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ORGULLOSAMENTE HISPANOHABLANTES

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miércoles, 8 de marzo de 2017

DEL PLAN FEMINISTA CONTRA LA IGLESIA CATÓLICA

Traducción tomada de VIDA HUMANA INTERNACIONAL del artículo escrito por Cornelia R. Ferreira
 
Para comprender mejor el feminismo en la Iglesia y su evolución como una religión, nos convendría estudiarlo primero considerándolo como una rama del árbol feminista completo que comparte con él las mismas raíces y tronco; es decir, que tiene los mismos presupuestos básicos, metas y filosofía de la otra rama del feminismo: el feminismo secular.

‘¡Igualdad!’ es el grito de guerra del feminismo secular, que se ha estado organizando continuamente desde el siglo XIX. Al principio, este movimiento buscó y obtuvo reformas que eran realmente necesarias en favor de las mujeres, especialmente en el campo de los derechos civiles. Pero pasado un período de calma, después de la segunda guerra mundial, el movimiento resurgió, convirtiéndose en una verdadera revuelta contra la naturaleza femenina misma. Esto se ha debido en gran parte al estimulante libro The Feminine Mystique (‘La mística femenina’) de la psicóloga Betty Friedan, en el que declara que las mujeres han sido engañadas y se les ha lavado el cerebro para que consideren elpapel de su sexo’ de esposa y madre como la única meta deseable. Fue en este libro que el término ‘ama de casa’ se convirtió en algo despectivo con respecto a las mujeres que dedican todo su tiempo a los deberes de madre y esposa. Es interesante anotar que en el pensamiento de la Friedan influyó Abraham Maslow[1], uno de los primeros directores de los movimientos de potencialidad humana y de la Nueva Era, que cree que los individuos se convertirón en dioses y serán independientes de la autoridad de los gobiernos y de las jerarquías religiosas tradicionales. 
  
The Feminine Mystique les enseñó a las mujeres que la vida les ofrecía más que un marido, niños y un hogar[2]. La Friedan proponía una revolución social cuando dijo: “necesitamos una reforma drástica de la imagen de la feminidad que permita a las mujeres alcanzar madurez, identidad y el ser completas en sí mismas, sin el conflicto de la satisfacción sexual”[3]. Esta reforma supuestamente era necesaria porque la cultura existente no permitía a las mujeres “satisfacer su necesidad básica de crecer y desarrollar sus potencialidades como seres humanos, necesidad que no está definida solamente por su papel sexual”[4]. 
  
Betty Friedan fue signataria del Manifiesto Humanista II, cuyo preámbulo declara que nuestra última meta debe ser la realización del potencial de crecimiento de cada personalidad humana”, libre de las reglas morales tradicionales” y de una fe pasada de moda” en un Dios que oye oraciones”[5]. La lectura cuidadosa de este documento revela que las demandas de la Friedan son puro Humanismo (cuyos principios han vuelto a circular como el Movimiento de la Nueva Era)[6] Así, el Humanismo Secular alimentó el movimiento de la liberación de la mujer cuando las mujeres educadas comenzaron a mirar fuera del hogar para realizarse. El matrimonio ya no era una vocación a la que una se entregaba desinteresadamente (como sucede con cualquier otra vocación); ser esposa y madre se consideraban solamente como ‘papeles’ en el drama de la vida, y el concepto cristiano de la feminidad fue desechado. 

Las mujeres atacan a otras mujeres 
En cambio, el ideal comunista de la feminidad obtuvo preferencia cuando la Friedan citó la ‘inquieta’ observación del experto más famoso del mundo en la crianza de niños, el Dr. Benjamin Spock, en el sentido de que los niños rusos, cuyas madres tienen alguna meta en sus vidas fuera de la maternidad y trabajan en la medicina, la ciencia, la educación, la industria, el gobierno, el arte, parecían por alguna razón más estables, equilibrados y maduros que los niños americanos, cuyas madres que permanecían en casa, no hacían nada fuera de preocuparse por ellos[7]. Tanto el Dr. Spock como Betty Friedan se preguntaban si las mujeres rusas eran por alguna razón mejores porque tenían un propósito serio en sus vidas[8]. 
  
La Friedan trabajó mucho para promover la idea de que las madres que trabajan son mejores madres que las que se dedican totalmente a sus deberes maternos. Ella presentó estudios que demostraban que los niños de las mujeres que trabajan eran más equilibrados emocionalmente que los de las amas de casa, y que las madres que trabajan tenían una mayor tendencia a sentirse ‘encantadas’ de estar embarazadas y menos dispuestas a sufrir un conflicto sobre su ‘papel de madre’ que las amas de casa[9]. En otras palabras, bajo la influencia del Humanismo marxista (una rama del Humanismo, reconocida por el Manifiesto Humanista)[10], mujeres como la Friedan comenzaron a atacar otras mujeres (las esposas y madres tradicionales); éste es un aspecto del feminismo que la generación de la Friedan pasó por alto y que la generación actual ni siquiera parece conocer.
  
La Friedan, que tenía amigos en la organización Planned Parenthood[11], también se preocupaba porque para el final de la década de 1950, la proporción de nacimientos en los EE.UU. estaba excediendo la proporción de la India[12]. Los matrimonios más temprano y las familias más grandes, formadas por amas de casa, realmente la desconcertaron[13], y por eso fundó la Organización Nacional de Mujeres, que hoy día dirige la lucha en favor del aborto, los derechos de las lesbianas y los esfuerzos para sacar a las mujeres del hogar e incorporarlas a las fuerzas laborales[14] El movimiento feminista secular se convirtió en algo dedicado totalmente a la ‘libertad de escoger’ (el lema familiar de Planned Parenthood, aparentemente tomado del artículo 5 del Manifiesto Humanista II)[15]. ¿Matrimonio, carrera, niños? Nada es tan fundamental para la libertad de la mujer como el derecho a ‘escoger’ el aborto[16].
  
Previendo la resistencia de la ortodoxia religiosa (especialmente el catolicismo y el judaísmo) a sus ideas humanistas, la Friedan tomó la ofensiva. La mujer -declaró- debe enfrentarse a los ‘prejuicios (y) al temor erróneo, al ministro, sacerdote o rabino…’ La imagen del ama de casa… está entronizada en los cánones de su religión y en las definiciones dogmáticas de la Iglesia con respecto al matrimonio y la maternidad. La Friedan hasta logró sugerir que la ortodoxia religiosa estaba rebajándose, usando la técnica manipuladora de la psicoterapia para asegurar la resistencia a la liberación de la mujer[17]. 
  
Explícitamente la Iglesia Católica fue considerada por las feministas como el principal baluarte de resistencia a la nueva mentalidad femenina, destructora de la familia; por lo tanto, la Iglesia tenía que ser destruida. Pero el feminismo secular se encontró con que era difícil hacer esto desde afuera. Por eso, a comienzos de la década de 1970, surgió otra rama del feminismo que, como el feminismo secular, había tenido un comienzo tentativo en el siglo XIX. Al llamarse de varias maneras -feminismo espiritual, religioso o cristiano- esta rama se convirtió en el instrumento para llevar a cabo la reforma feminista secular de la Iglesia, destruyendo su ortodoxia desde adentro. Hasta el 1985, estuve consiente de que el movimiento feminista se estaba haciendo sentir en la Iglesia Católica (conciliar), a través de las exigencias en favor del sacerdocio para la mujer, las monaguillas, etc. Pero en 1985, una serie de ensayos titulado ‘Las mujeres en la iglesia’, fue publicada por la Conferencia de Obispos Católicos del Canadá[18]. Se publicaron para distribuirlos a mujeres en las parroquias a través del Canadá, con el propósito de hacerlas cuestionar su papel en la iglesia. Cuando me preguntaron si podía dar mi opinión sobre esa serie que estaba causando mucha división, consideré necesario estudiar su bibliografía, pues los ensayos estaban tan abreviados que era necesario estudiar las fuentes, para así determinar la filosofía que había detrás de cada sesión.
  
Dicha bibliografía, compuesta casi únicamente de obras de religiosas feministas, lo lanza a uno al centro del pensamiento feminista en la iglesia. Pronto se me hizo obvio que este movimiento que es muy poderoso, tiene ramificaciones verdaderamente alarmantes. En libro tras libro, los avanzados grados académicos de las autoras daban credibilidad a distorsiones de la verdad presentándolas como nuevos conocimientos, una alteración de los hechos para apoyar sus teorías, que un verdadero científico no haría, sino a riesgo de perder toda credibilidad. También vi claro que el feminismo religioso estaba influyendo en las religiosas, los sacerdotes y los obispos en tal grado, que éstos estaban tratando (posiblemente sin darse cuenta), de presentar esta filosofía a los laicos (como por ejemplo a través de la serie ya mencionada)[19].
  
El objetivo de este ensayo es presentar un resumen del plan feminista en la Iglesia, un plan que a menudo está oculto pero que ahora está en su pleno apogeo. Las citas son ejemplos representativos -no extremos- de la vasta literatura religiosa de las feministas. Hay dos grandes ramas en el feminismo. La primera es el feminismo secular, cuyas principales líderes son personas como Betty Friedan, Germaine Greer y Simone de Beavuoir. Luego, desde los inicios de los años setenta, las feministas lograron introducirse en las escuelas de teología, seminarios y conventos para luchar por la igualdad, dando origen a la segunda rama conocida como el feminismo espiritual, religioso o cristiano. El feminismo secular se ocupa más que nada de la forma en que se trata a las mujeres en el mundo. Sin embargo, dado que el feminismo religioso está poblado por monjas [en España, Lucía Caram OP y Teresa Forcades Vila OSB, y en Brasil, Ivone Gebara OSA N del E.], ex-monjas, teólogas [en Colombia, Carmiña Navia Velasco, N del E.] e historiadoras, se preocupa mucho de las prácticas religiosas y del trato que se les da a las mujeres en la Iglesia. Este grupo de mujeres es el que nos preocupa, puesto que bajo el pretexto de la justicia social han rechazado a Dios y parece que han querido tomar su lugar, tratando de crear una nueva Iglesia y una sociedad según su propia imagen y semejanza[20]. 

El feminismo espiritual es solo la cúpula del ‘iceberg’ 
Este feminismo se puede comparar con un témpano de hielo que trata de hundir la barca de Pedro. La parte de arriba, que representa las exigencias de las mujeres con respecto al ministerio sacerdotal, es visible y evitable. La verdadera amenaza proviene de la parte más grande del témpano, que está sumergida y que representa la filosofía de este feminismo religioso. Esta conlleva un grave peligro para las almas, por lo que debemos hacernos conscientes de él para evitarlo. De acuerdo con feministas católicas como Rosemary Ruether (quien firmó en 1984 un anuncio a favor del aborto en el New York Times)[21] y Eleanor McLaughlin, este movimiento comenzó en el siglo pasado. En su libro Women of Spirit (Mujeres de Espíritu)[22] afirman que el ideal ya sea masculino o femenino del Nuevo Testamento, dejó de ser visto por las feministas del siglo XIX como algo más allá de la naturaleza (esto es, refiriéndose a la unidad espiritual de aquellos que viven en la fe, como enseña la Iglesia)[23]; y se ha convertido en un ideal de reforma social”. El liberalismo del siglo XIX consideraba al paraíso como la meta de… la evolución y la mejora de las injustas condiciones sociales” y lo situaba en la tierra, no en el cielo. Fue la teología liberal del siglo XIX la que trasladó el concepto de igualdad espiritual del Cristianismo, a una demanda a favor de la reforma institucional, que incluyera…la ordenación de mujeres al sacerdocio”.
  
Así es que hoy escuchamos que la Iglesia debe moverse hacia adelante[24], hacia una Nueva Humanidad”[25], o hacia la nueva visión de la comunidad cristiana[26] Pero ¿dónde dijo Cristo que su religión llevaría a una utopía terrenal? Lo que dijo fue que su reino no es de este mundo, que su mensaje iba a causar división y que sus seguidores serían perseguidos[27]. Más aún, la Iglesia enseña que la Revelación ocurrió una sola vez[28], y que el cristianismo no es un proceso de evolución o de descubrimiento de nuevas verdades[29]. Cuando rehusaron ordenarlas al sacerdocio, las feministas religiosas de nuestros días se enojaron tanto, que comenzaron a lanzar epítetos. A la Iglesia la llamaron ‘patriarcal’, tal vez reflejando la idea de Ruether que dice que la jerarquía consiste en ancianos y célibes italianos que no pueden entender los asuntos de las mujeres[30]. También llamaron a la iglesia ‘sexista’, otro improperio feminista. En 1979, dos religiosas feministas muy influyentes: Carol Christ y Judith Plaskow, en su libro, Womenspirit Rising (Surgimiento del espíritu femenino), declararon que el patriarcado es un monstruo de muchas cabezas y por tanto debe ser atacado con todas las estrategias a nuestro alcance[31]. Con esta declaración de guerra pensada, el feminismo espiritual se autoproclamó enemigo de la Iglesia católica y de cualquier religión cristiana o judía que no admita a las mujeres a posiciones de poder.
   
La primera línea de ataque fue declarar que las mujeres estaban siendo oprimidas por la Iglesia[32]. Necesitaban ser ‘liberadas’ del patriarcado y así la teología feminista surgió como una ‘sobrina’ de la teología de la liberación[33], que incluía el llamado Marxista a la revolución para alcanzar la reforma social en la Iglesia[34] Esta liberación incluye no sólo el alcanzar poder en la Iglesia, sino una liberación total en asuntos de moral, y un control autónomo sobre el propio cuerpo, con respecto a la anticoncepción, el aborto, el lesbianismo y así sucesivamente[35] Otra líder del movimiento feminista espiritual, Elisabeth Schüssler Fiorenza, en su libro ‘In Memory of Her’ (En memoria de ella), afirmó que “en el corazón de la búsqueda feminista espiritual está la búsqueda del poder, la libertad y la independencia para la mujer[36].

La palabra de Dios considerada una mentira 
Las feministas rechazaron cualquier idea de aceptar las enseñanzas de la Iglesia acerca de la ordenación, con una actitud sufrida y humilde como la de Cristo. Fiorenza dijo que no debe atribuirse dicho sufrimiento a la voluntad de Dios, y que los textos bíblicos que se prestan a esta interpretación, fueron escritos para justificar la opresión patriarcal[37]. Esto implica que la palabra de Dios es una mentira, una colección de mitos, y por ello, la conclusión natural de Fiorenza es que la Biblia debe ser ‘desmitologizada’[37]; esto es, reescrita desde la perspectiva feminista.
  
La palabra ‘mito’ se entiende normalmente como una narración ficticia que explica fenómenos naturales[38]. Por lo tanto, la Biblia, Palabra de Dios, no puede contener ningún mito, pues ello implicaría que los autores sagrados no siempre estuvieron inspirados por Dios, y usaron su imaginación cuando quisieron[39] Pero las feministas llamaron a las partes que ellas no aceptan, como por ejemplo la creación de un mundo por un Dios masculino[40] y el pecado de Eva[41], ‘mitos’. Volvieron a escribir estos relatos, que después vinieron a ser su ‘palabra’[42] Pero entonces, tal vez para disimular su ataque directo a la veracidad de la Palabra de Dios, han redefinido la palabra mito. Según la teóloga canadiense Sor Virginia Varley SSJ: el mito no es una mentira o algo irreal, sino una historia que da una norma de vida, una interpretación de una verdad inexpresable[43]. Puesto que la interpretación de una persona vale tanto como la de otra, se justifica el volver a escribirlas[44], y la palabra de las feministas se vuelve igual a la palabra de Dios. Pero es una falacia el ver la verdad como una colección de mitos, pues, como ha señalado el Cardenal Ratzinger, la verdad es algo por lo que se puede morir, pero, ¿quién muere por mitos que son intercambiables?[45].
  
La reinterpretación de la historia bíblica -la palabra de las feministas- llegó a conocerse como la ‘historia de ella’ (herstory)[45] Según Sheila Collins, al hacer de la historia algo relativo, la ‘historia de ella’, socava la autoridad de la revelación bíblica como el único canal de la verdad[46] Christ y Plaskow añadieron que la tradición es solamente una serie de decisiones humanas que pueden revocarse usando la imaginación…[47] De este modo la ‘palabra de la mujer’ y/o la ‘historia de ella’, se han convertido en un arma para atacar el fundamento mismo de la enseñanza de la Iglesia: la verdad revelada por la Escritura y la Tradición.
  
La ‘historia de ella’ se hizo útil también de una segunda forma. Ruether dijo que, para que uno pueda afirmar una idea en contra de la cultura dominante, debe formarse un subgrupo cultural para apoyar la otra posición. La ideología dominante (el ‘jerarquismo’) y el orden social tuvieron que primero ser desacreditados y debilitados, para que los grupos contra-cultura pudieran aumentar y sobrevivir[48] (esto se parece mucho a las tácticas comunistas[49]). Provocaron a las mujeres a la ira para que abandonaran la Iglesia, y formaran nuevas comunidades para liberarse del patriarcado[50] El método se utiliza para debilitar a la Iglesia, y fortalecer la nueva ‘Iglesia Mujer’ (Womanchurch como la llaman Ruether [51] y Mary Malone [52]), elevar el nivel de conciencia es la técnica de manipulación psicológica conocida como hacer concientes. El arma que se utiliza es la ‘historia de ella, empleada en este caso para revivir las experiencias personales de mujeres que perciben opresión y sexismo en la Iglesia y en la sociedad[53].

Hasta las brujas sufrieron opresión 
Las reuniones para contar historias, que ponen énfasis en heridas pasadas y presentes, garantizan la producción de ira. Las experiencias actuales de las mujeres se combinan extensamente con una historia reescrita, para mostrar que las mujeres siempre han sido oprimidas. Según dicen, hasta las brujas sufrieron en el pasado debido a la ‘opresión patriarcal’, porque eran mujeres poderosas, y no porque estaban promoviendo el mal. Este tema ocupa cerca de la cuarta parte de la película del Consejo Nacional de Filmes del Canadá producida por mujeres, denominada ‘Behind the Veil: Nuns’ (Detrás del Velo: Las Monjas)[54]. Fiorenza dice que mantener vivos los recuerdos de los sufrimientos de las hermanas que nos precedieron les da a las feministas cristianas un ‘poder subversivo’ y una solidaridad con las mujeres del pasado, del presente y del futuro[55]. Desafortunadamente, cualquier filosofía que fomente la ira y el odio para atacar a Dios y a su Iglesia, está abierta a convertirse en arma del demonio.
  
La ‘historia de ella’ es la base de la así llamada ‘teología feminista’, que según Collins, no se puede iniciar con abstracciones, sino con historias de mujeres, para que pueda tener más significado[56]. Esta teología de liberación de la mujer subyace la espiritualidad feminista[57], que se interesa por el espíritu humano y el mundo, y no por el alma o por un mundo más allá de la tierra[58]. El feminismo anímico o espiritual es, por lo tanto, una nueva religión, totalmente anti-católica. Su única pretensión a alguna semejanza con la cristiandad parece estar basada en las comunidades gnósticas (herejes y pseudo-cristianas) de los dos primeros siglos, como explicaré en breve.
  
Ahora bien, si el feminismo religioso es anti-católico, ¿por qué algunas de sus seguidoras alegan ser católicas? Hay dos posibles razones. La primera es que para algunas mujeres es difícil romper. Tienen esperanzas de que la Iglesia cambiará, pero mientras más se apegan al feminismo, menos pueden soportar el lenguaje no inclusivo y las misas celebradas por hombres[59], y eventualmente tendrán que dejar la Iglesia, o permanecerán en ella por la segunda razón. Esta segunda razón, es parte del juego feminista y de su plan oculto. La hermana Donna Quinn OP (otra de las personas que firmó el anuncio del New York Times), la resumió cuando dijo que ella permanece en la Iglesia para cambiarla, de modo que deje de ser sexista y pecaminosa.
  
Este plan fue presentado por Ruether en su libro Sexism and God Talk(El sexismo y el lenguaje de Dios)[60]. Primero, se deben crear las ‘comunidades feministas de base’ para concientizar, estimular nuevas ideas y rendir culto. Ella también les llama a estos grupos aquelarres como si fueran reuniones de brujas. Fiorenza y la hermana Diann Neu SP las llaman ‘eclesias’ (iglesias)[61] y el nombre más reciente es Womanchurch (la Iglesia de la Mujer o Mujer Iglesia). Segundo, estas mujeres asisten ex-profeso a iglesias institucionales, de manera que las liturgias transformadas, la reflexión teológica y la acción social que se desarrollan en los grupos de base”, puedan ejercer su influencia en la Iglesia. Tercero, la iglesia entonces se convierte en un ‘campo misionero’ de las comunidades de base. Los miembros de la Mujer Iglesia (Womanchurch), al permanecer en la Iglesia tradicional, mantienen las líneas de comunicación” abiertas entre esta y la comunidad de base, de manera que puedan anunciar su ‘buena nueva’ a un mayor número de gente: el Evangelio como algo que nos redime del patriarcado”.
  
En estos grupos de adoración Mujer Iglesia, las feministas celebran su ‘palabra’ y su ‘revelación[62] obtenida a través de sueños y fantasías, al estilo de Carl Jung[63] y contada a través de ‘la historia de ella’. Se perdonan las unas a las otras a través de su propio sacramento de la penitencia, celebran su propia eucaristía, que no es la transformación del pan y el vino en el cuerpo y sangre de Cristo, sino la transformación de la comunidad en el cuerpo de la nueva humanidad, infusa en la sangre de la nueva vida y ‘simbolizada’ al compartir el pan y el vino juntas[64] Esta es una nueva religión a la que quieren convertir a la Iglesia Católica (sic). Es una nueva comunidad cristiana, hacia la cual estamos siendo impulsados. 
   
En su búsqueda de material que emplear para reescribir las Escrituras y la Tradición y para desarrollar su propio culto, las feministas admiten haber comenzado a rebuscar material hereje y anti-canónico[65] Fue así como encontraron apoyo en las creencias gnósticas y heréticas sobre la vida comunitaria, de las que parecen haber tomado mucho; y de los ritos del ocultismo, de la brujería y del paganismo, a fin de desarrollar su teología y sus liturgias[66].
 
Eva mostró sabiduría, no orgullo
Siguiendo el pensamiento gnóstico, creen en un creador femenino[67], o un dios que es a la vez hombre y mujer[68]. Se consideran a sí mismas divinas, puesto que el propio conocimiento, es conocimiento de lo divino[69]. Una persona divina no puede pecar, por lo tanto, la única salvación necesaria es la liberación del sexismo, que es el único pecado que existe[70] y esto lo pueden alcanzar por sí mismas, según decía la teóloga canadiense Elisabeth Lacelle[71], gerente del Comité ad-hoc que produjo la serie de folletos. Siguiendo esta línea de razonamiento, no hubo pecado original, así que Eva mostró sabiduría, y no orgullo y desobediencia, al querer llegar a alcanzar la misma sabiduría que Dios,72 por lo que la declararon una feminista.
  
Cristo vino sólo para darnos un mejor conocimiento, y uno llega a ser igual a él cuando alcanza este nivel de sabiduría y en ese instante, lo mismo que en el gnosticismo, la persona no necesita aceptar la autoridad de una iglesia institucional[73]. Como los gnósticos se hacían llamar cristianos[74], las feministas citan libremente los propios evangelios gnósticos como revelación cristiana[75] y como tanto los hombres como las mujeres ejercían el ministerio en su vida religiosa[76], la comunidad gnóstica llegó a ser un modelo importante para las feministas. Algunos precedentes más modernos del gnosticismo pueden observarse en los cuáqueros, quienes también seguían esta línea de pensamiento y de vida[77].
  
Finalmente, en la búsqueda de algún ritual que reflejara la experiencia de la teología feminista, descubrieron que los rituales centrados en la adoración a las diosas eran apropiados. Adaptaron estos ritos para sentar las bases de una comunidad religiosa centrada en lo femenino[78]. Esta teología, que ahora incorpora la brujería, es la base de la liturgia feminista pseudo-cristiana. Pero, ¿qué cosa ven en la brujería las mujeres modernas educadas? Simplemente les hace sentirse poderosas, disfrutan de igualdad y autonomía en cada reunión, tienen una rica fuente de simbolismos y ceremonias que llenan sus sentidos. La brujería las hace sentirse plenamente humanas, y las ayuda a alcanzar metas materiales[79]. En el desarrollo de sus liturgias, las feministas religiosas han recibido ayuda de verdaderas brujas y la más influyente es una mujer llamada Starhawk [cuyo verdadero nombre es Miriam Simos Goldfarb -מִרְיָם שִׁמְעוֹץ גוֹלְדְפַרְבּ-, judía y bisexual. N. del E.][80].
  
La brujería oculta en las liturgias feministas
Los rituales propios de la brujería (en los cuales participan las feministas)[81] son fáciles de identificar, pero la brujería que está oculta en esta religión pseudo-cristiana, es difícil de detectar. Una de las liturgias más conocidas actualmente es la Letanía pseudo-católica[82] en la cual las heroínas feministas vivas o muertas, incluyendo a una mujer demonio[83] y hasta a la propia Ruether[84], son elevadas a niveles de santas o diosas[85] y por lo menos en dos de estas letanías, se pide la posesión de alguna persona para fortalecer a los miembros del grupo ‘como iglesia’. En vista de todo esto, es imposible que esta iglesia sea otra cosa más que Womanchurch[86] Según las enseñanzas de la Iglesia Católica, sólo los espíritus malignos pueden responder a este tipo de oraciones[87], lo cual deja a las participantes abiertas a ser poseídas por el demonio[88]. Estas ‘letanías pseudo-católicas’ son exactamente iguales a las que se llevan a cabo en un ritual de brujería del libro de Starhawk titulado Dreaming the Dark (Soñando con la oscuridad)[89] Se bendicen unas a otras imponiéndose las manos con comidas ritualizadas, con bailes y cantos, y llevan a cabo ceremonias que constan de 13 personas dentro de un círculo: todo esto indica ritos de brujería, como lo es también el contar historias para hacer surgir la ira[90]. La verdadera prueba está en saber si la ‘liturgia’ realmente da culto a Dios y a su Iglesia, que es la única razón de ser de la práctica católica[91]. Incluso la veneración a los santos y a la Madre de Dios están dirigidas para la gloria de Dios, puesto que reconocemos que su excelencia sobrenatural se deriva de Dios mismo por los méritos de Jesucristo[92].
  
Muchas brujas feministas, concientes de su carrera profesional, dicen ser miembros del ‘movimiento del espíritu de la mujer’[93], pero la expresión ‘espíritu de la mujer’ (Womanspirit), es solo un eufemismo que quiere decir brujería -de ahí que el tema de la brujería surja tan fuerte en este libro titulado Womanspirit Rising(Surgimiento del espíritu de la mujer), que aparece en la bibliografía de la serie de folletos, en las cuales feministas religiosas muy importantes (también Starhawk), han publicado al menos un ensayo[94].
  
No se tiene conocimiento acerca de cuántas feministas están involucradas en la brujería. En el Canadá, la película ‘Detrás del Velo’, se vale de las religiosas para ayudar a crear un clima de aceptación. Existen evidencias de que bajo este disfraz pseudo-cristiano, la liturgia de esta brujería feminista ha pasado inadvertida para la jerarquía y la hacen llegar a los laicos sin que se den cuenta[95] De todas formas, el número de feministas que practican la brujería hoy en día no es lo que importa, ya que la brujería siempre ha tenido adeptos. Lo que sí es de extrema importancia es el darse cuenta de que la brujería que estamos viendo surgir en la Iglesia, es el fruto y el resultado final del camino que ha tomado el feminismo espiritual. Este camino comienza con la necesidad de emplear el lenguaje inclusivo[96], que progresa a través de un rechazo de Dios debido a su masculinidad y lo sustituye por una deidad femenina: ‘la diosa interior’; y finalmente encuentra la necesidad de adorar a esta deidad; una necesidad que sólo se puede expresar mediante la brujería[97]. Las feministas que se hallen en cualquier punto de este camino, deben considerar muy cuidadosamente dónde es que termina este camino, y el hecho de que la lógica seductora y la falsa espiritualidad de este movimiento, pueden llevarlas rápidamente fuera de la Iglesia y hacia el mundo del ocultismo.
  
El feminismo cristiano, al abrazar el ocultismo, no podrá durar por mucho tiempo, pues el demonio siempre destruye a quienes se le unen. Existen muchas advertencias bíblicas contra los falsos profetas que tergiversan la verdad[98], que han abandonado las aguas vivas y las han cambiado por cisternas rotas (Jer. 2, 13) y “han seguido de largo[99] y se apartan de Dios (Jer. 2, 31), para adorar a ídolos que pueden estar dentro o fuera de ellos mismos. San Pablo en Colosenses 2, 8 nos previene de seguir “filosofías vacías y seductoras que siguen meramente tradiciones humanas y se basan más en los poderes cósmicos que en Cristo. En el versículo número 18 nos llama a no “basarnos solamente en la propia experiencia”, ya que esto nos lleva a “hincharnos de un orgullo vacío sobre nuestras propias reflexiones”. Cristo prometió que las puertas del infierno no prevalecerán contra la Iglesia fundada sobre Pedro[100]. Pero cada miembro de su Cuerpo Místico debe ayudar a mantener la barca de Pedro a flote e impedir que las almas se pierdan. ¿Cómo podemos entonces, impedir que las falsas doctrinas feministas engañen a las almas, especialmente las de los niños de esta generación, puesto que esta filosofía está siendo promovida hasta en los primeros grados de las escuelas católicas?
   
Bueno, siempre que Dios ha querido preservar a su gente de la herejía y del error, ha enviado a Nuestra Señora para urgirnos a que recemos el Rosario. Por ejemplo, ella se apareció a Santo Domingo de Guzmán, quien por medio del poder del rosario, peleó con éxito contra la herejía albigense[101]. Muchos Papas han predicado esta devoción; el Papa León XIII dijo que nos mantendría libres del peligro de caer en el error[102] Por lo tanto, las múltiples apariciones de Nuestra Señora en Fátima en este siglo, son de gran significado. Sor Lucía nos dijo que la Virgen predijo estos tiempos de desorientación diabólica”, en que el demonio entablaría una lucha decisiva contra Ella. En todas sus apariciones la Virgen, nos pide que recemos el Rosario diariamente, para que no caigamos en las falsas doctrinas[103].
  
Si escuchamos las palabras de la Reina del Cielo, podemos estar seguros de que por medio de su intercesión, el Espíritu Santo guiará con seguridad la barca de las almas a través de estas aguas peligrosas. 
 
La Sra. Cornelia R. Ferreira reside en los suburbios de Scarborough en Toronto, con su esposo y sus cuatro hijos. Tiene un B.Sc. en Química de la Universidad de Marianopolis y un N. Sc. de la Universidad Sir George Williams (Concordia) en Montreal. A pesar de sus ocupaciones como madre de familia, la Sra. Ferreira reserva parte de su tiempo para pintar, tocar el piano y escribir. Ella es miembro de la organización Women for Faith and Family en el Canadá. Este folleto es una traducción autorizada del original titulado The Feminist Agenda within the Catholic Church”, publicado por Marian Press, Life Ethics Centre en Ontario, Canadá, junio de 1987. Incluye también partes de otro folleto publicado en 1989 por Marian Press de la misma autora, titulado The Emerging Feminist Religion”. Vida Humana Internacional (VHI) los ha editado y reproducido en español con la autorización del editor, el Padre Alphonse de Valk CSB.

NOTAS
[1]. Betty Friedan, The Feminine Mystique (New York: Dell Publishing Co., Inc. 1963), p. 8, 305-315.
  
[2]. Ibid p. 27.
  
[3]. Ibid, p. 351.
  
[4]. Ibid., p. 69.
  
[5]. Paul Kurtz (editor), Humanist Manifestos I and II (Buffalo, N.Y.: Prometheus Books, 1973), p. 28 y 13-14.
  
[6]. De hecho, en la revista humanista The Futurist (septiembre/octubre de 1987), Betty Friedan aparecía como una de las oradoras en un anuncio para la conferencia humanista y New Age ‘Education for the Twenty-first Century’ (p. 46).
  
[7]. Friedan, p. 188-189.
  
[8]. Ibid., p. 189.
 
[9]. Ibid., pp. 185-194.
  
[10]. Kurtz, p. 15.
  
[11]. Friedan, p. 9.
  
[12]. Ibid. p. 12.
  
[13]. Ibid., p. 26, 42 y 52-53, por ejemplo.
  
[14]. Alphonse de Valk CSB, ‘Feminism’s Basic Values’, The Interim (Toronto), octubre de 1985, p. 16. Estas exigencias se encuentran en los artículos 6 y 11 del Humanist Manifesto II (p. 18-21).

[15]. Kurtz, p. 18. Fijarse en que el anterior presidente de Planned Parenthood Federation of America, Alan Guttmacher, también firmó el Manifesto (ibid., p. 25).
  
[16]. de Valk, ibid.
  
[17]. Friedan, p. 338-339.
  
[18]. Conferencia Canadiense de Obispos Católicos (Canadian Conference of Catholic Bishop-CCCB), ‘Women in the Church: Discussion Paper’ (Ottawa: CCB Publishing Service, 1985): esta publicación en lo sucesivo será llamada el ‘Kit’.
  
[19]. Muchas escritoras feministas y conferencistas son religiosas o ex-religiosas. En la Primera Conferencia para la Ordenación de la Mujer en 1975, se reconoció que la conversión de las religiosas al feminismo espiritual era ‘crucial’ para el éxito del movimiento en favor de la ordenación (Rosemary Ruether, ‘Ordination: What is the Problem?’ en Anne Marie Gardiner SSND (editora), Women and Catholic Priesthood: An Expanded Vision [New York, Paulist Press, 1976], p.32). El número de religiosas presentes en esta conferencia superaba el de mujeres laicas en 5 a 1; una tercera parte de estas monjas buscaban la ordenación (Patricia Hughes, ‘Who are These Women?…’, en Women and Catholic Priesthoood, p. 175). Sacerdotes que emplean el lenguaje inclusivo en las liturgias o permiten a las mujeres re-escribir la Liturgia de la Misa (ver C. Virginia Finn, ‘A Mass for Freedom for Women’, de Arlene Swidler (editora), Sister Celebrations: Nine Worship Expriences [Philadelphia: Fortress Press, 1974], p. 27-34 están siendo agitados por el feminismo. En la XV Asamblea General de la Conferencia Católica Canadiense, realizada en Cartierville (Quebec), 1984, varios obispos norteamericanos fueron nombrados como ‘feministas cristianos’ (Mary Ellen Sheehan IHM, ‘When Sleeping Women Awake…’, en Women for What World? In What Church? [Ottawa: Canadian Religious Conference, 1985], p. 72-75). Los obispos cuyas declaraciones aparecen en el ‘Kit’ (Apéndices 2-4) también simpatizan con las religiosas feministas (cf. Elisabeth Lacelle, ‘Women in the Catholic Church of Canada,’ en la revista The Ecumenist, Vol. 23, No. 4 [Mayo-Junio de 1985], 49).
  
[20]. Patricia Wilson-Kastner, Faith, Feminism, and the Christ (Philadelphia: Fortress Press, 1983), pp. 20-35*; Mary Daly, ‘After the Death of God the Father…’, en Carol P. Christ y Judith Plaskow, eds., Woman Spirit Rising: A Feminist Reader in Religion (San Francisco: Harper and Row, 1979), p. 56-60*; Rosemary Radford Ruether, Sexism and God-Talk; Toward a Feminist Theology (Boston: Beacon Press, 1983), p. 31-33*; Mary T. Malone, Women Christian: New Vision (Dubuque, Iowa: Wm C. Brown, 1985), p. 134-136.
  
[21]. Alphonse de Valk CSB, ‘Pro-abortion Feminists and Nuns’. The Interim (Toronto), Mayo de 1985, p. 14-15.
  
[22]. Rosemary Ruether y Eleanor McLaughlin, ‘Women’s Leadership in the Jewish and Christian Traditions: Continuity and Change’, en Ruether y McLaughlin (editoras), Women of Spirit: Female Leadership in the Jewish and Christian Traditions (New York: Simon and Schuster, 1979), p. 24-25*.
  
[23]. Gal. 3, 23-29. Pie de página, de The New American Bible, Pope John Paul II edition (Nashville: Memorial Bibles International, 1977), p. 1295.
  
[24]. ‘Celebration of the Word’, Sesión 12 del Kit, p. 2 y su fuente material, Diann Neu SP, ‘Our Name is Church: The Experience of the Catholic-Christian Feminist Liturgies’, Concilium, No. 152 (1982), 75.
  
[25]. Elisabeth Lacelle, ‘Should the Church Come Forward as a Project for a New Humanity’, en What World?, p. 85-103; ver también el ‘Kit’, Apendice 4, p. 2 y conclusión de la Sesión 9.
  
[26]. ‘Some Women from Our Group Astounded Us’, en What World?, p.114.
   
[27]. Juan 18, 36; Mateo 10, 34-37 y 5, 10-11 y notas al pie de la página de New American Bible, p. 1079; Lucas 21, 12-18.
  
[28]. Canónigo George D. Smith, ‘Faith and Revealed Truth’, en su obra The Teaching of the Catholic Church (London: Burns and Oates, 1969). p. 28.
  
[29]. John A. Hardon, SJ, The Catholic Catechism (Garden City, N.Y.: Doubleday & Co., 1975), p. 49-50.
  
[30]. Ruether, ‘Ordination: Problem?’ p. 31. Ver como Ruether conecta sutilmente el ‘patriarcado’ jerárquico a los sistemas de opresión social en Sexism, p. 61*.
   
[31]. Christ y Plaskow, Introducción de Womanspirit Rising, p. 15. Ellas se están refiriendo a las líneas obscuras que dividen las distintas ramas del feminismo espiritual, las cuales se pueden usar para atacar al patriarcado*.
  
[32]. Elisabeth Schüssler Fiorenza, In Memory of Her: A Feminist Theological Reconstruction of Christian Origins (New York: Crossroad, 1983), p. 30-31, 350; Sexism, p. 32.

[33]. Elisabeth Schüssler Fiorenza, ‘Feminist Spirituality, Christian Identity, and Catholic Vision’, en Woman Spirit Rising, p. 146-47*; y Ruether, Sexism, p. 157.
  
[34]. Ruether, Sexism, p. 21-22, 103-4, 134*.
  
[35]. Ibid., p. 217, 228-20*; Fiorenza, en In Memory, p. 350-51, dice que el cuerpo físico de la mujer constituye el cuerpo de Cristo y es la Iglesia; de aquí que, negarle a la mujer control autónomo de su cuerpo es un acto ‘violento’ y ‘sacrílego’*; Lise Baroni, ‘The Creative Emergence of Women Working in the Church’, y Virginia Varley CSJ, ‘The Story of Woman…’en What World?, p. 50, 41.
  
[36]. Ver p. 18-19*.
  
[37]. Ibid., p. 32; Ruether, Sexism, p. 23.
  
[38]. The Concise Oxford Dictionary, quinta edición (1964).
  
[39]. Esto contradice directamente 2 Pe. 1, 20-21, 16-17 y 2 Tim. 3, 16.

[40]. Merlin Stone, ‘When God Was a Woman’, en Woman Spirit Rising, p. 120, 123; ver también la blasfema sátira de Ruether ‘The Kenosis of the Father’ en Sexism, p. 1-3.
  
[41]. Merlin Stone, ‘When God was a Woman’ (New York: Hartcourt, Brace, Jovanovich, 1968), p. 198-223; Hallie Iglehart, Womanspirit: A Guide to Women’s Wisdom (San Francisco: Harper and Row, 198), P. 99; Grupo de Planeación del Centro ecuménico de mujeres (EWC), ‘A Celebration on the Opening of the Ecumenical Women’s Centers’, en Sister Celebrations, p.40.
  
[42]. Nelle Morton, ‘The Dilemma of Celebration’, en Woman Spirit Rising, p. 164-65, dice que la ‘palabra’ feminista las crea y está en ellas, lo mismo que los cristianos creen que la palabra de Dios creó el universo y está en Él; esto, por supuesto, destaca la ‘divinidad’ de las feministas; Elaine Sonosky, ‘The Liturgical theme’, en Maureen Dwyer (editora), ‘Proceedings of the Second Women’s Ordination Conference’, 1978, en New Women, New Church, New Priestly Ministry (Rochester, New York: Kirkwood Press, 1980), p. 147-48; Neu, p. 77 (‘Theological Reflections….’); la ‘Celebration of the Word’ en la Sesión 12 del Kit es una celebración de la palabra feminista; observa que la ‘W’ mayúscula se usa aquí y al final de la otra sesión y cf. la ‘w’ minúscula para la Palabra de Dios (Sesiones 7 y 10, y Apéndice 3).
  
[43]. Varley, p. 35.
  
[44]. Carol Christ, ‘Spiritual Quest and Women’s Experience’, en Woman Spirit Rising, p. 241.
  
[45]. Joseph Ratzinger, Discurso presidencial, Universidad de St. Michael’s College, Toronto, 14 de Abril de 1986, publicado en el suplemento de The Catholic Register, ‘The Church in the 80′s’, Vol. 7, No. 8 (17 de Mayo de 1986), p. 7.
  
[46]. Carol Christ y Judith Plaskow, ‘The Past: Does it Hold a Future for Women?’, en Womanspirit Rising, p. 64; Sheila D. Collins, A Different Heaven and Earth (Valley Forge, Pa.: 1983), p. 94.
  
[47]. Collins, p. 141.
  
[48]. Ruether, Sexism, p. 184*.
  
[49]. Ver el documento comunista ‘The Catholic Church and Cuba-Program of Action’ de Li Wei Han (Pekín: Foreign Languages Press, 1959), como aparece reimpreso en ‘The Secret Red Plan to Take Over the Catholic Church’ The Fatima Crusader, No. 19 (febrero-abril de 1986), p. 6.

[50]. Ruether, Sexism, p. 186-87,205.
  
[51]. Rosemary Ruether, ‘Emerging Woman Church: the Challenge of Feminist Liturgical Communities’, discurso de apertura en la IV Conferencia Anual sobre Mujeres y Espiritualidad, Mankato (Minnesota), Octubre de 1985, según reportó Donna Steichen, en ‘From Convent to Coven: Catholic Neo-Pagans at the Witches’ Sabbath’, Fidelity, Vol. 5, No. 1 (Diciembre de 1985), p. 28.
  
[52]. Malone, p. 135-137. Nótese que Malone fue miembro del Comité ad-hoc que produjo el Kit.
  
[53]. Judith Plaskow, ‘The Coming of Lilith: Toward a Feminist Theology’ en Woman Spirit Rising, p. 198-200, 204 y 208. Es interesante cómo Plaskow dice que las emociones generadas en un aumento de concientización nos ‘lleva adelante’. Elisabeth Schüssler Fiorenza, ‘To comfort or to Challenge…’, y Patricia Hughes, ‘Strategies for Transformation: Healing a Church’, en New Woman, p. 50 y 135; también Sonoski, nota 25.
  
[54]. ‘Behind the Veil: Nuns’. Producida por Signe Johansson, Women’s Studio D. National Film Board of Canada, 1984; cf. Starhawk, ‘Witchcraft and Women’s Culture’, Christ and Plaskow, ‘The Past’ y ‘Creating New Traditions’, en Woman Spirit Rising, p. 260-62, 67 y 196; también de Ruether: ‘Hallow-Mass Liturgy’ en memoria de las brujas que han sido quemadas (nota 34): Halloween es el día de descanso de las brujas (ver Charles Bowness, The Witch’s Gospel [Londres: Robert Hale, 1979].p 75; Iglehart, p. 159).
  
[55]. In Memory, p. 31.
  
[56]. Sheila Collins, ‘Theology in the Politics of Appalachian women’, en Woman Spirit Rising, p. 151-152; en la p. 153, Collins dice que Herstory ‘nos impulsa hacia adelante’ (cf. Plaskow, nota 36).

[57]. Fiorenza, nota 16.
  
[58]. Starhawk, ‘The Spiral Dance: A Rebirth of the Ancient Religion of the Great Goddess’ (San Francisco: Harper and Row, 1979). p. 186, y 196-198; Wilson-Kastner, p. 27-28 y 34*; Rosemary Ruether, ‘Mother Earth and the Megamachine: A Theology of Liberation…’, y Collins, ‘Appalachian Women’, en Woman Spirit Rising, p. 52 y 156*; Collins, Different Heaven, p. 211.
  
[59]. Malone, p. 133; Ruether, Sexism, p. 193-194.
  
[60]. Ver. p. 205-206*.
  
[61]. Fiorenza, ‘In Memory’, p. 343-351*; Neu, p. 80-83 (‘Claiming Our Power’). Nótese que Fiorenza está ahora ‘comprometida con Mujer e Iglesia’ (Concilium, No. 182 [Diciembre de 1985], 125) y cf. notas 34 y 35.
  
[62]. Fiorenza, ‘In Memory’, p. 32-33*.
  
[63]. Naomi R. Goldenberg; ‘Dreams and Fantasies as Sources of Revelation: Feminist Appropriation of Jung’, en Woman Spirit Rising, p. 219-227*; Catherine F. Smith, ‘Jane Lead: The Feminist Mind and Art of a Seventeenth-Century Protestant Mystic’, en Women of Spirit, p. 200*. Ver también Wilson-Kastner, p. 22 y 24-25.
  
[64]. Ruether, Sexism, p. 209.
  
[65]. Ibid., 21-22, 34*; Christ and Plaskow, nota 29*; Fiorenza, ‘Word, Spirit and Power: Women in Early Christian Communities’, en Women of Spirit, p. 20-39*; Collins, nota 30.
  
[66]. Elaine H. Pagels, ‘What Became of God the Mother? Conflicting Images of God in Early Christianity’, en Woman Spirit Rising, p. 112-117*; Ruether, Sexism, p. 34-35 y 38-41*. Aquí en 1983, Ruether vacila en usar las palabras brujería/paganismo en la espiritualidad feminista, no por su maldad inherente (p. 40), sino porque ella se pregunta si puede ser usada en una forma ‘liberadora’ (p. 41) sin convertirse en un “vehículo del poder masculino”, como lo fue en el pasado (p. 39). Para 1985, ella obviamente había superado sus dudas acerca del uso de la brujería (ver la nota 34).
  
[67]. Sobre creencias gnósticas, ver Pagels, p. 113*; para sus efectos acerca de Ruether, ver la nota 23*; también, Stone, nota 23*; y Wilson-Kastner, p. 20-23.
  
[68]. Ruether, Sexism, p. 100-101*; Daly, p. 59. Es el concepto de un Dios masculino/femenino lo que yace debajo de las demandas feministas para un lenguaje inclusivo (ver Paule Cantin SC, ‘Opening Address’, en What World?, p. 16; y Malone, p. 135 y 141-145.
  
[69]. Para la creencia gnóstica, ver Elaine Pagels, The Gnostic Gospels (Nueva York: Random House, 1979), p. xviii-xix. Esta creencia encuentra su aplicación en la actividad básica feminista de concientizar, la cual tiene conocimiento propio de sus objetivos (ver ‘Pre-Conference Process’, en New Woman, p. 159); este objetivo se sobreentiende en el título de la sesión 12 del ‘Kit’, ‘Who Am I? Who Are We?’. El símbolo de la diosa conecta muy bien con la creencia de la divinidad del gnosticismo a la brujería/paganismo (ver Carol Christ, ‘Why Women Need the Goddess…’, y Zsuzanna E. Budapest, ‘Self Blessing Ritual’, en Woman Spirit Raising, p. 273, 277 y 271).
  
[70]. Lise Baroni (nota 18), al apelar a la ‘ternura’ y ‘apoyo’ para los que viven en situaciones difíciles y que la Iglesia considera pecaminosas (basada en los mandamientos de Dios), v. g., homosexualismo y concubinato, hacen esta presuntuosa declaración en nombre de las mujeres: “Para la mayoría de las mujeres, primero son las personas, no las normas y códigos de leyes; Fiorenza, ‘To Comfort’, p. 52-53,56,60; Sheehan, p. 82-83; New, p. 78, 80, 82-83. Observar que Neu incluye clasismo, racismo, terrorismo y heterosexismo como ‘expresiones diferentes’ del pecado del ‘sexismo patriarcal’ (p. 75) Ver también de Fiorenza, ‘Feminist Spirituality’, p. 147.
  
[71]. Lacelle, ‘Church Come Forward’, en What World? p. 103; Collins, ‘Appalachian Women’, op. cit., p. 155-156.
  
[72]. Ann Fremantle, Woman’s Way to God (Nueva York; St. Martin’s Press, 1977), p. V, IX y propaganda de la cubierta al frente del libro; Fremantle considera la desobediencia de Eva ser inteligente, no pecaminosa.
  
[73]. Pagels, Gnostic Gospels, p. xx y 161. Parece ser que el rechazo de las feministas hacia la autoridad de la Iglesia es reforzado por su creencias de que el gnosticismo y no los cristianos ortodoxos, poseen la verdadera visión de la comunidad cristiana.
   
[74]. Ibid., p. xxxviii; Christ y Plaskow, God the Mother, p. 108-115.
  
[75]. Ver por ejemplo a Ruether, Sexism, p. 59*; y Pagels, God the Mother, p. 108-115.
   
[76]. Fiorenza, In Memory, p. 51-56 (véase como Fiorenza también cita los textos gnósticos como revelaciones cristianas)*; Ruether, Sexism, p. 101*; y Pagel, God the Mother, p. 115.
  
[77]. Ruether, Sexism, p. 21-22, 34-36 y 60*; Elaine C. Huber, ‘A Woman Must Not Speak: Quaker Women in the English Left Wing’, y Barbara Brown Zikmund, ‘The Feminist Thrust of Sectarian Christianity’, en Women of Spirit, p. 153-181 y 205-224.
  
[78]. Christ and Plaskow, ‘New Traditions’, Christ, ‘Women Need the Goddess’, y Starhawk, ‘Witchcraft’, en Woman Spirit Rising, p. 193-194, 196-197, 276 y 262.
  
[79]. Wilson-Kastner, p. 22; Christ (nota 61), Christ y Plaskow, ‘New Traditions’ y Starhawk, ‘Witchcraft’, en Woman Spirit Rising, p. 197, 263-265 y 267. Ver el ejemplo dramático de ganancia material descrita por Steichen, p. 35 y 37.
  
[80]. Cuando digo ‘verdadera’ bruja, me refiero a alguien cuya religión es la brujería solamente, lo cual es también el centro de su vida. Las brujas feministas espirituales, por otra parte, mantienen lazos con iglesias institucionales y ven la brujería como una de tantas formas de adoración, incorporándola en distintos grados dentro de sus liturgias. Desde luego, una bruja feminista puede eventualmente convertirse en una verdadera bruja. A Starhawk, una ‘verdadera’ bruja (ver Christ and Plaskow, ‘New Traditions’, p. 196), se le había dado respetabilidad en los medios católicos (sic) por ser una maestra regular de los ritos empleados en el Instituto de Cultura y Espiritualidad de la Creación en el Holy Names College (Oakland, California), fundado y dirigido por el sacerdote dominico Matthew Fox [ahora presbítero episcopaliano, N. del E.]. (Ver Steichen, p. 32).
  
[81]. El servicio de adoración llamado ‘The Wiccan’ llevado a cabo en la conferencia sobre espiritualidad de Mankato no pretendía ser cristiano, y fue un ritual de brujería camuflajeado. (Ver Steichen, p. 33-35).
  
[82]. Ver el ‘Kit’, sesión 12 y Neu, p. 76-77; hay varias letanías en Swidler; ver también la que se usó en la II Conferencia sobre Ordenación (Dolly Pomerlau, ‘Harbor Event’, en New Woman, p. 150).
  
[83]. Lilit, invocada en la letanía de Neu (p. 76), se cree que es reina de los demonios (Encyclopedia Americana, 1984, tomo XVII, p. 478) y llegó a ser conocida como la primera bruja (Herbert B. Greenhouse, The Book of Psychic Knowledge [Nueva York, Taplinger Publishing Co., 1973], p. 224-225).

[84]. Maurine Stephens, ‘Sistercelebration: To Cultivate the Garden’, en Sistercelebrations, p.54.
   
[85]. Collins, ‘Apalachian Women’, op. cit., p. 158.
   
[86]. Rut, Rebeca, Eva, Lilit y María, son invocadas en la sesión 12 del ‘Kit’, y en las letanías de Neu (nota 65) son consideradas como diosas. Ver Smith, p. 192; Ruether, Sexism, p. 168; Fiorenza, Feminist Spirituality, p. 139.

[87]. Abad Anscar Vonier OSB, ‘Death and Judgement’, y el Rev. J.P. Arendzen, ‘Eternal Punishment’, en Teaching of the Catholic Church, p. 1121-1122 y 1209-1210. Además, los católicos reconocen que solo las tres personas de la Trinidad pueden estar en nosotros y con nosotros (Juan 14, 16-17 y 23; Gálatas 2, 20) y que únicamente la Iglesia fundada por Pedro tendrá siempre fortaleza (Mateo 16, 17-18) y por eso, en sus letanías ella pide a María o a los Santos que ‘rueguen por nosotros’, nunca ‘en nosotros’ o ‘fortalécenos como a la Iglesia’ (sesión 12 y Neu, nota 65); cf. Canónigo Edward Myers, ‘The Mystical Body of Christ’, en Teaching of the Catholic Church, p. 686-687.
  
[88]. Daniel Logan, America Bewitched (New York: William Morrow & Co., 1974), p. 73-74.
  
[89]. Starhawk, Dreaming the Dark: Magic, Sex & Politics (Boston: Beacon Press, 1982), p.31.
  
[90]. Starhawk, Witchcraft, p. 263-267 y Spiral Dance, p. 45; Iglehart, p. 105-106, 135 y 139-144. La brujería utiliza energía emocional como la ira (Starhawk, Dreaming, p. 29), de modo que contar historias es una forma buena para las feministas de practicar los servicios de adoración incorporando la brujería al comienzo. (Starhawk, Spiral Dance, p. 42; Plaskow, ‘Lilith,’ p. 204*; Ilgehart, p. xiv); cf. Sesión 12 y Neu (nota 65); los símbolos ‘feministas’ empleados en estas liturgias provienen de la brujería (cf. Starhawk, Spiral Dance, p.26, 81-82 y 84-85).
  
[91]. Hardon, p. 442-43.
   
[92]. Myers, Mystical Body, p. 685. El canónigo Edward Myers también observa que la Iglesia no venera al justo hasta que ella haya declarado infaliblemente que estos han alcanzado el premio eterno; por lo tanto en este punto solamente, los católicos yerran al recitar letanías que veneran a quienes no han sido canonizados, aún cuando no se tratase de brujería.
  
[93]. Christ y Plakow, New Traditions, p. 196*.
  
[94]. No es de sorprenderse que Woman Spirit de Iglehart (notas 24 y 73) trata acerca de la brujería. La frase ‘sabiduría de las mujeres’, que se encuentra en el título del libro, tradicionalmente se refiere a la brujería. Iglehart define ‘Woman Spirit’ como la “síntesis de feminismo y espiritualidad” (p. xii).
  
[95]. La nota 73 aclara que la sesión 12 del ‘Kit’ y la liturgia de Neu contienen brujería. Uno presume que los obispos canadienses no sabían esto cuando aprobaron el kit de la CCCB.
  
[96]. Morton, ‘Dilemma’, p. 159-60*.
  
[97]. Daly, Death of God, p. 56-59*; Wilson-Kastner, p. 20-23*.
   
[98]. Es interesante que el feminismo cristiano se declara a sí mismo un movimiento profético (ver Fiorenza, ‘Feminist Spirituality’, p.145-146; Ruether, Sexism, p. 23-24 y 31-33; Lacelle, ‘Church Come Forward’ y Anne Harvey SC, ‘Looking Ahead’, en What World?, p. 13, 93 y 127-131.
  
[99]. Ver la similitud de esta frase con la llamada de las feministas de “seguir adelante” (notas 7 y 39*; y Plaskow, 36*).
  
[100]. Mateo 16, 18. Traducción de la Biblia por Ronald Knox (Cambridge, University Press, 1956).
  
[101]. San Luis María de Montfort, El Secreto del Rosario, traducción de Mary Barbour TOP (Bay Shore, N.Y. Montfort Publications, 1981), p. 27.
  
[102]. Como aparece citado, ibid., dentro de la cubierta del frente.

[103]. Fray Miguel de la Santísima Trinidad, ‘The Third Secret Revealed…’, en The Fatima Crusader, No. 20 (junio-julio de 1986), p. 22-23.

martes, 7 de marzo de 2017

SANTO TOMÁS DE AQUINO REIVINDICADO POR SAN JUAN EUDES COMO DEFENSOR DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN‘

San Juan Eudes, La Admirable infancia de la Santísima Virgen, Imprenta de René Guignard, París, 1676. tomo V, Capítulo VIII, Sección II, págs. 103-110: Respuesta a lo que se alega de Santo Tomás
  
Muchos no dejarán de alegar que Santo Tomás enseñó que esta divina Madre contrajo la mancha del pecado original, pero se les dirá, en primer lugar, que esto no es seguro y hay razones para dudar de ello.
  
Porque está en contra de ello que doctor tan santo se opusiese a la idea de su santo padre Domingo, que, según el testimonio de varios autores famosos, enseñó y predicó lo contrario; y a Alejandro de Hales, del cual fue discípulo; y a su gran maestro San Agustín, que, en el libro que escribió sobre la naturaleza y la gracia -contra el hereje Pelagio, que negaba el pecado original, y que aseguraba que podríamos vivir sin pecado actual- después de decir que no hay ningún ser humano que estuviese sin pecado, exceptuó a la Santísima Virgen, protestando que, cuando se trata del pecado no se habla de ella de ninguna manera.
“Porque sabemos, dice, que como ella mereció concebir y llevar al que nunca había tenido el pecado, ella recibió una gracia abundantísima gracia para vencer totalmente el pecado”.
  
Y en los libros que él escribió contra Julián, obispo de Capua, nos dio una máxima indudable diciendo que “quien en el curso de su vida no cometió pecado actual, ni mortal ni venial, habría que considerarlo como quien tampoco hubiese contraído el pecado original”.
 
Por lo tanto, debemos concluir que la Santísima Virgen fue enteramente libre de pecado ya que es algo constantemente profesado por el consentimiento común de los Santos Padres, el sagrado Concilio de Trento y por lo tanto de toda la Iglesia, que Ella nunca cometió pecado, ni mortal ni venial.
  
Si alguien afirma que Santo Tomás se ha pronunciado contra la Inmaculada Concepción, en sus Comentarios sobre el tercer capítulo de la Epístola a los Gálatas, sexta lección, y en la tercera parte de la Suma, questio 27, artículo 2, se le responderá que no es cierto que este santo Doctor escribiese las cosas que hoy día se dice que se leen en esos libros sobre este tema, que vemos lo contrario en muchas impresiones antiguas.
  
Porque, en primer lugar, en sus Comentarios sobre el tercer capítulo de Gálatas, sexta lección, él dijo:
“Que todos los hijos de Adán fueron concebidos en pecado, excepto la muy pura y dignísima Virgen María, que ha sido totalmente preservada de todo pecado original y venial”.
  
Estas palabras pueden verse en la edición de dichos comentarios, que se guardan desde hace más de veintiséis años en la biblioteca de la Compañía de Jesús en Vienne, en el Delfinado, y en la edición del año 1529 que se encuentra en [la biblioteca de] los Padres Mínimos de Tolosa; y en la de Henrique, jesuita, lib. 3 Summa, cap. 11 littera M; y en la de Pineda, en el cap. 7 Ecclesiastis, v. 29, n. 8; y la impresión de París de 1542, que se conserva en la biblioteca de la universidad de Bourges de la misma Compañía, en la que Honorat Niquet, jesuita, asegura haber visto y leído los mismos comentarios de Santo Tomás sobre la Epístola a los Gálatas, y en las dichas impresiones de Venecia y París, en la que Santo Tomás habla de la manera que acabo de decir.
 
En segundo lugar, el mismo Santo Tomás, en la Parte tercera, quest. 27, art. 2, habla de esta manera:
“La Santísima Virgen fue santificada desde el vientre, cuando su alma se unió a su cuerpo”.
Estas palabras se leen en un libro muy antiguo, que se conserva en el convento de San Francisco, cerca de las murallas de Sevilla.
 
Honorat, religioso muy virtuoso y muy digno de crédito de la Compañía de Jesús, asegura que ha visto y leído un libro en su biblioteca de Bourges, que yo también he visto y leído en la biblioteca de la universidad de Caen, de la misma Compañía, y en la biblioteca de nuestro seminario de Coutances, en el que el autor de este libro, llamado Joannes Bromiardus, que vivió en el año 1260, según las crónicas de la Orden de Santo Domingo, alega que Santo Tomás en la tercera Parte, quest. 27, art. 2 sobre la Concepción de la Santísima Virgen, dice las mismas palabras que acabamos de citar, que ella fue exenta del pecado original y del pecado venial.
 
En tercer lugar, Bernardino Bustis (Lect. 1 Octáva Offícii Conceptiónis), Alfonso Salmerón (Epístola ad Romános, disp. 51), y San Pedro Canisio (Lib. 1 de Beáta Vírginis, cap. VI) escriben que anteriormente Santo Tomás Tomás, escribiendo sobre el Ave María, habló de esta manera:
“María puríssima fuit quántum ad omnem culpam, quia nec originále, nec mortále, nec veniále peccátum incúrrit” (María siempre ha sido muy pura de toda culpa, porque ni el pecado original ni el mortal ni el venial, nunca han tenido lugar en ella).
 
Y el cardenal de Torquemada, aunque opina lo contrario, sin embargo, reconoce que estas son palabras de Santo Tomás.
  
Sin embargo, ahora se dice justo lo contrario sobre este texto del mismo Santo, así como en los otros precedentes sobre la Epístola a los Gálatas y en su tercera Parte [de la Summa].
  
¿Qué consecuencia puede extraerse de todo lo anterior sino que los lugares de Santo Tomas, en los que ahora encontramos una doctrina opuesta a la que había en las antiguas impresiones, han sido cambiados y alterados?
  
También leemos en Teófilo Raynaud, de la Compañía de Jesús, que en una impresión hecha en Amberes de las obras de Santo Tomás, en el año 1613, a cargo de un librero llamado Joannes Keerbergius, el que la mandó hacer fue acusado ante el Papa Pablo V, por un doctor de España llamado Bernardo de Toro, que estaba encargado en Roma sobre el asunto de la Concepción Inmaculada de la Reina del Cielo: fue acusado, digo, de corromper lo que dijo Santo Tomas en favor de la purísima Concepción, en sus Comentarios sobre el primer libro de las Sentencias, de que hemos hablado más arriba; y Su Santidad habiéndolo reprendido y castigado severamente, él cambió la hoja que contenía lo que había sido falsificado.
 
Visto todo lo anterior, si encontramos algún otro lugar entre los libros de Santo Tomas, donde parezca hablar contra la Concepción Inmaculada de la Madre de nuestro Dios, tendremos derecho a sospechar de haber sido corrompido, sobre todo teniendo en cuenta que este santo Doctor habla tan claramente en sus Comentarios sobre el Primer Libro de las Sentencias, donde dice que la Santísima Virgen fue libre de todo pecado, y que poseía el más alto grado de pureza, es decir, como dice San Anselmo, ella tiene la más radiante pureza que se puede imaginar después de la pureza infinita de Dios: “Pervénit ad summum puritátis”.
 
Y todavía diremos sobre el primer libro de las Sentencias, que habla el mismo lenguaje que tenía en los lugares alegados antes de la falsificación que se ha cometido en ellos. He aquí las siguientes palabras: 
“Potest alíquid creátum inveníri, quo nihil púrius esse potest in rebus creátis. Et talis fuit púritas beátæ Vírginis, quæ a peccáto origináli et actuáli fuit immúnis”. (Se puede encontrar algo más puro en las cosas creadas, y ello fue la pureza de la bienaventurada Virgen, que estuvo libre de todo pecado original y actual).
  
San Juan Eudes, El Corazón admirable de la Santísima Madre de Dios. Imprenta de Jean Poisson, Caen, 1681. Libro IX, Cap. I, sección 1, págs. 449-451: Desventuras de Juan de Monzón
  
Ya he dicho algunas cosas muy importantes en el capítulo 8 del libro que Dios me dio la gracia de publicar La admirable infancia de la Santísima Virgen, que muestran claramente que nunca ningún pecado ha tenido lugar en su santo corazón, sino que siempre ha estado lleno de gracia desde el momento de su pura concepción. Pero para establecer y fortalecer cada vez más la verdad, voy a añadir aquí lo que refiere el Padre Louis Maimbourg de la Compañía de Jesús, en su Historia del Gran Cisma de Occidente, libro tercero. He aquí sus palabras:
“Juan de Monzón, profesor de teología, de la Orden de Santo Domingo, propuso públicamente en la sala de Santo Tomás, una tesis en la que había catorce proposiciones muy peligrosas; y entre ellas, cuatro o cinco contra la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora, porque, argumentó, no sólo que ella fue concebida en pecado original, sino también que es un error contra la fe el decir que no lo había tenido. Al mismo tiempo, algunos de sus compañeros predicaron en París y en otras partes, la misma cosa y otras muy ofensivas al honor de la Santísima Virgen.
  
Esto no pudo hacerse sin causar un escándalo furioso en la ciudad, especialmente en la universidad, que siempre había tenido gran celo por la gloria de la Madre de Dios. Pero como el Decano de la Facultad, al que se habían dirigido para remediar este escándalo, hubiese informado a la Facultad de las proposiciones, sin nombrar al autor de ellas, que estaba presente, lejos de retractarse o disculparse, protestó que no había hecho nada sin el consejo de sus superiores, e incluso por su mandato, y estaba resuelto a apoyar su doctrina hasta la muerte. Por esta razón, visto que persistía en su obstinación, y después de prometer retractarse, no quiso hacer nada, la facultad primeramente, y todo el cuerpo de la Universidad después, censuró y condenó sus tesis como falsas, temerarias, escandalosas y contrarias a la piedad de los fieles.
  
El obispo de París, Pierre Orgemont, al que el famoso cuerpo docente se había dirigido como juez de la doctrina en su diócesis, después de implorar la ayuda del Espíritu Santo con una procesión general, hizo examinar de nuevo exactamente las proposiciones, confirmó la censura hecha y condenó solemnemente con una sentencia judicial, la cual pronunció con gran ceremonia, vestido con sus ropas pontificias en el umbral de Notre-Dame, lugar y alrededores que se llenaron con un número inmenso de personas de todas condiciones que habían acudido de todo París para este grandioso acto, que era el triunfo de la Santísima Virgen.
  
Juan de Monzón, que previendo su condena, se había retirado a la Corte de Aviñón, donde los de su Orden tenían crédito, apeló la sentencia ante el Papa, y protestó, como lo hicieron también sus correligionarios, alegando que en este caso se trataba de la doctrina de Santo Tomás, aprobada por la Iglesia, y que en consecuencia ni la universidad ni el obispo de París no podían condenar.
 
Acto seguido la Universidad, aunque un poco sorprendida por haber sido encausada por un particular, que había alegado mil falsedades ante la corte del Papa, delegó a cuatro de sus más famosos doctores: Pedro de Ailly, gran maestro de Navarra, después obispo de Cambrai, Gil de Campos y Juan de Neuville, bernadino; y Pedro Allainville, doctor y profesor de Derecho Canónico, y, al mismo tiempo promulgó una excelente carta circular a todos los fieles, para justificar su conducta contra los jacobinos [N. del T. El apelativo ‘Jacobino’, con el que se conocía a los Dominicos en Francia, se atribuye al hecho de que su primer convento en París estaba dedicado a San Santiago (Saint Jacques en francés), y era punto inicial de la peregrinación hacia Compostela] que estaban abusando del nombre y de la doctrina de Santo Tomás, que nunca ellos pretendieron condenar, y al que hacían decir, a gusto propio, lo que Santo Tomás, jamás había pensado.
 
Los cuatro delegados fueron recibidos en la Corte del Papa con todos los honores. Se les dio una audiencia especial, y luego en pleno consistorio durante tres días, hablaron con tal fuerza y firmeza, justificando su censura y la sentencia del obispo de París, que atrajeron la admiración de toda esta augusta Asamblea, y el Papa no pudo dejar de hacer un encendido elogio de esta ilustre y sabia Universidad, que producía hombres tan grandes.
  
Finalmente, después de que Juan de Monzón hubiese declarado todo lo que quiso, de viva voz en pleno consistorio, y por medio de los escritos que él mismo distribuyó en defensa propia y después de que los delegados, en especial el sabio Pedro de Ailly, lo hubiesen confundido en la disputa, y por medio de un excelente tratado donde hicieron ver claramente, entre otras cosas, que lo que habían condenado no era de ninguna manera la doctrina de Santo Tomás, y que no era nada de lo que reclamaba este jacobino: el Papa, después de haber hecho examinar el asunto varias veces ante él durante casi un año, confirmó la sentencia del obispo de París y la censura de la Universidad, a la que envió a Juan de Monzón con orden de someterse enteramente para su corrección. Él prometió hacerlo para librarse de las cárceles del Papa; pero la noche siguiente, huyó y escapó a su país, Aragón.
  
A continuación, los diputados regresaron en triunfo a París, donde fueron recibidos con gran aclamación de todas las Órdenes religiosas por haber preservado tan sabiamente la gloria de la Santísima Virgen. Pero los jacobinos, pensando que estaban apoyados por Guillermo de Valen, de su misma Orden, que era obispo de Évreux y confesor del rey, no dejaron de seguir defendiendo sus proposiciones tres veces condenadas; por lo que se levantó contra ellos la peor tormenta nunca vista.
  
Porque la Universidad los expulsó de su cuerpo; el Obispo de París prohibió que predicaran y confesaran; a varios se les puso en prisión; se dejó de darles limosnas; y los que se atrevían a salir del convento eran perseguidos por el pueblo y cubiertos de insultos por las calles, como enemigos de la Santísima Virgen. Todavía hubo más cuando el Papa se enteró de la fuga de Juan de Monzón y la obstinación de sus partidarios, los excomulgó por una bula que salió de Aviñón para ser fulminada en toda Francia. Cassinel Ferry, obispo de Auxerre, fue el elegido para presentarla al Rey y dar cumplimiento a la excomunión, cosa que hizo con tanto celo y firmeza, como que había sido uno de los más famosos doctores de París quien lo había demandado, ordenando el Rey que no sólo fuese publicada, sino también que fueran puestos en prisión los que hablasen o escribiesen en contra de la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora, y que fueran enviados a París para ser objeto de la corrección de la Universidad. Finalmente la tormenta no cesó hasta que los jacobinos dieron públicas garantías de la promesa hecha de celebrar la fiesta de la Inmaculada Concepción, y jamás decir nada que fuera en contra de ella.
 
Lo peor fue que la Universidad, no pudiendo sufrir que el obispo de Evreux, jacobino y confesor del rey, se burlase de la victoria que ella había conseguido y se jactase de que él siempre mantendría la doctrina de Juan de Monzón, hizo tan fuertes protestas al Rey sobre este asunto, que se hizo necesario que este prelado se retractara y condenase esta doctrina en un acto público, como lo hizo en presencia del Rey, de los Príncipes, del condestable de Clisson, de los Señores de la Corte y del Consejo, y del Rector de la Universidad con los miembros de las cuatro Facultades. Y la cosa llegó tan lejos que el Rey dejó ya de requerir sus servicios por más tiempo, y a pesar de su retractación, su Orden no fue admitida en la Universidad más que después de varios años. En tal grado la devoción de la Santísima Virgen, Inmaculada en su concepción, que Francia entera testimonia, había echado profundas raíces en los corazones de nuestros antepasados y en especial en nuestros reyes”.
Esto es lo que nos refiere el Padre Maimbourg y varios otros graves autores de gran crédito. Todo esto nos hace ver cuán pernicioso es apegarse al propio juicio y resistir el espíritu de Dios que habla por la boca de la Iglesia.

lunes, 6 de marzo de 2017

ORACIÓN DE MANASÉS

Está escrito en el libro segundo de los Paralipómenos (Crónicas), capítulo 33, verso 13, que Manasés, rey de Judá, estando cautivo en Babilonia como castigo por haber hecho idolatrar al reino y matar a muchos del pueblo (entre ellos el Profeta Isaías), se acordó de Yahveh e hizo oración arrepintiéndose de sus pecados, y por ello Yahveh le restableció en el trono, donde dedicó el resto de su vida a restablecer la Adoración verdadera.
  
El siguiente es un texto que se conoce como la Oración de Manasés. Y como tal, aunque existe una traducción reciente al idioma hebreo, se sabe que aparece en la traducción al siríaco de la Biblia, en el Códice Alejandrino y en la Septuaginta, como también en la traducción etiópica de Didascália y en las Constituciones Apostólicas, donde es citado como ejemplo de conversión sincera. A fines del siglo IV, aparecía en la Vulgata antes del I libro de Esdras; y Clemente VIII dispuso que permanecería en el apéndice hasta que desaparecieran enteramente las ediciones que la contengan. Con todo, en el Rito Bizantino seguido por los Ortodoxos y el Catolicismo Oriental, se reza la Oración de Manasés en las Completas de la Gran Cuaresma y vigilias de la Natividad, Epifanía y Anunciación.
 
Quisimos traerla con motivo de esta temporada cuaresmal, como una meditación previa al Sacramento de la Confesión, habida cuenta de ser un clásico entre las devociones de carácter penitencial.
  
HEBREO
יְהוָ֤ה צְבָאוֹת֙ אֵ֣ל שַׁדַּ֔י אֱלֹהֵ֧י אֲבוֹתֵ֛ינוּ אַבְרָהָ֥ם יִצְחָ֖ק וְיַעֲקֹ֑ב וֵאלֹהֵ֖י זֶ֥רַע צִדְקָ֑ם׃
אֲשֶׁ֣ר עָשִׂ֗יתָ אֶת־הַשָּׁמַיִם֙ וְאֶ֣ת־הָאָ֔רֶץ עִ֖ם כׇּל־צְבָאָֽם׃
אֲשֶׁ֨ר אָסַ֤רְתָּ אֶת־הַיָּם֙ בִּ֣דְבָרֶ֔ךָ וְסָגַ֥רְתָּ וְחָתַ֖מְתָּ תְּהֹ֑ם בְּשִׁ֛מְךָ הַנּוֹרָ֥א וְהַנִּכְבָּ֖ד׃
וְהָכֹּ֛ל יִשְׂעֲר֥וּ וְיֶחֶרְד֖וּ מִפְּנֵ֥י גְבוּרָתֶֽךָ׃
וְאֵ֨ין לַעֲמֹ֜ד לִפְנֵ֣י ׀ הֲדַ֣ר כְּבוֹדֶ֗ךָ וְאֵ֣ין לָשֵׂאת֮ עֵבְרָ֣ת אַפְּךָ֒ עַ֕ל הָ֥רְשָעִֽים׃
בְּלִ֥י מִדָּ֖ה וּבְלִ֣י חֵ֑קֶר חֶ֥סֶד זֶ֖ה הִבְטַֽחתָּ׃
כִּי־אַתָּ֣ה ׀ יְהוָ֤ה עֶלְי֗וֹן אֶ֧רֶךְ־אַפַּ֛יִם וְרַב־חֶ֛סֶד וְנִחָ֥ם עַל־רָע֖וֹת בְּנֵ֥י אָדָ֑ם אַתָּ֣ה יְהוָ֤ה בְרֹב־טוּבְךָ֡ הִבְטַ֩חְתָּ֩ סְלִיח֨ה לְחֹטִ֝אים שָׁבֵי־פֶ֗שַׁע וּבְרַחֲמֶ֧יךָ הָרַבִּ֛ים שַׂמְתָּ֛ דֶרֶךְ־תְּשׁוּבָ֥ה לָרְשָׁ֖עִים לְמַעַ֥ן יִוָּשֵֽׂעוּ׃
אַתָּ֣ה ׀ יְהוָ֤ה ׀ אֱלֹהֵ֣י הַצְּדָק֗וֹת לֹ֚א שַׂמתָּ֣ נֹּחַ֔ם לְאַבְרָהָ֣ם לְיִצְחָ֣ק וּלְיַעֲקֹ֡ב הַ֠צַּדִּיקִ֠ים שֶׁהֵ֧ם לֹ֛א חָטְ֖אוּ לָֽךְ כִּ֚י אִם־לִי־אֲנִ֣י הַחוֹטֵ֔א שַׂמְתָּ֥ נֹּחַ֖ם כִּי־חָטָֽאתִי׃
עֲוֹנֹתַי֮ עֶצְמ֣וּ מִסַּפֵּר֒ וְאֵינֶ֣נִּי רָא֗וּי לָשֵׂ֤את עֵינַי֙ וּלְהַבִּ֣יט לַמָּר֔וֹם מִפְּנֵ֕י רֹ֥ב־פְּשָׁעָ֑י וְעַתָּ֞ה יְהוָ֤ה ׀ בְּצֶ֣דֶק עֻנֵּ֗יתִי וְכִגְמ֧וּל יָדַ֛י הוּשַׁ֥ב לִ֖י כִּי־הִנְנִ֥י בַשֶּֽׁבִי׃
שַׁחוֹתִ֞י מִכֹּבֶ֣ד ׀ כַּבְלֵ֣י הַבַּרְזֶ֗ל עַ֣ד כִּי־לֹ֣א אוּכַל֮ לָשֵׂ֣את רֹאשִׁי֒ מִפְּנֵ֨י חַטֹּאתַ֜י לְנַפְשִׁ֗י כִּ֛י עִצַּ֥בְתִּי אֶת־רוּחֲךָ֖ וְהָרַ֣ע בְּעֵינֶ֑יךָ לֹ֨א עָשִׁ֤יתִי רְצוֹנְךָ֙ וְלֹ֣א שָׁמַ֣רְתִּי אֶת־מִצְוֹתֶ֔יךָ וַהֲקִימ֗וֹתִי אֱלִילֵ֧י תוֹעַב֛וֹת וְהִרְבֵּ֖יתִי שִׁקּוּצִֽים׃
וְעַתָּ֣ה אַכְרִ֮יעַ֮ בֶּרֶ֣ךְ לְבָבִי֒ כִּ֕י חָפֵ֥ץ טוּבְ֖ךָ אָנִֽי׃
חָטָ֤אתִי יְהוָ֤ה חָטָ֔אתִי וּפְשָׁעַ֖י אֲנִ֥י אֵדָֽע׃
וּבְכֵן֩ אֶתְחַנֵּ֨ן אֵלֶ֜יךָ יְהוָ֤ה סְלַח־נָ֡א סְלַ֣ח לִ֠י וְאַל־אֶסָּפֶה֙ בְחַ֣טֹאתָ֔י וְאַל־תִּטֹּ֣ר לְעוֹלָ֗ם וְ֚אַל תִּשְׁמֹר־לִ֣י עֲוֹנֹ֔ות וְאַ֧ל תַּשְׁלִיכֵ֣נִי מִלְּפָ֗נֵיךָ בִּהְיוֹתִ֛י בְתַחְתִּ֖יּוֹת אָ֑רֶץ כִּ֚י אַתָּ֣ה יְהוָ֤ה אֱלֹהֵ֥י הַשָּׁבִ֖ים אָֽתָּה׃
הַרְאֵנִי־נָא֩ אֶת־טוּבְךָ֨ גַּם־אָ֜נִי וְהוֹשִׁיעֵ֣נִי ׀ בְּרֹ֣ב רַחֲמֶ֗יךָ אַ֕ף כִּ֥י אֵינֶ֖נִּי רָאֽוּי׃
וַאֲנִ֣י אֲהַלֶּ֘לְךָ֮ תָמִיד֒ כׇּל־יְמֵ֨י חַיָּ֜י כִּ֧י אוֹתְךָ֛ יְהַלְל֖וּ כׇל־צְבָ֣א הַשָּׁמַ֑יִם וּלְךָ֙ יְהוָ֤ה הַכָּב֔וֹד לְעוֹלָ֥ם וָעֶ֖ד אָמֵֽן׃ 
  
LATÍN
Dómine Deus omnípotens patrum nostrórum Ábraham et Isaac et Jacob et sémini eórum justo;
Dómine, qui fecísti cœlum et terram cum omni ornátu eórum;
Qui signásti mare verbo præcépti tui, qui conclusísti abyssum et signásti eam terríbili et laudábili Nómine tuo;
Quem ómnia pavent et tremunt a vultu virtútis tuæ,
Quia importábilis est magnificéntia glóriæ tuæ, et insustentábilis ira super peccatóres comminatiónis tuæ;
Inménsa vero et investigábilis misericórdia promissiónis tuæ,
Quóniam Tu es Dóminus, altíssimus super omnem terram, benígnus, longánimis, et multum miséricors, et pénitens super malítias hóminum.
Tu, autem, Dómine, secúndum bonitátem tuam promisísti pœniténtiam et remissiónem iis qui peccáverunt tibi; et multitúdine miseratiónum tuárum decrevísti pœniténtiam peccatóribus in salútem.
Et, tu, ígitur, Dómine, Deus justórum, non posuísti pœniténtiam justis Ábraham et Isaac et Jacob his qui tibi non peccáverunt, sed posuísti pœniténtiam propter me peccatórem.
Quóniam peccávi super númerum harénæ maris, multiplicátæ sunt iniquitátes meæ, Dómine, multiplicátæ sunt iniquitátes meæ! Et non sum dignus íntueri et aspícere altitúdinem cœli præ multitúdine iniquitátum meárum.
Incurvátus sum multo vínculo ferro, ut non possim attóllere caput meum et non est respirátio mihi, quia excitávi iracúndiam tuam, et malum coram te feci státuens abominatiónes et multíplicans offensiónes.
Et nunc flecto génua cordis mei, precans ad te bonitátem, Dómine.
Peccávi, Dómine, peccávi, et iniquitátem meam agnósco.
Quare peto rogans te, Dómine, remítte mihi, remítte mihi! Ne simul perdas me cum iniquitátibus meis, neque in ætérnum irátus reserves mala mihi, neque damnes me in ínfima terræ loca. Quia tu es, Deus, Deus ínquam pœniténtium,
Et in me osténdes omnem bonitátem tuam! Quia indígnum salvábis me secúndum magnam misericórdiam tuam,
Et laudábo te semper ómnibus diébus vitæ meæ. Quóniam te laudat omnis virtus cælórum, et tibi est glória in sǽcula sæculórum. Amen. 
 
TRADUCCIÓN
Oh Señor omnipotente, Dios de nuestros antepasados, de Abraham y de Isaac y de Jacob y de sus justos descendientes;
Oh Señor, Tú que hiciste el cielo y la tierra con todo su ornato;
Que sellaste el mar por tu palabra imperiosa, que confinaste lo profundo y sellaste con tu terrible y glorioso nombre;
En quien todas las cosas se estremecen, y tiemblan a la vista de tu poder.
Porque tu gloriosa majestad no se puede aguantar, y la amenaza de tu ira para los pecadores es incalculable;
Sin embargo, inmensa e inalcanzable es la promesa de tu misericordia,
Porque Tú eres el Señor, Altísimo sobre toda la tierra, benigno y longánimo, y de mucha misericordia, y Tú te compadeces de la malicia de los hombres.
Pero tú, Señor, por tu gran bondad, has prometido la penitencia y remisión para los que han pecado contra Ti, y en la multitud de tus misericordias has decretado a los pecadores la ley de la penitencia, para que puedan salvarse.
Pues Tú, ¡oh Señor, Dios de los justos!, no has decretado la penitencia para los justos Abraham, Isaac y Jacob, que no pecaron contra ti, sino que has señalado la penitencia para mí, pecador.
Porque mis pecados son más numerosos que la arena del mar; mis iniquidades son multiplicadas, ¡Oh Señor, son multiplicadas mis iniquidades! No soy digno de mirar y considerar la inmensidad del cielo debido a la multitud de mis iniquidades.
Inclinado estoy, atado con muchas cadenas de hierro, para que no pueda levantar cabeza ni tener alivio, porque he provocado tu cólera y he cometido la maldad delante de ti, creando abominaciones y multiplicando ofensas.
Y ahora doblo las rodillas de mi corazón, implorando tu amabilidad, Señor.
He pecado Señor, he pecado, y reconozco mis transgresiones.
Por esto te imploro, Señor, perdóname, ¡Oh Señor, perdóname! No me destruyas con mis iniquidades, ni enojado eternamente, guardes maldad para mí; ni me condenes a las profundidades de la tierra. Porque Tú eres, oh Señor, el Dios de los que se arrepienten.
Y en mí manifestarás toda tu bondad; porque, indigno aun como soy, tú me salvarás por tu gran misericordia.
Y yo te alabare por siempre todos los días de mi vida. Porque toda la multitud del Cielo Te alaba, y tuya es la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

sábado, 4 de marzo de 2017

EX TESTIGO DE JEHOVÁ REVELA LOS SECRETOS DE ESE GRUPO RELIGIOSO

Traducción del artículo publicado en THE INDEPENDENT (Gran Bretaña). El artículo es antiguo, pero no tiene desperdicio.
     
Un servicio de los testigos de Jehová
  
Un ex testigo de Jehová dio una particular opinión sobre el grupo religioso al que pertenecía y lo describió como un culto que "trata de controlar las emociones, el pensamiento, la información y el comportamiento de las personas".
 
El hombre, que por temor prefirió mantenerse bajo el anonimato, compartió su experiencia como miembro de este culto en Polonia en un post Ask Me Anything (Pregúntame cualquier cosa) en el sitio Reddit.
 
Usando el seudónimo de Ohmyjw, el ex anciano (pastor de los TJ) cargó contra reglas del grupo tales como la prohibición de las transfusiones de sangre "incluso si les cuesta su vida" o la creencia de que el mundo "terminará en un Armagedón 'muy pronto'". Sin embargo, dijo que trata de "no dar la impresión de que los TJ son tontos o inteligentes" ya que, de hecho, "muchos de ellos, aunque engañados, son bastante inteligentes".
 
También reveló cómo su familia ha renegado de él y de su esposa tras enterarse de que abandonaron el grupo religioso, toda vez que que aquellos que abandonan la fe son llamados "apóstatas" y son "desfraternizados", un término referido a una expulsión formal y a una humillación, donde los miembros "tienen prohibido hablar e incluso saludarles", de acuerdo a OhmyJW.
  
En una ocasión, relata, un anciano comenzó a perder su fe y desafió al grupo, y alegadamente lo denunciaron y comenzaron a propagar rumores sobre él, presionándolo "a tal grado que, saltó a un río y se suicidó".
 
Cuando le preguntaron sobre cómo son consideradas las mujeres en la sociedad testejehovista, el ex anciano dijo que las definen como "un complemento para el hombre", agregando:
"Ella debe ser sumisa a su marido, que es la cabeza de familia y quien toma todas las decisiones importantes. Las mujeres no pueden enseñar en la congregación, no pueden dar discursos públicos o decir oraciones públicas. Cuando ellas conducen un estudio bíblico privado o dicen una oración con otra persona, mientras un hombre está cerca, ella tiene que vestir una bufanda en la cabeza en señal de ser sumisa".
  
Un lector le preguntó qué debería hacer para evitar que los TJ llamen a su puerta. Ohmyjw dijo que el grupo tenía unas listas de "no llamar" con personas que específicamente les pidieron ser incluídas allí.
  
También criticó al grupo religioso por tener un "gran problema con el abuso de menores", diciendo: "Creen que el abuso infantil es solo un pecado y no realmente un delito. Los ancianos casi nunca informan de ello a las autoridades, sino que tratan de manejarlo dentro de la congregación".

Alegadamente el grupo requiere "dos testigos del hecho" y regularmente deciden "dejar el asunto en manos de Jehová".
 
"Básicamente, ellos valoran más el buen nombre de la organización que la seguridad de los niños", añadió.
 
Discutiendo sobre qué lo llevó a él y a su esposa a abandonar el grupo, Ohmyjw escribió:
"Para mí era realmente una doctrina. Empezamos a leer la Biblia más y más, y nos empezamos a dar cuenta de que en las publicaciones de los TJ había cosas erróneas. Empezamos a hacer preguntas, y constatamos de primera mano lo que sucede cuando haces preguntas difíciles siendo miembro de los TJ. Fuimos castigados por ello en la congregación, en lugar de recibir respuestas a las preguntas. Eso nos llevó a indagar más y más profundamente, hasta que nos convencimos de que esto no podía ser una verdadera religión con todas esas mentiras y faltas".

viernes, 3 de marzo de 2017

FRANÇOIS HOLLANDE CONFIESA: “MI PODER SE DEBE A LA MASONERÍA”

Tomado de FORO CATÓLICO

   
François Hollande visitó este lunes por la tarde la sede del Gran Oriente de Francia, un hecho que ha llamado la atención por su excepcionalidad: nunca antes un presidente de la IV o la V República Francesa había dado (o recibido) ese espaldarazo de las logias estando en el ejercicio de su cargo.
  
Hollande sí las visitó antes de las elecciones de 2012, pero entonces era solo candidato, y no fue el único que lo hizo. Y entonces hizo una declaración muy significativa:
Si se cree, como es mi caso, en la República, en algún momento hay que pasar por la masonería”.
 
La ocasión la brindaba ahora el tricentenario de la masonería, fundada el 24 de junio de 1717 en una taberna de Londres. Y sirvió para que el jefe del Estado francés evidenciase sus estrechos vínculos políticos con la organización y, sobre todo, identificase la ideología masónica con la constitución republicana. Algo que es inherente en mayor o menor grado a los distintos regímenes surgidos de la Revolución Francesa en el país transpirenaico, y en particular a la Tercera República (1870-1940), cuya legislación laicista, de impronta sectaria, sigue vigente. Pero después de la Segunda Guerra Mundial, cuando ha vivido su apogeo ha sido con Hollande.
 
De hecho, el todavía presidente ha impreso a su política un carácter marcadamente laicista que le había sido exigido por la misma masonería, según desveló Le Figaro en diciembre de 2012.
 
Pero este lunes, Hollande ha dado un paso más, al expresar explícitamente los vínculos entre la masonería y los llamados principios republicanos: “Mi presencia constituye un reconocimiento de lo que habéis aportado a la República. La República sabe cuánto os debe y siempre estaréis ahí para defenderla”. Una declaración que parece una advertencia contra Marine Le Pen, única candidata vetada expresamente por las logias, tanto en 2012 como en 2017.
 
Leyes hechas en las mismas logias
Este mismo lunes, en una entrevista publicada por Le Monde, Pierre Mollier, del Gran Oriente y conservador del Museo de la Masonería, visitado por Hollande antes de su discurso de treinta minutos a los hermanos, no podía ser más explícito:
Entre 1880 y 1914, la mayor parte de las grandes leyes que establecen las bases de nuestra sociedad democrática moderna (libertad de prensa, libertad de asociación, inicio de la protección social, escuela laica y gratuita) fueron concebidas primero y promovidas después por las logias”.
  
Algo que, según han dado a conocer ex masones franceses como Maurice Caillet y Serge Abad-Gallardo, sucedió posteriormente con las leyes del aborto o el “matrimonio” gay.
  
Ese armazón ideológico sigue vigente hoy, y es al que se refería Hollande. Pero Mollier precisa más: los vínculos entre el Gran Oriente y las instituciones de la República
“se reforzaron a partir de los años ochenta [en 1981 accedió François Mitterrand al Elíseo] y luego a principios de este siglo… Jacques Chirac, cuyo abuelo fue un miembro muy activo del Gran Oriente, dedicó una atención especial a los análisis propuestos por las obediencias masónicas y multiplicó sus reuniones con los responsables de la masonería francesa”.
  
¿Candidatos masones “no activos”?
Y, tras señalar que los valores del Frente Nacional francés “son contrarios al humanismo que está en el corazón de la filosofía masónica” y que es “una de las raras razones de exclusión del Gran Oriente”, afirma que ninguno de los aspirantes a ganar las elecciones del 23 de abril es “masón activo” (interesante precisión): “Que yo sepa”, añade.
 
El laicismo, “religión de la República”
En su discurso, Hollande reiteró su compromiso con el laicismo de Estado como componente esencial de la ideología republicana: “A partir de 2012 he procurado que pudiésemos llevar esa laicidad a todas partes, sobre todo a nuestras escuelas”, afirmó, sabedor de dónde lo decía.
 
En efecto, según Serge Moati, antiguo miembro del Gran Oriente, hay otras logias más “espiritualistas”, pero el presidente quiso acudir a ésta porque “esta logia fue la artífice de la ley de 1905” de separación de la Iglesia y Estado, ley que fue rechazada por San Pío X con la encíclica Veheménter Nos, porque colocaba a la Iglesia de Francia “en una situación indigna y lamentable” tras “los numerosos ataques dirigidos a las instituciones cristianas por las autoridades públicas”.
  
En una entrevista posterior a la visita y el dicurso presidenciales, el gran maestre del Gran Oriente de Francia, Christophe Habas, reiteraba la militancia laicista de la masonería e incluso aceptaba su anticlericalismo.
 
“Es un anticlericalismo circunstancial”, precisa (a partir del minuto 17:30), “si la Iglesia sale de sus competencias para entrar en el debate político. La laicidad consiste en la neutralidad confesional del Estado y correlativamente en la neutralidad política de la religión”.
  
Principio que tal vez sea masónico, pero no es católico, y en la encíclica citada San Pío X lo rechazaba citando a León XIII y su Inmortále Dei: “Error grande y de muy graves consecuencias es excluir a la Iglesia, obra del mismo Dios, de la vida social, de la legislación, de la educación de la juventud y de la familia”.
 
La ley de 1905 “significaba una victoria de la masonería infinitamente mayor que las representadas por la Constitución Civil del Clero y demás leyes contra la Iglesia aprobadas por la Asamblea [a partir de 1789]”, explica Alberto Bárcena, autor de Iglesia y Masonería. Las dos ciudades:
“Porque permaneció. Revestida de tolerancia, igualdad y filantropía; pero, por eso mismo, duradera bajo su camuflaje ‘democrático’ de persecución religiosa de perfil bajo”.
  
Durante la presidencia de Hollande, que con esta visita al Gran Oriente muestra cuáles han sido sus directrices, la masonería ha criticado el rechazo en la calle de los católicos al “matrimonio” homosexual (Manif pour Tous), a la eutanasia y al aborto. Siempre bajo la defensa de un “laicismo” que se ha vuelto a demostrar esencial al régimen.
 
Vincent Peillon, ministro de Educación entre 2012 y 2014 y ahora eurodiputado, lo dijo con claridad en su libro La Revolución no ha terminado:
La laicidad puede considerarse como la famosa religión de la República buscada después de la Revolución

LAS 14 PROMESAS A LOS DEVOTOS DEL SANTO VIACRUCIS

El Hermano Estanislao José (en el siglo Olimpio) Fernández Cordero, FSC, recibió de Nuestro Señor, las promesas a quienes sean devotos del Santo Viacrucis: 
  1. Yo concederé todo cuanto se me pidiere con fe, durante el rezo del Viacrucis.
  2. Yo prometo la vida eterna a los que, de vez en cuando, se aplican a rezar el Viacrucis.
  3. Durante la vida, yo les acompañaré en todo lugar y tendrán Mi ayuda especial en la hora de la muerte.
  4. Aunque tengan más pecados que las hojas de las hierbas que crece en los campos, y más que los granos de arena en el mar, todos serán borrados por medio de esta devoción al Viacrucis. (ADVERTENCIA: Esta devoción no elimina la obligación de confesar los pecados mortales, aunque ayuda mucho a impetrar la gracia de la contrición de los mismos -sobre todo ante la privación de los Sacramentos que en muchos lugares se padece en estos últimos tiempos-).
  5. Los que acostumbran rezar el Viacrucis frecuentemente, gozarán de una gloria extraordinaria en el cielo.
  6. Después de la muerte, si estos devotos llegasen al Purgatorio, Yo los libraré de ese lugar de expiación, el primer martes o viernes después de morir.
  7. Yo bendeciré a estas almas cada vez que rezan el Viacrucis; y mi bendición les acompañará en todas partes de la tierra. Después de la muerte, gozarán de esta bendición en el Cielo, por toda la eternidad.
  8. A la hora de la muerte, no permitiré que sean sujetos a la tentación del demonio. Al espíritu maligno le despojaré de todo poder sobre estas almas. Así podrán reposar tranquilamente en mis brazos.
  9. Si rezan con verdadero amor, serán altamente premiados. Es decir, convertiré a cada una de estas almas en Copón viviente, donde me complaceré en derramar mi gracia.
  10. Fijaré la mirada de mis ojos sobre aquellas almas que rezan el Viacrucis con frecuencia y Mis Manos estarán siempre abiertas para protegerlas.
  11. Así como yo fui clavado en la Cruz, igualmente estaré siempre muy unido a los que me honran, con el rezo frecuente del Viacrucis.
  12. Los devotos del Viacrucis nunca se separarán de Mí porque Yo les daré la gracia de jamás cometer un pecado mortal.
  13. En la hora de la muerte, Yo les consolaré con mi presencia, e iremos juntos al cielo. La muerte será dulce para todos los que Me han honrado durante la vida con el rezo del Viacrucis.
  14. Para estos devotos del Viacrucis, Mi alma será un escudo de protección que siempre les prestará auxilio cuando recurran a Mí.

miércoles, 1 de marzo de 2017

EL AYUNO Y LA ABSTINENCIA, SEGÚN EL CÓDIGO PÍO-BENEDICTINO DE DERECHO CANÓNICO

Código Pío-Benedictino de Derecho Canónico (1917), Libro Tercero, Parte Segunda, Sección II, Título XIV: De la abstinentia y el ayuno.
  
 
  
Can. 1250. Abstinéntiæ lex vetat carne júreque ex carne vesci, non autem ovis, lacticíniis et quibúslibet condiméntis étiam ex ádipe animálium (La ley de la abstinencia prohibe comer carne y caldo de carne, pero no prohibe comer huevos, lacticinios y cualesquiera condimentos, aunque sean de grasa de animales).

Can. 1251. § 1. Lex jejúnii præscríbit ut nonnisi única per diem coméstio fiat; sed non vetat áliquid cibi mane et véspere súmere, serváta tamen circa cibórum quantitátem et qualitátem probáta locórum consuetúdine (La ley del ayuno prescribe que no se haga sino una sola comida al día; pero no prohibe tomar algún alimento por la mañana y por la tarde, con tal que se observe, respecto de la cantidad y la calidad, la costumbre aprobada en cada lugar).
§ 2. Nec vetítum est carnes ac pisces in eádem refectióne permíscere; nec serotínam refectiónem cum prándio permutáre (Tampoco está prohibido mezclar carne y pescado en la misma comida; ni cambiar la colación de la noche con la comida del mediodía).

Can. 1252. § 1. Lex sólius abstinéntiæ servánda est síngulis sextis fériis (La ley de sola la abstinencia se ha de observar todos los viernes del año).
§ 2. Lex abstinéntiæ simul et jejúnii servánda est féria quarta Cinérum, fériis sextis et sábbatis Quadragésimæ et fériis Quátuor Témporum, pervigíliis Pentecóstes, Deíparæ in cœlum assúmptæ, Ómnium Sanctórum et Nativitátis Dómini (Obliga la ley de la abstinencia con ayuno el miércoles de Ceniza, los viernes y sábados de Cuaresma y los tres días de las Cuatro Témporas, las vigilias de Pentecostés, de la Asunción de la Madre de Dios, de la fiesta de Todos los Santos y de la Natividad del Señor).
§ 3. Lex sólius jejúnii servanda est reliquis ómnibus Quadragésimæ diébus (La ley de solo el ayuno se ha de observar todos los restantes días de Cuaresma).
§ 4. Diébus domínicis vel festis de praecépto lex abstinéntiæ, vel abstinéntiæ et jejúnii, vel jejúnii tantum cessat, excépto festo témpore Quadragésimæ, nec pervigília anticipántur; item cessat Sábbato Sancto post merídiem (Cesa la ley de la abstinencia, o de la abstinencia y del ayuno, o del ayuno solo, en los domingos o fiestas de precepto, exceptuadas las fiestas que caigan en Cuaresma, y no se anticipan las vigilias; cesa también dicha ley el Sábado Santo después de mediodía).
  
Can. 1253. His canónibus nihil immutátur de indúltis particuláribus, de votis cujúslibet personæ phýsicæ vel morális, de constitutiónibus ac régulis cujúsvis religiónis vel institúti approbáti sive virórum sive muliérum incommúni vivéntium étiam sine votis (Estos cánones no cambiarán los indultos particulares, los votos de cualquier persona física o moral, las constituciones y reglas de cada religión o instituto aprobado, tanto de hombres como de mujeres, que lleven vida en común, incluso sin realizar votos).
  
Can. 1254. § 1. Abstinéntiæ lege tenéntur omnes qui séptimum ætátis annum explevérint (Están obligados a guardar abstinencia cuantos hayan cumplido los siete años de edad).
§ 2. Lege jejúnii adstringúntur omnes ab expléto vicésimo primo ætátis anno ad incéptum sexagésimum (Obliga la ley del ayuno a todos desde que han cumplido veintiún años de edad hasta que hayan comenzado el sexagésimo).

LA CONEXIÓN CANONICA VISIBLE CON EL PAPA QUE ESGRIME “MONSEÑOR” SCHNEIDER

  
Al igual que los cabestros (el toro castrado y dócil) son utilizados para conducir al toro de lidia al corral sacándolo del ruedo, Mons. Schneider es utilizado con todo su andamiaje (ropaje de obispo a lo tradicional) y con cierta mentalidad más conservadora que tradicional, para conducir a la Fraternidad San Pío X al acuerdo con Roma Apóstata. Dicho prelado en una reciente entrevista del 5 de febrero de 2017 dice que no es una cuestión de un acuerdo, porque cuando se habla de acuerdo existen diferencias. Pero en este caso, no existen diferencias en cuanto a la fe, en la fe católica. Recordemos que Mons. Fellay hace tiempo había afirmado que él aceptaba el 95% del Concilio Vaticano II, y por eso iría corriendo si le guiñaban el ojo. Así se puede comprender la afirmación de Mons. Schneider, pues el 5% no es un problema para un buen comerciante que bien puede hacer un descuento que además es mínimo o insignificante.
  
Así, según “Mons.” Schneider es más bien una cuestión de disciplina y de pastoral. Pero el problema está en que no se tiene el reconocimiento de la Santa Sede y esto es un requerimiento indispensable para ser católico, pues hay que tener la conexión canónica visible con la Cátedra de Pedro, al Vicario de Cristo. No puede ser más exacto y claro, esto no lo puede negar, ni desconocer ningún católico sin ser un cismático o un hereje, es un punto doctrinal y hay que aceptarlo, de lo contrario no se es católico, tal como deja ver dicho “perlado”.
  
Un principio doctrinal no se cuestiona y menos si se trata de un dogma de fe, pero una cosa es la doctrina y otra su aplicación en concreto según las circunstancias y el sujeto. Un ejemplo puede ayudar a distinguir, es un dogma de fe la presencia real substancial y personal de Nuestro Señor Jesucristo en toda hostia válidamente consagrada, pero no es de fe que esta hostia o aquella realmente lo esté. Santo Tomás expone el asunto. Lo mismo acontece con el Papa, es de fe que todo sucesor legítimo de Pedro es Papa, pero que este o aquel lo sea, no es de fe. De no ser verdad habría santos de talla como por ejemplo San Vicente Ferrer que serían herejes, y esto no es verdad.
  
Por eso los teólogos según la doctrina de la Iglesia se plantearon la consideración teológica de un Papa cismático, hereje o apóstata y la cuestión jurídica de la legitimidad, de la jurisdicción. Baste recordar, para que quede claro, lo que un teólogo como el cardenal Cayetano, de gran renombre, decía ante el adagio tan popular: ubi Petrus ibi Ecclésia (allí donde está Pedro está la Iglesia), y que el cardenal Journet saca a relucir:
“En cuanto al axioma ‘donde está el Papa está la Iglesia’, vale cuando el Papa se comporte como Papa y jefe de la Iglesia; en caso contrario, ni la Iglesia está en él, ni él en la Iglesia”. (Arnaldo Vidigal Xavier Da Silveira, Implicaciones Teológicas y Morales del Nuevo ‘Ordo Missæ’, mimeografiado en junio 1971, Sao Paulo-Brasil, p. 185).
  
Esto basta para responder a Mons. Schneider, es decir, que la conexión canónica visible con el Papa es indispensable para ser católico, es verdadera y válida en el supuesto de que el Papa se comporte como Papa y jefe de la Iglesia, de lo contrario, ni la Iglesia está en él, ni él en la Iglesia, y esto sucede cuando un Papa se comporta como enemigo de la verdad revelada en vez de defenderla y confirmar a sus hermanos en la fe, para lo cual posee la infalibilidad bajo muy estrictas condiciones garantizando la verdad revelada ex offício desde la cátedra de Pedro (ex cáthedra).
  
El cardenal San Roberto Belarmino decía ante la eventualidad de un Papa desviado de la fe, de un Papa hereje:
“Pues, en primer lugar, se prueba con argumentos de autoridad y de razón que el hereje manifiesto está ‘ipso facto’ depuesto. El argumento de autoridad se basa en San Pablo (Epist. Ad Titum, III), que ordena que el hereje sea evitado después de dos advertencias, es decir, después de revelarse manifiestamente pertinaz, lo que significa antes de cualquier excomunión o sentencia judicial. Es eso lo que escribe San Jerónimo, agregando que los demás pecadores son excluidos de la Iglesia por sentencia de excomunión, pero los herejes se apartan y separan a sí mismos del Cuerpo de Cristo. (…) Este principio es certísimo. El no cristiano no puede de modo alguno ser Papa, como lo admite el propio Cayetano (ibídem, cap.26). La razón de ello es que no puede ser cabeza el que no es miembro; ahora bien, quien no es cristiano no es miembro de la Iglesia; y el hereje manifiesto no es cristiano, como claramente enseñan San Cipriano (Lib. IV, Epist. II), San Atanasio (ser. II cont. Arrian.), San Agustín (Lib. De grat. Christ. Cap. XX), San Jerónimo (cont. Lucifer) y otros; luego el hereje manifiesto no puede ser Papa”. (Ibídem, p. 167).
  
Más adelante se dice en el siguiente texto, que por sí solo basta para tener clara la cuestión sobre el Papa, que para muchos es inadmisible (por eso lo resaltamos en negrita)  en el cual S. Roberto Belarmino secunda la doctrina que expone Melchor Cano:
“Lo mismo dice Melchor Cano (lib. 4, de loc. cap. 2), enseñando  que los  herejes no son parte ni miembros de la Iglesia, y que no se puede ni siquiera concebir que alguien sea cabeza y Papa, sin ser miembro y parte”. (Ibídem, p.173).
  
Por eso Mons. Lefebvre llegó a decir lo mismo mostrando:
“Que no es de certeza absoluta que el Papa sea verdaderamente Papa. La herejía, el cisma, la excomunión ipso facto, la invalidez de la elección, son tantas causas que, eventualmente, pueden hacer que un Papa jamás lo haya sido o que no lo sea más. En tal caso, evidentemente muy excepcional, la Iglesia se encontraría en una situación parecida a aquella que acontece después de la muerte de un Sumo Pontífice”. (La Condamnation Sauvage de Mgr. Lefebvre, Iténeraires, n° spécial décembre. 1976, p. 176).
Luego, de qué jurisdicción y derecho vienen a hablar cuando ya decía San Cipriano citado por San Roberto Belarmino:
“Afirmamos que absolutamente ningún hereje y cismático tiene poder y derecho alguno”. (Ibídem, p.169).
  
Tenemos, también, otro texto del cardenal Cayetano que rompe el tabú que hoy en día se tiene de lado y lado, tanto antisedevacantistas y sedevacantistas dogmáticos viscerales (ambos), en su acre miopía teológica conceptual:
“Si alguien, por un motivo razonable, tiene por sospechosa la persona del Papa y rechaza su presencia e incluso su jurisdicción, no comete delito de cisma, ni ningún otro, a condición de que esté dispuesto a aceptar al Papa si él no fuera sospechoso. Va de suyo, que se tiene el derecho de evitar lo que es perjudicial y de prevenir los peligros…”. (Tommaso de Vio cardenal Cayetano O.P. Commentatarium in II-II, 39, 1. Citado en: Catéchisme Catholique de la Crise dans l’Eglise, Mayo 2008, Abbé Matthias Gaudrom FSSPX).
Con esto queda más que despachado “Mons.” Schneider.
  
De otra parte no hay que olvidar la sentencia de San Roberto Belarmino que  refuta toda objeción  sobre el tema contra  la defección en la fe de un Papa:
“Sobre eso se debe observar que, aunque sea probable que Honorio no haya sido hereje, y que el Papa Adriano II,  engañado por documentos falsificados del VI Concilio, haya errado al juzgar a Honorio como hereje, no podemos sin embargo negar que Adriano, juntamente con el Sínodo romano e inclusive con todo el octavo Concilio general, consideró que en caso de herejía el Pontífice Romano, puede ser juzgado”. (Ibídem, p.154).
Esto echa por tierra todas las elucubraciones y objeciones que giran en torno a documentos falsificados por los orientales, pues queda claro que aunque hubiere sido así, el principio de juzgar a un Papa hereje es aceptado, reconocido y afirmado, por encima de todo, y contra esto no valen argumentos.
  
El Papa San León II (682-683) dijo:
“Anatematizamos también a los inventores del nuevo error: Teodoro Obispo de Pharam, Ciro de Alejandría, Sergio, Pirro, (…) y también Honorio que no ilustró esta Iglesia apostólica con la doctrina de la Tradición apostólica, sino que permitió, por una traición sacrílega, que fuese maculada la fe inmaculada”. (Ibídem, p.148).
  
Y en carta a los Obispos de España, San León II declara que Honorio fue condenado porque:
“(…) no extinguió, como convenía a su autoridad apostólica, la llama incipiente de la herejía, sino que la fomentó por su negligencia”. (Ibídem, p.148).
Y en una carta a Ervigio, rey de España, San León II repitió que, con los heresiarcas citados, fue condenado:
 “(…) Honorio de Roma, que consintió que fuese maculada la fe inmaculada de la tradición apostólica, que recibiera de sus predecesores” (Ibídem, p.148).
  
El Papa Adriano II (869-870) en un discurso dirigido al VIII Concilio Ecuménico (867-872) expresó:
“Leemos que el Pontífice Romano siempre juzgó a los jefes de todas las iglesias (esto es, los Patriarcas y Obispos); pero no leemos que jamás alguien lo haya juzgado. Es verdad que, después de muerto, Honorio fue anatematizado por los Orientales; pero se debe recordar que él fue acusado de herejía, único crimen que torna legítima la resistencia de los inferiores a los superiores, y así como el rechazo de sus doctrinas”. (Ibídem, p.149).
  
El Papa Inocencio III (1198-1216) afirmó en un sermón:
“La fe es para mí a tal punto necesaria que, teniendo a Dios como a mi único juez, en cuanto a los demás pecados, sin embargo, solamente por el pecado que cometiese en materia de fe, podría ser yo juzgado por la Iglesia”. (Ibídem, p, 153).
  
El gran cardenal Torquemada, tío del Gran Inquisidor de España Torquemada, y uno de los teólogos más ilustres del siglo XV, en el cual muchos encontraron sus argumentos, como Cayetano, Melchor Cano y otros, aun siendo un gran defensor del primado del Papa, afirma con tres argumentos que un Papa puede caer en cisma:
“1- (… ) por desobediencia, el Papa puede separarse de Cristo, que es la cabeza principal de la Iglesia y en relación a quien la unidad de la Iglesia primeramente se constituye. Puede hacer eso desobedeciendo la ley de Cristo u ordenando lo que es contrario al derecho natural o divino. De ese modo, se separaría del cuerpo de la Iglesia, en cuanto está sujeta a Cristo por la obediencia. Y así, el Papa podría sin duda caer en cisma.
 2- El Papa puede separarse sin ninguna causa razonable, sino por pura voluntad propia, del cuerpo de la Iglesia y del colegio de los sacerdotes. Hará eso si no observare aquello que la Iglesia universal observa con base en la tradición de los Apóstoles, según el c. ‘Ecclesiasticárum’, d.11, o si no observare aquello que fue, por los Concilios universales o por la autoridad de la Sede Apostólica, ordenado universalmente, sobre todo en cuanto al culto divino. Por ejemplo, no queriendo personalmente observar lo que se relaciona con las costumbres universales de la Iglesia o con el rito universal del culto eclesiástico. (…) Apartándose de tal modo y con pertinacia de la observancia universal de la Iglesia, el Papa podría incidir en cisma. La consecuencia es buena; y el antecedente no es dudoso, porque el Papa, así como podría caer en herejía, podría también desobedecer y con pertinacia dejar de observar aquello que fue establecido para el orden común en la Iglesia. Por eso, Inocencio dice que en todo se debe obedecer al Papa, en cuanto este no se vuelva contra el orden universal de la Iglesia, pues, en tal caso el Papa no debe ser seguido, a menos que haya para eso causa razonable (…).
3- Supongamos que más de una persona se considere Papa y que uno de ellos sea tenido por verdadero Papa, aunque tenido por algunos como probablemente dudoso. Y supongamos que ese Papa verdadero se comporte con tanta negligencia y obstinación de la búsqueda de la unión de la Iglesia, que no quiera hacer cuanto pueda para el establecimiento de la unidad. En esa hipótesis, el Papa sería tenido como fomentador del cisma, conforme muchos argumentaban, aún en nuestros días, a propósito de Benedicto XIII y de Gregorio XII”. (Ibídem, p.186-187).
  
Respecto al adagio tan esgrimido de modo incorrecto: la sede suprema por nadie es juzgada (prima sedes a némine judicátur), he aquí lo que no se dice ni se tiene en cuenta  y que el Decreto de Graciano del siglo XII (alrededor de 1140) dice en uno de sus cánones atribuido a San Bonifacio Mártir:
“Ningún mortal tendrá la presunción de argüir al Papa de culpa, pues, incumbido de juzgar a todos, por nadie debe ser juzgado a menos que se aparte de la fe”. (Ibídem, p.152).
  
Uno de los grandes teólogos del Concilio de Trento, Melchor Cano, refuta directamente a Albert Pighi y la innovadora tesis de este holandés del siglo XVI, prelado palaciego de la corte del Papa Adriano VI (Papa  holandés también) y que después el canonista francés Bouix retoma en el siglo XIX. Esta es la valiosa exposición de Cano contra Pighi resumida:
“Una cosa es en Pedro, lo que se refiere a la excelencia privada del hombre, y otra cosa lo que pertenece a la común utilidad de la Iglesia. Que negara a Cristo, era del hombre, que confirmara a sus hermanos, era de la Iglesia. Aquello es propio, esto es común.

Semejantemente, que la fe propia de Pedro fuese siempre conservada interiormente, era privilegio del hombre, pero que propusiera la fe sólida a los que debía confirmar y que no fallara en el juicio de la fe, era privilegio público de la Iglesia.

Por consiguiente, el Obispo Romano no fue heredero ni de los privilegios, ni de las culpas propias de Pedro; las cuales, a saber, por accidente, estaban unidas a la potestad pública de Pedro, sino que le sucedió en aquellas cosas que se refieren a las conveniencias comunes y necesarias de la Iglesia.
  
Pues los privilegios concedidos por Cristo a los Apóstoles, de una manera se refieren a ellos y de otra manera a sus sucesores. Ciertamente, en los Apóstoles hubo privilegios personales de mayor de mayor gracia que en los sucesores. Como, por ejemplo, aquellas palabras cualquier cosa que ligares sobre la tierra etc., y por aquellas otras como me envió mi Padre, así os Yo os envío, etc., entendemos que los Apóstoles recibieron potestad en general en todo el orbe. (…) Pero los obispos posteriores no sucedieron a los Apóstoles en la potestad general extraordinaria; sino en la ordinaria, la cual cada uno de los Apóstoles tuvo en sus iglesias.
  
 (…) Hay otro ejemplo. A partir de aquellas palabras, Yo rogaré a mi Padre, y os dará al Paráclito, para que permanezca con vosotros para siempre el Espíritu de Verdad; ciertamente de manera recta concluyen los teólogos que los Apóstoles después de la venida del Espíritu Santo fueron confirmados en gracia. Además, este espíritu no pasó a los obispos sucesores para que en ellos permanezca eternamente por la confirmación de la gracia, lo cual fue dado a los Apóstoles como privilegio personal, sino que solamente pasó a los posteriores pastores de la Iglesia, aquello que era necesario para la utilidad común de la Iglesia.
  
Así el privilegio de la fe indefectible, que en Pedro fue también, personal, fue transmitido totalmente a los obispos Romanos, no en aquello que era peculiar de Pedro, sino en aquello que era común a la Iglesia. De donde las otras objeciones son rechazadas, las cuales han sido expuestas por la sentencia de Alberto [Pighi].  Pues, no es necesaria para la Iglesia la fe interior del Romano Pontífice, ni que el error oculto y privado de su mente pueda dañar a la Iglesia de Cristo.
  
De donde no es necesario, que Dios siempre asista a los Pontífices Romanos en la conservación de la fe interior. Porque, mientras decreten aquellas cosas que deben ser creídas  por los fieles, y mientras dirijan en la fe a la Iglesia de Cristo, no fallen, sino que sean sostenidos por la mano divina, esto es necesario a la Iglesia, y por consiguiente, esto no será negado a los Obispos Romanos, ni tampoco a los débiles que yerran en otras cosas privadamente, para que por el error de la potestad pública no hagan estar a la Iglesia  en la común ignorancia de la verdad”. (De Locis Theológicis Melchóris Cani, Ópera de Ecclésiæ Románæ Autoritáte, Tomus I, Liber Sextus, ed. Typographia Regia -Vulgo de la Gazeta- Matriti 1776, p. 441-443).
  
San Alfonso de Ligorio cataloga a Pighi en el extremo erróneo opuesto al de Lutero y Calvino quienes negaban toda infalibilidad pontificia, analizando las diversas opiniones que hay entorno a  la infalibilidad del Papa:
“1° La primera es la de Lutero y Calvino, quienes enseñan esta doctrina herética, que el Papa es falible, incluso cuando habla como Doctor universal y de acuerdo con el Concilio.
2° La segunda, que es precisamente la opuesta de la primera, es aquella de Alberto Pighius, que sostiene que el Papa no puede errar, incluso cuando habla como doctor privado.
3° La tercera es aquella de algunos autores que sostienen que el Papa es falible en las enseñanzas dadas fuera del Concilio (…).
4° La cuarta opinión, que es la opinión común y a la cual nosotros adherimos, es esta: bien que el Pontífice Romano puede errar como simple particular o doctor privado, así como en las puras cuestiones de hecho que dependen principalmente del testimonio de los hombres, sin embargo, cuando el Papa habla como doctor universal definiendo ex cathedra, es decir en virtud del poder supremo transmitido a Pedro de enseñar a la Iglesia, decimos que él es absolutamente infalible en la decisión de las controversias relativas a la fe y a las costumbres. Esta opinión es defendida por Santo Tomás, Torquemada, de Soto, Cayetano…”. (Œuvres Completes de S. Alphonse de Ligouri, Œuvres Dogmatiques, Traduites par le P. Jules Jacques, extrait du tome IX, Traités sur le Pape et sur le Concile, 1887, ed. Joris M. Desbonnet, Gent, Belgium 1975, p. 286-287-292-293).
  
Con respecto a la expresión doctor privado hay que decir que no es muy satisfactoria, ni exacta, tal como lo hace ver Palmieri:
“En esta hipótesis, no se dice con  suficiente propiedad  que él habla como ‘doctor privado’. Pues, aunque no hable con la plenitud de su autoridad, habla sin embargo con autoridad; por eso, el Romano Pontífice que se pronuncia de esa forma no puede ser rebajado a la categoría de cualquier doctor privado que no tenga autoridad alguna”. (Tractus De Románo Pontífice, p.632).
  
Queda claro que la expresión doctor privado, aunque poco feliz (inexacta), es utilizada como contrapuesta a doctor ex cathedra, es decir en la suprema plenitud de su autoridad magisterial, y fuera de esa particularidad se llama doctor privado, es decir no ex cáthedra, aunque lo haga como Papa y públicamente pero sin ejercer la potestad suprema infalible.
  
Hemos visto como Pighi es directa y específicamente refutado por Melchor Cano y tanto como por San Alfonso y, además, como lo clasifica San Alfonso poniéndolo en el extremo opuesto del error protestante de Lutero y Calvino para colmo. Así que todos los que hoy son antisedevacantistas como los que son sedevacantistas fideístas, dogmáticos y viscerales, ambos se fundamentan en Pighi, pero con conclusiones diametralmente opuestas en permanente dialéctica diabólica y fuente de división y de discordias interminables que favorecen a Roma (babilónica) Anticristo, y que ella a su vez promueve.
  
Quede claro que el sedevacantismo teológico no tiene nada que ver en cuanto a los principios con ninguna de estas dos posturas, aunque con una de ellas la conclusión es prácticamente la misma pero no en cuanto a sus principios y fundamentos, así pues el sedevacantismo teológico es una conclusión cierta y evidente quoad sapiéntes, no quoad ómnibus, es decir no evidente para todos sino para los entendidos en la materia.
  
Cabe aclarar, que algunos, no pocos confunden conclusión teológica con dogma, aunque ambas versan sobre la fe, pero la una es materialmente de fe y el otro es formalmente de fe; el paso de la conclusión teológica materialmente de fe, al dogma formalmente de fe, lo hace el magisterio infalible de la Iglesia, esa es la diferencia. El no entender esto hace caer en una dialéctica infernal inacabable entre sedevacantistas dogmatizantes y antisedevacantistas igualmente dogmatizantes. Dios quiera que esto se comprenda, pues no hace más que dividir a los tradicionalistas frente a la Roma Modernista y Apóstata, que es la única que se beneficia con todo estas disputas.
  
P. Basilio Méramo
Bogotá, 28 de Febrero de 2017