Noticia tomada de EWTN NEWS. Traducción tomada de INFOCATÓLICA.
Un grupo provida de Irlanda ha pedido una investigación sobre la muerte de 108 bebés que nacieron vivos después de intentos de aborto en el país. La exigencia se apoya en cifras difundidas por el Servicio Ejecutivo de Salud de Irlanda correspondientes al periodo comprendido entre 2019 y 2023.
La denuncia ha sido impulsada por Life Institute, que ha reclamado respuestas públicas sobre lo sucedido en esos casos. La gravedad del asunto no es menor: no se está hablando aquí de una mera disputa ideológica, sino de 108 niños que, habiendo nacido vivos, murieron después de procedimientos abortivos fallidos.
La portavoz de Life Institute, Sandra Parda, formuló una pregunta que resume el núcleo del escándalo: «¿Se dejó simplemente morir a estos bebés y se les negaron intervenciones que podrían haberles salvado la vida?». Con esa frase, la organización pone sobre la mesa una sospecha estremecedora acerca de la atención dispensada a esos recién nacidos.
Parda insistió además en la necesidad de romper el silencio que rodea estos hechos. «Necesitamos respuestas, necesitamos transparencia», afirmó. Y añadió: «Viendo las pruebas, está claro que a estos bebés simplemente se les deja morir, y sin embargo todo está envuelto en silencio y secretismo».
Las cifras fueron obtenidas por el diputado Mattie McGrath, quien las solicitó al propio Servicio Ejecutivo de Salud. También él expresó su inquietud por la opacidad con la que se maneja un asunto de semejante gravedad. En sus palabras, está «gravemente preocupado por cualquier enfoque que reduzca la transparencia en torno a los resultados perinatales».
La petición de una investigación busca precisamente esclarecer qué ocurrió en cada uno de esos casos, qué atención recibieron esos bebés tras nacer vivos y si existieron intervenciones que pudieron haberse aplicado. La exigencia de transparencia cobra un peso todavía mayor cuando lo que está en juego es la vida de niños que sobrevivieron inicialmente al aborto.
El caso vuelve a poner de manifiesto la brutalidad del aborto, incluso cuando se presenta bajo lenguajes burocráticos o fórmulas deshumanizadas. Los datos conocidos en Irlanda muestran una realidad imposible de suavizar: hubo bebés que nacieron vivos después de un intento de acabar con su vida, y ahora se reclama saber con claridad qué se hizo o qué se dejó de hacer en esas horas decisivas.
La presión pública se centra ahora en que se determine con rigor la actuación de las autoridades sanitarias y se despeje cualquier sombra de encubrimiento. Lo que Life Institute y otras voces provida están reclamando es, en esencia, algo elemental: verdad, responsabilidad y luz sobre la muerte de 108 niños cuya existencia no pudo ser borrada por el aborto, pero que tampoco habrían recibido, según las sospechas planteadas, la protección debida tras nacer.

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+Jorge de la Compasión (Autor del blog)
Jorge Rondón Santos (Editor colaborador)