Noticia tomada de GLORIA NEWS.
Durante su estancia en Perú, el hoy León XIV Riggitano-Prévost promovió a las mujeres a puestos de liderazgo, informó la revista marista chaminadiana Vida Nueva Digital el 6 de Marzo, citando el libro “Léon XIV, portrait d’un pape péruvien” (León XIV: Retrato de un Papa peruano) de los autores César Eduardo Piscoya Chafloque y Véronique Claude Gauthier Lairaux vda. de Lecaros De Cossio.
En Chulucanas (1985-1987), el joven presbítero Roberto Francisco Riggitano-Prévost Martínez pensó que las mujeres sostenían la vida parroquial y comenzó a darles un lugar activo en el trabajo pastoral como “evangelizadoras”.
En una segunda etapa, de 1990 a 1999, esta corresponsabilidad se convirtió en un proyecto de formación en Trujillo. Allí animó a sus compañeros agustinos a trabajar junto a las mujeres con “iguales responsabilidades” en las dos parroquias de Santa María y Nuestra Señora de Monserrate.
Piscoya escribe sobre una tal Alicia Jannette Azabache Arroyo que fue nombrada coordinadora del trabajo pastoral y le dijo a Riggitano-Prévost que no sabía nada. Él respondió: «Nosotros tampoco… Vamos a aprender contigo».
Él profundizó este camino más tarde como obispón de Chiclayo (2016-2022), donde colocó a varias mujeres a cargo de la formación y la organización pastoral.
María Leticia Amésquita Cárdenas, laica consagrada de la Tercera Orden de los Agustinos y responsable de catequesis en la parroquia Santa Rita de Casia de Trujillo (1992), recuerda que el padre Roberto promovió un estilo pastoral extrovertido, inspirado en el plan NIP (Nueva Imagen de Parroquia), orientado hacia las periferias.
El presbítero Riggitano-Prévost confió a muchas mujeres la tarea de desarrollar planes de trabajo y coordinar la catequesis en diferentes áreas.
Mercedes Yolanda Díaz Callirgos, laica de la comunidad Santa Ángela en Chiclayo, recuerda su experiencia cuando Riggitano-Prévost la invitó a participar en el proceso de reforma pastoral iniciado en 2014.
El esfuerzo continuó después de que se convirtió en obispón, dice: «Como laica mujer, sentí un primer cambio: se nos consideraba con protagonismo dentro de la Iglesia, para animar procesos que antes eran propios de sacerdotes o religiosas».

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Jorge Rondón Santos (Editor colaborador)