institución que ha permanecido, y que, mientras siga existiendo, será un obstáculo en nuestro camino. La Iglesia Católica, con su trabajo metódico y sus enseñanzas morales y edificantes, mantendrá siempre a sus hijos en tal estado mental que los hace ser demasiado respetables para ceder a nuestra dominación, y para inclinarse ante nuestro futuro Rey de Israel...
 
Ese es el por qué hemos estado tratando de descubrir la mejor manera de sacudir a la Iglesia Católica desde sus mismos cimientos. Hemos esparcido el espíritu de la revolución y el falso liberalismo entre las naciones de los gentiles para persuadirlos de negar su fe e incluso de avergonzarse de profesar los preceptos de su religión y de obedecer los madamientos de su Iglesia. ¡Hemos llevado a muchos de ellos a pavonearse de ser ateos, y más que eso, a gloriarse de ser descendientes del simio! Les hemos dado nuevas teorías, imposibles de realizarse, como el comunismo, el anarquismo y el socialismo, que ahora sirven a nuestro propósito... Los estúpidos gentiles las han aceptado con gran entusiasmo, sin percatarse que esas teorías son nuestras, y que ellas constituyen nuestra arma más poderosa contra ellos mismos...
 
Hemos denigrado a la Iglesia Católica con las más ignominiosas calumnias, hemos contaminado su historia y desgraciado incluso sus más nobles actividades. Le hemos imputado los errores de sus enemigos, y así estos últimos están más cerca a nosotros... Tanto así, que nosotros ahora somos testigos con gran satisfacción, de las rebeliones contra la Iglesia en varios países... Hemos tornado a sus clérigos en objeto de odio y ridículo, los hemos sujetado a la burla de la plebe... Hemos causado que la práctica de la Religión Católica sea considerada como desactualizada y una mera pérdida de tiempo...

Y los gentiles, en su estupidez, han sido timados más fácilmente de lo que esperábamos. Uno pudiera esperar más inteligencia y más sentido común práctico, pero ellos no son más que un rebaño de ovejas. Que pazcan en nuestros campos hasta que estén lo suficientemente gordos para merecer ser inmolados a nuestro ‘futuro Rey del Mundo’...
  
Hemos fundado muchas asociaciones secretas, las cuales todas trabajan para nuestro propósito, bajo nuestras órdenes y dirección. Hemos hecho un honor, un gran honor, a los gentiles permitiéndoles entrar en nuestras organizaciones, que, gracias a nuestro oro, están floreciendo ahora más que nunca. Aunque queda nuestro secreto de esos gentiles que traicionan sus propios y más preciosos intereses al unirse a nuestra conspiración, que nunca deben saber que estas asociaciones son de nuestra creación, y que sirven a nuestro propósito.
  
Uno de los mayores triunfos de nuestra Francmasonería es que esos gentiles que se hacen miembros de nuestras logias nunca sospechen que los estamos usando para construir sus propias cárceles, sobre cuyos tejados debemos erigir el trono de nuestro Rey Universal de los Judíos; y nunca deberían saber que los hemos ordenado a forjar las cadenas de su propia esclavitud a nuestro futuro Rey del Mundo.
  
Desde antes, hemos considerado nuestra estrategia en nuestros ataques a la Iglesia Católica desde el exterior. Pero eso no es todo. Dejadnos explicar cómo hemos ido más lejos en nuestro trabajo, para acelerar la ruina de la Iglesia Católica, y cómo hemos penetrado en sus círculos más internos, y llevado incluso a algunos de su clero para ser pioneros de nuestra causa.
 
Aparte de la influencia de nuestra filosofía, hemos tomado otros pasos para asegurar una brecha en la Iglesia Católica. Permitidme explicar cómo hemos hecho: Hemos inducido a algunos de nuestros hijos a unirse al Cuerpo Católico, con la explícita intimación de que deberían trabajar en una forma más eficiente para desintegrar a la Iglesia Católica, creando escándalos en su seno. Así hemos seguido el consejo de nuestro Príncipe de los Judíos, que tan sabiamente dijo: ‘Haced que algunos de vuestros hijos se conviertan en clérigos, para que ellos puedan destruir a la Iglesia’. Infortunadamente, no todos los judíos ‘convertidos’ han probado ser fieles a su misión. ¡Muchos de ellos nos han traicionado! Pero, por otro lado, otros han mantenido su promesa y honrado su palabra. De ahí que el consejo de nuestros Ancianos ha logrado ser un éxito.
 
Nosotros somos los padres de todas las revoluciones, incluso de aquellas que a veces se vuelven en contra nuestra. Somos los amos supremos de la paz y la guerra. ¡Podemos blasonar ser los creadores de la Reforma! Calvino fue uno de nuestros hijos; él era descendiente de judíos, y fue comisionado por autoridades judías y alentado con financiación judía para plasmar su esquema en la Reforma [que era convencer a los cristianos que era correcto el tomar usura, y otras herejías condenables que violan las leyes de Dios, N. del T.].
 
Martín Lutero cedió inconscientemente a la influencia de sus amigos judíos y, de nuevo, con autoridad judía y financiación judía, su complot contra la Iglesia Católica tuvo éxito. Pero desafortunadamente descubrió el engaño, y se convirtió en una amenaza para nosotros, así que dispusimos de él como hemos hecho con tantos otros que se atreven a oponerse a nosotros.
 
Gracias a nuestra propaganda, a nuestras teorías del liberalismo y nuestras malas interpretaciones de la libertad, la mentes de muchos entre los gentiles estuvieron prontas a recibir la Reforma. Ellos se separaron de la Iglesia para caer en nuestras redes. Y así la Iglesia Católica ha quedado sensibemente debilitada, y su autoridad sobre los reyes de los gentiles ha sido reducida casi a la nada.

Estamos agradecidos con los protestantes por su lealtad a nuestros deseos (aunque la mayoría de ellos están, en la sinceridad de su fe, inconscientes de su lealtad a nosotros). Les estamos agradecidos por su maravillosa ayuda que nos han dado en nuestra lucha contra la fortaleza de la Civilización Cristiana, y en nuestras preparaciones para el adviento de nuestra supremacía sobre el mundo entero y sobre los reinos de los gentiles.
 
Hace mucho que hemos tenido éxito en derribar la mayoría de los tronos de Europa. El resto caerán en el futuro cercano. Rusia ya adora nuestro mandato, Francia, con su gobierno masónico, está bajo nuestro pulgar. Inglaterra, en su dependencia a nuestras finanzas, está bajo nuestro talón; y en su protestantismo está nuestra esperanza para la destrucción de la Iglesia Católica. España y México son juguetes en nuestras manos. Y muchos otros países, como los Estados Unidos, han caído ya en nuestros planes.

Pero la Iglesia Católica aun está viva... Debemos destruirla sin dilación y sin misericordia. La mayoría de la prensa mundial está bajo nuestro control; alentémosle por tanto en forma más violenta para que el mundo odie a la Iglesia Católica. Intensifiquemos nuestras actividades para envenenar la moralidad de los gentiles. Esparzamos el espíritu de la revolución en las mentes de la gente. Ellos deben despreciar el patriotismo y el amor de su familia, considerar su fe como una farsa, su obediencia a su Iglesia como una degradante servidumbre, para que ellos se hagan sordos al apelo de la Iglesia y ciegos a sus advertencias contra nosotros. Sobre todo, hagámosle imposible a los cristianos que están fuera de la Iglesia Católica el volver a ella, o a los no cristianos el unirse a la Iglesia; de otro modo la gran obstrucción a nuestra dominación se fortalecerá y nuestro trabajo será inútil. Nuestro complot será develado, los gentiles se volverán contra nosotros con espíritu vengativo, y nuestra dominación sobre ellos jamás se realizará.
  
Recordemos que mientras queden aún enemigos activos de la Iglesia Católica, podemos esperar para convertirnos en Amos del Mundo... Y recordemos siempre que el futuro Rey Judío no reinará sobre el mundo mientras que el Papa de Roma sea destronado, como lo fueron los otros monarcas de los gentiles sobre la tierra...”
 
Nota del Autor: Antes de que estos documentos llegaran a mi conocimiento, yo era menos que descuidado en el cumplimiento de mis deberes religiosos, pero desde entonces, gracias a Dios, mi fe ha crecido más y más fuerte, y mi creencia en la Iglesia Católica como el único baluarte contra los enemigos de nuestra Civilización Cristiana es más firme que nunca. Es por ello que oro para que todo cristiano esté alerta frente a esta inminente conspiración judía, para que todo el mundo cristiano pueda enlistarse bajo el estandarte de la Iglesia Católica, y así pueda unirse frente al único enemigo común. G. G.

JUAN CALVINO, EL TIRANO DE GINEBRA

    
Juan Calvino adolece del mismo orgullo que el señor Martín Lutero. A los 26 años, sin ninguna formación teológica seria, publica su Institútio Christiánæ Religiónis, en que abraza toda la doctrina necesaria para la salvación y traza la carta de navegación por la cual orientará, en las más sublimes e intrincadas cuestiones del dogma y de la moral, toda su actividad de reformador improvisado. Para este joven de 5 lustros, ¡toda la Iglesia romana, todos los Santos Padres erraron groseramente en la interpretación del Evangelio! Él solo, en tres años de estudio privado y hecho apresuradamente, elevóse al concepto genuino de las grandes verdades ignoradas por el mundo entero. Y el faro luminoso que brilla solitario en la oscuridad universal. Hablando de la satisfacción o reparación de los pecados cometidos, escribe:
“Poco me turba o mueve lo que me encuentro a cada paso de los escritos de los antiguos respecto a la satisfacción. Veo en efecto que muchos de ellos, antes, hablando francamente, casi todas aquellas obras que han llegado a nosotros están desviadas, en este punto, de la verdad” (1). 
  
¡Ay de quien se atreva a discordar del joven doctor! Estultos, locos, frenéticos, sofistas, ebrios, furiosos, sacrílegos, rábulas, sicofantes, bestias fieras, ateos, asnos, cerdos, son los delicados epítetos con que él mima a sus mais venerandos adversarios (2). Todo su estilo está engastado con estas gemas preciosas.
 
Enfermaba en Ratisbona en 1541 el célebre teólogo Juan Eck. Calvino escribió: “Dicen que Eck convalecerá: El mundo aún no merece ser liberado de esta bestia salvaje” (3). ¿Estas palabras propias de un gamberro dicen bien de un restaurador del “cristianismo evangélico”?
 
Pero los excesos de su intolerancia no se quedaban en palabras. Él, que para impugnar la Iglesia Católica reclamó todas las libertades y todas las licencias, mal que firmó su poder en Ginebra, instituyó una inquisición ante la cual empalidecen los mayores rigores del Santo Oficio español. Penas severísimas a quien volviese al catolicismo, a quien no asistiese a los sermones de los nuevos predicantes, a quien osase proferir palabra contra sus doctrinas o a su intangible persona:
“Il faisait soigneusement enregistrer, depuis des années, les moindres propos tenus contre lui ou contre sa doctrine de la prédestination, avec laquelle il s’etait tellement identifié, qu’il était aussi dangereux de parler contre ce dogme que contre lui. Les pauvres étaient traînés dans les cachots, fouettés, bannis, promenés par la ville en chemise et nu-pieds, une torche à la main, pour expier ce qu’il lui plaisait d’appeler des blasphèmes” [Por años, hizo que la gente reportara detalladamente la menor palabra contra él o contra su doctrina de la predestinación, con la cual se identificó a tal punto que era tan peligroso hablar contra este dogma que contra él. Los pobres eran arrojados a prisión, azotados, avergonzados, paseados por las calles descalzos y vistiendo cilicio y cargando una antorcha en la mano para expiar lo que él arbitrariamente llamaba blasfemias] (4).
  
Sebastián Castellion, rector del Collège de Genève [actual Collège Calvin, N. del T.] y otrora amigo del reformador, porque de él discordó en algunos puntos de doctrina, fue acusado, destituido de su cargo y expulsado de Ginebra. Pedro Ameaux, senador, por haber proferido en un banquete, entre las alegrías del vino, algunas palabras contra Calvino, fue encarcelado y condenado a la más humillante de las reparaciones (5). El carmelita apóstata Jerónimo Hermes Bolsec, por el gran delito de haber juzgado como falsa la doctrina calvinista de la predestinación, después de varias semanas de prisión, fue condenado al destierro. Otros, más infelices, pagaron con la vida la imperdonable osadía de contrariar al tiranete de Ginebra. Jaime Gruet, por haber acusado al reformador, después de ser sometido a tortura, fue decapitado en 1547. Miguel Servet, médico español, por haber negado la Trindad y censurado algunas opiniones del amo, a pesar de protestar que no había cometido ningún crimen en Ginebra y de pedir en vano se le concediese un abogado, fue preso y mandado a la hoguera. En un opúsculo especial, intentó Calvino justificar su proceder ante la Europa. Sus colegas Felipe Melanchton, Enrique Bullinger y Wolfgang Músculo aplaudieron la energía de su actitud (6). De una pena semejante a la de Servet se escapó el italiano Juan Valentín Gentile, mediante humildes súplicas; más tarde, sin embargo, fue decapitado en Berna.
 
Causa horror revisar los procesos criminales de Ginebra, durante el gobierno de este “sacerdote tirano que sometió a Ginebra a la más infame servidumbre” (7). “En cuanto al número de estos autos de fe que pudieran haber normalmente al año en una ciudad era fácilmente sobrepasado en un mes, o puede decirse que en una semana, bajo el reinado de Calvino. A menudo habían muchos espectáculos de este género en un mismo día” (8). Más aún, “dos años de reinado de Calvino produjeron 414 procesos criminales... Hubo cientos de procesos de esta clase por año en esta épocas que algunos se atreven a llamar las más bellas páginas de nuestra historia” (9). El mismo autor en otra obra, hablándonos de las penas capitales, dice: "Estas ejecuciones, de las cuales 30 fueron de hombres y 28 de mujeres, se reparten también según la naturaleza del suplicio: 13 personas colgadas, 10 decapitados, 65 descuartizados por demás, y 35 quemados vivos después de la amputación de su mano derecha, y otros tras ser atenazados con pinzas ardientes al rojo vivo” (10). “Nosotros pensamos que fue así para edificar al lector sobre la dulzura, la integridad y las pretendidas altas luces de la justicia calvinista, en una época donde ella todavía tenía, en su propio interés, los miramientos para conservar. Uno puede, después de esto, hacerse una de idea de lo que ella fue hasta que su jefe se vio como señor de la situación, hasta que el verdugo le ordenó tener siempre su espada en la mano, a la época en fin, donde la media de procesos, en vez de ser de 40 a 50 por año, era de 200 a 300” (11).

En la ceguera de su orgullo, el jefe del protestantismo suizo cayó en las más extravagantes ridiculeces. He aquí una muestra de sus prohibiciones moralizantes: “Se prohíben en los banquetes de bodas, todas las confituras, excepto las almendras, con pena de 60 soles ginebrinos” (12). “Toda especie de esparcimiento fue proscrita como invención del diablo, bajo penas muy severas, y sobre todo el juego, las canciones y la danza” (13). “Llegó a destruir toda especie de libertad, que incluso prohibió beber de una fuente en la montaña, que tenía la reputación de curar las fiebres, creyendo que era una forma de idolatría. Hubo muchas denuncias e interrogatorios contra personas que fueron arrestadas por curarse de esta manera (año 1556)” (14). Calvino, como también los demás reformadores, fue un gran supersticioso. Y este es el hombre que el señor Eduardo Carlos Pereira de Magalhães [pastor presbiteriano brasileño autor de O problema religioso na América Latina, contra el cual se dirige el libro A Igreja, a Reforma e a Civilização del padre Franca, N. del T], en una comparación cuya irreverencia raya con la blasfemia, no duda en asemejar al “Pablo del cristianismo restaurado, del que Lutero era su Pedro”, p. 53. g 7 (15).
  
PADRE LEONEL FRANCA SJ. A Igreja, a Reforma e a Civilização (Séptima edición). En Obras Completas, tomo II. Livraria Agir Editôres, Río de Janeiro, 1958, págs. 188-191. Imprími Potest del Padre José da Frota Gentil SJ, 24-IX-1957.
  
NOTAS DEL ORIGINAL PORTUGUÉS
1. Juan Calvino, Institución de la Religión Cristiana, Libro Tercero, cap. IV, n. 38; Opera Omnia, tomo II, p. 489.
2. El calvinista e ilustrado Rousseau se pregunta:
“Quel homme fut jamais plus tranchant, plus impérieux, plus décisif, plus divinement infaillible, à son gré, que Calvin, pour qui la moindre opposition qu’on osait lui faire était toujours un œuvre de Satan, un crime digne du feu?” [¿Hubo jamás un hombre más incisivo, más imperioso, más decisivo, más divinamente infalible, en su opinión, que el mismo Calvino, para quien la menor oposición que se osara en levantar contra él era siempre una obra de Satán, un crimen digno del fuego?] (Jean Jacques Rousseau, Lettres de la Montagne, tomo I. Ámsterdam, 1764, p. 103).
Observe el lector cómo todos estos enemigos de la infalibilidad constituida por Jesucristo se van trepando a las alturas de oráculos divinos en nombre del libre examen. ¡Qué ironía! ¡Qué terrible castigo infligido a la soberbia por la justicia inmanente de las cosas, que es la expresión de la Providencia en el gobierno de la humanidad!
3. Opera Omnia, tomo II, p. 217.
4. Jacques Augustin Galiffe, Notices génealogiques sur les familles genévoises, tomo III. Ginebra, 1836, p. 545. Es de advertir que el autor es protestante.
5. He aquí los términos de la sentencia oficial, proferida el 8 de Abril:
“Qu’il soit condamné à devoir faire le tour à la ville en chemise, tête-nue, une torche allumée à la main, et puis, devant le tribunal, venir crier merci à Dieu et à la justice, les genoux en terre, confessant avoir mal et méchamment proféré les dites paroles vilaines, en étant déplaisant d’icelles avoir dites, le condamnant aussi à tous les dépens et que la sentence soit proférée publiquement” [Que sea condenado a caminar alrededor de la ciudad en camisa, con la cabeza descubierta, portando una antorcha encendida en su mano, y después, ante el tribunal, deberá suplicar misericordia a Dios y a la justicia, de rodillas y confesanr haber proferido impía y maliciosamente haber dicho las dichas palabras viles, y de estar arrepentido de haberlas dicho. Sea condenado también a pagar las costas procesales y que la sentencia sea públicamente anunciada]. (Jean Barthélemy Galiffe, Nouvelles pages d’histoire exacte soit le procès de Pierre Ameaux, 1863, p. 60).
6. Citemos apenas a Melanchthon, el "manso" Melanchthon que escribía a Calvino: “La Iglesia, hoy y siempre, te debe y deberá eterna gratitud” (Corpus Reformatórum, tomo VIII, pág. 362); a Bullinger en 1555: “fue justa la sentencia contra Servet... y admírome como haya todavía quien repruebe su severidad” (Ibíd., tomo VIII, pág. 523); y dos años más tarde, en 1567: “condenando a Servet, los magistrados de Ginebra dejan a los postreros memorable ejemplo de piedad” (Ibíd., tomo IX, p. 133).
7. Jacques Augustin Galiffe, Notices génealogiques..., tomo III, p. 338.
8. Jean Barthélemy Galiffe, Nouvelles pages d’histoire exacte..., pp. 105-106.
9. Jacques Augustin Galiffe, Notices génealogiques..., tomo III, p. 344.
10. Jean Barthélemy Galiffe, Nouvelles pages d’histoire exacte, p. 100. “Entre 1542 y 1546, que fue el periodo más blando de su gobierno, contamos 58 ejecuciones, 76 destierros y 900 arrestos” (Louis Jeantet, Histoire de la persécution religieuse à Genève. Ed. Lecoffre, París 1879, p. 473).
10. Jean Barthélemy Galiffe, Nouvelles pages d’histoire exacte, p. 105.
12. Canónigo François Fleury, Calvin à Genève, Quelques pages de sa vie à l’occasion du 300me anniversaire de sa mort, par un genevois. Ginebra, 1864, art. 141.
13. Jacques Augustin Galiffe, Notices génealogiques..., tomo III, p. 381. A pesar de estas medidas severas de la policía reformadora, la inmoralidad caló en Ginebra como en todos los lugares donde prevaleció la Reforma: “Al final de la carrera del reformador... la inmoralidad..., de pronto, tuvo su apogeo. El sistema de represión había tenido un mal suceso” (Jean Barthélemy Galiffe, Quelques pages d’histoire exacte sur les procès criminels intentés à Genève, en 1547. Ginebra, 1862, p. 95). “Jamás la inmoralidad secreta fue tan grande en Ginebra, como lo fue precisamente en la época que debía ser más que las otras como piedra de toque para este mismo sistema, aplicado exclusivamente a quienes estuvieran censados y se sometieran voluntariamente a él” (Ibíd., p. 96. Cfr. Jean Barthélemy Galiffe, Nouvelles pages d’histoire exacte, pp. 96-98).
14. Jacques Augustin Galiffe, Notices génealogiques..., tomo III, p. 328. Sobre los excesos y tiranía de Calvino en Ginebra, cfr. J. B. Galiffe, Quelques pages d’histoire exacte sur les procès criminels intentés à Genève, en 1547, contre Ami Perin et Laurent Maigré. Memorias del Instituto Nacional Ginebrino, 1862; En Nouvelles pages d’histoire exacte soit le procès de Pierre Ameaux, Memorias del Instituto Nacional Ginebrino, 1863; Franz Wilhelm Kampschulte, Johann Calvin, seine Kirche und sein Staat in Genf, Leipzig, 1869; Canónigo François Fleury, Calvin à Genève, Quelques pages de sa vie à l’occasion du 300me anniversaire de sa mort, par un genevois. Ginebra, 1864.
15. De los colaboradores de Calvino me contentaré con la observación de Galiffe: “Muchos de los colegas del reformador tienen historias muy escandalosas cuyos detalles no pueden entrar en una obra destinada a los dos sexos: yo podría publicar algunas historias en latín para la edificación de los tartufos”. Notices génealogiques..., tomo III, p. 381, nota.

LA EDAD Y LA DIMENSIÓN DEL UNIVERSO NO SON UNA OBJECIÓN A DIOS, TAMPOCO

Tomado de RADIO SPADA. Traducción nuestra.
  
Creación de las estrellas (Mosaico de la catedral de Monreale)

Nota del original italiano:Encontramos en el sitio Unión de Cristianos Católicos Racionales este interesante artículo. Si bien de este sitio nos separa un océano ideal, queremos republicarlo para nuestros lectores. Al mismo tiempo remitimos –sobre un tema que afianza ineludiblemente estos argumentos– al libro DIOS accesible a todos. Prueba de su existencia que racchiude todas las otras, desde la del movimiento local hasta la de los frutos de la santidad. EL MÁS NO VIENE DE LO MENOS, del P. Reginald Garrigou-Lagrange OP.
   
El Universo ha aparecido hace millardos de años y la existencia humana parece verdaderamente un simple blip (destello) sobre el calendario cósmico, existen un gran número de galaxias, enorme cantidad de estrellas, planetas y otras entidades astronómicas, la tierra misma tiene millardos de años pero los seres humanos han iniciado a existir solo por un período relativamente reciente de tiempo.
   
Estas evidencias científicas son estadísticamente las más recurridas por las personas de fe atea cuando justifican su posición existencial. Pero, es a través de la investigación científica que se puede replicar: John Barrow y Frank Tipler, en su tesis intitulada “El principio antrópico” (Adelphi 2002), han explicado bien que las dimensiones y la edad del Universo son precisamente lo que deberíamos observar. De hecho, un universo correspondiente a fechas diferentes habría quedado vacío y deshabitado porque en un tiempo más breve de 15 millardos de años los elementos pesados (oxígeno y carbono), indispensables tanto para la constitución de la tierra como para los compuestos orgánicos de los que está conformada la materia viviente, no habrían tenido el tiempo y el espacio necesarios para formarse en cantidad suficiente en las nucleosíntesis estelares.
   
Como ha escrito Owen Gingerich, docente de Astronomía e Historia de la ciencia en la Universidad de Harvard, «en vez de denunciar el carácter marginal y absolutamente efímero de la humanidad al interior de un universo inmenso y antiquísimo, se necesitaría explicar que en un universo más pequeño y más joven nuestra presencia no sería posible, porque no habría el tiempo para “cocer” a fuego lento los elementos necesarios para la vida» (O. Gingerich, “Buscando a Dios en el Universo”, Lindau 2007, p.17).
  
Esta explicación, como es comprensible, hace surgir una segunda pregunta: ¿por qué Dios ha escogido un tal universo más bien que producir milagrosamente las estrellas y los planetas, el hombre y la naturaleza en un solo instante? Quienes salen del campo científico y buscan entrar en la mente de Dios, de todos modos es posible que respondan como ha hecho el filósofo William Lane Craig, de la Talbot School of Theology de Los Angeles, observando que probablemente el Creador ha querido a propósito crear un pasado no ilusorio a nuestro mundo. Se podría también agregar que un universo surgido improvisamente, ya formado, sin su natural evolución, habría irremediablemente comprometido la libertad de los seres vivientes, constreñidos y forzados a creer en Él. ¿Cuál Padre estaría satisfecho si obligase a su hijo a amarlo? Sin la libertd de reconocer o no a Dios, el Creador habría forjado una marioneta, no un hombre.
  
Por esto el conocido físico inglés Paul Davies ha comentado: «Según mi opinión y la de un creciente número de científicos, descubrir que la vida y el intelecto han emergido como parte de la ejecución natural de las leyes del universo es una fuerte prueba de la presencia de un objetivo más profundo en la existencia física. Invocar un milagro para explicar la vida es exactamente lo que no se requiriendo para tener la prueba de un objetivo divino en el universo» (P. Davies, Conferencia pronunciada en Filadelfia por invitación de la John Templeton Foundation y difundida por Meta List on “Science and Religion”).
  
A quienes denuncian la poca eficiencia de un tal universo, observando el derroche de espacio y de tiempo, se necesitaría recordar -como ha hecho justamente el ya citado filósofo americano- que la eficiencia es un valor solo para quien tiene un tiempo y/o recursos limitados, una condición que es inaplicable a Dios. Él es considerado más bien como un artista, «que rocía su tela cósmica de colores deslumbrantes y creaciones. La vastedad y la belleza del universo me hablan de la majestuosa grandeza de Dios y de su maravillosa condescendencia en el amor y en el cuidado de nosotros». Efectivamente es solamente observando un Universo general -finamente sintonizado a la aparición de la vida y dominado por el orden, no por el caos- que puede surgir el estupor y la humildad del hombre, que lo lleva a decir: «Si miro el cielo, obra de tus manos, la luna y las estrellas que tú has hecho, ¿qué cosa es el hombre para que te acuerdes de él, el hijo del hombre para que lo cuides?» (Salmo 8).
   
Es solamente observando nuestro Universo que Albert Einstein pudo afirmar: «Nos estamos en la situación de un niño que entra en un inmensa biblioteca plena de libros escritos en muchas lenguas. El niño sabe que algo debe haber escrito en los libros, pero no sabe cómo y no conoce las lenguas en cui que fueron escritos. Sospecha, sin embargo, que hay un misterioso orden en la disposición de los volúmenes, pero no sabe cuál es. Me parece que esta es la situación del ser humano, incluso del más inteligente, frente a Dios. La creencia profundamente apasionante de la presencia de un poder superior racional, que se revela en el incomprensible universo, funda mi idea sobre Dios» (citado en Isaacson, “Einstein: His Life and Universe”, Simon y Schuster, pag. 27). Un Universo diferente, no habría hecho volver al cielo los ojos del pastor errante del Asia, descrito por Leopardi, ninguno hubiera sentido la desproporción de su finitud con la inmensidad del Universo del cual es parte, preguntándose el significado de esto y qué sentido tenía él mismo, su misma existencia. Ninguno, para concluir, habría comprendido la demanda infinita de sentido que habita en nosotros, seres finitos.
   
Por tanto, es necesario desmentir la idea que la vastidad del espacio y la edad del Universo sean una válida objeción a Dios. Eso es todo lo contrario, como ha expuesto el célebre evolucionista Kenneth R. Miller, docente de Biología en la Brown University: «nuestro mundo es infinitamente más vasto, más complejo, más variado y creativo de lo que creíamos antes, en un cierto sentido esto profundiza nuestra fe y nuestra estimación para el Autor de tal obra, el autor de este universo físico».

domingo, 19 de marzo de 2017

OFICIO PARVO DE SAN JOSÉ

Tomado del libro "Cœléste Palmétum", escrito por el Padre Wilhem Nakatenus SJ.
 
OFFÍCIUM PARVUM DE SANCTE JOSEPH
        
AD MATUTÍNUM (Maitines, antes de 06:00h)
  
In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti. Amen.
   
Salve Patriarchárum decus, et Ecclésiæ sanctæ Dei Œcónome, cui panem vitæ et fruméntum Electórum conservásti.
    
V. Dómine , lábia mea apéries.
R. Et os meum annuntiábit laudem tuam.
 
V. Deus , in adjutórium meum inténde.
R. Dómine, ad adjuvándum me festína.
    
V. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.
R. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sǽcula sæculórum. Amen. Desde la Septuagésima hasta la Pascua, en lugar del Allelúja, decir: Laus tibi, Dómine, Rex ætérnæ glóriæ.
  
Magne Joseph, Fili David,
Custos date Vírginis,
Quem et Virgo nuncupávit
Patrem Christi Dómini;
Qui fidélis Servus Dei
Datus es famíliæ,
Precor velis curam mei
Tamquam Pater gérere.
   
Antiphonam: Constítuit eum Dóminum Domus suæ, et Príncipem omnis possessiónis suæ. (Ps. 104, 21)
   
V. Ora pro nobis, beatíssime Joseph.
R. Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.
   
Orémus
Sanctíssimæ Genetrícis tuæ sponsi, quǽsumus, Dómine, méritis adjuvémur, ut quod possibílitas nostra non obtínet, ejus nobis intercessióne donétur. Qui cum Patre et Sancto Spíritu vivis et regnas, Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
 
V. Dómine, exáudi oratiónem meam.
R. Et clámor meus ad te véniat.
     
V. Benedicámus Dómino.
R. Deo grátias.
   
V. Fidélium ánimæ per misericórdiam Dei requiéscant in pace.
R. Amen.
    
In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti. Amen.
          
AD PRIMAM (A la primera hora, 07:00h)
    
In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti. Amen.
   
Salve Patriarchárum decus, et Ecclésiæ sanctæ Dei Œcónome, cui panem vitæ et fruméntum Electórum conservásti.
    
V. Deus , in adjutórium meum inténde.
R. Dómine, ad adjuvándum me festína.
     
V. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.
R. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sǽcula sæculórum. Amen. Desde la Septuagésima hasta la Pascua, en lugar del Allelúja, decir: Laus tibi, Dómine, Rex ætérnæ glóriæ.
  
Cum feréntem castam Matrem,
Conspexísses úterum,
Et nescíres tamen Patrem,
Cor gerébas ánxium;
Sed de cœlo mox instrúctus,
Posuísti dúbium.
Fac ut omnis meus luctus
Tránseat in gáudium.
  
Antíphonam: Joseph fili David, noli timére accípere Maríam conjúgem tuam, quod enim in ea natum est, de Spíritu Sancto est. (Matth. 1, 20)
   
V. Ora pro nobis, beatíssime Joseph.
R. Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.
       
Orémus
Sanctíssimæ Genetrícis tuæ sponsi, quǽsumus, Dómine, méritis adjuvémur, ut quod possibílitas nostra non obtínet, ejus nobis intercessióne donétur. Qui cum Patre et Sancto Spíritu vivis et regnas, Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
  
V. Dómine, exáudi oratiónem meam.
R. Et clámor meus ad te véniat.
     
V. Benedicámus Dómino.
R. Deo grátias.
   
V. Fidélium ánimæ per misericórdiam Dei requiéscant in pace.
R. Amen.
    
In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti. Amen.
       
AD TERTIAM (A la hora tercia, 09:00h)
   
In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti. Amen.
   
Salve Patriarchárum decus, et Ecclésiæ sanctæ Dei Œcónome, cui panem vitæ et fruméntum Electórum conservásti.
    
V. Deus , in adjutórium meum inténde.
R. Dómine, ad adjuvándum me festína.
  
V. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.
R. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sǽcula sæculórum. Amen. Desde la Septuagésima hasta la Pascua, en lugar del Allelúja, decir: Laus tibi, Dómine, Rex ætérnæ glóriæ.
 
Dum in Bethléhem profectúrus,
Pergéres cum Vírgine,
Deus nobis par futúrus,
Natus est in témpore.
Quem in fæno collocátum,
Coluísti gráviter:
Nunc in cœlo elevátum:
Ora pro me júgiter.
 
Antíphonam: Ascéndit Joseph a Galilǽa de Nazáreth, in Judǽam in civitatám David, quæ vocátur Bethléhem, cum María desponsáta sibi uxóre prægnánte. (Luc. 2, 4)
   
V. Ora pro nobis, beatíssime Joseph.
R. Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.
   
Salve Patriarchárum decus, et Ecclésiæ sanctæ Dei Œcónome, cui panem vitæ et fruméntum Electórum conservásti.
    
   
Orémus
Sanctíssimæ Genetrícis tuæ sponsi, quǽsumus, Dómine, méritis adjuvémur, ut quod possibílitas nostra non obtínet, ejus nobis intercessióne donétur. Qui cum Patre et Sancto Spíritu vivis et regnas, Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
  
V. Dómine, exáudi oratiónem meam.
R. Et clámor meus ad te véniat.
     
V. Benedicámus Dómino.
R. Deo grátias.
   
V. Fidélium ánimæ per misericórdiam Dei requiéscant in pace.
R. Amen.
    
In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti. Amen.
       
AD SEXTAM (Al medio día, 12:00h)
                 
In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti. Amen.
   
Salve Patriarchárum decus, et Ecclésiæ sanctæ Dei Œcónome, cui panem vitæ et fruméntum Electórum conservásti.
    
V. Deus , in adjutórium meum inténde.
R. Dómine, ad adjuvándum me festína.
   
V. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.
R. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sǽcula sæculórum. Amen. Desde la Septuagésima hasta la Pascua, en lugar del Allelúja, decir: Laus tibi, Dómine, Rex ætérnæ glóriæ.
   
Vim Heródis evasísti,
Mónitus ab Ángelo,
In Ægýptum cum duxísti
Vírginem cum párvulo.
Per mœrórem, quem tulísti,
Isto in exílio,
Cum gravábor hora tristis
Mihi sis auxílio.
  
Antiphona: Surge, et accípe Púerum et Matrem ejus, et fuge in Ægýptum, et esto ibi usque dum dicam tibi; futúrum est enim, ut Heródes quǽrat Púerum ad perdéndum Eum. (Matth. 2, 13)
   
V. Ora pro nobis, beatíssime Joseph.
R. Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.
       
Orémus
Sanctíssimæ Genetrícis tuæ sponsi, quǽsumus, Dómine, méritis adjuvémur, ut quod possibílitas nostra non obtínet, ejus nobis intercessióne donétur. Qui cum Patre et Sancto Spíritu vivis et regnas, Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
  
V. Dómine, exáudi oratiónem meam.
R. Et clámor meus ad te véniat.
     
V. Benedicámus Dómino.
R. Deo grátias.
   
V. Fidélium ánimæ per misericórdiam Dei requiéscant in pace.
R. Amen.
    
In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti. Amen.
       
AD NONAM (A la hora nona, 15:00h)
        
In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti. Amen.
   
Salve Patriarchárum decus, et Ecclésiæ sanctæ Dei Œcónome, cui panem vitæ et fruméntum Electórum conservásti.
    
V. Deus , in adjutórium meum inténde.
R. Dómine, ad adjuvándum me festína.
   
V. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.
R. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sǽcula sæculórum. Amen. Desde la Septuagésima hasta la Pascua, en lugar del Allelúja, decir: Laus tibi, Dómine, Rex ætérnæ glóriæ.
    
Ex Ægýpto cum deféssus,
Galilǽam petéres,
Es in Nazáreth digréssus,
Ut secúrus degéres.
In floréntis hortum mentis,
Amas Jesum ducére:
Da, floréscat et mitéscat,
Hortus ánimæ.
 
Antiphona: Et consúrgens ex Ægýpto, accépit Púerum et Matrem ejus, et venit in terram Israël, et habitávit in civitáte, quæ vocatur Nazáreth. (Matth. 2, 23)
   
V. Ora pro nobis, beatíssime Joseph.
R. Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.
        
Orémus
Sanctíssimæ Genetrícis tuæ sponsi, quǽsumus, Dómine, méritis adjuvémur, ut quod possibílitas nostra non obtínet, ejus nobis intercessióne donétur. Qui cum Patre et Sancto Spíritu vivis et regnas, Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
  
V. Dómine, exáudi oratiónem meam.
R. Et clámor meus ad te véniat.
     
V. Benedicámus Dómino.
R. Deo grátias.
   
V. Fidélium ánimæ per misericórdiam Dei requiéscant in pace.
R. Amen.
    
In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti. Amen.
       
AD VÉSPERAS (Vísperas, 18:00h)
        
In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti. Amen.
   
Salve Patriarchárum decus, et Ecclésiæ sanctæ Dei Œcónome, cui panem vitæ et fruméntum Electórum conservásti.
    
V. Deus , in adjutórium meum inténde.
R. Dómine, ad adjuvándum me festína.
   
V. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.
R. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sǽcula sæculórum. Amen. Desde la Septuagésima hasta la Pascua, en lugar del Allelúja, decir: Laus tibi, Dómine, Rex ætérnæ glóriæ.
   
Quam dolébas, cum quærébas,
duodénnem Jesúlum!
Sed invéntus et reténtus,
Auxit illi gáudium.
Jesum, Lumen oculórum,
Fac me núnquam perdére:
Semper puritáte morum,
Menti adsit íntegræ.
  
Antiphona: Fili! quid fecísti nobis sic? Ecce Pater tuus et ego doléntes quærebámus Te. (Luc. 2, 48)
  
V. Ora pro nobis, beatíssime Joseph.
R. Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.
       
Orémus
Sanctíssimæ Genetrícis tuæ sponsi, quǽsumus, Dómine, méritis adjuvémur, ut quod possibílitas nostra non obtínet, ejus nobis intercessióne donétur. Qui cum Patre et Sancto Spíritu vivis et regnas, Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
  
V. Dómine, exáudi oratiónem meam.
R. Et clámor meus ad te véniat.
     
V. Benedicámus Dómino.
R. Deo grátias.
   
V. Fidélium ánimæ per misericórdiam Dei requiéscant in pace.
R. Amen.
    
In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti. Amen.
       
AD COMPLETORIUM (Completas, 21:00h)
          
In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti. Amen.
    
Salve Patriarchárum decus, et Ecclésiæ sanctæ Dei Œcónome, cui panem vitæ et fruméntum Electórum conservásti.
    
V. Convérte nos, Deus salutáris noster.
R. Et avérte iram tuam a nobis
   
V. Deus , in adjutórium meum inténde.
R. Dómine, ad adjuvándum me festína.
  
V. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.
R. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sǽcula sæculórum. Amen. Desde la Septuagésima hasta la Pascua, en lugar del Allelúja, decir: Laus tibi, Dómine, Rex ætérnæ glóriæ.
   
Inter Jesu et Maríæ
Manus integérrimas,
Spíritum emíttis pie,
Hinc ad sedes supéras.
Eja, Jesu et María,
Te conjúnge tértium,
Quándo me supréma die
Mors citábit ánxium.
    
Antiphona: In pace in idípsum dórmiam et requiéscam: quóniam Tu, Dómine, singuláriter in spe constituísti me. (Ps. 4, 9)
  
V. Ora pro nobis, beatíssime Joseph.
R. Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.
        
Orémus
Sanctíssimæ Genetrícis tuæ sponsi, quǽsumus, Dómine, méritis adjuvémur, ut quod possibílitas nostra non obtínet, ejus nobis intercessióne donétur. Qui cum Patre et Sancto Spíritu vivis et regnas, Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
  
V. Dómine, exáudi oratiónem meam.
R. Et clámor meus ad te véniat.
     
V. Benedicámus Dómino.
R. Deo grátias.
   
V. Fidélium ánimæ per misericórdiam Dei requiéscant in pace.
R. Amen.
    
Commendátio (Encomienda del alma, después de las Completas)
Cliens tibi dedicátus,
Solvit hoc Offícium,
Ejus votis tu vocátus,
Redde benefícium;
Ut post hujus vitæ metam,
Tuo patrocinio,
Tecum vivam vitam lǽtam
Cœli in palátio. Amen.
    
In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti. Amen.

sábado, 18 de marzo de 2017

ORDENAN INVESTIGACIÓN CONTRA GEORGE SOROS

Traducción hecha por ECCE CHRISTIANUS de la noticia publicada en CBN NEWS.
  
WASHINGTON (Reuters) – El multimillonario George Soros ha sido acusado durante mucho tiempo de entrometerse en la política europea y ahora los legisladores estadounidenses exigen respuestas sobre los informes de que los impuestos estadounidenses ayudarán a financiar algunas de sus causas liberales en el pequeño y conservador país de Macedonia.
  
George Soros Such (nacido György Schwartz Szűcs)
 
Siete congresistas quieren saber por qué el embajador estadounidense en Macedonia, Jess Baily, nombrado por Barack Obama, eligió a la Fundación Open Society de Soros como el principal implementador de los proyectos de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) en ese país.
 
Los legisladores interesados son los representantes reppublicanos Christopher Smith (Nueva Jersey), Randy Hultgren (Illinois), Robert Aderholt (Alabama), Louie Gohmert (Texas), Robert Pittenger (Carolina del Norte), Jeff Fortenberry (Nebraska, y Trent Franks (Arizona).
 
En enero escribieron una carta a Baily detallando su preocupación:
“He recibido informes creíbles de que la Misión de los Estados Unidos a Macedonia ha intervenido activamente en la política partidaria de Macedonia, así como en la configuración de su entorno mediático y de la sociedad civil, a menudo favoreciendo grupos de una sola persuasión política sobre otro”, escribió el representante Smith.
 
El Departamento de Estado respondió explicando en otra carta que las subvenciones fueron otorgadas a través de un “proceso competitivo de adquisición”. La carta también declaró que la Misión ha trabajado para promover los intereses de los Estados Unidos “de una manera no sesgada, no partidista, objetiva y transparente”.
  
La vaga respuesta llevó a los congresistas a pedir a la Oficina de Responsabilidad Gubernamental y al Inspector General una investigación completa.
 
CBN News habló con el representante Gohmert y le preguntó sobre una reciente reunión que tuvo con miembros del parlamento de Macedonia.
 
“Cuando tienes líderes de otros países que dicen ‘su gobierno está diciendo que nos ayudarán, pero tenemos que aprobar las leyes del matrimonio entre personas del mismo sexo, que tenemos que pagar por los abortos’, es cuando sabes que Estados Unidos ya no es merecedor de la bendición de Dios porque estamos tratando de obligar a los países a abandonar sus creencias religiosas”, dijo Gohmert.
 
El conservador grupo de vigilancia Judicial Watch también está realizando una investigación propia. En un comunicado de prensa, se enumeran algunos hechos y figuras importantes como la USAID, que giró alrededor de $5 millones de dólares a grupos izquierdistas de Soros en Macedonia desde 2012.
 
Judicial Watch también formuló una solicitud de registros públicos a USAID porque las cifras preliminares, obtenidas a través de varias fuentes tanto en los EE.UU. como en Macedonia, parecen estar incompletas.
 
Judicial Watch continúa describiendo la situación con la Fundación Open Society de Soros, llegando a financiar organizaciones no gubernamentales (ONG) liberales en Macedonia para derrocar al gobierno conservador. Un funcionario del gobierno macedonio le dijo a Judicial Watch que a esas organizaciones las llaman la “infantería Soros”.
 
Soros es un estadounidense de origen húngaro y uno de los hombres más ricos del mundo. Es conocido por su decidido apoyo a las fronteras abiertas, el matrimonio entre personas del mismo sexo, el aborto y otros ideales liberales. Organizaciones vinculadas a su nombre han sido conocidos por apoyar causas tales como A day without a woman, los recientes disturbios en la Universidad de California en Berkeley, y Black Lives Matter. Soros también fue un importante contribuyente a la campaña presidencial de Hillary Clinton en 2016.
 
Al igual que con cualquier investigación, podría tomar años para llegar al fondo de este caso, y Judicial Watch piensa que “es improbable que los estadounidenses recibirán respuestas”. Eso puede ser cierto, pero en el proceso, el grupo de vigilancia y estos legisladores están planteando una pregunta importante: ¿cómo gastan los impuestos estadounidenses en otros países y quién decide cómo se implementa ese dinero?

viernes, 17 de marzo de 2017

EN MEDJUGORJE NO HA HABIDO APARICIÓN DE LA VIRGEN

Traducción del comentario de los Padres de TRADITIO.
 
El obispo conciliar local ha declarado que las “apariciones” de Medjugorje son un fraude: “La Virgen no se ha aparecido en Medjugorje”.
Las apariciones centradas en “secretos” contradicen la enseñanza de Nuestro Señor Jesucristo, que dijo: “He hablado abiertamente al mundo, y nada he dicho en secreto”.
La noción de que hay “apariciones” que contienen “secretos” que son necesarios para los Católicos recuerda a la temprana herejía del gnosticismo, que ha sobrevivido hasta nuestros tiempos.
 
Incluso el obispo conciliar local que dirige Medjugorje declaró el 26 de Febrero de 2017, sobre las notorias “apariciones” en esa ciudad bosnia: “La Virgen no se ha aparecido en Medjugorje”. Él declaró que las alegadas apariciones marianas en el lugar son un fraude. Las supuestas apariciones comenzaron originalmente el 24 de Junio de 1981, cuando seis niños (Vicka Ivanković, Mirijana Dragičević, Marija Pavlović, Ivan Dragičević, Ivanka Ivanković y Jakov Čolo) residentes en Medjugorje, una ciudad que ahora es parte de la república de Bosnia y Herzegovina, afirmaron haber experimentado fenómenos que ellos dijeron ser de la Bienaventurada Virgen María. Esas “apariciones” se dice que han continuado casi diariamente desde la primera vez, con tres de los seis niños originales (Ivan, Vicka y Marija), que ahora son adultos, los cuales continúan recibiendo apariciones cada tarde porque no todos los “secretos” confiados a ellos han sido revelados.
   
Según los seis “videntes”, las “apariciones” contienen ciertos secretos sobre eventos que se cumplirán en el futuro. La noción de tales “secretos” contradice la enseñanza de Nuestro Señor Jesucristo, que dijo: “He hablado abiertamente al mundo... y nada he dicho en secreto” (Juan 18, 20). La noción de que hay “apariciones” que contienen “secretos” que son necesarios para los Católicos recuerda a la temprana herejía del gnosticismo, que ha sobrevivido hasta nuestros tiempos. 
   
El obispo conciliar Ratko Perić Raguž, titular de la sede Mostar-Duvno (de la cual depende la parroquia mesoropolitana) declaró que las supuestas apariciones no son nada más que una manipulación de los “videntes” y los presbíteros Novus Ordo que trabajan con ellos. Él apunta los errores e inconsistencias entre las declaraciones de los “videntes”, e incluso comportamientos impensables ante la verdadera Virgen María (risa extraña, tocamientos a la aparición, desaparición ante algunas preguntas y reaparición en otras). El 10 de Abril de 1991, los obispos de la antigua Yugoslavia determinaron en la Declaración de Zadar (actual Croacia) que “con base en la investigación hasta ahora realizada, no es posible establecer que hubo apariciones o revelaciones sobrenaturales”. A partir de estos hallazgos, la deuterovaticana Congregación para la Doctrina de la Fe decretó el 21 de Octubre de 2013 que el clero y los laicos “no tienen permitido participar en reuniones, conferencias, o celebraciones públicas en las cuales la credibilidad de tales ‘apariciones’ se dé por afirmada”. [Parte de la información para este Comentario proviene de Catholic News Agency].
 
Verdaderos Católicos, las falsas apariciones son solo una de las formas en que los fieles conciliares (por no hablar de algunos tradicionalistas) están permitiendo a sus almas ser envenenadas, apartándolas de la Sagrada Escritura de Cristo y la Sagrada Tradición (las cuales son los dos fundamentos de la Fe Católica y la Revelación Pública) hacia especulaciones sobre los “secretos”. Aunque en Lourdes no se presentaron tales especulaciones, en Fátima ciertamente sucedió, llevando a muchos a desviarse de la Fe Católica hacia una suerte de “fatimismo” extremo, que herética y blasfemamente equipara los mensajes de Nuestra Señora de Fátima con la Sagrada Escritura, justo como advirtiera el gran místico de la Iglesia, San Juan de la Cruz: “Apártate de las visiones, apariciones y milagros tanto como puedas. Ten cuidado con las visiones aún cuando sean auténticas”.

miércoles, 15 de marzo de 2017

BULA “Exsúrge Dómine”, CONDENANDO LOS ERRORES DE MARTÍN LUTERO

Luego de presentar sus 95 tesis con las cuales pretendía la reforma de la Iglesia, Martín Lutero, el monje maldito, se vio envuelto en varias discusiones teológicas con representantes de la Iglesia católica romana, como las de la Dieta de Augsburgo (12-14 de octubre de 1518) con el cardenal Cayetano, y la disputa de Leipzig (julio de 1519) con el nuncio apostólico Juan Eck. En ese entonces, Lutero se jacta de su propia opinión, hasta el punto de creerse con la misión de combatir a un papado que él veía como Anticristo sólo porque no le aceptaba sus elucubraciones nacidas de una mente angustiada y un corazón lleno de envidia (recuérdese que la predicación de la indulgencia en el arzobispado de Maguncia le fue otorgada al dominico Juan Tetzel, a pesar de las instancias que movieron los agustinos), a pesar de que antes había aceptado someterse a él.
 
Por orden papal y a petición de Juan Eck, el juicio canónico inició en 1520 (ya las tesis de Lutero fueron condenadas en las facultades de teología de Lovaina y Colonia), formándose tres comisiones para examinar los escritos de Lutero, y se celebraron tres consistorios (uno de los cuales duró ocho horas), que llevaron a condenar 41 opiniones que había expresado en diecisiete sermones y escritos entre 1511 y 1520, y a él y sus secuaces se les ordenó retractarse pública y solemnemente (y preferiblemente, delante del Papa) en un plazo de sesenta días, so pena de excomunión (después de todo, esta bula era una advertencia, que sólo puede entenderse a la luz de la caridad de la Iglesia, que no deseando que ninguno de sus hijos se pierda eternamente, les reprende sus errores y exhorta a volver al buen camino).
 
De esta bula “Exsúrge Dómine”, en la que trabajaron, además de León X, Juan Eck y los cardenales Benedetto Accolti y Giulio de’ Medici (futuro Clemente VII), se sabe que hay una copia manuscrita en el Archivo Secreto Vaticano y que fue reproducida integralmente por Judoc le Plat, doctor in utróque y profesor de cánones en la Universidad de Lovaina, en la compilación Monumentórum ad Históriam Concílii Tridentíni, tomo II, Imprenta Académica, Lovaina, 1782, pp. 60-72. Esta fuente ha sido la referencia para presentar la traducción completa al español, ya que hasta ahora sólo se conocen versiones fragmentarias (aunque conservan la sustancia del asunto). Una tarea que fue bastante ardua y susceptible de mejoras, pero que asumimos por la causa de la Verdad.
 
BULA “Exsúrge Dómine”, CONDENANDO LOS ERRORES DE MARTÍN LUTERO
  
Papa León X, Siervo de los siervos de Dios, para perpetua memoria.
     
Levántate, Señor, y juzga Tú mismo tu propia causa. Recuerda tus censuras a los que están llenos de insensatez todo el día. Escucha nuestras plegarias, pues los zorros avanzan, tratando de destruir la viña en cuyo lagar sólo Tú has pisado. Cuando estabas cerca de subir a tu Padre, entregaste el cuidado, el gobierno y la administración de la viña, que es una imagen de la Iglesia Triunfante, a San Pedro, como cabeza y vicario tuyo, y a sus sucesores. El jabalí del bosque busca destruirla, y toda bestia salvaje viene a devastarla.
  
Levántate, oh San Pedro, y realiza el servicio pastoral que Dios te ha confiado, como ya se ha dicho. Presta atención a la causa de la Santa Iglesia Romana, madre de todas las iglesias y maestra de la fe, que por orden de Dios, santificaste con tu sangre. Avisaste bien de que vendrían falsos maestros en contra de la Iglesia Romana, para introducir sectas ruinosas, atrayendo sobre ellas rápidas condenas. Sus lenguas de fuego son un mal incansable, lleno de veneno mortal. Ellos tienen un celo amargo, la discordia en sus corazones, y se jactan y mienten en contra de la verdad.
 
Te suplicamos también a ti, oh San Pablo, para que te levantes. Fuiste tú quien esclareció e iluminó a la Iglesia con tu doctrina y martirio, como el de San Pedro. Ahora se ha presentado un nuevo Porfirio quien, como el otro del pasado, lleno de errores, asedió a los santos apóstoles, y ahora ataca a los santos pontífices, nuestros predecesores.
  
Él, violando tu enseñanza, en vez de implorarles los condena, y no tiene pudor de atacarlos, de lamentarse de ellos, y cuando se desespera de su causa, de menospreciarlos con insultos. Él es como los herejes que, como dice San Jerónimo, “cuando ven que sus causas están para ser condenadas, como última defensa se ponen a vomitar veneno de serpiente con su lengua, y estallan en insultos cuando se ven vencidos”. Aunque hayas dicho que debería haber herejías para poner a prueba la fe, aun así ellos deben ser destruidos en la propia cuna por tu intercesión y ayuda, y así, no crecerán ni se harán fuertes como lobos.
 
Finalmente, que se levante toda la Iglesia de los Santos y la Iglesia Universal. Algunos, dejando de lado la verdadera interpretación de la Sagrada Escritura, están ensandecidos por el padre de las mentiras. Sabios a sus propios ojos, de conformidad con la práctica antigua de los herejes, interpretan estas mismas Escrituras de una manera diferente a la inspirada por el Espíritu Santo, ya que están sólo inspirados por su propio sentido de la ambición, en consideración al aplauso popular, como dice el Apóstol. Realmente, tuercen y adulteran las Escrituras. Por lo tanto, de acuerdo con San Jerónimo, “no persiste más el Evangelio de Cristo, sino el del hombre, o lo que es peor, del demonio”.
  
Clamamos para que toda la Santa Iglesia de Dios se ponga en pie, y con los Santos Apóstoles interceda ante Dios Todopoderoso para extirpar los errores de Su oveja, para desterrar todas las herejías de los campos de la fe, y para que sea de Su agrado mantener la paz y la unidad de Su Santa Iglesia.
 
Nos cuesta expresar nuestra tristeza y aflicción por lo que ha llegado a nuestros oídos, desde hace algún tiempo, a través de noticias de hombres de confianza y del rumor general. ¡Ay de Nos!, que vimos con nuestros ojos y leímos los muchos y diversos errores. Algunos de ellos ya han sido condenados por los concilios y constituciones de nuestros predecesores, y hasta contienen formalmente las herejías de los griegos y bohemios. Otros errores o son herejes, falsos, escandalosos, u ofensivos a los oídos piadosos, así como seductores de las almas simples, el origen de falsos intérpretes de la fe que en su orgullosa curiosidad aspiran a la gloria del mundo, y que siendo contrarios a la enseñanza de los Apóstoles, desean ser más sabios de lo que podrían ser. La locuacidad de estos, no amparada por la autoridad de las Escrituras, como dice San Jerónimo, no ganaría confianza si no fuese porque aparentan sostener su perversa doctrina basándose en testimonios divinos, aunque mal interpretados. En el punto de vista de ellos, el temor de Dios es cosa del pasado.
 
Estos errores, por inspiración humana, han sido revividos y propagados recientemente entre los más frívolos y los más ilustres de la nación Germánica. Nos afligimos más aún de que esto haya sucedido allí porque nosotros y nuestros predecesores siempre pusimos a esa nación en lo más alto de nuestro afecto. Después de que el imperio fue transferido de los griegos para estos alemanes por la Iglesia Romana, nuestros predecesores y Nos siempre elegimos de entre ellos abogados y defensores de la Iglesia. Realmente, es cierto que estos alemanes, verdaderos hermanos en la fe católica, han sido siempre encarnizados oponentes de las herejías, como atestiguan esas loables constituciones de los emperadores germánicos, en defensa de la independencia y la libertad de la Iglesia, y por la expulsión y extinción de todos los herejes de Alemania. Aquellas constituciones formalmente emitidas y luego confirmadas por nuestros predecesores, fueron escritas bajo las mayores sanciones, incluso la pérdida de tierras y señoríos para aquellos que los albergasen o no los echasen fuera. Si estas fuesen observadas hoy en día, ellos y Nos estaríamos obviamente libres de este altercado.
 
Prueba de esto es la condenación y castigo de la infidelidad de los Husitas y Wyclifistas, así como de Jerónimo de Praga en el Concilio de Constanza. Prueba de esto es la sangre derramada por los alemanes muchas veces en las guerras contra los Bohemios. Una prueba final es la refutación, el rechazo y la condena de los errores anteriores -no menos instructivo que las verdades o los santos- o de muchos de ellos, por las universidades de Colonia y Lovaina, las cultivadoras más devotas y religiosas de los campos del Señor. Podríamos citar muchos otros hechos que hemos decidido omitir con el fin de que no parezca que estamos componiendo una Historia.
 
En virtud de nuestro trabajo pastoral transmitido a Nos por el divino favor, no podemos bajo ninguna circunstancia tolerar o subestimar por más tiempo el veneno pernicioso de los errores anteriores, sin perjuicio de la religión cristiana y del daño a la fe ortodoxa. Decidimos incluir en el presente documento alguno de estos errores. La sustancia de estos es como sigue:
  1. Es sentencia herética, pero muy al uso, que los sacramentos de la Nueva Ley, dan la gracia santificante a los que no ponen óbice.
  2. Decir que en el niño después del bautismo no permanece en el pecado, es conculcar juntamente a Pablo y a Cristo.
  3. El incentivo del pecado, aun cuando no exista pecado alguno actual, retarda al alma que sale del cuerpo la entrada en el cielo.
  4. La caridad imperfecta del moribundo lleva necesariamente consigo un gran temor, que por sí solo es capaz de atraer la pena del purgatorio e impide la entrada en el Reino.
  5. Que las partes de la penitencia sean tres: contrición, confesión y satisfacción, no está fundado en la Sagrada Escritura ni en los antiguos santos doctores cristianos.
  6. La contrición que se adquiere por el examen, la consideración y detestación de los pecados, por la que uno repasa sus años con amargura de su alma, ponderando la gravedad de sus pecados, su muchedumbre, su fealdad, la pérdida de la eterna bienaventuranza y adquisición de la eterna condenación; esta contrición hace al hombre ser persona que finge sentir lo que no siente y hasta ser más pecador.
  7. Muy veraz y superior a la doctrina es el proverbio hasta ahora enseñado por todos sobre las contriciones: “La suma penitencia es no hacerlo en adelante; la mejor penitencia, la vida nueva”.
  8. En modo alguno presumas de confesar los pecados veniales; pero ni siquiera todos los mortales, porque es imposible que los conozcas todos. De ahí que en la primitiva Iglesia sólo se confesaban los pecados mortales manifiestos (o públicos).
  9. Al querer confesarlo absolutamente todo, no hacemos otra cosa que no querer dejar nada a la Misericordia de Dios para que nos lo perdone.
  10. A nadie le son perdonados los pecados, si, al perdonárselos el sacerdote, no cree que le son perdonados; muy al contrario, el pecado permanecería, si no lo creyera perdonado. Porque no basta la remisión del pecado y la donación de la gracia, sino que es también necesario creer que se está perdonado.
  11. En modo alguno confíes ser absuelto a causa de tu contrición, sino a causa de la palabra de Cristo: “Cuanto desatares en la tierra quedará desatado en el Cielo”. Por ello, digo: ten confianza, si obtuvieres la absolución del sacerdote y cree fuertemente que estás absuelto, y estarás verdaderamente absuelto, sea la contrición que fuere.
  12. Si el que se confiesa no estuviera contrito por una imposibilidad, o el sacerdote no lo absolviera en serio, sino por juego y sin embargo, cree que está absuelto, está en toda verdad absuelto.
  13. En el sacramento de la penitencia y en la remisión de la culpa no hace más el Papa o el obispo que el ínfimo sacerdote; es más, donde no hay sacerdote, lo mismo hace cualquier cristiano, aunque fuere una mujer o un niño.
  14. Nadie debe responder al sacerdote si está contrito, ni el sacerdote debe preguntarlo.
  15. Grande es el error de aquellos que se acercan al sacramento de la Eucaristía confiados en que se han confesado, en que no tienen conciencia de pecado mortal alguno, en que han previamente hecho sus oraciones y actos preparatorios: todos ellos comen y beben su propio juicio. Más si creen y confían que allí han de conseguir la gracia, esta sola fe los hace puros y dignos.
  16. Oportuno parece que la Iglesia estableciera en general Concilio que los laicos recibieran la Comunión bajo las dos especies; y los bohemios que comulgan bajo las dos especies, no son herejes, sino cismáticos.
  17. Los tesoros de la Iglesia, de donde el Papa da indulgencias, no son los méritos de Cristo y de los Santos.
  18. Las indulgencias son piadosos engaños de los fieles y abandonos de las buenas obras; y son del número de aquellas cosas que son lícitas, pero no del número de las que convienen.
  19. Las indulgencias no sirven, a aquellos que verdaderamente las ganan, para la remisión de la pena debida a la divina justicia por los pecados actuales.
  20. Se engañan los que creen que las indulgencias son saludables y útiles para provecho del espíritu.
  21. Las indulgencias sólo son necesarias para los crímenes públicos y propiamente sólo se conceden a los duros e impacientes.
  22. A seis géneros de hombres no son necesarias ni útiles las indulgencias, a saber: a los muertos o moribundos, a los enfermos, a los legítimamente impedidos, a los que no cometieron crímenes, a los que los cometieron, pero no públicos, a los que obran cosas mejores.
  23. Las excomuniones son sólo penas externas y no privan al hombre de las comunes oraciones espirituales de la Iglesia.
  24. Hay que enseñar a los cristianos a amar más la excomunión que a temerla.
  25. El Romano Pontífice, sucesor de Pedro, no fue instituido por Cristo en el bienaventurado Pedro vicario del mismo Cristo sobre todas las Iglesias de todo el mundo.
  26. La palabra de Cristo a Pedro:  “Todo lo que desatares en la tierra, etc.” (Mt. 16), se extiende sólo a lo atado por el mismo Pedro.
  27. Es cierto que no está absolutamente en manos de la Iglesia o del Papa, establecer artículos de fe, mucho menos leyes de costumbres o de buenas obras.
  28. Si el Papa con gran parte de la Iglesia sintiera de este o de otro modo, y aunque no errara; todavía no es pecado o herejía sentir lo contrario, particularmente en materia no necesaria para la salvación, hasta que por un Concilio universal fuere aprobado lo uno, y reprobado lo otro.
  29. Tenemos camino abierto para enervar la autoridad de los Concilios y contradecir libremente sus actas y juzgar sus decretos y confesar confiadamente lo que nos parezca verdad, ora haya sido aprobado, ora reprobado por cualquier concilio.
  30. Algunos artículos de Juan Hus, condenados en el Concilio de Constanza, son cristianísimos, veracísimos y evangélicos, y ni la Iglesia universal podría condenarlos.
  31. El justo peca en toda obra buena.
  32. Una obra buena, hecha de la mejor manera, es pecado venial.
  33. Es contra la voluntad de Dios el quemar a los herejes.
  34. Batallar contra los turcos es contrariar la voluntad de Dios, que se sirve de ellos para castigar nuestra iniquidad.
  35. Nadie está cierto de no pecar siempre mortalmente por el ocultísimo vicio de la soberbia.
  36. El libre albedrío después del pecado es cosa de mero nombre; y mientras hace lo que está de su parte, peca mortalmente.
  37. El purgatorio no puede probarse por Escritura Sagrada que esté en el canon.
  38. Las almas en el purgatorio no están seguras de su salvación, por lo menos no todas; y no está probado, ni por razón, ni por Escritura alguna, que se hallen fuera del estado de merecer o de aumentar la caridad.
  39. Las almas en el purgatorio pecan sin intermisión, mientras buscan el descanso y sienten horror de las penas.
  40. Las almas libradas del purgatorio por los sufragios de los vivientes, son menos bienaventuradas que si hubiesen satisfecho por sí mismas.
  41. Los prelados eclesiásticos y príncipes seculares no harían mal si destruyeran todas las bolsas de dinero de la mendicidad.
  
Nadie de mente sana es ignorante de lo destructivo, pernicioso, escandaloso y seductivo para las mentes piadosas y simples, que son varios de estos errores, contrarios como son ellos a toda caridad y reverencia para con la Santa Iglesia Romana, que es la madre de todos los fieles y maestra de la fe; destructivos, como son, del vigor de la disciplina eclesiástica, particularmente de la obediencia. Esa virtud es la fuente y origen de todas las virtudes, y sin ella cualquiera es fácilmente llevado a ser infiel.
 
He aquí por qué Nos, en la enumeración anterior, importante como es, deseamos proceder con gran cuidado ya que es adecuado cortar el avance de esta plaga y enfermedad cancerosa, de modo que no se extienda más allá en el campo del Señor como espino nocivo. Nos levantamos, por lo tanto, una cuidadosa inquisición, escrutinio, discusión, examen severo y deliberación madura con cada uno de los hermanos, los eminentes cardenales de la santa Iglesia Romana, así como con los priores y maestros generales de las órdenes religiosas, junto con de otros profesores y maestros peritos en sagrada teología, en derecho civil y canónico. Concluimos que estos errores o estas personas no son católicos, como se dijo anteriormente, y que no deben ser considerados como tales. Más, antes, son contrarios a la doctrina y a la Tradición de la Iglesia Católica, y en contra de la verdadera interpretación de las Sagradas Escrituras recibidas de la Iglesia. San Agustín afirmaba que la autoridad de esta debía de ser aceptada tan fielmente que confirmó que no habría creído en el Evangelio sin la autoridad de la Iglesia Católica que había sido responsable de este. Por lo tanto, de acuerdo con estos errores, o alguno de ellos o varios de ellos, se sigue claramente que la Iglesia, que es guiada por el Espíritu Santo, estaría en el error y que siempre estuvo equivocada. Eso va en contra de lo que Cristo, con ocasión de su Ascensión, prometió a sus discípulos, como se lee en el santo Evangelio de Mateo: “Estaré con vosotros hasta la consumación del mundo”; va en contra de las determinaciones de los santos Padres, o de las determinaciones y leyes de los concilios y del supremo Pontífice. El mal que no esté de acuerdo con estas leyes, según el testimonio de San Cipriano, avivará y será causa de toda herejía y cisma.
   
Con el consejo y consenso de dichos venerables hermanos nuestros, con la madura deliberación sobre cada una de las propuestas citadas arriba y por la autoridad de Dios Omnipotente, de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, y de nuestra propia autoridad, condenamos, reprobamos y de todo punto rechazamos todos y cada uno de los antedichos artículos o errores, respectivamente, según se previene, como heréticos, escandalosos, falsos u ofensivos de los oídos piadosos o bien engañosos de las almas sencillas, y opuestos a la verdad católica. Como tales al enumerarlos, decretamos y declaramos que todos los fieles de ambos sexos deberán considerarlos como condenados, reprobados y rechazados.
 
Prohibimos a todos en virtud de la santa obediencia y bajo pena de excomunión mayor lata sentencia, y a las personas Eclesiásticas y Regulares, tanto los Obispos, Patriarcas, Metropolitanos y de otras iglesias catedrales, Monasterios y Prioratos y Conventuales y cualquier dignidad o Beneficio eclesiástico, secular o alguna autoridad en Órdenes regulares, ser privados o inhabilitados de ellos, y de cualquiera que obtengan en el futuro. A quienes en el Convento, Capítulo o casa, o lugar pío secular, tanto regular como mendicante, o en Universidad o Estudio General tengan el privilegio o indulto de la Sede Apostólica, o de sus Legados, o en cualquier otro lugar habiten u obtengan, o que vivan en cualquier tenor, no tendrán nombramiento y potestad de estudio general, lectura e interpretación de cualquier ciencia y facultad, ni residir en ella ni obtener otra posterior; ni predicar oficio alguno ni ser admitidos en estudios generales ni los privilegios que de ellos se deriven. Si son seculares, serán excomulgados y no serán admitidos en manera alguna a enfiteusis o a cualquier feudo, tanto de la Iglesia Romana, como cualquier otro que obtengan, y serán inhabilitados de ellos como de obtener otros posteriores. También a todos y cada uno de los arriba mencionados se les prohibirá recibir sepultura eclesiástica y serán inhabilitados para todos y cada uno de los actos legítimos, e incurrirán en las penas que en derecho corresponden a los infamadores y duelistas y criminales de lesa majestad, y a los heréticos o fautores de las mismas, por esta y por las ulteriores declaraciones para todos y cada uno de los supradichos, si (Dios no lo quiera) contravinieren esta declaración.
 
A todos cuantos tengan facultades y cláusula vigente para confesar a cualquier persona, bajo estas palabras conténganse, negándoles la absolución, que será reservada al Romano Pontífice o a otro que él faculte especialmente, y eso en artículo mortis. Todos y cada uno de los fieles cristianos de ambos sexos, tanto laicos como clérigos, seculares y de órdenes regulares, y cualquier otra persona de cualquier estado, grado o condición, y todo el que esté revestido de eclesiástica o mundana dignidad, tanto los Cardenales de la Santa Iglesia Romana, Patriarcas, Primados, Arzobispos y Obispos, en las Catedrales patriarcales, metropolitanas y cualquiera otra, Colegiados y demás Prelados eclesiales inferiores, Clérigos seculares y de órdenes regulares y mendicantes, Abades, Priores o Ministros generales o particulares, Frailes o Religiosos, exentos y no exentos; Estudios generales y Universidades tanto seculares como de órdenes mendicantes y regulares, y los Reyes, Emperadores, Electores, Príncipes, Duques, Marqueses, Condes, Barones, Capitanes, Conductores, Domicelos, y todos los Oficiales, Jueces, Notarios eclesiásticos y seculares, Comunidades, Universidades, Potentados, Ciudades, Aldeas, Tierras y lugares, a sus ciudadanos, habitantes y residentes, y como se dijo anteriormente, a cualquier otra persona eclesiástica o regular en el mundo entero, principalmente los que están en Alemania, y para los tiempos futuros, de ninguna manera pueden adherir, afirmar, defender, predicar, o de cualquier manera pública u oculta, bajo cualquier ingenio o color, presumir favorecer de forma expresa o tácita, los referidos errores o cualquier otra doctrina perversa.
 
Aún más, debido a los precedentes errores y de otros muchos contenidos en los libros escritos y en los sermones de Martín Lutero, del mismo modo Nos condenamos, reprobamos y rechazamos completamente todos los libros, escritos y sermones del citado Martín, que contengan dichos errores o cualquiera de ellos, ya sean en Latín o en cualquier otra lengua; y deseamos que sean considerados como totalmente condenados, reprobados y rechazados. Prohibimos a todos los fieles de ambos sexos, en nombre de la santa obediencia y bajo las penas mencionadas en las que incurrirán inmediatamente, leer, apoyar, predicar, alabar, imprimir, publicar o defender sus escritos, libelos, predicaciones, folletos, o los que contengan artículos o capítulos con los supradichos errores. Incurrirán en estas penas quienes osaren apoyarlos de cualquier manera, personalmente o a través de quien quiera que sea, directa o indirectamente, tácita o explícitamente, pública u ocultamente, ya sea en sus casas o en otros lugares públicos o privados. De hecho, e inmediatamente después de la publicación de esta carta, todas estas obras deberán ser buscadas cuidadosamente por los ordinarios y otros (eclesiásticos y regulares), y deberán, bajo todas y cada una de las penas anteriores, ser quemadas pública y solemnemente en presencia de los clérigos y del pueblo.
 
En cuanto se refiere al propio Martín, oh buen Dios, ¿en qué nos descuidamos o que dejamos de hacer? ¿Qué caridad paternal hemos omitido para que podamos hacerle retroceder de tales errores? Ya que después de haberlo llamado, le urgimos mediante varias tratados con nuestro legado y a través de nuestras cartas personales a abandonar estos errores. Pues hasta le ofrecimos un salvoconducto y el dinero necesario para su viaje, y a venir sin miedo o desconfianza de cualquier especie, que serían refutadas con toda caridad, y no hablaría en secreto sino abiertamente y cara a cara, según los ejemplos de nuestro Salvador, y del apóstol San Pablo. Si lo hubiera hecho, estamos seguros de que él podría haber cambiado su corazón y podría haber reconocido sus errores. Él no habría encontrado todos estos errores en la Curia Romana que tan mal atacó, vituperándola más de lo que debía, debido en parte a los rumores vacíos de hombres perversos. Podríamos haberle mostrado, más claramente que la misma luz del día, que los Pontífices Romanos, nuestros predecesores a los que atacó injuriosamente más allá de toda decencia, nunca se equivocaron en sus leyes o constituciones, las cuales trató de censurar. Porque, de acuerdo con el profeta, ni falta aceite saludable ni el médico en Galaad.
 
Pero él siempre se negó a escucharnos y, haciendo caso omiso a la notificación previa y en cada una y todas las aberturas, no se dignó a venir a Nos. Hasta ahora ha permanecido contumaz. Con el espíritu endurecido, continuó bajo censura por más de un año. Y lo que es peor, al añadir mal sobre mal, cuando tomando conocimiento de la citación, rompió temerariamente con cualquier llamamiento a un futuro concilio. Este querer estar seguro es contrario a la constitución de Pío II y Julio II, nuestros predecesores, por la cual todos los que apelasen de esta manera, deberían ser castigados con las penas correspondientes para los herejes. En vano suplicará la ayuda de un concilio, ya que abiertamente admite que no cree en el concilio. Ya que por el contrario, siendo alguien con una fe notablemente sospechosa, y siendo de hecho, un auténtico hereje, podemos proceder sin ningún otro llamamiento o retraso, con su condenación y damnación como hereje, con todas y cada una de las penas y censuras arriba mencionadas.

Sin embargo, siguiendo el consejo de nuestros hermanos, e imitando la misericordia del Dios Todopoderoso que no quiere la muerte del pecador sino que este se convierta y viva, y olvidando todas las injurias hechas a Nos y a la Sede Apostólica, decidimos usar de toda la compasión de que somos capaces. Es nuestra esperanza, tanta como podamos tener, el que él pase por un cambio interior tomando el camino de la mansedumbre que le propusimos, para que vuelva y se aleje de sus errores. Lo recibiremos benignamente como al hijo pródigo que regresa para abrazar a la Iglesia. Por lo tanto, le hacemos saber al propio Martín y a todos aquellos que se han adherido a él, y a todos aquellos que lo cobijan y apoyan, por intercesión del Corazón lleno de misericordia de nuestro Dios, y la aspersión de la sangre de nuestro Señor Jesucristo, por la cual y a través de la cual se llevó a cabo la redención del género humano y la edificación de la Santa Madre Iglesia, que exhortamos y suplicamos de todo corazón para que deje de perturbar la paz, la unidad y la verdad de la Iglesia por la cual el Salvador oró tan insistentemente al Padre. Que él se pueda alejar de sus perniciosos errores, para que pueda volver a Nos. Si quieren realmente obedecer, y nos certifican mediante legítimo documento que obedecieron, encontrarán en Nos el afecto caritativo de un padre, y la fuente de la mansedumbre y de la clemencia abierta.
 
Ordenamos a Martín para que a partir de ahora desista de toda predicación y que cese absolutamente en su oficio de predicador, mientras esto no ocurra, y aun pensando que el amor de la justicia y la virtud no lo hagan apartarse del pecado y la esperanza del perdón no le muevan a penitencia, quizá el terror al dolor del castigo le pueda mover. Por eso a este Martín, sus adherentes, fautores, patrocinadores y cómplices, les recordamos no sólo en virtud de las santa obediencia, y les requerimos bajo todos y cada uno de los castigos descritos, que él y sus patrocinadores, adherentes y cómplices en el plazo de sesenta días (el cual deseamos sea dividido en tres veces veinte días, contados a partir de la publicación de esta Bula en los lugares mencionados a continuación) desistan de predicar, tanto exponiendo sus opiniones y denunciando otras, de publicar libros y panfletos concernientes a alguno o todos esos errores. Además, todos los escritos que contengan alguno o todos sus errores deben ser quemados. Ítem, este Martín debe retractarse perpetuamente de dichos errores y opiniones. Él debe informarnos de tal retractación mediante un documento abierto, sellado por dos prelados, que deberán remitirlo dentro de otros sesenta días. O podría personalmente, con salvoconducto, informarnos de su retractación acudiendo a Roma. Preferiríamos esto último a fin de que no queden dudas de su sincera obediencia.
 
Si, a pesar de ello, este Martín, sus defensores, adherentes y cómplices, decidieran obstinadamente no cumplir con las mencionadas estipulaciones dentro del período estipulado, deberemos, siguiendo las enseñanzas del Apóstol Pablo, que nos enseña a evitar a los herejes después de una y dos admoniciones, condenar a este Martín, sus defensores, adherentes y cómplices como sarmientos cortados que no están en Cristo, predicadores de ofensiva adversa a la Fe Católica y ofensores de la Divina Majestad, dogmatizantes de escándalo y detrimento contra la Iglesia Católica, y vilipendiadores de las llaves de la Iglesia como herejes públicos y pertinaces, y como tales queremos y mandamos sean tenidos por todos los fieles de uno y otro sexo. También a todos y cada uno de los supradichos y otros sean infligidas en derecho las penas que en el presente tenor arrojamos, y los mismos que fueron y son declarados y definidos por Nos.
  
Ordenamos principalmente a todos y cada uno de los fieles cristianos mencionados previamente, bajo todas y cada una de las penas antes señaladas en las que incurrirán, no leer, adherir, predicar, alabar, imprimir, publicar o defender, por sí mismos o por interpuesta persona, directa o indirectamente, en forma tácita o expresa, pública o secreta, tanto en su casa como en otros lugares públicos o privados, así no contengan los dichos errores, los escritos concebidos o editados, compilados o publicados por el mismo Martín, o cualquier otro hombre enemigo de la fe ortodoxa o sospechoso de serlo, para que su memoria sea borrada de todos los fieles, los cuales han de ser quemados, como ya dijimos.
  
Y para que ni al dicho Martín ni ninguno de los supradichos, a quienes conciernen las presentes letras, pretendan ignorar o burlarse de las dichas letras, queremos y declaramos que estas letras sean publicadas en las puertas la Basílica del Príncipe de los Apóstoles y la Cancillería Apostólica, como también en las de las iglesias catedrales de Brandeburgo, Misnia y Merseburgo, para que el referido Martín y todos y cada uno de los demás a quienes conciernen las presentes letras, el día de la fijación de las mismas ellos personalmente puedan leer y ser informados, para que no sea verosímil el que afirmen que, como dormidos, de tan patentes que eran, les fueron desconocidas para ellos.
    
No obstan, de forma plena y expresa y de verbo ad verbum, ninguna constitución ni ordenanza apostólica, o cualquier otra de la Sede Apostólica, o por la potestad que por ella haya en alguna otra bajo cualquier forma, tanto confesional o bajo cualquier cláusula, o por cualquier causa o gran consideración, indulto o cualquier otra concesión existente, para que no puedan estas Letras apostólicas poner en entredicho, suspender o excomulgar, ni tampoco por cláusulas generales o especiales ni indultos, de cualquier tenor que sean, aunque por causa y froma tengamos que incluirlas de verbo ad verbum, que pueda impedir a las presentes su expreso y total efecto.
 
A ninguno pues le es lícito infringir esta página que contiene Nuestra Condenación, Reprobación, Rechazo, Decreto, Declaración, Prohibición, Voluntad, Mandato, Exhortación, Obsecración, Requisitoria, Advertencia, Asignación, Concesión, Condenación, Sujeción, Excomunión y Anatema, o temerariamente contrariarla. Si alguno presumiere atentarlo, sepa que incurrirá en la ira de Dios omnipotente y de los Bienaventurados Apóstoles Pedro y Pablo.
 
Dado en Roma junto a San Pedro, en el Año de la Encarnación del Señor 1520, a 17 de las Calendas de Julio (15 de Junio), año octavo de Nuestro Pontificado. LEÓN PP. X.