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lunes, 24 de diciembre de 2018

“OBISPO” PORTUGUÉS NIEGA LA VIRGINIDAD DE MARÍA SANTÍSIMA

Como siempre pasa todos los años, los payasos de la Iglesia Conciliar (que creen ser graciosos, pero sólo dan pena y rabia) no encuentran una cosa en qué hacer gala de su odio contra la Verdad revelada y definida por el Magisterio de la Iglesia Católica.
  
Resulta que en el diario portugués OBSERVADOR, las periodistas Marta Leite Ferreira y Raquel Martins publicaron un artículo sobre siete preguntas sobre la Navidad, preguntas que fueron respondidas por el obispo de Oporto Manuel da Silva Rodrigues Linda y el presbítero Anselmo da Silva Borges SMBN, profesor en la Universidad de Coímbra. Como es habitual, la ignorancia, el sesgo y la herejía dijeron presente, pero mejor vedlo por vosotros mismos (mediando traducción, por supuesto, para quienes no dominamos la lengua de Camões. DETALLES GRÁFICOS NO APTOS PARA MENORES NI PERSONAS DEMASIADO IMPRESIONABLES).
LAS RESPUESTAS A LAS CUESTIONES DIFÍCILES SOBRE LA NAVIDAD (INCLUSO LAS MÁS INCONVENIENTES)
María sólo es virgen en el sentido teológico. Jesús no nació en Belén, ni tiene 2018 años, ni nació el 25 de diciembre. Las explicaciones sobre 7 dudas del obispo de Oporto, D. Manuel Linda, y del padre Anselmo Borges.
   
Por Marta Leite Ferreira y Raquel Martins
23 de Diciembre de 2018.
   
Es aquella época del año otra vez. El Observador telefoneó al obispo de Porto D. Manuel Linda y al padre Anselmo Borges en busca de las respuestas a las preguntas más difíciles sobre la fecha natalicia. Y obtuvo las explicaciones para algunas de las principales dudas, entre ellas las máis inconvenientes.


Manuel Linda y Anselmo Borges
 
María era virgen (pero apenas en sentido figurado). Nadie sabe cuándo Jesús nació (y probablemente ni siquiera fue en Belén). La Navidad no es así tan cristiana porque es más transversal que eso (y sí, las personas de otras religiones tienen el mismo derecho de gozar este feriado, quieran o no).
   
En víspera de Navidad, es todo lo que precisa saber sobre lo que realmente estamos para festejar.
  
¿Por qué es que la Navidad se celebra el 25 de diciembre?
Los cristianos celebran la Navidad el 25 de diciembre porque había una fiesta pagana que acontecía para la época del solsticio de diciembrem que acontece el 21 de diciembre (y que este año comenzó precisamente a las 22h23 del viernes pasado). “Los cristianos tenían que hacer una fiesta, pero les costaba honrar un dios que no era el de ellos. Entonces, comenzaron a sustituir la razón de la fiesta, no para honrar al emperador de Roma sino para honrar al Sol que nace en las alturas, que es Jesús”, explica al Observador D. Manuel Linda, obispo de Oporto.
  
Esto mismo subraya el padre Anselmo Borges, sacerdote, ensayista y profesor universitario en la Universidad de Coímbra : “Cuando el Cristianismo se impuso, había una fiesta en el Imperio Romano que era la fiesta del Sol Invicto. Nosotros celebramos la Navidad en el solsticio de invierno [boreal, N. del T.], cuando los días comienzan a crecer en el hemisferio norte. Y como para los cristianos la verdadera luz es Jesús, entonces comenzaron a celebrar la Navidad, el nacimiento de Jesús, en sustitución de esa fiesta”.
  
Incluso antes de esa celebración había otra llamada Saturnalia, que en la cultura romana honraba al dios Saturno y se celebraba entre el 17 de diciembre y el 24 de diciembre. Con la llegada de la fiesta del Sol Invicto y, más tarde, con las fiestas de la Natividad, las costumbres de la Saturnalia (que eran de índole pecaminosa a los ojos de los cristianos) comenzaron a ser eliminadas. Las fechas, esas, permanecieron pero con un nuevo significado. Y así se pasó a celebrar la Navidad en el siglo VI.
  
Entonces, ¿en qué día nació Jesucristo?
Nadie lo sabe.
  
La Biblia, a través de los evangelios de San Mateo y de San Lucas, nos dan algunas pistas: Jesucristo nació en la misma época en que Quirino era presidente de la Siria, mientras Herodes era rey de Israel y cuando César Augusto hacía un empadronamiento en el Imperio Romano. Entre tanto, algunos de esos datos pueden no ser correctos: Publio Sulpicio Quirino sólo fue nombrado gobernador de la Siria en el 6 d.C. cuando Arquelao, hijo y sucesor de Herodes en la Judea como tetrarca, fue depuesto. Fue también en ese año que ocurrió el primer empadronamiento de la historia del Imperio Romano (por el cual María y José se dirigían a Belén). Ahora, el año 6 no es una fecha posible para el nacimiento de Jesús si hubiera de hecho venido al mundo mientras Herodes era vivo. Herodes el Grande, estuvo al frente de Israel desde 57 a.C. hasta su muerte, que pudo haber acontecido en el 1 a.C. o en el año 4. Pero esas dos fechas acontecieron antes de la posesión de Quirino.
  
D. Manuel Linda dice ser muy improbable, imposible incluso, que se venga a descubrir la verdadera fecha del nacimiento de Jesús. Los registros civiles solamente aparecieron en Portugal con la instauración de la República y la Iglesia misma, que ya hacía este registro con más tiempo, solo comenzó a hacerlo hace entre 400 y 500 años. Asúmese que Jesús nació hace 2018 años (o sea, que este 25 de diciembre celebraría 2018 años) por causa “de un monje del siglo VI que se equivocó”, cuenta Anselmo Borges: “Los cristianos comenzaron por ser perseguidos, mas después se convirtieron en mayoría en el Imperio Romano al convertirse al Cristianismo. En el siglo VI, hubo un monje llamado Dionisio el Exiguo, que fue encargado de estabelecer la fecha de nacimiento de Jesús y que se equivocó en un margen de entre 4 y 6 años”.
  
O sea, de un modo general, se dice que Jesús nació tal vez entre los años 4 a.C. y 6 a.C.. Las cuentas tienen por base que Jesús durante los días del reinado de Herodes, que ese rey ordenó que todos los niños primogénitos de dos años o menos fuesen muertos para que su reino no fuese amenazado y que Herodes dejó de gobernar en el 4 a.C.. Ante estos datos, el intervalo posible (teniendo en cuenta la edad máxima que Jesús tendría en esa época y las fechas del reinado de Herodes) sugiere que todos estos hechos acontecieron entre el 6 a.C. y 4 a.C..
  
San Lucas también da otros datos que sugieren el mismo intervalo de tiempo. En el capítulo 3, el evangelista escribe que “Jesús, cuando comenzó su ministerio, tenía cerca de treinta años de edad”. Sábese que Jesús comenzó ese ministerio durante el tiempo en que Juan el Bautista ministró en el desierto. Y sábese también que Juan el Bautista comenzó el ministerio en el año quince del imperio de Tiberio César, cuando Poncio Pilatos era presidente de la Judea, Herodes era tetrarca de la Galilea, Filipo era tetrarca de la Iturea y de la provincia de Traconítide, Lisanias era tetrarca de Abilene y tanto Anás como Caifás eran sumos sacerdotes.
  
El único período de tiempo que se ajusta a todos esos factores es el intervalo entre el 27 d.C. y el 29 d.C.. Por eso, si Jesús tenía “cerca de treinta años de edad” en ese período de tiempo, entonces el parto debe haber acontecido entre el 4 a.C. y el 6 a.C.
  
Si el año de nacimiento de Jesús es difícil de descubrir, el mes y el día son casi imposibles de desvelar. Pero una de las teorías más famosas dice que él vino al mundo en septiembre. Uno de los motivos que sustenta esa hipótesis es la descripción que San Lucas hace del tiempo en que Jesús nació: “Ahora, había en aquella misma comarca pastores que estaban en el campo, y guardaban, durante las vigilias de la noche, su rebaño”. Algunos registros históricos dicen que los pastores no acostumbraban ir para el campo en el invierno porque el tiempo era demasiado húmedo en la Judea. Es exactamente por causa del clima frío que el empadronamiento que llevó a María y José a Belén no debe haber acontecido en el invierno, sino probablemente durante el verano o en el inicio del otoño.
  
Más allá, la teoría de que Jesús nació en septiembre depende del nacimiento de Juan el Bautista. Dice San Lucas que el padre de Juan el Batista era un sacerdote llamado Zacarías que estaba sirviendo en un templo cuando el ángel Gabriel le apareció y anunció que Isabel tendría un hijo. Zacarías volvió a casa e Isabel estaba, de hecho, grávida. Sólo después es que el ángel Gabriel visitó a María para anunciar la concepción de Jesús, ya Isabel iba en el sexto mes de gestación.
  
Ahora, los registros históricos dicen que los sacerdotes de la división de Abías servían en los templos entre los días 13 y 19 de junio. Si en esa época Isabel estaba en el inicio de la gravidez, entonces el sexto mes de gestación debe haber acontecido en diciembre o enero. Y asumiendo que María también concibió a Jesús poco antes de eso, entonces él debe haber venido al mundo nueve meses después de ella haber visitado a su prima, o sea, en agosto o… septiembre.
  
Pero hay algunos problemas con esa teoría. En primer lugar, porque las temperaturas mínimas en Belén en el invierno en esa época debían ser semejantes a las que se hacen sentir en el norte e interior de Portugal. En ese caso, más allá del frío poder no ser impedimento, un empadronamiento en el invierno, aunque más riguroso, podía siempre ser obligatorio por causa del cariz dictatorial del régimen de César Augusto al frente del Imperio Romano.
  
Y después porque la matemática relacionada con la gestación de Isabel y de María puede estar errada: es verdad que fue estabelecido por David un calendario para servir en los templos cuando Salomón era rey, pero él fue modificado en los tiempos del exilio babilónico. Se tienen registros históricos que dicen que la división de Abías, a que Zacarías pertencía, servía en los templos en junio, otros sugieren que solo acontecía en octubre. Si así fuera, entonces Jesús sólo habrá nacido en diciembre o enero.
  
¿Y cómo puede Jesús ser hijo de una virgen?
Jesús no es hijo de una mujer virgen, explican tanto el padre Anselmo Borges como el obispo D. Manuel Linda. Él fue concebido por María y José como cualquier otra persona y es “verdaderamente hombre”. La virgindad sólo está asociada a María como metáfora para probar que Jesús era una persona muy especial.
  
El evangelio de San Lucas, uno de los más confiables de la Biblia, cuenta que un ángel llamado Gabriel fue enviado por Dios a la ciudad de Nazaret, en Galilea, para visitar a María, presentada como “una virgen desposada con un hombre”. Díjole el ángel: “María, no temas, porque hallaste gracia delante de Dios. Y he aquí que en tu vientre concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás el nombre de Jesús. Este será grande y será llamado hijo del Altísimo. Y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre. Reinará eternamente en la casa de Jacob y su reino no tendrá fin”.
  
María quedó confundida porque nunca había tenido relaciones sexuales con ningún hombre. Mas el ángel Gabriel esclarecióla: “Descenderá sobre ti el Espíritu Santo y la virtud del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso también el Santo, que de ti ha de nacer, será llamado Hijo de Dios. Y he aquí que también Isabel, tu prima, concibió un hijo en su vejez. Y este es el sexto mes para aquella que era llamada estéril. Porque para Dios nada es imposible”.
  
A pesar de estas palabras, el obispo de Oporto refiere al Observador que “nunca debemos referirnos a la virgindad física de la Virgen María”: “El Antiguo Testamento dice muchas veces que Jesús iría a nacer de una doncella, hija de Israel, que fuese simple, pobre y humilde. Pero en verdad eso es apenas una referencia a la devoción plena de esa mujer a Dios. El don de ser madre de Dios le fue dado a María por ella tener un corazón indiviso. Lo que importa es la plena donación”, explica D. Manuel Linda. Y agrega: “Hay con certeza mujeres con el himen roto [que es asociado a la señal física de la pérdida de la virgindad por una mujer] que son más virgenes en el sentido de la plena devoción a Dios que algunas con el himen intacto”.
  
Anselmo Borges da un ejemplo práctico para explicar el simbolismo de la virgindad normalmente conferida a María: “En mi tierra, había un señor que era muy inteligente. No había estudiado pero curaba a mucha gente. Tenía un don. Entonces las personas comenzaron a decir que el señor había llorado en la barriga de su madre. Nadie lo había visto llorar allá dentro, pero era una forma de decir que era alguien especial”, cuenta el profesor y sacerdote. Algo semejante acontece con Juan el Bautista, primo de Jesús, que nació de Isabel cuando ella ya era vieja y no podía tener hijos.
  
O sea, decir que Jesús nació de una mujer virgen es una verdad teológica, pero no necesariamente una verdad biológica. Anselmo Borges hasta añade que “la teología no es un tratado de biología” y que la virgindad de María sirve apenas para “decir la importancia de Jesús en cuanto hijo especial de Dios”: “María y José solamente más tarde es que se percatan del hijo especial que han tenido. Cualquier madre se espanta con los hijos y con María y José aconteció lo mismo. Nuestra Señora es especial porque se convirtió al mensaje de Jesús. A veces lo entendía y otras veces no”, concluye Anselmo Borges.
  
Hay otras ideas erradas sobre la vida de Jesús aparte de que el haya nacido de una mujer virgen. Por ejemplo, acostúmbrase decir que los padres de María se llamaban Ana y Joaquín, pero eso no está en ningún lugar de la Biblia. Sólo que todos esos aspectos pasaron a ser “tradición”, adjetiva D. Manuel Linda.
  
Anselmo Borges concuerda y dice que eso acontece porque la biografía de Jesús comenzó a ser escrita al contrario. Probablemente, Jesús no nació en Belén como dice la Biblia: en verdad, debe haber nacido en Nazaret. Solo que como para los cristianos Jesús es “el verdadero Mesías”, entonces eso significa en teoría que, tal como José, hace parte del linaje del rey David, que era de Belén. Jesús también debe haber estado exiliado en Egipto, como sugiere la Biblia. Sólo que él es visto como “el verdadero libertador”. Ahora, Moisés es de origen egipcio y era visto como un libertador del pueblo de Israel. De ahí se ha creado este paralelismo entre los dos.
  
¿La Navidad dejó de ser una fiesta cristiana?
Tal vez, pero eso no tiene que ser necesariamente una cosa mala, considera el padre Anselmo Borges. “Independientemente de si ser cristiano o no, fue a través de Jesús que llegó a la humanidad la convicción de la dignidad humana. No es por casualidad que la Declaración de los Derechos Humanos fue hecha en el contexto judeo-cristiano. El concepto de ‘persona’ apareció en el occidente a partir de los debates que hubo para percibir la figura de Jesús y el misterio de la Santísima Trindad. Ese concepto viene al mundo a través del Cristianismo”, defiende el profesor de filosofía.
  
Anselmo Borges cita a dos filósofos para sustentar esa idea: uno es agnóstico y llámase Jurgen Habermas, y otro es ateo y se llama Ernst Bloch. Habermas defendía que “la idea de la democracia en el sentido de un hombre valer un voto es la traducción para la política de la idea cristiana de que todos los hombres y mujeres son hijos de Dios”, traduce el padre portugués: “En teoría, ¿por qué es que el voto de un analfabeto ha de valer tanto como el de una persona letrada? Por causa de la idea cristiana de que todos los hombres y todas las mujeres están en igualdad de circunstancias por todos ser hijos de Dios”, agrega. Bloch, considerado uno de los filósofos marxistas alemanes más influyentes del siglo XX, decía que “ningún ser humano puede ser tratado como gado y que eso lo sabemos a través de Jesus”.
 
Una de las amenazas al sentido más religioso de la Navidad es el consumismo de la época. El Estudio de Navidad 2018 publicado por la Deloitte previó que cada agregado familiar en Portugal gastaría en promedio 314 euros, lo que aunque es menos 7,1% de los gastos estimados en 2017, es casi la mitad del registrado en 2008. Anselmo Borges dice que, a veces, las personas “se consumen a consumir” y que “se olvidan de lo esencial”. Entre tanto, eso sólo acontece porque “queremos ser amados y Jesús quiso decir que Dios nos ama”: “Es por eso que la Navidad es una fiesta de alegría y de confianza a pesar de todos los problemas. A pesar de nosotros consumirnos a consumir, no es por ventura que somos más solidarios unos con los otros y tomamos más consciencia de la dignidad de unos de los otros”.
 
El obispo de Oporto también desvaloriza el problema del consumismo de cuadra. Es verdad que “para una parte significativa de nuestra población la Navidad es consumo” y que “del hijo (sic) de Dios no quedó nada, ni siquiera el nombre” (antes los regalos eran dados por el Niño Jesús, ahora lo son por el Papá Noel creado por la Coca Cola. Pero por otro lado, la fiesta siempre fue asociada a las mayores celebraciones religiosas, resalta D. Manuel Linda: “Cuando hay fiestas son necesarios los regalos, y gustamos tener una ropa mejor. No estoy contra esa idea. Estoy en contra, sí, cuando todo  lo demás se diluye a cuenta de eso. Pero no hago del consumismo el campo de mi batalla”.
  
Cuestionado sobre si la Navidad dejó de ser una fiesta cristiana, D. Manuel Linda responde que “hasta las personas que no viven mucho la dimensión religiosa de la Navidad tienen una noción de lo que ella significa en las celebraciones que hacen”: “En las sociedades occidentales, y en la Europa en particular, hay una fortísima disminución de la práctica religiosa. Eso hace que nos podamos olvidar de los hechos de nuestra historia cristiana. Es posible que la Navidad esté por sufrir la erosión que la propia vivencia cristiana está sufriendo. Pero nuestra cultura aún registra esta idea de que la Navidad es una época diferente”.
 
¿Quien es ateo puede gozar el feriado de 25 de diciembre? ¿O puede recusarlo?
No solo puede, sino también gozar los feriados religiosos obligatorios. Es eso lo que la ley determina en Portugal.
 
Según el artículo número 234 del Código del Trabajo, son considerados obligatorios los feriados de Año Nuevo (1 de enero), Viernes Santo (19 de abril de 2019), Domingo de Pascua (21 de abril de 2019), Día de la Libertad (25 de abril), Día del Trabajador (1 de mayo), Día de Portugal (10 de junio), Día de la Asunción de Nuestra Señora (15 de agosto), Dia de la Implantación de la República (5 de octubre), Dia de Todos los Santos (1 de noviembre), Día de la Restauración de la Independencia (1 de diciembre), Día de la Inmaculada Concepción (8 de diciembre) y Día de Navidad (25 de diciembre).
 
En esos feriados, dice el artículo número 236 del Código do Trabalho, “tienen que cerrar o suspender su labor todas las actividades que no son permitidas los domingos”. Aunque el trabajador asuma ser ateo (esto es, que no crea en la existencia de cualquier ser divino), el punto dos de ese mismo artículo subraya que “el instrumento de reglamentación colectiva de trabajo o el contrato de trabajo no puede establecer feriados diferentes de los indicados en los artículos anteriores”.
 
Entre los feriados obligatorios, sólo el del Viernes Santo es el que puede ser celebrado en otra ocasión, en concordancia con “el significado local de la Pascua”. De resto, apenas hay dos feriados facultativos: uno es el martes de Carnaval, que en 2019 se va a celebrar el 5 de marzo; el otro son los feriados municipales, que varían de ciudad en ciudad. El hecho de un trabajador poder gozar de esos dos feriados tiene que estar previsto en el contrato firmado entre él y la entidad empleadora o entonces debe estar explicado en la reglamentación colectiva de trabajo. Así mismo, en sustitución de cualquiera de esos feriados facultativos, el trabajador puede gozarlos en otro día siempre que eso sea acordado con el empleador.
  
En otras palabras, aunque un trabajador no sea fiel a cualquier religión, en un feriado religioso obligatorio tiene el derecho de gozarlo porque, de cualquier modo, no tiene dónde trabajar. Eso es explicado al Observador por José Vera Jardim, presidente de la Comisión de Libertad Religiosa: “Es la misma cosa que imaginar el caso de un individuo que sea monárquico y diga que no quiere celebrar el 5 de octubre porque ese es un feriado para los republicanos. Aunque él quiera trabajar no puede hacerlo porque es feriado. Es lo mismo”.
  
¿Y si fuera de otra religión?
Si una persona pertence a una religión que no tiene como feriado el 25 de diciembre, por ejemplo, también está obligado por ley a no trabajar en ese día. Pero también está previsto que, si quisiere gozar otro feriado que conste en el calendario de su religión, tiene derecho a hacerlo siempre que compense las horas de trabajo de ese día en otra época. Es lo que consta en la Constitución de la República y en la Ley de Libertad Religiosa. Y también fue lo que el presidente de la Comisión de Libertad Religiosa, explicó al Observador.
  
El artículo 41 de la Constitución de la República portuguesa garantiza que “la libertad de conciencia, de religión y de culto es inviolable” y especifica que “nadie puede ser perseguido, privado de derechos o sujeto de obligaciones o deberes cívicos por causa de sus convicciones o práctica religiosa”. En otras palabras, todas las personas tienen derecho a poner en práctica los hábitos relacionados con la religión que siguen.
  
Esto está en concordia con la Declaración Universal de los Derechos Humanos y con la Convención Europea de los Derechos del Hombre, que en el artículo 18 y 9 respectivamente defienden que todas las personas tienen derecho “a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión”, así como de “manifestar la religión o convicción, en solitario o en común, tanto en público como en privado, por la enseñanza, por la práctica, por el culto y por los ritos”. En Portugal también existe la Ley de Libertad Religiosa, que incluye todos esos derechos.
  
Ahora, acontece que la Ley de Libertad Religiosa, en el artículo número 2, especifica que “nadie puede ser privilegiado, beneficiado, prejuzgado, perseguido, privado de cualquier derecho o cargado de cualquier deber por causa de sus convicciones o práctica religiosa” y que “el Estado no discriminará ninguna iglesia o comunidad religiosa relativamente a las otras”. Acontece que los feriados religiosos obligatorios del calendario portugués son cristianos (ligados al catolicismo) a pesar de Portugal ser un Estado laico. José Vera Jardim explica que eso acontece porque “los Estados, por más laicos que sean, marcan en los calendarios los feriados religiosos obligatorios en consonancia a las Iglesias dominantes, digamos así: “Portugal tiene estos feriados porque tiene un acuerdo con la Iglesia Católica por causa de nuestras raíces históricas”, añade.
 
Vera Jardim dice que no podía ser de otra manera, o si no “era una algarabía” por causa de la cantidad de religiones inscritas en Portugal y, consecuentemente, de la cantidad de días santificados que habría en los calendarios. El problema es que muchas de ellas tienen un calendario propio: el presidente de la Comisión afirma que la Navidad comienza a ser celebrada por varias religiones, no como un feriado santificado sino apenas como una celebración en familia. Con la Pascua, por ejemplo, eso no acontece. Entonces, ¿cuál es la solución?
   
La solución es la que está en el artículo 14 de la Ley de Libertad Religiosa: “Los funcionarios y agentes del Estado, y demás entidades públicas, lo mismo que los trabajadores en régimen de contrato de trabajo, tienen el derecho de, a su pedido, suspender el trabajo en el día de descanso semanal, en los días de las festividades y en los períodos horarios que les sean prescritos por la confesión que profesan”. Para gozar de ese derecho el trabajador debe pertenecer a una religión registrada en Portugal, explica José Vera Jardim: “Todas las religiones que consten en ese registro pueden comunicar los feriados y días santificados de ellas al inicio del año a un miembro del gobierno, que normalmente es el ministro de Justicia”.
  
En esos casos se queda dispensado de trabajar en los días comunicados por la Iglesia al inicio del año civil sin necesidad de probar de que realmente sigue esa religión. La entidad empleadora no puede pedir cualquier prueba de esa naturaleza o entonces estará violando la Constitución, que subraya que “nadie puede ser preguntado por cualquier autoridad acerca de sus convicciones o práctica religiosa, salvo para recoger los datos estadísticos no individualmente identificables, ni ser prejuzgado por rehusarse a responder”. Pero tiene una contrapartida: tiene que gozar los feriados obligatorios cristianos por el mesmo motivo que los ateos (las empresas son obligadas por ley a cerrar, salvo algumas excepciones) y si quisiera gozar de un feriado que no conste en el calendario portugués, debe compensar en otra época las horas que no trabaje en ese día.
   
Eso es lo que está previsto en la Ley de Libertad Religiosa: solo puede gozar de estos derechos quien trabaje “en régimen de flexibilidad de horario” y si hubiere una “compensación integral del respectivo período de trabajo”. “Hay Iglesias que el día semanal de oración no es el domingo, Los judíos y los adventistas tienen el sábado. Los testigos de Jehová también tienen algunos feriados. Esas religiones comunican al inicio del año los días santificados y pueden sustituir por trabajo. Esto es, tienen que trabajar horas extraordinarias para compensar. Es lo que viene en la ley. Ahí también depende un poco del tipo de trabajo que tienen y de la buena voluntad. La ley admite estos principios pero no regula todas las cosas. Mas en el fondo tienen que compensar a la entidad empleadora porque usó un feriado y gozó un día en que no trabajó”, dice Vera Jardim.
     
Es así con los trabajadores y con los estudiantes también. Quien va a la escuela queda dispensado de las aulas “en los días de semana consagrados al reposo y culto por las respectivas confesiones religiosas”, dice la Ley de Libertad Religiosa. Además, “si la fecha de presentación de exámenes de validación de los alumnos coincide con el día dedicado al reposo o al culto por las respectivas confesiones religiosas, podrán esas pruebas ser prestadas en segunda llamada, o en nueva llamada, en el día en que no se levante la misma objeción”, prevé la ley.
  
El presidente de la Comisión para la Libertad Religiosa asume que ya se ha dado el caso de un feriado religioso caiga en días de examen porque hay algunos de ellos que son marcados a los sábados. Pero según la doctrina, esos alumnos tienen derecho a una llamada especial. Entre tanto, ese derecho solo puede ser cumplido si fueren “preservadas las condiciones de normal aprovechamiento escolar”: “Si hubiere una fecha de días en que él no puede ir y los exámenes cayeran todos en ese día, entonces la prioridad debe ser el aprovechamiento escolar”, explica Vera Jardim.
  
Una situación de esta naturaleza ya aconteció con una procuradora del Ministerio Público que luchó entre 2011 y 2014 para que no tuviese que trabajar el sábado por ser adventista. El Supremo Tribunal Administrativo había comenzado por no dar la razón a la procuradora por no tener flexibilidad de trabajo y, por tanto, no tener la posibilidad de ella reponer las horas en que no trabajaría en los días santificados de la Iglesia Adventista del Séptimo Dia (casos en que la libertad religiosa no se aplica en esos términos). Mas el Tribunal Constitucional negó: dice que los procuradores, en verdad, trabajan también en horario flexible de turnos. La decisión del Tribunal Constitucional prevaleció y la procuradora ganó el caso.
  
Mas finalmente, ¿qué es exactamente la Navidad?
La Navidad es la época del año en que los cristianos recuerdan la venida de Jesucristo al mundo y las enseñanzas que él defendió. D. Manuel Linda, obispo de Oporto, explicó al Observador que esta época es también la época en que pensamos “en la dimensión humana de aquellos que con nosotros están en el mundo”. Y Anselmo Borges añade que la Navidad “trae un mensaje decisivo para toda la humanidad, que es el amor: “Dios es amor y ama a todos los hombres y mujeres. Ese amor manifiéstase en Jesús por palabras y obras. Jesús procedió como Dios, al interesarse por todos. Por eso es que estuvo tan próximo de todos, pero principalmente de aquellos de quien nadie está próximo, como los frágiles, los abandonados, los pobres y hasta los pecadores”.
 
El nacimiento de Jesús es explicado en la Biblia en el evangelio de San Lucas. Mientras María aún estaba embarazada de Jesús, César Augusto publicó un decreto que ordenaba el empadronamiento de todo el Imperio Romano. Todas las personas que estuviesen fuera de la ciudad natal tenían que regresar para participar en ese censo, había ordenado el emperador. Fue por eso que José fue de la ciudad de Nazaret de Galilea para Belén, en la Judea, que era la ciudad de David y José hacía parte del linaje dél.
     
Ya en Belén, mientras José y María esperaban empadronarse, llegó el tiempo de nacer el bebé. Dice el evangelio de San Lucas que Jesús fue envuelto en pañales y colocado en un pesebre “porque no había lugar para ellos en la hospedería”. Más tarde, José y Maria recibieron la visita de los reyes magos, que habían visto una estrella en el cielo y que los guió al establo. Entretanto, sabiendo del nacimiento de Jesús y cómo era presentado como “el rey de los judíos”, Herodes mandó matar a todos los primogénitos que tuviesen menos de dos años. Jesús escapó a la muerte porque José fue avisado del peligro por un ángel y huyó con María y el recién nacido.
  
COMENTARIO: Como era de esperarse, ante la dimensión del escándalo, Manuel da Silva Linda afirmó que él nunca negó la doctrina de su iglesia, y que el 25 de Diciembre en el servicio que presidirá en la catedral de Nuestra Señora de la Asunción de Oporto proclamará en su homilía “su total adhesión a la fe de la Iglesia sobre la virginidad de Nuestra Señora”, homilía que será retransmitida por Radio Renascença [la emisora radial oficial de la iglesia portuguesa, análoga a la COPE en España].
  
Ahora bien, desde los Padres de la Iglesia, como San Atanasio el Grande, San Ambrosio y San Agustín, San Siricio Papa, San Pedro Crisólogo, San León Magno, San Ildefonso de Toledo, San Gregorio Nacianceno y San Gregorio de Nisa; como también por los concilios de Calcedonia, Letrán, Constantinopla II y Trento, la Iglesia Católica enseña claramente que María Santísima fue siempre virgen antes, en y después de dar a luz a su Hijo Jesucristo nuestro Señor, en conformidad a lo expresado por Ella misma en la anunciación «¿Cómo puede ser posible que dé a luz un hijo, si no conozco varón? Ítem, he consagrado mi virginidad al Señor, y Él ha aceptado la oblación de su humilde esclava?» (cf. Lucas I, y Mística Ciudad de Dios). Este DOGMA DE FE ha sido tan constantemente sostenido que aún en fecha tan reciente como el 27 de Julio de 1960, la Suprema y Sagrada Congregación del Santo Oficio advirtió contra los teólogos Albert Mitteret, Ludwig Ott y Karl Rahner, que empezaron a cuestionarlo:
Varios estudios teológicos han sido publicados, en los cuales el delicado problema de la virginidad in partu de María es tratado con términos impropios y, lo que es peor, en una forma flagrantemente contradictoria con la doctrina tradicional de la Iglesia y el sentir piadoso de los fieles.
  
Incluso, entre los mismos anglicanos, negar la virginidad de María es una cuestión polémica: En 1984 el presbítero anglicano David Edward Page Jenkins, quien negaba el nacimiento virginal de Cristo y su Resurrección de entre los muertos como hechos históricos, fue consagrado “obispo” de Durham en la catedral de San Pedro en York (más conocida como York Minster). Al día siguiente, John Chetwynd-Stapylton Habgood, arzobispo anglicano eboracense, predicó un sermón defendiendo las opiniones de su sucesor en la sede de Durham. Esa noche, un rayo golpeó el techo de la catedral originando un fuego que causó daños en el techo y el interior del templo por valor de £1 millón de libras esterlinas (con una inflación acumulada de 212.19% entre 1984 y 2018, se tasarían a fecha de hoy en £3,121,864.30, unos US$ 3.966.337,96). El Times de Londres reseñó:
“Una centella del cielo la misma noche después de que el Arzobispo predicara en defensa de su nombramiento para Durham ante el sínodo congregado: Es difícil no acordarse de Elías y los sacerdotes de Baal”.
  
Fuera de eso, San Jerónimo le dijo al monje herético Joviniano (digno antecesor de Manuel Linda y de Anselmo Borges), quien negaba la concepción virginal, que ni entre los paganos se imaginaban semejante blasfemia, toda vez que creían que sus héroes o semidioses eran concebidos en el vientre de sus madres humanas sin intervención de varón alguno (casos de Perseo, Hércules y Buda).
 
La polémica sobre la fecha del nacimiento de Jesús ya fue resuelta de antemano, al ser más antigua la Natividad del Señor (Julio Africano, en el año 204, decía que los Cristianos la celebraban) que el Sol Invicto de Heliogábalo y Aureliano Césares (años 220 y 272 respectivamente). Y sobre el nacimiento de Jesús como heredero de la dinastía de David, nacido y consagrado rey en Belén (“casa del pan”), ya eso se halla definido (mal que le pese a Ratzinger, quien en el año 2007 hizo montar un “nazaret”) en la profecía de San Miqueas de Morasti, cuando dice:
“Y tú, Belén de Efrata, no eres ciertamente la menor entre las ciudades de Judá, porque de ti ha de nacer el que regirá a mi pueblo Israel”.
A fin de verificar que se cumpliera la profecía (conocida y temida por Herodes el Grande), Dios se valió de Augusto César para convocar el censo, y que San José y la Virgen partieran a Belén desde Nazaret. Y si el problema es el clima, ¿acaso al Dios que con una palabra creó el mundo y cuanto hay en él, le queda grande alterar el orden natural de las cosas para que naciera su Hijo en medio del invierno? ¿Acaso Dios no hizo caminar a los israelitas por el Mar Rojo y el desierto del Sinaí sin el menor daño de los elementos? No sabemos en qué Dios creerán esos herejes de Linda y Borges, pero el Dios en el que creemos nosotros ES OMNIPOTENTE Y CELADOR DE QUE SU PALABRA SE CUMPLA.
  
Si este par de imbéciles no les gusta la Tradición y el Magisterio, pero tampoco creen en la Escritura, ¿por qué diablos no se van y fundan su secta propia? Pero claro, son parte de la Secta mayor, la del Vaticano II, dirigida por un Bergoglio (por demás negador de la Inmaculada Concepción) que por esas palabras les promoverá grandemente en vez de llamarlos a orden (aunque en él la palabra Orden no existe en su diccionario). Claro, si para él la virginidad es mental y espiritual, sin importar cuánto le dieron al trote (muestra de ello es el nuevo Ordo Consecratiónis vírginis); y en ese orden de ideas, perfectamente ordenaría el Portador de Maldición reescribir el pasaje de Lucas I, 26-27:
María dijo al ángel: “¿Cómo puede ser esto, puesto que soy pura de corazón, una virgen teológica si no una virgen física, y todos saben que las vírgenes teológicas no pueden concebir y quedar en cinta sin importar cuánto sexo tengan?”.
  
PERO ESO SÍ, DIOS NO PASARÁ POR ALTO ESTO. VIENE UN JUICIO PARA PORTUGAL, PORQUE ASÍ COMO FUE AGRACIADO ESE PAÍS AL SER ESCOGIDO POR LA VIRGEN PARA HACER SU ÚLTIMA APARICIÓN PÚBLICA, SU CASTIGO POR LA BLASFEMIA CONTRA ELLA SERÁ INMENSO.

2 comentarios:

  1. Un modernista no tiene ningún problema en proclamar la adhesión a un dogma de fe como el de la Virginidad Perpetua de María, porque sostienen sin ningún rubor que la verdad de la Fe y la verdad histórica pueden no tener nada que ver entre sí. Debería proclamarlo sin ningún tipo de ambigüedad. Claro que les importa una m... mentir con tal de seguir con la sopa boba del cargo.

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  2. Además ¡qué manía con eso de que la Navidad (25 de diciembre) y San Juan (24 de junio) son cristianizaciones de fiestas paganas que celebraban el solsticio! Es una «justificación científica» ridícula. Ni en el s.I ni en el II, ni mucho menos después por la precesión de los equinoccios, corresponden esos días a los solsticios, y desde Hiparco (s. II a.C.) se conocía bien este fenómeno.

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Jorge Rondón Santos (Editor colaborador)