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viernes, 17 de julio de 2026

CARLOS MOUNTBATTEN SE REDEFINE COMO “PROTECTOR DE LA INGLATERRA MULTIRRELIGIOSA”


En su informe sobre la Subvención Soberana (pago que el gobierno británico realiza anualmente al monarca ídem para financiar sus funciones oficiales) del año fiscal 2025-2026, Carlos III Mountbatten Windsor/Battenberg Sajonia-Coburgo-Gotha se presenta a sí mismo como «Gobernador Supremo de la Iglesia de Inglaterra y protector del espacio para la fe dentro de la nación multirreligiosa» en lugar de «Gobernador Supremo de la Iglesia de Inglaterra y Defensor de la Fe» como la Ley de Establecimiento de 1701 lo define y como se estilaba en informes anteriores.

El informe señala que «Su Majestad también desempeña un papel especial en la unión de comunidades y confesiones, interactuando con ellas en todas las regiones y naciones del Reino Unido», con el objetivo de fomentar «un sentimiento de orgullo, continuidad y estabilidad, al tiempo que se fortalece el tejido social y la cohesión del Reino Unido».
  
Aún sabiendo que Carlos ha mantenido estrechas relaciones con otras religiones (ha visitado templos sijes, mezquitas y sinagogas, participado en eventos conmemorativos del “Holocausto”, y es mecenas del Centro de Estudios Islámicos de la Universidad de Oxford), no es la primera vez que él manifiesta esa postura: ya en 1994, cuando era Príncipe de Gales, Carlitos expresó en una entrevista de televisión su deseo de ser considerado «Defensor de la fe» (Defender of Faith), en sentido genérico, y no «Defensor de la Fe» (Defender of the Faith) anglicana, para asumir un papel protector de todas las comunidades religiosas del país, lo cual generó entonces una crisis constitucional y un intenso debate teológico dentro de la Iglesia de Inglaterra. Su madre, la reina Isabel II Windsor, nunca respaldó públicamente la posición de su hijo, aunque en 2012 afirmó que la Iglesia de Inglaterra tiene el deber de «proteger la libre práctica de todas las religiones». Y como rey, les dijo en el año 2022 a los líderes religiosos en el Palacio de Buckingham que sentía el «deber adicional, menos reconocido formalmente, pero que no por ello debe ser menos diligente en su cumplimiento» de «proteger la diversidad de nuestro país, lo que incluye proteger el espacio para la fe misma y su práctica a través de las religiones, culturas, tradiciones y creencias a las que nuestros corazones y mentes nos guían como individuos». Diversidad que, según él, «no solo está consagrada en las leyes de nuestro país, sino que es un mandato de mi propia fe».

Mención especial requiere la oración que hizo durante su ceremonia de coronación el de 2023 (que fue una completa celebración multirreligiosa):
«Dios de compasión y misericordia, cuyo Hijo fue enviado no a ser servido sino a servir, dadme gracia para que pueda encontrar perfecta libertad en vuestro servicio, y en esa libertad el conocimiento de vuestra verdad. Concededme que yo pueda ser una bendición para todos vuestros hijos, de toda fe y creencia, que juntos podamos descubrir los caminos de la cortesía, y seamos conducidos por los caminos de la paz, mediante Jesucristo nuestro Señor. Amén».
  
Igual que en 1994, analistas han presentado tres objeciones contra ese cambio: 
  • La Ley de Establecimiento de 1701 (promulgada para solucionar la “Cuestión sucesoria” ante la muerte sin descendientes de Guillermo III de Orange y su prima María II Estuardo) define que el monarca británico debe ser protestante en buenos términos con la Iglesia de Inglaterra y jurar defender la religión protestante (por consiguiente, excluye a los católicos del derecho de sucesión al trono), y su modificación debe tramitarse ante el Parlamento (no solo en Inglaterra, sino también en los países integrantes de la Mancomunidad Británica que conservan el gobierno monárquico, en virtud del Acuerdo de Perth de 2015).
  • La unión constitucional entre Iglesia y Estado en Gran Bretaña se vaciaría si el término “Iglesia” dejara de tener contenido confesional concreto, debilitando paradójicamente la capacidad del propio Carlitos para promover el pluralismo religioso desde una posición de autoridad institucional.
  • El monarca británico, en cuanto cabeza de la Iglesia de Inglaterra, se vería obligado a sostener simultáneamente la verdad de su propia confesión y la de los credos que la contradicen en virtud de su defensa de la libertad religiosa como jefe de Estado (caso idéntico a la Secta del Vaticano II con sus declaraciones conciliares “Dignitátis Humánæ” y “Nostra Ætáte” y más recientemente el Documento de Abu Dabi, a pesar del documento wojtila-ratzingeriano “Dóminus Jesus” del 2000).
  1. Puede desfigurar la continuidad histórica de sus funciones, al difuminar las distinciones constitucionales entre Jefe de Estado y Gobernador Supremo de la Iglesia de Inglaterra.
  2. Arroja incertidumbre sobre la protección a otras iglesias (católicos romanos, presbiterianos, metodistas, bautistas, pentecostales, cristianos ortodoxos y miembros de iglesias independientes), que superan considerablemente en número a los miembros de la Iglesia de Inglaterra.
  3. Ignora a los ciudadanos que no profesan ninguna religión (quienes actualmente son casi la mitad de la población en Gran Bretaña).
  4. Puede generar ambigüedad constitucional y teológica, al dar la impresión que el monarca ejerce una forma de liderazgo religioso más allá del anglicanismo (a lo cual se opusieron históricamente los movimientos no conformistas, disidentes y las “iglesias libres”).
  5. Ocasionaría dificultades en el diálogo interreligioso que el mismo monarca quiere promover.
Los sectores conservadores del anglicanismo han acusado a Carlos Mountbatten de traicionar así su juramento de coronación al priorizar el diálogo interreligioso sobre la proclamación del Evangelio en el espacio público. Y a ello hay que sumar que su hijo y probable sucesor, Guillermo Mountbatten Spencer, no es practicante habitual del anglicanismo a diferencia de su padre. 

Aunque bueno, siendo la Iglesia de Inglaterra lo que es, ¿qué hay que defender?

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+Jorge de la Compasión (Autor del blog)

Jorge Rondón Santos (Editor colaborador)