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sábado, 29 de junio de 2019

RATZINGER RECONOCE A BERGOGLIO COMO ÚNICO GOBERNANTE DE LA DEUTEROVATICANIDAD

  
Aunque prometió aislarse del mundo desde que se materializó su renuncia el 28 de Febrero de 2013, el sacerdote modernista alemán Joseph Alois Ratzinger Tauber-Peintner, quien entre el 19 de Abril de 2005 y la fecha señalada se hizo llamar “Papa Benedicto XVI”, en una entrevista que dio al periodista Massimo Franco del diario oligarca italiano Corriere della Sera y que fue publicada ayer 28 de Junio de 2019 (haciéndose Vatican News eco de la misma), en parte para acallar los rumores que surgieron tras su renuncia donde afirmaban que ésta era nula y él era legítimo mientras que su inglorioso sucesor Jorge Mario Bergoglio Sívori era un usurpador (corriente llamada “resignacionismo” o “benevacantismo”), reafirmó que para él «el Papa es uno, [y se llama] Francisco».
  
El entrevistador recalca que según Ratzinger la unidad de la iglesia es “su principal obsesión” y está “más aguda que nunca”. Ya en 2017, ante las exequias del cardenal Joachim Meisner (uno de los cuatro dubianistas originales), Ratzinger envió un mensaje donde dijo tener «la certeza que el Señor no abandona a su Iglesia, aun cuando parezca que va a zozobrar», causando gran alboroto. Ahora dice que «la unidad de la Iglesia ha sido siempre más fuerte que las luchas y guerras intestinas», aun a sabiendas que su iglesia, la Secta Deuterovaticana, ha estado en guerra desde su fundación en el Anticoncilio Vaticano II, entre los mismos modernistas (que los hay conservadores y liberales) y contra la Iglesia Católica; y que él mismo ha sido parte y protagonista de esas “guerras y luchas intestinas”.
  
Ante esto, se cae el tinglado de los resignacionistas, que van desde los que afirman que Benedicto Ratzinger está simplemente equivocado en su estatus hasta los que no les importa lo que él diga o piense de su renuncia, y todo el espectro intermedio. Confusión nacida ¡de él mismo!, ya que, aún renunciado (LIBRE Y ESPONTÁNEAMENTE, AUN CON CIRCUNSTANCIAS POLÉMICAS), continúa usando la sotana y el solideo blanco junto al título de “Su Santidad” y el nombre de elección (en contraste, cuando Celestino V -San Pedro Celestino- renunció al pontificado tras cinco meses y nueve días de su elección, retornó a su vida monástica como Pedro Angeleri di Morrone OSB Cœl.), y alimentando por medio de su secretario privado el arzobispo Georg Gänswein, como cuando dijo en la Gregoriana el 21 de Mayo de 2016: «no hay dos Papas, sino un ministerio [petrino] expandido de facto, con un miembro activo y un miembro contemplativo, que aunque ha dejado el trono, no ha renunciado al nombre ni tampoco se ha aislado en un monasterio, sino que sigue dentro del Vaticano, como si solo hubiese dado un paso al lado para hacer hueco a su sucesor y abrir una nueva etapa en la historia del papado».
  
Independientemente de todas declaraciones, el problema seguirá mientras Ratzinger viva. Incluso, cuando muera, algunos habrán que en lugar de aceptar de Bergoglio como jefe de la secta del Vaticano II o reconocer que la Sede Apostólica está vacante desde el 9 de Octubre de 1958, buscarán un “Benedicto XVII” al que vincularse (¿Gänswein o el cardenal Ángelo Scola? Esperar). De todos modos, estarán prolongando la vinculación suya de ellos (y de cuantos incautamente los siguen) a la iglesia conciliar.

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+Jorge de la Compasión (Autor del blog)

Jorge Rondón Santos (Editor colaborador)