Vexílla Regis

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MIENTRAS EL MUNDO GIRA, LA CRUZ PERMANECE

LOS QUE APOYAN EL ABORTO PUDIERON NACER

LOS QUE APOYAN EL ABORTO PUDIERON NACER
NO AL ABORTO. ELLOS NO TIENEN LA CULPA DE QUE NO LUCHASTEIS CONTRA VUESTRA CONCUPISCENCIA

NO QUEREMOS QUE SE ACABE LA RELIGIÓN

NO QUEREMOS QUE SE ACABE LA RELIGIÓN
No hay forma de vivir sin Dios.

ORGULLOSAMENTE HISPANOHABLANTES

ORGULLOSAMENTE HISPANOHABLANTES

martes, 7 de mayo de 2019

NOVENA EN HONOR A SAN JUAN NEPOMUCENO

Novena compuesta por un fraile mercedario mexicano devoto de San Juan Nepomuceno, y reimpresa en 1818 por don Pablo Miñón en León (España).
  
SONETO
Aquel Sacro Ministro, que observado
En Patmos de los Cielos dirigido,
Al compás de los pies dejó medido
Del Mar y Tierra el seno dilatado:
  
A Juan ofreció un Libro; y el cuidado
Pequeño le advirtió; mas admitido,
A ser grande pasó; porque crecido
Deja a un obsequio humilde lo aceptado.
  
Así, oh mi Juan, si en vuestro nombre tiene
Tanto este Libro pobre, en que me fundo,
A vuestros pies, no a vuestros manos viene:
  
Ellos le bastan, para que fecundo,
Den el fruto sus hojas, y así tiene,
Creciendo en vuestras plantas todo el mundo.
  
ADVERTENCIAS
Habiendo Dios nuestro Señor concedido a su gran Siervo San Juan Nepomuceno el especial patrocinio de la honra y buena fama, el fin principal de esta Novena ha de ser suplicar a Su Majestad por la intercesión de este Santo nos conceda la gracia de ser libres de la mayor deshonra e infamia, que es el pecado mortal, y hacer una entera y dolorosa confesión de cuantos hubiéremos cometido, solicitando por este medio la perseverancia final en la gracia, para que así consigamos vernos libres de aquella terribilísima confusión, afrenta e infamia que a vista de todo el Mundo padecerán los réprobos en el Juicio Universal, y después a vista de los Demonios por toda la eternidad en el Infierno.
  1. Por eso desde el primer día de la Novena, el que la hace, comenzará a disponerse para hacer su confesión, si la quiere hacer general, o ha mucho tiempo que no se confiesa, examinando exactamente su conciencia, y procurando moverse al dolor verdadero de sus culpas.
  2. Procure quien hace la Novena, oír cada día con toda devoción y reverencia una, o muchas Misas, ofreciéndolas en acción de gracias de los dones y beneficios con que se dignó el Señor favorecer a San Juan Nepomuceno.
  3. La limosna a los pobres, los cilicios, ayunos, y demás mortificaciones de estos días, serán según la posibilidad, salud y fuerzas de cada uno: y para no errar, siempre es acertado gobernarse por la prudente dirección del Confesor.
  4. La Novena puede hacerse en cualquier tiempo del año. Pero habiendo sido el día de la dichosa muerte de San Juan Nepomuceno a diez y seis de Mayo, se podrá regularmente comenzar el día siete del mismo mes, para acabarla el día quince, víspera de su fiesta, en la cual hecha ya la confesión, se ha de recibir el Santísimo Cuerpo de nuestro Señor Jesucristo con la más viva fe, reverencia y devoción que se pudiere.
   
NOVENA EN HONOR A SAN JUAN NEPOMUCENO, PROTOMÁRTIR DE LA CONFESIÓN Y PATRONO DE LA HONRA Y BUENA FAMA

  
Hincado de rodillas delante de algún Crucifijo, y si también se pudiere delante de alguna Imagen de San Juan Nepomuceno, hecha la señal de la Cruz, se comenzará con el siguiente:
  
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Crucificado por mi amor, que no quieres la muerte del pecador sino que se convierta y viva, postrado ante tu Divina Majestad te pido perdón de mis pecados, de los cuales me pesa de todo mi corazón, de haber sido ofensas de tu infinita incomprehensible Bondad, y porque te amo sobre todas las cosas. Y propongo firmemente con tu Divina gracia nunca más pecar, y confesar enteramente mis pecados. Y te suplico por tus preciosísimas Llagas, y por tu dolorosa y afrentosa Pasión y Muerte, y por los méritos de tu grande Siervo y fortísimo Mártir San Juan Nepomuceno, me concedas el morir primero que volver a ofenderte, sino que persevere constante en tu gracia y servicio, hasta el último instante de mi vida. Amén.
   
ORACIÓN A MARÍA SANTÍSIMA PARA TODOS LOS DÍAS
Hermosísima, piadosísima y amabilísima María, Madre Santísima de Dios y Madre nuestra, que para manifestar tu amor al mundo alcanzaste de Dios con la eficacia de tus ruegos, que su Majestad por un prodigio propio de su bondad y de su poder diese un hijo a los estériles padres de San Juan Nepomuceno, tan santo, que no sólo fue el consuelo y honra de sus ancianos padres, sino también el Apóstol de su patria, el alivio de los desgraciados y el defensor de la honra de todos los que le invocaren y se valieran debidamente de su intercesión: rendidamente te doy, dulcísimo amor de mi alma, por mí y por todos los del mundo las gracias más expresivas por esta grande piedad, y te pido enciendas mi corazón y los de todos en la reverencia y amor a tu amado Hijo Señor San Juan Nepomuceno, cuyo continuo empleo, desde sus más tiernos años, como consagrado a tu servicio, fue el de obsequiarte como a su tierna madre con el mayor esmero y fervor de su corazón; motivo suficiente, purísima Madre mía, para que reconociendo yo en él, un Santo del todo tuyo, lo venere y ame con particular devoción. Haz también, benignísima Señora, que atendiendo tú a la humildad, pureza, caridad eximia que tuvo siempre para con Dios y con sus prójimos, y al especialísimo amor con que te sirvió y veneró Señor San Juan Nepomuceno, me alcances de su Majestad una verdadera devoción a tu Corazón inmaculado y el favor que te pido, por su medio, porque siendo tú la tesorera de Dios, y pasando todas las gracias por tu mano, a ruegos tan poderosos para contigo, como los de tu amado hijo Juan, espero feliz despacho en mis rendidas súplicas. Amén.
  
DÍA PRIMERO - 7 DE MAYO
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Gloriosísimo Mártir San Juan Nepomuceno, cuyo nacimiento al Mundo quiso Dios honrar con resplandecientes luces, que bajaron del Cielo sobre tu casa, en señal y prenuncio de que nacías para alumbrar su salvación. Yo te suplico humildemente, que me alcances de la Divina Bondad una luz Celestial que alumbrando mi entendimiento, inflame mi voluntad en el amor verdadero de Dios, y me haga conocer la vanidad de los bienes de la tierra para despreciarlos, y la solidez de los eternos para buscarlos; y pues Dios te ha hecho especial Patrón de la buena fama, alcánzame el que yo conozca, para aborrecerla, la infamia y deshonra suma que causa el pecado mortal, haciendo al alma enemiga de Dios y esclava del Demonio: y que por medio de una entera y dolorosa confesión de todas mis culpas consiga la honra verdadera, que está en ser por la gracia hijo y amigo de Dios, y el favor que pido en esta Novena. Amén.
   
Aquí se rezará tres veces el Padre nuestro, Ave María y Gloria, y después dirá la Oración siguiente:
Omnipotente Dios y Señor de todo lo criado, a quien solamente se debe toda honra, gloria y alabanza. Yo te suplico humildemente por los méritos e intercesión de tu Bienaventurado Mártir San Juan Nepomuceno, que te dignes de apartar de mí toda infamia, deshonra y confusión pública, por cualquiera parte que me amenace, y especialísimamente me libres de aquella confusión, vergüenza y deshonra que padecerán a vista de todo el mundo los Prescitos en el día del Juicio Universal, y que de suerte use yo de las honras de la tierra, que no pierda la eterna, que tienes prevenida a tus escogidos en el Cielo. Por Jesucristo tu Hijo nuestro Señor, que con su afrentosa muerte nos redimió de la eterna confusión, y el Espíritu Santo vive y reina, Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.
  
Aquí pedirá el favor que desea conseguir por medio de esta Novena.
  
ORACIÓN PARA PEDIR CADA DÍA SU FAVOR, EN ORDEN A CONSERVAR LA BUENA FAMA
Omnipotente y misericordioso Dios, yo te suplico me concedas, que pues tengo puesta mi confianza en los méritos de tu gran Siervo San Juan Nepomuceno, sea libre por tu piadosísima misericordia de toda infamia, deshonra y confusión, así temporal como eterna, en esta y en la otra vida: por tu precioso Hijo nuestro Señor Jesucristo, que por medio de una infame muerte de Cruz nos redimió, y que vive y reina glorioso contigo en unidad del Espíritu Santo, Consolador verdadero de los tristes y afligidos, por los siglos de los siglos. Amén.
  
GOZOS DE SAN JUAN NEPOMUCENO
  
Pues sois Astro luminoso
Juan de Bohemia prodigio,
Sirva tu luz de vestigio
En este mar proceloso.
  
De estéril vientre fecundo
Naciste parto en el suelo,
Haciendo la costa el Cielo
Para luz de todo un mundo:
Del que nació sin segundo
Sois diseño milagroso,
Sirva tu luz de vestigio
En este mar proceloso.
  
Ilustró tu nacimiento
Un tan brillante reflejo,
Que a nadie dejó perplejo
De tu santo encendimiento:
De presagio lucimiento
Del Septentrión prodigioso,
Sirva tu luz de vestigio
En este mar proceloso.
  
De Sacerdote ordenado
Fue tan ardiente tu afecto,
Que de Dios solo el respeto
Pudo hacerte amartelado:
Tanto que en Dios transformado
Fuiste en nada perezoso,
Sirva tu luz de vestigio
En este mar proceloso.
  
Fue tan activo tu fuego,
Que predicando exhalado,
En muchos fue fecundado
Sin un punto de sosiego:
Antes bien encendió luego
Al que más escandaloso,
Sirva tu luz de vestigio
En este mar proceloso.
  
Lo que el corazón humano
Para Dios reserva solo,
Claro fue a tu vista
Solo para guía de tu mano:
Diste así el Celeste grano
En frutos maravillosos,
Sirva tu luz de vestigio
En este mar proceloso.
  
Armóte el Poder Divino
Con el vigor de su brazo,
Que no sirvió de embarazo
El rigor a tu destino:
Como Sol en tu camino
Corriste, gigante brioso,
Sirva tu luz de vestigio
En este mar proceloso.
  
Quiso el Príncipe indiscreto
Satisfacer sus recelos,
Aborto de indignos celos
Por el sagrado secreto.
Mas saliste en tal aprieto
Laureado Mártir glorioso,
Sirva tu luz de vestigio
En este mar proceloso.
  
De las luces descubierto,
Y luminarias honrado,
Quiso Dios fuese pagado
De tu secreto el acierto:
Vive en todos por afecto,
Ya que en ti es Dios poderoso,
Sirva tu luz de vestigio
En este mar proceloso.
  
Vence siglos de por medio
De corrupción lo enfadoso:
¡Oh lengua!, miembro glorioso
Sin mutaciones te dio:
Goza, pues el justo premio
De tu arcano silencioso,
Sirva tu luz de vestigio
En este mar proceloso.
  
En milagros un portento
Eres para tus devotos,
Que pagan rendidos votos
De sanidades sin cuento,
Asistes del Firmamento
En tempestades piadoso,
Sirva tu luz de vestigio
En este mar proceloso.
  
De la fama el esplendor,
Como sois Santo de punto,
Conserváis en todo asunto,
Respirando tu favor:
Con que el crédito acreedor,
Proclama tu celo honroso,
Sirva tu luz de vestigio
En este mar proceloso.

℣. Ruega por nosotros, San Juan Nepomuceno.
℟. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.
  
ORACIÓN
Atiende, Señor, a nuestras súplicas, que en memoria de tu Mártir el Confesor San Juan Nepomuceno te presentamos, para que libres de toda infamia e irrisión temporal, arrepentidos y confesados antes de morir merezcamos llegar al Puerto de la eterna felicidad: Por nuestro Señor Jesucristo, que contigo vive y reina por todos los siglos de los siglos. Amén.
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
DÍA SEGUNDO - 8 DE MAYO
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración a María Santísima
  
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Gloriosísimo Mártir San Juan Nepomuceno, a quien Dios hizo eminente en las Ciencias, colmándote de admirable sabiduría, para que así gobernases con acierto las almas por la estrecha senda que lleva para el Cielo: Yo te suplico humildemente que me alcances la verdadera sabiduría, que es saber amar a Dios, guardando sus Santos Mandamientos y cumpliendo perfectamente su santísima voluntad. Y pues Dios te ha hecho especial Patrón de la buena fama, alcánzame el que yo conozca, para aborrecerla, la infamia y deshonra suma que causa el pecado mortal, haciendo al alma enemiga de Dios, y esclava del Demonio: y que por medio de una entera y dolorosa confesión de todas mis culpas consiga la honra verdadera, que está en ser por la gracia hijo y amigo de Dios, y el favor que pido en esta Novena. Amén.
   
Rezar tres Padre nuestros, Ave María y Gloria. Las oraciones y los Gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA TERCERO - 9 DE MAYO
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración a María Santísima
  
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Gloriosísimo Mártir San Juan Nepomuceno, a quien Dios adornó de un fervoroso celo de la salvación de las almas, para que por medio de tu predicación Apostólica enseñaras a todos las eternas verdades: Yo te suplico humildemente, que me enseñes la Celestial doctrina del santo temor de Dios, con el cual acierte a servirle y agradarle en todas mis palabras, obras y pensamientos. Y pues Dios te ha hecho especial Patrón de la buena fama, alcánzame el que yo conozca, para aborrecerla, la infamia y deshonra suma que causa el pecado mortal, haciendo al alma enemiga de Dios y esclava del Demonio: y que por medio de una entera y dolorosa confesión de todas mis culpas consiga la honra verdadera, que está en ser por la gracia hijo y amigo de Dios, y el favor que pido en esta Novena. Amén.
 
Rezar tres Padre nuestros, Ave María y Gloria. Las oraciones y los Gozos se rezarán todos los días.
   
DÍA CUARTO - 10 DE MAYO
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración a María Santísima
  
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Gloriosísimo Mártir San Juan Nepomuceno, que con humildad profunda y generosa magnanimidad despreciaste grandes dignidades de la tierra, teniendo por la Dignidad mayor el servir solamente al Rey del Cielo: Yo te suplico humildemente que me alcances del Señor la virtud de la verdadera humildad, para que huyendo toda vana ambición, aspire solamente a todo lo que fuere servicio suyo. Y pues Dios te ha hecho especial Patrón de la buena fama, alcánzame el que yo conozca para aborrecerla, la infamia y deshonra suma que causa el pecado mortal, haciendo al alma enemiga de Dios, y esclava del Demonio: y que por medio de una entera y dolorosa confesión de todas mis culpas, consiga la honra verdadera, que está en ser por la gracia hijo y amigo de Dios, y el favor que pido en esta Novena. Amén.
   
Rezar tres Padre nuestros, Ave María y Gloria. Las oraciones y los Gozos se rezarán todos los días.
   
DÍA QUINTO - 11 DE MAYO
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración a María Santísima
   
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Gloriosísimo Mártir San Juan Nepomuceno, que señalado por Limosnero del Rey, mostraste entrañas de verdadero Padre con los pobres, socorriéndolos liberalísimamente en sus necesidades, sin acepción de personas: Yo te suplico humildemente, que me alcances de nuestro Señor la virtud de la misericordia y compasión de las miserias de mis prójimos, nacida de una verdadera caridad y amor de Dios. Y pues el mismo Señor te ha hecho especial Patrón de la buena fama, alcánzame que yo conozca, para aborrecerla, la infamia y deshonra suma que causa el pecado, haciendo al alma enemiga de Dios y esclava del Demonio: y que por medio de una entera y dolorosa confesión de todas mis culpas consiga la honra verdadera, que está en ser por la gracia hijo, y amigo de Dios, y el favor que pido en esta Novena. Amén.
   
Rezar tres Padre nuestros, Ave María y Gloria. Las oraciones y los Gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA SEXTO - 12 DE MAYO
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración a María Santísima
  
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Gloriosísimo Mártir San Juan Nepomuceno, que sin temor alguno de desagradar al Rey de la tierra, y mirando solamente a complacer al Rey del Cielo, perseveraste constante hasta la muerte en la resolución de no violar el sacrosanto sigilo de la confesión: Yo te suplico humildemente que me alcances de nuestro Señor una semejante entereza, para despreciar los respetos humanos en todo lo que toca a la observancia de su santa Ley y Divino servicio. Y pues Dios te ha hecho especial Patrón de la buena fama, alcánzame el que yo conozca, para aborrecerla, la infamia y deshonra suma que causa el pecado mortal haciendo al alma enemiga de Dios y esclava del Demonio: y que por medio de una entera y dolorosa confesión de todas mis culpas consiga la honra verdadera, que está en ser por la gracia hijo y amigo de Dios, y el favor que pido en esta Novena. Amén.
  
Rezar tres Padre nuestros, Ave María y Gloria. Las oraciones y los Gozos se rezarán todos los días.
   
DÍA SÉPTIMO - 13 DE MAYO
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración a María Santísima
  
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Gloriosísimo Mártir San Juan Nepomuceno, que después de haber padecido muchos y rigurosos tormentos, perdiste por fin la vida, sumergido en un río por la gloria de Dios, y por no faltarle a la fidelidad que como buen siervo le debías: Yo te suplico humildemente que me alcances de nuestro Señor el padecer todos los tormentos de esta vida, antes que ofenderle, y que me asistas propicio, y favorable en la hora de mi muerte: y pues Dios te ha hecho especial Patrón de la buena fama, alcánzame el que yo conozca, para aborrecerla, la infamia y deshonra suma que causa el pecado mortal, haciendo al alma enemiga de Dios y esclava del Demonio: y que por medio de una entera y dolorosa confesión de todas mis culpas consiga la honra verdadera, que está en ser por la gracia hijo y amigo de Dios, y el favor, que pido en esta Novena. Amén.
  
Rezar tres Padre nuestros, Ave María y Gloria. Las oraciones y los Gozos se rezarán todos los días.
    
DÍA OCTAVO - 14 DE MAYO
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración a María Santísima
  
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Gloriosísimo Mártir San Juan Nepomuceno, cuyo sepulcro ha honrado Dios con maravillosos prodigios, queriendo que sea a todos venerable, y castigando con severas penas a los que atrevidamente han intentado profanarlo: Yo te suplico humildemente que me alcances del Señor, que pues mi pecho tantas veces ha sido como sepulcro de Jesús Sacramentado, cuantas le he recibido comulgando, lo mire yo como cosa sagrada, no profanándolo jamás con algún mal pensamiento, y amor menos ordenado. Y pues Dios te ha hecho especial Patrón de la buena fama, alcánzame el que yo conozca, para aborrecerla, la infamia y deshonra suma que causa el pecado mortal, haciendo al alma enemiga de Dios y esclava del Demonio: y que por medio de una entera y dolorosa confesión de todas mis culpas consiga la honra verdadera, que está en ser por la gracia hijo y amigo de Dios, y el favor que pido en esta Novena. Amén.
  
Rezar tres Padre nuestros, Ave María y Gloria. Las oraciones y los Gozos se rezarán todos los días.
   
DÍA NOVENO - 15 DE MAYO
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración a María Santísima
  
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Gloriosísimo Mártir San Juan Nepomuceno, a quien Dios ha premiado con indecible gloria en el Cielo, y a quien ha hecho célebre en la tierra, obrando prodigiosos milagros a favor de tus devotos, que en sus necesidades imploran tu patrocinio: Yo te suplico humildemente que me alcances del Señor el don de tu cordial y verdadera devoción, y una grande confianza en tu soberana protección en todos mis trabajos y necesidades de cuerpo y alma. Y pues Dios te ha hecho especial Patrón de la buena fama, alcánzame el que yo conozca, para aborrecerla, la infamia y deshonra suma que causa el pecado mortal haciendo al alma enemiga de Dios y esclava del Demonio: y que por medio de una entera y dolorosa confesión de todas mis culpas consiga la honra verdadera, que está en ser por la gracia hijo y amigo de Dios, y el favor que pido en esta Novena. Amén.
  
Rezar tres Padre nuestros, Ave María y Gloria. Las oraciones y los Gozos se rezarán todos los días.
  
Acabada la Novena, se ha de comulgar el día siguiente, 16 de Mayo, que fue el del martirio y dichosísima muerte de San Juan Nepomuceno; y después de haber dado las debidas gracias al Señor, se puede hacer la siguiente oferta, la cual se puede renovar todos los días, o por lo menos los Miércoles de cada semana, por haber sido Miércoles el día en que murió el Santo:
Prodigiosísimo Santo, y fortísimo Mártir de Cristo San Juan Nepomuceno. Yo, en presencia de mi Santo Ángel de mi Guarda, te elijo desde este día por mi especial Patrón, tutelar y abogado, para que me favorezcas y ampares ahora y en la hora de mi muerte, y propongo firmemente hacer todos los años tu Novena, y procurar, en cuanto pudiere, que otros sean tus devotos. Yo te suplico, que defiendas siempre mi honra, en cuanto condujere para la mayor honra y gloria de Dios, y que no permitas, que por temor y vergüenza calle yo pecado alguno en la confesión, sino que me aproveche, como debo, de esta Celestial medicina, que con su preciosa Sangre me dispuso mi Redentor. Y en llegando la hora de mi muerte me asistas favorable, y librando mi alma de las garras del Demonio, la recibas en tus manos, y la presentes a Dios, a quien en tu compañía alabe y bendiga por los siglos de los siglos. Amén.

domingo, 5 de mayo de 2019

DIEZ MILAGROS DE SAN PÍO V

etc.
Diez veces:
Je~tús
?nío,
~ise1icordia.
Traducción del artículo publicado en RADIO SPADA.

San Pío V

San Pío V es conocido por haber sido el Papa de la Contrareforma, de la Inquisición, de la Misa, de Lepanto. Pero, en cuanto Santo obró también portentosos milagros en vida y en muerte. Para difundir la gloria de este grande y santo Sumo Pontífice y alentar la devoción, hemos querido pues extraer algunos de la Vida de san Pío V Sumo Pontífice escrita por Paolo Alessandro Maffei en ocasión de la canonización (22 de mayo de 1712) y basada en las actas de los procesos canónicos.
  1. Una mujer energúmena [endemoniada], presentada ante San Pío en el pórtico de la Basílica Vaticana, al ser bendecida por el Santo, que le hizo tocar su estola, a vista de todo el pueblo resultó perfectamente libre.
  2. Estando a punto de partir de Roma el embajador del Rey de Polonia, suplicó en ese momento al Santo, que pasaba por la plaza de San Pedro, que quisiera concederle alguna reliquia. En ese punto, él, ante el propio pañuelo, recogió con sus manos alguna cantidad de polvo de la misma plaza, y después de haberla puesto dentro, la consignó a aquel Señor, el cual retornado a casa, temiendo haber sido burlado del Papa, lo abrió, y con su inmenso estupor encontró todo aquel polvo embebido de sangre, de la cual también se manchó el mismo pañuelo: y era sangre de Mártires, de los cuales estaba bañado aquel lugar en los tiempos de las persecuciones.
  3. Acostumbraba San Pío a hacer oración ante la imagen de un Crucifijo tallado. Sucedió, que una tarde en la que quería, según su costumbre, besarle los pies, los retrajo la Santa figura más de una vez. Permaneció sorprendido el Pontífice del admirable acontecimiento, y dudando razonablemente, que su Señor con tan gran milagro le hubiese querido salvar de las insidias de alguna persona malvada, ordenó que se restregaran los santos pies con una hogaza de pan, la cual fue dada a comer a un perro, que murió a un tiempo, de tan violento que era el veneno.
  4. Un ministro inglés en Oxford, habiendo subido al púlpito, se puso a exclamar contra San Pío. Mas apenas hubo satisfecho su propia pasión con vomitar un torrente de injurias y de calumnias contra él, se encontró en el acto sin poder articular palabra, y asaltado por tal suerte de enfermedad, que en término de ocho días le condujo irremediablemente al sepulcro.
  5. El Padre Miguel Bonelli, prior del Hospital de la Consolación de Roma, habiendo sido atormentado por más de seis años por un grandísimo tumor en la garganta, que le ocasionaba dolores excesivos, se encontró sano por intercesión de San Pío.
  6. San Felipe Neri liberó otro obseso, tocándolo con el chapín [pantufla] del Santo, que acostumbraba llevar a los enfermos, habiendo hecho Dios muchísimas gracias por medio de la misma.
  7. Grandísimo también, y en nada inferior fue el Milagro hecho por el Santo en la persona de la Serenísima Princesa de Conti Ana María Martinozzi, probado concluyentemente en el proceso, realizado en París con autoridad del Ordinario. Padecía aquella religiosísima Princesa en todos sus embarazos un tan grande dolor de cabeza que la tornaba como paralítica por continuos temblores que la agitaban: tanto más grave cuanto más estaba cercana al parto, acompañándolo síntomas y accidentes tales que la hacían abortar. Sucedió este desventurado acontecimiento dos veces continuas, pero se temía en el tercer parto que fuese más grave, porque fue creído efectivamente que ella no podía evitar la muerte, mientras más fieramente que las otras veces era asaltada y trabajada por el mal. En tan deplorable estado constituída, fue exhortada por una de sus damas de honor que se encomendara a las oraciones de San Pío, y a invocarlo en tan gande necesidad. Lo hizo ella de todo corazón, y con grandísima ternura de espíritu, y haciéndosele llevar un bonete del Santo Pontífice, que le donara su madre la señora Martinozzi, y conservada por ella como una preciosísima reliquia, lo besó con exceso de devoción, y ordenó que le fuese puesto en la cabeza; y en un instante con inmenso estupor de los circunstantes le cesó enseguida el dolor y el temblor, y la dejaron los síntomas gravísimos que adecía, alumbrando así inmediatamente con tanta felicidad, como si no hubiese tenido mal alguno; y lo que es más admirable aún, no padeció nunca más enfermedad similar en otros dos embarazos suyos, en los cuales dio a luz a dos Príncipes. Ella misma participó al Sumo Pontífice Clemente IX cuanto le había ocurrido: y los médicos que asistieron a su cuidado, declararon y atestiguaron con juramento que una sanación de tal clase no podía hacerse tan presto, ni tan perfectamente, sin un gran milagro.
  8. Algunas mujeres impúdicas, tan aborrecidas por San Pío, habiendo escuchado la noticia de la muerte de él, se alegraron, y se dirigieron a la Basílica Vaticana para ver su cadáver, con pensamiento de burlarse. Pero sucedió todo lo contrario a lo que meditaron, pues todas ellas a su vista permanecieron tan compungidas que se pusieron a llorar ininterrumpidamente sus pecados, y convertidas a Dios, comenzaron a llevar una vida honesta y devota.
  9. Habiéndose desbordado extraordinariamente el Tíber, y amenazando furiosamente con inundar la Ciudad y las campiñas de Roma, San Pío hizo lanzar uno de los Agnus Dei que había bendecido, e inmediatamente las aguas volvieron a su cauce.
  10. Habiendo sido hecho prisionero un soldado español por una partida de rebeldes, lo ataron a un árbol para matarlo con mosquetes, y le dieron más de veinte tiros sin herirlo. Vieron ellos con estupor que todas las balas le caían a los pies sin hacerle daño alguno, como si su cuerpo fuese hecho de hierro y de bronce. Atribuyeron primero el milagro a encantamiento, pero habiéndole desnudado completamente, no encontraron en él nada más que un Agnus Dei bendecido por San Pío V en el primer año de su pontificado, y removido que lo hicieron, bastó un solo mosquetazo para matarlo. El milagro sin embargo, produjo muchos efectos, mientras que con divulgarse por toda la región, valió para confirmar en la Fe a muchos Católicos que vacilaban y estaban para adherir a la sedición y al error. Pero sobre todas las cosas contribuyó infinitamente para hacer retoranr al rebaño de la Santa Iglesia a muchos herejes el paterno cuidado del Sumo Pontífice en restablecer la disciplina Eclesiástica, y el proveer a los Países Bajos hombres doctos y capaces de disipar las malas impresiones hechas por los protestantes en la mente de los Católicos sobre la verdad de nuestros más sacrosantos misterios, y la caridad pastoral mostrada por él en un Breve suyo, que permitía a todos los Sacerdotes absolver de la herejía y reconciliar a la Iglesia todos aquellos que habían sido inducidos por el error o el interés a separarse; donde la victoria conseguida por estos medios fue tan grande que el mismo Duque de Alba le escribió a Su Santidad en estos precisos términos: «El número de los que se sirvieron de la gracia hecha a ellos por Vuestra Beatitud, de poder ser absueltos y recibidos en el rebaño de la Iglesia, después de haber abjurado de la herejía es tan grande, por cuanto me fue avisado por los Obispos y por los Gobernadores, que es casi imposible de contarse. No hay ninguno, Santísimo Padre, que no admire el celo amoroso que ha movido a Vuestra Santidad a procurar la salvación de estos pueblos, a proveer en sus necesidades espirituales, y a recomendarlos a Dios en vuestras santas oraciones, de las cuales se experimentan continuamente efectos estupendos; donde debemos esperar que Dios, en consideración de una vida tan santa, y de una caridad tan ardiente, se deba dignar poner en exterminio la herejía por toda la República Cristiana. Los Obispos realizan su ministerio con tanta edificación, que se ve bien que son animados por vuestro espíritu apostólico, y que siguen exactamente las reglas prescritas a ellos por Vuestra Santidad».

sábado, 4 de mayo de 2019

MISA EN HONOR A SANTA MÓNICA, MADRE DE SAN AGUSTÍN

Del Misal Romano de San Pío V.
 
Die 4 Maji
Sancta Monicæ Viduæ
Duplex
 
Introitus. Ps. 118, 75 et 120. Cognóvi, Dómine, quia ǽquitas judicia tua, et in veritate tua humiliásti me: confíge timóre tuo carnes meas, a mandátis tuis tímui, allelúja, allelúja. Ps. ibid., 1. Beáti immaculáti in via: qui ámbulant in lege Dómini. ℣. Glória Patri.
  
Et dicitur Glória in excélsis.
 
ORATIO
Deus, mœréntium consolátor et in te sperántium salus, qui beátæ Mónicæ pias lácrimas in conversióne fílii sui Augustíni misericórditer suscepísti: da nobis utriúsque intervéntu; peccáta nostra deploráre, et grátiæ tuæ indulgéntiam inveníre. Per Dóminum nostrum.
 
Léctio Epístolæ beáti Pauli Apóstoli ad Timótheum
1. Tim. 5, 3-10.
 
Caríssime: Víduas honóra, quæ vere víduæ sunt. Si qua autem vídua fílios aut nepótes habet, discat primum domum suam régere, et mútuam vicem réddere paréntibus: hoc enim accéptum est coram Deo. Quæ autem vere vídua est et desoláta, speret in Deum, et instet obsecratiónibus et oratiónibus nocte ac die. Nam quæ in delíciis est, vivens mórtua est. Et hoc prǽcipe, ut irreprehensíbiles sint. Si quis autem suórum, et máxime domesticórum curam non habet, fidem negávit, et est infidéli detérior. Vídua eligátur non minus sexagínta annórum, quæ fúerit unius viri uxor, in opéribus bonis testimónium habens, si fílios educávit, si hospítio recépit, si sanctórum pedes lavit, si tribulatiónem patiéntibus subministrávit, si omne opus bonum subsecúta est.

Allelúja, allelúja.
℣. Ps. 44, 5. Spécie tua et pulchritúdine tua inténde, próspere procéde et regna. Allelúja.
℣. Propter veritátem et mansuetúdinem et justítiam: et dedúcet te mirabíliter déxtera tua. Allelúja.

In Missis votivis, extra Tempus Paschale, dicitur:
Graduale. Ps. 44, 8. Diffúsa est grátia in lábiis tuis: proptérea benedíxit te Deus in ætérnum.
℣. Ps. ibid, 5. Propter veritátem et mansuetúdinem et justítiam: et dedúcet te mirabíliter déxtera tua.
  
Allelúja, allelúja. Ps. 44, 5. Spécie tua et pulchritúdine tua inténde, próspere procéde et regna. Allelúja.
  
Post Septuagesimam, omissis Allelúja et Versu sequenti, dicitur: 
Tractus. Veni, Sponsa Christi, áccipe corónam, quam tibi Dóminus præparávit in ætérnum.
℣. Ps. 44, 8 et 5. Quia respéxit humilitátem ancíllæ suæ: ecce enim ex hoc beátam me dicent omnes generatiónes.
℣. Spécie tua et pulchritúdine tua inténde, próspere procéde et regna.
    
✠ Sequéntia sancti Evangélii secúndum Lucam.
Luc. 7, 11-16.
 
In illo témpore: Ibat Jesus in civitátem, quæ vocátur Naïm: et ibant cum eo discípuli ejus et turba copiósa. Cum autem appropinquáret portæ civitátis, ecce, defúnctus efferebátur fílius únicus matris suæ: et hæc vídua erat, et turba civitátis multa cum illa. Quam cum vidísset Dóminus, misericórdia motus super eam, dixit illi: Noli flere. Et accéssit et tétigit lóculum. (Hi autem, qui portábant, stetérunt.) Et ait: Adoléscens, tibi dico, surge. Et resédit, qui erat mórtuus, et cœpit loqui. Et dedit illum matri suæ. Accépit autem omnes timor: et magnificábant Deum, dicéntes: Quia Prophéta magnus surréxit in nobis: et quia Deus visitávit plebem suam.
  
Et dicitur Credo.
   
Offertorium. Ps. 44, 8. Diffúsa est grátia in lábiis tuis: proptérea benedíxit te Deus in ætérnum, et in sǽculum sǽculi, allelúja.
  
SECRETA
Accépta tibi sit. Dómine, sacrátæ plebis oblátio pro tuórum honóre Sanctórum: quorum se méritis de tribulatióne percepísse cognóscit auxílium. Per Dóminum.
     
Communio. Ps. 44, 8. Dilexísti justítiam, et odísti iniquitátem: proptérea unxit te Deus, Deus tuus, óleo lætítiæ præ consórtibus tuis, allelúja.
  
POSTCOMMUNIO
Satiásti, Dómine, famíliam tuam munéribus sacris: ejus, quǽsumus, semper interventióne nos réfove, cujus sollémnia celebrámus. Per Dóminum.

viernes, 3 de mayo de 2019

INSTRUCCIÓN “Inter mala”, SOBRE LA LITERATURA SENSUAL Y MÍSTICO-SENSUAL

En conexidad a la condena a la obra de María Valtorta Fioravanzi, publicamos por primera vez en Español el texto integral de la Instrucción del Santo Oficio “Inter mala” del 3 de Mayo de 1927 (Acta Apostólicæ Sedis XIX, págs. 186-187), sobre la “literatura sensual y místico-sensual”. Como demuestra el estudio de Jean-Baptiste Amadieu (https://halshs.archives-ouvertes.fr/halshs-01315561/document), la corriente literaria místico-sensual en cuestión es la del Decadentismo (en este caso de lengua francesa) y del más reciente “Renouveau catholique”, y los autores puestos en examen, seguido a una denuncia por el año 1917 del abogado nizardo Raymond Hubert (cercano al sacerdote Emmanuel Barbier y al padre Charles Maignen, del Sodalítium Piánum) son:
  • Charles Baudelaire, Paul Verlaine, Arthur Rimbaud, Joris-Karl Huysmans, Jules Barbey d’Aurevilly, Léon Bloy y Charles Péguy entre los difuntos; y
  • Ernest Psichari, Édouard Montier, Paul Claudel, Vallery-Radot, Émile Baumann, Paul Bourget, Georges Bernanos, Maurice Vaussard, Francis Jammes, y François Mauriac entre los vivientes para la época.
 
SUPREMA Y SAGRADA CONGREGACIÓN DEL SANTO OFICIO
  
INSTRUCCIÓN A LOS ARZOBISPOS, OBISPOS Y DEMÁS ORDINARIOS DE LUGARES, SOBRE EL GÉNERO LITERARIO SENSUAL Y MÍSTICO-SENSUAL
   
Entre los males más funestos que en nuestros días corrompen totalmente la moral cristiana y dañan muchísimo a las almas rescatadas con la Sangre preciosa de Jesucristo, es sobre todo de enumerarse la literatura que favorece las pasiones sensuales, la lujuria, e inclusive un cierto misticismo lascivo. De este carácter son principalmente romances, novelas, dramas, comedias: escritos todos que van hoy multiplicándose en modo increíble y se difunden cada día más abiertamente.
 
Si este género literario, por el cual muchísimos, especialmente jóvenes, están tan atraídos, fuese contenido entre los límites, no restringidos ciertamente, del pudor y de la honestidad, podría no solamente deleitar inocuamente, sino llevar incluso a mejorar las costumbres.
 
Mas en verdad no puede deplorarse suficiente el daño gravísimo que deriva a las almas por esta corriente de libros, tan fascinantes como inmorales. Porque muchos escritores describen con colores vivísimos escenas impúdicas y, olvidando toda moderación necesaria, ora larvadamente, ora con abierta y refinada impudicia, narran los más obscenos episodios, describen con lujo de detalles los vicios sensuales más degradantes y los presentan con todas las sofisticaciones del estilo y los lenocinios del arte, tanto que no dejan intacto nada que pertenezca a la honestidad de las costumbres. Cualquiera ve cuán pernicioso se torna esto, especialmente para los jóvenes, a los cuales el ardor de la edad hace más difícil la continencia. Este tipo de volúmenes, a menudo de poco grosor, son vendidos a bajo precio en las librerías, por las calles y por las plazas de las ciudades, en las estaciones ferroviarias, libros que van por las manos de todos con maravillosa rapidez, dejando frecuentemente en las familias cristianas problemas tan lacrimables. ¿Quién no sabe que sobreexcitan la fantasía, inflaman la libídine más desenfrenada y arrastran al corazón al hedor de toda torpeza?
  
Entre las fábulas amatorias, cosas mucho peores son habitualmente publicadas por aquellos que, da horror decirlo, no temen cohonestar el pábulo de la sensualidad morbosa con las cosas sagradas, mezclando un amor impúdico con una cierta piedad a Dios y un misticismo religioso falsísimo: como si la Fe pudiese componerse con la negligencia a las normas rectas de vida, con desvergonzada negación, y la virtud de la religión pudiese asociarse con la depravación de las costumbres. Contrario a esto, no puede ser santo y conseguir la vida eterna quien, aunque crea firmemente las verdades reveladas por Dios, no custodie también los preceptos dados por Dios, porque no puede merecer el nombre de Cristiano el hombre que, profesando la fe de Cristo, no sigue las huellas de Cristo: «La Fe sin obras es muerta» (Santiago 2, 26). Y nuestro Salvador advierte: «No todo el que me dice Señor, Señor, entrará en el reino de los Cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre, que está en el Cielo: ése entrará en el reino de los cielos» (Matt., 7, 21).
  
Se objetará que en muchos de estos libros es verdaderamente de elogiar el esplendor y la valía del estilo, que se enseña egregiamente la psicología conforme a los hallazgos modernos, que las voluptuosas satisfacciones del cuerpo son reprobadas por lo mismo que son expresadas en su real fealdad, o porque son presentadas tal vez junto con los remordimientos de la conciencia, o incluso porque es puesto en evidencia cuán a menudo los placeres torpes suelen terminar en el dolor y el arrepentimiento. Dado que grande es la fragilidad de la naturaleza humana, decadente, y grande la tendencia a los placeres sensuales, ni la elegancia del lenguaje, ni nociones de medicina o de filosofía, aunque se den en semejante literatura, ni la intención, sea cual sea, de los autores, pueden impedir que los lectores, tomados de la voluptuosidad de páginas inmundas, no queden poco a poco pervertidos en la mente y depravados en el corazón, hasta que, dejando libre el freno a los malvados impulsos, caigan en toda especie de delitos y, estancados en una vida de torpezas, no pocas veces lleguen a suicidarse.
  
Del resto no es de sorprender que el mundo, buscador como es de sí mismo hasta el desprecio de Dios, se deleite de estos libros; pero es tan doloroso que a tan contagiosa literatura presten su obra y se comprometan escritores, que sin embargo presumen del nombre cristiano.
  
¿Es posible que estén opuestos a los principios morales del Evangelio quienes adhieren a Jesús bendito,  quien a todos ordenó que crucifiquen la carne con sus vicios y concupiscencias? «Si alguno quiere —dijo— venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame» (Mat. 16, 24).
 
No pocos escritores han llegado a tanta audacia y descaro como para divulgar con sus libros a los mismos vicios que el Apóstol prohibió a los Cristianos incluso nombrar: «La fornicación y toda inmundicia… ni se nombren entre vosotros, como conviene a los santos» (Efe. 5, 3). Sepan estos pues de una buena vez que no pueden servir a dos patrones, a Dios y a la libídine, a la religión y a la impudicia. «Quien no está conmigo —dice el Señor Jesús— está contra mí» (Mat. 12, 30). Y, no están ciertamente con Jesucristo aquellos escritores que con torpes descripciones depravan la buena costumbre, fundamento inconcuso de la sociedad doméstica y civil.
   
Atendiendo pues al propagarse de la literatura sensual, que cada año va inundando siempre más a casi todas las naciones, esta Suprema y Sagrada Congregación del Santo Oficio, a quien corresponde la tutela de la fe y de la moral, con la Autoridad Apostólica y en nombre del Santo Padre, prescribe a todos los ordinarios de hacer lo posible para remediar tanto y tan urgente mal.
  
De hecho compete a ellos, constituidos pastores en la Iglesia de Dios por el Espíritu Santo, vigilar con rápida diligencia sobre cuanto se imprime y se publica en las respectivas diócesis. Es ciertamente conocido a todos que el número de los libros propagados hoy es cada vez más grande, que es imposible a la Santa Sede examinarlas todas. Por esto Pío X, de santa memoria, en el Motu proprio Sacrórum Antístitum dispone cuanto sigue: «Si en vuestras diócesis corren libros perniciosos, operad con fortaleza para desbandarlos, haciendo también uso de solemnes condenas. Aunque esta Sede Apostólica ponga todo empeño en quitar del medio semejantes escritos, tanto ha crecido su número hoy, que no bastan sus fuerzas para condenarlos todos. Luego sucede que la medicina llega tal vez demasiado tarde, cuando por el demasiado atender el mal ya ha tomado pie».
 
Además, la mayor parte de tales volúmenes y opúsculos, aunque dañosísimos, no pueden ser golpeados con especial censura por la Suprema Congregación. Por eso los ordinarios, según la norma del can. 1397, par. 4 del Código de Derecho Canónico, directamente o por medio de los Consejos de Vigilancia, instituidos por el mismo Pío X con la encíclica Pascéndi, busquen cumplir este gravísimo deber con toda premura y cuidado, sin omitir denunciar oportunamente estos libros, como condenados y sumamente nocivos, en los Boletines diocesanos.
  
Ítem, ¿quién ignora que la Iglesia con ley general ha establecido ya que los libros malos, que gravemente y expresamente ofenden la moral, deban considerarse todos vetados como si estuviesen puestos en el Índice de los libros prohibidos? De ahí se sigue que cometen pecado mortal aquellos que sin el debido permiso leen un libro evidentemente obsceno, aunque no haya sido condenado nominativamente por la autoridad eclesiástica. Y porque en esta materia, ciertamente de grandísima importancia, corren entre los Cristianos falsas y peligrosas opiniones, los ordinarios procuren con pastorales admoniciones de reclamarles la atención sobre todo a los párrocos y sus coadjutores, y de instruir oportunamente a los fieles.
 
Además, los ordinarios no olviden declarar, según las necesidades de cada diócesis, cuáles libros nominadamente son por su naturaleza prohibidos. Que si, para tener lejos a los fieles de la lectura de algún libro con más eficacia y celeridad, lo condenan con decreto particular: conviene del todo el uso de este su derecho, como en las causas de mayor importancia suele hacer la Santa Sede, según lo prescrito en el can. 1395, § 1 del C.J.C.: «Es derecho y deber de la autoridad suprema para la Iglesia y de los Concilios particulares y de los Obispos para sus súbditos prohibir libros por justa causa».
  
Finalmente, esta Suprema y Sagrada Congregación dispone que todos los Arzobispos, Obispos y demás Ordinarios, en ocasión de la Relación diocesana, refieran al Santo Oficio cuanto han establecido y ejecutado contra los libros inmorales.
   
En el palacio del Santo Oficio, a 3 de Mayo de 1927.
  
L. ✠ S.
  
RAFAEL Card. MERRY DEL VAL, Secretario.

jueves, 2 de mayo de 2019

PASIÓN DEL HOMBRE: VIACRUCIS BERGOGLIANO

Traducción del artículo publicado originalmente en NOVUS ORDO WATCH. Vía CATÓLICOS ALERTA
  
Un Viernes Santo Bergogliano...
LA PASIÓN DEL HOMBRE: LAS ESTACIONES ANTROPOCÉNTRICAS DE LA CRUZ DE FRANCISCO
  
  
El Viernes Santo, los católicos conmemoran la Pasión y la Muerte de Jesucristo, el único camino por el cual se puede obtener la salvación (ver Jn 3: 16-18; Jn 14: 6; Hechos 4:12).
  
Uno de los actos de devoción más hermosos, además enriquecido con indulgencias, en los que participar el Viernes Santo son las Estaciones de la Cruz (también llamadas Vía Crucis, o Vía Dolorosa), que consiste en oraciones y meditaciones sobre cada una de las catorce estaciones de la santa Pasión de Cristo, comenzando con la injusta sentencia de muerte dictada por Poncio Pilato y concluyendo con la colocación del Cuerpo de Jesús en el sepulcro.
   
A diferencia del Santo Rosario, por ejemplo, no hay oraciones particulares que deban rezarse cuando uno medita en cada estación (ya sea en una iglesia o en casa); sin embargo, el método de San Francisco de Asís y el método de San Alfonso Mª de Ligorio se encuentran entre las formas más populares de rezar las estaciones. El siguiente video es una presentación completa del método de San Francisco:
   
  
En la secta del Vaticano II, la práctica del Viernes Santo ha sido desde hace mucho tiempo que el "Papa" haga las Estaciones de la Cruz en el Coliseo de Roma. Así se hizo también este año. Los portadores de cruces y antorchas condujeron a una procesión dentro y fuera del antiguo anfiteatro mientras el presidente Francisco se acomodaba en un trono colocado en una plataforma elevada con dosel, mostrando una cara sombría de profunda meditación. 
  
El corazón del Vía Crucis son las meditaciones, y como no sería lo suficientemente "genial" usar los métodos tradicionales y probados de santos canonizados, en la Iglesia del Vaticano II la costumbre ha sido tener nuevas Meditaciones elaboradas cada año por alguien elegido por el "Papa".
  
Este año, para escribir las oraciones por el Vía Crucis en el Coliseo, Jorge Bergoglio eligió a la hermana Eugenia Bonetti, una misionera italiana de 80 años que trabaja para combatir la prostitución y la trata de personas. El resultado se puede encontrar aquí:
Eugenia Bonetti IMC
    
El párrafo introductorio de su contribución deja claro en qué dirección se dirigen sus meditaciones:
Queremos caminar a través de la Via dolorosa en unión con los pobres, los marginados de nuestras sociedades y todos aquellos que incluso ahora están sufriendo crucifixión como víctimas de nuestra estrechez mental. "Nuestras instituciones y nuestras leyes, nuestra ceguera y egoísmo, pero especialmente nuestra indiferencia y dureza de corazón".
  
En otras palabras, vamos a utilizar los sufrimientos de Cristo como una excusa para enfocarnos en los sufrimientos de nuestros semejantes. Pero esto es lo habitual de la secta bergogliana. Y es sólo el principio.
  
Repasemos brevemente las “Estaciones” de Sr. Bonetti, cada una de las cuales consiste en una meditación y luego una oración.
    
Primera Estación: Jesús es condenado a muerte.
Después de una breve meditación sobre cómo la Santísima Madre acompañó a Cristo a lo largo de su vida, la Hermana aprovecha la oportunidad para concentrarse en todas las demás madres que "lloran por el destino de sus hijas e hijos" que "mueren por enfermedad, desnutrición y falta de agua, cuidados médicos y esperanza para el futuro". "El grito de los pobres" también hace su aparición, al igual que "la indiferencia nacida de políticas egoístas y discriminatorias". También se incluye una petición de 0% de desempleo.
  
Segunda Estación: Jesús toma su cruz.
Una referencia rápida al crucifijo cristiano es seguida inmediatamente por la mención de “el nuevo crucificado de hoy: las personas sin hogar; los jóvenes privados de esperanza, sin trabajo y sin perspectivas; los inmigrantes que fueron relegados a los barrios marginales apartados de nuestras sociedades después de haber soportado sufrimientos indecibles”. Los “marginados, explotados y olvidados" también reciben una mención y se denuncia la discriminación. Hasta aquí la meditación. La oración que sigue menciona a Cristo como nuestro modelo de vida y termina con la petición "para que podamos poner nuestras vidas siempre al servicio de los demás".
  
Tercera Estación: Jesús cae por primera vez.
La hermana no dice una sola palabra acerca de lo que esta Tercera Estación realmente conmemora: Cristo cayendo al suelo con la Cruz por primera vez. Nuestro sufriente Salvador recibe una sola mención en una breve oración que lo conecta inmediatamente con el hombre: "Señor Jesús, en el empinado camino que conduce al Calvario, elegiste experimentar nuestra fragilidad y debilidad humanas". Eso es todo. El resto se trata de "la presencia y generosidad de tantos voluntarios, los nuevos samaritanos del tercer milenio", un crimen terrible cometido contra tres mujeres africanas, "el terror de la oscuridad, la soledad y la indiferencia", el "último en la línea" , y el siempre presente tema del "encuentro con Jesús en el sufrimiento". Lo que esto tiene que ver con la caída de Cristo en su camino hacia el Calvario, es una suposición. 
  
Cuarta estación: Jesús se encuentra con su Madre Dolorosa
La Santísima Madre recibe al menos dos oraciones inobjetables en relación con su encuentro con su Hijo en Su Vía Dolorosa, pero esta rápida reflexión se utiliza para lanzar un apoyo para los migrantes, específicamente "madres que han permitido que sus hijos pequeños se vayan a Europa". con la esperanza de ayudar a sus familias afectadas por la pobreza, solo para encontrarse con la humillación, el desprecio y, a veces, incluso la muerte". Los europeos que han sido violados y asesinados en Europa como resultado del flujo descontrolado de la inmigración ilegal, no merecen mención alguna de la hermana Bonetti.
  
Quinta estación: Simón de Cirene ayuda a Jesús a llevar su cruz
Esta estación se describe con precisión al principio, pero una vez más, el pensamiento se dirige rápidamente hacia donde está realmente la atención de la hermana (cf. Lc 6,45): “¿Dónde están los nuevos cirineos del tercer milenio? ¿Dónde los encontramos hoy? Pienso en la experiencia de un grupo de mujeres religiosas de diferentes nacionalidades, lugares de origen y comunidades que, durante más de diecisiete años, visitamos todos los sábados, en un centro para mujeres inmigrantes indocumentadas ”. La oración subsiguiente regurgita el dogma fundamental en que se basa esta teología de la liberación: “Para todos los cirineos de nuestra historia, que nunca deban vacilar en su deseo de recibir al más mínimo de nuestros hermanos y hermanas, sabiendo que al dar la bienvenida a los miembros más pobres de nuestra sociedad, os damos la bienvenida”. Sí, es cierto que Cristo se presenta, como Él dijo, en “estos mis hermanos más pequeños” (Mt 25:40), pero la teología de la liberación del “Papa” Francisco y se distorsiona enormemente y se exagera el significado de este pasaje y poniendo énfasis en él, como se explica aquí.
  
Sexta Estación: Verónica limpia el Rostro de Jesús.
Para la Sexta Estación, Sor Eugenia ni siquiera finge. Ella no desperdicia una palabra en Veronica limpiando el Santo Rostro de nuestro Bendito Señor con su velo, y en lugar de eso comienza a meditar pensando en "todos esos niños en varias partes del mundo que no pueden ir a la escuela sino que son explotados en minas, campos, y pesquerías, comprados y vendidos por traficantes de personas para la extracción de órganos, usados y maltratados en nuestras calles por muchos, incluidos los cristianos, que han perdido el sentido de lo propio y de lo sagrado de los demás". Por supuesto, es correcto y necesario lamentar crímenes y trabajar para acabar con ellos, pero esto simplemente no tiene lugar en el Vía Crucis . ¿Qué obtendremos el año que viene? ¿usar la Sexta Estación para deplorar el uso de servilletas de papel? En la oración que sigue, la hermana finalmente menciona el santo rostro, pero solo, por supuesto, tal como se encuentra en el hombre : “Señor Jesús, limpia nuestros ojos para que podamos ver tu rostro en nuestros hermanos y hermanas, especialmente en todos aquellos niños que, en muchas partes del mundo, viven en la pobreza y la miseria”.
  
Séptima estación: Jesús cae la segunda vez.
Una vez más, no se dice nada en absoluto acerca de la caída de Jesús al suelo, por segunda vez. En cambio, la Hermana se enfoca en el perdón como un remedio para la venganza y menciona que Cristo ofrece "perdón, amor y esperanza a aquellos que hoy, como [Él], caminan por el mismo camino de ridículo, desprecio, burla, abandono, traición y soledad." Una vez más, vemos al hombre como víctima , cuando en realidad el hombre es el autor de la pasión de Cristo.
  
Octava Estación: las mujeres de Jerusalén lloran sobre Jesús
La situación social, económica y política de los migrantes y las víctimas de la trata de personas nos desafía y nos molesta”, así comienza la Hermana su meditación y el resto continúa en el mismo tenor. En la oración, ella le pide a Dios que "nos enseñe a ver con [Sus] ojos" para que podamos "imitarlo a Él" en la forma en que consideramos ideas, comportamientos y puntos de vista diferentes". Y con eso quiere decir, por supuesto, no el amor a Dios y el rechazo de ideas y doctrinas falsas (ver Mc 7: 7; 1 Tim 4: 1; Heb 13: 9; 2 Jn 1: 9-11), sino más bien "aceptar la diversidad". Patético.
   
Novena estación: Jesús cae por tercera vez.
Finalmente, la Hermana se digna mencionar que nuestro Bendito Señor cayó al suelo cargando Su pesada Cruz. Pero agrega de inmediato: "Como todas esas chicas forzadas a salir a la calle por grupos de traficantes de la esclavitud humana. Al igual que vos, no pueden resistir el cansancio y la humillación de ver sus jóvenes cuerpos manipulados, maltratados y arruinados, junto con su esperanza y sus sueños ". No se presta atención a Cristo; simplemente, una vez más, dirige a El en la oración posterior, donde le pide que "nos ayude a compartir los sufrimientos de todos aquellos que son tratados como basura".
  
Décima Estación: Jesús es despojado de sus vestiduras.
Para la Décima Estación, la Hermana comienza con la mención de tres nombres: “Dinero, comodidad, poder. Estos son los ídolos de todas las edades ”. Aquí, aparentemente, no se le ocurre que tal vez ella también deba “considerar ideas, comportamientos y puntos de vista diferentes ”, pero la lógica tiende a funcionar de manera bastante selectiva en el Novus Ordos. Al no dedicar absolutamente ningún pensamiento a Cristo y a su Sagrada Pasión en esta meditación, ella reflexiona: “Hemos olvidado la centralidad del ser humano, la dignidad, la belleza y la fuerza de cada hombre y mujer. Aun cuando el mundo está construyendo muros y barreras, queremos reconocer y agradecer a todos aquellos que de varias maneras durante los últimos meses han arriesgado sus propias vidas, especialmente en el Mediterráneo, para salvar las vidas de tantas familias en busca de seguridad y oportunidad. Los seres humanos que huyen de la pobreza, las dictaduras, la corrupción y la esclavitud”. La Hermana Eugenia sabe cómo hacer que el corazón de Bergoglio late más rápido. Para la oración que sigue, se invoca a Cristo solo como justificación para enfocarse en el hombre: "Señor, ayúdanos a redescubrir la belleza y la riqueza presentes en cada persona como tu regalo único, para ponerte al servicio de la sociedad en general, y no utilizarte para nuestro beneficio personal o ganancia".
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Undécima estación: Jesús es clavado en la cruz.
Sabemos que no debemos esperar de la Hermana ninguna reflexión sobre la Sagrada Pasión de Cristo, por lo que su redirección a otros temas no es una sorpresa: “Nuestra sociedad proclama la igualdad de derechos y dignidad para todos los seres humanos. Sin embargo, practica y tolera la desigualdad”, y luego habla de nuevo sobre la trata de personas. Más adelante, como si de repente hubiera recordado de qué trata la Undécima Estación, reza: "Señor, ¡cuántos hombres y mujeres aún hoy están clavados en una cruz, víctimas de una explotación brutal, despojados de su dignidad, libertad y esperanza para el ¡futuro!” Una vez más, el Cristo sufriente no es meditado por sí mismo, sino solo en la medida en que pueda ser usado como incentivo para hablar sobre el hombre.
   
Duodécima Estación: Jesús muere en la Cruz
Incluso para la estación que conmemora las últimas tres horas de agonía de Cristo, que culminan en Su muerte redentora, la Hermana no cambiará su patrón. Sí, ella reconoce que Cristo “cargó con el peso de la burla, la burla, los insultos, la violencia, el abandono y la indiferencia”, pero no dice por qué lo hizo, y ella señala que Cristo lo hizo también, como si fuera. simplemente uno de los muchos que sufren, uno que simplemente compartió nuestro sufrimiento. Por lo tanto, ella habla blasfemamente de "todos los que mueren hoy en los Calvarios de todo el mundo: en los campamentos de tránsito, en los barcos a los que se les niega la entrada a puertos seguros, en refugios, lugares importantes y campamentos para trabajadores de temporada". ¡Qué increíble blasfemia! ¡Qué insulto a la cruz de Cristo, que ha redimido a la humanidad (ver Rom 3:24; Ef 1: 7; 1 Tim 2: 6; Heb 9:12)! ¿Qué más se necesita para demostrar que estas personas creen que el hombre es Dios? ¡Los migrantes ahora son considerados mártires cuasi divinos que "mueren ... en los Calvarios de todo el mundo"! ¡Las palabras fallan ante una blasfemia tan despreciable!
   
Decimotercera estación: Jesús es bajado de la cruz
La hermana Eugenia continúa en el mismo sentido. Para la Decimotercera estación, habla de "veintiséis jóvenes nigerianas que se ahogaron", cuyo "Calvario fue largo y difícil". Pero, nos asegura que "su muerte, como la de Jesús bajado de la Cruz, no fue en vano”. Y ahí lo tenemos: ¡ la muerte de cualquiera, al menos si es causada injustamente, es otro ejemplo de la muerte de Cristo! El hombre es Cristo, y su lecho de muerte, también, es el Calvario. ¡Es una blasfemia demasiado espantosa para contemplarla! En la oración que sigue, la hermana pregunta: “¿Alguien ha llorado?” Ella llora ante los migrantes que han muerto, mientras se olvida de llorar por la muerte de Jesús, que en esta estación fue sacado de la Cruz para que ella pudiera vivir.
   
Decimocuarta Estación: Jesús es puesto en el Sepulcro.
La estación final es, naturalmente, más de lo mismo. En lugar de meditar sobre la ubicación de Cristo en el sepulcro, del cual Él resucitará gloriosamente el domingo de Pascua, la hermana solo está interesada en una cosa: el hombre. "El desierto y los mares se han convertido en los nuevos cementerios de nuestro mundo", abre su meditación. De manera similar, la oración que sigue a continuación considera a nuestro Bendito Señor solo en la medida en que la estación pueda usarse para promover la agenda naturalista y humanista: “Señor, haznos comprender que todos somos hijos de un solo Padre. Que la muerte de tu Hijo Jesús conceda a los líderes de las naciones y los legisladores la conciencia del papel que deben desempeñar en la defensa de cada persona creada a tu imagen y semejanza".
  
La oración final de Francisco
Después de una oración final de Sor Bonetti, Francisco también contribuye con una oración final propia, completamente en línea con las reflexiones y oraciones anteriores.
  
Comienza así: “Señor Jesús, ayúdanos a ver en tu Cruz todas las cruces del mundo”. ¡No! Debemos ver en la Cruz de Cristo el gran amor que Dios tiene por los pecadores, incluso hasta agotarse a sí mismo para ofrecer una prueba de su Amor infinito y obtener nuestro amor a cambio, porque ¡sólo amándolo por Él mismo alcanzaremos la felicidad eterna! Pero esta verdad, este año estuvo totalmente ausente en las estaciones papales del "Viernes Santo" de este año. Lo que luego se siguió como parte de la oración de Francisco fue lo que Vatican News llama "una letanía de cruces actuales, que representan diversas formas de sufrimiento en el mundo de hoy". Les ahorraremos los detalles.
  
Pensamientos finales
Hasta ahora, el Camino de la Cruz, muy papal y político, del Viernes Santo de 2019. Es difícil ver a qué se oponen, en esencia, el Dalai Lama, el Gran Maestro masónico o el Secretario de las Naciones Unidas. En el mejor de los casos, el tema encontrado a lo largo de estas reflexiones fue Cristo, no como Redentor del mundo o como el Sacrificio del Calvario, sino como el Hombre Perfecto que sufre en solidaridad con Sus criaturas. Las meditaciones y oraciones de Eugenia Bonetti tenían un carácter completamente horizontal; la gravedad del pecado se reflejaba solo en términos de lo que le hace a nuestro prójimo. Dios recibió una mención honorífica de refilón, pero el enfoque claramente estaba en otra parte.
  
El video de todo el espectáculo se puede ver aquí:
  
   
¿La Hna. Eugenia mencionó algo sobrenatural? Todo lo que escuchamos fue una preocupación por el bienestar temporal de los cuerpos. ¿Qué pasa con las almas? ¿Cristo no dijo: “Y no temáis a los que matan el cuerpo, y no pueden matar al alma, sino que temed al que puede destruir tanto el alma como el cuerpo en el infierno” (Mt 10:28)?
   
Está claro que los participantes en esta parodia de Vía Crucis meditaron muchas cosas, pero la Pasión de Jesucristo no fue una de ellas. Recordamos lo que dice la Enciclopedia Católica sobre las Estaciones de la Cruz:
El objeto de las Estaciones es ayudar a los fieles a hacer en el espíritu, por así decirlo, una peregrinación a las principales escenas de los padecimientos y muerte de Cristo, y ésta se ha convertido en una de las devociones católicas más populares. Se lleva a cabo mediante el paso de una estación a otra, recitando ciertas oracionesen cada una y con la devota meditación en los diversos incidentes en turno. Cuando la devoción se realiza en público, es muy usual cantar una estrofa del “Stabat Mater” mientras se pasa de una estación a la siguiente. (Voz "Vía Crucis"; subrayado agregado).
  

Durante las Estaciones de la Cruz, debemos meditar en los sufrimientos de Jesucristo, no en los sufrimientos de todos los demás. Eso no significa que no debemos o no tenemos que sentir compasión sincera por los sufrimientos de nuestros semejantes y tratar de aliviarlos tanto como sea posible, en la verdadera caridad cristiana; pero ese no es el objeto del Vía Crucis ni es el foco del Viernes Santo.
   
Además, la única manera verdadera y duradera de poner fin correctamente a todos esos males e injusticias que deploramos en estas "Estaciones de la Cruz" del Novus Ordo, es predicar el verdadero Evangelio sobrenatural, ya que solo la gracia de Dios puede capacitar al hombre para vivir. una vida santa y resistir toda tentación de pecar: "... porque sin Mí nada podéis hacer" (Jn 15: 5; cf. Jn 6:64; 1 Co. 10:13).
   
Las estaciones antropocéntricas (centradas en el hombre) de Sor Bonetti son perfectas para Bergoglio porque, en pocas palabras, expresan la totalidad de su programa Naturalista de acuerdo con la abominable declaración del Concilio Vaticano II que dice que “todas las cosas de la tierra deben estar relacionadas con el hombre como su centro. y corona” (Constitución pastoral Gaudium et Spes, n. 12; cf. Jn 2: 24-25). Todo tiene que ver con el hombre, tanto que Dios y la religión se usan simplemente como cebo para dirigir el enfoque en el hombre y sus necesidades temporales. Esta es una perversión del verdadero Evangelio (véase Lucas 12:31; Fil. 3: 18-19). ¡Es la masonería con papel de envolver católico!
   
Bergoglio se preocupa por el mundo natural y el bienestar del cuerpo, y él y sus semejantes cosecharán precisamente lo que el mundo finalmente tiene para ofrecer: la muerte: “Por lo que un hombre sembrará, eso también cosechará. Porque el que siembra en su carne, también de la carne segará corrupción. Pero el que siembra en el espíritu del espíritu, segará vida eterna” (Gál 6: 8).
En su encíclica inaugural hace más de 115 años, el Papa San Pío X advirtió que
—esta es la señal propia del Anticristo según el mismo Apóstol—, el hombre mismo con temeridad extrema ha invadido el campo de Dios, exaltándose por encima de todo aquello que recibe el nombre de Dios; hasta tal punto que —aunque no es capaz de borrar dentro de sí la noción que de Dios tiene—, tras el rechazo de Su majestad, se ha consagrado a sí mismo este mundo visible como si fuera su templo, para que todos lo adoren. “Se sentará en el templo de Dios, mostrándose como si fuera Dios” (II. Tes. II, 2). (Papa San Pío X, Encíclica E Suprémi Apostolátus, n. 5)

Francisco adora al hombre, no a Dios; y en las estaciones de Viernes Santo de este año en el Coliseo, se ha hecho obvio para cualquiera que esté dispuesto a verlo..
   
Fuente de la imagen: youtube.com (Vatican News - English; captura de pantalla) / Wikimedia Commons (Reino Unido en la Santa Sede; recortada)

LAS CONDENAS A MARÍA VALTORTA ANTES Y DESPUÉS DEL CONCILIO

Traducción del artículo publicado por Giuliano Zoroddu para RADIO SPADA.
   
   
El affaire María Valtorta Fioravanzi (Caserta, 14 de marzo de 1897 – Viareggio, 12 de octubre de 1961) se arrastra por más de sesenta años en el panorama eclesiástico y la presunta mística cobra ciertamente curiosidad, si no también veneración entre los católicos. Del resto, en un período como el nuestro, con una Iglesia víctima de una cincuentenal ocupación modernista siempre más claramente tal, es natural que el pueblo sea zarandeado por los vientos e incluso se sumerja de cabeza en revelaciones privadas (verdaderas o presuntas) que dan explicaciones inmediatas al drama en curso, olvidando sin embargo que solo una es la Revelación que cuenta, aquella hecha por Dios en la Tradición y/o en la Sagrada Escritura, fielmente enseñada por el bimilenario magisterio de la Iglesia Católica. Iglesia Católica que se ha pronunciado varias veces sobre la obra de María Valtorta. Lo ha hecho por ejemplo en 1959, cuando el Santo Oficio inscribió en el Índice de los Libros Prohibidos los cuatro volúmenes de El Poema del Hombre-Dios (ver foto):
   

Suprema Congregación del Santo Oficio
 
Decreto
Proscripción de libros

  
Miércoles, 16 de Diciembre de 1959
 
Los Eminentísimos y Reverendos Cardenales de la Suprema Congregación del Santo Oficio, a quienes ha sido confiada la salvaguardia de las cosas de la Fe y la Moral, luego de recibir las opiniones previas de los Consultores, han unánimemente condenado y ordenado que los libros de un autor anónimo, en cuatro volúmenes, sean inscritos en el Índice de Libros Prohibidos, siendo el primero de esos libros:
  • Il Poema di Gesù [El Poema de Jesús] (Tipografia Editrice M. Pisani, Isola del Liri); 
seguido por,
  • Il Poema dellUomo-Dio [El Poema del Hombre-Dios] (Ibidem). 
  
El día Viernes de ese mismo mes y año, el muy santo y digno señor Juan XXIII, Papa por gracia de la Divina Providencia, en una audiencia dada al Eminentísimo y Reverendo Cardenal Secretario del Santo Oficio, tras escuchar el reporte de los reverendísimos padres, aprobó esta resolución y mandó que sea publicada.
  
Dado en Roma, en la sede del Santo Oficio, 5 de Enero de 1960.
  
Sebastián Masala, Notario
  
Y de tal condena daba explicación el Osservatore Romano del miércoles 6 de enero de 1960 en el artículo “Una vita di Gesù malamente romanzata” (Una vida de Jesús malamente novelada):
En otra parte de nuestro Diario se ha informado el Decreto del Santo Oficio con el cual viene puesta en el Índice una Obra en cuatro volúmenes, de autor anónimo (al menos en esta prensa) editada en ll’Isola del Liri. Aunque tratando exclusivamente de argumentos religiosos, dichos volúmenes no tienen algún “imprimatur”, como requiere el Can. 1385, 1 n.2 C.I.C. El Editor, que en un breve prefacio, escribe que el Autor, “a semejanza de Dante nos ha dado una obra en la cual, adornados de espléndidas descripciones de tiempos y de lugares, se presentan innumerables personajes los cuales se dirigen y nos dirigen su dulce, o fuerte, o amonestadora palabra. Ha resultado ua Obra humilde e imponente: el homenaje literario de un dolorante enfermo al Gran Consolador Jesús”. En cambio, a un atento lector estos volúmenes aparecen nada más que una larga y prolija vida novelada de Jesús. En parte la vanidad del acercamiento a Dante y no obstante que ilustres personalidades (cuya indudable buena fe fue sorprendida) habían dado su apoyo a la publicación, el Santo Oficio ha creído necesario ponerla en el Índice de los Libros prohibidos. Los motivos son fácilmente identificables por quien tenga la cartuja paciencia de leer las casi cuatro mil páginas de tan apretada impresión. Sobre todo el lector es golpeado por la largueza de los discursos atribuidos a Jesús y a la Virgen Santísima; por los interminables diálogos entre los múltiples personajes que pueblan aquellas páginas. Los cuatro Evangelios nos presentan a Jesús humilde, reservado; sus discursos son sencillos, incisivos, pero de la máxima eficacia. En cambio en esta especie de historia novelada, Jesús es locuaz al máximo, casi reclamístico, siempre pronto a proclamarse Mesías e Hijo de Dios y a impartir lecciones de teología con los mismos términos que usaría un profesor de nuestros días. En el relato de los Evangelios admiramos la humildad y el silencio de la Madre de Jesús; en cambio para el autor (o la autora) de esta obra la Virgen Santísima tiene la elocuencia de una moderna propagandista, está siempre presente en todas partes, está siempre pronta a impartir lecciones de teología mariana, actualizadísima hasta en los ultimísimos estudios de los actuales especialistas en la materia. El relato se desarrolla lento, casi chismoso; encontramos nuevos hechos, nuevas parábolas, nuevos personajes y tantas, tantas mujeres siguiendo a Jesús. Algunas páginas, pues son más que todo escabrosas y recuerdan ciertas descripciones y ciertas escenas de novelas modernas, como, para traer solo algún ejemplo, la confesión hecha a María por una tal Áglae, mujer de malas costumbres (vol. I, pág. 790 ss.), el relato poco edificante en la pág. 887 ss. del I vol., un baile hecho, no púdicamente precisamente, ante Pilato, en el Pretorio (vol. IV, pág. 75), etc. En este punto viene, espontáneamente una particular reflexión: la Obra por su naturaleza y en conformidad con las intenciones del autor y del Editor, podría fácilmente llegar a las manos de las religiosas y las alumnas de sus colegios. En este caso, la lectura de fragmentos del libro, como los citados, difícilmente podría ser realizada sin peligro o daño espiritual. Los especialistas de estudios bíblicos encontrarán ciertamente muchos errores históricos, geográficos y similares. Pero tratándose de una… novela, estas intenciones evidentemente aumentan lo pintoresco y lo fantástico del libro. Mas, en medio de tanta ostentada cultura teológica, se pueden tomar algunas… perlas que no brillan precisamente por la ortodoxia católica. Aquí y allá se expresa, sobre el pecado de Adán y Eva, una opinión más que todo peregrina e inexacta. En el vol. I, en la pág. 63 se lee este título: “María puede ser llamada la secundogénita del Padre”: afirmación repetida en el texto en la página siguiente. La explicación limita el significado, evitando una auténtica herejía; pero no quita la fundada impresión que se quería construir una nueva mariología, que pasa fácilmente los límites de la conveniencia. En el II vol., en la pág. 772 se lee: “El Paraíso es Luz, perfume y armonía. Pero si en él se disfruta al Padre contemplando la Suma Belleza que hace de la Tierra un paraíso, pero si el Paraíso debiese no tener el Lirio vivo en cuyo seno los Tres pistilos de fuego de la divina Trinidad, luz, perfume, armonía, alegría del Paraíso, sería menos de la mitad”. Aquí se expresa un concepto hermetico y cuanto más confuso, por fortuna; porque si se debiese tomar literalmente, no se salvaría de una severa censura. Para finalizar, veamos otra afirmación extraña e imprecisa, en la que se dice de la Virgen: “Tú, en el tiempo que dures sobre la Tierra, segunda a Pedro como jerarquía eclesiástica...”. La Obra, pues, habría merecido una condena también si se tratara solamente de una novela, no por otro motivo que la irreverencia. Pero en realidad la intención del autor pretende más. Descorriendo los volúmenes, aquí y allá se leen las palabras “Jesús dice…”, “María dice…”; o: “Yo veo…” y similares. También, al final del IV volumen (pág. 839) el autor se revela … una autora y escribe ser testigo de todo el tiempo mesiánico y de llamarse María. Estas palabras hacen recordar que, hace casi diez años, rodaban algunas voluminosas mecanografías, que contenían pretendidas visiones y revelaciones. Consta que entonces la competente Autoridad Eclesiástica había prohibido la impresión de estas mecanografías y había ordenado que fuesen retiradas de la circulación. Ahora las vemos reproducidas casi totalmente en la presente Obra. Por eso esta pública condena de la Suprema Sagrada Congregación es tanto más oportuna, en motivo de la grave desobediencia.
  
Pero se objetará que después del Concilio Pablo VI abolió el Índice de los Libros Prohibidos, luego la obra valtortiana, liberada de la proscripción, había obtenido alguna rehabilitación. Y efectivamente la duda es posible, y para resolver la cuestión el Cardenal Giuseppe Siri, Arzobispo de Génova, en 1985 le escribió al Cardenal Joseph Ratzinger, entonces Prefecto de la Congregación para la doctrina de la fe, el cual, el 31 de enero de aquel mismo año, así respondía:
Eminencia reverendísima, con carta del 18 de mayo próximo pasado, el Reverendo Umberto Losacco, capuchino, pedía a esta Sagrada Congregación una claridad sobre los escritos de María Valtorta, recogidos bajo el título el título: “El Poema del Hombre Dios“, y si existía una valoración del Magisterio de la Iglesia sobre la publicación en cuestión con la correspondiente referencia bibliográfica.
  
En mérito me precio de significar a Vuestra Eminencia –la cual valorará la oportunidad de informar al reverendo Losacco– que efectivamente la obra en comento fue puesta en el Índice el 16 de diciembre de 1959 y definida por L’Osservatore Romano del 6 de enero de 1960 como “Vida de Jesús malamente novelada”.
  
Las disposiciones del decreto fueron republicadas con nota explicativa también en el Osservatore Romano del 1º de diciembre de 1961, como resalta en la documentación aquí allegada. Habiendo después algunos considerado lícita la impresión y difusión de la Obra acusada, luego de la acaecida abrogación del Índice, siempre en el Osservatore Romano (15 de junio de 1966) se hizo presente cuanto fue publicado en la A.A.S. (1966) que, aunque abolido, el Index conservaba todo su valor moral, por lo que no se considera oportuna la difusión y recomendación de una Obra cuya condena no fue tomada a la ligera, sino luego de ponderadas motivaciones a fin de neutralizar los daños que tal publicación puede reportar a los fieles más ingenuos.
   
Agradezco toda su cortés disposición sobre el propósito, aprovechando la ocasión para confirmarme con sentimientos de profunda estima de vuestra Eminencia reverendísima.
   
Devotísimo,
  
Joseph Cardenal Ratzinger
  
La cuestión es bastante clara: ¡la Iglesia nos invita a no leerlo!

miércoles, 1 de mayo de 2019

REFLEXIONES CATÓLICAS SOBRE EL 1 DE MAYO

Traducción del artículo publicado en RADIO SPADA
  
El calendario que cada uno tiene en casa señala aún las fiestas cristianas (si bien siguiendo el rito montiniano), pero a ellas se acompañan aquellos nuevos dies nefásti que son las festividades laicas. En Italia tenemos por ejemplo la pareja 25 de Abril – 2 de Junio [Día de la Resistencia Partisana y Aniversario de la República, N. del T.] con toda su impía pompa “religiosa” y su red barredera de falsa y estéril retórica. ¿Y cómo podremos olvidar la Fiesta del Trabajo o de los Trabajadores con todo su ajuar de banderas rojas y camisetas del Ché? En verdad no podemos todavía hacer menos que observar como algunos guardias (se espera que, como observador, ¡lo más afuera posible!) el famoso “Concertone del Primo Maggio” que desde 1990 se tiene, desgraciadamente cada año, en la plaza adyacente a la Archibasílica Lateranense, monumento de la victoria del Papado sobre la Roma pagana, en algún modo podría asociarse a los motivos por la cual la Segunda Internacional de París de 1889 instituyó esta fiesta. Se quería conmemorar de hecho la Revuelta de la Plaza Haymarket en Chicago (1 a 4 de Mayo de 1886) que quería fijar el techo máximo de las ocho horas laborables. Decimos que la cosa ha perdido un poco de la primigenia seriedad…  Para el católico, por otra parte, el 1 de Mayo está consagrado por la fiesta de San José Artesano, pero esta festividad, si bien rica de significados, no tiene sino sesenta años. La instituyó de hecho Pío XII el 1 de Mayo de 1955 para demostrar, frente al avance del comunismo, cuán vivo es el interés de la piadosa Madre Iglesia frente al mundo del trabajo, en particular el del trabajador, del cual hacía parte el último de los Patriarcas. El venerable Pontífice no hacía nada nuevo: aplicaba en tiempos modernos la práctica por la cual la Iglesia Romana en su sapiencia “bautizaba” las festividades paganas para exorcizar el poder de los demonios que por medio de la idolatría tenía esclavizada a tantas almas y conducirlas así a Jesucristo. Por tanto, como el Papa Liberio (352-366) sustituyó con la procesión de las Rogativas (o Letanías) mayores a las gentiles Ambarvalia y Robigalia “enseñando que no es el favor de Robigo, sino la vida devota, la oración humilde, y la intercesión de los Santos, sobre todo del Pastor óvium San Pedro, las que desarman la justicia de Dios irritada por nuestros pecados” [1]; así también del mismo modo el Papa Pacelli instituía la fiesta del Patrono de los trabajadores para sustraer a los obreros de las insidias de la nefanda y nefasta doctrina marxista, e indicar que solo en la Doctrina Social de la Iglesia se encuentra la fuente de la añorada paz y la justicia social. Por motivos pastorales, entonces tan obligantes, se sacrificaron en cambio dos fiestas [2]: la del Patrocinio del mismo San José instituida por Pío IX en 1870, y la más antigua de los Santos Apóstoles Felipe y Santiago, celebrada exactamente el 1 de Mayo, día de la dedicación del Apostoleion romano (la Basílica de los Santos XII Apóstoles) en tiempos del Papa Juan III (561-574). Sacrificios en verdad inútiles si consideramos que en el Ordo de Pablo VI la institución pía fue degradada a memoria facultativa de la solemnidad doble de 1ª Clase que era. Ella persiste todavía en el sentimiento de los fieles y sobre todo (en cambio) en una cierta retórica, que podremos definir como “clerical-sindacalista” (muy lejana de la Doctrina Católica sobre el trabajo) que comprende tanto los elegantes discursos sobre el trabajo como fin o vocación del hombre de estampa “opusdeística” [3] (que bajo ciertos aspectos son aún tradicionales), queriendo a veces poner al mismo nivel la vida contemplativa y la activa, como los vulgares eslóganes como “El trabajo nos da dignidad” [4] proferidos no ya por una Camusso cualquiera [Susanna Camusso, líder de la Confederación General Italiana del Trabajo -CGIL- N. del T.] sino nada menos que por el Pontífice reinante Francisco. Para confutar el primer error bastará recordar la máxima de San Ignacio de Loyola, consagrada después por San Pío X [5]: “El hombre ha sido creado para alabar, hacer reverencia y servir a Dios Nuestro Señor, y mediante esto, salvar su alma. Las otras cosas sobre la faz de la tierra [también el trabajo, N. del A.] han sido creadas para el hombre, para que le ayuden a conseguir el fin para el que ha sido creado” [6]. Para confutar el segundo, por su parte, conviene hacer un discurso aparte, para no crear confusión. Ante todo se precisa que lo que da la verdadera dignidad al hombre pecador y necesitado de misericordia no es ciertamente el trabajo (estos delirios los dejamos a los marxistas de ayer y hoy), sino la Gracia de Dios que, obrando con su asentimiento, perfecciona su naturaleza frágil –“Grátia non tollit natúram, sed perfícit” dice el Angélico [7]– actúa en el hombre aquel radical cambio que el Apóstol llama nueva creación [8] y le hace partícipe de la vida divina “según una cierta semejanza” [9]. Sin considerar por otra parte que poner el trabajo como fundamento de la dignidad humana lleva casi a considerar privados de la misma las desdichadas multitudes de desocupados, razonamiento que nos parece asimilable al de aquellos que consideran la enfermedad como causa de la pérdida de la dignidad humana. El trabajo humano, como hoy, en su “dureza”, es necesidad impuesta: es una consecuencia del pecado original. Nos podrán objetar aquí que el texto del Génesis nos dice que el Creador “tomó al hombre y lo puso en el jardín de deleites para que lo cultivase y custodiase” [10]. Mas la objeción será pronto deshecha, puesto que la operación (el texto latino tiene “ut operáretur”), siendo entonces Adán y Eva totalmente inmaculados, en todo adherentes a la divina voluntad, no habría implicado sufrimiento alguno, como advierten los Santos Padres. Bien diferente es la situación después del pecado. Es Dios mismo quien le habla a Adán: «Porque has escuchado la voz de tu mujer y has comido del árbol del que te había mandado que no comieras, maldita será la tierra per causa tuya. Con fatiga te dará alimento […] Con el sudor de tu frente comerás el pan» [11]. Con todo, no debemos deducir de esto que el trabajo es un mal, sino todo lo contrario. Y en esto viene a nuestro encuentro la doctrina y la praxis de la Santa Iglesia, que le ha dado la dignidad al trabajo. Ella (la Iglesia) dadora de aquella libertad “qua Christus nos liberávit” [12], ha en toda línea abatido el monstruo de la esclavitud; sapiente utilizadora de los bienes materiales, ha confutado el prejuicio pagano contra el trabajo manual –Cicerón en su genio lo consideraba cosa sumamente despreciable y para nada noble [13]– y ha creado admirables obras de caridad, poderosas corporaciones de artesanos y trabajadores de toda categoría, vivientes por la linfa de la Sangre de Jesucristo porque son hijs de la Iglesia su mística Esposa. En su Doctrina Social, en fin, ha admirablemente expuesto aquella vía media que rehúye de los errores del Liberalismo y del Marxismo y ofrece al dador de empleo y al trabajador una summa de los derechos y los deberes para una verdadera y realista paz y justicia social, lontanísima del pantano de las utopías de signo opuesto que pueden llevar solo a la muerte espiritual y física. Pero no podía ser de otro modo. El mismo Jesucristo quiso trabajar en el taller de San José, su padre putativo, y no desdeñó de hecho ser llamado “hijo del carpintero” [14]: el Verbo de hecho “se aniquiló a sí mismo, asumiendo la condición de esclavo siendo similar a los hombres” [15], “en todas las cosas, excepto en el pecado” [16]. Incluso Nuestra Señora trabajaba: atendía en las obras domésticas. San José “era carpintero. Vivía de su trabajo, y no perdía el tiempo en el ocio y en las glotonerías, como hacían los escribas y los fariseos” [17]. Los Apóstoles y los discípulos vivían del trabajo propio: Pedro, Andrés, Santiago el Mayor y Juan tenían una “hacienda” de pesca; Pablo era un tejedor de tiendas  [18]. Esto porque el trabajo, aunque siendo un castigo –como antes habíamos dicho– puede ser fuente de ennoblecimiento y también de santificación si se hace en Cristo y por Cristo. De hecho, contrariamente a cuanto sostienen los modernistas (personas en último análisis agnósticas si no ateas [19]) que desgraciadamente nos (mal)gobiernan, el hombre no es una creatura que Dios ha querido “propter semetípsam” [20], sino ordenada a Él mismo, causa primera y fin último de todas las cosas. “Univérsa propter semetípsum operátus est Dóminus” [21], dice el Espíritu Santo. Por esto la Iglesia en la Epístola de la fiesta de San José Artesano nos repite la advertencia paulina: «A cuantos trabajan, trabajen de buen ánimo, como quien obra para el Señor y no para los hombres» [22]. Miremos a los hijos de San Benito que, pacíficos legionarios del Pontificado Romano, se dispusieron a la conquista del mundo y sobre las ruinas del Paganismo y de la barbarie hicieron levantar el edificio admirable de la única verdadera Civilización que el mundo haya conocido: la Cívitas Christiána. Su lema, conocido de todos, era y es “Ora et labóra”. El Sacrificio de la Misa, la oración, la contemplación alimentaban sus vidas y les hacía fácil el cumplimiento de su segundo deber (¡el oráre siempre en el primer puesto!): el trabajo, fuese intelectual, en los scriptória, o manual, desde la cocina hasta el cultivo de aquellas tierras que tal vez ellos mismos tenían por primeros bonificados. Traigamos la enseñanza oportuna y apliquémosla a nuestro contingente. Dios nos ha colocado en un mundo en descomposición (bien diferente del Edén bíblico) y en un tiempo en el cual la Iglesia parece sucumbir bajo las atroces torturas de los distintos Anás y Caifás del neomodernismo imperante, pero hic et nunc debe necesariamente desarrollarse nuestra operátio: ut operémus. En la empresa, en la escuela, en el taller, en la oficina, en todos los frentes de nuestra vida debemos mostrarnos como discípulos de Cristo Rey, trabajadores de su Viña Mística y pregoneros, aunque indignos, de su salvífica Verdad, teniendo como fin supremo la gloria di Dios –del Patrón,  como decía aquel trabajador indefenso que era el Padre Pío– seguros como estamos de que “Sapiéntia réddidit justis mercédem labórum suórum” [23]. Séanos de ejemplo y ayuda el Santo Patriarca José, Patrono de la Iglesia universal, como nos alienta el sapientísimo León XIII, con una larga cita con la cual queremos concluir.
«Estas son las razones por las que hombres de todo tipo y nación han de acercarse a la confianza y tutela del bienaventurado José. Los padres de familia encuentran en José la mejor personificación de la paternal solicitud y vigilancia; los esposos, un perfecto de amor, de paz, de fidelidad conyugal; las vírgenes a la vez encuentran en él el modelo y protector de la integridad virginal. Los nobles de nacimiento aprenderán de José como custodiar su dignidad incluso en las desgracias; los ricos entenderán, por sus lecciones, cuáles son los bienes que han de ser deseados y obtenidos con el precio de su trabajo. En cuanto a los trabajadores, artesanos y personas de menor grado, su recurso a San José es un derecho especial, y su ejemplo está para su particular imitación. Pues José, de sangre real, unido en matrimonio a la más grande y santa de las mujeres, considerado el padre del Hijo de Dios, pasó su vida trabajando, y ganó con la fatiga del artesano el necesario sostén para su familia. Es, entonces, cierto que la condición de los más humildes no tiene en sí nada de vergonzoso, y el trabajo del obrero no sólo no es deshonroso, sino que, si lleva unida a sí la virtud, puede ser singularmente ennoblecido. José, contento con sus pocas posesiones, pasó las pruebas que acompañan a una fortuna tan escasa, con magnanimidad, imitando a su Hijo, quien habiendo tomado la forma de siervo, siendo el Señor de la vida, se sometió a sí mismo por su propia libre voluntad al despojo y la pérdida de todo.
  
Por medio de estas consideraciones, los pobres y aquellos que viven con el trabajo de sus manos han de ser de buen corazón y aprender a ser justos. Si ganan el derecho de dejar la pobreza y adquirir un mejor nivel por medios legítimos, que la razón y la justicia los sostengan para cambiar el orden establecido, en primer instancia, para ellos por la Providencia de Dios. Pero el recurso a la fuerza y a las querellas por caminos de sedición para obtener tales fines son locuras que sólo agravan el mal que intentan suprimir. Que los pobres, entonces, si han de ser sabios, no confíen en las promesas de los hombres sediciosos, sino más bien en el ejemplo y patrocinio del bienaventurado José, y en la maternal caridad de la Iglesia, que cada día tiene mayor compasión de ellos» [24].

GIULANO ZORODDU
 
NOTAS
[1] Cardenal Alfredo Ildefonso Schuster, Liber Sacramentórum, Turín, Marietti Eds., 1930, vol. IV, pág. 113.
[2] “La fiesta de los Santos Apóstoles Felipe y Santiago es trasladada in perpétuo, como en su propia sede, al día undécimo del mes de Mayo. […] La solemnidad de San José, que se celebra el miércoles después de la II Domínica después de Pascua es abolida”. (Decreto de la Sagrada Congregación de Ritos, 24 de Abril de 1956, AAS XXXXVIII (1956), págs. 226-237).
[3] Será útil la lectura de dos artículos de don Curzio Nitoglia: A proposito di Opus Dei, en Sodalitium, Año XI – n. 4 (44), Julio – Agosto de 1995, págs. 77-78; Ancora sull’Opus Dei, en Sodalitium, Año XII – Semestre 1 – n. 2 (43), Abril – Mayo de 1996, págs. 36-40.
[4] “El trabajo nos da dignidad, y los responsables de los pueblos, los dirigentes tienen la obligación de hacer todo para que todo hombre y mujer puedan trabajar y así tener la frente alta, mirar a los otros a la cara, con dignidad. Quienes, por maniobras económicas, para hacer negocios no del todo claros, cierran fábricas, cierran empresas de trabajo y quita el trabajo a los hombres, cometen un pecado gravísimo” (Audiencia general del Miércoles, 15 de Marzo de 2017).
[5] San Pio X, Catecismo esencial de la Iglesia Católica, n. 5.
[6] Ejercicios espirituales, I semana, punto 23.
[7] Suma Teológica, I, cuestión 1, artículo 8, a la objeción 2.
[8] “Si alguno está en Cristo, es una creatura nueva” (2 Cor. V, 17).
[9] Cfr. Santo Tomás de Aquino, Suma Teológica, Ia-IIæ, cuestión 110.
[10] Gen. II, 15.
[11] Gen. III, 17, 19.
[12] Gal. IV, 31.
[13] “Todos los artesanos se ocupan en labores despreciables, puesto que los oficios no pueden tener nada de noble” (De offíciis, I, 150).
[14] Matth. XIII, 55.
[15] Phil. II, 7.
[16] Hebr. IV, 15.
[17] San Alberto Magno, In Lucam, cap. IV, Lección VIII de las Maitines de San José Artesano.
[18]Act. Apost. XVIII, 3
[19]Cfr. San Pio X, Pascéndi Domínici gregis, 8 de Septiembre de 1907.
[20] Concilio Vaticano II, Sesión IX (7 de Diciembre 1965), Constitución pastoral “Gáudium et spes”, n. 24.
[21] “El Señor ha hecho todas las cosas para sí mismo” (Prov. XVI, 4).
[22] Col. III, 23.
[23] “La sabiduría ha pagado a los santos la recompensa de sus fatigas” (Sap. X, 17). Son las primeras palabras de la Antífona al Introito de la Misa de San José Artesano.
[24] Quámquam plúries, 15 de agosto de 1889.