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NO QUEREMOS QUE SE ACABE LA RELIGIÓN

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ORGULLOSAMENTE HISPANOHABLANTES

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miércoles, 2 de abril de 2025

LA COMUNIÓN FUERA DE LA MISA

Józef Szermętowski (La comunión)
   
Antes de extenderse la práctica de la Comunión sacramental durante la Misa, era usual que la Comunión se distribuía fuera de esta, para lo cual el Ritual Romano tradicional prevé lo siguiente:

El sacerdote, lavadas sus manos y revestido de roquete y la estola del color de la Misa del día, se dirige al altar que tendrá dos cirios encendidos (empezando por el lado del Evangelio), llevando consigo la bolsa con el corporal. Hecha la debida reverencia, extiende el corporal y se pone en pie en medio del altar donde el ministro (preferiblemente revestido con sobrepelliz), puesto de rodillas en el lado de la Epístola, reza en voz clara el Confíteor:
Confíteor Deo omnipoténti, beátæ Maríæ semper Vírgini, beáto Michaéli Archángelo, beáto Joánni Baptístæ, sanctis Apóstolis Petro et Paulo, ómnibus Sanctis, et tibi, pater: quia peccávi nimis cogitatióne, verbo et ópere: mea culpa, mea culpa, mea máxima culpa. Ideo precor beátam Maríam semper Vírginem, beátum Michaélem Archángelum, beátum Joánnem Baptístam, sanctos Apóstolos Petrum et Paulum, omnes Sanctos, et te, pater, oráre pro me ad Dóminum, Deum nostrum [Yo pecador me confieso a Dios todopoderoso, a la bienaventurada siempre Virgen María, al bienaventurado San Miguel Arcángel, al bienaventurado San Juan Bautista, a los santos Apóstoles San Pedro y San Pablo, a todos los Santos y a vos, Padre, que pequé mucho con el pensamiento, palabra y obra; por mi culpa, por mi culpa, por mi grandísima culpa. Por tanto, ruego a la bienaventurada siempre Virgen María, al bienaventurado San Miguel Arcángel, al bienaventurado San Juan Bautista, a los Santos Apóstoles San Pedro y San Pablo, a todos los Santos y a vos, Padre, que roguéis por mí a Dios Nuestro Señor].
   
Al mismo tiempo, el sacerdote abre la puerta del tabernáculo y hace la genuflexión, sacando la píxide y la pone sobre el corporal. Luego, retira primero el conopeo y lo pone fuera del corporal, y luego levantando la tapa de la píxide, la pone sobre el corporal, realizando nuevamente la genuflexión (en caso de que haya el Santísimo en reserva, cierra la puerta al extraer la píxide) y desde el lado del Evangelio, con las manos juntas ante el pecho, dice vuelto a los comulgantes:
℣. Misereátur vestri omnípotens Deus, et, dimíssis peccátis vestris, perdúcat vos ad vitam ætérnam [Dios Todopoderoso tenga misericordia de vosotros y, perdonados vuestros pecados, os lleve a la vida eterna].
℟. Amen.
℣. Indulgéntiam, ✠ absolutiónem et remissiónem peccatórum vestrórum tríbuat vobis omnípotens et miséricors Dóminus [El Señor omnipotente y misericordioso nos conceda el perdón, ✠ la absolución y remisión de nuestros pecados].
℟. Amen.

El sacerdote, tomando de la píxide una Hostia, la eleva un poco sobre esta (en caso que en ese mismo momento se diga Misa en un altar próximo y tenga lugar la Elevación, se vuelve hacia dicho altar y la eleva otro tanto) diciendo tres veces: Ecce Agnus Dei, ecce, qui tollit peccáta mundi. Dómine, non sum dignus, ut intres sub tectum meum, sed tantum dic verbo, et sanábitur ánima mea.

Y luego, empezando desde el lado de la Epístola, administra la Comunión a los fieles diciendo: Corpus Dómini nostri Jesu Christi custódiat ánimam tuam in vitam ætérnam. Amen.
   
Los clérigos y religiosos pueden recibir la Comunión en las gradas o incluso cerca del altar, y siendo sacerdotes, ciñendo la estola. Los laicos, a excepción del ministro, deben recibirla en el comulgatorio. Si la Comunión es administrada por el obispo, se besa su mano antes de recibir.
  
Acabada la Comunión, el sacerdote regresa al altar y pone la píxide sobre el corporal, y revisa diligentemente si no ha quedado en sus dedos algún fragmento del Santísimo Sacramento, en cuyo caso los depone en la píxide, y hace la ablución en un vaso dispuesto para tal fin y se seca los dedos con el purificador. Entre tanto, cierra la píxide y hace genuflexión, y dice la antífona siguiente:
  
Antiphona: O sacrum convívium, * in quo Christus súmitur: recólitur memória passiónis ejus: mens implétur grátia: et futúræ glóriæ nobis pignus datur [¡Oh sagrado banquete, * en que Cristo es nuestra comida, se celebra el memorial de su pasión, el alma se llena de gracia y se nos da la prenda de la gloria futura!] (T. P. Allelúja).

℣. Panem de cœlo præstitísti eis [Les diste el pan del cielo] (T. P. Allelúja).
℟. Omne delectaméntum in se habéntem [Que contiene en sí todo deleite] (T. P. Allelúja).
℣. Dómine, exáudi oratiónem meam [Señor, escucha mi oración].
℟. Et clamor meus ad te véniat [Y mi llegue a Ti mi clamor].
℣. Dóminus vobíscum [El Señor esté con vosotros].
℟. Et cum spíritu tuo [Y con tu espíritu].

Orémus.
  
Y vuelto hacia el altar, dice la oración:
ORATIO
Deus, qui nobis sub Sacraménto mirábili passiónis tuæ memóriam reliquísti: tríbue, quǽsumus, ita nos Córporis, et Sánguinis tui sacra mystéria venerári; ut redemptiónis tuæ fructum in nobis júgiter sentiámus: Qui vivis et regnas cum Deo Patre, in unitáte Spíritus Sancti, Deus, per ómnia sǽcula sæculórum [¡Oh Dios, que en este sacramento admirable nos dejaste el memorial de tu pasión!; te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu cuerpo y de tu sangre, que experimentemos constantemente en nosotros el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo y eres Dios, por todos los siglos de los siglos]. ℟. Amen.

En tiempo pascual se dice la siguiente oración:
Spíritum nobis, Dómine, tuæ caritátis infúnde: ut, quos sacraméntis paschálibus satiásti, tua fácias pietáte concórdes. Per Dóminum nostrum Jesum Christum, Fílium tuum: qui tecum vivit et regnat in unitáte ejúsdem Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum [Infudenos, Señor, el Espíritu de tu caridad, para que hagas concordes en tu piedad a los alimentados con los misterios pascuales. Por nuestro Señor Jesucristo tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por todos los siglos de los siglos]. ℟. Amen.

Dicha la oración, guarda la píxide, ya cubierta con el conopeo, en el tabernáculo, hace la genuflexión y cierra el tabernáculo con llave. Y sin besar el altar, extiende las manos y eleva los ojos hacia el crucifijo. Luego, juntando sus manos, se vuelve hacia el pueblo desde el lado derecho diciendo: Benedíctio Dei omnipoténtis, y da la bendición Patris, et Fili, ✠ et Spíritus Sancti; luego junta sus manos y concluye con descéndat super vos et máneat semper, a lo cual el ministro responde Amen y apaga los cirios desde el lado de la epístola. Luego el sacerdote, vuelto hacia el altar, dobla el corporal, lo guarda en la bolsa y, descendiendo las gradas, hace reverencia y regresa a la sacristía.
   
La Comunión se puede administrar tanto antes como después de la Misa en los horarios en que es lícito decir Misa. No está permitido administrar ni en la noche de Navidad a no der que se cuente con indulto pontificio; ni desde la reposición del Santísimo luego de la Misa del Jueves Santo hasta después de la Misa del Sábado Santo, a menos que sea en viático a enfermos en peligro de muerte.

Según decreto del 27 de Junio de 1868, ratificado el 23 de Julio de ese año, en caso de misas de difuntos, se puede administrar la Comunión con ornamentos negros después de la Misa, o antes si hay causa razonable. En uno y otro escenario, se omite la bendición.
  
A excepción de un caso de necesidad, los diáconos en el orden del diaconado no pueden administrar la Comunión a los fieles.

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+Jorge de la Compasión (Autor del blog)

Jorge Rondón Santos (Editor colaborador)