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lunes, 27 de febrero de 2023

MES EN HONOR DE LA SAGRADA FAMILIA – DÍA VIGESIMOSÉPTIMO

Meditaciones tomadas del Año feliz o santificado por la meditación de sentencias y ejemplos de Santos, para todos los días del año, por el padre Juan Bautista Lasausse, traducido al español por el P. Pedro Orcajo OP en Valladolid por la imprenta de don Juan de la Cuesta en 1858.
 
ORACIÓN EN HONOR A LA SAGRADA FAMILIA
Concedednos, oh Señor Jesús, imitar los ejemplos de vuestra Sagrada Familia, para que en la hora de nuestra muerte, en compañía de vuestra gloriosa Virgen Madre y San José, merezcamos ser recibidos por Vos en los eternos tabernáculos (200 días de Indulgencia, una vez al día — León XIII, 6 de Febrero de 1893).
  
CONSIDERACIÓN: LA HUMILDAD
El que se humilla será ensalzado. Qui se humíliat exaltábitur. (Luc. 14, 11).
  
DÍA VIGESIMOSÉPTIMO
He aquí uno de los mejores medios de adquirir la humildad; y es grabar profundamente en el alma esta máxima: «Ninguno es realmente sino lo que es delante de Dios, y nada más» (Tomás de Kempis).
  
San Francisco de Sales había meditado bien esta saludable máxima; de aquí aquella tranquilidad admirable que se veía en él y aquella cordura con que se portaba. Habiendo sido calumniado horriblemente decía: «Yo quisiera que pluguiese a Dios, que mi inocencia no fuese jamás reconocida ni aún en el juicio universal, sino que estuviese eternamente sepultada en los secretos de la sabiduría eterna»: y después añadía: «Si por la gracia de Dios hago alguna buena obra, o si Dios se sirve de mí para hacer algún bien, yo estaría muy satisfecho que el día del juicio universal en donde los secretos de los corazones se harán manifiestos, mis injusticias fuesen al contrario, esto es, que las conociesen todas las criaturas». ¡Oh humildad!
   
ORACIÓN
Renuncio, oh Dios mío, al orgullo, al amor propio, a la vanidad, y al deseo de ser estimado y amado de las criaturas. Dadme una profunda humildad de espíritu y de corazón. Quiero aprovechar todas las ocasiones de practicar la humildad.
   
ORACIONES A LA SAGRADA FAMILIA (300 días de Indulgencia, una vez al día — León XIII, 17 de Mayo de 1890).
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de amar a la Iglesia como debemos, sobre toda otra cosa terrena, y siempre mostrar nuestro amor por las obras. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de profesar abiertamente como debemos, sin temor o respeto humano, la fe que nos ha sido dada en el Bautismo. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de unirnos, como debemos, en la defensa y la propagación de la Fe, cuando el deber llame, sea por la palabra o por el sacrificio de nuestras fortunas y nuestras vidas. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de amarnos mutuamente, como debemos, y vivir siempre en perfecta armonía de pensamiento, voluntad y acción, bajo el gobierno y guía de nuestros pastores. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Jesús, María y José, bendecidnos y concedednos la gracia de conformar nuestras vidas, como debemos, a los preceptos de Dios y de la Iglesia, para vivir siempre en esa caridad que ellos exponen. Padre nuestro, Ave María y Gloria.
  
ORACIÓN POR LA FAMILIA CRISTIANA (200 días de Indulgencia, una vez al día — León XIII, 19 de Enero de 1889).
Dios de bondad y de misericordia, a vuestra omnipotente protección encomendamos nuestro hogar, nuestra familia y todo lo que poseemos. Bendecidnos a todos, como bendijisteis a la Sagrada Familia en Nazaret.
 
Oh Jesús, nuestro benditísimo Salvador, por el amor con el cual Os hicisteis hombre por nuestra salvación, por vuestra misericordia al morir por nosotros en la Cruz, bendecid, os suplicamos, nuestro hogar, nuestra familia y nuestra casa; preservadnos de todo mal y de las insidias de los hombres; protegednos del rayo y del granizo, del fuego, inundación y tempestad; preservadnos de la ira, del odio y los malos designios de nuestros enemigos, de la peste, el hambre y la guerra. Que ninguno de nosotros muera sin los santos Sacramentos; concedednos vuestra bendición, para que podamos confesar valientemente la fe por la cual somos santificados, que podamos preservar nuestra esperanza en el dolor y en la aflicción, y que podamos redoblar nuestro amor a Vos y nuestra caridad hacia nuestro prójimo.
  
Oh Jesús, bendecidnos y protegednos.
  
Oh María, Madre de gracia y de misericordia, bendecidnos, defendednos contra los espíritus malignos, conducidnos por la mano a través de este valle de lágrimas, reconciliadnos con vuestro Hijo, y encomendadnos a Él para que seamos dignos de sus promesas.
  
Oh santísimo José, Padre reconocido de nuestro Salvador, guardián de Su santísima Madre y jefe de la Sagrada Familia, interceded por nosotros, y bendecid y proteged nuestra habitación en todo momento.
 
San Miguel Arcángel, defendednos contra toda perversidad del infierno.
San Gabriel Arcángel, hacednos buscar siempre la santa voluntad de Dios.
San Rafael Arcángel, preservadnos de enfermedades y de todo peligro de muerte.
Oh Santos Ángeles, guardianes nuestros, guardadnos día y noche en el camino de salvación.
Oh Santos bienaventurados, patronos nuestros, rogad por nosotros ante el trono de Dios.
 
Bendecid nuestra casa, oh Dios Padre, que nos habéis creado; oh Dios Hijo, que habéis sufrido por nosotros en la Cruz; oh Dios Espíritu Santo, que nos habéis santificado en el bautismo. Que Dios en sus tres divinas personas preserve nuestros cuerpos, purifique nuestras almas, guíe nuestros corazones y nos conduzca a la vida eterna.
  
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Amén.
  
JACULATORIA A JESÚS, MARÍA Y JOSÉ
Jesús, María, y José, os doy mi corazón y mi alma; 
Jesús, María, y José, asistidme en mi última agonía; 
Jesús, María, y José, que pueda exhalar mi alma en paz con vosotros. (Indulgencia de 300 días cada vez — Pío VII, 26 de Agosto de 1814).

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Jorge Rondón Santos (Editor colaborador)