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LOS QUE APOYAN EL ABORTO PUDIERON NACER

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NO QUEREMOS QUE SE ACABE LA RELIGIÓN

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ORGULLOSAMENTE HISPANOHABLANTES

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martes, 28 de junio de 2022

RÉCORD EN DEFECCIONES PARA EL Synodaleweg ALEMÁN

El año pasado, 359.338 abandonaron la protestantizada Iglesia “Católica” alemana, 86.567 más que durante el año 2019, y 137.948 más que en 2020, reportó la Conferencia Episcopal Alemana en su informe estadístico anual.
   
   
La membresía cayó de 22’193.347 a 21’645.875 personas (el 26% de la población alemana). Por su parte, la Iglesia Evangélica Luterana de Alemania también registró un declive, y cuenta ahora con 19’725.000 miembros (23,7% de la población).
   
El obispón Georg Bätzing, presidente de la DBK, dijo que lo que más le afecta es que de los que abandonaron fueron mayormente personas que «habían estado muy comprometidas» con sus parroquias, y lo atribuye a la falta de comunicación: «Los escándalos de los que tenemos que protestar dentro de la iglesia y de los que somos en gran parte responsables se reflejan como un espejo en el número de personas que se marchan».
   
Claro, a la Iglesia Conciliar (que se ha embarcado en el Sínodo sobre la Sinodalidad) no le preocupa de a mucho esto. Para ellos, la gente está buscando otros caminos de salvación y gracia fuera de ella, y está bien, pues como dice Nostra Ætáte,
«La Iglesia católica no rechaza nada de lo que en estas religiones [no cristianas] hay de santo y verdadero. Considera con sincero respeto los modos de obrar y de vivir, los preceptos y doctrinas que, por más que discrepen en mucho de lo que ella profesa y enseña, no pocas veces reflejan un destello de aquella Verdad que ilumina a todos los hombres»,
y Francisco Bergoglio: «los apóstatas y blasfemos también forman parte de la Comunión de los Santos».

NI MODERNISTAS NI NEOCONES SE SALVAN DE LA INMORALIDAD

Traducción de las noticias publicadas en CHURCH MILITANT.
  
  
   
CHICAGO (ChurchMilitant.com) - El cardenal católico de la  “Ciudad de los Vientos” está defendiendo la literatura de acoso homosexual a los niños.
    
En un artículo publicado este mes, la archidiócesis de Chicago ridiculizó a CatholicVote por remover la literatura pornográfica de los mostradores de librerías y bibliotecas como parte de Hide the Pride (Ocultar el Orgullo), una campaña para ocultar de los niños materail explícito.
  
La directora de comunicaciones del cardenal Blase Cupich, Paula Waters, luego atentó desacreditar a CatholicVote por su movimiento.
   
«No todo lo que se llama “católico” es en realidad parte de nuestra Iglesia», dijo Waters a un reportero local para el Sun Times de Chicago. «CatholicVote no es una organización católica; no es parte de la Iglesia o aprobada por la Iglesia o tiene alguna relación con la Iglesia. No tiene respaldo», continuó ella.
   
La campaña Hide the Pride de CatholicVote alienta a los padres a verificar libros inquietantes de las bibliotecas para impedir que los niños puedan ser expuestos a contenido perjudicial. Uno de estos libros es Gender Queer, una historia explícita que presenta imágenes y descripciones de sexo oral y masturbación gay [por razones de modestia, nos abstenemos de publicar las imágenes del libro, N. del T.].
    
El escritor del Chicago Sun-Times Neil Steinberg coincidió con la crítica de la archidiócesis hacia CatholicVote y fue un paso más allá. Atacó a CatholicVote por haberse «autonombrado como los guardianes morales de los niños de otros, también, sin importar qué fe o filosofía los padres se imaginen libres de practicar». Él arguyó contra la organización por intentar «controlar estrictamente lo que… los niños aprenden sobre la vida…».
   
El presidente de CatholicVote, Brian Burch, respondió:

«Tenemos una fuerte relación de trabajo con muchos obispos y conferencias católicas alrededor del país. Nuestra organización está formada por católicos bautizados, trabajando en plena comunión con la Iglesia para ayudar a defender y promover la doctrina social católica. Nos asombró ver nuestro nombre ultrajado por un funcionario archidiocesano con el apoyo de un periodista izquierdista que recientemente causó controversia por implicar su apoyo en legalizar la pornografía infantil».

CUPICH: UNA HISTORIA PRO-GAY 
Muchos católicos se rascarán sus cabezas por la aparente defensa archidiocesana de los libros gay para niños. Pero, en 2019, el cardenal Cupich tomó una postura perturbadora sobre la homosexualidad clerical y la propagada crisis de abuso sexual de menores en la Iglesia. Cuando la revista América confrontó al cardenal Cupich sobre las revelaciones de abuso respecto al ex-cardenal y pedo-homodepredador Theodore McCarrick, Cupich apuntó al «clericalismo».
      
Además de evadir la pandemia homosexual en el clero, los críticos han atacado al cardenal de la Ciudad de los Vientos por trabajar estrechamente con la alcaldesa lesbiana de Chicago, Lori Lightfoot. Alegadamente, Lightfoot y el cardenal conspiraron para cerrar iglesias y negarle los sacramentos a los católicos durante el brote del virus chino en 2020.
    
El cardenal Cupich también supervisó la cancelación y la proscripción del P. Paul John Kalchik, quien fue atacado por disponer adecuadamente de heráldica homosexual sacrílega. La alcaldesa Lightfoot estuvo también involucrada en esa decisión.
   
En 2019, Complicit Clergy publicó un estudio sobre la confiabilidad y ortodoxia de los clérigos en los Estados Unidos, en la cual los católicos nombraron al cardenal Cupich el peor prelado del país.
  
El ataque del cardenal a Hide the Pride sigue a un esfuerzo consevador previo por purgar la cultura de la propaganda homosexual. Gender Queer fue uno de los muchos libros sórdidos de acoso que provocaron la ira de muchos padres en las escuelas de los condados de Fairfax y Loudoun en Virginia. Esa ira parental ha incendiado la nación está despertando la preocupación por la ideología homosexual y transexual dirigida a los niños. Pero los católicos están preguntando cuándo esa preocupación e ira se mostrará en la cancillería de Chicago.
      
   

SAGINAW, Míchigan. (ChurchMilitant.com) - Un presbítero tradicional es acusado de tener relaciones sexuales con una mujer adulta.
   
Según se informa, el presbítero Edwin C. Dwyer de la diócesis de Saginaw, MI fue sacado al medio por una mujer llamada Gigi Lozano en una serie de vídeos de Tik Tok reciente titulada «Me acosté por accidente con un sacerdote católico».
   
Primero, Lozano explica en un vídeo del 11 de Junio cómo empezó su cita.
  
«Voy a uno de los establecimientos locales aquí en la isla [Isla Padre] en Corpus Christi, TX, llamado The Boathouse. Inmediatamente, hay un sujeto cerca a mí, y él me nota, y comienza a buscar hacer conversación», comienza ella.
  
«De súbito, la religión comienza a aparecer en la conversación, como las tradiciones y cosas así», dijo, después que Dwyer le pidiera salir al balcón. «Como sea, para acortar la historia, estábamos relajándonos, y le digo: Sabes qué, vamos a la playa».
  
Ellos procedieron a ir a nadar en la noche. Según Lozano, Dwyer la invitó a su apartamento para secarse, y acabaron teniendo sexo: «Entonces algo empezó a ir cuesta abajo entre él y yo».
     
Él le pidió salir a cenar al día siguiente, y durante la conversación ella le preguntó por qué nunca se casó: «Resultó que este cabrón era un sacerdote católico, que estaba aquí en un año sabático, de vacaciones. Un jodido sacerdote católico».
  
«Me hizo las cosas más locas y descabelladas. Lo que [haría] alguien muy experimentado, no alguien que estuviera en celibato por mucho tiempo», añadió.
   
En un vídeo del 13 de Junio, Lozano dice que confrontó a Dwyer y lo llamó «hipócrita». Después él le dijo que lamentaba sus acciones y que confesaría sus pecados en una iglesia católica local.
    
Una carta a Church Militant de fecha 21 de Junio presuntamente del P. Dwyer declara:
«Debo decir, la he liado y decepcionado a muchas personas viviendo una doble vida mientras estuve de vacaciones la semana pasada. Yo sé que os gusta delatar a sacerdotes que viven una doble vida y tienen relaciones homosexuales. También he tenido varias relaciones, pero con mujeres, y finalmente fui atrapado y salió a la luz en redes sociales. […]
 
Mi obispo está molesto conmigo y también para [sic] muchos otros».
Sin embargo, Dwyer dijo a Church Militant que él no fue el autor de la carta y cree que pudo haber sido enviada por un sacerdote innominado de Saginaw: «Yo NO escribí la carta».
   
Cuestionado sobre si tenía algún comentario sobre el escándalo, permaneció en silencio. Él no negó las alegaciones de Lozano.
  
En vídeos sucesivos, Lozano, una católica lapsa, discutió el impacto que el encuentro ha tenido en ella, su ira ante el engaño de él y cómo su hipocresía ha confirmado sus razones para no continuar en la Iglesia Católica.
   
«Si yo fuera una católica devota, ¿podríais imaginaros lo que hubiera hecho a mi fe? Ahora, yo nací en la religión católica. ¿Por qué? Porque mis abuelos nacieron católicos, mi madre fue católica, y ellos nos habían bautizado como católicos», pregunta Lozano en un vídeo del 18 de Junio.
  
Ella eventualmente abandonó la Fe pero explica: «No estoy atacándola. No estoy atacando a nadie. Lo que estoy atacando es a él y su falta de honestidad».
  
De acuerdo a Lozano, Dwyer estaba alarmado cuando ella le dijo que lo había expuesto en las redes sociales: «E inmediatamente él estuvo como: “¿Qué? ¿En qué plataforma? ¿Usaste mi nombre? ¿Dijiste de dónde soy? ¿Le dijiste a la gente de qué iglesia vengo?”».
  
SACERDOTE TRADICIONAL
Anteriormente, Church Militant había dado una cobertura positiva de Dwyer, después que ofreció una homilía altamente alabada en 2018 urgiendo a un retorno a la Tradición a fin de restaurar la Iglesia.
   
Al año siguiente, después que Dwyer implementó prácticas litúrgicas más tradicionales en su parroquia, la iglesia Nuestra Señora de la Paz en Bay City, el entonces administrador apostólico Walter A. Hurley lo removió.
   
En Febrero de 2019, Hurley anunció la remoción de Dwyer, luego que un puñado de antiguos parroquianos se quejó. Como Church Militant informó en esa época:
«Dwyer ha corregido los abusos litúrgicos en la parroquia, reduciendo el número de ministros extraordinarios de la Sagrada Comunión, como lo ordena el derecho eclesiástico, que solo permite tales ministros cuando el número de comulgantes es tan grande que el sacerdote necesita asistencia. También introdujo gradualmente más prácticas tradicionales, incluyendo, entre otras cosas, el uso del latín para el Agnus Dei y el Sanctus, poner dos candelabros en el altar, sonar las campanas durante la consagración y el uso del incienso. Estos cambios tuvieron lugar principalmente en la misa dominical de la mañana; las otras misas permaecieron mayormente como estaban antes de él llegar.
    
Aun así, un puñado de parroquianos se quejó a la diócesis sobre los cambios. Las homilías de Dwyer también fueron causa de queja por algunos católicos más ancianos, no acostumbrados a la ortodoxia y la sana doctrina que marcó su predicación. Los feligreses más jóvenes y las familias, sin embargo, acogieron los cambios».
En su Misa final, Dwyer señaló:
«Es muy importante que todos vosotros sepáis que no fue debido a ninguna alegación de mala conducta de ninguna clase por parte mía que el obispo Hurley decidió revocar mis cargos como capellán de la Universidad Estatal del Valle de Saginaw y como administrador parroquial de la parroquia Nuestra Señora de la Paz. Mis nombramientos han sido revocados, no estoy siendo removido por ninguna mala conducta».
Esto llevó a muchos católicos enojados a hacer protestas de Rosarios fuera de la cancillería durante las reuniones de Hurley con el personal sacerdotal, objetando su trato al clero de pensamiento tradicional.
   
Sostenían carteles que decían «Rodead la Tradición», «El modernismo está destruyendo la Iglesia» y «Rodead a nuestros buenos sacerdotes».
   
Church Militant contactó a la diócesis de Saginaw para preguntar sobre el estátus del ministerio sacerdotal del P. Dwyer, pero no recibió respuesta.

BERGOGLIO, CLASISTA Y RACISTA, PREFIRIÓ CANADÁ SOBRE EL CONGO Y SUDÁN DEL SUR

Francisco Bergoglio canceló el viaje a la República Democrática del Congo (antiguo Congo Belga) y Sudán del Sur aduciendo que necesitaba continuar su tratamiento por el dolor de rodilla que le obliga a estar en silla de ruedas (en su lugar irá su infumable Secretario de Estado Pietro Parolin Miotti), pero ese dolor no le impide viajar a Canadá para respaldar al tirano comunistoide Justin Trudeau-Castro Sinclair y hacer otro show de meaculpabilismo al que la Secta Deuterovaticana está acostumbrada a hacer (esta vez por las fosas comunes que resultaron ser falsas, pero por las cuales hubo muchos actos vandálicos contra iglesias).
  
Traducción de la noticia publicada en CHURCH MILITANT.
  
EL FRÁGIL FRANCISCO ELIGE A CANADÁ POR ENCIMA DEL CONGO Y SUDÁN
  

CIUDAD DEL VATICANO (ChurchMilitant.com) - El Papa Francisco visitará Canadá para reunirse con el Primer Ministro Justin Trudeau y disculparse con los pueblos indígenas por el abuso sexual clerical histórico en los internados católicos.
   
A pesar de los problemas de rodilla que tienen enfermo al pontífice, que lo forzaron a cancelar un viaje a la República Democrática del Congo y Sudán del Sur agendados el mismo mes, la Oficina de Prensa de la Santa Sede confirmó el jueves que el pontífice visitaría Canadá entre el 24 y el 29 de Julio.
   
DISCULPAS PAPALES
Como parte de una agenda agotadora, Francisco se dirigirá a dos encuentros de Primeras Naciones [pueblos indígenas canadienses, N. del T.], Métis [mestizos, descendientes de indígenas y franceses (y en menor medida, ingleses y escoceses)] e Inuit [antiguamente llamados Esquimales, N. del T]. en Maskwacis y Edmonton en la mañana y tarde del 25 de Julio y un tercer encuentro con pueblos indígenas en Québec dos días después.
    
El pontífice recibirá una delegación de pueblos indígenas en la residencia del arzobispo Gérald Cyprien Lacroix Laurendeaux ISPX en Québec la mañana del 29 de Julio y volará en la tarde a la ciudad tradicional inuit de Iqaluit para una reunión privada con estudiantes de los antiguos internados católicos.
   
Antes de volar de regreso a Roma, Francisco acogerá un encuentro público con jóvenes y ancianos en la plaza de la escuela primaria en Iqaluit.
   
«El propósito de su viaje es muy específico. Él viene a reunirse con los pueblos aborígenes a fin de lograr un proceso de escucha y reconciliación», declaró la archidiócesis de Québec, anunciando un programa de “Círculos de diálogo” para facilitar «escuchar las voces indígenas».
  
Cuadernillo del programa
“Círculos de diálogo” del Foro Jesuita para la Fe y Justicia Social, con el que preparan la visita de Francisco a Canadá.
 
«Así el Santo Padre será capaz de estar cerca de los que asistieron a los internados como también a sus descendientes, marcados por lesiones y sus impactos», agregó la desaparición.
   
¿COLONIALISMO CATÓLICO?
Los católicos están siendo alentados a prepararse para la visita papal uniéndose al programa “Círculos de Diálogo”, que consiste de 11 sesiones preparadas por el Foro Jesuita para la Fe y Justicia Social.
   
Las sesiones cubren un amplio rango de temas incluyendo historias creacionales indígenas, racismo, injusticia, inequidad y deconstrucción de estereotipos. El programa llama a desmantelar la “Doctrina del Descubrimiento cristiano” y crear caminos para la descolonización.
     
Francisco se reunirá con el primer ministro Justin Trudeau, un católico que recibe regularmente la Sagrada Comunión a pesar de sostener fuertemente posturas anticatólicas sobre el aborto, la homosexualidad y el transgenerismo.
  

Trudeau recibiendo la comunión en la mano de manos de Christian Lépine Elie (arzobispón de Montréal) en la catedral de Nuestra Señora de Montréal (17 de Mayo de 2017)
   
Trudeau urgió al papa para disculparse formalmente ante las comunidades indígenas luego de una ola de incendios y vandalización de iglesias católicas el pasado Julio.
   
Desde 1831 hasta 1996, el sistema de internados canadienses separó a los niños indígenas de sus familias, sujetándolos a malnutrició y abusos físicos y sexuales en lo que la Comisión de la Verdad y Reconciliación del país en 2015 llamó “genocidio cultural”.
     
El 1 de Abril, Francisco se disculpó ante los líderes indígenas presentes en el Vaticano, diciendo: «Pido perdón a Dios y quiero deciros de corazón: lo siento mucho. Y me uno a mis hermanos obispos de Canadá para pediros disculpas».
   
Encuentro de Francisco con líderes de las Primeras Naciones en el Vaticano (1 de Abril de 2022)
  
Repetidamente, los líderes indígenas han demandado al papa presentar sus disculpas en suelo canadiense. «Aceptamos esta disculpa como un gesto de buena fe que reconoce que vendrá a nuestra casa y visitará nuestras familias para disculparse formalmente con todos los miembros de nuestra familia», dijo el presidente Gerald Antoine de la Asamblea de las Primeras Naciones en una conferencia de prensa.
   
Entre los pueblos indígenas en Canadá, 506.000 se identifican como católicos, 134.000 como anglicanos, 59.000 como miembros de la Iglesia Unida y 36.000 como pentecostales. Alrededor de 63.000 practican una espiritualidad aborigen y uno de cada cinco afirman no tener ninguna religión.
   
El papa celebrará la Santa Misa para los fieles en dos ocasiones: en el Estadio de la Mancomunidad en Edmonton y en el Santuario Nacional de Santa Ana de Beaupré en Québec. También se reunirá con sus cofrades jesuitas en la residencia arzobispal en Québec.
   
POSPONIENDO A ÁFRICA
El Dr. Martin Parsons, consultor internacional sobre persecución, dijo a Church Militant que la visita papal a África hubiera servido mejor a la causa de la Iglesia perseguida.
   
Francisco canceló su visita programada entre el 2 y el 7 de Julio a las desgarradas República Democrática del Congo (RDC) y Sudán del Sur «a petición de sus médicos, y para no poner en peligro los resultados de la terapia a la que se está sometiendo para su rodilla», dijo Matteo Bruni, director de la Oficina de Prensa del Vaticano.
  
Church Militant contactó a la Oficina de Prensa de la Santa Sede preguntando por qué el Santo Padre estaba dispuesto a emprender tan agotador viaje al Canadá después de cancelar la gira africana, especialmente porque la causa de los cristianos perseguidos en África parecía más acuciante. Además, el mismo Francisco ha enfatizado su preocupación por las gentes en las denominadas periferias.
   
Hasta el cierre de la edición, la Oficina de Prensa de la Santa Sede no respondió la solicitud de comentarios por parte de Church Militant.
  
CONGOLEÑOS PERSEGUIDOS
Más de la mitad de la RDC (aproximadamente 35 millones de almas) es católica, con seis archidiócesis y 41 diócesis. Los cristianos enfrentan altos niveles de violencia por los militantes musulmanes, que son particularmente activos en la parte oriental del país, de acuerdo a Puertas Abiertas.
   
En 2021, el gobierno declaró un estado de sitio en las provincias nororientales para detener la violencia perpetrada por las Fuerzas Democráticas Aliadas (ADF), un grupo islámico que trabaja en limpieza étnica de cristianos y suplantarlos con musulmanes radicales.
    
A diferencia de Canadá, que está experimentando una implosión de la Iglesia Católica, la Cristiandad está creciendo en la RDC a un 3,36% anual, mientras que el promedio anual de crecimiento para la Iglesia Católica es de alrededor de 3,44%. 
   
Durante la II Guerra Congolesa (1998–2003), la Comisión para África describió a la Iglesia Católica como «la única organización razonablemente coherente en el país, que ha funcionado como una oficina de correos en ausencia de un servicio postal nacional».
   
Mientras el conflicto reclamó más de 6 millones de vidas, más de 800.000 personas de la RDC viven como refugiados en los países vecinos, y 4,5 millones de personas están desplazadas dentro del país.
   
El analista de Chatham House [Real Instituto de Asuntos Internacionales, N. del T.] Ben Shepherd señala: «La Iglesia Católica es con mucho la única institución en la RDC con la autoridad moral para actuar como una suerte de árbitro e imponer alguna presión real sobre la élite política».
   
«Y mientras el estado congolés está degradado, la Iglesia Católica ha quedado como la única organización nacional con el alcance y los recursos para proveer algo a toda la población», añade Shepherd.
  
LOS AYES DE SUDÁN
La persecución a los cristianos se ha reducido significativamente después que Sudán del Sur se hizo una nación independiente y separada del Sudán predominantemente árabe y musulmán en 2011, dijo Parsons a Church Militant. 
   
«Los líderes cristianos arguían que una profecía concerniente a Cus del libro de Isaías había predicho la independencia de Sudán del Sur, y un borrador del himno nacional se refería al país como Cus, Edén y una tierra de leche y miel», escribe Christopher Tounsel en Chosen Peoples: Christianity and Political Imagination in South Sudan (Pueblos elegidos: Cristiandad e imaginario político en Sudán del Sur).
   
Los católicos constituyen el 39,7% de la población, seguidos por los anglicanos y ortodoxos eritreos, ortodoxos etíopes, ortodoxos coptos y ortodoxos griegos.
    
El papa Francisco besó los pies del presidente católico de la nación, Kiir Mayardit, when the politician visited the Vatican for a «retiro de paz» con los líderes de las fuerzas rebeldes en 2019.
   
Francisco besa los pies del presidente Kiir Mayardit (11 de Abril de 2019)
   
Se esperaba que Francisco hiciese una «peregrinación ecuménica de paz» con el arzobispo anglicano Justin Welby y el moderador de la Iglesia presbiteriana de Escocia Iain Greenshields para reunirse con el presidente Mayardit y cinco vicepresidentes para lograr los compromisos hechos en el retiro vaticano.

DEL CONSISTORIO Y LA CREACIÓN DE LOS CARDENALES

Pío XII imponiendo la birreta a un cardenal durante un consistorio

En el título VIII del libro Sacrarum ceremoniárum, sive Rítuum Ecclesiasticórum Sanctæ Románæ Ecclésiæ, editado en 1560, se detalla el proceso para la creación de cardenales, que implicaba los siguientes momentos:
  
CONSISTORIO SECRETO
Todo el proceso de creación de cardenales comenzaba con un “consistorio secreto”. Se llamaba así porque nadie fuera del papa y los cardenales podía estar presente en sus deliberaciones, las cuales se realizaban los miércoles.
  
Se acostumbraba que enseguida de su entrada a la sala del consistorio, el papa conferenciaba en particular con cada uno de los cardenales acerca de los asuntos que ellos quisieran comentar con él. Después de esto, los nobles y otros prelados eran excluidos del salón con el característico Extra omnes! (¡Fuera todos!).
   
En ese momento, el papa dirigía unas palabras a los cardenales, exponiendo las razones por las que consideraba oportuno crear nuevos cardenales. Luego les preguntaba su opinión a los cardenales, en el orden de las dignidades: primero los cardenales obispos, luego los cardenales presbíteros y por último los cardenales diáconos. Si se obtenía la mayoría, el papa preguntaba por el número de cardenales para promover. Aprobado esto, el papa despedía a los cardenales y los convocaba para el viernes, no sin antes exhortarle a pensar en los candidatos.
 
El día viernes, se hacía el mismo trámite que el miércoles, luego de lo cual el papa presentaba los nombres de los candidatos que tenía en mente y preguntaba Quid vobis vidétur? (¿Qué os parece?). Los cardenales se quitaban los solideos en señal de aprobación e, inmediatamente, procedía el papa a hacer la designación oficial:
«Auctoritáte Dei Patris omnipoténtis, Sanctórum Apostolórum Petri et Pauli, et nostram, N. Epíscopum L., absolvímus a vínculo, quo tenebátur Ecclésiæ suæ L. et ipsum assummímus in Sanctæ Románæ Ecclésiæ præsbýterum Cardinálem; et B.L., assummímus in Sanctæ Románæ Ecclésiæ Diáconum Cardinálem» (Por la autoridad de Dios Padre omnipotente, de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, y nuestra, a N., Obispo de L., absolvemos del vínculo que tenía con su Iglesia de L., y lo asumimos como Cardenal presbítero de la Santa Iglesia Romana; y a B., de L., lo asumimos como Cardenal diácono de la Santa Iglesia Romana).
En el caso que el designado no hubiese sido obispo antes, la expresión «Epíscopum L., absolvímus a vínculo, quo tenebátur Ecclésiæ suæ L., et ipsum» era omitida, pasando directamete a «assummímus, …».
   
Posteriormente, como leemos en diferentes alocuciones papales de consistorios secretos como Cum velúti probe del 11 de Junio de 1847, y libros que abordan el tema, como De Cardinális dignitáte et offício de Jerónimo Plato SJ o The Papal Conclaves, as They Were and as They are de Thomas Adolphus Trollope, el anuncio cambió así: 
Auctoritáte Omnipoténtis Dei, Sanctórum Apostolórum Petri et Páuli, ac Nostra creámus Sanctæ Románæ Ecclésiæ Cardináles presbýteros quídem N.N., diáconos vero N.N., cum dispensatiónibus, derogatiónibus et cláusulis necessáriis et opportúnis. [Por la autoridad de Dios Padre omnipotente, de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, y nuestra, a N. como Cardenal presbítero, y a N. como Cardenal diácono de la Santa Iglesia Romana, con las dispensas, derogaciones y cláusulas necesarias y oportunas].
    
Como la designación de cardenales es un derecho papal, no siempre se hacía la consulta a los cardenales. El papa podía reservar el nombre de uno o varios candidatos por distintas razones, y crearlo cardenal, reserva que se expresaba así: «Álios autem […] in péctore reservámus, arbítrio nostro quándoque declarándos» (También reservamos en el pecho a […], que luego declararemos a nuestro arbitrio). En este caso, se habla de cardenal in péctore. El primer cardenal in péctore fue Girolamo Aleandro «El Mayor», que fue creado cardenal por Pablo III en el consistorio secreto del 22 de Diciembre de 1536 (junto a Nicolás Cayetano y Reginaldo Pole), y el anuncio se hizo el 13 de Marzo de 1538; de los 81 cardenales creados por el papa Gregorio XVI (que fue nombrado cardenal in péctore por León XII) durante su pontificado, 29 eran in péctore (uno de ellos Giovanni Mastai-Ferrreti, el futuro Pío IX; otros seis nunca se llegaron a conocer).
   
En uno y otro caso, el papa daba la bendición «In nómine Patris ✠, et Fílii ✠ et Spíritus ✠ Sancti. Amen», y concluía la reunión.
  
ENTREGA DEL biglietto 
Una vez creado y publicado un cardenal, se hacía la comunicación oficial al agraciado mediante la consigna del biglietto o notificación escrita de que había sido elevado a esa dignidad por parte del Santo Padre. Esta notificación se celebraba en un palacio romano sede de algún colegio pontificio o congregación de la Curia, cuyo salón se hallaba decorado para la ocasión con tapices y plantas.
   
En medio de una concurrencia escogida, se hallaba presente el neocardenal como por casualidad que, se suponía, ignoraba su creación, aunque había sido previamente advertido.
   
Al finalizar el consistorio secreto de creación y publicación de cardenales, un prelado era encargado de llevar al interesado, de parte de la Secretaría de Estado, el biglietto en el que se le comunicaba oficialmente la noticia de que su nombre había sido incluido en el número de los nuevos miembros del Sacro Colegio por voluntad del Santo Padre con la aprobación de su senado.
   
El destinatario recibido el pliego, lo abría y lo daba a su secretario, el cual lo leía en voz alta. El biglietto estaba redactado en latín. Emocionado, el flamante príncipe de la Iglesia era felicitado por todos los presentes y pronunciaba unas palabras de agradecimiento.
    
IMPOSICIÓN DE LA BIRRETA
Tras la notificación, tenía lugar la imposición de la birreta, que marcaba la entrada oficial en el Colegio Cardenalicio. La ceremonia durante la cual este acto tenía lugar era realmente imponente.
   
Esto se realizaba en un consistorio semipúblico. Ese día acudían los nuevos cardenales al Palacio Apostólico Vaticano. Cada uno era acompañado por un maestro de cámara, un gentilhombre de capa y espada y un ayuda de cámara. Todo el grupo, escoltado por la Guardia Suiza, subía a los apartamentos papales y hacía antesala en la Capilla de la Condesa Matilde.
   
Anunciados por el antiguo Vicerregente de las Ceremonias, los cardenales iban entrando uno a uno en el Aula Consistorial, donde se hallaba el Santo Padre sentado sobre su trono. Después de hacer las tres genuflexiones prescritas, se arrodillaban delante del trono y besaban el pie del Papa. Éste imponía a cada uno la muceta y el birrete rojo, hecho lo cual, los cardenales se levantaban y, después de besarle la mano, retrocedían manteniéndose frente al trono. El primero de los creados dirigía entonces un discurso de agradecimiento al Pontífice, quien les impartía al final la bendición apostólica.
   
Un antiguo privilegio permitía que la imposición de la birreta la hicieran ciertos jefes de estado católicos, tanto en el caso de prelados oriundos de los respectivos países como de los nuncios apostólicos en ellos acreditados que hubieran sido creados cardenales.
   
IMPOSICIÓN DEL CAPELO
En los días sucesivos a la entrega de la birreta se verificaba la ceremonia cumbre: la imposición del capelo. Empezaba con el juramento que los recién creados prestaban en la Capilla Paulina del Palacio Apostólico delante del cardenal decano del Sacro Colegio.
  
Poco después el papa, revestido de pontifical, era llevado en silla gestatoria hasta el Aula de las Bendiciones, detrás del balcón o loggia exterior de la fachada de San Pedro. Allí se sentaba sobre un trono, detrás del cual lucía un tapiz representando la Justicia, y daba comienzo al consistorio semipúblico.
   
Un abogado consistorial empezaba entonces a manifestar una causa cualquiera. En mitad del discurso, el Maestro de las Ceremonias Litúrgicas, interrumpiendo, exclamaba: “Recédant!” (¡Salid!), momento en el que algunos de los cardenales presentes iban en busca de los nuevos. Éstos, tras besar el pie y la mano del Santo Padre y ser abrazados por él, eran invitados por el Maestro de Ceremonias a arrodillarse delante del trono. Uno a uno se acercaban, vestidos de escarlata y de armiño con la capa magna sostenida por un caudatario, y recibían del papa el rojo capelo con estas palabras:
«Ad láudem omnipotentis Dei et Sanctæ Sedis ornaméntum, áccipe galérum rubrum, insígne singuláris dignitátis cardinalátus, per quod designátur quod úsque ad mortem et sánguinis effusiónem inclusíve pro exaltatióne sanctæ fídei, pace et quíete pópuli christiáni, augménto et statu Sacrosánctæ Románæ Ecclésiæ, te intrépidum exhíbere débeas, in nómine Patris ✠, et Fílii ✠ et Spíritus ✠ Sancti». (En alabanza de Dios Todopoderoso y para ornato de la Santa Sede Apostólica, recibe el rojo capelo, insignia propia de la dignidad cardenalicia, por el cual se significa que debes mostrarte intrépido hasta la muerte y la efusión de sangre, por la exaltación de la Santa Fe, por la paz y tranquilidad del pueblo cristiano y por el feliz estado de la Santa Iglesia Romana. En el nombre del Padre , y del Hijo , y del Espíritu  Santo). Amen.
Cuando el papa había impuesto todos los capelos, se retiraba. Entonces, los cardenales se dirigían en procesión a la Capilla Paulina, donde postrados sobre cojines y con la cabeza cubierta con la capa, cantaban el Te Deum. Al terminar este canto, el cardenal decano recitaba la oración “super creatos cardinales”:
Omnípotens sempitérne Deus, miserére fámuli tui (vel fámulis tuis), et dírige eum (eos) secúndum cleméntiam tua, in viam salútis ætérnæ, ut te donánte tibi plácita cúpiat (cúpiant), et tota virtúte perfíciat (perfíciant). Per Christum Dóminum nostrum [Omnipotente y sempiterno Dios, ten piedad de tu siervo (o tus siervos), y dirígelo (dirígelos) según tu clemencia, por el camino de la salvación eterna, para que, por tus dones, desee (deseen) cuanto te agrada y lo realice (realicen) con tu poder. Por Jesucristo nuestro Señor]. Amen.
y se daba inicio un consistorio secreto en el Aula Consistorial.
 
Por costumbre, en el primer consistorio, los nuevos cardenales no hablaban, ni intentaban saber de lo que se hablaba en él. En el segundo, o en el tercero los nuevos cardenales permanecían callados, y el papa y los demás cardenales los exhortaban a seguir una conducta ejemplar, puesto que ellos eran Príncipes de la Iglesia.
    
Los nuevos cardenales iban arrodillándose ante el papa, quien abría y cerraba sus bocas (como símbolo de la obligación de aconsejar al papa y del secreto al que estaban obligados), con estas palabras:
Apérimus tibi (vobis) os tam in collatiónibus, quæ in consíliis, atque in electióne summi Pontíficis, et in ómnibus áctibus, tam in consistório, quam extra, qui ad Cardináles spectant, et quos sóliti sunt exercére. In nómine Patris ✠, et Fílii ✠ et Spíritus ✠ Sancti. [Te (Os) abrimos la boca para ejercer tanto en las colaciones como en los consejos, y en la elección de los sumos Pontífices, y en todos los actos, tanto en el consistorio como fuera de él, lo que se espera y acostumbra en los Cardenales. En el nombre del Padre , y del Hijo , y del Espíritu  Santo] Amen.
En otras épocas, en el primer consistorio al que asistían el papa les cerraba ritualmente la boca diciendo:
Cláudimus tibi (vobis) os, ut néque in Concistóriis, neque in Congregatiónibus, áliisque functiónibus Cardinalítiis senténtiam tuam (vestram) dícere valeátis [Te (os) cerramos la boca para que ni en los Consistorios, ni en las Congregaciones y demás funciones cardenalicias oses (oséis) decir palabra alguna]
Para volver a abrírsela ritualmente en la siguiente reunión de los cardenales. Con esto se les daba un tiempo para familiarizarse con la forma de trabajar en el lugar a que eran destinados. Posteriormente se les abría ritualmente la boca diciendo:
Apérimus tibi (vobis) os, ut in Concistóriis, Congregatiónibus, áliisque functiónibus Cardinalítiis senténtiam tuam (vestram) dícere valeátis. In nómine Patris ✠, et Fílii ✠ et Spíritus ✠ Sancti. [Te (os) abrimos la boca, para que en los Consistorios, Congregaciones y demás funciones cardenalicias, puedas (podáis) dar sentencia. En el nombre del Padre , y del Hijo , y del Espíritu  Santo]. Amen.
Adquiriendo así voz activa y pasiva en las deliberaciones cardenalicias.
    
Acto seguido, les asignaba un título cardenalicio y entregaba a cada uno un anillo de zafiro rojo. Cuando era un cardenal presbítero, el título se entregaba así: 
Ad honórem Dei omnipoténtis, sanctórum Apostolórum Petri et Pauli, et Sancti N., commítimus tibi Ecclésiam Sancti N. cum clero et pópulo, et cappéllis suis secúndum formam, qua commíti consúerint Cardinálibus, qui eándem Ecclésiam in títulum habuérunt [Para honor de Dios omnipotente, de los Santos Apóstoles San Pedro y San Pablo, y de San N., te entregamos la Iglesia de San N. con su clero y pueblo, y las capillas según la forma en que se acostumbraba entregar a los Cardenales que tuvieron el título de esta Iglesia].
En el caso de los cardenales diáconos, no se dice el título ni las capillas. Terminada la ceremonia, los cardenales iban a hacer una visita de cortesía al cardenal decano.
  
GRATIFICACIONES Y PROPINAS
La Sagrada Congregación del Ceremonial tenía impreso un folleto que entregaba al nuevo cardenal con la relación de gastos que debía realizar, en concepto de emolumentos y dádivas, a congregaciones romanas, a la Secretaría de Estado y a otros dignatarios de la Santa Sede y corte pontificia. Y todo para festejar su entrada en el Sacro Colegio, el más exclusivo círculo del mundo. En tres momentos debía consignar diversas sumas de dinero: en el de su elevación al cardenalato, en el de la imposición del capelo y en el de la toma de posesión del título o diaconía. Pero antes que nada, la Curia Romana, siempre previsora, ya había obtenido de Su Eminencia una fuerte suma como adelanto para sus gastos de entierro.

Al ser elevado a la sagrada púrpura, el cardenal debía pagar a la Congregación de Propaganda Fide el anillo cardenalicio que ella, por un antiguo privilegio, le proporcionaba en exclusiva. El sacristán, el preste, el diácono y subdiácono de la Capilla Pontificia, el secretario del Sacro Colegio, los Ceremonieros, el maestro de los Cursores Apostólicos, el contable del Sacro Colegio, los barrenderos secretos de Su Santidad, los palafreneros, los sediarios y el custodio de los Libros de la Capilla Pontificia recibían la primera lluvia de monedas de oro que caía de las manos del cardenal recién creado.
  
Los beneficiarios de la segunda serie de gratificaciones eran ahora: los camareros secretos, los ayudas de cámara, el portador del capelo, los sacristanes, el cochero de la Familia Pontificia, otra vez los barrenderos secretos de Su Santidad, la Guardia Suiza, los cornetas y tambores de la Guardia Palatina, los bomberos y otros funcionarios menores. En fin, el día en el que iba a tomar posesión de la iglesia de su título cardenalicio o diaconía, debía recompensar a aquellos a quienes la misma estuviera encomendada y a todas las congregaciones romanas de las que había de formar parte.

Los cardenales sin mayores medios económicos hacían frente a estas “bagatelas” gracias a un adelanto que les hacía el Santo Padre. En cuanto a los pertenecientes al clero regular, pagaba la orden o congregación. Hoy han desaparecido las tasaciones minuciosas  que acabamos de reseñar, pero la costumbre persiste, aunque su ámbito es mucho más reducido y la suma a erogar resulta más bien simbólica.
  
***
   
Los dos últimos consistorios realizados por un Papa católico fueron en 1946 y 1953. El del 18 de Febrero 1946 fue el más famoso de estos por ser el primero después de la guerra y por su carácter “universal”: 32 cardenales de todas las partes del orbe (desde el 1 de Julio de 1517, cuando León X creó 31 cardenales tras descubrirse la conjura de los cardenales ‘jóvenes’ Alfonso Petrucci Borghese, Francesco Soderini Tornabuoni, Rafael Sansoni Riario della Rovere, Bandinello Sauli Giustiniani y Adriano Castellesi para asesinarlo y remplazarlo por Riario, no hubo consistorio tan numeroso). Estos fueron:
  • Gregorio Pedro XV Aghagianian, patriarca de Cilicia de los Armenios; creado cardenal presbítero de San Bartolomé en la Isla;
  • John Joseph Glennon, arzobispo metropolitano de San Luis, creado cardenal presbítero de San Clemente;
  • Benedetto Aloisi Masella, arzobispo titular de Cesarea de Mauritania, nuncio apostólico en Brasil, creado cardenal presbítero de Santa María en Valicela;
  • Clemente Micara, arzobispo titular de Apamea de Siria, nuncio apostólico en Bélgica, creado cardenal presbítero de Santa María sobre Minerva; fallecido el 11 de Marzo de 1965;
  • Adam Stefan Sapieha, arzobispo metropolitano de Cracovia, creado cardenal presbítero de Santa María Nueva; fallecido el 21 de Julio de 1951;
  • Edward Aloysius Mooney, arzobispo metropolitano de Detroit, creado cardenal presbítero de Santa Susana;
  • Jules-Géraud Saliège, arzobispo metropolitano de Tolosa de Francia, creado cardenal presbítero de Santa Pudenciana;
  • James Charles McGuigan, arzobispo metropolitano de Toronto, creado cardenal presbítero de Santa María del Pópolo;
  • Samuel Alphonsus Stritch, arzobíspo metropolitano de Chicago, creado cardenal presbítero de Santa Inés Extramuros; fallecido el 27 de Mayo de 1958;
  • Agustín Parrado y García, arzobispo metropolitano de Granada, creado cardenal presbítero de San Agustín en Campo Marzio; fallecido el 8 de Octubre de 1946;
  • Clément-Emile Roques, arzobispo metropolitano de Rennes, creado cardenal presbítero de Santa Balbina;
  • Johannes de Jong, arzobispo metropolitano de Utrecht (Países Bajos); creado cardenal presbítero de San Clemente;
  • Carlos Carmelo de Vasconcelos Motta, arzobispo metropolitano de San Pablo, creado cardenal presbítero de San Pancracio Extramuros;
  • Pierre-André-Charles Petit de Julleville, arzobispo metropolitano de Ruan (Francia); creado cardenal presbítero pro illa vice de Santa María en Aquiro;
  • Norman Thomas Gilroy, arsobispo metropolitano de Sídney, creado cardenal presbítero de los Cuatro Santos Coronados;
  • Francis Joseph Spellman, arzobispo metropolitano de Nueva York, creado cardenal presbítero de los Santos Juan y Pablo;
  • José María Caro Rodríguez, arzobispo metropolitano de Santiago de Chile, creado cardenal presbítero pro illa vice de Santa María de la Escala;
  • Teodósio Clemente de Gouveia, arzobispo metropolitano de Lourenço Marques (actual Maputo) en el Mozambique portugués, creado cardenal presbítero de San Pedro ad Víncula;
  • Jaime de Barros Câmara, arzobispo metropolitano de Rio de Janeiro, creado cardenal presbítero de los Santos Bonifacio y Alejo;
  • Enrique Pla y Deniel, arzobispo metropolitano de Toledo y Primado de las Españas, creado cardenal presbítero de San Pedro en Monte de Oro;
  • Manuel Arteaga y Betancourt, arzobispo metropolitano de La Habana, creado cardenal presbítero de San Lorenzo en Lucina;
  • Josef Frings Seels, arzobispo metropolitano de Colonia, creado cardenal presbítero de San Juan en la Puerta Latina;
  • Juan Gualberto Guevara, arzobispo metropolitano de Lima, creado cardenal presbítero de San Eusebio;
  • Bernard William Griffin, arzobispo metropolitano de Westminster, creatñdo cardenal presbítero de los Santos Andrés y Gregorio en Monte Celio;
  • Manuel Arce y Ochotorena, arzobispo metropolitano de Tarragona, creado cardenal presbítero de los Santos Vital, Valeria, Gervasio y Protasio;
  • József Mindszenty, arzobispo metropolitano de Estrigonia y príncipe-primado de Hungría, creado cardenal presbítero de San Esteban en el Monte Celio;
  • Ernesto Ruffini, arzobispo metropolitano de Palermo, creado cardenal presbítero de Santa Sabina;
  • Konrad von Preysing Lichtenegg-Moos, obispo de Berlín, creado cardenal presbítero pro hac vice de Santa Águeda de los Godos;
  • Clemente Augusto von Galen, obispo de Münster, creado cardenal presbítero de San Bernardo en las Termas;
  • Antonio Caggiano, obispo de Rosario, creado cardenal presbítero de San Lorenzo en Panisperna;
  • Thomas Tien Ken-sin SVD, obispo titular de Ruspe, vicario apostólico de Qingdao en China (posteriormente arzobispo de Pekín), creado cardenal presbítero de Santa María en la Vía Flaminia; murió exiliado en Taipéi el 24 de Julio de 1967;
  • Giuseppe Bruno, secretario de la Sagrada Congregación del Concilio, creado cardenal diácono de San Eustaquio.
El del 12 de Enero de 1953, por su parte, fue tristemente célebre porque en él fue creado, entre los 24 cardenales, el nuncio apostólico en Francia Ángelo Giuseppe Roncalli Marzolla, que cinco años después sería electo inválidamente (por ser hereje, apóstata y francmasón; y por violarse los cánones de la Constitución Vacántis Apostólicæ Sedis) como “Juan XXIII bis”, principiándose la fase visible de la Gran Apostasía que hoy en día sufrimos. Roncalli recibió la birreta cardenalicia en el Palacio del Elíseo de manos del presidente de la República Francesa Vincent Jules Auriol Durand, que era socialista anticlerical y ateo. Roncalli (que se sentó en el trono donde Carlos X, el último rey de Francia, había sido coronado) lo describía como un socialista honesto.

lunes, 27 de junio de 2022

BÉLGICA: ORDENAN DISOLUCIÓN DE COMUNIDAD CARISMÁTICA

Elementos tomados de GLORIA NEWSL’ENVERS DU DÉCOR y otras fuentes.
   

La comunidad carismática “Verbo de Vida” (Verbe de Vie), fundada el 17 de Febrero de 1986 por los matrimonios Marie-Josette y Georges Bonneval, Monique y Jean-Louis Fradon, Geneviève y Jacques Pellier y la señorita Marina Perrot en el contexto de la fracasada “Nueva Evangelización” wojtyliana, será disuelta el 1 de Julio de 2023, anunció el cardenal Jozef De Kesel Boels (Malinas-Bruselas) el pasado 25 de Junio después de una visita canónica en 2022.

La comunidad fue acogida por André-Joseph Léonard (antecesor de De Kesel en la Archidiócesis de Malinas-Bruselas) en 2010 como asociación privada de fieles. Su casa principal está en la antigua abadía benedictina de Nuestra Señora de Fuente Viva de Andecy en Bayes, cerca de París. La disolución es justificada por «disfunciones serias y sistémicas desde su fundación». En 30 años, 240 de sus miembros (incluidos sus fundadores) abandonaron la comunidad.

Los fundadores Marie-Josette y Georges Bonneval (provenientes de la École du Foi de Friburgo y co-fundadores de la comunidad “Jóvenes Luz”), inocularon un gobierno manipulador, que se infundió entre sus sucesores, que hicieron todo para ocultar la verdad a los ordinarios y manipularlos.

El guía espiritual de la comunidad entre 1986 y 2013, el presbítero Jacques Marin (†2019), un cura obrero de la Misión de Francia, fue acusado por varias mujeres pertenecientes a distintas comunidades carismáticas de abuso sexual durante la confesión, valiéndose de un presunto “carisma de curación” que poseía. Por tal razón, fue privado de la facultad para oír confesiones en 2016 luego de un proceso canónico que se le abrió.

Una visita canónica en 2002 por Bernard Louis-Marie Charrier, obispo de Tulle, notó una confusión entre los fueros interno y externo, un abuso de poder ejercido por la pareja fundadora (que a instancia de Marin, excluyó a los otros fundadores hasta el extremo de falsificar las actas fundacionales), una falta de formación, la ausencia de una regla de vida, el exceso de fatiga entre los miembros, una falta de consideración por las capacidades personales y déficit financiero.
   
Luego de eso, la pareja fundadora partió a Brasil (donde después de un conflicto con el arzobispado de Bahía fundaron la comunidad “Semillas del Verbo”) y su sucesor Olivier Belleil (padre de siete hijos) culpó de la crisis a las divisiones internas, lo cual fue desmentido por Monique y Jean-Louis Fradon en el diario La Croix. A este le sucedió la hermana Claire Baude en 2013, y seis años después, el anestesiólogo retirado Jean Paul Pérez, padre de seis hijos. Este último intentó reformas, pero renunció en Agosto de 2021 por las presiones.
    
Desde 2004, más de 160 miembros abandonaron la comunidad en oleadas sucesivas. 30% de ellos eran miembros permanentes. Las últimas fueron en 2007/2009 y 2012/2013. Ocho de las 16 fundaciones fueron cerradas.
  
El comunicado de la diócesis de Châlons (cuyo ordinario François Marie Pierre Touvet fue designado como administrador liquidador) sentencia: «Todos los intentos para precisar el carisma, darse una regla de vida estable, asegurar un gobierno sereno, y garantizar en el seno de Verbo de Vida el respeto y la confianza de cada uno, han fracasado». 

Ahora, Verbo de Vida tiene alrededor de 30 hermanas consagradas. No está claro lo que sucederá con ellas.

ADVERTENCIA SOBRE LOS EXCESOS EN LAS MISAS VESPERTINAS

Muchos sacerdotes y sociedades religiosas en la Tradición celebran Misas vespertinas, siguiendo las instrucciones de la Constitución Apostólica “Christus Dóminus” de 1953 (que vale anotar, relaja las normas de ayuno SOLO PARA DETERMINADAS PERSONAS -enfermos, trabajadores en labores debilitantes, territorios de misión, o viajeros- quedando los demás sujetos a las normas generales). Pero el Santo Oficio advierte a los obispos que no deben otorgar estas licencias para realzar solemnidades externas (fiestas trasladadas al Domingo por caer entre semana) o para beneficio de particulares (celebraciones de aniversario matrimonial, funerales, etc.), recordando que en “Christus Dóminus” está prohibido ampliar su margen de acción.
 
LATÍN
SUPRÉMA SACRA CONGREGÁTIO SANCTI OFFICII
MÓNITUM: DE MISSIS VESPERTÍNIS NON EXCESSÍVE PERMITTÉNDI

Constat huic Suprémæ Sacræ Congregatióni haud raro Missas horis postmeridiánis celebrári ultra fines, quos Constitútio Apostólica «Christus Dóminus» ad commúne fidélium bonum recénset.
   
Ítaque locórum Ordinárii licéntiam ne dent celebrándi Missas horis postmeridiánis ad extérnam dumtáxat solemnitátem decorándam privatórum commódum.
    
Hac áutem arrépta occasióne, Sanctum Offícium opportúnum ducit in ómnium memóriam revocáre Constitutiónem Apostólicam «Christus Dóminus» vetáre interpretatiónem, quæ concéssas facultátes amplíficet (cfr. AAS., vol. XXXXV [1953], p. 23).
   
Datum Romæ, ex ǽdibus S. Offícii, die 22 Mártii 1955.
  
Márius Crovíni, Notárius Supr. S. Congr. S. Officii
 
TRADUCCIÓN
SUPREMA Y SAGRADA CONGREGACIÓN DEL SANTO OFICIO
ADVERTENCIA: DE NO PERMITIR EXCESOS EN LAS MISAS VESPERTINAS
  
Consta a esta Suprema y Sagrada Congregación que no es raro que se celebren Misas a horas después del medio día, fuera de los fines que la Constitución Apostólica “Christus Dóminus” señaló para el bien común de los fieles.
   
Por tanto, los Ordinarios de lugares no den licencia para celebrar Misas a horas posmeridianas para realzar una solemnidad externa o una conveniencia particular.
    
Procurando así esta ocasión, el Santo Oficio dispone oportuno a memoria de todos recordar que la Constitución Apostólica “Christus Dóminus” veta las interpretaciones que amplíen las facultades concedidas (cf. A.A.S., vol XXXXV [1953], pág. 23).
   
Dado en Roma, en la sede del Santo Oficio, el día 22 de Marzo de 1955.
  
Mario Crovini, Notario de la Suprema y Sagrada Congregación del Santo Oficio.

domingo, 26 de junio de 2022

LAS REFORMAS DE PÍO XII SOBRE EL AYUNO EUCARÍSTICO Y LAS MISAS VESPERTINAS

Después del Código de Derecho Canónico, y en vista de circunstancias particulares que provocaron tantos indultos como fueron las persecuciones en México y la Rusia soviética, la escasez de sacerdotes particularmente en tierras de misión o las penurias de la Guerra, y en aras de uniformizar las normas sobre el ayuno eucarístico, Pío XII promulgó la Constitución Apostólica “Christus Dóminus” (A. A. S. 45, [1953], págs. 15-24), otorgando dispensas para distintos grupos de personas (enfermos, trabajadores en labores debilitantes, territorios de misión y viajeros) en cuanto al ayuno para observar antes de la Santa Misa, y concediendo a los Obispos facultad de conceder permisos para Misas vespertinas en beneficio de estos (pero prohibiendo que extiendan estas concesiones más allá de esos casos).
 
CONSTITUCIÓN APOSTÓLICA “Christus Dóminus”, SOBRE LAS NUEVAS NORMAS SOBRE EL AYUNO EUCARÍSTICO Y LAS MISAS VESPERTINAS
   
PÍO PP. XII, Siervo de los siervos de Dios, para perpetua memoria
   
1. El nuevo orden litúrgico, instituido por Cristo.
Nuestro Señor Jesucristo «la noche en que había de ser entregado» (I Corintios XI, 23), cuando por última vez celebró la Pascua del Antiguo Testamento, después de la cena (Cf. San Lucas XXII, 20) distribuyó a sus discípulos el pan diciendo: «este es mi cuerpo, que por vosotros será entregado» (I Corintios XI, 24); igualmente tomó el cáliz diciéndoles: «Esta es mi sangre del Nuevo Testamento, la cual será derramada por muchos» (San Mateo XXVI, 28). «Haced esto en memoria mía» (Cf. I Corintios XI, 24-25)
 
Tales pasajes de la Sagrada Escritura manifiestan claramente cómo el Divino Redentor a esta última celebración pascual, en la cual se comía el Cordero según el rito hebraico, quiso sustituir la nueva Pascua, que deberá durar hasta el fin de los siglos, esto es, la consumación del Cordero inmaculado que se inmola por la salvación del mundo, para que «la nueva Pascua de la Nueva Ley cerrase la fase antigua y las sombras se disiparan ante la verdad» [1].
  
Puesto que la unión de las dos cenas se realiza para significar el pasaje de la antigua a la nueva Pascua, se puede fácilmente intuir por qué la Iglesia en el Sacrificio Eucarístico que, según el mandato del Divino Redentor, debe renovarse en conmemoración de Él, pudo apartarse de las reglas observadas en el viejo ágape e introducir el uso del ayuno eucarístico.
  
2. La Eucaristía se recibía desde antiguo en ayunas.
Desde antiquísima edad, en efecto, prevaleció la costumbre de distribuir la Eucaristía a los fieles en ayunas [2]. Ya hacia fines del siglo IV se establecía en varios Concilios que aquellos que debían celebrar el sacrificio eucarístico observaran el ayuno. En el año 393 el Concilio de Hipona decretó: «El Sacramento del Altar no sea celebrado sino por personas en ayunas» [3]. Tal precepto fue poco después, esto es, en el año 397, promulgado con las mismas palabras por el III Concilio de Cartago [4]; a principios del siglo V, esta costumbre podía decirse bastante común y “ab immemorábili’’, por lo cual San Agustín pudo afirmar: «La Santísima Eucaristía es recibida siempre por personas en ayunas y tal uso es universal» [5].
  
3. Las razones del ayuno.
Sin duda esta práctica se apoyaba en gravísimas razones, entre las cuales se puede, sobre todo, recordar aquello de que el Apóstol de las gentes se lamentaba a propósito del ágape fraterno de los cristianos (Cf. I Corintios XI, 21 y ss.). La abstinencia de la comida y de la bebida condice a la suma reverencia que debemos tener hacia la Suprema Majestad de Jesucristo, cuando nos acercamos a recibirlo escondido bajo los velos eucarísticos. Por otra parte, recibiendo su Cuerpo y su Sangre preciosísima, antes de cualquier alimento, demostramos claramente que ésa es la primera y suma nutrición que sustenta nuestra alma y nos aumenta la santidad. Bien tiene razón San Agustín que observa: «Place al Espíritu Santo que en honor de tan gran Sacramento el Cuerpo del Señor entre en la boca del cristiano antes de cualquier otro alimento [6].
  
Este ayuno, pues, no constituye sólo un debido tributo de honor al Divino Redentor, sino que también fomenta la piedad, y puede, por lo tanto, contribuir a aumentar aquellos salubérrimos frutos de santidad, que Jesucristo, fuente y autor de todo bien, nos pide producir con ayuda de la gracia.
 
Por fin todos saben por experiencia que, según las mismas leyes de la naturaleza humana, cuando el cuerpo no está recargado por el alimento, la mente se hace más ágil y se aplica con mayor eficacia a meditar sobre aquel inefable y sublime misterio que se cumple en el espíritu como un templo, acrecentando el amor divino.
  
4. La gravedad del precepto y las sanciones.
Cuánto la Iglesia haya amado la observancia del ayuno eucarístico se puede argüir también de las graves penas impuestas a aquellos que lo violaban. En efecto el XII Concilio de Toledo (a. 646) conminó con la excomunión a quien hubiese celebrado los sagrados misterios sin estar en ayunas [7]; y ya en 572 el III Concilio de Braga [8] y en 585 el II Concilio de Mâcon [9] habían decretado la deposición del oficio y de la dignidad a quien se hubiera hecho reo de tal culpa.
  
5. Las dispensas necesarias.
Sin embargo en el curso de los siglos, se ha considerado también atentamente que alguna vez fuese oportuno, en particulares circunstancias, dispensar en algún modo a los fieles de esta ley del ayuno. Por esto el Concilio de Constanza (a. 1415), mientras confirma tal sacrosanta ley, añade algunas limitaciones: «A norma de los sagrados cánones y según la laudable costumbre aprobada por la Iglesia y constantemente observada hasta el presente, tal Sacramento no debe ser hecho después de la cena, ni recibido por los fieles sino en ayunas, a no ser en caso de enfermedad o por otra necesidad, admitida por el derecho o por la Iglesia» [10].
  
6. Motivos del Papa y el consejo prudente.
Hemos querido recordar estas cosas a fin de que todos sepan bien que aunque las nuevas condiciones de los tiempos y de las cosas Nos sugieran el conceder no pocas facultades y permisos en tal materia, Nos entendemos, con esta Constitución Apostólica, confirmar en todo su vigor la ley y la costumbre del ayuno eucarístico y exhortar a aquellos que puedan hacerlo a continuar en su exacta observancia [11], de manera que solamente quienes se vean en la necesidad, se aprovechen de tales condiciones y en los límites impuestos por la misma necesidad.
  
7. Aumento de la vida eucarística.
Es para Nuestro ánimo motivo de dulce consuelo —y Nos alegramos de declararlo aquí, aunque brevemente— el señalar que la devoción hacia el Augusto Sacramento del Altar crece continuamente no sólo en el ánimo de los fieles, sino también en el esplendor del culto, que brilla con frecuencia en las públicas manifestaciones de los pueblos. Sin duda han contribuido no poco a esto, los primorosos cuidados de los Sumos Pontífices y especialmente del Beato Pío X, el cual llamando nuevamente a todos a renovar la antigua costumbre, ha exhortado a acercarse con frecuencia y posiblemente cada día a la mesa de los Ángeles. Al mismo tiempo invitó a los niños a este convite celestial y con sabias disposiciones declaró que el precepto de la Confesión y de la Comunión anual obliga a todos aquellos que hayan llegado al uso de la razón [12]; lo que ha sido sancionado también en el Código de Derecho Canónico (Canon 863; Cf. canon 854 § 5). Y los fieles, correspondiendo con entusiasmo a las solicitudes de los Sumos Pontífices, se han acercado siempre más numerosos a la sagrada Mesa. ¡Quiera el Señor que esta hambre del pan celestial y esta sed de la sangre divina sean cada vez más ardientes en todos los hombres de cualquier edad y condición social!
  
8. Nuevas dificultades: los tiempos y la escasez sacerdotal.
Debemos, sin embargo, reconocer que las particulares condiciones de los tiempos en que vivimos han introducido muchas modificaciones en los usos de la sociedad y en la vida común, por las cuales surgirían graves dificultades que podrían alejar a los hombres de la participación en los divinos misterios, si la ley del ayuno eucarístico debiera observarse plenamente como se ha hecho hasta ahora.
   
Sobre todo es bien evidente que el número de los sacerdotes es hoy inferior a la siempre creciente necesidad de los fieles: ellos especialmente en los días de fiesta deben someterse a trabajos con frecuencia excesivos, están algunas veces, obligados a celebrar el sacrificio eucarístico muy tarde, no rara vez a binar o a trinar o a afrontar un incómodo camino para no dejar sin la santa Misa a no pequeñas porciones de su grey. Este enervante trabajo requerido por el sagrado ministerio, debilita ciertamente la salud de los sacerdotes; y esto mayormente porque ellos además de la celebración de la santa Misa y de la explicación del Evangelio, deben atender a las confesiones, a la catequesis, satisfacer las demás obligaciones de su oficio, las cuales requieren cada vez más dedicación y actuación. A esto se añaden los medios a elaborar y utilizar para rechazar los ataques, hoy tan engañosos cuanto ásperos, lanzados de tantas partes contra Dios y su Iglesia.
  
9. Especialmente en las misiones.
Pero Nuestro pensamiento va en manera especialísima hacia aquellos que dejando la propia patria se han ido a trabajar a lejanas regiones para responder generosamente a la invitación y mandato del Divino Maestro: «Id, pues, e instruid a todas las naciones» (San Mateo XXVIII, 19); queremos decir, hacia los heraldos del Evangelio, los cuales, soportando fatigas a veces muy gravosas y superando múltiples dificultades de viaje, se esfuerzan grandemente para que a todos brille la luz de la Religión cristiana y para que puedan nutrir sus rebaños con el pan angélico, que alimenta la virtud, muchos de ellos compuestos de neófitos.
  
Más o menos en las mismas condiciones, se encuentran también los fieles residentes en no pocas tierras de misión, o en otras regiones, los cuales privados de un Ministro sagrado al servicio del cuidado espiritual y por esto obligados a esperar la llegada a horas tardías, de otro sacerdote para poder participar en el Sacrificio Eucarístico y recibir la Santa Comunión.
 
10. Y en la industria, el hogar, y la escuela.
Además, con el desarrollo de todo tipo de industria sucede con frecuencia que muchos obreros, al servicio de las fábricas, de los transportes, de los trabajos portuarios y de otros servicios públicos, están ocupados en turnos, no sólo de día sino también de noche, y por esto pueden encontrarse, alguna vez, en la necesidad de tomar un alimento para restaurarse; y en tal modo están impedidos para acercarse en ayunas a la Mesa Eucarística.
   
Sucede, igualmente, con frecuencia, que las madres de familia no pueden acercarse a la misma Mesa, antes de haber atendido a las faenas domésticas, las cuales tantas veces requieren muchas horas de trabajo.
 
Igualmente son muchos los alumnos de las escuelas que desean responder a la invitación divina: «Dejad que vengan a mí los niños» (San Marcos X, 14) porque confían que Aquel que se apacienta entre lirios (Cánticos II, 16; VI, 2) custodiará el candor de sus almas y la integridad de sus costumbres, de las seducciones de la edad juvenil y de las insidias del mundo. Sino que, a veces, les resulta muy difícil llegarse, antes de ir a la escuela, a la iglesia para nutrirse con el Pan de los Ángeles y después tornar a casa, para tomar el necesario alimento.
  
11. La tarde es propicia.
Hay que observar también que, con frecuencia, los fieles hoy se trasladan en gran número en las horas de la tarde, de un sitio a otro, para participar en celebraciones religiosas de carácter social. Por lo tanto si también en estas ocasiones fuese permitido celebrar el Misterio Eucarístico, que es fuente viva de gracia divina, y que inflama la voluntad estimulándola a la adquisición de la virtud, no hay duda que los fieles sacarían las fuerzas necesarias para sentir y obrar plenamente como cristianos y también para obedecer a las justas leyes.
  
12. Razones de orden general: el debilitamiento por la guerra.
A estas consideraciones de carácter particular, parece oportuno añadir otras de orden general, esto es, que, aun habiendo hecho la medicina y la higiene hasta nuestros tiempos tantos progresos y contribuido mucho a la disminución de la mortalidad, especialmente infantil, sin embargo las presentes condiciones
de la vida y el malestar derivado de las guerras desastrosas de este siglo, han debilitado, no poco, la constitución física y la salud de los hombres.
  
13. Súplicas de mitigación de la ley de ayuno y favores anteriores.
Por estas razones y especialmente a fin de facilitar el incremento de la renovada piedad eucarística, numerosos Obispos de diversas Naciones oficialmente suplicaron que la ley del ayuno fuese algo mitigada; y esta Sede Apostólica ha concedido ya benévolamente facultades y dispensas a los sacerdotes y a los fieles. Respecto a tales concesiones Nos place recordar el Decreto “Post Éditum” emanado de la Sagrada Congregación del Concilio, con fecha 7 de diciembre de 1906, en favor de los enfermos [13]; y para los sacerdotes la Carta dirigida por la Suprema Sagrada Congregación del Santo Oficio a los Ordinarios de lugar, el 22 de marzo de 1923 [14].
  
14. Causas nuevas de mitigación, especialmente la guerra y nueva regulación para fomentar la vida eucarística.
Por otra parte, en estos últimos tiempos las peticiones de los Obispos han sido cada vez más frecuentes y más apremiantes habiendo sido más amplias las facultades concedidas, especialmente con ocasión de la guerra. Esto demuestra claramente que existen causas nuevas, graves, continuas y bastantes generales que, en múltiples circunstancias, hacen muy difícil a los sacerdotes el celebrar y a los fieles el comulgar en ayunas.
  
Para remediar entonces tales graves inconvenientes y dificultades, como también para eliminar las diversidades acusadas en la práctica por la variedad de los indultos, creemos necesario mitigar la disciplina del ayuno Eucarístico y regularla de modo que todos estén en grado de obedecer a tal ley lo más ampliamente posible y en la medida apropiada a las particulares condiciones de los tiempos, de los lugares, y de las personas. 
 
Con tales medidas tenemos firme confianza de contribuir no poco, al incremento de la devoción Eucarística y de mover y estimular eficazmente a todos a participar en la Mesa de los Ángeles: esto ciertamente redundará a mayor gloria de Dios y acrecentará la santidad del Cuerpo Místico de Jesucristo.
    
15. Las nuevas disposiciones.
Por lo tanto, en virtud de Nuestra Autoridad Apostólica, establecemos y decretamos cuanto sigue:
I. - Aquellos que no se encuentran en las particulares condiciones que indicaremos a continuación, deberán seguir observando el ayuno eucarístico desde la media noche. Damos, sin embargo, como norma general, válida, desde ahora en adelante, tanto para los sacerdotes como para los fieles, que el agua natural no rompe el ayuno eucarístico.
II. - Los enfermos, aunque no guarden cama, pueden tomar con el prudente consejo del confesor, alguna cosa a modo de bebida o de verdadera medicina, excluidos los alcohólicos. La misma concesión vale para los sacerdotes enfermos, que celebran la Santa Misa.
III. - Los sacerdotes que celebran a hora avanzada o después de un pesado trabajo, del sagrado ministerio, o después de un largo camino, pueden tomar alguna cosa a modo de bebida, excluidos los alcohólicos, y absteniéndose aún de esto, por lo menos por el espacio de una hora antes de la celebración de la Misa.
IV. - Los sacerdotes que binan o trinan, pueden tomar también en la primera o segunda misa las abluciones, las cuales aún en este caso, no deben ser hechas con vino sino sólo con agua.
V. - Igualmente los fieles, aunque no estén enfermos, a los cuales, por grave incomodidad —esto es por trabajo debilitante, por razón de la hora tardía, en la cual solamente pueden estar en condiciones de participar de la Sagrada Mesa, o porque han debido recorrer un largo camino— les resulte imposible acercarse completamente en ayunas a la Mesa Eucarística, pueden, con el prudente consejo del confesor y por el tiempo en el cual perdura tal estado de necesidad, tomar alguna cosa a modo de bebida, excluidos los alcohólicos, abteniéndose aún de esto por espacio de por lo menos una hora antes de la comunión.
VI. - Si las circunstancias necesariamente lo exigen, concedemos a los Ordinarios de los lugares el permitir la celebración de la Santa Misa en las horas vespertinas, las cuales, sin embargo, no pueden empezar antes de las diez y seis, en las fiestas de precepto, no excluidas aquellas suspendidas, en los primeros viernes del mes, y en aquellas otras solemnidades que son celebradas con gran concurso de pueblo; y una vez a la semana, observado por el sacerdote el ayuno de las tres horas, respecto al alimento sólido y a las bebidas alcohólicas. Durante tales Misas, pues, los fieles podrán acercarse a la Santa Comunión, siempre que, firme lo dispuesto en el Canon 857, hayan observado el ayuno como es prescripto para el celebrante.
 
En cuanto a las tierras de misión, teniendo en cuenta sus particulares condiciones, por las cuales sólo raramente los sacerdotes pueden visitar los lugares lejanos, concedemos a los Ordinarios de los lugares el poder usar de tales facultades todos los días de la semana.
 
16. La estricta interpretación de estas disposiciones y la eficacia del Ayuno Eucarístico.
Los Ordinarios, sin embargo, vigilen atentamente, para que sea impedida cualquier interpretación que amplíe las facultades concedidas y sea evitado todo abuso e irreverencia. Nos hemos acordado tales facultades, hoy requeridas por las condiciones de las personas, de los lugares y de los tiempos, pero entendemos confirmar toda la importancia, el valor y la eficacia del ayuno Eucarístico para aquellos que reciben al Divino Redentor, escondido bajo los velos Eucarísticos. Además, siempre que las molestias físicas vienen a disminuir, el espíritu debe suplir en cuanto le es posible, sea con penitencia interna, o de otro modo, según la costumbre tradicional de la Iglesia, la cual, cuando mitiga el ayuno, suele prescribir otras obras piadosas.
  
17. Espíritu de sacrificio y mayor piedad eucarística en reemplazo.
Por lo tanto, aquellos que podrán usufructuar de las facultades concedidas, deberán elevar, más ardientes, al cielo sus plegarias para adorar, agradecer a Dios y sobre todo, para obtener el perdón de sus pecados e implorar nuevas ayudas del cielo. Pensando que Jesucristo ha instituido la Eucaristía como recuerdo perenne de su pasión [15], exciten sus ánimos a aquel sentido de cristiana humildad y de cristiana penitencia, que la meditación de los padecimientos y de la muerte del Divino Redentor debe despertar en todos. Ofrezcan al Divino Redentor, que inmolándose continuamente sobre los altares, renueva la prueba máxima de su amor, todos los frutos propios, cada vez más abundantes, de la caridad hacia el prójimo. De tal modo contribuirán ciertamente a actuar siempre más aquella unión de la que habla el Apóstol: «los que participamos del mismo pan, bien que muchos, venimos a ser un sola pan, un solo cuerpo» (I Corintios X, 17).
 
Ordenamos que se tenga como firme y válido cuanto hemos decretado en esta Constitución, no obstante cualquier disposición contraria, aunque sea digna de especialísima mención; y abolimos todos los otros privilegios y facultades en cualquier forma concedidos por la Santa Sede, a fin de que en todas partes todos observen uniformemente esta disciplina.
 
Las presentes normas entrarán en vigor desde el día de su publicación en las Acta Apostólicæ Sedis.
  
Dado en Roma, en San Pedro, en la Festividad de la Epifanía del Señor, el 6 de Enero de 1953, 14 de Nuestro Pontificado. PÍO PAPA XII.
  
NOTAS
[1] Cf. Misal Romano, Secuencia Lauda Sion.
[2] Cf. Papa Benedicto XIV, De sýnodo diocesáno, 6, cap. 8, n. 10.
[3] Concilio Hiponense, can. 28. En Mansi, vol. III, 923.
[4] III Concilio Cartaginense, can. 29. En Mansi, vol. III, 885.
[5] Cf. San Agustín, Epístola 54 (A Genaro, obispo de Hipona), cap. 6. En Migne, Patrología Latína, 33, col. 203.
[6] San Agustín, loc. cit.
[7] VII Concilio Toledano, cap. 2. En Mansi, vol. X, 768.
[8] III Concilio Bracarense, canon 6. En Mansi, vol IX, 841.
[9] II Concilio Matisconense, canon 6. En Mansi, IX, 952.
[10] Concilio Constanciense, sesión XIII. En Mansi, XXVII, 727.
[11] Decreto “Sacra Tridentína Sýnodus”, 20 de Diciembre de 1905. En Acta Sanctæ Sedis XVIII, pág. 400 ss.
[12] Decreto “Quam singulári”, 8 de Agosto de 1910. En Acta Apostólicæ Sedis, II, pág. 577 ss.
[13] ASS, XXXIX, pág. 603 ss.
[14] Carta “Óptime novit” a los Ordinarios de lugar sobre el ayuno eucarístico antes de la Misa. En AAS XV, pág. 151 ss.
[15] Santo Tomás de Aquino, Opúsculo 57 (Oficio de la fiesta de Corpus Christi, Lección IV). En Ópera ómnia, Roma 1570, vol. 17.
   
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A esta Constitución viene acompañada la siguiente instrucción (A. A. S. 45, [1953], págs. 47-51):
   
INSTRUCCIÓN DE LA S. S. CONGREGACIÓN DEL SANTO OFICIO ACERCA DE LA CONSTITUCIÓN “Christus Dóminus”
  
La Constitución Apostólica “Christus Dóminus”, emanada el día 6 de Enero por el Sumo Pontífice Pío XII, felizmente reinante, concede no pocas facultades y permisos acerca de la observancia del ayuno eucarístico, pero confirma también en la mayor parte, substancialmente, las normas del Código de Derecho Canónico (Cánones 808 y 858 § 1), para los Sacerdotes y fieles que estén en grado de observar semejante ley. También a ellos, sin embargo, se extiende la mitigación concedida a todos, que el agua natural (y por consiguiente desprovista de la adición de cualquier otro elemento) no rompe el ayuno eucarístico (Const., n. I). Por lo que toca a las otras concesiones, en cambio, pueden aprovecharse sólo los sacerdotes y los fieles que se hallen en las particulares condiciones previstas por la Constitución o que participan en las Misas vespertinas, autorizadas por los Ordinarios en los limites de las nuevas facultades a ellos acordadas.
  
A fin de que las normas relativas a tales concesiones sean en todas partes observadas uniformemente y se evite toda interpretación que amplíe las facultades concedidas, y sea impedido lodo abuso en tal materia, esta Suprema Sagrada Congregación del Santo Oficio, por expreso mandato del Sumo Pontífice, da las normas siguientes:
   
Para los enfermos, ya fieles, ya sacerdotes (Const., n. II)
1. Los fieles enfermos, si bien no postrados en cania, pueden tomar cualquier cosa a modo de bebida, excluidos los alcohólicos, si, por causa de su enfermedad, no pueden, sin verdadera incomodidad, estar en ayunas hasta la Santa Comunión; pueden tomar también cualquier cosa a modo de medicina sea líquida (excluidos los alcohólicos) sea sólida, con tal que se trate de verdadera medicina, ordenada por el médico o reconocida comúnmente en todo caso como tal.
  
Téngase presente que no puede considerarse verdadera medicina cualquier cosa sólida que se tome como alimento.
2. Las condiciones para poder gozar de tal dispensa del ayuno, para la cual no está prescrito un límite de tiempo precedente a la S. Comunión, deben ser prudentemente consideradas por el confesor, y sin su consejo nadie puede aprovecharse. El confesor podrá dar un consejo sea en el fuero interno sacramental, sea en el fuero interno extra-sacramental, aun una vez para siempre, perdurando las mismas condiciones de enfermedad.
3. Los sacerdotes enfermos, aún sin ser decumbentes (que no están guardando cama), pueden aprovecharse de la dispensa, sea que tengan el deseo de celebrar la Santa Misa, sea que tengan el deseo de recibir solamente la Santísima Eucaristía.
 
Para los sacerdotes que se encuentran en circunstancias especiales (Const., nros. III y IV).
4. Los Sacerdotes no enfermos, que celebran a) o tarde (a saber después de las 9 hs.), b) o después de un grave trabajo de sagrado ministerio (por ej. ya desde las primeras horas de la mañana o por largo tiempo), c) o después de un largo camino (a saber, de al menos cerca de dos kilómetros -1,25 millas-, a pie, o proporcionalmente más largo, según los medios de locomoción empleados, teniendo en cuenta las dificultades del trayecto y las condiciones de la persona), pueden tomar alguna cosa a modo de bebida, excluidos los alcohólicos.
5. Los tres casos arriba enumerados son tales que comprenden todas las circunstancias por las que el legislador entiende conceder la sobredicha facultad; y, por tanto, queda excluida toda interpretación que tienda a ampliar la concesión.
6. Los Sacerdotes que se encuentran en estas condiciones pueden tomar alguna cosa a modo de bebida, una o más veces pero sólo hasta una hora antes del comienzo de la santa Misa.
7. Independientemente de las otras concesiones de la Constitución, todos los Sacerdotes que binan o trinan pueden tomar en las primeras Misas las dos abluciones prescriptas por las Rúbricas del Misal, empleando, aún entonces, sólo el agua, en aplicación del principio general de que el agua no rompe el ayuno.
  
Sin embargo, quien celebra las Misas una después de la otra, como en el día de Navidad y de la Conmemoración de los Difuntos, debe observar las rúblicas en lo que toca a las abluciones.
8. Dado el caso que al Sacerdote que debe binar o trinar le sucediese por inadvertencia que tomara las abluciones con el vino, no le será prohibido celebrar la segunda o tercera Misa.
   
Para los fieles que se encuentran en circunstancias especiales (Const., n. V).
9. También los fieles, que no por enfermedad sino por otra grave incomodidad no pueden observar al ayuno eucarístico, les está concedido acercarse a la sagrada Mesa después de haber tomado algo a modo de bebida, hasta una hora antes de la santa Comunión, excluidos siempre los alcohólicos.
10. Los casos en que se verifica la grave incomodidad requerida, están (excluida toda ampliación) especificados en tres categorías:
a) Trabajo debilitante que precede a la santa comunión. Están comprendidos los obreros incorporados al servicio de las oficinas, de los transportes, de los trabajos portuarios o a otros servicios públicos, los cuales están ocupados en turnos de día y de noche; aquellos que por deber de oficio o de caridad pasan la noche en vela (enfermeros, personal de hospital, guardias nocturnas, etc.), las mujeres embarazadas y las madres de familia, que antes de poder ir a la iglesia deben atender por largo tiempo a los quehaceres de la casa, etc.
b) La hora tardía en que se recibe la Santa Comunión. Están comprendidos los casos de los fieles que sólo a hora tardía pueden tener entre ellos al Sacerdote que celebra el sacrificio eucarístico; los niños para quienes es muy gravoso ir a la iglesia, hacer la Santa Comunión, volver después a casa para el desayuno y después ir a la escuela, etc.
c) Largo camino a recorrer para llegar a la iglesia. Debe tratarse al menos de cerca de dos kilómetros (1,25 millas) de camino, hecho a pie o de un camino proporcionalmente más largo, si se hace con medios de locomoción, teniendo en cuenta las dificultades del camino y de las condiciones de la persona (cf. Instr., n. 4).
11. Las razones de grave incomodidad deben ser prudentemente estimadas por el confesor, en el fuero interno sacramental o no sacramental; sin su consejo los fieles no pueden hacer la Santa Comunión no estando en ayunas. Tal consejo puede también ser dado una vez para siempre perdurando la causa de la grave incomodidad.
   
Sobre las misas por la tarde (Const., n. IV).
La Constitución concede a los Ordinarios de los lugares (Cf. canon 198), la facultad de autorizar la celebración de Misas por la tarde en su territorio, cuando esto se torne necesario por las circunstancias, no obstante el canon 821, § 1. El bien común, en efecto, pide alguna vez la celebración de los misterios sagrados en horas de la tarde: por ej. para los obreros de ciertas industrias en las que los turnos de trabajo se suceden también en días festivos, para ciertas categorías de trabajadores que están ocupados durante la mañana en los días festivos (por ej. los portuarios); en ocasión de reuniones de carácter religioso o social, en las que participa una gran muchedumbre de fieles provenientes de pueblos aun lejanos, etc.
12. Tales Misas, sin embargo, podrán ser celebradas sólo después de las cuatro de la tarde y el Ordinario podrá permitirlas sólo en las siguientes solemnidades, taxativamente enumeradas:
a) Fiestas de precepto que rigen a norma del canon 1247, § 1;
b) Fiestas de precepto suprimidas, según el Índice publicado por la Sagrada Congregación del Concilio, el 28 de Diciembre de 1919*.
c) Los primeros viernes del mes;
d) Solemnidades que se celebran con gran concurso de pueblo;
e) Un día de la semana, a más de los enumerados arriba, cuando esto es necesario para determinadas categorías de personas.
13. Los Sacerdotes que celebran la Santa Misa en horas de la tarde, como también los fieles que en tales circunstancias se acercan a la Santa Comunión pueden, durante la comida, permitida hasta tres horas antes de iniciarse la Misa o de la Comunión, tomar con la conveniente moderación las bebidas alcohólicas acostumbradas a tomarse durante las comidas (por ej. vino, cerveza, etc.), excluidos siempre los licores. Antes o después de tal comida pueden tomarse, excluidos siempre los alcohólicos de cualquier género, alguna cosa a modo de bebida hasta una hora antes de la Misa o de la Comunión.
14. Los Sacerdotes no pueden celebrar la santa Misa por la mañana y por la tarde de un mismo día, si no tienen el permiso explícito de binar o trinar, a norma del canon 808.
  
Los fieles no pueden jamás acercarse a la Santa Comunión a la mañana y a la tarde del mismo día, a norma del canon 857.
15. Todos los fieles, aun si no pertenecen a las categorías para las que ha sido eventualmente instituida la Misa vespertina, pueden libremente acercarse a la santa Comunión durante la Misa o inmediatamente antes o inmediatamente después (Cf. canon 846, § 1), observando, sin embargo, por lo que toca al ayuno eucarístico las normas arriba expuestas.
16. En los territorios donde no rige el jus commúne (derecho común) sino el jus missiónum (derecho misional) los Ordinarios pueden permitir, con las mismas condiciones, las Misas en la tarde aun en todos los días de la semana.
  
Avisos para la ejecución.
17. Los Ordinarios deben vigilar para que sea evitado todo abuso o irreverencia hacia el Santísimo Sacramento.
18. Deben también vigilar para que la nueva disciplina sea uniformemente observada por todos, y hagan conocer a sus súbditos que están abrogadas todas las facultades especiales y dispensas, tanto territoriales como personales, concedidas hasta ahora por la Santa Sede.
19. La Constitución y la presente Instrucción deben ser interpretadas estando fielmente por el texto y evitando cualquier ampliación de las ya amplias concesiones. Respecto a eventuales costumbres, que se diferenciasen de la nueva disciplina, téngase presente la cláusula abrogativa «no obstante cualquier disposición en contrario, aún si fuese digna de especialísima mención».
20. Sepan los Ordinarios y los sacerdotes aprovecharse de la benévola concesión de la Santa Sede para exhortar a los fieles a asistir frecuentemente a la Santa Misa, para acercarse a la santa Comunión y promuevan con oportunas iniciativas, y especialmente con la predicación aquel bien espiritual, en vista del cual el Santo Padre Pío XII ha publicado la Constitución.
  
El Sumo Pontífice, al aprobar la presente Instrucción, ha dispuesto que sea promulgada mediante la publicación en las Acta Apostólicæ Sedis juntamente con la Constitución Apostólica “Christus Dóminus”.
  
Palacio del Santo Oficio, 6 de Enero de 1953.
  
JOSÉ Card. PIZZARDO, Secretario
  
ALFREDO OTTAVIANI, Asesor.
  
NOTA ÚNICA
* Acta Apostólicæ Sedis XII (1920), pág. 42ss. Las fiestas en cuestión son: Lunes y martes después del Domingo de Resurrección, y de Pentecostés; día del hallazgo de la Santa Cruz (3 de Mayo); días de la Purificación (2 de Febrero), Anunciación (25 de Marzo) y Natividad (8 de Septiembre) de la Bienaventurada Virgen Santa María; día de la dedicación de San Miguel Arcángel (29 de Septiembre); días de los Santos Apóstoles Andrés (30 de Noviembre), Santiago (25 de Julio), Tomás (21 de Diciembre), Felipe y Santiago (1 de Mayo), Bartolomé (24 de Agosto), Mateo (21 de Septiembre), Simón y Judas Tadeo (28 de Octubre), y Matías (24 de Febrero/25 en año bisexto); día de San Esteban Protomártir (26 de Diciembre); día de los Santos Inocentes (28 de Diciembre), día de San Lorenzo Mártir (10 de Agosto); día de San Silvestre Papa (31 de Diciembre); día de Santa Ana, Madre de la Bienaventurada Virgen Santa María (26 de Julio); el día del Santo patrón del reino, y el día del Santo patrón del lugar.
   
***
   
Cuatro años después de estas decisiones, Pío XII publicó el Motu próprio “Sacram Communiónem” (A. A. S. XLIX [1957], págs. 177-178), ampliando las concesiones hechas anteriormente:
     
MOTU PRÓPRIO “Sacram Communiónem”, CON EL QUE SE AMPLÍAN LAS CONCESIONES HECHAS EN LA CONSTITUCIÓN APOSTÓLICA “Christus Dóminus”
   
En los primeros días (6 de Enero) de 1953, promulgamos la Constitución Apostólica “Christus Dóminus”, con la que mitigamos el rigor de la ley sobre el ayuno eucarístico, con el fin de que los fieles pudieran acercarse con más frecuencia a la Mesa Eucarística y satisfacer más fácilmente el precepto de escuchar la Santa Misa en los días de fiesta. Con ese fin concedimos a los Ordinarios de lugar la facultad de permitir la celebración de la Misa y la distribución de la Sagrada Comunión en las horas vespertinas, siempre que se cumpliera con ciertas condiciones.
 
Redujimos el período del ayuno a observar antes de la Misa o de la Sagrada Comunión, que fuera, respectivamente, celebrada o recibida por la tárele, a tres horas para los alimentos sólidos y a una hora para los líquidos no alcohólicos.
  
Los Obispos nos manifestaron su profunda gratitud por estas concesiones, que habían producido abundantes frutos, y muchos nos han rogado insistentemente que les autoricemos a permitir, todos los días la celebración de la Misa en las horas de la tarde, dado el gran provecho que de ello sacarán los fieles.
  
Nos han rogado asimismo establecer una duración igual del ayuno a observar antes de la Misa o de la Sagrada Comunión, que sea respectivamente, celebrada o recibida por la mañana
   
Nos, teniendo en cuenta los considerables cambios que se han producido en el ordenamiento de los trabajos y de los empleos públicos y en toda la vida social, hemos creído oportuno acoger las insistentes peticiones de los Obispos y por lo tanto hemos decretado:
I. Los Ordinarios de lugar, excluidos los Vicarios Generales no provistos de mandato especial, pueden permitir, todos los días, la celebración de la Santa Misa en las horas de la tarde, siempre que lo requiera el bien espiritual de un número considerable de fieles.
II. Los sacerdotes y los fieles están obligados a abstenerse por espacio de tres horas de alimentos sólidos y de bebidas alcohólicas, y por espacio de una hora de bebidas no alcohólicas, respectivamente, antes de la Misa o de la Sagrada Comunión: el agua no rompe el ayuno.
III. De ahora en adelante, habrán de observar el ayuno, por la duración a que se refiere el n.º 2, también los que celebran o reciben la Sagrada Comunión a media noche o en las primeras horas del día.
IV. Los enfermos, aun los no postrados en cama, pueden tomar bebidas no alcohólicas y verdaderas medicinas, tanto líquidas como sólidas, respectivamente antes de la celebración de la Misa o la recepción de la Eucaristía sin ninguna limitación de tiempo.
   
Exhortamos, sin embargo, vivamente a los Sacerdotes y a los fieles, que se encuentren en condiciones de hacerlo, a observar, antes de la Misa o de la Sagrada Comunión, la antigua y venerada forma del ayuno eucarístico.
   
Además, todos los que gocen de estas concesiones deben compensar el beneficio recibido con espléndidos ejemplos de vida cristiana, y principalmente con obras de penitencia y de caridad.
   
Las disposiciones de este Motu Próprio entrarán en vigor el 25 de Marzo de 1957, festividad de la Anunciación de la Bienaventurada Virgen María.
  
Queda derogada cualquier disposición en contrario, aun cuando sea digna de especial mención.
  
Dado en Roma, junto a San Pedro, el 19 de Marzo, festividad de San José, Patrono de la Iglesia Universal, 1957, décimonono de nuestro Pontificado. PÍO PP. XII.