Vexílla Regis

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LOS QUE APOYAN EL ABORTO PUDIERON NACER

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NO QUEREMOS QUE SE ACABE LA RELIGIÓN

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ORGULLOSAMENTE HISPANOHABLANTES

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miércoles, 18 de marzo de 2020

NOVENA EN HONOR A SAN SEBASTIÁN MÁRTIR

Novena tradicionalmente rezada en la ciudad de Tafalla (Navarra), corregida por el Lic. Don Gabino de Urra, Arcipreste de dicha ciudad, y publicada en la imprenta de Antonio Castilla en 1887, con licencia otorgada por el Obispado de Pamplona el 30 de Junio de 1886.
 
NOVENA EN HONOR AL ESCLARECIDO MÁRTIR DE CRISTO SAN SEBASTIÁN, ABOGADO CONTRA LA PESTE Y FIEBRES MALIGNAS
  
  
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
ACTO DE CONTRICIÓN.
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Criador, Padre y Redentor mi amabilísimo, en quien creo, en quien espero, y a quien amo sobre todas las cosas; por ser Vos quien sois, la suma bondad, me pesa en el alma de haberos ofendido, y ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente enmendarme y confesar mis pecados, confiando en vuestra misericordia infinita me los perdonareis por los merecimientos de vuestra preciosísima Sangre, y me otorgareis el don de la perseverancia final. Amén.
  
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS.
Ínclito mártir de Cristo, San Sebastián, defensor esforzado de la Fe, honor y gloria de la Iglesia católica; vos que fuisteis uno de los más distinguidos capitanes del Imperio romano, y de los más intrépidos soldados de la milicia de Dios; héroe insigne, con cuyas virtudes adornó el Cielo a la religión que profesamos; por cuyo medio extendió el culto cristiano y confundió a la idolatría; confiados en vuestra intercesión poderosísima para con el dador de todo bien, y seguros de la presteza con que acudís a favorecer a los que os invocan en sus necesidades de alma y cuerpo, nos postramos hoy ante vuestra presencia, y de lo íntimo de nuestros corazones os suplicamos elevéis nuestras peticiones al trono del Eterno, haciendo que por vuestros méritos sean bien despachadas. Rogad, pues, al Señor en nuestro nombre que exalte y propague la santa Fe católica, por la cual derramasteis vos vuestra sangre; que extermine todos los cismas y herejías; que haga que la Iglesia Romana triunfe de todos sus enemigos, que proteja a su Vicario en la tierra; que conceda paz y concordia a todos los Príncipes cristianos; que envíe la salud a los enfermos, el socorro a los menesterosos, el consuelo a los afligidos, y llene de un gran pavor a cuantos se hallan en pecado mortal para que se conviertan y confiesen sus culpas. Por último, pedidle, santo gloriosísimo, que nos otorgue a todos la gracia de perseverar constantemente en la observancia de su santísima ley hasta el fin de nuestra vida para merecer así cantar con vos sus alabanzas en el Cielo. Amén.
 
DÍA PRIMERO – 11 DE ENERO
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Gloriosísimo mártir San Sebastián, a quien destinó el Cielo para defensor de la Iglesia en las más crueles persecuciones con que fue afligida, y para ejemplo de fortaleza a los fieles de todos los siglos; ni la nobleza de vuestro nacimiento, ni la rara belleza de que os dotó el Señor, ni las distinciones y preeminencias que en la profesión de las armas os conquistó vuestro heroico valor, fueron bastantes para entibiar en vos el aprecio que siempre hicisteis de la religión del Crucificado, y pues que nosotros hemos sido fortalecidos en ella con tan excelentes ejemplos vuestros, os damos por ello las más cordiales gracias, y os felicitamos como a héroe dignísimo de aquella misma religión sacrosanta, gloria de la Iglesia universal y honor del pueblo cristiano, que hoy se postra en vuestra presencia y os dirige sus votos y plegarias para que las elevéis al trono del Señor. Dignaos, pues, alcanzarnos de su Divina Majestad un ferviente amor y una adhesión constante a esta santísima Religión cristiana en que tuvimos la dicha de nacer, y por cuya defensa os visteis vos amarrado a un leño y traspasado de saetas vuestro cuerpo. Conseguidnos también la gracia especial que por vuestra intercesión le pedimos en esta Novena, si es para gloria suya, honra vuestra y bien de nuestras almas. Amén.
     
Aquí se rezará tres veces el Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri, y se pedirá al Santo la gracia que se desee alcanzar por su intercesión.
    
DEPRECACIÓN
Eterno Dios, que para inspirarnos el debido aprecio de la Religión en que únicamente queréis ser adorado, la habéis enriquecido con el infinito tesoro de la Sangre de vuestro Unigénito; y que llenando sus templos de vuestra Majestad santísima, habéis colocado en ellos el verdadero propiciatorio en que gustáis ser aplacado con los votos humildes de los fieles y los sacrificios que os ofrecen vuestros ministros: Vos, Señor, que sin ningún mérito nuestro nos habéis separado de la multitud de infieles que parecen fuera de vuestra Iglesia, grabando por medio del bautismo en nuestras almas un indeleble carácter que nos distingue de aquellos; que habéis ennoblecido la Fe que entonces recibimos, y que por dicha nuestra profesamos, con la verdad de la Revelación y la fidelidad de vuestras promesas, aceptad benigno las gracias que os damos por la grande estima que de esa misma Religión infundisteis en el corazón de vuestro siervo, San Sebastián, y haced que como él la apreció, así también la apreciemos nosotros, poniendo nuestra mayor gloria en conformarnos con sus preciosas máximas y sapientísimos preceptos, y acatando en todo las decisiones de vuestra santa Iglesia, en cuyo gremio queremos vivir y morir para gozar eternamente de Vos, de vuestro Divino Hijo y del Espíritu Santo, que de ambos procede, y que con ambos vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
   
GOZOS
  
Pues la Iglesia os ha nombrado
Contra la peste Patrón:
Sed con vuestra intercesión,
Sebastián, nuestro abogado.
   
Narbona os dio en vuestro padre
Su más ilustre nobleza;
Gallardía y gentileza
Milán os dio en vuestra madre,
Y fue en vos timbre heredado
De la fe el noble blasón
Sed con vuestra intercesión,
Sebastián, nuestro abogado.
    
Cuando de otros la codicia
A excesos mil se abalanza,
Vos aspiráis a una lanza
Del Imperio en la milicia,
De Capitán con el grado
Comandáis una Legión.
Sed con vuestra intercesión,
Sebastián, nuestro abogado.
   
De vuestro escuadrón al frente
Para hacer de vos ensayo
Os dejáis ver como un rayo
Intrépido, vivo, ardiente:
Sois de todos respetado
Como el más fuerte campeón.
Sed con vuestra intercesión,
Sebastián, nuestro abogado.
    
Vio a sus banderas triunfar
Roma con ventajas sumas,
Porque a sus águilas plumas
Disteis vos para volar:
Todo enemigo postrado
Se os rindió a discreción.
Sed con vuestra intercesión,
Sebastián, nuestro abogado.
    
De vuestros hechos la historia
Para blasón militar
En vuestro escudo grabar
Pudo muy bien la victoria.
Ya que siempre denodado
Vencisteis en toda acción.
Sed con vuestra intercesión,
Sebastián, nuestro abogado.
    
Halló el Imperio trocada
Su suerte desde que vos
A los Reales de Dios
Hicisteis la retirada,
Porque fuisteis dominado
De otra más noble ambición.
Sed con vuestra intercesión,
Sebastián, nuestro abogado.
   
Con rabia la idolatría
Os vio pisar sus laureles,
Y de la legión de infieles
Pasar a otra compañía,
En que la Iglesia os ha dado
De su milicia el pendón.
Sed con vuestra intercesión,
Sebastián, nuestro abogado.
  
Vuestra belleza fomenta
Con luz prodigiosa el Cielo,
Cuando vuestro ardiente celo
A los mártires alienta:
Nadie gime atribulado
A quien no deis protección.
Sed con vuestra intercesión,
Sebastián, nuestro abogado.
    
La superstición hollada
Bajo vuestros pies gimió,
Y bien a su pesar vio
La fe de Cristo exaltada:
Los que por vos se han salvado
Casi innumerables son.
Sed con vuestra intercesión,
Sebastián, nuestro abogado.
   
A vos os deben su gloria
Marco y Marceliano hermanos,
Pues pusisteis en sus manos
La palma de la victoria:
Cristo de ángeles rodeado
Os premió tan noble acción.
Sed con vuestra intercesión,
Sebastián, nuestro abogado.
   
Con furiosa y cruel saña
Manda Diocleciano airado
Que muráis asaeteado
n medio de la campaña;
Mas por muerto abandonado,
Vivís para más pasión.
Sed con vuestra intercesión,
Sebastián, nuestro abogado.
   
Después con mayor ahínco
Os presentáis al tirano,
Quien en su furor insano
Manda llevaros al circo,
Y luego allí apaleado,
Voláis a eterna Sión.
Sed con vuestra intercesión,
Sebastián, nuestro abogado.
   
Cuantos en la enfermedad
De la peste os invocaron
En vos remedio encontraron
Contra tal calamidad;
Por eso sois aclamado
Contra ella por Patrón.
Sed con vuestra intercesión,
Sebastián, nuestro abogado.
  
No sólo en la peste el Cielo
A vuestros ruegos atiende;
Por ellos de allí desciende.
En toda aflicción consuelo:
Díganlo los que han probado
Vuestra eficaz protección.
Sed con vuestra intercesión,
Sebastián, nuestro abogado.
   
Pues la Iglesia os ha nombrado
Contra la peste Patrón:
Sed con vuestra intercesión,
Sebastián, nuestro abogado.
   
Antífona: Este Santo, por la ley de su Dios luchó hasta la muerte, y no temió a la palabra de los impíos: porque fundado estaba sobre firme piedra.
℣. Ruega por nosotros, bienaventurado San Sebastián.
℟. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
   
ORACIÓN
Oh Dios, que por los méritos de tu Beatísimo y Gloriosísimo mártir San Sebastián revocaste entre los hombres la peste mortífera: concédenos propicio, a cuantos recordamos su memoria, seamos libres de toda peste, tribulación y muerte súbita. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
    
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
    
DÍA SEGUNDO – 12 DE ENERO
Por la Señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.

ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Celosísimo mártir San Sebastián, que en medio de la disipación a que es tan propensa la milicia terrena fomentasteis en nuestro pecho un ardentísimo deseo de aumentar el número de los verdaderos creyentes, y que inspirado de lo alto ocultasteis por algún tiempo a los tiranos la Fe santísima que interiormente profesabais para poder así animar a los Confesores de Cristo en los tormentos que por la misma Fe padecían; vos que fuisteis el primero a quien el Vicario de Dios en la tierra honró con el gloriosísimo dictado de defensor de la Iglesia; infundid en nuestros corazones aquel generoso afán de dilatar el reino del Señor entre los hombres, en que se abrasó tan constantemente el vuestro. Haced que triunfe hoy la Esposa del Cordero de los cismáticos que la perturban; de los in fieles que no la conocen, y de los malos católicos que la deshonran con su mala vida. Mirad también con ojos benignos a cuantos congregados hay ante vuestra imagen veneranda os envían sus ruegos desde este santo templo, en el cual habéis mostrado tantas veces el poder de vuestro patrocinio, y logradnos con vuestra intercesión la gracia especial que os pedimos por medio de esta Novena, si es para mayor gloria de Dios, honra vuestra y bien de nuestras almas. Amén.
   
Aquí se rezará tres veces el Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri, y se pedirá al Santo la gracia que se desee alcanzar por su intercesión.
   
DEPRECACIÓN
Dios omnipotente, que con altísima providencia continuáis en vuestra Iglesia aquella sapientísima conducta con que la fundasteis, suscitando en ella héroes extraordinarios que abrasados de celo santo por el honor de vuestra casa, acometan con valor las empresas apostólicas; gracias os damos por el honor a que en la tierra sublimasteis a vuestro fiel siervo, San Sebastián, de quien hicisteis un apóstol bajo el uniforme de soldado, y os ofrecemos en este día los pasos todos que nuestro ilustre Mártir dio durante su vida para encender el fuego de vuestra caridad en aquellos a quienes la violencia de los tormentos hacía vacilar en la confesión de vuestra Fe. Que sean, pues, mil veces benditos aquellos pies que tanto corrieron para evangelizar la paz; benditas aquellas manos obradoras de tantas maravillas; bendita aquella lengua que publicó vuestras alabanzas y que fue para tantos instrumento de vida y de salud; benditos aquellos labios que tantas veces se abrieron para confundir a la idolatría, aumentando los triunfos de vuestra santa Iglesia; y seáis Vos eternamente alabado, bendecido y glorificado en todas las empresas y en todas las victorias de este insigne soldado; por las cuales os rogamos nos hagáis participantes del ardor de su celo para que obrando como él en la tierra, logremos por su intercesión poderosa asociarnos a sus recompensas en la gloria. Amén.
   
Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
   
DÍA TERCERO – 13 DE ENERO
Por la Señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.

ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Fortísimo atleta San Sebastián, que con un valor superior a todo encarecimiento hicisteis pública confesión de vuestra Fe en presencia de Diocleciano, despreciando heroicamente las honras y dignidades que él os ofrecía a cambio de que abandonaseis vuestras creencias; por aquella invencible fortaleza que asombró al pérfido Emperador y a toda su corte, y por aquellas profundas heridas que en vuestro cuerpo abrieron las agudas saetas clavadas en él de orden del tirano por vuestros mismos soldados; encarecidamente os rogamos nos fortifiquéis en la fe hiriendo nuestros corazones con los dardos del divino fuego en que se abrasó el vuestro, para que así se consuma la vil cobardía con que nos dejamos seducir de los halagos del mundo, de las sugestiones del demonio y de los corrompidos deseos de la carne. Alcanzadnos del Señor este favor inestimable, valerosísimo soldado de los ejércitos de Dios; dirigidnos en estas batallas espirituales como jefe experimentado y aguerrido, para que conozcan nuestros enemigos que veláis en nuestra defensa, y conseguidnos también la gracia particular que en esta Novena os pedimos, si así conviene a la mayor gloria de Dios, honra vuestra y bien de nuestras almas. Amén.

Aquí se rezará tres veces el Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri, y se pedirá al Santo la gracia que se desee alcanzar por su intercesión.
    
DEPRECACIÓN
Justísimo Dios, que para alentar a vuestros Confesores y domar el orgullo de los tiranos, depositasteis en vasos frágiles el don de la fortaleza, y permitisteis en vuestra sabiduría infinita que vuestros inocentes adoradores fuesen arrastrados a los tribunales de la impiedad para hollarla en su mismo trono, confesando con generosa constancia la gloria de vuestro santísimo Nombre, y ofreciendo por ella sus cuerpos a todo género de tormentos; bendito seáis, Señor, en los cielos y en la tierra por el heroico valor que comunicasteis a vuestro siervo, San Sebastián, y por aquella generosa resolución que le infundisteis de presentarse de nuevo a Diocleciano para repetir ante él el testimonio de su Fe, apenas restablecido por los cuidados de la piadosa Irene de las profundas heridas que las saetas le habría producido. Por este insigne rasgo de fortaleza de nuestro santo mártir, que tanto le enalteció y tanto regocijó a vuestra Iglesia en medio de la horrible persecución que entonces sufría, os suplicamos encarecidamente nos concedáis aquel precioso don, y lo concedáis a todos los hombres para que todos os confiesen y adoren ahora en la tierra y después en las eternas mansiones de vuestra gloria. Amén.
   
Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
   
DÍA CUARTO – 14 DE ENERO
Por la Señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.

ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Esclarecido mártir San Sebastián, que ascendido a la suprema jerarquía de la milicia terrena, sacrificasteis a la mayor gloria de Dios el honor y las comodidades que ella os proporcionaba, renunciando gustoso hasta a las esperanzas con que el mundo os lisonjeaba para lo porvenir, y publicando en vuestro martirio que os era más amable la desnudez que el brillante uniforme de vuestra dignidad militar, más honrosas las saetas que las condecoraciones que os conquistó vuestro valor, y éste mejor empleado cuando os dejabais amarrar a un leño por vuestros propios soldados, que cuando al frente de ellos arrollabais heroicamente a los enemigos del Imperio; por esa misma desnudez, por esas saetas, por ese leño y por los demás instrumentos de vuestro martirio, que profundamente veneramos, os suplicamos. Protector nuestro muy amado, nos hagáis participantes de vuestro desprendimiento, de vuestra abnegación, y del desprecio con que mirasteis todas las cosas de la tierra, para que asemejándonos a vos, que tan perfectamente os asemejasteis a Jesús, vea el mundo en nuestro proceder el cumplimiento de la solemne renuncia que de sus pompas y vanidades hicimos en el bautismo, y logremos por vuestra intercesión la recompensa que vos lograsteis, y como prenda de ella el favor que os pedimos en esta Novena, si fuese del agrado del Señor, y para mayor gloria suya, honra vuestra y bien de nuestras almas. Amén.
   
Aquí se rezará tres veces el Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri, y se pedirá al Santo la gracia que se desee alcanzar por su intercesión.
   
DEPRECACIÓN
Padre celestial, que para enseñarnos a aborrecer cuanto el mundo ama, nos enviasteis a vuestro Unigénito y quisisteis nos sirviese de camino para no errar en nuestros pasos, de verdad para garantía de nuestra fe, y de vida para que viviendo para vos muriésemos a todo lo terreno; Dios bondadosísimo, que adoptáis por hijos vuestros a cuantos se hacen conformes a la imagen de Aquel que lo es por su naturaleza, gloriándose tan sólo en la cruz de este divino Salvador; que para más alentarnos en tan noble empresa, dispusisteis que se renovasen sus ejemplos en los de los mártires de vuestra Iglesia santa; reconocemos, Señor, con todo nuestro corazón los excesos de vuestra bondad en habernos dado a Jesús por nuestro modelo, y lo que es más, por nuestro hermano y compañero en nuestras tribulaciones, y alabamos las disposiciones de vuestra providencia inefable en las que padeció nuestro glorioso San Sebastián, para servirnos a nosotros de aliento en las que Vos queráis enviarnos. Animen, pues, nuestra flaqueza los rasgos de valor de este insigne mártir, en quien adoramos vuestra divina mano, lo mismo cuando le eleva a la cumbre de las honras humanas, que cuando le abate a lo más profundo de los oprobios. Por estos, Señor, y por la conformidad que San Sebastián tuvo con vuestra voluntad santísima en suertes tan diversas, os suplicamos atendáis piadoso a los ruegos que en nuestro favor interpone, y accediendo a ellos, nos concedáis que, pues tenemos el consuelo de vivir bajo su protección en la tierra, tengamos también la felicidad de gozar con él de vuestra visión en el Cielo. Amén.
   
Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
    
DÍA QUINTO – 15 DE ENERO
Por la Señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.

ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Generosísimo mártir San Sebastián, que haciéndoos todo para todos a fin de ganarlos a todos para Jesucristo, os multiplicasteis en todas partes sin exceptuar las cárceles y calabozos en que eran detenidos vuestros hermanos en la fe, haciendo apacibles con vuestra presencia aquellos lugares de horror, y templando con la dulzura de vuestra voz el lúgubre sonido de las cadenas que oprimían a los que estaban destinados al martirio: vos, que con la solidez y energía de vuestros razonamientos confirmasteis en sus creencias a aquellos nobilísimos hermanos llamados Marco y Marceliano, cuando movidos de los ruegos de sus padres, esposas y demás parientes, estaban a punto de apostatar de ellas logrando además convertir al Señor y trasformar en mártires de su Fe a los mismos que poco antes les inducían a la apostasía; por estos triunfos vuestros tan notables, y por la caridad con que disteis en tantas ocasiones consuelo a los afligidos, socorro a los menesterosos, salud a los enfermos y habla a los mudos, os suplicamos de lo íntimo de nuestras almas nos alcancéis del Señor el don inestimable de la perseverancia en la fe, no menos que el de la caridad cristiana, con la cual obremos con nuestros hermanos necesitados de la misma manera que vos obrasteis, así bien que lo que os pedimos en esta Novena, si es para mayor gloria de Dios, honra vuestra y bien de nuestras almas. Amén.
   
Aquí se rezará tres veces el Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri, y se pedirá al Santo la gracia que se desee alcanzar por su intercesión.
   
DEPRECACIÓN
Espíritu consolador, que sois el dador de los dones celestiales, Padre de los pobres, dulzura inefable, alma y vida de la Iglesia nuestra madre, en cuyos templos ha fijado su morada vuestra Divina Majestad; fuego inextinguible y santísimo que abrasa suavemente todo cuanto toca, y que disipa con sus clarísimas luces las tinieblas que ofuscan a los amadores del mundo; gracias os sean dadas por los dones que en tanta abundancia derramasteis sobre vuestro siervo San Sebastián, y especialmente por aquel singular amor que profesó a sus semejantes y que le tuvo siempre en continuas ansias por su mayor bien. Convencidos como estamos de que el corazón de nuestro Santo Protector arde hoy en el Cielo en los mismos deseos en que ardió en la tierra, y sabiendo que allí solicita de Vos nuestra felicidad con el interés de quien tanto nos ama y ve tan de cerca nuestras necesidades de alma y cuerpo, os rogamos, Señor, atendáis a su intercesión en nuestro favor, y nos valga y aproveche su mediación concediéndonos un amor puro para con Vos y para con todos nuestros hermanos, a fin de que así nos hagamos dignos de obtener algún día el premio que habéis prometido a los que de corazón os invocan, presentándonos nuestro santo protector ante el trono de vuestra gloria. Amén.
   
Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
  
DÍA SEXTO – 16 DE ENERO
Por la Señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.

ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Fervorosísimo mártir, San Sebastián, cuya acendrada caridad para con vuestros prójimos nació del amor divino en que ardisteis en la tierra, cual si ya moraseis en la región de los encendidos Serafines, sin que hubiese cosa alguna capaz de separaros de Dios, a quien dirigíais constantemente vuestros pensamientos, con cuyo santísimo Nombre santificabais vuestras palabras y cuya mayor gloria buscabais en todas vuestras obras; por este amor tan tierno y tan constante que profesasteis al Señor durante vuestra vida, y por el más grande y más perfecto que ahora le profesáis en el Cielo, os rogamos, Protector nuestro amabilísimo, nos comuniquéis un rayo de ese divino incendio en que vos ardéis, a fin de que se consuma el hielo de nuestros pechos y triunfemos de nuestras pasiones, especialmente de la concupiscencia de la carne que a tantos ciega desgraciadamente hasta precipitarlos en el abismo. Oíd, pues, nuestros ruegos, y alcanzadnos del Señor esta gracia y la que os pedimos en esta Novena, si es para mayor gloria suya, honra vuestra y bien de nuestras almas. Amén.
    
Aquí se rezará tres veces el Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri, y se pedirá al Santo la gracia que se desee alcanzar por su intercesión.
     
DEPRECACIÓN
Dios de amor y de bondad, que tan justamente exigís de nosotros que os amemos con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma y con todas nuestras potencias, si hemos de conseguir las grandiosas promesas que como a hijos vuestros nos tenéis hechas para cuando se nos alce el destierro en que ahora vivimos; aunque distamos tanto de aquella región dichosísima, cuyos moradores os ven cara a cara; aunque nos hallamos alejados de aquel felicísimo país en esta tierra de miserias; con todo os acordáis del hombre, a pesar de sus ingratitudes, hacéis del hombre el objeto de vuestras delicias, y no os desdeñáis de recibir las alabanzas del hombre al tiempo mismo que recibís las que os tributan los Ángeles y los Santos. Grande es, Señor, vuestra bondad e infinita vuestra misericordia; sin embargo, avergonzados de nuestra mala correspondencia a vuestras finezas, no osaríamos presentarnos ante vuestro acatamiento, si no tuviésemos a nuestro favor la caridad ardiente con que nuestro santo mártir correspondió a las que Vos le dispensasteis. Sirva, pues, su fidelidad para descargo de nuestra ingratitud, y sus méritos todos para satisfacción de nuestro mal comportamiento, que nosotros os prometemos corregir nuestra conducta y amaros constantemente en la tierra, a fin de que, después de una dichosa muerte, tomemos posesión de las sillas que nos reserváis en el Cielo, y allí os amemos con más perfección por toda la eternidad. Amén.
  
Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
   
DÍA SÉPTIMO – 17 DE ENERO
Por la Señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.

ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Gloriosísimo mártir San Sebastián, cuyo celo por la fe de Jesucristo premió este Señor rodeándoos de prodigiosa luz cuando estabais confortando a los que en aquella vacilaban, y apareciéndose personalmente en el momento en que esto sucedía acompañado de siete ángeles hermosísimos para daros un ósculo de paz y prometeros su asistencia en tan nobles empresas por el gozo que experimentasteis al veros abrazado del divino Salvador, y por la suavidad que sentisteis al contacto de su santísima boca, os pedimos encarecidamente nos alcancéis de Él una gracia especial que purifique nuestros labios y modere nuestra lengua, desterrando de ella los abominables vicios de la murmuración y blasfemia, y haciendo que todas nuestras palabras sean santas y nuestras conversaciones conformes en un todo con su santísima ley, como lo fueron las vuestras. Hacedlo así, Protector nuestro muy amado, para que en recompensa de este favor tan singular publiquemos algún día en el Cielo que vos fuisteis nuestro medianero para conseguirlo, nuestro protector y nuestro guía para arribar a aquella patria felicísima. Así deseamos agradeceros tan inestimable beneficio, no menos que el favor particular que os pedimos por esta Novena, si es para mayor gloria de Dios, honra vuestra y bien de nuestras almas. Amén.
   
Aquí se rezará tres veces el Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri, y se pedirá al Santo la gracia que se desee alcanzar por su intercesión.
   
DEPRECACIÓN
Benignísimo Jesús, que para fomentar la unión de vuestros siervos prometisteis solemnemente que donde quiera que dos o tres de ellos se congregasen en vuestro Nombre, allí estaríais Vos en medio de ellos; confiados en esta promesa vuestra, creemos firmemente que os halláis aquí entre nosotros; tanto más cuanto que nos consta por la fe vuestra presencia real en el augustísimo Sacramento; y esta fe que tenemos alienta nuestra esperanza y aviva nuestra caridad, cuyo fuego vinisteis Vos a encender en la tierra. Ya, pues, que os dignáis presidir nuestras oraciones y escuchar nuestras súplicas, recibid las gracias que os damos por esto beneficio y por la honra singular que dispensasteis a nuestro protector, San Sebastián apareciéndoos a él cuando sostenía a los que vacilaban en la fe. Y pues entonces atendisteis a sus afanes por vuestra gloria, dignaos atender ahora a los ruegos que os dirige en favor de esta Ciudad que ha tomado bajo su protección; y como él no cesa de interesarse por nosotros, no ceséis vos tampoco de mostraros benigno en el feliz despacho de las peticiones que os hace para nuestro bien espiritual y temporal. Amén.
   
Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
   
DÍA OCTAVO – 18 DE ENERO
Por la Señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.

ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Esforzadísimo soldado de Cristo, San Sebastián, cuyo valor para el combate se aumentó prodigiosamente con el tormento de las saetas que os clavaron vuestros propios subordinados en aquel mismo campo en que vos los habíais adiestrado en el manejo de las armas para la defensa del Imperio, del cual fuisteis la mayor gloria y ornamento: Mártir insigne, que apenas restablecido de vuestras heridas, ardiendo en deseos de librar vuestra última batalla en favor de la fe, decidisteis presentarla directamente al cruel Diocleciano, que os contaba ya muerto, sin que ni las instancias ni las lágrimas de los fíeles os hiciesen cejar en tan heroica resolución; vos, que estimasteis más que todas las grandezas humanas la ignominia con que de orden del indigno Emperador fuisteis arrastrado al circo para ser allí apaleado hasta que exhalaseis el último aliento; por los horribles tormentos que padecisteis, primero amarrado a un leño, y cubierto de saetas vuestro cuerpo, y después despedazado con la violencia de los palos que sobre el mismo descargaron los verdugos; por la sangre que en tanta abundancia derramasteis y por la muerte dolorosa que sufristeis, os rogamos nos confortéis en los padecimientos que el Señor quiera enviarnos en esta vida, y muy principalmente en la hora de nuestra muerte. Entonces, sobre todo, estad a nuestro lado, Mártir nuestro amantísimo, a fin de que ayudándonos a vencer las últimas acometidas del enemigo de nuestra salvación, logremos con vuestro apoyo una muerte preciosa a los ojos del Señor; y ahora conseguidnos de su bondad infinita el favor que en esta Novena os pedimos, si conviene para mayor gloria de Dios, honra vuestra y bien de nuestras almas. Amén.
   
Aquí se rezará tres veces el Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri, y se pedirá al Santo la gracia que se desee alcanzar por su intercesión.
   
DEPRECACIÓN
Dulcísimo Jesús, que en vuestra pasión santísima os dignasteis dejar una fuente perene de consuelos en beneficio de aquellos que mueren abrazados a vuestra cruz, gracias os damos por tan singular favor, del cual disfrutó abundantemente vuestro siervo y Protector nuestro, San Sebastián, a quien hicisteis tan parecido a Vos en los tormentos que sufrió por vuestro amor; y por esta semejanza de su desnudez con la vuestra, de sus azotes con los que Vos padecisteis en el Pretorio, del leño a que fue amarrado con vuestra cruz, de las saetas que traspasaron su cuerpo con los clavos que taladraron el vuestro, y de sus agonías con las que Vos sentisteis en el Calvario, os rogamos, Jesús bondadosísimo, nos perdonéis nuestras culpas ahora que las reconocemos, y en los últimos momentos de nuestra vida, para los cuales imploramos vuestra misericordia, a fin de que, al salir de este mundo, merezcamos ser conducidos por nuestro santo glorioso a las deliciosas mansiones de vuestra gloria. Amén.
    
Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
   
DÍA NOVENO – 19 DE ENERO
Por la Señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
  
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Constantísimo mártir San Sebastián, que ejercitándoos sin cesar hasta vuestra muerte en la práctica de las virtudes cristianas, alcanzasteis en grado heroico la de la esperanza, que es el gran lenitivo de los padecimientos de cuantos viven atribulados en este valle de lágrimas y de quebranto; ya que ni las atribulaciones, ni las angustias, ni las persecuciones, ni la desnudez, ni los tormentos, ni la misma dolorosa muerte que sufristeis, fueron bastantes a debilitar por un sólo instante la convicción íntima que tuvisteis siempre en vuestra alma de que, según la promesa de Dios, no se perdería ni un sólo cabello de vuestra cabeza, ni la más pequeña gota Je la sangre que derramasteis en tanta abundancia; sino que vuestro cuerpo despedazado recobraría alguna vez para siempre su antigua entereza y hermosura por medio de una gloriosa resurrección; por esta esperanza que endulzó vuestro martirio, y por el honor que ese mismo cuerpo recibió siendo sepultado junto a los de los Apóstoles San Pedro y San Pablo, os rogamos renovéis en nosotros aquella virtud maravillosa, y nos estimuléis a vivir siempre de tal modo, que muriendo santamente, salgamos algún día triunfantes de nuestros sepulcros para recibir los dotes gloriosos que han de adornar a los cuerpos de los justos. Así lo esperamos de vuestro patrocinio, y también la gracia que os hemos pedido en esta Novena, y que hoy os suplicamos con mayor empeño, si es para mayor gloria de Dios, honra vuestra y bien de nuestras almas. Amén.
   
Aquí se rezará tres veces el Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri, y se pedirá al Santo la gracia que se desee alcanzar por su intercesión.
      
DEPRECACIÓN
Dios y Señor de sabiduría infinita, que llenando de vuestro divino Espíritu al Santo Job, hicisteis que desde el muladar a que por permisión vuestra había sido reducido para aquilatar más su virtud, vaticinase clarísimamente el misterio de nuestra redención, no menos que el de la resurrección de nuestra carne, poniendo en boca del santo Patriarca aquellas sublimes palabras con las cuales manifestó la seguridad en que estaba de que, muerto su cuerpo, se levantaría de la tierra en el último día de los tiempos para unirse nuevamente a su alma, y de que sus ojos, después de consumidos, volverían otra vez a sus órbitas para ver con ellos a su Redentor; Vos, Señor, que infundisteis iguales sentimientos en el alma de vuestro siervo, San Sebastián, a quien confortasteis en sus padecimientos con la convicción de que sus miembros esparcidos por el circo en que fue apaleado habían de volver a reunirse gloriosamente unos a otros, cada uno en su lugar respectivo, recobrando su cuerpo todo su vigor y fortaleza; oíd piadoso los ruegos que en este último día os dirigimos para que os dignéis afianzarnos en la fe con los ejemplos de nuestro esclarecido Protector, por cuyo medio protestamos ante Vos que creemos con toda nuestra alma el dogma consolador de nuestra real resurrección. Convencidos estamos de que, después de nuestra muerte, ha de llegar un día en el cual al imperio de vuestra omnipotente voz, hemos de salir de la tierra con los mismos cuerpos que ahora tenemos, los cuales unidos a estas almas que en este instante los animan, han de ser juzgados por Vos para recibir el premio o el castigo que merezcan nuestras obras. Haced, pues, Señor, que nos aprovechemos de esta creencia, para que, obrando siempre en conformidad con ella, obtengamos después de una muerte preciosa a vuestros divinos ojos, una gloriosa resurrección, cual ha de ser la de nuestro santo, San Sebastián, por cuya intercesión os pedimos esta gracia, no menos que la que hemos solicitado en esta Novena, para que así bendigamos y alabemos vuestra bondad inmensa ahora en la tierra, y después en el Cielo, donde vivís y reináis por todos los siglos de los siglos. Amén.
    
Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.

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+Jorge de la Compasión (Autor del blog)

Jorge Rondón Santos (Editor colaborador)