Ayer 28 de Abril, una monja francesa de 48 años fue asaltada en el Barrio Armenio de la Ciudad Vieja de Jerusalén, en un incidente que la policía israelí calificó de “racialmente motivado”.
Según relató el presbítero Olivier Poquillon OP, director de la Escuela Francesa de Investigación Bíblica y Arqueológica de Jerusalén, alrededor de las 17:45 (hora local), la religiosa, investigadora del instituto dominico, caminaba cerca de la Puerta de Sión cuando «sintió que alguien se acercó detrás de ella y la arrojó con todas sus fuerzas a una roca, y mientras estaba en el suelo, el hombre empezó a patearla repetidamente», produciéndole hematomas en la parte derecha del rostro.
La policía israelí identificó y detuvo al agresor, un hombre de 36 años, y solicitó ante el Tribunal de Primera Instancia de Jerusalén la prórroga de su detención para adelantar las investigaciones. Si bien no reveló la identidad del atacante y su nacionalidad, es evidente que es un judío ultraortodoxo, residente en la zona ocupada de Jerusalén Este.
Poquillon denunció el hecho como un asalto gratuito, que fue fuertemente condenado por el consulado francés en Jerusalén, el cual exigió que «el responsable sea llevado ante la justicia por este acto y que se haga justicia» y el Ministerio de Asuntos exteriores de Israel, que dijo que «el país sigue comprometido en salvaguardar la libertad de religión y la libertad de culto para todas las creencias» (¿le creemos o no?).
Por su parte, la Facultad de Humanidades de la Universidad Hebrea de Jerusalén emitió un comunicado en el que expresó su profunda conmoción y condena a lo ocurrido, y deploró que cada vez más estos ataques sean parte del paisaje. «Este no es un incidente aislado, sino parte de un patrón problemático de creciente hostilidad hacia la comunidad cristiana y sus símbolos», dijo.
Una fuente diplomática europea en Jerusalén señaló que la agresión «ocurrió en un contexto donde los actos anticristianos se han convertido en un lugar común, con insultos y escupitajos por extremistas judíos dirigidos a clérigos en traje religioso presentándose todos los días».
Sita en cercanías del Barrio Armenio y el Barrio Judío, la Puerta de Sión (en hebreo שַׁעַר צִיּוֹן, Shaar Zion; en árabe صِهْيُون بَاب, Bab Shihyun) o Puerta del Profeta David (en hebreo שַׁעַר דָּוִד, Shaar Dawid; en árabe بَاب النَّبِيّ دَاوُد, Bab an-Nabi Dawud) fue restaurada en 1540 por el sultán Solimán, y es una de las siete puertas históricas de la Ciudad Vieja de Jerusalén. Debe su nombre a que conduce al Monte Sión, donde se encuentran la tumba del Rey David, el Cenáculo y la abadía benedictina de Santa María de Sión o de la Dormición de Nuestra Señora (que ha sido blanco de ataques vandálicos por extremistas nacionalistas judíos).
A comienzos de mes, se dio a conocer una foto en que un soldado de las Fuerzas de Defensa de Israel destruyó a mazazos un crucifijo en las afueras de la aldea libanesa. Semanas después, una investigación hizo suspender por treinta días a los dos implicados (no por el hecho en sí, sino más bien POR HACERLO PÚBLICO).

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