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domingo, 30 de marzo de 2014

ADOLFO SUÁREZ, TRAIDOR A DIOS, LA PATRIA Y AL GENERALÍSIMO

Mensaje enviado al correo por JUAN SANTIAGO


"Francisco Franco es uno de los grandes hitos de la Historia de España. Gracias a él y a su profunda obra constituyente, nuestro país cuenta hoy con un Estado moderno que no se cierra sobre sí mismo, sino que se proyecta sobre el mañana.
Jamás nadie logró crear las condiciones básicas de partida que Franco, identificado con su pueblo, supo levantar. El paso de los siglos no borrará el eco de su nombre. Con él, logró España ser Una, Grande y Libre. No se puede menospreciar la gigantesca obra de ese español irrepetible al que siempre deberemos homenaje de gratitud, que se llamaba Francisco Franco.      
Su obra perdurará a través de las generaciones"
 
(Palabras de Adolfo Suárez el 20 de Noviembre de 1975, con motivo del fallecimiento del Caudillo)
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En la política española ha habido ejemplos arrebatadores de camaleonismo, pero ninguno tan indigno y vomitimo como el de Adolfo Suárez.
    
Adolfo Suárez, marioneta de la izquierda antiespañola
     
Con un padre, de nombre Hipólito Suárez, que fuera militante del partido "Acción Republicana" de Manuel Azaña -otro ejemplar- , además de jugador y mujeriego, y que por cierto, tuvo que huir de casa abandonando a su familia por un escandalo de negocios turbios, el joven Adolfito, abogado mediocre y sin fortuna, indudablemente muy conocido entonces en su casa, por su familia y sus amigos, comenzó su meterórica carrera política en 1961 al convertirse en Jefe del Gabinete Técnico del Vicesecretario General de F.E.T. y de las JONS; desde allí, no paró: Procurador en las Cortes Españolas por Ávila en 1967; Gobernador Civil y Jefe Provincial del Movimiento en Segovia en 1968...
    
Hipólito Suárez Guerra (padre de Adolfo), era jugador, mujeriego y esbirro de la República roja
     
Su popularidad comienza a crecer, y su aparentemente demostrada fidelidad a los Principios del Régimen del 18 de Julio le lleva a convertirse en Director General de Radiodifusión y Televisión Española, permaneciendo en el cargo hasta 1973.
     
Sin dejar en ningún momento su vinculación con el Movimiento Nacional, Adolfo Suárez es nombrado Ministro-Secretario General del mismo el 11 de diciembre de 1975 tras el trágico fallecimiento de su indiscutible mentor, Fernando Herrero Tejedor y un mes después de la muerte del Generalísimo Franco.
            
Como la política democráticamente entendida es el arte de decir "digo donde ayer se decía Diego", Suárez se acopló con tanta docilidad a los nuevos aires democráticos que fue llamado por el Borbón  para la puesta en escena del guión rupturista (falsamente reformista) minuciosamente elaborado por la CIA y la Secretaría de Estado norteamericana, desde poco tiempo antes de la voladura por los aires del Almirante Luis Carrero Blanco.
     
La "Operación Ogro" fue orquestada por la CIA y la ETA para darle muerte al Almirante Luis Carrero Blanco (Presidente de gobierno durante los últimos años de Franco).
   
Comenzaba así un ignominiosa época, la de los "demócratas de toda la vida", en la que casi todos arrumbaron al cajón de los recuerdos las gloriosas banderas que siempre habían defendido. Suárez el primero.
    
El mediocre abogado abulense vio entonces la posibilidad de lucir, de subirse al púlpito -al mismo que se subían sus antiguos enemigos políticos, incluídos los comunistas y los separatistas- y de pregonar a los cuatro vientos con una labia digna del mejor tahur y vendeburras, su amor a la Democracia y al Liberalismo, abrazándose y compadreando con los enemigos seculares de la Nación española.
    
Suárez departe con el genocida de Paracuellos, Santiago Carrillo (de maldita memoria)
     
Es oportuno y conveniente hablar hoy, teniendo que dar por fin las debidas cuentas de sus acciones ante el Altísimo, que Suárez fue la mascarada más visible y grotesca del actual aquelarre democrático, al permitir que España desviara el rumbo de su destino histórico, que él juró defender.
      
Suárez juró ante Dios y con la mano en los Evangelios, defender el legado del Generalísimo Franco (como en su momento hizo Juan Carlos de Borbón), Y COMO JUAN CARLOS DE BORBÓN, JURÓ EN VANO
   
Suárez simboliza la perpetuación de un proyecto político que durante los últimos 37 años ha sido índice de una perniciosa decadencia en todos los campos de la vida española, y que no ha sido remedio de ninguno de nuestros males, sino que los extendió y agravó aún más, favoreciendo las desigualdades sociales, la voracidad de las multinacionales, la discordia entre los españoles, los enfrentamientos entre las regiones y que sacrificó con despiadada crueldad los intereses y los derechos de las familias, de los ancianos, de los trabajadores, de los no nacidos
     
El legislador tiene obligación de procurar el Bien Común. Ese es un principio que Suárez ignoró a los pocos meses de morir Franco, su viejo mentor. Suárez avaló el establecimiento de las bases legales y políticas para que la descomposición, la anarquía y el sometimiento a los intereses extranjeros se apoderara de la Nación española. Suárez es también el máximo responsable, en tanto precusor del actual "Estado de las Autonomías", de las divisiones y deslealtades que hoy ponen en peligro la supervivencia de España como Nación.
       
A Suárez debemos que el Ejército dejara de ser la base de la Patria para la guarda de la Unidad y del Derecho. A su obstinado compromiso con la desmilitarización de España, siguiendo las siniestras órdenes de las correspondientes Logias extranjeras -a las que se debió durante años- hay que sumar su responsabilidad en la debilitación del vínculo familiar (la Ley del Divorcio fue aprobada con él al frente del Gobierno de UCD); la destrucción de las bases en las que se asentó el milagro económico español de los años 60; la aceptación del chantaje de los separatistas, a veces acompañado de la violencia terrorista, como instrumento coactivo para el logro de objetivos políticos; la cesión a la Izquierda del control ideológico en las escuelas, los centros de trabajo y los medios informativos.
    
Un individuo que, hasta su llegada a la Presidencia del Gobierno de España, ETA había cometido 44 asesinatos desde su fundación en 1959 hasta 1976, y que desde ese año hasta su dimisión como Presidente, se contabilizaron ¡499! muertos a manos de los terroristas de distinto pelaje.
     
Un individuo que engañó a los militares españoles, legalizando al Partido Comunista; un Presidente que cogió España con una de tasa de paro inferior al 10%, y lo dejó con una tasa cercana al 21 %; con un IPC que durante su mandato subió un 137 %, con un récord histórico en el año 1977 del 26,4%...

En definitiva, Adolfo Suárez hizo todo lo contrario de aquello que juró, ante Dios y sobre los Santos Evangelios, defender como Secretario General del Movimiento, y abjuró al inicio de la Transición de cualquier principio que defendiera y estimulara nuestros bienes espirituales, que evitara el enfrentamiento de españoles contra españoles, que diera al pueblo la realidad de una mejor economía, de una más auténtica Justicia Social, de una más efectiva participación, de una mayor cultura, de un derecho vivido, de una democracia que enraizara con la tradición española y fuese contraria al actual engendro partitocrático, foco de corrupción y lubridio.
     
Si en serio hay que recordar en algo a este interfecto, que no se engañe a nadie: su puesto estaría entre los peores canallas que han dilapidado la herencia recibida en 1975, y junto a los nombres de los más infames traidores de la secular historia de nuestra Patria, como el Obispo Don Oppas o el Conde Don Julián (esos que abrieron de par en par las puertas de España a los musulmanes), y desde luego, no con los españoles de historial clarísimo, ejemplo claro, y vida rectilínea.
    
La victoria de los moros en la Batalla de Guadalete (711) se debió a la traición y apostasía de Don Julián, Don Oppas
  
¿Rezar por él para que Dios le perdone y le libre del Infierno eterno?  Que se sepa, según la Teología Católica, para recibir de Nuestro Señor el Perdón, es necesario -en lo interior- Examen de Conciencia y Dolor de los Pecados, y además -en lo exterior- cuando el pecado ha sido público, constante y de consecuencias nefastas, Propósito de Enmienda y declaración pública de reparar todo el daño causado. Pues bien, por lo que se ve, en los últimos años de vida de Adolfo Suárez no consta en absoluto las referidas premisas. Y el Alzheimer no excusa. Más bien, Justicia Divina.      
    
A buen entendedor....

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Jorge Rondón Santos (Editor colaborador)