El abad Zenón, caminando un día hacia Palestina, sintió el cansancio del camino y se detuvo junto a un campo de pepinos para descansar y comer.
Mientras tomaba alimento, comenzó a surgir en su interior un pensamiento:
— Toma un pepino y cómelo. ¿Qué mal hay en ello?
Pero el abad discernía su propio corazón y respondió a ese pensamiento diciendo:
— Los ladrones son llevados al suplicio. Prueba ahora tu resistencia y mira si puedes soportar los tormentos que ellos padecen.
Entonces se levantó y se expuso al sol durante cinco días, soportando el calor del desierto. Mientras el ardor lo agotaba, repetía en su interior:
— No puedo soportar estos tormentos.
Y finalmente concluyó:
— Si no puedes soportar el sufrimiento, entonces no robes para comer.
SENTENCIAS DE LOS PADRES DEL DESIERTO.
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+Jorge de la Compasión (Autor del blog)
Jorge Rondón Santos (Editor colaborador)