Un documento de la antigua Alemania Oriental revela que el primer ministro del Líbano, el musulmán sunní Nawaf Abdalá Salim Salam Beyhum (نَوَّاف عَبْد اللّٰه سَلِيم سَلَام بيهم), quien “decidió” a instancia de sus controladores estadounidenses e israelíes "declarar ilegal y disolver el ala militar de Hezbolá e imponer la exigencia de visa a los iraníes a pesar de estar involucrado en una guerra con el Estado Sionista, fue reclutado desde 1979 por David Kimche Palast (a la sazón director general del Ministerio de Asuntos Exteriores de Tel Aviv y ex-subdirector del Mossad) para las negociaciones durante la guerra civil.
El documento fue publicado el 4 de Marzo por el periodista y activista exiliado sirio Nizar Nayouf, quien afirma haberlo obtenido del archivo del antiguo agente de inteligencia Markus Johannes/Mischa Wolf Dreibholz alias “El hombre sin rostro”, jefe del Directorio Principal para Reconocimiento (“División III”, el órgano de inteligencia exterior de la Stasi en Alemania Oriental) y creador de los “agentes Romeo” (espías que enamoraban a las secretarias y funcionarias de países y empresas occidentales para extraer la información de sus jefes).
A continuación el documento original y una traducción al español:
TRADUCCIÓN
CONSEJO DE MINISTROS DE LA REPÚBLICA DEMOCRÁTICA ALEMANAMINISTERIO DE ASUNTOS EXTERIORESEMBAJADA DE LA RDA EN LA REPÚBLICA LIBANESABeirut, 1 de octubre de 1982.Protocolo n.º 159/1982.(4 hojas).Camarada Oskar Fischer.REPORTE DE INFORMACIÓNTras el éxito de EE. UU. e Israel en la expulsión del ejército sirio y la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) de Beirut el pasado agosto, nuestras fuentes confirman que actualmente se llevan a cabo intensos contactos bajo los auspicios del Secretario de Estado de EE. UU., George Shultz, y los embajadores Philip Habib y Morris Draper, enviados especiales del presidente Ronald Reagan para Oriente Medio y el Líbano, para cerrar un tratado de paz entre el Líbano e Israel siguiendo el modelo de los “Acuerdos de Camp David” entre Egipto e Israel (*). Es evidente que el nuevo presidente libanés, Amín Gemayel, elegido el 23 de septiembre como sucesor de su hermano Basher Gemayel —quien, según nuestra información, fue asesinado por el Partido Social Nacionalista Sirio (SSNP), que recibió apoyo logístico de un servicio de inteligencia sirio sin la aprobación del presidente [Hafez] Ásad—, aboga vehementemente por tal tratado.El rumbo del nuevo presidente libanés goza del apoyo de los partidos y fuerzas políticas y religiosas tradicionales cristianas, suníes y chiíes, así como de importantes estados árabes, especialmente Egipto, Arabia Saudita, Siria e Irak. Según información confirmada por nuestra embajada, el camarada Andréi Gromyko pidió al embajador soviético en el Líbano, Alexander Soldatov, que informara al presidente Amín Gemayel, al presidente del Partido Socialista Progresista, Walid Jumblatt, y al camarada George Hawi, secretario general del Partido Comunista Libanés, que la Unión Soviética «apoya y promueve cualquier vía de negociación libanesa-israelí destinada a la implementación de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU sobre el Líbano (425, 427 y 490) y la conclusión de un tratado de paz entre ambos países». Sin embargo, cuando pregunté al embajador Soldatov sobre esto, se negó a darme una respuesta clara. Según nuestra propia información, el embajador Soldatov pidió al Sr. Jumblatt y al camarada Hawi «apoyar cualquier negociación entre Líbano e Israel y los instó a concentrarse en armar a los palestinos para no dar a los israelíes ningún pretexto para permanecer en el Líbano». Se señaló que el camarada George Hawi envió en secreto al oficial de seguridad y militar del Fartol, Elías Atallah, al presidente electo Amín Gemayel y le informó que «el Partido no rechaza su elección y apoya todas las negociaciones encaminadas a establecer una paz justa entre el Líbano e Israel» (**).LA POSICIÓN ISRAELÍ:Según información confirmada, los israelíes quieren, además de un tratado de paz y la normalización total de las relaciones con el Líbano, establecer una zona desmilitarizada en el sur del Líbano hasta la ciudad de Sidón (unos 50 km de territorio libanés) e integrar en el futuro ejército libanés a la milicia “Ejército del Sur del Líbano” fundada por Israel en 1978.Además, los israelíes están considerando entre bastidores la disolución de los campamentos palestinos en dicha zona y la deportación de sus habitantes, especialmente a Irak, a Canadá y a algunos países europeos.El presidente Amín Gemayel informó que el coordinador israelí de actividades en el Líbano, David Kimche (ex subjefe del Mossad), le había dicho que Israel podría «ayudar al Líbano a deshacerse de la mayoría de los refugiados palestinos permitiéndoles emigrar a Canadá, Alemania y los países escandinavos».Además, según información confirmada, David Kimche exigió al presidente Gemayel que la delegación libanesa para las próximas negociaciones consistiera obligatoriamente en dos personalidades libanesas con estrechos vínculos con Israel: Antoine Pattal, de origen sirio y actual embajador libanés ante la Santa Sede, así como el Dr. Nawaf Salam, profesor del Centro de Asuntos Internacionales de la Universidad de Harvard en Nueva York.Según nuestras fuentes, David Kimche logró reclutar oficialmente a Nawaf Salam para el Mossad en 1979, cuando este era profesor en la Sorbona de Francia y Kimche dirigía el departamento israelí de inteligencia diplomática en Europa (TEVEL).Según un oficial libanés de inteligencia militar, Kimche utilizó las biografías del abuelo de Nawaf Salam, Salim Salam, y de su tío, el ex primer ministro Saeb Salam, como “puente” para su reclutamiento (tanto el abuelo como el tío habían trabajado para el movimiento sionista y su órgano ejecutivo, la Agencia Judía, antes de la fundación del Estado de Israel).LA POSICIÓN LIBANESA:El gobierno libanés, representado por el presidente Gemayel y el primer ministro Shafiq al-Wazzan (un representante de los musulmanes suníes según el sistema confesional libanés), así como el presidente del parlamento, Kamil al-Asaad (un representante de los musulmanes chiíes según el mismo sistema), no rechaza en general los objetivos israelíes, ya que en los círculos políticos y religiosos tradicionales existe una fuerte corriente pro-israelí y anti-palestina. Sin embargo, dentro del Consejo Supremo Chií, que actúa como autoridad religiosa de los chiíes, existe desacuerdo en esta cuestión. Este desacuerdo se refleja en la postura del movimiento chií Amal, bajo el liderazgo del abogado Nabih Berri, frente a la invasión israelí y la cuestión de la forma más efectiva de contrarrestarla. Esto se demostró en el hecho de que los combatientes de Amal en el sur evitaron enfrentarse a las fuerzas de invasión israelíes en el sur del Líbano, mientras que los miembros de Amal en Beirut, que son firmes partidarios de Irán, lucharon al lado de las fuerzas nacionales libanesas y palestinas, especialmente cuando las fuerzas de invasión intentaron asaltar Beirut desde el sur y tomar el aeropuerto.CONCLUSIONESSe espera que en un futuro próximo se concluya un tratado de paz libanés-israelí. Sin embargo, dada la firme negativa de la República Islámica de Irán a un acuerdo de paz con Israel y el hecho de que una parte significativa de los chiíes libaneses apoyan al nuevo régimen en Irán, es probable que tal tratado no perdure. Según información confirmada de la embajada, la Guardia Revolucionaria Iraní, que llegó al Líbano el verano pasado para participar en la defensa contra la invasión israelí y entrenar a chiíes listos para el combate —a pesar del enfoque de Irán en combatir la invasión apoyada por Irak, que cuenta con el respaldo de EE.UU., los estados del Golfo y Egipto—, ha establecido campos y centros de entrenamiento en el noreste del Líbano con este propósito. Esta información confirma que la Guardia Revolucionaria Iraní (IRGC) intenta actualmente reclutar a tantos combatientes y partidarios de Amal como sea posible, especialmente a aquellos fieles al Imam Musa al-Sadr (un firme oponente de Israel y de Occidente, desaparecido en Libia desde el verano de 1978). El objetivo es construir una fuerza chií libanesa impactante, similar a la Guardia Revolucionaria, capaz de llevar a cabo una guerra de guerrillas efectiva contra Israel y las fuerzas armadas multinacionales (especialmente sus componentes estadounidenses y franceses). Aunque el presidente sirio Hafez al-Ásad rechaza cualquier influencia iraní en Siria y en el Líbano, tras el debilitamiento de su posición estratégica y de negociación debido a los acuerdos egipcio-israelíes de Camp David, la invasión israelí del Líbano, el avance de las tropas de ocupación hacia Damasco (unos 25 km en algunos lugares) y la retirada del ejército sirio del Líbano, no le quedó otra opción más que acoger esta intervención de la Guardia Revolucionaria Iraní. Beirut.* En agosto pasado, un alto funcionario estadounidense llamado Kenneth Haas llegó al Líbano. Es considerado el nuevo jefe de la estación de la CIA en Beirut. Se observó que desempeña un papel importante en los contactos en curso entre los partidos libaneses y las tropas de ocupación israelíes. Además, pasa por puestos de control israelíes acompañado por el asesor político de la embajada, Ryan Crocker, y el ministro de turismo libanés Marwán Hamadeh, un importante asesor del señor Jumblatt (véase informe de la embajada n.º 133/1982 del 10 de mayo de 1982).** Según información aún no confirmada, Elías Attallah acompañó al ministro Marwán Hamadeh, Ryan Crocker y Kenneth Haas al menos una vez durante sus viajes y pasó por puestos de control israelíes sin obstáculos. Además, mantuvo estrechas relaciones con el asesinado presidente Basher Gemayel, aunque sabía de sus conexiones con los israelíes. Cuando preguntamos al camarada George Hawi al respecto, explicó que Attallah estaba «obligado a comunicarse con los israelíes, ya que sus familiares viven en la ciudad de Rmeileh [Armela], que está bajo ocupación israelí».[Fdo.] Bruno Sedlaczek, Embajador[Sell.] República Democrática Alemana. Ministerio de Asuntos Exteriores, Embajada en Beirut.Copia a Wolf [Director de Inteligencia Extranjera, Teniente General Markus Wolf].
El documento desmiente la versión oficial presentada por los hstoriadores y documentos estadounidenses e israelíes que afirmaban que los contactos Israel-Milicias maronitas se produjeron entre fines de 1982 y comienzos de 1983, como quiera que ya desde la elección de Amín Gemayel se venían produciendo, y por eso Kimche le exigió que Salam (entonces profesor en Harvard y años después presidente de la Corte Penal Internacional) formase parte de la delegación negociadora libanesa. Algo a lo que Salam no podía negarse, toda vez que Salim su abuelo Salam y su tío Saeb estuvieron involucrados, junto con los líderes y cuadros del Bloque Nacional Sirio y sus figuras políticas y empresariales (Shukri al-Quwatli, Jamil Mardam Bey, Nasib al-Bakri, el poeta Fakhri al-Baroudi, el príncipe Abdul Razzaq al-Jazairi, Badr ad-Din al-Shallakh, etc.), en la mayor venta de tierras que poseían en el norte de Palestina y el sur de Siria a la Agencia Judía y al Fondo Nacional Judío, además de intermediar en la venta de otras tierras en el norte de Palestina que no estaban entre sus propiedades. Todos los fondos se transfirieron a cuentas del Banco Anglo-Palestino/Sucursal de Beirut, que se convirtió en el Banco Leumi tras el establecimiento del Estado de Israel en 1948. Además, según revelan los archivos de la Agencia Judía y el Fondo Nacional Judío, los funcionarios sirios antes mencionados recibieron a funcionarios del movimiento sionista y de la Agencia en casa del poeta Fakhri al-Baroudi, en la Guta Oriental de Damasco (la ciudad de Duma). Esto también lo hicieron en 1938 el sultán Pasha al-Atrash, líder de la Gran Revuelta Siria, y su jefe de gabinete Yusuf al-Aysami (padre famoso líder baazista sirio Shibli, que estaría asociado con el embajador británico Cecil Edward King en los años 60).
Aunque es un documento apenas conocido y no hay posibilidad de confirmación independiente, hay hechos totalmente contrastables que se desprenden del mismo:
- La mayoría de chiíes se opuso al tratado de paz, y prefirió respaldar a la República Islámica de Irán, que envió fuerzas de la Guardia Revolucionaria Islámica para resistir la invasión sionista.
- Si bien el presidente sirio Hafez al Ásad se opuso a la intervención iraní (que estaba enfrentándose al régimen de Saddam Huséin en Iraq) en el Líbano, no le quedó de otra que apoyar a la Guardia Revolucionaria cuando su posición de negociación se debilitó tras la firma de los Acuerdos de Campo David, la primera guerra israelí-libanesa y que las tropas sionistas estaban en algunos puntos a 25 km. de Damasco.
- Las sospechas sobre Kenneth Eugene Haas como jefe de la CIA en Beirut se confirmaron después que él murió durante el ataque con coche-bomba a la embajada estadounidense el 18 de Abril de 1983, ataque que Estados Unidos atribuyó a Hezbolá, aun cuando la Organización para la Yihad Islámica (que se uniría a Hezbolá en 1992) había reivindicado el ataque.





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+Jorge de la Compasión (Autor del blog)
Jorge Rondón Santos (Editor colaborador)