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jueves, 30 de abril de 2026

«SI VUESTROS HIJOS PIDEN PAN, ¿LE DARÍAIS UNA PIEDRA?». EL VATICANO Y ALEMANIA SÍ LO HARÍAN

Noticias tomadas de distintas fuentes.
   
1.º ANTE LA ESCASEZ DE CLÉRIGOS, EL NUEVO PLAN DE ESTUDIOS ALEMAN PROPONE EXAMEN PSICOLÓGICO Y MÁS SINODALIDAD.
   

El 28 de Abril, la Conferencia Episcopal Alemana (DBK) publicó una nueva ‘Ratio Nationalis Institutionis Sacerdotalis’, un documento de 203 páginas que reforma la formación presbiteral en Alemania y reemplaza las anteriores directrices de 111 páginas de 2003. 
  
Aprobadas por el Dicasterio para el Clero del Vaticano el 11 de Marzo, las nuevas normas son vinculantes para las 27 diócesis de Alemania.
   
La reforma se produce en medio de un colapso a largo plazo en las vocaciones sacerdotales. Alemania ordenó 557 sacerdotes en 1962 y 303 en 1970. Para 2015, ese número había caído a 58, y para 2025 a solo 25, la cifra más baja que se tenga registro.
  
Al mismo tiempo, el número de agentes pastorales laicos aumentó de aproximadamente 5.200 en 1990 a 7.516 en 2021, e incluye hoy a los travestis.
   
La nueva Ratio incluye secciones ampliadas sobre psicología, prevención de abusos, sexualidad, sinodalidad y práctica pastoral.
   
Exige exámenes psicológicos para los candidatos y pone un nuevo énfasis en la madurez emocional, los límites y la prevención del abuso.
   
El documento señala explícitamente que, según un estudio pastoral alemán, la proporción de tipos de personalidad psicológicamente “seguros” entre los sacerdotes es significativamente menor que en la población general (págs. 29–30).
   
Los candidatos deben someterse a una evaluación psicológica durante el proceso de admisión (pág. 193).
  
Sobre la sexualidad, el documento afirma:
«El desafío de integrar la propia sexualidad en una vida casta y célibe es una tarea para toda la vida. Para la admisión definitiva al ministerio sacerdotal se requiere, por tanto, un manejo suficientemente maduro de la propia sexualidad, así como el respeto a la sexualidad de los demás» (págs. 60-61).
El documento no discute directamente la homosexualidad. Solo una nota al pie se refiere a la instrucción del Vaticano de 2005 contra la admisión de hombres con tendencias homosexuales a los seminarios (pág. 60, nota al pie 80).
   
Las mujeres deben desempeñar un papel mayor en la formación presbiteral, como quiera que la Ratio afirma que las mujeres deben participar no solo en la formación en sí, sino también en la admisión de los candidatos al seminario (pág. 191).
   
El obispón de Fulda Michael Gerber, responsable de la comisión para vocaciones y servicios eclesiales de la DBK, dijo que el documento busca preparar a los sacerdotes para operar en un contexto sinodal. «El desarrollo de una existencia dialógica es esencial para un futuro sacerdote» (pág. 8).
  
También presenta el sacerdocio ordenado en relación con la comunidad eclesial más amplia, tratando de colocarlo en “relación fructífera” con el “sacerdocio común de los fieles” (pág. 9). 
  
El texto advierte a los candidatos contra reaccionar a la incertidumbre moderna “deslizándose en fundamentalismos religiosos o políticos” (pág. 23).
  
Finalmente, el documento redefine el seminario menos como un edificio y más como una experiencia de comunidad, afirmando que la formación del seminario puede tomar forma concreta en otros lugares “en el mundo de hoy” (págs. 91-92).

2.º PARA LAS CRISIS EN LAS FAMILIAS, EL VATICANO RECOMIENDA COMPOSTA Y PLUVIÓMETRO.
  

El Vaticano publicó el 27 de Abril el manual “Ecología Integral en la Vida de la Familia”, instando a las familias católicas a adoptar prácticas enfocadas al medio ambiente como el compostaje, la recolección de agua de lluvia y el monitoreo de las lluvias como parte de una “conversión ecológica”.
  
Publicado conjuntamente por el Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral y el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, el texto presenta el cuidado de la creación y la vida sostenible como parte integral de la vida y la santidad de la familia cristiana.
  

La presentación, por los cardenales Michael Félix Czerny Hayek SJ y Kevin Joseph Farrell Kirwan, lejos de partir de la crisis vocacional en el matrimonio, el descenso de la natalidad, el abuso de menores en el seno familiar (muchísimo más frecuente que en el ámbito eclesial, valga señalar), la pérdida de confianza en la Iglesia o la desintegración del vínculo matrimonial, toma como punto de referencia la pasada coronaplandemia y la necesidad de «un enfoque basado en la ecología integral» según la exhortación pos-sinodal “Amóris Lætítia” y las encíclicas bergoglianas “Laudato sii” y “Laudáte Deum”.
  
El manual tiene siete puntos pergeñados de ideología:
  1. El crecimiento demográfico como un “no problema” y el consumismo como el verdadero enemigo.
    Dice en el capítulo II:
    «Existe una tendencia actual a considerar el crecimiento demográfico como la principal amenaza para la humanidad. En cambio, la atención debería centrarse en el consumismo extremo [y] la contaminación».
    Si bien el documento cita posteriormente críticas al aborto, a la anticoncepción y a la esterilización, el planteamiento general traduce al lenguaje eclesial el esquema estándar del pensamiento occidental del decrecimiento: el problema no es el exceso de seres humanos, sino el exceso de consumo, presentado acá como si fuera la única postura compatible con el Evangelio. 
  2. “Multilateralismo desde abajo” y presión política. 
    Citando Laudate Deum, el documento invita en su capítulo VII a las familias a ejercer «presión sobre los líderes y los gobiernos, y [a] contrarrestar la influencia negativa del marketing y la información falsa» y a «unir fuerzas con fines de defensa, campañas, sensibilización y participación de las autoridades locales y los responsables de la toma de decisiones».
       
    Tampoco se trata de defender el “réspice polum” ni el establecimiento, PERO bajo esta luz, entonces, las familias cristianas se convierten ante todo en agentes de movilización política y ambiental, subordinando así su rol lugar de oración, de catequesis, de transmisión del depósito de la fe.
  3. La pandemia invocada como paradigma interpretativo. 
    Lejos de ser neutral, la inclusión en la Presentación de la referencia a «los efectos de la reciente pandemia» como prueba de la necesidad de una «ecología integral» confirma la percepción de que el corona fue la ocasión de los gobiernos y el Vaticano para consolidar un vocabulario globalista particular («todo está conectado», «hogar común», «fragilidad sistémica»), con implicaciones muy específicas para la gobernanza política y económica global. Más, pretende que las familias analicen su situación desde ese marco conceptual.
  4. La sexualidad reducida a una subsección del medio ambiente. 
    La defensa de la vida desde la concepción hasta la muerte natural, el rechazo al aborto, la gestación subrogada, la eutanasia y las técnicas de reproducción asistida se encuentra intercalada en el capítulo II entre reflexiones sobre el tráfico de especies en peligro de extinción y la dignidad de los trabajadores, con un efecto inevitable: la defensa de la vida humana pasa de ser el fundamento antropológico para todo discurso sobre la naturaleza, a uno más entre muchos compromisos ecológicos, desdibujando así la jerarquía de valores.
  5. Lenguaje que oscila entre la catequesis y el lenguaje de las oenegés. 
    El documento está plagado de fórmulas que perfectamente pueden aparecer en un panfleto de Greenpeace o las Naciones Unidas sin cambiarles una sola coma: “transición”, “sostenibilidad”, “resiliencia” (palabra que la usan tanto y las más veces sin saber qué significa), “incidencia política”, “parte interesada” (en la forma de “tomadores de decisiones”), “empoderamiento” (traducido como “responsabilizar/fortalecer”). 
       
    Incluso se propone abiertamente: «Trabajar proactivamente para apoyar y empoderar (¿responsabilizar/fortalecer?) a las mujeres». Cosa que más parece a los “Objetivos de Desarrollo Sostenible” que al Evangelio.
  6. Gandhi citado en lugar de los santos. 
    En el Capítulo IV, en un manual para familias católicas, el llamado a «vivir sencillamente para que otros puedan vivir sencillamente» se atribuye a “Mahatma Gandhi”. Tantos ejemplos católicos que hay, y tantos santos que hay, para venir a citar a un riquitillo jugando al pobre gurú (aparte de pervertido, filonazi, maltratador y apólogo de la violencia) como lo fue Mohandas Gandhi es, como mínimo, un síntoma de una sensibilidad que busca su legitimidad fuera de su propio hogar, y como máximo, tanto como citar a Marcial Maciel, Luis Alfredo Garavito o a Jeffrey Epstein como ejemplo de protección de menores.
  7. La «conversión ecológica» como sello distintivo de la vida cristiana. 
    El documento afirma: «Vivir nuestra vocación de ser protectores de la obra de Dios… no es un aspecto opcional ni secundario de nuestra experiencia cristiana». Y añade: «la degradación del medio ambiente puede ser pecaminosa». 
       
    Aparte que la misma idea de la ecología fue creada por el biólogo Ernst Heinrich Philipp August Haeckel Sethe (miembro honorario de la Sociedad Alemana para la Higiene Racial de Alfred Julius Ploetz Born, que promovió la eugenesia), y que los “pecados ecológicos” (introducidos por el “patriarca verde” Bartolomé I Archondonis de los Fanariotas) no resisten un examen teológico, el énfasis en la supuesta “conversión ecológica” termina por superponerse y desplazar la conversión en sí misma: es decir, la conversión del pecado, del mundo, del viejo yo al nuevo hombre renacido en Cristo: «Por tanto, si alguno está en Cristo ya es una criatura nueva, se acabo lo que era viejo, y todo viene a ser nuevo; pues que todo ha sido renovado. Desnudaos del hombre viejo con sus acciones, y vestíos del nuevo, de aquel que por el conocimiento de la fe se renueva según la imagen del Señor que le creó» (cf. 2.ª Cor. V, 17; Col. III, 9-10. Versión de Mons. Félix Torres Amat). En el documento, el vocabulario de la conversión casi siempre lleva el apellido «ecológico».

Sin embargo, los VERDADEROS problemas de las familias en los tiempos presentes son vistos de pasada en el documento: crisis de fe, crisis económica y crisis educacional. Y el documento, ante ellos, no ofrece la única solución católicamente acertada: la conversión a Cristo y su Iglesia, quedándose con la misma altura que un folleto de Greenpeace, las Naciones Unidas o el Departamento de Medio ambiente local. Con una cruz encima, pero a la misma altura que ese folleto de los organismos de marras.

ESCOLIO: A pesar de su “Cántico de las creaturas” y episodios como la predicación a las aves, el lobo eugubino (de Gubbio) y el cordero de Jacoba, San Francisco de Asís no era un jipi ni ecologista avant la lettre como lo pinta la opinión generalizada. Para él, el centro de su vida y obra fue Dios. Y de Santa Hildegarda, ¿para qué vamos a hablar?

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+Jorge de la Compasión (Autor del blog)

Jorge Rondón Santos (Editor colaborador)