Vexílla Regis

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MIENTRAS EL MUNDO GIRA, LA CRUZ PERMANECE

LOS QUE APOYAN EL ABORTO PUDIERON NACER

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NO AL ABORTO. ELLOS NO TIENEN LA CULPA DE QUE NO LUCHASTEIS CONTRA VUESTRA CONCUPISCENCIA

NO QUEREMOS QUE SE ACABE LA RELIGIÓN

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No hay forma de vivir sin Dios.

ORGULLOSAMENTE HISPANOHABLANTES

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sábado, 17 de septiembre de 2016

BERGOGLIO, DEMOLEDOR DE LA EUCARISTÍA (PEOR QUE LUTERO)

El periodista Antonio Socci, en su artículo L'autunno caldo di Bergoglio e la passione della Chiesa [El otoño caliente de Bergoglio y la pasión de la Iglesia], plantea lo siguiente
Pero el objetivo principal [del Terror herético bergogliano, N. del E.] concierne una vez más a la Eucaristía y entra dentro del proyecto de “protestantización” de la Iglesia Católica (sic) que es poderosamente querido por un eje político que va desde los Estados Unidos de Obama hasta Alemania y Europa del Norte. Probablemente se trata del proyecto al cual se opuso Benedicto XVI y por el cual fue “acompañado a la salida”.
 
La ruptura debería consumarse el próximo 31 de octubre, con la visita bergogliana a Suecia para “celebrar” los 500 años del cisma de Lutero.
 
Ya la visita en sí misma es ocasión de discusión, porque el Obispo de Roma se ha obstinadamente negado a acudir al Congreso Eucarístico de Génova, en septiembre (primer caso, en el Post-Concilio, de un “Papa” que rechaza participar en este evento espiritual), mientras que participa de manera entusiasta en las celebraciones del más devastador hereje de la historia de la Iglesia. En esta ocasión puede ocurrir lo “irreparable”, es decir, puede verificarse la aprobación de la “intercomunión” entre católicos y luteranos.
 
Esto significaría la abolición de hecho de la doctrina católica sobre la transustanciación, en la práctica la abolición de la Eucaristía. Hay que recordar que en la ceremonia del pasado 28 de junio, y no de casualidad, el Papa emérito Benedicto XVI insistió en el término “transustanciación”, precisamente para indicar el peligro inminente…
 
La intercomunión entre católicos y luteranos equivaldría a la equiparación de la Eucaristía con el pan normal de la cena luterana. Para la Iglesia sería una catástrofe. ¿Cuáles son los indicios que van en esta dirección?

Para confirmar sus sospechas, Socci menciona dos momentos (y sus respectivos discursos, porque a Bergoglio se le va la lengua): la serie de preguntas y respuestas en el marco de la visita el 15 de Noviembre pasado a los luteranos de Roma (y la interpretación que del mismo hiciera la prensa semioficial que es “Civiltà Cattolica”) y la homilía del 13 de Septiembre del presente, y Mario Caponeto (no sabemos si tiene parentesco con cierto sujeto que habla cosas ciertas, pero cuyas obras no le compadecen) trae a colación el Ángelus de la Domínica Infraoctava de Corpus del año pasado (7 de Junio de 2015):
“El Evangelio presenta el relato de la institución de la Eucaristía, realizada por Jesús durante la última Cena, en el cenáculo de Jerusalén. La víspera de su muerte redentora en la cruz, Él realizó lo que había predicho: «Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá para siempre, y el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo... El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él» (Jn 6, 51.56). Jesús toma entre sus manos el pan y dice «Tomad, esto es mi Cuerpo» (Mc 14, 22). Con este gesto y con estas palabras, Él asigna al pan una función que no es más la de simple alimento físico, sino la de hacer presente su Persona en medio de la comunidad de los creyentes.
  
[...] El Cristo que nos nutre bajo las especies consagradas del pan y del vino, es el mismo que nos viene al encuentro en los acontecimientos cotidianos, está en el pobre que tiende la mano, está en el sufriente que implora ayuda, está en el hermano que demanda nuestra disponibilidad y espera nuestra acogida. Está en el niño que nada sabe de Jesús, de la salvación, que no tiene la fe. Está en cada ser humano aún en el más pequeño e indefenso”.

Partamos de Bergoglio diciendo que en la Última Cena, Jesús asignó al pan “una función que no es más la de simple alimento físico, sino la de hacer presente su Persona en medio de la comunidad de los creyentes”, lo que daría a entender que NO HAY TRANSUBSTANCIACIÓN, sino que se le da una función nueva. La función que a un ente se le asigna es parte de los accidentes perceptibles por los sentidos, no de la forma (o esencia discernible por el entendimiento) del mismo; y la Doctrina Católica tradicional sostiene que en la Transubstanciación la sustancia del Pan y el Vino pasan a ser la Real y Verdadera Presencia por entero de Nuestro Señor Jesucristo en Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad.

Para que se dé la Transubstanciación (y por consiguiente, para la validez del Santo Sacrificio de la Misa), se requiere, además de la Materia [Hostia y Vino], la Forma (pronunciación de las Palabras Consecratorias "HOC EST ENIM CORPUS MEUM" - "HIC EST ENIM CÁLIX SÁNGUINIS MEI, NOVI ET ÆTÉRNI TESTAMÉNTI MYSTÉRIUM FIDEI, QUI PRO VOBIS ET PRO MULTIS EFFUNDÉTUR, IN REMISSIÓNEM PECCATÓRUM") y la intención del Ministro (Sacerdote legítima y válidamente ordenado por Obispo legítima y válidamente consagrado) de hacer lo que manda la Iglesia (renovar en forma incruenta el Santo Sacrificio de la Cruz del Calvario).
  
Pero sabemos que en la Iglesia Conciliar NO HAY SACERDOTES NI OBISPOS LEGÍTIMOS Y VÁLIDOS porque el Ritual de Ordenación fue adulterado (no hay Ministro), y su Novus Ordo Missae (creado por seis pastores protestantes dirigidos por el francmasón Bugnini) adulteró las Palabras Consecratorias (o en otras palabras, adulteraron la Forma), por lo que en el Novus Ordo, la Transubstanciación no tiene lugar. Ni siquiera la pretensa Consubstanciación que inventó Berengario de Tours y que Lutero y Cranmer (que eran más letrados que Bergoglio) impusieron en sus sectas se atrevían a tanto.

Lutero decía:
“Yo declaro que todos los prostíbulos, los homicidios, los robos, los asesinos y los adúlteros son menos malvados que esa abominación que es la misa papista”.
 
Y más aún:
“Cuando la misa sea destruida, pienso que habríamos derribado con ella todo el papismo. De hecho, el papismo se apoya en la misa como en una roca, todo entero con sus monasterios, obispados, colegios, altares, ministerios y doctrinas, en una palabra con todo su peso. Todo esto se derrumbará necesariamente cuando será derribada su misa sacrílega y abominable”. (Martín Lutero, Libelo contra Enrique VIII)
  
Mas como no podía destruir la “Papisten Messe” de un solo golpe, la modificó para hacerla más accesible al pueblo, y expurgó poco a poco, eliminando el Ofertorio, los Altares y la Consagración, porque
“Sin embargo, para conseguir este fin con éxito y sin peligro, será necesario preservar algunas de las ceremonias de la misa antigua para los de mente débil, quienes se escandalizarían con un cambio muy rápido”.
Por eso surgió la Fórmula Missae en 1523, y dos años después, el 29 de Octubre de 1525, la Deutsche Messe und Ordnung des Gottesdiensts. Y sobre la Presencia real, Lutero planteó la Consubstanciación (aunque él -y algunos de sus seguidores aún hoy- preferia el término “Unión Sacramental”), con la particularidad que. según él, en el pan está el Cuerpo de Cristo y en el vino Su Sangre, justificando así que los legos pudiesen recibir las dos especies (por algo el Concilio de Trento enfatizó que Jesucristo está todo entero en Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad en la Hostia y el Cáliz, y por tanto, basta con recibir la Hostia).
  
Mas caben algunas diferencias entre Lutero y Bergoglio:
  • Lutero, independientemente de si tenía vocación sacerdotal o no, ERA UN SACERDOTE LEGÍTIMA Y VÁLIDAMENTE ORDENADO. Bergoglio NO ES SACERDOTE porque el rito empleado en su ordenación es tan inválido como el rito anglicano.
  • Lutero fue doctor en teología. Bergoglio, por su parte, desprecia la teología.
  • Al menos a Lutero le preocupaba que la gente se escandalizara por sus ideas. A Bergoglio, no. Él prefiere que sus cambios sean de un solo golpe, así se escandalicen los intelectuales.
  • Se dice que Lutero tenía en su estudio un cuadro de la Virgen y el Niño. Bergoglio, por su parte, parece no tener el menor respeto a la Virgen.
  • Lutero reconocía en los judíos el Gran Mal, y los señalaba como enemigos de Dios y de los hombres. Bergoglio se regodea de compartir con "sus hermanos mayores", y condena todo proselitismo hacia los judíos.
 
En conclusión: Si Lutero era un anticristo, Bergoglio es un pseudoprofeta.

FALLECIÓ EL PADRE GABRIELE AMORTH

  
Ayer, 16 de Septiembre, a las 19:50h, tras complicaciones por una neumonía, falleció en el hospital de la Fundación Santa Lucía de la ciudad de Roma el Padre Gabriele Amorth Tosi SSP, a la edad de 91 años.
  
Quinto de los hijos de Mario Amorth y Albertina Tosi, Gabriele Pietro Amorth nació en Módena (Italia) el 1 de Mayo de 1925 en una familia ligada a la Acción Católica, y fue miembro de la Federación Universitaria Católica Italiana y vicedelegado nacional del movimiento juvenil del partido Democrazia Cristiana por su amistad con Giulio Andreotti. Abogado titulado (su padre Mario y su abuelo Leopoldo fueron también notorios juristas y líderes de la DC) y veterano de la II Guerra Mundial como partisano de la “Brigada Italia” en el Cuerpo de Voluntarios de la Libertad (donde se enlistó con el alias de “Alberto” tras rechazar enlistarse con los fascistas, y llegó a vicecomandante de la plaza de Módena y comandante del 3.º Batallón de la 2.ª Brigada “Italia”, recibiendo la Cruz de guerra), ingresó a la Sociedad de San Pablo el 25 de Agosto de 1947 y recibió las Órdenes Sagradas el 24 de Enero de 1954 de manos del obispo de Nursia Ilario Roatta Formento, siguiendo el Ritual Romano tradicional (por tanto, era sacerdote válido y legítimo). Fue el “último exorcista” (así se intitula uno de sus libros –de hecho, objetivamente hablando, NO HAY EXORCISTAS en la Iglesia Conciliar desde el 15 de Agosto de 1972, cuando Pablo VI Montini abolió la orden menor del exorcistado a raíz del Motu Próprio “Ministéria Quǽdam”–) y después de ser designado exorcista para la Diócesis de Roma en 1986 (donde remplazó al padre Candido de la Inmaculada –en el siglo Heraldo Ulises Amantini Fratini– CP), fundó la Asociación Internacional de Exorcistas en 1990, y durante su ministerio prefería el Ritual de Exorcismo tradicional (ya que según él, el Ritual Wojtyliano de exorcismos es inútil).
  
Aunque es rescatable el hecho que llamara a la conversión y que declarara que en el Vaticano hay masones y satanistas, que el yoga y la saga de Harry Potter son diabólicos, que el Estado Islámico es obra de Satanás, y que a la menor Emanuela Orlandi la asesinaron después de ser secuestrada por un gendarme del Vaticano para que los cardenales tuvieran sexo con ella, no podemos olvidar que él admiraba a Juan Pablo II y a Benedicto XVI “ante cuyos nombres, aseguró, los demonios escupen rabia, tiemblan, lloran y suplican que no los nombre más”, y sostenía la credibilidad de los protagonistas del “fenómeno de Međugorje” en su libro (póstumo) “Un ejército contra el mal: Mi verdad sobre Međugorje”, lo que denota su adicción a la secta del Vaticano II y sus herejías a sabiendas de que dicho conciliábulo fue el paso final de la Apostasía en la Iglesia, y que en Međugorje no se aparece la Santísima Virgen.

"EL MUNDO ESTÁ CANSADO DE LOS OBISPOS A LA MODA" ¿Y de los papas a la moda?

A los participantes del curso anual de formación de nuevos obispos conciliares, congregados en la Sala Clementina del Palacio Apostólico, Francisco I les dirigió un discurso en el cual tomamos lo siguiente (la totalidad del discurso de la corona, en INFOVATICANA):
“Haced de vuestro ministerio un icono de la Misericordia, la única fuerza capaz de seducir y atraer permanentente al corazón humano. Incluso el ladrón, en su última hora, se dejó llevar por Aquel en quien había encontrado “solamente el bien”. Se puede hasta ignorar a un Dios lejano e indiferente, pero no se resiste fácilmente a un Dios tan cercano y, además, herido por amor. La bondad, la belleza, la verdad, el amor, el bien: esto es lo que podemos ofrecer a este mundo mendigo, aunque sea en cuencos medio rotos. No se trata, sin embargo, de atraer hacia uno mismo: eso es un peligro. El mundo está cansado de los encantadores mentirosos. Y me permito decir de los curas a la moda, o de los obispos a la moda. La gente “olfatea”, el pueblo de Dios tiene olfato, y se aleja cuando reconoce a los narcisistas, a los manipuladores, a los defensores de sus propias causas, a los proclamadores de cruzadas vanas. Por el contrario, tratad de secundar a Dios, que se introduce ya antes de vuestra llegada… Dios no se rinde nunca…Somos nosotros los que, acostumbrados a darnos por vencidos, a menudo nos conformamos y preferimos dejarnos convencer de que realmente han podido eliminarlo y nos inventamos palabras amargas para justificar la pereza que nos bloquea en el sonido inmóvil de las quejas vanas”.

Nos preguntamos, y le preguntamos a Bergoglio: ¿Y de los "Papas" a la moda que quieren atraer sobre sí las miradas por las herejías NO HABLAS NADA?

viernes, 16 de septiembre de 2016

BERGOGLIO LEGISLANDO POR DECRETO

En Derecho Constitucional se postula que en situaciones particulares que afectan la continuidad del Estado (guerra, conmoción interior o emergencia económica, social y ecológica), el Jefe de Estado recibe por mandato de la Constitución Política la facultad de expedir decretos con fuerza de ley en el marco de la situación, a fin de que el Estado retorne a la normalidad. Pero hay gobernantes que abusan de esta facultad, bien sustituyendo al Legislativo, o desconociendo la voluntad del "Pueblo" (Constituyente primario), cuando éstos no estan de acuerdo con los proyectos gobiernistas.
  
Así sucedió (y sucede) en Venezuela, cuando Hugo Chávez convocó a un referendo para que los ciudadanos aprobasen ciertas iniciativas que él pretendía para lograr "el Socialismo del siglo XXI". Pero los venezolanos votaron en contra de ello, así que Chávez, mediante Ley Habilitante aprobada por una Asamblea Nacional netamente chavista, imponer todo cuanto presentó inicialmente como propuesta. Más recientemente, su sucesor, Nicolás Maduro, alegando "guerra económica orquestada por la derecha golpista en contubernio con el eje fascista Miami-Bogotá-Madrid", obtuvo en Marzo de 2015 de la misma Asamblea unipartidista (temiendo la llegada de la oposición) la Ley habilitante, pudiendo con ella disponer de la libertad, igualdad, justicia y paz internacionales, independencia, soberanía, inmunidad, integridad territorial y autodeterminación nacional, sin importarle los derechos de la población.
  
Algunos de vosotros, respetados lectores, os preguntaréis con justa razón: "¿Por qué toda esta disertación de política en un blog religioso?" Primero, porque el Derecho es la carrera que estudiamos. Segundo, por esto:
  
El pasado 15 de Septiembre, Antipapa Francisco I publicó un nuevo Motu Próprio, llamado De concórdia inter Códices, por el cual se reforman algunos de los cánones del Código Wojtyliano de Derecho Canónico, tanto para los Ritos Orientales como para el Rito Montiniano. La razón para ello es que "tras una solicitud constante por la concordancia entre los Códigos [de Derecho Canónico y de Cánones para las Iglesias Orientales]" percibió la existencia de "algunos puntos que no están en perfecta armonía entre las normas del Código de Derecho Canónico y las del Código de Cánones de las Iglesias orientales", a fin de "mejorar el trabajo pastoral en un mundo en el que las migraciones son cada vez más frecuentes, y muchos fieles católicos de rito latino o de rito oriental necesitan asistencia espiritual en territorios que no serían cubiertos por sus ritos de origen".
  
No sabemos por qué los de SECRETUM MEUM MIHI se extrañan de la supuesta ausencia de la “sinodalidad” de la que tanto hacía énfasis Francisco Bergoglio desde que asumió el trono (después de todo, una carta Motu Próprio no requiere consenso de los cardenales), o que no exista traducción al español, siendo que lo usual es que se redactan en Italiano o en Latín. Pero bueno, hagámosles el favor de traducirlo.
CARTA APOSTÓLICA "De concórdia inter Códices" EN FORMA DE MOTU PROPRIO DEL SUMO PONTÍFICE FRANCISCO, CON LA CUAL SON CAMBIADAS ALGUNAS NORMAS DEL CÓDIGO DE DERECHO CANÓNICO
 
Con motivo de la constante solicitud para la concordancia entre los Códigos, me he dado cuenta de algunos puntos que no están en perfecta armonía entre las normas del Código de Derecho Canónico y las del Código de Cánones de las Iglesias Orientales.
 
Los dos Códigos tienen, por un lado, normas comunes, y por otro lado peculiaridades propias que los hacen autónomos entre sí. Sin embargo, es necesario que también en las normas peculiares haya una concordancia suficiente porque de hecho las divergencias repercutirían negativamente en la práctica pastoral, especialmente en los casos en los que se deben reglamentar las relaciones entre los individuos que pertenecen, respectivamente, a la Iglesia latina y a una Iglesia Oriental.
  
Esto es particularmente cierto en nuestros días, en que la movilidad de la población ha determinado la presencia de un gran número de fieles orientales en territorios latinos. Esta nueva situación genera numerosos problemas pastorales y jurídicos que deben ser resueltos con las normas apropiadas. Cabe recordar que los fieles orientales están obligados a observar su propio rito estén donde estén (cf. CCEO can. 40 § 3;Vat. II, Decr. Orientálium Ecclesiárum, 6) y, por lo tanto, la autoridad eclesiástica competente tiene la grave responsabilidad de proporcionarles medios adecuados para que puedan cumplir esta obligación (cf. CCEO can. 193 § 1; CIC can. 383 §§ 1-2; Exhortación apostólica post-sinodal Pastóres gregis, 72). La armonización normativa es ciertamente uno de los medios que sirve para promover el desarrollo de los venerables ritos orientales (cf. CCEO can. 39), permitiendo a las Iglesias sui juris actuar pastoralmente en la forma más eficaz.
 
Es necesario todavía tener presente la necesidad de reconocer las particularidades disciplinarias del contexto territorial en que se dan las relaciones intereclesiales. En Occidente, prevalentemente latino, se necesita encontrar un justo equilibrio entre la tutela del Derecho propio de la minoría oriental y el respeto de la tradición canónica histórica de la mayoría latina, a fin de evitar indebidas interferencias y conflictos y promover la proficua colaboración entre todas las comunidades católicas presentes en un territorio determinado.
 
Un ulterior motivo para integrar la normativa del CIC con explícitas disposiciones paralelas a las existentes en el CCEO es la exigencia de determinar de la mejor manera de relacionarse con los fieles pertenecientes a las Iglesias orientales no católicas, actualmente presentes en mayor número en los territorios latinos.
 
Se debe, en fin, señalar que también la doctrina canónica ha hecho notar algunas discrepancias entre los dos Códigos, indicando, con sustancial convergencia, cuáles eran los puntos discrepantes y cómo hacer las concordancias.
 
El objetivo de las normas introducidas con el presente Motu Próprio es el de llegar a una disciplina concorde que ofrezca certeza en la acción pastoral en los casos concretos.
 
El Pontificio Consejo para los Textos Legislativos, por medio de una Comisión de expertos en Derecho canónico oriental y latino, ha identificado las cuestiones que más necesitaban adecuación normativa, elaborando un texto enviado a una treintena de Consultores y expertos en todo el mundo, y también a las Autoridades de los Ordinariatos latinos para los orientales. Después de estudiar las observaciones recibidas, la Sesión Plenaria del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos ha aprobado un nuevo texto.
 
Considerando todo esto, dispongo ahora lo siguiente:
Art. 1. El cánon 111 CIC es integralmente sustituido por el texto siguiente, que incluye un nuevo parágrafo y modifica algunas expresiones:
§1 Con la recepción del bautismo es adscrito a la Iglesia latina el hijo de los padres que a ésta pertenzcan o, si uno de los dos no pertenece a esta, ambos padres de común acuerdo hayan optado que la prole fuese bautizada en la Iglesia latina; que, si falta el común acuerdo, es adscrito a la Iglesia sui juris a la que pertenezca el padre.
§2 Si solamente uno de los padres es católico, es adscrito a la Iglesia a la cual el progenitor católico pertenezca.
§3 Cualquier bautizando que haya cumplido catorce años de edad, puede libremente escoger si quiere ser bautizado en la Iglesia latina o en otra Iglesia sui juris; en cuyo caso, él pertenerá a la Iglesia que haya escogido.
  
Art. 2. El cánon 112 CIC es integralmente sustituido por el texto siguiente, que incluye un nuevo parágrafo y modifica algunas expresiones:
§l. Después de haber recibido el bautismo, son adscritos a una Iglesia sui juris:
  1. Quien haya obtenido la licencia de parte de la Sede Apostólica;
  2. El cónyuge que, al celebrar el matrimonio o durante el mismo, haya declarado querer pasar a la Iglesia sui juris del otro cónyuge; disuelto el matrimonio, puede retornar libremente a la Iglesia latina;
  3. El hijo de aquellos a los cuales hacen alusión los numerales 1 y 2, antes de cumplir los catorce años de edad e igualmente, en el matrimonio mixto, los hijos de la parte católica, que esté pasada legítimamente a otra Iglesia sui juris; llegados a esta edad, los mismos podrán retornar a la Iglesia latina.
§2. La costumbre, así sea prolongada, de recibir los sacramentos según el rito de una Iglesia sui juris, no comporta la adscripcióne a la misma Iglesia.
§3. Todo paso a otra Iglesia sui juris tiene valor desde el momento de la declaración hecha en la presencia del Ordinario del lugar de la misma Iglesia o del párroco propio o del sacerdote delegado por uno de ellos y de dos testigos, a menos que un rescripto de la Sede Apóstolica no disponga diversamente; y se anota en el libro de los bautizados.
 
Art. 3. El parágrafo segundo del cánon 535 CIC es integralmente sustituido por el texto siguiente:
§2. En el libro de los bautizados se anotará también la adscripción a una Iglesia sui juris o el paso a otra Iglesia, además de la confirmación y todo lo atinente al estado canónico de los fieles, la noticia del matrimonio, salvo lo dispuesto en el can. 1133, la noticia de adopción, la recepción de las Órdenes sagradas y la profesión perpetua emitida en un instituto religioso; tales anotaciones sean siempre reportadas en el registro de bautismo.
 
Art. 4. El apartado segundo del parágrafo primero del cánon 868 CIC es integralmente sustituido por el texto siguiente:
§1. 2° Que esté la esperanza fundada de que será educado en la religión católica sin perjuicio del §3; si tal esperanza falta del todo, el bautismo sea diferido, según las disposiciones del derecho particular, dando razón de ello a los padres.
  
Art. 5. El cánon 868 CIC tendrá de ahora en más un tercer parágrafo con el texto siguiente:
§3. El niño de cristianos no católicos es lícitamente bautizado, si los padres o al menos uno de ellos o el que legítimamente haga sus veces lo pide y si a los mismos les sea imposible, física o moralmente, acceder al propio ministro.
  
Art. 6. El cánon 1108 CIC tendrá de ahora en más un tercer parágrafo con el texto siguiente:
§3. Solo el sacerdote asiste válidamente al matrimonio entre dos partes orientales o entre una parte latina y una parte oriental católica o no católica.
 
Art. 7. El cánon 1109 CIC es integralmente sustituido por el texto siguiente:
El Ordinario del lugar y el párroco, a menos que con sentencia o decreto estén excomulgados, o interdictos, o suspendidos del oficio o estén declarados como tal, a fuerza del oficio asisten válidamente, dentro de los confines del su propio territorio, a los matrimonios no solo de sus súbditos, si no también de los que no lo son, en tanto que al menos una de las dos partes esté adscrita a la Iglesia latina.
  
Art. 8. El parágrafo primero del cánon 1111 CIC es integralmente sustituido por el texto siguiente:
§1. El Ordinario del lugar y el párroco, en tanto ejercitan válidamente el oficio, pueden delegar a sacerdotes y diáconos la facultad también generañ de asistir a los matrimonios dentro de los confines de su propio territorio, sin perjuicio de lo dispuesto en el canon 1108 § 3.
  
Art. 9. El parágrafo primero del cánon 1112 CIC es integralmente sustituido por el texto siguiente:
§1. Donde falten sacerdotes y diáconos, el Obispo diocesano, previo el voto favorable de la Conferencia Episcopal y obtenida la licencia de la Santa Sede, puede delegar a los laicos para que asistan a los matrimonios, sin perjuicio de lo dispuesto en el canon 1108 § 3.
 
Art. 10. El cánon 1116 CIC tendrá de ahora en más un tercer parágrafo con el texto siguiente:
§3. En adición a cuanto está establecido por el § 1, numerales 1 y 2, el Ordinario del lugar puede conferir a cualquier sacerdote católico la facultad de bendecir el matrimonio de los fieles cristianos de las Iglesias orientales que no tienen comunión plena con la Iglesia católica si espontáneamente lo piden, sin que ello obste a la válida y lícita celebración del matrimonio. El mismo sacerdote, todavía con la necesaria prudencia, informará del particular a la autoridad competente de la Iglesia no católica interesada.
  
Art. 11. El parágrafo primero del cánon 1127 CIC es integralmente sustituido por el texto siguiente:
§1. Atinente a la forma para usar en el matrimonio mixto, se observarán las disposiciones del can. 1108; si todavía la parte católica contrae matrimonio con una parte no católica de rito oriental, la observancia de la forma canónica de la celebración es necesaria solo para la licitud; para la validez, en cambio, se requiere la intervención de un sacerdote, salvo cuanto deba observarse en derecho.
  
Cuanto se ha dispuesto con esta Letra Apostólica en forma de Motu Próprio, ordeno que tenga vigor firme y estable, no obstando alguna cosa en contrario, así sea digna de mención especial, y que sea promulgado para su publicación en el diario L’Osservatore Romano y por consiguiente, publicado en el comentario oficial de las Acta Apostólicæ Sedis.
 
Dado en Roma, junto a San Pedro, el día 31 de Mayo del año 2016, cuarto de Nuestro Pontificado.
 
FRANCISCO PP.

En cuarenta y dos meses que lleva de principado (porque recuérdese, la Monarquía Teocrática se acabó el 11 de Febrero de 2013, cuando Antipapa Benedicto XVI -último reclamante al Papado con ordenación sacerdotal legítima- renunció), Bergoglio lleva 17 Motu Próprio, cuando su antecesor inmediato sólo expidió 13 en todos los 8 años de su mandato.
  
Junto a la última página de la edición italiana de L'Osservatore Romano del 16 de Septiembre, aparece un artículo en relación al “primado y la sinodalidad” en el diálogo entre católicos y ortodoxos). Uno y otro prueban que, con Bergoglio, SE VIENE LA CAPITULACIÓN ANTE CONSTANTINOPLA.
 
"Vengo a decirte: ME RINDO, BEATITUD"

CORONA DE LA SANTA FAZ

Refiere la venerable Sor María de San Pedro en su libro “La Flecha de Oro”, que hacia el 15 de Noviembre de 1843,
«Nuestro Señor me inspiró en este tiempo a componer ciertas oraciones de reparación en forma de una Corona, o pequeño rosario. Esta Corona está hecha de treinta y tres cuentas pequeñas, sobre las cuales se recita treinta y tres veces la oración “Levántate, Señor, y sean dispersados tus enemigos, y huyan delante de Tu Faz los que te odian”, y también seis cuentas grandes sobre las cuales recitamos la jaculatoria “Oh mi Jesús, ten misericordia de nosotros”, seguida del Gloria Patri».
  
CORONA DE LA SANTA FAZ DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

In nómine Patris, et † Fílii, et Spíritus Sancti (En el nombre del Padre, y † del Hijo, y del Espíritu Santo). Amen.
  
En la cruz, decir: Deus, in adjutórium meum inténde: Dómine, ad adjuvándum me festína (Oh Dios, ven en mi auxilio: Señor, date prisa en socorrerme).
Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sǽcula sæculórum (Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos). Amen. 
     
En la primera cuenta grande, en honor al sentido del tacto de Nuestro Señor: O mi Jesu, misericórdia! Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sǽcula sæculórum (¡Oh mi Jesús, misericordia! Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos). Amen.
En las seis cuentas pequeñas: Surge, Dómine, et dissipéntur inimíci tui: et fúgiant qui odérunt te a fácie tua (Levántate, Señor, y sean dispersados tus enemigos, y huyan delante de Tu Faz los que te odian).
  
En la segunda cuenta grande, en honor al sentido del oído de Nuestro Señor: O mi Jesu, misericórdia! Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sǽcula sæculórum (¡Oh mi Jesús, misericordia! Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos). Amen.
En las seis cuentas pequeñas: Surge, Dómine, et dissipéntur inimíci tui: et fúgiant qui odérunt te a fácie tua (Levántate, Señor, y sean dispersados tus enemigos, y huyan delante de Tu Faz los que te odian).
  
En la tercera cuenta grande, en honor al sentido de la vista de Nuestro Señor: O mi Jesu, misericórdia! Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sǽcula sæculórum (¡Oh mi Jesús, misericordia! Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos). Amen.
En las seis cuentas pequeñas: Surge, Dómine, et dissipéntur inimíci tui: et fúgiant qui odérunt te a fácie tua (Levántate, Señor, y sean dispersados tus enemigos, y huyan delante de Tu Faz los que te odian).
  
En la cuarta cuenta grande, en honor al sentido del olfato de Nuestro Señor: O mi Jesu, misericórdia! Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sǽcula sæculórum. (¡Oh mi Jesús, misericordia! Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos). Amen.
En las seis cuentas pequeñas: Surge, Dómine, et dissipéntur inimíci tui: et fúgiant qui odérunt te a fácie tua (Levántate, Señor, y sean dispersados tus enemigos, y huyan delante de Tu Faz los que te odian).
  
En la quinta cuenta grande, en honor al sentido del gusto de Nuestro Señor: O mi Jesu, misericórdia! Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sǽcula sæculórum (¡Oh mi Jesús, misericordia! Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos). Amen.
En las seis cuentas pequeñas: Surge, Dómine, et dissipéntur inimíci tui: et fúgiant qui odérunt te a fácie tua (Levántate, Señor, y sean dispersados tus enemigos, y huyan delante de Tu Faz los que te odian).
  
En las tres últimas cuentas pequeñas, en honor a los tres años de la Vida pública de Nuestro Señor, y en desagravio a las dos bofetadas que sufrió su Santa Faz y la coronación de espinas: Surge, Dómine, et dissipéntur inimíci tui: et fúgiant qui odérunt te a fácie tua (Levántate, Señor, y sean dispersados tus enemigos, y huyan delante de Tu Faz los que te odian).
  
En honor de las Siete Palabras: Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sǽcula sæculórum (Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos). Amen.
  
En la medalla de la Santa Faz: Protéctor noster áspice Deus: et réspice in fáciem Christi tui (Vuélvete a mirarnos, oh Dios, protector nuestro, y pon los ojos en la Faz de tu Cristo).
   
Otras jaculatorias que se pueden rezar al final:
  • Exsúrgat Deus, et dissipéntur inimíci ejus, et fúgiant qui odérunt eum, a fácie ejus! (Levántese Dios, y sean dispersados sus enemigos, y huyan de su presencia los que le odian).
  • Ter sanctum nomen Dei subvértat ómnia consília eórum! (Que el tres veces santo nombre de Dios revierta todos sus planes).
  • Sanctíssimum Nomen Dei vivéntis divídat eos cum dissensiónibus! (Que el Santísimo Nombre del Dios viviente los divida con desacuerdos).
  • Terribíle nomen Dei aeternitátis déleat omnem impietátem suam! (Que el terrible nombre del Dios de la eternidad aplaste toda su impiedad).
  • Dómine, nolo mortem peccatóris, sed ut convertátur et vivat. Pater, ignósce illis, quia nésciunt quid fáciunt (Señor, no quiero la muerte del pecador, sino que se convierta y viva. Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen).
  • Laudáto, Benedícito, Amáto, Adoráto et Glorificáto sit semper Sanctíssimus, Sacratíssimus, Adorabilíssimus, Incomprehensibilíssimus, Ineffabílisque Nómine Dei in Cœlo, et in terræ, ac in Inférno per ómnia creatúra Dei, et Sacratíssimi Cordis Dómini Nostri Jesu Christi in Sanctíssimum Altáris Sacraméntum (Que el Santísimo, Sacratísimo, Adorabilísimo, Incomprensibilísimo e Inefable Nombre de Dios sea siempre Alabado, Bendecido, Amado, Adorado y Glorificado en el Cielo, en la tierra y en el infierno por todas las criaturas de Dios, y por el Sagrado Corazón de Nuestro Señor Jesucristo en el Santísimo Sacramento del Altar). Amen.
 
In nómine Patris, et † Fílii, et Spíritus Sancti (En el nombre del Padre, y † del Hijo, y del Espíritu Santo). Amen.
Nuestro Señor recompensa a Sor María de San Pedro por recitar la Corona de Reparación concediéndole una visión en la cual Él le presenta una corona con cuentas de piedras preciosas, unidas con una cadena de oro.
«Un día, después de la Santa Misa, Nuestro Señor se me apareció pesentándome una Corona similar [a la que yo recé] que vi estar hecha de piedras preciosas unidas con una hermosa cadena de oro. Considerándome tan indigna de poseer tal tesoro, le supliqué a la Virgen Santísima que me guardase ese bello rosario en su Inmaculado Corazón, y también le supliqué a Nuestro Señor que otorgase indulgencias a la recitación de esta Corona». (SOR MARÍA DE SAN PEDRO OCD, La Flecha de Oro, Revelación del 15 de Noviembre de 1843, pág. 124)
  
***
   
Nuestro Señor prometió que esta devoción derrotará a los enemigos de la Iglesia (especialmente al Comunismo). Por tanto, la devoción a la Santa Faz es, junto con el Santo Rosario y el Inmaculado Corazón de María, el último recurso para que el mundo alcance misericordia (Numerosos analistas políticos aseguran que la “caída” del Comunismo, aunque vertiginosa y espectacular, es UN ENGAÑO, y que pronto resurgirá. Por ello, es muy necesario que estas devociones se practiquen y difundan ahora más que nunca).
  
JACULATORIA: Ætérne Pater, óffero tibi Sanctæ, Fácie Jesum, in sánguine, sudóre, pulvis et sputum copértum, ad críminum communistárum, blasphemórum et profanatórum Sancti Nóminis et Sancte die Domínici reparatiónem (Padre eterno, te ofrezco la Santa Faz de Jesús, cubierta con sangre, sudor, polvo y escupitajos, en reparación por los crímenes de los comunistas, blasfemos, y por los profanadores del Santo Nombre y del santo día domingo). Amen.
  
ORACIÓN: Ætérne Pater, óffero tibi Crucem Dómini nostri Jesu Christi, et ómnia instruménta sanctæ Passiónis ejus, ut in castra inimícos tuos ponas divisiónem, quod dilectíssimum Fílium tuum dixit: «Omne regnum divísum contra se desolábitur» (Padre eterno, te ofrezco la cruz de nuestro Señor Jesucristo, y todos los instrumentos de su santa Pasión, para que pongas división en los campamentos de tus enemigos, porque dijo tu Hijo amantísimo: «Todo reino dividido contra sí mismo se destruye»). Amen

jueves, 15 de septiembre de 2016

LAS “DIACONISAS” JAMÁS EXISTIERON EN EL CATOLICISMO

Traducción hecha por E. N. para ADELANTE LA FE del artículo escrito por John Vennari en CATHOLIC FAMILY NEWS.
  
ESTRICTAMENTE HABLANDO, LAS “DIACONISAS” NUNCA EXISTIERON
   
Sobre el nuevo pánel de “diaconisas” de Francisco
Nunca ha habido y nunca podrá haber el oficio de “diaconisa” en la Iglesia católica.
 
Cuando uso la palabra “diaconisa” en este contexto, quiero decir la contraparte femenina del oficio varonil del diácono. Nunca ha existido tal oficio.
 
Sí, el término “diaconisa” en la historia de la Iglesia lo encontramos como un término impreciso que no solo variará de era a era, sino también de una ubicación geográfica a otra. El padre Aimé George Martimont autor de un escolástico y definitivo trabajo en este tema, titulado Deaconesses, An Historical Study, observa: «Los cristianos de la antigüedad no tenían ni una idea fija, ni única de lo que las diaconisas suponían ser» [1].
 
Aun así, el día 2 de agosto de este año, el “papa” Francisco creó una comisión para estudiar la posibilidad de permitir que las mujeres sirvan como diáconos en la Iglesia católica [entiéndase conciliar]. Continuar con esa aventura solo puede encender un mayor caos en la Iglesia y confusión entre los fieles.
  
Función extremadamente limitada
Nunca ha habido un oficio de diaconisas en la Iglesia latina [2]. Hemos visto algunas referencias a diaconisas en varios ritos griegos y orientales. Pero tal oficio no está uniformemente fundado en las Iglesias orientales y las menciones son esporádicas entre los siglos segundo y décimo. Algunas iglesias en territorios orientales, como la Iglesia en Egipto, Etiopía y los maronitas nunca aceptaron ningún oficio de diaconisas [3].
 
Las mujeres que fueron llamadas “diaconisas” no estaban ordenadas en ningún sentido de la palabra, pero recibían una cierta bendición para algunos servicios eclesiásticos. Esas “diaconisas” eran primeramente mujeres consagradas cuyo trabajo era altamente restringido, usualmente limitado a la asistencia a otras mujeres. Esto incluía asistir a mujeres en bautismos y otros servicios en los que la presencia de varones hubiera ofendido a la modestia.
  
«Por otra parte», escribe el padre Martimort, «debe ser fuertemente enfatizado que a las diaconisas nunca se les permitía enseñar o predicar en público» [4].
 
Ni tiene caso acudir a la Epístola de San Pablo a los Romanos en la cual Febe “la diaconisa” es mencionada. La mentalidad de la Iglesia en la materia está resumida en la enseñanzas de Santo Tomás de Aquino. Leemos, «el doctor Angélico comentando el Nuevo Testamento… ve a Febe en la Epístola a los Romanos solo como una de esas “mujeres” que servían a Cristo y a los Apóstoles, o que llevaban a cabo trabajos de caridad en la manera de la viuda de I Timoteo 5, 10» [5].
 
Así para la Iglesia latina ofrecemos tres antiguos y autorizados textos que demuestran cuán extraña es cualquier idea en la naciente Iglesia sobre mujeres diaconisas, ordenación de mujeres y mujeres sirviendo en el santuario.
  
Tan temprano como el siglo IV, hay una ardiente directiva de los obispos del concilio de Nimes celebrado en el año 396 d.C. que dice:
«Igualmente, ha sido reportado por algunos que, contrario a la disciplina apostólica –y en efecto algo que nunca habíamos oído hasta hoy– se ha observado, aunque no se sabe exactamente dónde, que algunas mujeres se han elevado al ministerio de los diáconos. La disciplina eclesiástica no permite esto, por lo que es impropio; dicha ordenación debe anularse, desde que es irregular; y es requerida vigilancia en el futuro para que nadie actúe en esta manera temeraria otra vez». 
El concilio de Orange en 441 d. C., habló de modo similar:
«De ninguna manera deben ser ordenadas diaconisas. Si hubiera alguna, deben inclinar la cabeza bajo la bendición que es dada a todo el pueblo» [6].
Además existe el enérgico decreto Necessária rerum del papa San Gelasio, dirigido a los obispos de Italia meridional, fechado el 11 de marzo de 494. Aunque no trata directamente de las diaconisas, manifiesta que extraña es la idea de mujeres en el santuario realizando cualquier forma de función sacerdotal:
«Es con impaciencia que nos hemos enterado que las cosas divinas han sufrido tal degradación que mujeres ministro sirviendo en el altar han sido aprobadas. El ejercicio de roles reservados a los varones han sido entregados al sexo al que no pertenecen» [7].
¿Qué dirían los obispos de Nimes, el concilio de Orange y el papa San Gelasio acerca de la plétora de lectoras, chicas de altar, lideresas de oración, bailarinas litúrgicas y ministras eucarísticas que ahora revolotean en gran número en los santuarios post-conciliares?
  
No hay continuidad
Conforme seguimos el trabajo del padre Martimont –cuyo estudio calmado y meticuloso incluye vastas referencias históricas de textos, eucologías (rito oriental), pontificales, legislación eclesiástica, homilías, cartas y otros documentos pertinentes– nos damos cuenta que «falta la continuidad de la verdadera disciplina eclesiástica en el caso de las diaconisas» [8]. No hay continuidad de los antiguos días de la Iglesia con los actuales. Solo un “pisa y corre” de anticuarianismo modernista –prohibido por la Iglesia– puede “justificar” cualquier pensamiento acerca de establecer el oficio de las diaconisas.
  
Aun en los ritos orientales, la práctica no fue observada «siempre, en todas partes y por todos». La presencia de diaconisas era tan infrecuente y dispersa, como lo vemos en los escritos de San Jeremías, un hombre que viajó ampliamente por el Oriente y lo conocía bien y quien en «ninguna parte habla acerca de las diaconisas, ni siquiera en su carta de 394 al sacerdote Nepociano, a quien indica la actitud apropiada a adoptar respecto de las vírgenes y viudas» [9].
  
Como hemos anotado más arriba, la institución de las diaconisas estaba más frecuentemente relacionada con el bautizo de mujeres adultas. En varios ritos orientales, en ese tiempo, en un ritual que conecta el bautismo con Adán y Eva y el jardín del Edén, los adultos eran bautizados desnudos –una práctica felizmente extinta–) [10].
  
Así escribe el padre Martimont, «Como el bautismo de adultos era la norma, la necesidad que trajo su creación (el oficio de diaconisa) estaba geográficamente limitada y rápidamente quedó obsoleta». Y aún durante ese tiempo, las mujeres que asistían a mujeres adultas siendo bautizadas, no necesariamente debían ser “diaconisas”, pudiendo ser una piadosa matrona [11]. Otra vez, la práctica solo ocurrió en varias iglesias del rito oriental, nunca en el rito latino.
  
Un sumario conciso sobre las limitadas funciones de las diaconisas, está contenido en las Resoluciones Canónicas de Jacobo Baradaeo, obispo de Edesa (del rito oriental) escrito entre 683 y 708 d. C. Las instrucciones están en formato de diálogo:
«Addai: ¿Las diaconisas, como los diáconos, tienen el poder de poner una porción de la sagrada hostia en el cáliz consagrado?
Jacobo: De ninguna manera pueden hacerlo. Las diaconisas no se volvieron diaconisas en orden para servir al altar, sino más bien por ayudar a las mujeres enfermas.
Addai: Quisiera saber unas pocas palabras sobre cuáles son los poderes de las diaconisas en la Iglesia.
Jacobo: Ellas no tienen poder en el altar, porque cuando fue instituido, no era en nombre del altar, sino solo para cumplir ciertas funciones en la Iglesia. Estas son sus únicas facultades: barrer el santuario y encender las lámparas, y solo les está permitido desempeñar estas funciones si no hay un sacerdote o diácono a mano. Si ella está en un convento de mujeres, puede mover las sagradas hostias del tabernáculo (sagrario) solo no habiendo un sacerdote o diácono a mano y darlas solo a las otras hermanas o niños pequeños que pudieran estar presentes [Comentario de John Vennari: téngase en mente que esto es en el contexto del rito oriental, en el que la Eucaristía consagrada no es tocada por manos humanas sino que es entregada al comulgante mediante una pequeña cuchara], Pero no le es permitido a ella llevar la hostia fuera del altar ni, por supuesto, de ninguna manera debe tocar la mesa de la vida (el altar). Ella unge a las mujeres cuando son bautizadas; ella visita otras mujeres cuando están enfermas y cuida de ellas. Esas son las únicas facultades tenidas por las diaconisas en relación al trabajo de los sacerdotes» [12].
Aun si hablamos de los antiguos ritos orientales, cuando se habla de la “ordenación” de las diaconisas, la palabra “ordenación” está siendo usada en un sentido suelto que no tiene nada que hacer con el sacramento de las órdenes sagradas. El patriarca Severo de Antioquía, escribiendo en el siglo VI, explica, «en el caso de las diaconisas, la ordenación es llevada a cabo menos con vistas a las necesidades de ministerio que exclusivamente en vistas a dar honor». Continúa: «En las ciudades, las diaconisas habitualmente ejercitan un ministerio en relación al divino baño de regeneración en el caso de las mujeres que van a ser bautizadas» [13].
 
Anacronismo y ambigüedad
El oficio de diaconisas –esporádico como era– virtualmente desapareció sobre el siglo XI. Fue tan olvidado que los canonistas griegos y orientales de la Edad Media no tenían idea de quién o qué eran las diaconisas, pues para entonces, hacía largo tiempo que habían dejado de existir [14]. El oficio se había convertido en una curiosidad obsoleta.
  
Nada puede ser más anacrónico que el intento de “revivir” el oficio de diaconisa en una manera no relacionada con su limitada práctica de las Iglesias nacientes y usarla como un título oficial para formalizar la rabiosa novedad de mujeres en el santuario y de “ministras laicas” de la eucaristía.
  
Con todo, ese es precisamente el objetivo del nuevo panel de diaconisas de Francisco [15], que consiste en seis hombres y seis mujeres, una estructura políticamente correcta e igualada de género, más que un panel de estudiosos de incuestionable competencia observando la fe católica de todos los tiempos.
   
El panel incluye a Phyllis Zagano, investigadora senior de la Universidad de Hofstra en Nueva York, una audaz abogada de la ordenación de las mujeres. No es difícil imaginar cuáles serán las conclusiones del panel –una conclusión a favor de aprobar alguna forma de “diaconisas”–. Tal como lo conocemos de la sátira británica Sí, señor primer ministro, «El gobierno nunca abre públicamente el debate hasta que privadamente ha tomado una decisión».
  
Estamos dolorosamente alertas de las desgraciadas tácticas de las discusiones modernas que buscan introducir más revolución: enlodando las aguas históricas, imprecisión de términos, uso inteligente de anacronismos, ambigüedad calculada, silencio elocuente concerniendo cualquier hecho histórico que frustre cualquier conclusión contraria al último objetivo del panel. Combine todo esto con la masiva ignorancia de los no catequizados católicos que son los hijos de la revolución del Vaticano II, bajo la fuerte sacudida del pontificado potro-salvaje de Bergoglio que favorece las novedades y desprecia las “pequeñas reglas”. El resultado solo puede ser letal para la integridad doctrinal y litúrgica.

«Cargado con ambigüedad»
No hay necesidad de re-estudiar el asunto de las diaconisas, especialmente cuando el definitivo trabajo del padre Martimort ya demostró que el antiguo y esporádico oficio de las diaconisas no tiene nada que ver con mujeres desempeñando funciones sacerdotales.
  
No podemos hacer nada mejor que cerrar con el párrafo final del soberbio trabajo del padre Martimort. Él escribe: 
«la complejidad de los hechos acerca de las diaconisas y el propio contexto de esos hechos, prueba ser algo extraordinario. Existe el peligro de distorsionar ambos, hechos y textos, cuando uno esté tratando con ambos de segunda mano. También es difícil evitar anacronismos cuando tratamos de resolver el problema del presente con referencias a soluciones apropiadas a un pasado que hace mucho tiempo se fue». 
El padre Martimort concluye: 
«el hecho es que la antigua institución de las diaconisas, aun en su propio tiempo, estuvo plagada con no pocas ambigüedades, como hemos visto. En mi opinión, si la restauración de la institución de las diaconisas fuera buscada después de tantos siglos, dicha restauración solo pudiera estar cargada con ambigüedades» [16].
Cualquier movimiento hacia el establecimiento de “diaconisas” esta ya condenado por las consistentes enseñanzas de los Papas, manifestado por lo dicho por el papa Benedicto XV, quien nos advirtió: «Queremos tener las leyes de los antiguos con gran reverencia, no dejen que nada nuevo sea introducido, sino solo aquello que ya haya sido dictado. Esto tiene que mantenerse inviolable en materia de fe» [17].
 
Introducir un nuevo oficio de diaconisas en la Iglesia post-conciliar en nada se parecerá a la historia y no contendrá algo que haya sido ya dictado. La práctica solo existió esporádicamente en varias localidades de la Iglesia oriental, fue severamente restringida en su actividad y desapareció durante el siglo XI.
 
Si las diaconisas son aprobadas, nos enfrentaremos a una embarazosa imitación de una práctica protestante contemporánea: ministras con caricaturescas ropas, pretendiendo ser hombres, usurpando actividades que pertenecen solo al sacerdote. Más allá, el oficio de las diaconisas acostumbrará a los católicos a ver mujeres en roles de líderes eclesiásticos y allanaran el camino para más “discusiones” sobre sacerdotisas.
 
La introducción de la destructiva novedad de las diaconisas solo puede llevarnos a más degradación de la Iglesia y el sacerdocio. Debe ser firmemente resistida.
 
NOTAS
[1] Deaconesses, An Historical Study (Diaconisas: Un estudio histórico), Aimé Georges Martimort, [San Francisco: Ignatius Press, 1986], p. 241. El libro es un tratado histórico exhaustivo y erudito, probablemente el mejor sobre el tema.
[2] Para una mayor comprensión, viendo la Parte II del libro del P. Martimort hemos econtrado la cita “Deaconesses in the Latin Church” (Diaconisas en la Iglesia latina). Aquí explica que hasta el siglo V no existía algo como eso, y cualquier cosa remotamente parecida a  alguna especie de diaconisa estaba estrictamente limitada a unos oficios particulares dentro –y solo dentro– de un convento de monjas, y aún así solo entre los siglos VI y XII.
[3] P. 182.
[4] Ibid, p. 247.
[5] Ibid, p. 226. Una discusión más amplia sobre “Febe de Cencrea” aparece en el libro del P. Martimort, páginas 18-20.
[6] Ambas citas (Nimes y Orange), Ibid, p. 193.
[7] Ibid., p. 196.
[8] Ibid., p. 242.
[9] Ibid., p. 192.
[10] Ver Ibid., pp. 131-132.
[11] Ibid., p. 242.
[12] Ibid., p. 143.
[13] Ibid., p. 128.
[14] Ibid., p. 242.
[15] “Pope’s deaconess commission includes women’s priesthood supporter” (Comisión papal para diaconisas incluye activista del sacerdocio femenino) Lifesitenews, 2 de Agosto de 2016.
[16] Deaconesses (Diaconisas), Martmort, p. 250.
[17] “Ad Beatíssimi Apostolórum Príncipis cáthedram”, Papa Benedicto XV, 1 de Noviembre de 1914.

EL MARTIRIO DE LA VIRGEN

El martirio de la Virgen nos es manifiesto tanto en la profecía de Simeón como en la historia de la Pasión del Señor. "Este, dice el santo anciano, hablando del Niño Jesús, ha sido puesto como señal de contradicción". Y dirigiéndose a María, añade: "una espada traspasará tu alma". Sí, oh Madre bienaventurada, una espada verdaderamente traspasó tu alma, pues sólo, pasando por tu corazón, pudo penetrar en la carne de tu Hijo. Y cuando este Jesús, que es tuyo, entregó su espíritu, la lanza cruel no llegó a su alma, sino fue a tu alma a la que atravesó; el alma de Jesús no estaba allí ya, y la tuya no se podía desprender. 
   
La violencia del dolor traspasó tu alma y, por eso, con razón te aclamamos más que mártir, ya que el sentimiento de la compasión excedió en ti a todo cuanto puede padecer el cuerpo. ¿No fue acaso más que una espada, aquella palabra que atravesó realmente tu alma y llegó hasta la división del alma y del cuerpo: "Mujer, ahí tienes a tu Hijo"? ¡Trueque extraño! ¡Te dan a Juan en vez de Jesús, al servidor en lugar del Señor, al discípulo por el Maestro, al hijo del Zebedeo por el Hijo de Dios, a un hombre en lugar del verdadero Dios! ¿Cómo no iba a desgarrarse tu alma tan amante al oír aquella palabra, si sólo su recuerdo destroza nuestros corazones, aun siendo de piedra y de bronce? 
  
No extrañemos, hermanos, el oír que María fue mártir en su alma. Únicamente se puede admirar el que no recuerde que San Pablo enumera como uno de los mayores crímenes de los gentiles el no haber tenido "afecto". Pero este defecto estuvo muy lejos del corazón de María; esté también lejos de sus servidores. (San Bernardo, Sermón sobre las Doce Estrellas. En Patrología Latina CLXXXIII, 437.) 

Dom Prosper Gueranger, OSB. El año litúrgico, vol. VI (Traducción inglesa), págs. 943-944.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

ORACIÓN DE FORTALEZA

  
Jesús crucificado, Salvador de los hombres, que para redimirnos del pecado quisisteis derramar vuestra Sangre preciosísima en el madero santo y bendito de la Cruz, Os pido humildemente tengáis compasión de mí, y olvidando mis ingratitudes, oigáis las súplicas que os hago. Pongo por intercesora a vuestra amante y dolorosísima Madre, pidendo por Ella favorable despacho a mi petición, y la gracia de imitar vuestra heroica paciencia en las adversidades y trabajos que Os dignéis enviarme. Amén.

sábado, 10 de septiembre de 2016

EL CATÓLICO DEBE JUZGAR SI UNA PERSONA ES HEREJE (Y CONDENARLA COMO TAL), O REFUTACIÓN A LA HEREJÍA “No se puede juzgar si alguien está en el Infierno”

San Agustín disputando con los herejes (Jaume Huguet)
 
“… pues los hombres no están obligados, o capacitados de leer los corazones, pero cuando ven que alguien es hereje por sus obras exteriores, lo juzgan puro y simplemente que es un hereje, y lo condenan como hereje”. (San Roberto Belarmino, De Romano Pontífice, libro II, cap. 30)
 
“Aván, el corsario que comandaba nuestro barco, murió aquí en Kagoshima. Él hizo su trabajo para nosotros, en todo el viaje, como queríamos. Pero no pudimos retribuirle por la bondad que pudimos hacerle, ni cuando llegamos al puerto, ni cuando murió. Él mismo escogió morir en sus propias supersticiones; ni siquiera nos dejó el poder de recompensarle por la bondad que pudiéramos hacerle después de la muerte a los otros amigos que mueren en la profesión de la fe cristiana, encomendando sus almas a Dios, porque el pobre hombre por su propia mano lanzó su alma en el Infierno, donde no hay ninguna redención”. (San Francisco Javier, Carta a Don Pedro da Silva, capitán portugués de Malaca, 5 de noviembre de 1549. En Henry James Coleridge SJ, The Life and Letters of St. Francis Xavier [La vida y cartas de San Francisco Javier]. Londres: Burns and Oates, 1874, p. 281. Una versión más breve en Félix de Zubillaga SJ, Cartas y Escritos de San Francisco Javier [Tercera edición]. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1979, p. 286)

viernes, 9 de septiembre de 2016

EN BARCELONA SE HABLA CASTELLANO DESDE EL SIGLO XIV

Noticia tomada de ABC (España)
 
Ildefonso Falcones: «En Barcelona se habla castellano desde el siglo XIV»
SERGI DORIA
BARCELONA
  
Año 1329. Arnau es un niño de ocho años. Este siervo de la gleba de Navarcles que huye de los abusos feudales pisa por primera vez la plaza donde se levanta una iglesia a la Virgen María: Santa María de las Arenas, la vieja iglesia del siglo IV que acariciaba la playa, se convertirá en Santa María del Mar... Diez años después de «La catedral del mar» –seis millones de ejemplares en cuarenta y tres países–, Ildefonso Falcones retorna a los barrios medievales con «Los herederos de la tierra» (Grijalbo).
  
Estamos en 1387: las campanas de Santa María del Mar marcan el calendario de siervos y señores. Arnau Estanyol es ahora un prohombre que ha tomado bajo su protección a Hugo Llor, hijo de un marinero fallecido. El chaval de 12 años, que trabaja en las Atarazanas y sueña con llegar a ser armador, verá frustrada su vocación cuando la familia Puig acabe con la vida de Arnau. Hugo nunca borrará de su memoria el consejo de su mentor: «No debes inclinarte ante nadie». Tras enfrentarse a los asesinos, inicia una huida que le lleva a conocer al judío Mahir con quien aprende a cosechar vides, criar vinos y destilar la legendaria aqua vitae. «Los herederos de la tierra», puntualiza el autor, «no es una segunda parte de ‘La catedral del mar’ sino la continuación de la historia en una Barcelona que crece». De ahí el protagonismo de Hugo Llor, en lugar de Bernat, hijo de Arnau Estanyol, relegado a personaje secundario. De la mano de Hugo recorremos una Barcelona que vive del mar y que no cuenta con un puerto digno de su actividad comercial. De la Ribera –barrio de la nobleza y la burguesía emergente– pasamos al barrio del Raval, donde se construye el Hospital de la Santa Cruz.
  
Después de pasar por Córdoba con «La mano de Fátima» y por el Madrid de «La reina descalza», Falcones retorna a esa Barcelona que en el siglo XIV, según explica, «vivía por y para el mar». El mar que enriquecía la Ciudad Condal y que Hugo soñaba con surcar dará paso a la tierra firme de los viñedos. La condición de mercader permite que el protagonista se mueva de un lugar a otro: «En aquella época tan solo viajaban los mercaderes y peregrinos».
  
En el Hospital de la Santa Cruz, un escudo revela el pacto entre la burguesía y una Iglesia que alentaba en las prédicas de San Vicente Ferrer la persecución del judaísmo. Las relaciones –comerciales y amorosas– de Hugo con la comunidad judaica sirven al autor para evocar el antisemitismo de la época: «Con el progromo de 1391 Barcelona se anticipó un siglo a la expulsión de los judíos, cuatro mil almas que representaban el diez por ciento de la población». El barrio de la judería contaba con cinco sinagogas: «La parte trasera del Palacio de la Generalitat en la plaza San Jaime se ubica sobre una antigua casa judía», indica Falcones.
  
Gracias a los judíos, Hugo recuperará saberes enológicos que se remontan a la era romana: «Los ochocientos años de dominación musulmana, con su prohibición coránica, afectaron de forma esencial a nuestra viticultura», señala Falcones. En la Edad Media, añade, «se bebía más vino que agua, porque el agua casi siempre estaba infectada y era fuente de enfermedades». A los enfermos se les administraba el «aqua vitae», aguardiente que también servía para dar cuerpo a los vinos y a la que se atribuían propiedades mágicas y curativas.
  
La Barcelona de finales de siglo XIV, apunta Falcones, «estuvo ligada al cambio de la dinastia reinante en Cataluña, Aragón, Valencia y los demás reinos, el Cisma de la Iglesia de Occidente y a las guerras por mantener o aumentar el territorio, y defender los privilegios comerciales». Son los tiempos de Martín el Eclesiástico, el último rey de la Barcelona Condal que pasará a la posteridad como «El Humano» y que no dejó descendencia: «Sus esfuerzos por engendrar un heredero legitimo mediante el uso de todo tipo de pócimas, procedimientos y artilugios –como el arnés para poder consumar el acto sexual con su esposa– no fructificaron debido a la obesidad del rey», añade el autor.
  
A la muerte del Martín, la pugna por la corona se dilucidó en el Compromiso de Caspe, a favor de Fernando de Antequera. Al margen de opiniones coyunturales, concluye Falcones, «en Barcelona se habla castellano desde el siglo XIV. Para mejorar su situación y preservar privilegios, los burgueses prefirieron apoyar al infante Fernando que al conde de Urgell, sucesor de Martín el Humano».

miércoles, 7 de septiembre de 2016

PROMESAS DE NUESTRO SEÑOR A LOS DEVOTOS DE LA SANTA FAZ

Reproducción de la Santa Faz de Nuestro Señor Jesucristo impresa en el Velo de Verónica, reliquia venerada en la Basílica de San Pedro
  1. Ellos obtendrán interiormente, gracias a mi humanidad impresa en ellos, un vivo reflejo de mi divinidad; y serán irradiados hasta el fondo del alma, de tal suerte que, gracias a la semejanza con mi Faz, serán más resplandecientes en la vida eterna que muchas otras almas.
  2. Restableceré en ellos, en el momento de la muerte, la imagen de Dios que fue desfigurada por el pecado.
  3. Al venerar mi Santa Faz en espíritu de expiación, ellos me serán tan agradables como Santa Verónica; me rendirán un servicio igual y grabaré mis trazos divinos en sus almas.
  4. Esta Faz adorable es como el sello de la Divinidad, que tiene la virtud de imprimir en las almas la imagen de Dios.
  5. Cuanto más cuiden de reparar mi Faz desfigurada por los insultos y la impiedad, más cuidaré de sus almas, desfiguradas por el pecado. Yo imprimiré de nuevo mi imagen y la rendrai tan bella como era en el instante del Bautismo.
  6. Al ofrecer mi Santa Faz a mi Padre, aplacarán la ira divina y obtendrán la conversión de los pecadores (como con una moneda celestial).
  7. Nada les será negado cuando ofrezcan mi Santa Faz. Yo mismo hablaré a mi Padre para presentarle todas sus preocupaciones.
  8. Ellos obrarán prodigios por mi Santa Faz. Yo les irradiaré de mi luz; les inflamaré de mi amor; y les concederé la perseverancia en el bien.
  9. No les abandonaré jamás.
  10. Seré delante de mi Padre el defensor de todos aquellos que, por la palabra, la oración o la pluma, sostengan mi causa en esta obra de reparación. En la hora de la muerte, Yo purificaré la faz de su alma de todas les heridas del pecado y le restituiré su belleza original.

Extracto de las revelaciones a Santa Gertrudis la Magna (1256-1302), Santa Matilde de Hackerbon (1241-1299), y Sor María de San Pedro (1816-1848).

domingo, 4 de septiembre de 2016

ATEÍSMO E ISLAMISMO, LAS RELIGIONES EN BOGA

Por José Brechner para CORRECCIÓN POLÍTICA CERO
   
La expansión del islam en Occidente, va acompañada del cambio demográfico más dramático en la historia, coincidente con “El libro verde” de Gadafi que dice que los no blancos dominarán el mundo, no por ser mejores sino porque son más. Debido a que la democracia se basa únicamente en la superioridad numérica, el pronóstico se está cumpliendo.
  
Hasta hace aproximadamente 40 años los no blancos de religión islámica vivían casi exclusivamente en sus países de origen. Hoy cada día se incrementan en número en Europa y Norteamérica, donde están ocasionando un cambio social, político y religioso sin precedentes.
  
El grupo humano de mayor crecimiento es el de los africanos subsaharianos que aumentará en 133% para el año 2060, llegando a conformar 2.700 millones de personas, o 25,38% de la población mundial.
  
Continuando la tendencia actual, para el año 2050, sólo 9,7% de la población global será de ascendencia europea. En el mismo tiempo, Asia, África y Latinoamérica crecerán en 4.000 millones de habitantes.
  
Los 4,2 millones de palestinos en Israel, Gaza y Cisjordania, serán 9 millones para 2025, y 15 millones en 2050. La ciudad portuaria de Eilat está siendo invadida por refugiados de Sudán y Eritrea, que hoy conforman 30% de su población.
  
De acuerdo al Ministerio del Interior, en Israel existen aproximadamente un millón de residentes ilegales. Entre ellos 25.000 africanos, decenas de miles de mujeres palestinas casadas con beduinos israelís, hay 16.000 mujeres árabes en Judea y Samaria que reciben estipendios del estado, y 46.000 etíopes no judíos.
  
En menos de 25 años, Irak tendrá 42 millones de habitantes e Irán 94 millones. Más que cualquier nación europea excepto Rusia.
  
El islam con 1.500 millones de seguidores ya ha sobrepasado al catolicismo con 1.100 millones, como la religión predominante.
  
Al mismo tiempo que crecen las etnias musulmanas, intentando dominar al mundo, la contracultura atea izquierdista, está convirtiéndose en la nueva tendencia en los Estados Unidos, Europa y Latinoamérica, donde sus iconoclastas están destruyendo su pasado histórico y religioso.
  
Bajo el garrote de la Corrección Política, los más grandes héroes, soldados, científicos, exploradores, estadistas, desde Cristóbal Colón a George Washington, se encuentran bajo la lupa del revisionismo histórico, sufriendo un ataque salvaje, que los califica de racistas, genocidas, y explotadores de los pueblos originarios.
  
Los ateos han iniciado una campaña anti-Dios, que se está convirtiendo en una religión de fanáticos. La indiferencia por los valores religiosos en Occidente es la causa primaria de la muerte de sus pueblos y culturas. Donde muere la fe, muere la gente. Una nueva sociedad entre nihilista y atea está surgiendo, sumando 1.100 millones de acólitos a los que ni les va ni les viene nada.
 
El humanismo seglar es la religión de las elites culturales y, los clérigos progresistas que tratan de congraciarse con ellas, denigran la herencia judeocristiana al alejarse de sus bases morales, descuidando su supervivencia, por no saber confrontar al enemigo islamista que, aprovechando del vacío espiritual y existencial de Occidente, se apodera de las mentes menos lúcidas.
  
El placer sin límites que promueve la sociedad laica, lleva a la insatisfacción permanente, hasta degenerar en el Circo Romano, donde la brutalidad, la sangre, y la muerte, causan euforia, hasta que eso también aburre. Hoy el mejor show es el realismo grotesco.
  
Estamos viviendo el extremismo llevado al límite. La explosión de adrenalina es la droga del momento, y no hay nada que la eleve más alto, que el peligro de muerte. La guerra y el terrorismo, se están convirtiendo en el entretenimiento de moda para los occidentales que lo tienen todo, y para los musulmanes que no tienen nada.
  
Entramos al espacio de la ciencia ficción terrorífica, donde los negadores de Dios, izquierdistas, y los fanáticos religiosos, musulmanes, se encuentran del mismo bando. Los primeros buscando el placer en este mundo, y los segundos en el otro.

OCHO FRASES DESAFORTUNADAS DE TERESA CALCUTENSE

Tomado de RADIO SPADA
  
“If in coming face to face with God we accept Him in our lives, then we are converting. We become a better Hindu, a better Muslim, a better Catholic, a better whatever we are, and then by being better we come closer and closer to Him…What God is in your mind you must accept.” (Si, cara a cara con Dios, Lo aceptamos en nuestras vidas, entonces convirtiendo. Convertimos en un mejor hindú, un mejor musulmán, un mejor católico [sic], y entonces siendo mejores, estamos acercándonos más a Él… Debemos aceptar que Dios está en nuestra mente).
  
“All is God — Buddhists, Hindus, Christians, etc., all have access to the same God.” (Todo es Dios: budistas, hinduistas, cristianos… todos tenemos acceso al mismo Dios).
  
“I love all religions. … If people become better Hindus, better Muslims, better Buddhists by our acts of love, then there is something else growing there.” (Amo todas las religiones… si a través de nuestros actos de amor, las personas se vuelven mejores hindúes, mejores musulmanes, mejores budistas, entonces estamos haciendo crecer algo allí)
  
[Dicho de ella con relación a la atención a un sacerdote hinduísta]  “She nursed him with her own hands and helped him to die reconciled with his own gods.” (Lo curó personalmente, y lo ayudó a morir reconciliado con sus dioses).
  
[Su biógrafo Naveen Chawla le preguntó una vez: “Do you convert?”] She replied, “Of course I convert. I convert you to be a better Hindu or a better Muslim or a better Protestant. Once you’ve found God, it’s up to you to decide how to worship him.” (¿Usted convierte? Ella contestó: Por supuesto. Te ayudo a convertirte a ser un mejor hindú, un mejor musulmán o un mejor protestante. Una vez que encuentras a Dios, eres libre de decidir cómo adorarle).
En los Evangelios, Jesús invita en muchas maneras a sus discípulos al Amor fraterno, dando ejemplo viviente de cómo amar. Jesús habla frecuentemente de un Padre común y dice que todos somos hermanos. Del resto, si reconocemos nuestro origen en Dios Padre, es de fuerza que debemos reconocer que todos somos hermanos, y no solamente con los de la misma fe, sino también a nuestros enemigos: “si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tendréis?. También los paganos hacen lo mismo”.
  
Lo que nosotros estamos buscando hacer mediante nuestro trabajo, con nuestro servicio entre los pobres, es acercarlos más a Dios. Llegar a estar cara a cara con Dios, si Tú lo recibes en tu vida, entonces tú te conviertes: te vuelves un mejor hindú, un mejor musulmán, un mejor católico [sic], un mejor hombre, seas lo que seas; y una vez seas mejor, estarás más cerca a Dios. Dejarlo entrar completamente en nuestra vida: esta es la conversión. ¿Por cuál camino Le encontraremos? Para un católico, en el catolicismo; para otros, en el budismo, para otros incluso en el hinduismo, según su propia consciencia.
  
Nunca hemos buscado convertir al cristianismo a nuestros pacientes. Lo esencial es que encuentren a Dios, a través de su religión, cualquiera que sea. Lo que salva es la fe en Dios. No importa desde qué punto de vista se llega a Él.
  
Fuentes: Aquí y acá.

jueves, 1 de septiembre de 2016

SAN JOSUÉ, DUQUE Y JUEZ DE ISRAEL

San Josué deteniendo el sol
  
A juzgar por el tiempo que sobrevivió a Moisés, nació en Egipto, durante la esclavitud de los hebreos. Llamábase Oseas (הוֹשֵׁעַ, Salvación), pero Moisés, al enviarle con los otros once exploradores a reconocer la tierra prometida, se lo cambió en el de Josué (יְהוֹשֻׁעַ, Yahveh salva). Por su padre Nun o Non (en griego Nave -Ναυή-) y a través de sus cinco ascendientes Elisama, Amiud, Ladán, Taan y Tale, hermano de Beria, Sara, Rafa y Resef, hijos estos cinco de Efraím, descendía Josué de José, hijo del patriarca Jacob. Realzan su persona tanto el cambio de nombre como el detalle de su genealogía conservada en la Biblia. Elisama, abuelo de Josué, era uno de los doce tribunos, representando en los actos solemnes a la tribu de Efraím.

Por demás significativos son los epítetos y las frases con que el sagrado texto ha querido reflejar las hermosas cualidades personales de Josué. Oigamos al Eclesiástico:
"Esforzado en la guerra fue Jesús (Josué) hijo de Nave (Nun), sucesor de Moisés en el don de profecía; grande según su nombre y más que grande como Salvador de los elegidos de Dios; vencedor de los enemigos de Israel y repartidor de la herencia de su pueblo. ¡Cuánta gloria alcanzó levantando su brazo y lanzando el dardo contra los muros del adversario! ¿Quién antes de él así combatió? Porque el Señor le puso en sus manos los enemigos... Fue siempre en pos del Omnipotente y en vida de Moisés hizo una obra muy buena junto con Caleb, hijo de Jefone, oponiéndose a la revuelta del pueblo para apartar de él la venganza divina y apaciguando el sedicioso murmullo y la maligna murmuración, resolviendo hacer frente al enemigo; estos dos fueron aquellos que del número de 600.000 hombres salieron salvos de todo peligro para conducir al pueblo a la posesión de la tierra que mana leche y miel". 
En efecto —se nos dice en los Números—, todos aquellos hombres que Moisés envió a reconocer la tierra, y a la vuelta hicieron murmurar al pueblo contra él, publicando falsamente que la tierra era mala, fueron heridos de muerte a la presencia de Yahveh. Solamente Josué, hijo de Nun, y Caleb, hijo de Jefone, quedaron con vida de todos los que fueron a explorar la tierra. La gran confianza, que en Dios tenía, le hizo clamar contra la infidelidad y perfidia de los otros; y así "Josué por su obediencia llegó a ser caudillo de Israel", pudo escribirse en el libro primero de los Macabeos. Tuvo el espíritu de sabiduría por imposición de las manos de Moisés; y Flavio Josefo le llama "varón de incomparable prudencia y elocuencia, así como fuerte y diligente en el mando supremo".
  
No es menos elocuente la narración de sus empresas políticas y militares, que llenan todo un libro de la Sagrada Escritura, al que se ha dado su nombre, considerándole muchos como su autor. Al primer encuentro bélico en Rafidín, cerca del Sinaí, con Amalec, que cortaba el paso a los israelitas, Moisés manda a Josué ponerse al frente de los soldados, mientras él con los brazos en cruz oraba en el monte. Esta designación de Josué como caudillo militar es aprobada por Dios, dándole la victoria y ordenando se escribiese para recuerdo perpetuo. Si Moisés asciende por mandato de Dios a la cumbre del Sinaí, es Josué el único que sube y baja con él y, como parece desprenderse de la narración bíblica, le acompaña también en la visión dentro de la nube. No en vano era para Moisés el principal, el íntimo, carísimo y familiarísimo; tan celoso de la gloria del Legislador que no pudo llevar en paciencia los carismas de Eldad y Medad, por temor a que su ejemplo suscitase la rebelión del pueblo. La misión política y militar de Josué tuvo dos partes: conquistar la tierra prometida y repartirla entre las tribus de Israel. El paso del río Jordán, la circuncisión de los que habían nacido en el desierto, la celebración de la Pascua, la aparición del ángel "príncipe del ejército del Señor", la conquista de Jericó, de Hai, la sumisión de los gabaonitas y el sometimiento primero de la Palestina del norte y después de la Palestina del sur, con la victoria de 31 reyes, son los hechos culminantes de la primera parte de la misión de Josué. En la segunda, asentadas al otro lado del Jordán las tribus de Rubén, Gad y media de Manasés en vida de Moisés, quedó a Josué la tarea de inspeccionar, medir y repartir entre las demás tribus el territorio de la Palestina cisjordánica. Dio cuarenta y ocho ciudades a la tribu sacerdotal de Leví, estableció seis ciudades de asilo (tres a cada lado del río), promulgó las bendiciones y maldiciones en los montes Hebal y Garizín, celebró la fiesta de los Tabernáculos y el año sabático, y colocó en un sepulcro del campo de Jacob, cerca de Siquén (hoy Naplus), los restos de José traídos de Egipto.
   
De tantos triunfos militares y políticos obtenidos con el divino auxilio, según la palabra del Señor, que le dijo: "Ninguno podrá resistiros en todo el tiempo de tu vida; como estuve con Moisés, así estaré contigo: no te dejaré ni te desampararé", es necesario destacar cuatro hechos por su evidente carácter sobrenatural: el paso a pie enjuto del río Jordán, el estrepitoso derrumbamiento de las murallas de Jericó, la lluvia de piedras en Betorón y la "detención" del sol en Azeca. "Mañana ha de obrar el Señor maravillas entre vosotros", dijo al pueblo Josué la víspera de pasar el Jordán. En efecto, "siendo el tiempo de la siega, el Jordán había salido de madre" y, sin embargo, sus aguas se dividieron y las que bajaban se detuvieron, "elevándose a manera de un monte", hasta que pasó todo el pueblo protegido por el Arca de la Alianza.
  
Al séptimo día de rodear procesionalmente con el Arca de la Alianza el recinto murado de Jericó, levantando el grito todo el pueblo y resonando las trompetas, luego que la voz y el estruendo penetró los oídos del gentío, de repente cayeron las murallas". "¿No es así que al ardor del celo de Josué se detuvo el sol, por lo que un día llegó a ser como dos? Invocó al Altísimo todopoderoso mientras le estaban batiendo por todos los lados sus enemigos y el grande, el santo Dios, oyendo su oración, envió un furioso granizo de piedras de mucho peso."

Murió Josué de ciento diez años y fue sepultado en su ciudad de Tamnasaret, coincidiendo su historia probablemente con el año 1440 antes de J. C.
  
De la santidad de Josué dan testimonio, en primer lugar, las sagradas letras. Ellas dicen que "fue hombre de espíritu, que siempre anduvo en pos del Omnipotente, y en los días de Moisés mostró piedad y no se apartaba del Tabernáculo". Flavio Josefo termina su elogio con estas palabras: "Era en la paz bueno y generoso y además en toda virtud eximio". Josué ha sido tenido por los Santos Padres como figura y tipo de Jesucristo en su nombre y en sus hechos, y San Juan Crisóstomo le llama "Josué casto".

San Roberto Belarmino, reduciendo a compendio las virtudes de este general hebreo, se expresa de este modo:
"Viniendo ya a las virtudes y privilegios de San Josué, diré: Fue el caudillo Josué de una inocencia igual a la del patriarca José, cuyo descendiente era. Otra virtud, y ella singularísima en nuestro Josué, fue la castidad virginal, en la que superó a la castidad del patriarca José y la de su señor y maestro Moisés. En cuanto a la fe en Dios, no sé que haya existido otro mayor que él, y lo mismo creo se puede afirmar de su esperanza y amor a Dios y al prójimo. A todos son notorias su prudencia y fortaleza".
  
En la literatura medieval se le cuenta entre los 24 ancianos del Apocalipsis, figurando su nombre al lado de Moisés. Su sepulcro, según San Jerónimo, fue venerado por Santa Paula en su visita a los Santos Lugares de Palestina; los árabes de esta región celebran también su fiesta iluminando el cenotafio tenido en Tibne por el sepulcro de Josué.
  
Y, para que nada falte a honrar su memoria, San Gregorio de Tours refiere que se curaban los leprosos bañándose en las aguas termales, que se creían de Josué, de Lévida, ciudad distante unas doce millas de Jericó. El mismo autor escribe que su padre, acudiendo a la intercesión de San Josué, curó de las fiebres y gota que padecía.
  
Coptos, griegos y el martirologio Romano le nombran el 1 de septiembre, como también Usuardo y Abdón, quienes le dan el título de "Profeta". Un calendario antiguo, llamado Juliano, le pone el 30 de abril y los musulmanes de Siria acuden a la ciudad de Trípoli en el Líbano para venerar el sepulcro de Josué, que ellos creen estar allí.
   
JULIÁN CANTERA ORIVE (Año Cristiano, Tomo III, Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid, 1966)