Noticia tomada de GLORIA NEWS.
«La Iglesia en Méjico, como en muchos países de Hispanoamérica, se ha dedicado mucho a lo social y ha dejado de anunciar a Jesucristo», dijo el presbítero angloespañol Christopher Hartley Sartorius a Religión en Libertad el 3 de Enero.
Hijo de un empresario inglés anglicano y de una hermana del diplomático español Fernando Sartorius y Álvarez de las Asturias-Bohorques, V conde de San Luis y IV vizconde de Priego, Hartley fue “instalado” presbítero por Juan Pablo Wojtyła el 8 de Noviembre de 1982, y desde entonces ha pasado más de cuatro décadas sirviendo casi en su totalidad como misionero fuera de su patria, en países como la República Dominicana (donde llegó recomendado por el cardenal John Joseph O’Connor de Nueva York en 1997, y de donde fue expulsado en 2006 por hacer eso mismo que hoy deplora), Etiopía (donde fue enviado tras incardinarse en la Archidiócesis primada de Toledo, y estuvo en territorio musulmán), Sudán del Sur (donde tuvo un aparatoso accidente) y, más recientemente, Méjico.
«Los sacerdotes están entretenidos con cuestiones humanitarias como si la Iglesia fuera una ONG. En cambio, estas iglesias [evangélicas] se dedican a hablar de Jesucristo, la Biblia, el amor de Dios y la salvación», agregó.
Desde 2023, ha estado en la región Mixteca de Guerrero, evangelizando más de 160 pueblos con poca o ninguna presencia previa de la Iglesia.
Según él, muchas de estas comunidades nunca han sido catequizadas, carecen de acceso a los sacramentos y no asocian la fe con la idea de que Dios es amor.
La práctica religiosa es a menudo sincrética, combinando símbolos católicos con puntos de vista precristianos. Para muestra, dice que en el cementerio «lo mismo es el dios de la lluvia [Dzahui/Tláloc] que el Corazón de Jesús», y «Jesucristo no es Rey de reyes, sino un santo más al que se reza».
Hartley también informa que el alcoholismo generalizado y la desorientación moral rara vez son abordados por las autoridades de la Iglesia, a menudo en nombre de la sensibilidad cultural.
«Donde yo vivo, la cerveza se almacena dentro de las iglesias. Los protestantes lo critican, y los párrocos lo permiten por el mito de la cultura y de respetar sus costumbres. La demagogia está en que se habla de inculturación del Evangelio, pero no se habla de la evangelización de la cultura. ¿Si lo hacemos nosotros es un vicio, pero si lo hacen ellos, es cultura?», afirmó.

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+Jorge de la Compasión (Autor del blog)
Jorge Rondón Santos (Editor colaborador)