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ORGULLOSAMENTE HISPANOHABLANTES

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lunes, 6 de febrero de 2023

PREFACIOS DE SEPTUAGÉSIMA, SEXAGÉSIMA Y QUINCUAGÉSIMA


En el Breviario Romano tradicional, las semanas de Septuagésima, Sexagésima y la semana truncada de Quincuagésima eran espacio para reflexionar respectivamente en las historias de la caída de Adán y Eva, Noé y el diluvio, y la fe de Abrahán), como preparación al ayuno cuaresmal. Y constan en el antiguo Sacramentario Gregoriano los prefacios respectivos para estos tiempos:
  • PRÆFÁTIO IN SEPTUAGÉSIMA: Vere dignum et justum est, ǽquum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere, Dómine, sancte Pater, omnípotens ætérne Deus: Quía per ea, quæ conspiciúntur, instruímur, quibus modis ad invisibília tendére debeámus. Dénique commonémur, anni ducénte accéssu, de prætéritis ad futúra, de vetustáte in novitátem vitæ transíre, ut terrénis sustentatiónibus expedíti, cœlésti doni capiámus desiderabílius ubertátem, et per eum cibum, qui benefíciis prorogátur altérnis, perveniámus ad victum sine fine mansúrum, Jesum Christum Dóminum nostrum. Per quem majestátem tuam láudant Ángeli, adórant Dominatiónes, tremunt Potestátes, Cœli cœlorúmque Virtútes ac beáta Seraphim sócia exsultatióne concelébrant. Cum quíbus et nostras voces ut admítti júbeas, deprecámur, súpplici confessióne dicéntes: [Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias siempre y en todo lugar, Señor santo, Padre omnipotente y eterno Dios: Que por las cosas que vemos somos instruidos en el modo a que debemos tender a las invisibles, y finalmente, somos advertidos y enseñados, por el avance del año, a pasar de las cosas pasadas a las futuras, de lo antiguo a la novedad de la vida, para que liberados de los sustentos terrenos, consigamos con mayor deseo la copiosidad del don celestial, y alimentados por él, cuyos beneficios alternados pedimos antes, lleguemos al alimento que dura para siempre, Jesucristo nuestro Señor. Por cuya majestad te alaban los Ángeles, te adoran las Dominaciones, se estremecen las Potestades; los Cielos y las Virtudes celestiales, con los bienaventurados Serafines te celebran. Te suplicamos nos permitas asociarnos a sus voces, cantando humildemente tu alabanza, diciendo]. Sanctus…
       
    Este prefacio era del primero de los cinco formularios de misa de las Témporas de Diciembre en el Sacramentario Leoniano. El elemento «de prætéritis ad futúra, de vetustáte in novitátem vitæ transíre», presente en las oraciones del tiempo de Navidad, se puede leer también en el sentido que la creación, caída por el pecado de nuestros primeros padres (Gén. III), será renovada por la Encarnación, Muerte y Resurrección de Cristo, que serán conmemorados en el tiempo de Cuaresma.
  • PRÆFÁTIO IN SEXAGÉSIMA: Vere dignum et justum est, ǽquum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere, Dómine, sancte Pater, omnípotens ætérne Deus: Qui rationábilem creatúram, ne temporálibus dédita bonis, ad prǽmia sempitérna non tendat, ea dispensatióne dignáris erudíre, ut nec castigatióne defíciat, nec prosperitátibus insoléscat. Sed hoc pótius fiat ejus gloriósa devótio, quo nullis adversitátibus obrúta superétur, per Christum Dóminum nostrum. Per quem majestátem tuam láudant Ángeli, adórant Dominatiónes, tremunt Potestátes, Cœli cœlorúmque Virtútes ac beáta Seraphim sócia exsultatióne concelébrant. Cum quíbus et nostras voces ut admítti júbeas, deprecámur, súpplici confessióne dicéntes: [Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias siempre y en todo lugar, Señor santo, Padre omnipotente y eterno Dios: Quien, no dejando que la creación racional se diera a perseguir los bienes temporales y no se dirigiera a las recompensas eternas, te dignaste enseñarla y dirigirla en tal manera que no decayera en tu castigo, ni creciera insolente en la prosperidad; sino que sea más gloriosa su devoción, a la que no supera el tumulto de la adversidad, por Cristo Señor nuestro. Por cuya majestad te alaban los Ángeles, te adoran las Dominaciones, se estremecen las Potestades; y los Cielos y las Virtudes celestiales, con los bienaventurados Serafines te celebran. Te suplicamos nos permitas asociarnos a sus voces, cantando humildemente tu alabanza, diciendo]. Sanctus…
       
    Este Prefacio hace referencia al Diluvio Universal, con el que Dios destruyó al mundo corrompido por la soberbia, la mundanidad y el olvido de las verdades eternas («Así como en los días anteriores al diluvio proseguían los hombres comiendo y bebiendo, casándose y casando a sus hijos, hasta el día mismo de la entrada de Noé en el arca; y no pensaron jamás en el diluvio, hasta que le vieron comenzado, y los arrebató a todos», Mat. XXIV, 37-38), y cómo por medio de Noé y su arca (imagen de Cristo y su Iglesia) conservó una simiente para restablecer la humanidad, prometiéndole que, aun con su inherente debilidad e inclinación al pecado, nunca más la destruiría por ese medio, sino que, aun en los castigos que recibiría posteriormente por sus culpas, la devoción, el amor a Dios, no vacile sino que se fortalezca, como se vio al confunfir las lenguas al turbar la construcción de la torre de Babel, y escoger a Abrahán para que por él venga el Mesías.
  • PRÆFÁTIO IN QUINQUAGÉSIMA: Vere dignum et justum est, ǽquum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere, Dómine, sancte Pater, omnípotens ætérne Deus: et majestátem tuam cérnua devotióne exoráre, ut módulum terrénæ fragilitátis aspíciens, non in ira tua pro nostra pravitáte nos árguas, sed imménsa cleméntia purífices, erúdias, consoléris. Qui quum sine te nihil póssumus facére, quod tibi sit placítum, tua nobis grátia sola præstábit, ut salúbri conversatióne vivámus, per Christum, Dóminum nostrum. Per quem majestátem tuam láudant Ángeli, adórant Dominatiónes, tremunt Potestátes, Cœli cœlorúmque Virtútes ac beáta Seraphim sócia exsultatióne concelébrant. Cum quíbus et nostras voces ut admítti júbeas, deprecámur, súpplici confessióne dicéntes: [Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias siempre y en todo lugar, Señor santo, Padre omnipotente y eterno Dios, y suplicar a tu Majestad con humilde devoción, que mirando la pequeñez de la fragilidad terrena, no nos reprendas en tu ira conforme a nuestra maldad, sino que en tu inmensa clemencia nos purifiques, instruyas y consueles. Y porque sin Ti no podemos hacer nada que te sea agradable, concédenos solamente tu Gracia, para que vivamos en salvífica conversación, por Cristo Señor nuestro. Por cuya majestad te alaban los Ángeles, te adoran las Dominaciones, se estremecen las Potestades; los Cielos y las Virtudes celestiales, con los bienaventurados Serafines te celebran. Te suplicamos nos permitas asociarnos a sus voces, cantando humildemente tu alabanza, diciendo]. Sanctus…
      
    La historia de Abrahán es reflejada en este Prefacio. La fe por la cual partió sin saber a dónde (Génesis XII; Hebreos XI, 8-19), la humildad con que se dirigía a Dios («Señor, si yo, siervo tuyo, he hallado gracia en tu presencia, no pases de largo […] Ya que una vez he comenzado, hablaré a mi Señor, aunque sea yo polvo y ceniza», Gen. XVIII, 3; 27), y el sacrificio que estuvo dispuesto a hacer cuando Dios se lo pidió (Gén. XXII).
Ninguno de estos prefacios llegó al Misal Romano de San Pío V, donde se estatuye para los domingos de Septuagésima, Sexagésima y Quincuagésima el Prefacio de la Santísima Trinidad, y en las ferias de estas semanas el Prefacio Común (a menos que el Propio de la Misa disponga decir otro).

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+Jorge de la Compasión (Autor del blog)

Jorge Rondón Santos (Editor colaborador)